7 de abril de 2018

Pasión en Vetusta

Atrenizadas en Vetusta un Martes Santo de madrugá (las 6:30 am, y era de noche), dos días y medio antes de lo previsto (adaptaremos la famosa cita de Hitchcock: "nunca viajes ni con niños, ni con animales ni con Charles Laughton"), nos queda el resto de la Semana de Pasión en "la Sevilla del Norte". Como tras todas las semanas disfrutadas en La Ciudad del Viento, solo queda una vaga sensación de excesos hasta en la calma, de esos que solo pueden engendrar la verdadera raison d'être de este blog: divagar con mayúscula, perdiéndose una y perdiendo al personal. 




No voy a hablar de torrijas, aunque evidentemente en el Marigold (residencia de la difamily, mucho mejor que el original Best Exotic Marigold Hotel) se hicieron demasiadas torrijas; ni de ver a amigos y naufragos por allí varados; ni de las luchas con Mini por los deberes (y debates sobre quién hará la "Colonia Marciana" que hay que preparar como nueva manualidad escolar); ni de las horas de terraza lectora, que siempre deberían ser muchas más. No. Hablaremos del país extraño donde dicen que viví 25 años (miedo: dentro de unos pocos habré vivido más en la isla del tesoro que en la península del tambor-y la pandereta).

En la prehistoria del divlog ya salimos del armario: molan las procesiones. A ver, a sus debidas dosis, esta semana vi dos y ya tuve suficiente. No voy a repetir lo del culto a la muerte y Lady Gaga que ya está aquí, pero ahí van unas cuantas ideas sin orden ni concierto. 

El miércoles por la noche fuimos a ver la procesión de la "Cofradía de Jesús de la Humillación, María Santísima de la Amargura, San Felipe y Santiago el Menor" (sic). Ya con el nombre me vengo arriba, me descubro y les digo, aúpa campeones! (ahora así, en bajito, en serio que creen que es posible que les tomemos en serio con ese nombre? Humillación, amargura... es que soy la única que no se puede quitar de la cabeza ecos sadomasoquistas, porno del chungo). A los observadores ateos con gafas de antropólogos amateurs y amantes de la fotografía nos parece un espectáculo impagable y como tal, adelante, sigan en el equivalente de tribu con taparrabos danzando alrededor del fuego dándole al tambor por las calles de la ciudad, pero el tema así de fuera es muy severo.

La motivación del público en bloque no es, de todas formas,  la que describo. Gran parte de la peña lleva dos horas y media esperando para ver cómo se las arreglan para sacar el paso de la iglesia los portaleros, porque es muy estrecho y han de salir de rodillas y tal. Hay que gente se emociona con que pasos pasen (nunca mejor dicho) por angosturas. Es lo mismo en Sevilla, dice Fashion luego. Yo no recuerdo haber visto nunca un paso donde los portaleros estuvieran debajo, en una caja, sino siempre llevándolo al hombro. Por ese lado, estos de la Humillación y Amarguras me impresionan, porque en un punto paran, y luego un senior le da a una manivela y se ponen a andar, pasito a pasito, y con cuidado que hay una giro con escalón justo donde estamos nosotras. Esto conlleva airadas palabras del senior de traje que les grita a través de una tela como mosquitera por donde, supongo, respiran. Detrás del paso van más portaleros, con apariencia de rudos leñadores, como una toalla en la cabeza y-atención-parte son chicas muy jóvenes. No puedo entender bien su motivación, porque yo no creo que toda esta gente vaya a misa dominical: hay demasiados. Por lo que me dicen, quedan pocos clientes en las parroquias menores de 75. 

