17 de febrero de 2018

"La casa de Bernarda Alba" en el Cervantes Theatre: De donde venimos

En el colegio del Paseo de los pájaros que cantan bien no se hacía Lorca en la obra de Tercero de BUP. Recuerdo "Los árboles mueren de pie" o "La barca sin pescador", aunque yo no pude participar porque la obra era cosa solo de las de "letras". No porque ellas fueran más amantes del arte que nosotras, sino porque tácitamente se pensaba que las de "ciencias" teníamos cosas más serias que hacer, como estudiar. Así era la mentalidad de las monjas en aquello, no hace falta entrar en cómo sería con otras cosas y en por qué nunca se representaría Lorca en aquel salón de actos. 

Pero había vida fuera, aunque ellas nos la intentaran ocultar. Una de mis amigas de otro colegio fue Bernarda en su obra anual: cuántas veces hablamos de Bernarda, la obra, el personaje en aquella época. Y yo leí a Lorca igual que leí "San Manuel Bueno Mártir" o "Retrato del artista adolescente", sin ser parte de ningún programa lectivo, en mi casa, sin que ellas se enteraran. Los de ciencias para todo esto teníamos que ser autodidactas. Lorca me dejó una impresión enorme, tanto "Bodas de sangre", como "Bernarda", por no hablar de "Yerma". Desde entonces, no recuerdo haberlas revisitado en el teatro; pero igual me equivoco. 

El martes pasado fuimos a ver "La casa de Bernarda Alba" en este nuevo proyecto que ha montado el actor Jorge de Juan en Londinium, el "Cervantes Theatre". Es el primer teatro en castellano de la ciudad, donde se representan obras tanto en nuestro idioma como en inglés. Está situado en un sitio mágico: en un arco bajo las vías del tren (cuánto me gustan estos espacios ya lo he contado otras veces), y es pequeñito: tiene 80 butacas en "U" y no hay escenario, así que puedes literalmente tocar a los actores. Está en Southwark, esa zona del sur del río de la que he hablado tantas veces a propósito de mil cosas, desde Oliver Twist, hasta la Tate Modern, bajo la mirada del Shard. Southwark es una zona de teatros, ahí tenemos el Globe, The Old Vic, The Young Vic, the National Theatre... ahora está también el Cervantes Theatre. 

"La casa de Bernarda Alba" se representó aquí antes de Navidades, y cuando quise comprar entradas, ya estaba todo vendido. Unos días se hacía en inglés, otros en castellano. Las actrices eran distintas, aunque algunas, bilingües, participaban en las dos. Mónica (una de mis amigas de aquí, que en su instituto había sido Adela, la hija más joven)  fue entonces a verla en inglés, y le encantó. Ahora la han repuesto y tuve la suerte de encontrar entradas para castellano. Para mí, siempre que se pueda, en original, no quiero intermediarios. 

Todo el mundo conoce la trama de "Bernarda": la metáfora de la España de la época, de la represión-sexual y vital, la importancia de las apariencias, la hipocresía, y todo lo que esto genera, de odio, de rabia, de desesperación. La mayor parte de la gente en el público eran jóvenes, típica "gente de paso" en esta ciudad que estarán aquí 4-5 años y que luego volverá... esos veinteanieros que ves en los aviones y que tú fuiste un día. Yo pensaba, igual vosotros veis esto como si fuera otro planeta, algo que existió hace siglos en un lugar lejano. Definitivamente, los que vayan a ver la obra en inglés (no digo solo ingleses porque en esta ciudad el resto somos legión), mucho menos. Pero yo, aunque evidentemente no he vivido una situación ni de lejos similar a ese cortijo andaluz de los años 30, yo, algo veía ahí que resonaba tanto, que me daba cuenta que de ahí es donde venimos, los españoles y más terriblemente las españolas. Las monjas y sus otros candados. Los pueblos y sus otras rejas. Las ciudades de provincia y su paseo los domingos por la tarde.  

La puesta en escena es impresionante: tan simple que duele. Si miro el vídeo de promoción que he puesto abajo, nada tiene que ver con "la casa" que allí se recrea y que el espectador aumenta con su imaginación. En mi mente no hay verde, no hay sol... lo único que hay es rejas, paredes encaladas, y sábanas blancas. Y ellas, tan de negro: cuando hacen su primera aparición, con un velo sobre las cabezas, parecen una cofradía de muertas. Dan miedo, pero las que están en el fondo aterrorizadas son ellas mismas. Las interpretaciones son espectaculares: desde la primera escena, con Poncia la criada que te hace sentir el dolor de sus rodillas-tan típico de las abuelas españolas- cada vez que se mueve por la escena, hasta la impresionante Bernarda (Amparo Climent, qué voz tiene ese señora) pasando por las hijas: Magdalena, pura fuerza pese a sus lágrimas, Martirio, tan oscura, Amelia, tartamudea de insegura,  Angustias, la vieja, y Adela, vital y rebelde. Cuando luego ves a las actrices en el panfleto, sonrientes, no las reconoces: tal es la trasformación que sufren bajo ese negro, esos arcos, esa opresión. Y los hombres, no están, pese a estar tan presentes: Pepe el Romano está solo en nuestra cabeza, qué genialidad la de Lorca. 

