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07 noviembre 2026

Visita al herbario, Marianne North y Henry Moore en Kew Gardens (Open House 1)

Todos los años escribo sobre lo visitado el fin de semana de Open House en septiembre, pero este año todo ha ido tarde - culpemos al boogie y de nuevo a las crónicas de México. Open House es el festival de arquitectura en el que se abren las puertas de centenares de edificios de Londinium que normalmente no están abiertos al público, o bien hay que pagar, y estos días son gratis. Nosotros solemos quedar con mi antiguo jefe, David, que si ya era excéntrico cuando me supervisaba en 2003 , ahora se ha convertido en un jubilado enloquecido con el que casi todo es posible- en el siguiente divague se entenderá por qué. Así que este año, con casi dos meses de retraso aquí van los divagues que van a ser dos porque hicimos visitas, a cual más chula, en dos findes consecutivos. 

En el primero fuimos al herbario de Kew (Kew Herbarium), en los Royal Botanic Gardens ["Jardines Botánicos Reales"] (más conocidos por el turista como Kew Gardens). Aquí hicimos un tour en el que nos explicaron cosas que me maravillaron: este herbario tiene más de 7 millones de plantas preservadas que han ido trayendo de todos los rincones del planeta, secándolas, mojándolas en un pegamento y envolviéndolas en papel de periódico. 


Hace un tiempo se metieron en la labor de digitalizar todo el archivo y está abierto para que todo el mundo -incluyendo investigadores y personas amantes de las plantas de lugares de los que se trajeron esas plantas, se cierra el círculo- lo pueda usar. Simplemente clica aquí y escribe la planta que quieras: yo he metido al azar "
Urtica dioica" (ortiga), y me han salido un montón de subespecies. Entonces clicas en una cualquiera -yo he elegido la "hispida"- y aquí tenéis fotos de los especímenes que tienen ahí almacenados. No sé si a todo el mundo le emociona esto tanto como a mí, no porque sea una fan loquísima de las plantas [que me gustan, pero lo normal], sino porque lo que me fascina [como buena obsesiva tirando a autistilla] son las taxonomías. 


Tienen además dibujantes que las reproducen y hacen preciosades como esta:


La historia del herbario es también chula: todo empezó con Joseph Banks, un naturalista y botánico que viajó en la primera expedición del capitán Cook en el SXVIII y se trajo ya muchas plantas, y luego siguió enviando a gente en expediciones con este objetivo. Al principio, la colección y biblioteca estaban en el centro de Londinium, en Soho Sq., pero en 1852 se fundó el herbarium propiamente dicho en Kew, el barrio del suroeste londinense, donde con donaciones de colecciones personales y la investigación posterior se llegó a lo que tienen hoy en día. La muestra más antigua que tienen es de 1696 [qué fuerte]: nos explicaron que cuando abren algunas muestras se les desintegran, claro. Aquí abajo, las instalaciones maravillosas donde un señor nos hizo una demostración con el pegamento y sí, todavía se usan papeles de periódico. Me imagino que al abrir viejas muestras, estarán envueltas con la invasión de Polonia por los nazis, la llegada a la luna, la muerte de la reina Victoria, y me pregunto qué pensarán en el futuro cuando abran los nuestros.


Obviamente no se puede separar este proyecto del colonialismo británico y en la base de datos hay un aviso que dice: "Esta base de datos puede contener contenido culturalmente sensible o lenguaje obsoleto que refleja actitudes históricas, no las opiniones actuales de Kew".
A la salida vamos a dar una vuelta por los Kew Gardens -gentileza de nuestros amigos y divaganta Raquel & Josep-, que son los jardines botánicos más importantes y la mayor colección de plantas vivas del mundo (Guinness), Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. 

Tienen unos invernaderos impresionantes, algunos a la temperatura de la selva amazónica, donde se pasa mucho calor. Super bonito es el de los nenúfares, que los había visto en el pasado, pero que en esta visita no encontré. 







Los Kew Gardens son enormes, no te los acabas. Tienen también una galería dedicada a los dibujos de plantas que realizó por todo el mundo una de esas mujeres intrépidas victorianas que nos encantan: Marianne North. Daría para un divague completo para ella sola [me lo apunto]. 




Y ya termino, con unas fotos de la exposición de Henry Moore, uno de mis escultores favoritos, que justo está este año en el jardín botánico. Es curioso porque hace tiempo empecé un divague que iba a publicar cuando terminara mi tourné por las distintas estatuas de Moore que hay diseminadas por Londinium, pero nunca lo terminé. Esto ha sido mucho más fácil porque están todas juntas. Quien llegue hasta el final descubrirá que, mientras que las primeras descansan sobre césped -lo debían regar, como en Ejpein- el resto están sobre tierra quemada -en UK no hay aspersores, por razones obvias. Por tranquilizar, esta imagen de futuro distópico que hemos tenido en la ciudad -Mad Max, The Road-, ya ha desaparecido y vuelven a estar todos los parques a reventar de verdes. Al final, siempre vuelve el césped y, pese a las semanas de mierda que hemos sufrido tanto los que vivís en la península como los que tenemos ahí nuestro corazoncito, por fin, al final, al abrir los periódicos se ha visto una
luz. Cosas como esas y pequeñas cosas como que el herbario de Kew abra su archivo gratis para todos los amantes de las plantas: no está todo perdido. 







 

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