19 de febrero de 2011

Cómo (de desacertadamente, opino) nos han visto ellos en la literatura

Ana Ozores, como sus paralelas decimonónicas europeas, ha sido concebida y descrita, hasta la extenuación, por un hombre de 33 años. Las mujeres tenemos reacciones muy claras ante estos personajes, y en pocos casos es indiferencia. Ana exaspera, y le darías dos tortas, o bien te saca el ramalazo madre/hermana mayor, y la quieres proteger. Emma Bovary, se hace, para la gran mayoría, odiosa: manipuladora, caprichosa, egocéntrica. Trastorno límite de la personalidad: acortando la historia, no es la amiga con la que te quieres ir a tomar un café. De lo que me provocó la Karenina, el Alhzeimer paso al frente, no lo  recuerdo tan vivamente (bonito eufemismo): sé que no fue positivo, pero tampoco tengo una memoria virulenta como de la otra. Lo mismo me pasa con Isabel Archer, la prota del "Retrato de una dama" de Henry James. Pero... qué tienen en común todas estas mujeres?

Exacto: que son protagonistas (casi) absolutas de libros de varios cientos de páginas todos ellos escritos por hombres. Y tal vez esa sea la cuestión, porque si piensas en Dorothea de "Middlemarch" o Jane en "Jane Eyre", por ejemplo, ambas novelas de época, ambas personajes con lo que, con distancia, yo me podría identificar... amabas personajes descritos por mujeres.

Y me he lanzado a escribir estas líneas mientras Genoveva, la protagonista del libro que estoy terminando, "La tejedora de coronas" se lanza una vez más en los brazos de otra mujer en busca de sexo, o lo que sea. Genoveva se supone es una ilustrada de la época, astrónoma y atea, apasionada del arte y la cultura. Hasta ahí, todo bien. Pero es cuando Germán Espinosa habla de sexo desde la primera persona de Genoveva cuando me da la torta el escritor. Y no porque me moleste que se hable de sexo en la literatura, al fin y al cabo, poco reflejo de la realidades es ocultarlo. Pero con Espinosa me está ocurriendo que, cuando hay sexo, parece que le veo salir, con el megáfono de director, a llevar mal a la pantalla una escena íntima.   Esto me recuerda la escena erótica de una peli titulada "Red Road" (Andrea Arnold, 2006), muy muy recomendable. De verdad que se nota que la que esta detrás del megáfono es una mujer.

9 comentarios:

  1. Algún malvado podría sugerir que las mujeres han modelado sus roles precisamente en los moldes que los relatos culturales -religiones, mitos, leyendas, novelas, cine- les proporcionan. De modo que sentir la alienación respecto de esas imágenes solo por el hecho de saber que son fruto de un autor masculino no deja de ser una rebeldía digamos contemporánea, que tiene más que ver con un prejuicio instalado en la mente feminista de hoy en día que con supuestos defectos de las mentes masculinas para crear tipos femeninos. Pero quien tal cosa dijera sería un malvado, alguien capaz de sostener que los roles masculino y femenino son culturales y no fruto de una esencia natural diferenciada. A ver, entonces, en qué quedamos. Ser mujer es un rol cultural o una esencia biológica natural. Porque si es algo natural, entonces aceptamos que hombres y mujeres son distintos por naturaleza, pero si se trata solo de algo cultural, cómo diablos podemos refutar una imagen culturalmente creada como irreal? ¿No será más bien que esas mujeres sí reflejan seres femeninos plausibles de sus épocas respectivas?
    Vamos, no sé si me explico. Dicho de otro modo: que me la repampinfla si Ana Ozores pasa la prueba del algodón como mujer creíble. Porque en definitiva es una pieza de una ficción literaria que funciona como tal, con mayor o menor perfección en la percepción honda de un presunto universal platónico de "lo femenino", esencia tan intangible e indemostrable como cualquier pócima ambicionada por un alquimista.
    Vamos, que estos argumentos me parecen circulares. No son mujeres reales porque a mí no me lo parecen. Son esos fantasmas que pueblan las mentes de los hombres, incapaces de entendernos. Nosotras somos una raza aparte, una versión mejorada de lo humano, que sí que nos distinguimos y nos otorgamos pasaporte como ciudadanas amazonas las unas a las otras.
    Bueno, que me he pasado, pero me hacía ilusión polemizar. Espero las ráfagas con impaciencia.

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  2. No creo que la intención de ningún escritor fuera describir a 'las mujeres', sino a una mujer en particular que no creo que pretendieran que fuera arquetípica. Yo creo que te pueden parecer mal descritas, o que lo que tú piensas no es lo que ellas piensan o que lo que tú sientes no es lo que ellas sienten, pero no creo que por eso haya que desdeñar lo que escribieron.

