7 de enero de 2015

El Equipo de Apoyo ataca de nuevo (el misterio del gordo y la llave)

Ah! qué lejanos quedan los días en los que el equipo de apoyo estaba por aquí, destrozándonos la casa... El caso es que si no me hubiera pasado todo ese tiempo desfaciendo sus entuertos, podría haber divagado casi en tiempo real lo trepidante de esa convivencia! Así que con la distancia que da más de una semana (se fueron el 28), tal vez no sea lo mismo.

El divagante recordará la noche de su alondizaje: sí, exacto, la que se pasaron 12 horas para cambiar una rueda de coche, el Peda y mi padre. Situemonos en la segunda noche que prácticamente pasó sin percances, si no contamos su final cuando nos desayunamos-nunca mejor dicho- con la tostadora destrozada. Entro en la cocina y mi madre:"no sé, no va", inicialmente, y tras el interrogatorio: "algo ha hecho "plof" (fusible?) y bueno, esas cosas, ella ha seguido apretando la tostada, que queda atrapada donde no debe. "Ante todo, no compréis otra", mi única instrucción al irme, que me los conozco. Volver del trabajo y encontrar sobre la encimera una nueva tostadora marca Dualit, todo uno. Tostadora de esas que te llevan a plantear si te montas una cafetería, hablamos de nivel profesional. Eso es lo que yo quería evitar con mi prohibición: tener que pedir una franquicia de Segafredo. Pero así son los padres: pasan de ti. O solo me pasa a mí?

Trozo de llave que quedó dentro
Peccata minuta. Oh, llegamos a la tercera noche. Sábado sabadete, aún está "Interstellar" en cartel y los pedalistas se aventuran al cine a eso de las 9, el Equipo se queda al mando. La peli está bien, tema apocalipsis futuro, a saber lo que nos espera en casa. Es medianoche, boca de lobo. En el portal, oh...no podemos meter la llave. El Peda saca su gatxeto luz y descubre: "oh, a alguien se le ha roto una llave y está ahí dentro". No hay otra que llamar al Equipo por el contestador. Buzzz. No hay respuesta. Buzzz. Y finalmente aparece mi padre.

-Papá, baja, que hay un problema y no podemos abrir.
-Ya voy-dice con voz de pocos amigos

Largos minutos. No baja.Nuevo buzzzz.
-Papá, qué haces?
-Que me estoy vistiendo!
-Pero baja en pijama!
-Me lo estoy poniendo! Ya voy...

Está sin pijama? A ver, se lo regalé el anio pasado: pijama que usa unos minutos para que le vea antes de irse a la cama, y luego se lo quita? (a una le da que pensar tanto rato de espera). Por fin, abre:

-Menuda noche, no hemos podido dormir nada!, dice
-Cómo que no habéis dormido? Por qué?-el Peda y yo, al unísono
-El gordo... venga a llamar y a hacer seniales!
-Qué gordo? Papá de qué hablas?-mientras ya vamos subiendo las escaleras.

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Uno de los carteles que cuelga Rose en el hall
Ahora un inciso breve (y cuidado que os podéis enganchar) sobre "La Comunidad" (mi edificio). Mi piso es la segunda planta de una conversión de antigua casa victoriana de tres. En un dúplex que ocupa la planta calle y el semi-sotáno (esos tan londinenses, "Sola en la oscurida") está Rose, una típica jubilada excéntrica inglesa de esas de serial que pensaríamos que es exageración de guionista novato. Rose vive bajo tierra (nunca hay luz en el nivel calle) bajo trece llaves: teme que nos roben. Deja carteles en el hall recordando a los vecinos que cerremos de dos llaves porque "hace anios entraron y...(aquí va una historia)" y se niega a cuidar el jardín de delante porque así "creen que somos pobres y es menos probable que entren a robar".  Rose tiene un divague ella sola, está claro.

En la planta 1 viven alquilados una irlandesa y un australiano. Son geniales y además consideran que la jauría humana que es Mini no es problema. Han pasado todas las vacaciones en Oz, o sea, el piso esta vacío.