La otra curiosidad personal de esta procesión es ver la reacción de Mini, que yo creo que no ha visto nunca una, aunque mi madre asegura lo contrario. Al principio creo que le da un poco de miedo (nada como el terror de Fashion hace décadas: "buaa, los capuchos!!"), pero luego se limita a comentar, en su hieratismo preadolescente que "no le gusta Dios", en especial el olor (recordemos el inefable "aquí huele a Yísus"). Pero lo principal que me llevo es ese barrio de lo viejo de Vetusta que casi no conozco y que está lleno de rincones interesantes, antiguos palacios reformados a los que les han dejado los casquetes de las balas de la Guerra de la Independencia, antiguos solares rehabilitados por la gente "esto no es un solar", y hasta un museo inmenso del origami que no tenía ni idea existiera en Vetusta. 

El Jueves Santo sale La Piedad, que es la cofradía de la gentebien vetústica. Todo el mundo conoce al doctor tal o al empresario cual que está muy metido en esto de la penitencia y la caridad. Porque lo suyo empezó siendo caritativos con las mujeres que quedaron viudas en la Guerra Civil (de ambos bandos? me pregunto, ya que son tristísimas las historias de niños robados de esas madres que precisamente este tipo de gente no consideran apropiadas, y hace tan poco como un par de décadas estaban arrebatándoles bebés ginecólogos y monjas). Su causa con la mujeres desfavorecidas no les lleva a plantearse que, en pleno siglo dieciveinte (gracias Les Luthiers) todavía no permitan mujeres en la cofradía-aparte de las pobres Manolas que van al final, todas de negro, con su teja y blonda, y taconazos que sinceramente, me parecen más punición que los que van descalzos. Las Manolas siempre me han fascinado: yo hoy las veo y pienso en Cospedal o bien en votantes-del-PP, tanta perla, mucha perla. 


Es todo tan friki, pero a mí me lleva a mi infancia, la noche aquella misteriosa que salíamos tan tarde a pasar miedo y, principalmente, a disfrutar de los tambores. Tienen en su página los redobles, así que si hay alguien ahí que le pongan la mitad que a mí, entren en el enlace. Mi favorito es Metro, aunque había uno del pasado que me gustaba más y no lo encuentro. 





Este año logramos un buen sitio en la Calle Alfonso, enfrente de un Doner Kebab. Las fotos son impagables, y comienzo a pensar en conceptos como "fusión",  "mestizaje", los capirotes y el kebab, las virgen sufrientes y el moro. Es todo fantástico. Pero lo que me deja especialmente tarada-y aún, a más de una semana, intuyo que esa imagen no se va a borrar facilmente de mi retina-es la escena de los caballos. Así como las Manolas salen al final, muy al principio, osea, eones antes (hablamos de 1200 cofrades) desfilan unos 5 ó 6 a caballo. Hace tiempo que no veía a caballos tan limpios, tan bonitos, tan perfectos. Pacientes, con todo ese estruendo de tambores y de cuando en cuando trompetas apocalípticas por detrás, no se inmutan: ojalá uno se desbocara, piensa mi pequeño yo anarquista. Las botas de los jinetes brillan en la noche. Son el poderío, el porque-yo-lo-valgo. Arrepintámonos, hermanos, pero seguro que no saben bien porqué. Entonces, le veo: un hombre de unos 60 años, gordo, vestido de calle sin desaliño, pero sin pertenecer, se arrastra tras los caballos con unos utensilios recogiendo las potenciales heces. Su cara lo dice todo: hablábamos antes del "cristo de la humillación"? Qué tiene que ser para ese pobre hombre recorrer las calles de su ciudad recogiendo la mierda de los caballos que llevan los tan-arrepentidos jinetes? Señores hermanos, tan virtuosos que son: no podrían haber tenido la caridad de darle un capirote-aparte de los seguro pocos euros- a este pobre hombre, para tapar su vergüenza? O es que un "hermano" no debería ser visto en esta acción? No les da vergüenza a ustedes, fuerzas vivas de la ciudad? 

Es de madrugada en Vetusta, las calles están hasta arriba, las terrazas de la zona vieja al completo. Voy de la mano de mi hija, con la que intento compartir-a su nivel-estos pensamientos, y convencida de que el mundo es una mentira y una mierda. Pero mira, Mini, qué maravilla puede también llegar a ser Vetusta de noche... y le enseñó este palacio.