    A lo mejor por la misma razón un escritor no podría hablar de nada que no conociera, no podría ponerse en la mente de un minero o en la de un equilibrista porque él no lo es.

    Si un equilibrista leyera ese libro podría decir 'cómo (de desacertadamente, opino) nos han visto en la literatura', pero a lo mejor podía decir 'nos ha clavado, el tío' y no sería a todos, sería a ese en particular.

    Yo diría más bien cómo no me veo reflejada en las protagonistas de novelas escritas por hombres, pero generalizar me parece exagerado.

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  3. ¡Ya!,
    mis manos son de tu color.
    Pero me avergonzaría tener un corazón tan blanco.

    Perfectamente elegido el nick, Lady o Sir. Lo digo porque en la Tragedia Escocesa el personaje de Lady es rotundo, claro, el más consciente de su destino, el más "hombre". Pero ¿qué digo, me estoy dejando llevar por los papeles culturales y honrando a la personaja buena como "hombre"?

    Pero el tema rol cultural/esencia biológica, aunque viene al caso, creo que se sale de lo "literario" que propone Di (aunque en realidad lo sustente).

    No hay cosa que me enfurezca más (qué cliché tan tonto, cuando tiendo a enfurecerme por casi todo) que los intentos bienpensantes (dicho queda que en mi opinión humilde se llama "bienpensantes" a un porcentaje de los que piensan con el culo) de, exasperados por no cambiar el presente como ellos quieren, tratan de cambiar el pasado. Cortar de las películas las escenas en que los protagonistas fuman seductoramente, una nueva edición de Huckelebrry sin que aparezca la palabra "nigger", la propuesta de Comisiones Ob., aceptada por nuestra nunca bien llorada Bibi Igualdad en un país lleno de iguales (los que les da lo mismo 8 que 80) de crear cuentos que contrarresten el machismo de los "clásicos", etc.

    Los tiempos fueron los que fueron, y Sanseacabó. Porque realmente se acabaron. Dada la gloriosa estirpe de militarotes de la que provengo hasta el abuelito materno, que se cortó, algunos amigos al contarles historias me dicen "tus antepasados eran unos cabronazos", a lo que siempre respondo "supooongo que sí, pero amaban a sus familias y les acariciaban la cabeza a los perros".

    Esos autores de Di creo que hablaban de la mujer de acuerdo con el rol cultural de la mujer, pero se metían incluso en su cabeza (con pocos instrumentos en aquella época para saber lo que había en ella). Creo que las mujeres de entonces sí debían sentirse identificadas, culturalmente hablando. De ahí (creo que ya lo divagamos por aquí), tantas locuras y frustraciones. Porque una cosa es tener un rol bien definido y aceptado y otra, muy distinto, es aguantarlo todos los días de tu vida; sobre todo si es un rol servil.

    No podría existir Literatura sin ese proceso de meterse desvergonzadamente (ineficazmente), en las cabezas de los otros y las otras. Pero supongo que habrá que hacerlo con buena intención, sin marketing ni predisposiciones, a lo mi odiado Murakami, del tipo "cada 50 páginas meto a una jovencita mamándosela a un adulto", con las nefastas consecuencias que eso tiene para débiles mentales como nuestro Sánchez Dragó.

    En fin, que un lío y que ahora dispare otro.

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  4. Hola Ladymacbeth, si Diva no estuviera missing de las ondas te daría la bienve como buena PR del divlog. En su ausencia, te la doy yo. Y para empezar comentarte q me encanta tu nombre (de hecho lo he usado en alguna otra vida en algún otro lugar). Así q tengo una medio sensación de desorden de la personalidad múltiple al escribirte. Como NAN ya ha hecho referencia a las manos q tiñen de rojo el verdemar, pues no sigo por ahí.

    Con respecto al tema biología-cultura (nature-nurture, los ingleses dicen), buf, qué decirte. Que sospecho de tantos estudios y libros de folk-psicología q se publican encaminados a demostrar q el cerebro masculino y femenino es diferente, de donde se deduce q deben tener roles diferentes, de donde se sigue q, ya q las mujeres somos mejor en esto del “cuidado”, será mejor q sigamos en profesionales “del cuidado”, con suerte, o directamente cuidando sin paga, y que la traiga él a fin de mes. El, q tiene un cerebro diseñado para salir ahí fuera y cazar. Nosotras, esperar recolectando lo q les sobre.