En la Planta 3, sobre los Pedalistas, vive Mario Vaquerizo (lo bautizó mi madre, única característica común es llevar el pelo negro largo: mi madre es una mujer de mundo, como se puede apreciar) y su novia, que ahora está viajando, o sea, solo está Vaquerizo. Tienen unos 30 y son unos pesados, creen que están en su derecho de hacer fiestas una vez al mes y poner la música a todo trapo.  En resumen: gente joven, llena de entitlement. 

Y ya.

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Llegamos a la planta 2 (planta pedalística) con mi padre ya detallando la "historia del gordo". "Al poco de iros vosotros, ha empezado a sonar el timbre de abajo". Mini ya dormía y, a falta de intérprete, ellos no han contestado ("en espaniol, contestar un telefonillo en londinium?"). Y el gordo venga a apretar. Ellos se asomaban a la ventana y el gordo hacía gestos con las manos, gestos de indefensión, exasperación, no sabían.

Entonces, de fondo, un clásico ya entre los sonidos del edificio: Crack, crack, crack (los múltiples cerrojos de Rose comienzan a ser activados). Para el que no esté acostumbrado, esta podría bien ser una peli de terror. Porque Rose sube, con su pijama camisero azul marino con ribetes blancos desde el subsuelo. Nunca descansa (es el brazo de la ley, la guardiana del edificio, recuerden), y esa noche ha sido de acción. Así que nos encontramos en mi descansillo y Rose, que sí habla inglés, aclara la historia del gordo, que tengo a la vez que ir interpretando a mis padres:

-"Ha sonado el timbre, y he contestado -Rose, toda azorada- y una voz de hombre me ha explicado que es un amigo de Lorriane (la irlandesa de abajo). Que Lorraine le ha dejado las llaves para quedarse estos días, que se le ha roto la llave de abajo intentando abrir, y que si le puedo abrir el portal. Yo le he dicho que entiendo su situación, pero que mi política es no abrir a desconocidos" -Rose respira- "No es personal, pero es que yo no abro a desconocidos".

Pobre gordo: tiene unas llaves para pasar la noche en Londinium y pilla en un edificio donde una habitante tiene paranoia sin medicar (digo, es agente de seguridad), los otros son espanis sin papa de inglés y... en estas que baja Vaquerizo. A día de hoy, no me queda claro porqué Vaquerizo no contestó al timbre de abajo... estaría enmedio de un viaje bueno? Porque era la única chance del desdichado, que según anota mi padre, se ha tenido que coger un taxi, aborrecido. 

Así que son las 00:30 y todos los vecinos en pijama debaten los hechos, recuentan quién falta y por fin nos retiramos tras haber establecido que estamos todos y que nadie llamará más al timbre. 

Milagrosamente, dormimos. A la maniana siguiente....

Buzzz (mis padres saltan, ya tienen estrés postraumático). "Hola, perdón por las molestias, soy el amigo de Lorraine, vengo con un amigo a arreglar la puerta que..."

Me apresuro abajo. Pobre hombre, está preocupado... Abro la puerta y, primera decepción: este es "el gordo"??? De gordo nada!

-Papá, pero cómo pudiste decir que ese chico era gordo?
-Anoche desde la ventana se le veía gordo.

******continuarán*******

30 comentarios:

  1. Pero, ¡¿qué es eso de “continuará”?!
    ¿Esto es una sitcom de vecinos sicópatas, sociópatas, neuróptas, con una vecina del segundo capaz de regalar a su padre un pijama, que el pobre hombre tiene que llevárselo siempre a Londiniunm para lucirlo unos minutos?
    Y el Gordo, ¿no sería más bien el Fortachón Torpón, capaz de romper una llave de esa manera?
    Y la madre de la del segundo, ¿de verdad que sostiene las tostadas empujándolas con algo, en lugar de ponerlas dos veces, hasta que el aparato casi estalla?
    ¿Dónde pasó la noche el pobre Gordo?
    ¿Qué infame fama creará de toda la troupe ante Lorraine?
    ¿Lorraine os retirará la palabra?
    Y si coincidimos todos por Londres, en un aciago día, ¿podemos empezar la mañana yendo a tu casa a desayunar tostadas en abundancia?
    ¿Nos prometes que en ese caso llamarás a tu padre para que vaya esos días y nos dé conversación en pijama, y así lo usa?
    ¿Vaquerizo estaba solo esa noche o lo de sugerir un “viaje” es una manera de ocultar (de momento) que se estaba consolando de la soledad por el viaje de la novia?
    ¿Por qué Alaska estaba de viaje, en lugar de bajar en negligée a la reunión improvisada?
    Y a todo esto, ¿cuándo aparece Mini para poner un poco de cordura?

