11 de abril de 2015

Me encantan los terrados. Y el Mirador del Río (LZ7)

La tarde-noche anterior, tras habernos cruzado la isla desde Tías, donde habíamos saramagueado, llegamos a la Caleta de Famara. Todo el mundo hablaba de esta playa y su pueblo como lo más salvaje y distinto al "mundo resort" que sufrimos (pero Mini disfrutó) las noches anteriores. Y es así: un pequenio pueblo de pescadores con una playa tremenda donde vuelan cometas verde-lima y magenta de kite-surf. Casitas blancas, muy sencillas, formando casi una línea frente al mar, la calle de atrás, y otra hilera o tal vez dos. La playa de Famara tiene una montania a la derecha, y en su ladera hay una urbanización de bungalows blancos, que nuestra amiga No nos recomienda: pero al llegar, recepción está cerrada y no queremos esperar. Allí se rodaron escenas de "Los abrazos rotos" de Almodóvar, una peli que creo he visto pero de la que no me acuerdo de nada. Acabamos durmiendo en el apartamento de Otilia, un contacto secreto. La seniora Otilia regenta el super del pueblo, y además tiene un apartamento agradable.

Lo mejor sin duda del apartamento es el terrado. En un divague comencé a contar mi fascinación por los terrados, las azoteas, en concreto hablé del de Rethimnon en Grecia. Estábamos en un hotel de aquellos de Creta, lo que había sido una casona, y por la noche subí a tender y, guá!... uno de esos momentos que tenéis que leer aquí. Otro de mis terrados fetiche es el de Arequipa, Perú: cuando los Pedalistas hacían su gira latinoamericana pasaron unos días en uno de esos hoteles básicos de los suyos, pero este tenía toda la vista de la ciudad, más un volcán nevado impresionante de fondo. Subía a hacer la colada (había lavadero de piedra y todo), a tender, y no me hubiera movido de allí. Pues bien: el Apartamento Donia Otilia tenía un pequenio terrado y fue maravilloso subir allí, antes de bajar a cenar al restaurante de debajo, a leer los tres un rato. 

Un terrado, como todo el que se precie, con vistas y con ropa tendida. Si además la ropa es blanca, como estas toallas: donia Otilia, que nos has ha puesto de atrezzo, para hacer más feliz a mi objetivo? Perfecto. 

Al día siguiente nos fuimos a ver otras vistas, las más espectaculares de la isla desde un mirador. Es el Mirador del Río. De fondo, entra el mar por los ventanales de un azul furioso y la isla La Graciosa, perfectamente dibujada, y jugando con la luz en su paleta de colores del amarillo al rojo. Quedamos en shock, y, atención, veníamos de Chez Otilia, de vistas estábamos servidos. Pero juzguen: 






Y ahora un pregunta: hay algo que llama la atención? Porque ni a nosotros, extasiados con La Graciosa que unos días después íbamos a visitar se los pasa por alto: qué pasada de edificio. Porque un mirador, bueno, podría haber sido cualquier cosa. Que lo quieren cubrir y hacer un edificio donde poner la cafetería, la tienda, los banios?... de acuerdo, pues el viento es tan salvaje como el azul allí arriba. Pero, me destapo ante el consistorio canario o quien sea por haber diseniado ese espacio maravilloso, tanto que nos quedamos mucho rato tomando algo y leyendo allí. 

Claro que hay algo que no sabíamos en ese momento y descubrimos al día siguiente... y allí empieza a encajar todo.




16 comentarios:

  1. Aunque la Dtra Di desprecie mi humilde blog de columnas minoritarias
    le enlazo a una entrada sobre lanzarote de hace unos meses.
    post en columna sobre Lanzarote y Saramago

    A mi me encannnnnnntó lanzarote,
    fue nuestro último viaje de solteros
    y mi santa esposa se pegó todo el viaje
    infructuosamente
    pensando que le iba a pedir matrimonio,
    a la vuelta me lo pidió ella a mi,
    porque vio que de lo contrario
    no me arrancaría.