    Sobre las mujeres de las q he hablado, no he dicho q sean un mal reflejo de la sociedad de la época. Supongo q lo eran (y en el fondo de mujeres azotadas por la duda, o sea, la creme d ela creme), pero a la vez he usado oportunísticamente un par de ejemplos q me han venido a la cabeza (Eliott y Bronte), para reivindicar otros personajes más interesantes, escritos casualmente por Eliott (pese a usar seudónimo masculino, dice mucho) y Bronte: mujeres. Pero también me doy cuenta q precisamente las mujeres q escribían en la época eran todo menos lo común, ellas eran justo mujeres especiales con las q muchas, mas de 100 años después, nos hemos identificado.

    A tenor de esto, decir q tal vez alguien ahí fuera se haya leído un libro q compre hace un tiempo y aun no he leído (pero tal vez lo haga cuando termine el q tengo entre manos): “The madwoman in the attic. The woman writer and the XIXth century literary imagination” por dos académicas Gilbert and Guber. En el primer capítulo tocan las “males images of women”… para otro día, lo leo y os lo resumo. Seguro q lo cuentan mucho mejor q yo, porque si bien es cierto q para escribir sobre un tema no tienes necesariamente q haber vivido ese tema en primera persona (NINIO), sí q lo has tenido q vivir vicariamente de alguna manera, conocer la época y la situación social q vivió y luego incluir tus propias lecturas (ya dije q Clarín había leído sobre psiquiatría) y parte de ti mismo y, con todo ello en la olla, dar tu versión. Pero bajo ningún concepto (NINIO) quiero yo desdeñar a estos autores… creo q mi admiración por Clarín está mas q manifiesta en todo este blog, repetidas veces, y casi igualmente admiro a Tolstoi o Flaubert (“casi” pq he leído traducciones y no hay color)… me he expresado muy mal si esto ha parecido desprecio a su obra. Recordar q todo esto empezó pq MO comentó sobre lo q le parecía personalmente (no literariamente) el personaje de Ana en La Regenta, yo le contesté, se fue de mano, y lo q le iba en una respuesta ha sido este divague impulsivo de hoy. Y no tengo respuestas: simplemente me planteo q mi libro favorito de esta época, Middlemarch, lo escribió una mujer, y en él hay uno de los personajes femeninos escritos con mayor inteligencia q yo he leído (y parece q tb a la crítica anglosajona q, junto con Moby-Dick, califican a este libro como el mejor d habla inglesa nunca escrito, ahí es ná!)

    NAN!!!! En primer lugar, cuanto me río con cosas tuyas como el uso del cliché “cuando en el fondo me enfurezco por todo”: no cambies. En lo q no puedo estar de acuerdo es q “los tiempos cambiaron y sanseacabó”. Yo diría q los tiempos cambiaron, y la q durante un tiempo quiso salirse de ese barco, se pudo salir (siempre hablo de este mundo donde la gente puede elegir). Las mujeres de la época se podrían sentir identificadas con Ana Ozores, pero la grandeza de un personaje como este es q, a otro nivel, habrá mujeres q también hoy en día podrían identificarse… claro q éstas… no leen La Regenta.

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  5. Yo no creo que Sánchez Dragó sea un débil mental. Creo que es un personaje muy leído, con un ego monumental y una indigestión de "cultura" realmente notable. Fagocita los libros para incorporarlos en su ADN solipsista y ha encontrado una posición intelectual -por llamarla de alguna manera- deliberadamente polémica y estruendosa. Vive de la atención que se le dispensa, en forma de odio o de admiración, sin sustraerse nunca al fango de la irrelevancia, de la trivialidad propia de escandalillos de época. Anda un tanto más que medianamente borracho de sustancias psicotrópicas y credos orientalistas o gnosticistas vagamente destilados en libros. Básicamente, un vividor redicho, quijotescamente empachado de letra impresa, capaz de observaciones brillantes adobadas de disparates mayúsculos. Dispara con escopeta torcida, pero con tan mala puntería que a veces hasta acierta. En todo caso, a mí siempre me ha caído simpático. No sé si porque envidio su caradura y desparpajo o porque ya es mérito mantenerse en el candelero tantas décadas a fuerza de hablar de libros en esta España tan poco leída como cainita en sus pasiones fratricidas.

    ¿Merece Sánchez Dragó una micropolémica en este blog? En fin. Yo le debo enormes carcajadas en la lectura adolescente de su Gárgoris y Habidis, que disparata ya en el mismo título, donde usa el genitivo Habidis como si de su nominativo Habis se tratara. Pero es divertidísimo, y se aprende mucho leyéndolo, siempre que uno no se lo tome como un ensayo histórico, sino como una especie de mapa endiablado de la mente burbujeante y acientífica de nuestro Fernando con gran acopio de datos y anécdotas narradas con soltura y gracejo.

