29 de febrero de 2012

Pasa la vida

Desde hace unos días salgo a andar por el campo con una amiga mía de la infancia, de las de toda la vida. Siempre hemos tenido mucha complicidad y hemos coincidido en muchas cosas. Con ella me he reído hasta morir y juntas hemos pasado de todo. Aunque alguno pensará que hemos empezado la consabida operación bikini, la realidad es que hemos llegado a la conclusión de que no podemos tener 40 tacos y estar tan oxidadas. Que damos pena. Así que nos ponemos a andar en plan marujón, pero a toda mecha (o eso nos parece). Ella está más entrenada que yo (la cabrona) porque lleva a los niños al cole andando cada día y eso se nota. Nos hacemos unos 5 kilómetros y hemos acordado que si la cosa nos vicia (a mi nunca me ha pasado eso con el deporte) nos iremos a correr la maratón de Nueva York o a hacer el camino de Santiago. 

Vamos recordando anécdotas, comentando sobre familias, maridos y demás anexos. Hablamos de lo que nos hubiera gustado hacer y que no creo que hagamos nunca, de los sueños que teníamos, de los problemas y el distinto modo de afrontar las cosas a determinada edad. No es lo mismo 40 años que 16.

Veamos un par de ejemplos:

Ejemplo 1

Andando por el poco transitado camino vemos que viene a lo lejos un coche con dos tíos:

Con 16 - Hala tia que viene un coche... igual nos hacen algo... si paran corremos campo a través.

Con 40 - Viene un coche... igual están buenos... si paran, me pido prime!


Ejemplo 2

Pasamos cerca de la carretera por donde pasan camiones.

Con 16 - Nos ha pitado el tío...que salido, ¿has visto lo que hacía con la lengua? Le hacemos una peineta.

Con 40 - Cuantos camiones! Si nos pita uno le hacemos un guaraná. ¡Hecho!



6 comentarios:

  1. Me hubiera gustado hacer el camino de Santiago. Eso sí nada de albergues, habitación doble o individual con ducha. No sé sí lo podré hacer.

    ResponderEliminar
  2. Joder DIVA: salir a andar? para cuándo empezar a mirar obras?

    ResponderEliminar
  3. Hola Cou,

    Lo del camino de Santiago tiene que estar bien. Creo que los albergues también lo están. Eso sí, de dormir en el suelo paso. De entrada me gusta más tu idea...

    ResponderEliminar
  4. Hace ya unos cuantos años al hacerme un análisis de sangre y descubrir una bajada brusca del colesterol bueno el único remedio (no hay tratamiento farmacológico para eso) que me dio el médico fue el andar y a ser posible con paso rápido (menos mal porque odio correr) durante unos cuarenta minutos al día. Es un buena medicina incluso para otras cosas de la cabeza. Por cierto tengo pendiente el camino de Santiago desde Roncesvalles

    Desgraciada o afortunadamente la vida pasa desde que cumples los 18 (total para qué) y de repente te encuentras con una pila de tacos sin darte cuenta.

    Habría que ver como hablan ahora una chicas de 16 es esos dos ejemplos que has puesto.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  5. Di,

    Rite, rite... que dicen en mi pueblo...

    Ya verás cuando corra la maratón...

    ResponderEliminar
  6. Pues tienes razón Jota. Las cosas han cambiado. De hecho el otro día escuchaba la conversación de un amigo al respecto de que en la rotonda de Almacellas se ponen prostitutas desde hace poco tiempo.

    - Joder, van tan recatadas que pensaba que estaba esperando el autobús. Al tercer día que las ves ya sabes que son putas, pero no enseñan nada.

    - Donde vamos a parar!! Las putas parecen chicas esperando el autobús y las chicas que esperan el autobús parecen putas. Así no hay quien se aclare.

    ResponderEliminar

¡Bienvenid@ a DD!

Poniendo aquí tu comentario te arriesgas a que Diva o Di continúen divagando.

Quedas advertid@.

Gracias por divagar.