29 comentarios:

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  2. A mí es que esa piedad de adorar muñecos me parece francamente herética. (¿no era la idolatría pecado?) Y que conste que los muñecos molan...yo soy muy fan y he arreglado un montón de ellos. (Que luego se vuelven a cargar con los meneos que les dan. Aunque eso tampoco les importa, en su afán de disfrazar a unos campesinos galileos de sátrapas persas, que eso también tiene delito. ¡Con todo ese terciopelo, esos alamares, esas sedas, esos oros, ¿quién se va a dar cuenta de que la policromía va dejando un reguerito sobre la acera?) Pero creo que, básicamente, no tienen nada que ver con el cristianismo. En verdad sí que tiene mucho más que ver con la tribu en taparrabos dándole a los tambores, pero con una estética barroca, que es lo que le da calidad al espectáculo. En mi pueblo de la estepa un grupo de fanáticos compró una colección de muñecos a un imaginero de Granada para tener su propio espectáculo pascual. Votamos en la parroquia para dejarles los locales y toda la parafernalia necesaria para la performance. Salió que sí por un voto, pero ahora les odiamos todos. Nunca participan en nada que no esté relacionado con su procesión. Pasan de todas las actividades sociales en las que sí participan los ateos del pueblo. (cursos de fabricación de compost, recogída de residuos, clases de apoyo para suspendidos, guardería cuando hay vacaciones escolares, yoga, inglés, el bingo de los abuelos...) Ellos a lo suyo: a las cosas de la Hermandad del Señor de la Señora de la piedad, la misericordia, la gomina en el pelo, los medallones de plata, los capuchones, los manchurrones de cera por todas partes que dejan sin limpiar, no sé qué más...y dos huevos duros.

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  3. Por cierto, compartes la aficón a los tambores con Buñuel, otro ilustre vetustí ateo. ¿¡Cómo se explica que esa zona no sea la cuna de un montón de percusionistas ilustres!?

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  4. Risas, LUX.. tienes razón con el ritmo irregular...ya sabes q cuando hago crónicas de viajes esto es como un camino traqueteante.. pero yo no me preocuparía por lo q dices, si estás hablando con alguien de un tema claro q se vuelve a la entrada (pro ej, hoy CESI con lo de F Leiro).

    Y, qué quieres q te diga, me sabe malo q hagas esos feos a Mari Cruz.. que sí, q sabemso q tienes tus compromisos, pero luego cuando le pidas q te eche una mano para una apertura o un estreno o una cena de gala o lo q sea con su piano de espejitos, entonces querrás q este ahi, como spr ha estado.

    La Cofradía esa q viste-de incógnito-toma Lacasitos pinta bien y me la imagino con carrozas coloristas, así tipo cabalgata del orgullo o peor. Pero vamos, a saber cuándo me presento yo en Vetusta otra Semana TOnta para verla! ainsss

    Tengo una pregunta: yo pensaba q en todas las priocesiones había tambores y ahora dudo. Es solo en el norte? Help.

    CESI!!! Si no existieras habría q inventarte... :) y qué chulas son las actividades de tu parroquia, q hasta los ateos se apuntan... y no esta panda de la gomina. Esta claro q no tienes nada q ver con ellos... Y sobre Buñuel... es q él era de Calanda!!! Aquí he encontrado un par de cosas:

    http://www.semanasantaencalanda.com/el-ritual/el-romper-la-hora

    y el corto de su hijo:

    http://www.ina.fr/video/CPC90010172

    Pero no sé, yo veo esto de "la rompida" y no me acaba de convencer... penitentes on gafas de sol? con pendientes de perlitas? fumando? por qué no se ponen el tercerol? No sé...

    Día gris oscuro en Londinium... grrr

    di

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  5. Una vez fui costalero, por una puñetera casualidad y hacer un favor (no un fervor). Íbamos por dentro, pero sujetando la cosa sobre el hombro. Delante de cada uno, una botella de coñac o de anís.