No puedo recomendar más esta producción: emociona y revuelve. Y a mí personalmente me ha hecho agradecer que no nacimos 100 años antes, donde ser mujer era aún más difícil que ahora. Y darles un corte de manga a las monjas, a los pueblos, a las ciudades de provincia. 




20 comentarios:

  1. Me parece increíble que el Londinium haya un sitio donde representen teatro en español. ¡Es que no puede molar más! Y ahora, se que vais a odiarme todos: errr...(no me gusta Lorca...Sí, ya se, soy lo peor, pero...¡es que no me gusta...!)

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  2. Lo sé, Cesi! es guay!

    Y nadie te va a odiar pq no te guste Lorca... yo tengo dos libros suyos de poesía aqui y no conecto... igual alguien ahora me pone uino aquí q me guste, pero lo q he leído.. meh. Si embargo el teatro sí q me gusta. Esta obra es muy POWERFUL, q dicen por aquí. Como exploración de la psique humana, impagable...

    hugs

    di

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  4. Jo, LUX, pues eso es lo q quería yo, encontrar una poesía como esta http://ciudadseva.com/texto/la-casada-infiel/, que me ha gustado
    "Se apagaron los faroles
    y se encendieron los grillo"
    ..el caso es q hay trozos q me suenan, como este, pero en mis dos volúmenes de Poesía (edición de MIguel García-Posada), así abiertos al azar no he conectado... pero esto ha sido seguro pq no he perseverado, y tú me has dado ahora ganas de hacerlo.... gracias.

    La versión autógrafa con la q cuentas tb está muy bien, el biruji es muy tuyo, creo q por eso te lo dio Gibson... :) Cómo sois lso divagantes! Tan bien conectados!

    Muxus

    di

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  5. Seguro que sabía perfectamente que era un tío. ¡Menudo! Y anda que llevarla(lo) a un patatal congelado el día de Nochebuena...¡Y junto al río! aunando la ventisca a la humedad. ¡Brrrrr! cuando todo el mundo sabe que el sitio bueno y calentito para esa noche es un pajar o un pesebre...Luego alguien se sorprenderá que sea un poeta del desamor. ¡Con esas puestas en escena, lo que sorprende es que alguna vez se haya comudo una rosca...!(y es verdad que últimamente me peleo mucho con mi madre. ¡Y yo sin saber que TAMBIÉN era culpa de Lorca!)

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  7. Hola, en días como hoy los veinteañeros que recorren el mundo me dan envidia, y es una envidia tan corta de vista como todas, pero en fin...

    Te comento una historia de mi suegra que es de un pueblo sin costa de Granada. En los años treinta las mujeres viudas de buena familia no salían solas a la calle, y punto.
    El punto oculta lo siguiente, sin agua corriente en las casas hasta para ir a recoger agua estas madres de familia tenían que o bien mandar a la criada o bien ponerse al lado de la ventana para chistar a la primera conocida que pasara para que les trajera el agua, u otros mandados.

    Cuando salían a la calle se ponían un mantón de cuerpo entero, y ya no me queda claro si se cubrían cabeza y cara con el p*** mantón.

    Pero discrepo de tu mala apreciación del monjerío, todo el mundo formaba parte de estas costumbres establecidas, todo el mundo sabía lo que tenían que hacer las mujeres decentes y ellas las primeras. Me parece a mi que en buena medida esto de no salir de la casa sola viene de tiempo de los árabes y fue internalizado por los cristianos de aquellos lugares. En cualquier caso esta horrible costumbre cayó de forma tranquila cuando una dijo que salía a la calle a por agua y sin mantón, y las otras siguieron el ejemplo.

    Según mi suegra le decía una parienta que la tal María (también parienta como buen pueblo que era) fue la que les quitó el mantón a todas, con agradecimiento.

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  8. Pues ya ves, Ire. Las mujeres en Granada en los años 30 llevaban burka. Y llegó una tal María y se lo quitó a todas. ¡De esto hace cuatro días! Ahora toca encontrar a las Fátimas que hagan de María y acaben con el problema, que así es como se soluciona y no haciendo los numeritos que hacen, por ejemplo, las de Femen. ¡Buena se hubiera puesto María y todas las señoras del pueblo su hubiera llegado una californiana o una francesa en bikini a decirles cómo se tenían que vestir o a prohibirles el tal mantón!

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  9. Hola darlings,

    LUX no me extrania q te citen los Gibsons de turno... qué dominio de la agostidad! Siento decir q no pillo tus referencias, tamania es mi incultura. Ya lo digo en el divague: los de ciencias nos lo tenemos q enseniar casi todo a nosotros mismos, y sufrimos de lagunas.

    IRE... no, a ver, estoy de acuerdo q las monjas no son las únicas culpables, en absoluto. Vamos, pero en absoluto. Que yo he tenido una Vetustilla en mi pasado, y estas cosas las he visto. Pero en mi caso, las monjas no ayudaron. Impactante lo q cuentas de la viuda metida en casa, el mantón, y la falta de agua corriente. Dios mío, solo de pensarlo...