    Todo eso, y mucho más, espero que quede solucionado en el capítulo de esta misma noche, para que no nos angustiemos con la espera de noticias.

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  2. ¡¡¿¿Cómo es posible que nunca nos hubieras hablado de la fauna de tu edificio???!!! Lo sabemos todo de Cinque...¡Y nos estábamos perdiendo esto!

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  3. Decepción? Por supuesto, ya no quedan gordos como los de antes, capaces de abrir la puerta de un buen puntapié.
    Quedamos a la espera del resto de decepciones.

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  4. Os hacéis muchas preguntas, pero yo ya lo sé, está chupao: es el mayordomo.

    Rose, la vieja psicópata es demasiado sospechosa para ser culpable. Y aunque la viejecita podría ser perfectamente una serial killer (pues no olvidemos que los psicópatas también envejecen), narrativamente sería decepcionante y Di, salvo dando por intenso a Amancio Prada, nunca nos ha defraudado en este blog.

    La activista del IRA (Lorraine) y el australiano tienen coartada: estaban en Oz. Hacerlos luego, en el desenlace, responsables sería precipitado y también ripioso. Serán (bueno, son) culpables de muchas cosas, pero, claro está, no de ésta. Descartados igualmente.

    La propia autora de la historia y su Peda estuvieron atendiendo Interstellar que, como sabemos, es la primera misión intergaláctica narrada en tiempo real (169 minutos). Imposible, pues, que hayan sido los perpetrators.

    Mini, tampoco. Y no porque no sea capaz sino porque lo hubiese confesado a reglón seguido y, además, hubiese hecho un precioso dibujo explicativo. Dibujo que huelga decir que no existe.

    He de confesar que en un principio sospeché (me imagino que como muchos de vosotros) del padre de Di y de su señora, la madre de Di. Un hombre al que en todas estas vacaciones no le han dejado dormir más que a ratos hubiese sido normal que hubiese explotado. Pero no. No cuadra. Alguien que duerme sin pijama pero que se lo pone un ratito antes de acostarse para agradecer que se lo hayan regalado indica tener una delicadeza en el trato y aguante incompatible con ser el culpable de tan nefando crimen. Además se manifestó incoherentemente: que si era un gordo, que si no era un gordo… Los sabuesos bien sabemos que sólo los inocentes incurren en incoherencias y olvidos. Los culpables, en cambio, recuerdan cada detalle de sus elaboradas mentiras. En cuanto a la madre de Di, el hecho de que apode Mario Vaquerizo a todo aquel que no esté calvo indica que es una persona pura, no contaminada por la TV que, como bien sabemos, es el origen de la relajación moral que está cercenando los valores de nuestra sociedad en tanto en cuanto sociedad. Ambos inocentes.

    Mario Vaquerizo tampoco puede serlo porque, entre otras cosas, arruinaría mi hipótesis que enseguida desvelaré.

    Por último, el tío gordo a ratos, está claro que es una hábil maniobra de Di para despistarnos. Pero cualquiera que haya leído a Agatha Christie estará de acuerdo conmigo: el asesino es Sebastian, el mayordomo.

    Me juego el cuello a que Sebastian aparecerá en escena, asín como el que no quiere la cosa, en la próxima entrega. Al tiempo.

    Se admiten apuestas.

    (1. Sólo queda por saber un detalle menor: quién es el muerto hasta ahora obviado en moderna y elegante elipsis).

    (2. Di, la foto del cachito de llave ¿cuenta como evidencia number one?).

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    1. Habrá un Sebastian, no lo dudo, porque no es el culpable. ¿Olvidas las reglas básicas de cualquier investigador? Movil, oportunidad y modus operandi. Sebastian no tiene móvil. ¿qué saldría ganando? La venganza podría ser el móvil, por despertarle a altas horas a golpe de telefonillo, pero falta la oportunidad: sabemos que Sebastian no estaba en el edificio y no compareció en la reunión. Además el modus operandi de los mayordomos siempre es veneno en el té (preferentemente arsénico, por compasión). Pero nadie bebió te en la reunión. Yo voto por EL CERRAJERO: tiene móvi (cobrar la reparación de la cerradura atascada) oportunidad (Puede que él mismo fuera el gordo disfrazado) y modus operandi (puede que el gordo verdadero que apareció al día siguente con él fuera ni mas ni menos que ¡SU CÓMPLICE!