    Esto de las Procesiones es muy raro. Conozco a ateos y beligerantes con la iglesia que las adoran, incluso te hablan maravillas de ellas: y niegan que tengan nada que ver con las creencias.

    Quizás porque, de niños, solo había dos fiestas en las que salías con la familia hasta muy tarde, lo que era emocionante: las fallas, en el Mediterráneo, y las Procesiones en todo el país. Hace ya muchísimos años que las esquivo.

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  6. Sigo: en mi ciudad los nazarenos daban caramelos a todos los niños y a los amigos. Estabas en la calle, a veces con bufanda. Y al terminar la última procesión, las horchaterías seguían abiertas y tu padre llevaba a toda la familia a tomar una horchata con un bollo.

    Los recuerdos de la emoción de todo eso son brutales.

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    2. Bueno, lo de esos coches debía ser cosa de Camps, preparando el circuito de Fórmula 1.

      ¿Mona de pascua antes del domingo de resurrección? Imposible. En aquellos tiempos no probabas el rurrón hasta después de la cena de Nochebuena. En las pastelerías lo llamaban un "suizo" y en las panaderías "bollo", aunque era lo mismo.

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  8. Tú has sido siempre un Viva la Virgen para estas cosas. Seguro que compraste la mona en un establecimiento ilegal.

    Perdona que te hable con esta crudeza. Pero es que me duele que alguien pueda comer tal cosa antes de la Pascua de Resurrección.

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  9. YO insisto en contestar en el general...

    LUX, no sé, no es por entrar en competiciones, pero eso q nos enlazas... NO SON TAMBORES NI SON NADA!!! Me confirma mi sospecha: no hay proper tambores. CESI tenía un punto diciendo q a ver porqué no hemos destacado en esto los vetústicos... será pq se han quedado en la penitencia y el resto del anio siguen siendo registradores de la propiedad? Por ej.

    NAN, entiendo perfectamente tu cosa infantil... igual lo mío es similar, claro q mucho menos, en mi época no había la represión de la tuya... pero lo q vi el otro día q no recoerdaba es un penitente con una bolsa a juego con la túnica q daba dulces a los pobres ninios desfilantes!!! En un punto se puso a repartir, supongo q para q aguantaran q aún les q quedaba trozo...

    LO del 131 supermirafiori, LUX, podría ser una de tus hipérboles, pero me preocupa q tal vez sea cierto... qué ejpania caní tenemos! Gracias por el enlace de la mona... donde dicen (cosa q oí el otro día) q viene de los musulmanes ("munna" o "provisión de boca")... a mí spr me la regalaba la Yaya, mi (hada) madrina. En Catalunia son todas de chocolate, recuerdo un anio q era un chalet suizo inmenso. Se lo comió Elenita, una vecina, conocida en casa como "la máquina de comer caramelos".

    Y tiene razón Nan: se empezaba solo a partir del domingo. Si Elenita no se filtraba por ahí antes.

    Love babies

    di

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    2. Tú sabrás, pero yo estoy dispuesto a jugarme la vida por defender mis recuerdos, falsos o verdaderos, de la niñez. Al fin y al cabo, reconozcámoslo: ¿acaso hemos hecho algo que valga la pena a partir de los 12 años?

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    4. A los 13, dudas. Después se va volviendo inapelable... Al menos a mí me lo parece.

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  10. Teatro es un gran y bonito teatro donde el público participa con los actores en una preciosa performance callejera. Es uno de esos teatros contemporaneos en los que conviven quienes se los creen, con quien lo disfrutan como espectadores y quienes lo detestan con una animadversión igual de teatral.
    Teatros sociales que sirven de desagüe a la presunta normalidad cotidiana que nos encadena a la desidia y al aburrimiento y que pone una estética al mundo feo que nos rodea.Veía con admiración las tomas de la semana santa de malaga en tve en una realización preciosista e impecable(nunca mejor dicho) y me descubría con la boca abierta como ante un cuadro de museo.
    Futbol con mil tomas, con detractores y forofos, publico como parte del atrezzo y de repente te descubres pegando gritos ante lo absurdo de animar a un equipo.
    Y aunque parezca mentira por lo que digo, lo admiro, porque en mucha gente despiertan las procesiones la misma congoja espiritual que para mi representa el silencio. Un encuentro particular con el vertigo de lo religioso, en donde la liturgia y la ortodoxia reprentan lo mismo que las palabras ante lo inabarcable.
    besicos.