    Mucho he dicho, pero... a ver qué pasa con esta piedra lanzada en el estanque. Si lo de débil mental es por el episodio de las quince o treceañeras japonesas, bueno, de eso creo que no me creo nada. En todo caso es un asunto de código penal, sin paliativos y hasta aquí no llegan ni con mucho mis deseos de defender lo indefendible.

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  6. Gracias, Sanchez Draco, por recoger el pañuelo de una calificación poco acertada.

    Dudaba qué poner, y puse esa calificación no en el sentido conocido del término, sino en un sentido máas vulgar: el que tiene una mente débil y se mete enseguida en el papel del otro, apropiándoselo. En aquel programa de libros, del que vi pocos porque no soy trasnochador, me esultaba fascinante que, hiciera el entrevistado lo que hiciera, él también lo hacía.

    Pero cuando me partí de risa fue cuando entrevistaba a un español originario de India que es Maestro de Ajedrez (no recuerdo el nombre pero creo que vive en Robledo de Chavela).

    Llegado el momento, y hablando en voz más baja, como condifencialmente, le dijo al Maestro (más o menos aproximado): "Bueno, también yo juego un poco al ajedrez, aunque sea un Maestro, si jugáramos 20 partidas seguidas, ¿no cree que yo le ganaría al menos una?". El Maestro le miró a los ojos y respondió: "No".

    Evidentemente puse lo de Dragó por lo que dijo de las quinceañeras Japo, después de referirme a Murakami (una de mis bestias feoces junto con Barico). También yo pienso que le dio por ahí y no ha visto una japonesa a menos de tres metros de distancia. A esa capacidad de hacer suyo los de los demás, me refería al aplicarle lo de la debilidad mental. (Por la facilidad de penetración de los sucesos de los otros).

    Excusado quedo (creo) por el mal uso del término.

    Di, claro que sí: siempre ha habido gente que se ha salido de las normas y convenciones; pero esas personas llevaban una vida más bien oculta y sin trascendencia social. Añado a tu lista a una de mis poetas favoritas, Emily Dickinson... ¡que al morir dejó su obra en un cajón en librillos de papel cosidos con hilo! No encontró en vida la oportunidad de publicar más que dos poemas, que fueron corregidos por un hombre, y no gustaron.

    Pero sobre todo, me refería con el sanseacabó a que no se puede culpar a los "habitantes" de un pasado por actuar según las normas de ese pasado. Tendemos a "normalizar" lo que vemos, así que en los siglos pasados una buena persona en casi todo podía tirar una cabra desde un campanario en las fiestas patronales y con mucho jolgorio. Es terrible, pero es así.

    Peor todavía es que, hoy, seguimos teniendo problemas con gente que se empeña en querer tirarla.

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  7. Querido Sanchez Draco: gracias por tirar piedrecitas al fondo del estanque de este divlog... y tu descripción de S.Dragó me parece impecable. Desde la lejanía puedo decir q la impresión q me he llevado de él es muy parecida (con al lejanía quiero decir q no he visto nunca su programa). Le he escuchado bastantes veces en tertulias radiofónicas y sólo he leido un libro suyo "El camino del corazón" (regalo d euna amiga q insistía en q lo leyera). Fue hace muchos anios, creo q como aventura no me disgustó (tipo viajnado por oriente) pero –aqui entra NAN en desacuerdo- no recuerdo q me aportara nada estilísticamente. Pero lo q tengo claro es q, si tuviera varias vidas por vivir, uan sería la de viajar con una mochila escribiendo y haciendo fotos (quien financiaría esta vida, he ahí la cuestión). Le oi hace poco una entrevista con Albert Boadella sobr eel libro este q han sacado juntos y… bueno, de Nuevo se aplica todo lo q dices. Y tb lo vi una vez q pasaba por la peninsula ne la tele y parecía q se había vuelto chino… hasta de cara.

    NAN, de acuerdo con q no se puede culpar a los habitantes del pasado por lo hecho… a menudo me pregunto las “aberraciones” q consideraran en el futuro q ahora estamos haciendo tan traqnuilos (e.g. un aspecto q te interesa, el planeta). Y de la Dickinson tb hablan en ese libro q ocmento arriba…

    ABABOL, eso no me lo dices a di en la calle.

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  8. Empiezo a leer al reves tras mi ausencia de divilandia por imperativo laboral... y del color del blog que me hiere mis tiernos ojos.

    NaN casi consigues que me interese por Murakami.

    Dragó: Era un seguidor enganchado de sus tertulias y entreviastas...incluso alguna de las noches blancas de telemadrid por la digital...pero no me he leido ni un libro suyo.

    Le admiró por lograr un programa de literaura que haya sobrevivido pero el tio me parece un intenso de cuidao!!

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