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    2. Canción Alegre de Madhouse Street

      —Toc, Toc…

      —Adelante.

      —¿Captain, da su permiso?

      —Adelante, adelante, C. S. A la paz de dios. Tome asiento, por favor. Usted dirá…

      —Pues que en el desagradable caso de la Madhouse, ya sabe, donde trapichean con…

      —Con Floradix, sí; estoy al tanto.

      —… No, eso era antes, ahora están con acelgas; le decía que en ese escabroso caso sospecho del cerrajero y del gordito cambiante.

      —Hm, ¿pruebas?

      —No, es una corazonada. Si tuviese pruebas no estaría sospechando estaría entrullándolos, señor.

      —Mire, C. S., se lo tengo dicho: aquí trabajamos con hechos, con HE-CHOS. Pero bueno… la gravedad del caso quizá lo requiera. Está bien. Reúnase con NáN, que es especialista en Fatboy Slim (gordo sí, gordo no), y con Marisa, que en su día le dio al Floradix y dice haberlo dejado también por las acelgas. Vayan de camuflaje con su flamante, a la par que discreto, lipstick car. Ah, y nada de sirenas.

      —¿Nada de sirenas, en plan Ulises?

      —Xacto, es que con los recortes sólo nos alcanza para un cuarto de calamares y cuarto y mitad de adobito.

      —Entendido, señor. Me pongo en my way.

      —C. S., aguarde. Vayan con cuidado. No podemos permitirnos perder a más agentes. Suerte y a ver qué averiguan. Puede retirarse.

      —Gracias, Captain Luxindex.

      —Ná, a mandar que pa’ eso estamos, ¡simpática, salerosa, artista!


      C. S., que responde con una sonrisa, abandona el despacho, cierra la puerta tras de sí y reclinándose sobre la misma, suspira:

      —Sabe que no soporto a los zalameros, ¡¿lo hará para fastidiarme?!

      Se aparte el flequillo de un resoplido, se ajusta la chaqueta y va en busca del cascarrabias y de Marisa.

      (To be continued…)

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  5. Estoy en el trabajo y lo habéis conseguido... ESTOY LLORANDO.

    Mi compa de oficina se ha preocupado, la pobre.

    NO pueod escirbir ahora, solo un titular: HAY un Sebástian.

    Love

    di

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    1. Mujer, Di, una cosa es que la calidad literaria nuestra deja que desear y otra que te lo tomes así tan a pecho.

      Y otra cosa: ¡lo sabía! ¡Sabía que había un Sebastian en la recámara!

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  6. Si la sitcom se convierte en thriller, ¡apago el televisor!

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  8. ¿Sebastián, Sebastián? No caigo. De quien si me acuerdo es de una bruja que ¿vivía? en tu edificio, una con el oído muy fino, muy fino, que obligaba los habitantes de Di`s House a levitar sobre el parqué, mientras ella se entretenía con las cuentas de los collares que fabricaba, no se si eso era verdad o la realidad es que se dedicaba a hacer desaparecer gordos. ¿No tiene papel en esta obra?

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    1. ¡Bien! Retomamos la sitcom. La bruja que hacía collares y exigía un silencio riguroso.

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    2. No apagues Nan, que esto promete. Cs, tú y yo recorriendo las calles de Londres bajo la niebla en busca de brujas, gordos y cerrajeros? ¿O eran brujas, cerdos y vacas?. En cualquier caso, nos veo, cerveza va, cerveza viene, dándole al coco para encontrar al mayordomo y lo que haga falta.
      Gracias Lux, qué risa.

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    3. ¡Ya...! Nosotras pateando calles y él de inspector jefe Dreyfus tan calentito en el despacho. ¡Busquemos sólo en los pubs! ¡Acabemos con las existencias de cerveza! ¡Asturiaaaas patria queridaaaaaa.....!