    PS-. cada vez me gusta más mi ciudad (tu vetusta) y sus rincones, sus gentes, sus ritos y ritmos; también sus defectos y sus zonas de grises. Se nota que vienes de poco en poco y que cada vez se te hace más extraña.

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    1. ¡Ah, el silencio! Todos los años veo al menos una vez la película El gran silencio.

      Creo que debos estar entre los 10.000 mejores admiradores. Y lo que saco de ella es un aprendizaje, el rodaje durante dos años de la vida.

      Dicen en Filmaffinity:

      En 1984 el director alemán Phillip Gröning pidió permiso a la Orden de los Cartujos para rodar una película en el interior de uno de sus monasterios. Le dijeron que era demasiado pronto. Quizás más adelante. Dieciséis años después recibió una llamada. Había llegado la hora...

      Los preparativos llevaron dos años, el rodaje uno y la postproducción dos más. Han transcurrido, por tanto, veintiún años hasta su completa finalización. El Gran Silencio muestra por primera vez el día a día dentro del "Grande Chartreuse", el monasterio de referencia en los Alpes franceses de la legendaria Orden de los Cartujos.

      Presentada en el Festival de Venecia y premiada en el Festival de Sundance (Gran Premio del Jurado) y en los Premios del Cine Alemán (Mejor Documental), el film ha sido un gran acontecimiento cultural en Alemania, Italia y Austria, donde ha obtenido gran éxito entre público y crítica. Una película austera, cercana a la meditación, al silencio, a la vida en estado puro. Sin música excepto los cantos de los monjes, sin entrevistas, sin comentarios, sin material adicional. Ciento sesenta minutos de cine en silencio... (FILMAFFINITY)

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    3. Noooo. Es la vida en el silencio de un monasterio. El silencio se te acaba colando dentro muientras la vez.

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    6. No tenía ni idea de su existencia NaN.
      Me la apunto.
      ¿Cómo te va la vida?

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    7. pichí-pichí. Como a un árbol añoso lleno de nudos.

      Quitando eso... ¡excelente!

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    8. Al periódico «¿Qué tal estás?» de mi simpática médico especialista, de inquietante especialidad, al igual que tú, NáN, siempre le contesto: «Bueno, bien si no entramos en detalles…».

      ¡No te veas, amigo cascarrabias, el éxito que tiene (una y otra vez, una y otra vez) mi respuesta!

      Y yo me digo: Ya tiene que estar mal, la pobre, para celebrar tanto una respuesta tan corriente. Pero no es que esté mal, es que es, ya digo, simpática.

      El caso es que con eso y otras cosas he conseguido algo que, ojo (rabia, rabiña), no está al alcance de cualquiera: ir a ver a mi especialista (hablo de la Segurida Social) cuando me viene en gana: ni cita “previa” ni cita “posterior”. Me basta con ir y tener suerte de que no esté saliente o liada con algún ingreso.

      El hospital, eso no falla, siempre huele a Avecrem, espesa asepsia e intensos recuerdos.

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    9. Me parto de risa y con o sin tu permiso me apropio de la frase dentro y fuera del ambiente médico. Porque, al fin y al cabo, el genio y la excelencia (y sus contrarios) están siempre en los detalles.

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  11. ¿La viste? ¿No es una delicia la ausencia del habla humana, escuchándose todo lo demás? Cada vez que la veo, durante un tiempo procuro disfrutar de esa felicidad.

    Queda en pie que te cuente las circunstancias asombrosas por las que fui costalero, años después de que me considerara ateo.

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