31 de mayo de 2010

El libro enquistado

Un libro enquistado no se lo deseo a nadie. Es de las cosas más desagradables que te pueden suceder con un libro.

El proceso de enquiste es el siguiente. Eliges un libro por lo que sea: te lo han recomendado, viste alguna crítica, te gusta la portada, leíste algo de su autor y te ha animado a continuar...

Lo abres esperanzada, quieres meterte de lleno en él y volar lejos, visitar estados de ánimo o sumergirte en océanos de pasión, sentir todo aquello que te hace continuar leyendo y leyendo hasta que se acaba y te quedas con esa carita de tonto, contento y con buen sabor de boca. El libro enquistado no hace eso. A veces, como en este caso, el primer capítulo prometía, pero después, salvo algún párrafo inteligente que no puede subrayar por no llevar a mano un lápiz o un bicolor, todo era cuesta arriba. Neuras, aburrimiento, trama sosa, personaje difícil...

Te das cuenta de que se ha enquistado cuando te gana la batalla. Está presente en todos los sitios y en ninguno te apetece leerlo. Se ríe de tí porque postpone otras lecturas que seguro serán mejores y usa tu amor propio como felpudo. Os preguntaréis por qué no lo dejé. No podía. Estaba convencida de que su autora no me defraudaría y de que iba a descubrir algo que hiciera el libro especial. No fue así. Creo que ha sido el libro más viajado de la historia de mi vida. Hubo un tiempo que iba conmigo en mi bolso y me reclamaba su atención cada vez que lo abría. Fue en el AVE dos veces a Barcelona y una a Zaragoza, pero me tentaba mucho más un periódico o mirar por la ventanilla.

El baño es de esos pocos lugares donde una reclama su soledad y la respetan. Así que lo dejé en el baño, por ver si en algún tiempo muerto iba pasando. Creo que en la vida he ido al baño tan rápido.

También lo tuve en la mesilla de noche, acusador, "no me lees, no me lees" me decía antes de irme a dormir. No podía desterrarlo a la estantería. Lo tenía que acabar como fuera para que no me siguiera mirando así, con ese lomo brillante color victoria. Lo veía como ese sapo que te vas a comer tarde o temprano y lo postponía siempre que se daba la ocasión. Yo no podía, no quería, perder el asalto, deseaba leer más libros (pero soy mujer de uno cada vez) así que el otro me día me di un ultimátum y lo acabé. ¡Buf que descanso! Parece que respiro mejor y todo.

No es que tuviera muchas páginas, que va.  Es que no me ha interesado lo más mínimo. Creo que con leer el primer y el último capítulo bastaba. El resto me parece una serie de sinsentidos quitando, como ya he comentado, alguna frase decente:


"Desde que el mundo es mundo, vivir y morir vienen siendo la cara y la cruz de la misma moneda echada al aire, pero si sale cara, es todavía más absurdo. Para mí, si quieren que les diga la verdad, lo raro es vivir".

Carmen Martín Gaite -  "Lo raro es vivir"

12 comentarios:

  1. Me empiezo a preocupar con mis coincidencias con el colectivo divagante ( Como decia el disco "somos mucho más que dos"¿EL PAVO ESCRIBIÓ ALGÚN POST TAMBIÉN O NO??)
    Hace un par de meses escribi en un blog de casa molinos que tenía cruzado a la altura del gaznate lo raro es vivir...

    P.D., Mi volcan es el telica en leon Nicaragua. Todavía siento agujetas al recordar la subdita.

    ResponderEliminar
  2. Good morning.
    Sí, un libro enquistado es lo peor del mundo, sobre todo si un@ es cabez@n como yo y decide leerlo hasta el final a pesar de todo.
    Si queréis probarlo, os aconsejo "Las teorías salvajes"...enquistadísimo!
    Buena semana a todos.
    Bye

    ResponderEliminar
  3. Yo opto por dejar de leer un libro que no me engancha. Hubo un tiempo en que me parecía que era como un sacrilegio, pero ahora pienso que hay tantas cosas por leer, cosas buenas, que para qué perder el tiempo con libros que no me gustan?

    Dicho esto, he de decir que ahora leo muchísimo menos que cuando no tenía churumbeles. Cuando se quedan dormidos estoy tan cansado que no me apetece.

    ResponderEliminar
  4. Me pasa lo que al Niño Desgraciaíto: valoro demasiado mi tiempo y me abruma tanto lo que podría estar bien y me perderé que si empiezo a marear demasiado la perdiz con algo que no termina de convencerme, lo dejo. Y sin cargo de conciencia alguno, además.