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    4. Hola. Ayer traca y cine. Keaton es un intenso, pero la peli me gustó. Cosa rara.
      Me he partido de risa con el post. Follower absoluta de los nicks de tu madre. No tengo tiempo para leer comentarios, pero esto promete. Ah, y yo tuve una vecina Rose...la susodicha no sé si ya ha muerto por el stress...ajeno.
      Terrible la vuelta al curro tras la traca, terrible.

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  11. Bueno, venga:

    No quiero ponerme nostálgico, pero recuerdo como si fuera ayer el día de mi toma posesión en la comisaría de Madhouse Street. Tras los discursos protocolarios y antes del ponche y los canapés, el comisario saliente, Sebastian Flyte, me tomó del brazo, y en un aparte, mientras que con la mirada recorría a todos los presentes (cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado), me dijo al oído algo que hoy, ay, se ha cumplido. «No trates bien a esta chusma: se te amotinarán», ése fue su augurio. ¡¿Cómo se os queda el cuerpo?! Seguro que en un estado asín sin fuerzas…

    ¿Que por qué cuento esto? C. S, Marisa, NáN: que sepáis que os ha caído un mes de suspensión, sin empleo ni sueldo, por razones disciplinarias. El bueno de Flyte, ¡cuánto conocía aquel viejo zorro de la triste condición humana! Y a Ire otro mes, por abandono del puesto de trabajo.

    Pero hablando de recuerdos, me gustaría hablaros de otro aún más íntimo.

    Casi todos vosotros sois jóvenes (salvo NáN, quiero decir), pero cuando yo era niño había una figura que quizá hoy se vea más inútil que un monaguillo en Irán, pero que entonces, junto al Generalísimo, era el cimiento de aquella sociedad: el sereno.

    El sereno era un tipo que llevaba en un manojo las llaves de todos los portales que tenía asignados, que eran muchos. Entonces, suponed, si uno llegaba tarde (pongamos a C. S, Marisa y NáN tras el deber cumplido) y la cancela de su portal ya estaba cerrada pos no había problema. Uno iba, daba dos palmadas, se ponía en jarras y gritaba a todo pulmón: ¡¡SerenoooOOOooo!! (fueran, para regocijo del vecindario, las dos, tres o seis de la madrugada). Y éste acudía para abrirte la puerta. Y punto. Ése era su cometido. NáN dirá que no, que por mi boca no habla la verdad, que en su época se gritaba: Claves, in domum meam!! Pero bueno, salvando el pequeño bache generacional, lo mismo es.

    Luego, O tempora ,o mores, a la gente le dio por llevar siempre encima la llave de su portal, y de aquellos polvos estos lodos: la histeria si a un gordito se le rompe esa llave (junta de comunidad de vecinos a las 00:30 a. m), las asesinas patrullas vecinales, la inspiración de Álex de la Iglesia, el karaoke, Sodoma y Gomorra, la vejación y linchamiento de Amancio Prada… En suma, el desmorone de Occidente entendido como tal.

    ¿Cómo dices, Di? ¿Que hablo por hablar? ¿Qué dónde está la moraleja? Moraleja… Preguntale, preguntale al pobre gordito, preguntásela que él te dirá.

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  12. Bueno, ¡cuánto sabía el Flyte ese! Y menudo disgusto que se llevó cuando se enteró de que le ibas a sustituir precisamente tú, lel menos apto. Pero, ¡en fin!, eso es agua pasada.

    ¡Qué guays, los serenos! Llamados así porque eran los únicos que a partir de las 22:00 no andaban haciendo eses por las calles. Y siempre llevaban chisqueros. Los llamabas, ¡Serenooo! (qué bien lo has descrito el grito), venía, le decías si te podía dar fuego y sacaba el chisquero, sin enfadarse.

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    1. Me haceis sentir como el replicante malo de Blade runner "...nunca he visto uno, pero le entiendo a usted...!

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    2. ¿Serenos los serenos? Leyenda urbana protohistórica. Al menos, el que teníamos en mi barrio no sólo hacía eses sino el abecedario entero al derecho y al revés. Además, de habérsele acercado un chisquero hubiese acabado to’ protobonzo.

      (¿«Menos apto» ha dicho? ¡¿Lo ha dicho?! ¡Agarradme!).