    CESI, me gusta lo q dices, q las Fatimas sean las q lideren ese proceso, igual q las mujeres africanas lideren en contra de la mutilación genital... pero no hay q ayudarlas desde fuera? Hay q quedarse mirando a esperar q salgan las Fatimas? Hay q entender qué proceso llevó a María a romper con todo... qué le hizo perder el miedo?

    muxus

    di

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    1. Claro que hay que ayudarlas, pero desde la comprensión de lo que es el universo vital de Fátima, no desde el nuestro. No puedes entrar ahí como un elefante en una cacharrería y empezar a romper todo lo que no te parece y pasar del burka a la minifalda. Es como ayudar a un adolescente: no puedes imponer, puedes aconsejar y apoyar, dar herramientas, pero el proceso de liberación al final lo tiene que hacer una. Nadie lucha por un objetivo impuesto. Y además hay que recordar que la gente tiene derecho a equivocarse cuando busca el camino. Puedes proporcionar una brújula, pero no puedes obligar a la gente a ponerse en fila y a seguirte sumisamente, porque eso es lo que hacían las monjas en la fila del patio y... todos sabemos que no funciona.

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    2. Sobre esto me parece muy interesante la teología feminista islámica. Hay una revista llamada "Zanan" (mujeres) fundada por la teóloga musulmana Shahla Sherkat que es donde están las Fátimas que hacen falta (Aunque ahora creo que se la han cerrado, pero ellas siguen luchando de forma muy ingeniosa). Ya se que parece extraño que la lucha por los derechos de la mujer necesite de teólogas como abanderadas. Pero es que esas mujeres serán escuchadas y respetadas por sus comunidades. Esas mujeres son, una de las suyas y una de las nuestras.

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    3. Bueno, la historia del luto que he comentado la traje con la idea de que nos entendiéramos nosotros a nosotros mismos, que es lo que me parece más importante, porque creo que nuestro sentido de lo que es correcto se ha visto sometido a muchos vapuleos en este casi siglo desde los años 30. En este caso para bien, en otros creo que para mal.

      Respecto a las fátimas, sinceramente, no son mi prioridad. Ni nosotros la de ellas.

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    4. Las Fátimas, Ire, son una prioridad importantísima, porque son las mamás del los Mohamed y de los Hassan. Ellos serán como ellas les eduquen.

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    5. Las Fátimas ya tienen muchos que las rondan, y las Marías muy poca.

      Y yo he decidido que ya es hora de mirarnos un poquito a nosotros mismos con cariño, intentado entender por qué hay tantos problemas para entender nuestra sexualidad, nuestros matrimonios y uniones de hecho, nuestros desencuentros sobre tantos temas que tienen raices históricas en nuestro propio terreno.

      Sobre las Fátimas, entiendo tu postura, pero no me gustan, y cuando ellas se molesten en entendernos a nosotras empezarán a caerme un poquito mejor.

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  10. A veces las diferencias culturales, hacen muy complicada la comunicación.
    De las dos semanas que estuve en el desierto, no pude hablar con ninguna bareber. Con los hombres sí, pues reír, bailar y contar historias es su aficíon favorita.
    Las mujeres huían de los europeos como del fuego.
    Supongo que tendrían sus razones

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  12. Decidí romper las barreras culturales, pero lo cierto es que ni tenía ni zorra idea de cómo.
    Siempre que me enfrento a la ignorancia suelo hacer el gilipoyas, es una buena forma de despistar el desconocimiento.
    Así que me puse a jugar al pañuelo con unos niños varones.
    Ya sabéis, lo del eeeel dooos !, y salen dos niños corriendo a por el pañuelo que sostiene un tercero.
    Un grupo de mujeres con niñas me observaban, impedían que las niñas jugaran.
    La tradición.
    ...
    Entonces me situé frente a las mujeres, abrí los brazos enseñando las palmas de mi mano.
    Un gesto totalmente espontáneo, sin ningún antecedente explícito.
    Y ocurrió.
    ...
    Las niñas fueron autorizadas por las madres a jugar al pañuelo.
    Se rieron y disfrutaron.
    Alguna mujer bereber también se río.
    ...
    Cuando se puso el sol, dejamos el juego.
    Las niñas volvieron con las madres.
    Los niños se perdieron entre un grupo de camellos.
    Entonces una mujer bereber lo hizo.
    Abrió sus brazos con las palmas de las manos hacia mi.
    ...
    Y comprendí que a veces hay que hacer tonterías para saltarse los prejuicios.
    Y que todos estamos hechos con la misma arena del desierto.

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  13. Lux, te recuerdo que aplicando el TFP (Teorema Fundamental del Perdón), quien se disculpa paga un par de rondas de cervezas el primer viernes lectivo, y pelillos a la mar sala.
    Si el viernes es no lectivo, se adelantan las rondas al jueves.
    Eso cubre todas las posibilidades (condición necesaria y suficiente de todo Teorema que se precie o aprecie).

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