    ResponderEliminar
  5. No tengo ningún problema si, llegado el momento, decido dejar un libro. Conozco mucha gente (sí Diva, como imaginas el Peda es uno de ellos) q sufren hasta el final. No lo entiendo: en la vida hay que leer tantas cosas q no te gustan por obligacion (relacionadas con el trabajo, claro, q la cantidad de journals q entra a mi buzon cada semana ...zzz), q no le veo el sentido de, en tu tiepo de ocio, aburrirte con un libro.

    Yo lo veo como q tal vez no era mi momento para leeer a ese autor, q ese autor y yo no tenemos esa intersección q te hace hacer "click" (luego pego una frase q me gusta sobe esto), q su imaginario no me atrae (pq no te van a atraer todos), q formalmente no me aporta nada... si un autor no logra q te interese lo mas minimmo ninguno de sus personajes, q sufras por el, q quieras q no se equivoque, cual es la razon para seguir metiendo horas en gente q no te importa en absoluto?

    Es una pena q no haya leído "lo raro es vivir" para hacer libroforum. A mi Martin Gaite me suele encantar: ya he hablado aqui de "nubosidad variable" y en general, todos sus libros me parece q estn tan bien escritos, q me da igual q spr me cuente la misma historia. "Entre visillos", "El cuarto de atrás", "las ataduras"... ah, pero hace poco empecé "Caperucita en Manhattan" y lo dejé (es literatura infantil) pq me aburría, y decidí dejarlo para contárselo a Mini en unos anios...

    En mi embarazo se me enquistaron 3 libros encadenados. Llegué a pensar q el error estaba en la falta de concentración del estado... "Women in love" (me encanta Lawrence, pero mira), "the golden notebook" (lessing, feminista y tal, pero aún así...), y "Tess of the urbervilles"... mee sentaba en la partde de arriba de los buses, y me acababa encontrando mirando a la calle como hipnotizada... supongo q pensando en la canastilla de Mini claro ;)

    hugs, di

    ResponderEliminar
  6. Yo no creo que lo haga por cabezoneria, más bien es querer comprobar que no me gusta de verdad. Verificar que al final no me va a sorprender con algo bueno. Poder decir con todas las de la ley que lo he leído y que no me gusta, porque lo he leído todo.

    Ahora tengo varios en mente, pero creo que me voy a ir derechita a Alicia en el Pais de las maravillas. Me apetece.

    ResponderEliminar
  7. Teresa, Niño,

    Voy a intentarlo la próxima vez. lo de desterrar libros enquistados, digo.

    ResponderEliminar
  8. Chico,

    Ya ves, ya ves, tan iguales a veces y tan diferentes otras...

    ResponderEliminar
  9. A mi me está ocurriendo últimamente que se me enquistan todos los libros. Desde que las grandes superficies tipo Fnac o alguna de por aqui perteneciente a un grupo editorial sobre cultura vasca, han abierto sus "megacentros", solo encuentro lo que a ellos les interesa vender, libros de sus editoraiales mas afines y todo lo que se salga del bestseller o de la campaña para navidades o verano no consigo encontralo. Tengo una libreria de toda la vida donde todavía me buscan y si no lo tienen me lo traen, y en caso de no traerlo cuando menos me dan una direccion de internet donde consigo buscar el libro. Y por este sistema de venta, el electronico, llevo tres semanas esperando un libro que seguro cuando me llegue se me enquistará o andara en su enesima edición.

    Y que contar del libro e-book ? Si el video mató a la estrella de la radio, y el Google Maps casi se cepilla mi profesión, el e-book como que .... todavía no lo he probado.

    K, ... tomando café de Atitlan.

    ResponderEliminar
  10. Tengo al lado del ordenador "La muerte de Arturo" de Sir Thomas Malory que me mira acusadoramente desde hace más de un año...

    ResponderEliminar
  11. Pues a mí me encantó. Lo leí hace cienes de años. Nunca recuerdo exactamente el libro pero sí la reacción que me produjo y Lo raro es vivir es de lo que más me ha gustado de Martín Gaite de la que soy rendida admiradora.

    Tanto que una vez en la feria de libro sólo fui capaz de balbucir gracias cuando me firmó un ejemplar, tan conmovida como estaba por estar en su presencia.

    ResponderEliminar
  12. Se me hace raro que tu y yo no coincidamos Anniehall. Pero a lo mejor no era mi momento Gaite. Chi lo sa!

    ResponderEliminar

¡Bienvenid@ a DD!

Poniendo aquí tu comentario te arriesgas a que Diva o Di continúen divagando.

Quedas advertid@.

Gracias por divagar.