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  13. Vamos a ir mandando a Flyte a que le den por dónde amargan los pepinos. Un mes sin sueldo? Las cervezas correarán a cargo de la central, que lo sepas.
    Yo no conocí a los serenos, mi juventud lo impidió, pero la puerta de mi casa era de la época de Pompeyo. Y el tamaño de la llave obligaba a ir de potes con el carro de la compra. Así que, de común acuerdo vecinal, la puerta siempre estaba abierta. Qué lotes más calentitos en la escalera!!!!!!
    Sin ruido, eso sí.

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    1. Marisa, yo tampoco recuerdo haber visto al sereno en persona tipo-cuerpo, pero sí recuerdo como que ahora es de noche estar en la cama intentando conciliar el sueño (con cinco o seis años) y sobresaltarme con: «Plas, plas, ¡¡SerenoooOOOooo!!» por aquí y «Plas, plas, ¡¡SerenoooOOOooo!!» por allá.

      Fuera broma, era un suplicio. No es que fuera frecuentísimo, pero aquello (y, sobre todo, la falta de melatonina) me trastocaba tela y como no tenía edad de salir a la escalera a ver si caía algo pues me iba con sigilo a la cocina a leer cuentos o a dibujar.

      Esto es tal y como lo he contado.

      ¿A que doy pena?

      ¡¿Que no?! Desalmados…

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  14. Estáis tan tan mal, que me acabais haciendo hacer cosas raras a mí.. como hoy, jugándome la vida en el hall haciendo la foto que adjunto (imaginad q sale rose y me pilla haciendo fotos de sus carteles?!). Y otra q la cuelgo en el divague de maniana, donde aparecerá Sebástian (por favor, que no es Sebastián, q el acento ba en la A).

    NO me creo lo de los serenos: Nan y Lux, no podéis ser TAN viejos. Eso, chicas, lo han visto en "Plácido" o alguna otr apeli de Berlanga. No me creo q nan hablara en latín, Lux, acaso sugieres q ya estaba en la península cuando Astérix? NO es posible! Y tú, el autor de las "Cántigas galaico portuguesas"? no sé, tampoco...

    MARISA, la vecina MALA era Stingy... estaba en el piso 2 y ya la echamos. Eso lo cuento otro día. Te lías pq spr q vienes te das al alcohol en la cocina...

    IRE ya ha visto "Birdman" y CESITA está en "Bladerunner", las dos muy cinéfilas, pero patrullando las calles...

    NO veo a MO...

    muxus y me pongo al sebástian... y será ya el final de la serie... tenned en cuenta q ya se fueron o los del seguro del hogar se plantaban...

    muxus

    di

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  15. Ya estoy aqui.

    Primero ¿cómo coño no nos habías hablado de esto? Por dios qué filón. Quiero contactar con Rose, a saber qué pensara de la loca del flequillo y su pareja el Rey León con la niña ideal.

    Pero lo más importante de todo es ¿TU PADRE DUERME EN BOLAS?

    y peor aún ¿REGALAS PIJAMAS A LA GENTE?

    Dentro de un mes es mi cumpleaños....cuidadito con lo que haces.

    El padre de Di duerme en bolas en Londres... el padre de Di duerme en bolas en Londres...flipo. ¿cuando se asomaba a la ventana a hablar con el falso gordo lo hacía a pecho descubierto con los pelos del pecho al aire?

    No voy a poder dormir.

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  16. MO, dónde has estado!? Me tenías preocupada pq sé que te gustan estos temas de la vida diaria...

    Maniana tienes otro de Rose... es cierto q es un filón... ya tienes otra razón para venir a verme.

    Y si vieras el pijama... MOLA...pantalones escoceses "de plana" (concepto fashion) y top rojo. SI lo deja así encima de la cómoda (sin él dentro), a mi me pone... :)

    Tú estás en denial. Y quieres un pijama mío: viene de largo. Y lo sabes.

    x

    di

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  17. Anda, Mo no conoce la ley de la bota...

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  18. Ire, ¡no conozco esa ley!

    El padre de Di duerme desnudo y cuando se pone al pijama parece Papa Noel....esto no hace más que mejorar. Di, dime que tu madre duerme con rulos.

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