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  2. Los terrados, las azoteas, las terrazas de uso común, son algo que opr aquí no se estila (cosas del tiempo lluvioso), pero que a mi me parecen una gozada. Por lo de tender la ropa al viento, eso tan natural que aporta a las cuidades la sensación de que allí vive gente y esa gente incluso lava. ¿Hay mayor sensación de normalidad? Ahora en las ciudades tender es predelincuencial, otra más de todas esas cosas que no pueden hacerse sin que los munipas te den un toque. todo lo que suene a que allí se vive, suena mal. Parece mejor que las ciudades parezcan parques temáticos de sí mismas.
    Pero para mi lo mejor de los terrados es que sean comunitarios. Nada de la terracita particular, yo siempre he creido que lo comunitario nos sacará de la tontera esta en la que estamos instaladas, eso del yo, mi, me, conmigo.
    Las fotos son una chulada, esa arquitectura con aspecto de relajo, de calor, de cariño por las gentes que la habitan. Que no tiene ni esquinas. Un gustazo

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  3. Hay una cosa que me encanta, el viajar lento. El slow travelling sería?...Te da tiempo de empaparte de como vive la gente, de cómo se las apañan. Las islas son ideales para eso, acabas aprendiendo los horarios de los barcos, cuándo traen la comida, cuándo se va el médico. yo disfruté de eso en La Gomera, es un sito que me tiene enamorada, (y es que a mi me diice poco visitar casas), pero cada uno a lo que le gusta.
    Un tío mío fue alumno de Manrique, hablaba mucho de su casa.
    Bueno, a lo que iba, ojalá disfruteis mucho del viaje lento, el tiempo que os dejen escapar del todo incluído, claro.

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  4. El yin y el yang, Tom y Jerry, Ortega y Gasset…

    El mirador del río, como el resto de la buena obra de César Manrique, trajo inesperadas consecuencias negativas para la arquitectura (construcción mejor dicho) posterior. Pasó lo mismo con la arquitectura ibicenca, con la que tanto tiene en común. ¿Y qué pasó? Pues que el aprovechamiento de la arquitectura llamada vernácula (ecológica, orgánica, armónica o como se quiera decir: estupenda, en suma) que hizo la aprovecharon otros, como excusa, para pasar a la “arquitectura” desarraigada, en serie, baratona; triste recambio a los ya entonces, afortunadamente, denostados “rascacielos” playeros.

    Fue, o es, como el gotelé (gouttelette) que triunfó por doquier no porque su textura gustase o no sino porque con tal guarnecido no había que preocuparse de la planitud de los paramentos; así en los defectos cupiese a gusto un señor, asín grande, acostao y desperezándose: las gotitas de marras (decían) lo disimularían.

    Pues lo mismo. En las interesadas imitaciones de aquella decantada arquitectura, esos revestimientos parecían aplicados no con llana o palustre sino con la lengua de una vaca con macroglosia y totalmente drogada la muy golfa; con la falta de esquinas bien ejecutadas sólo se buscaba evitar la plomada y tener que trabajarse las latosas aristas; los vanos de las ventanas y puertas daba igual que fueran grandes o pequeños para la insolación del lugar u orientación: todos iguales, según el fabricante de carpintería de aluminio más barato… Y así, todo. La imitación no respondía a otro porqué que el insaciable abaratamiento de la promoción.

    Y, entonces, proliferaron por toda la costa española (daba igual la latitud, daba igual desatender la sensata tradición del lugar) mierdas blancas todas iguales y caras (eso sí, muy caras para el comprador pese al abaratamiento de la promoción) que tanto desgraciaron nuestro paisaje.

    Es, también, como la porquería de los adosados: te ahorras una pared y cuatro palmos de terreno y, a cambio, caramba, sólo tienes que aguantar oír al vecino cada vez que esté en case y, digamos, hable.

    Los tiempos del pelotazo…

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    1. Al valiente y sincero análisis de Lux, me gustaría añadir unas gotitas (no de gotelet; sino de observación).
      Tras visitar Lanzarote, dos acontecimientos inauditos llamaron mi atención, con la misma intensidad que el niño alza el cogote cuando la mamá anuncia: " ¡ La meriiiiendaaa!"
      .
      Lo primero el tema de Manrique. Resulta que en una isla volcánica; con una gran parte de su superficie dominadada por la lava; el Cabildo Insular tuvo a bien darle al artista la oportunidad de expresarse de forma libre. Ahí estuvo la clave, pues es de los pocos sitios del mundo donde la obra del artista se puede contemplar como un todo que marca un estilo peculiar, expresado de forma ordenada y con carácter. Eso se puede contemplar en muy pocos lugares del mundo; pues en la mayoría de los territorios, los artistas hacen a lo sumo una obra singular, que abandonada a su suerte, convive con el entorno como yo convivo con mi vecino el trompetista, con mucha paciencia.
      Ahí estuvo acertado el Cabildo y generoso el Cabildo.
      Lástima que no derribaran en su totalidad la población de Arrecife, que más parece una aeronave estrellada contra la costa.
      ...
      La segunda cosa que me llamó la atención, fueron "las tetas".
      No me refiero al bello pecho femenino, sino a una especie de montañitas que florecen por toda la isla, de forma aislada y como de repente.
      Compré un libro donde se narran las vivencias de los isleños hallá por los tiempos de Colón; y entonces comprendí.
      El texto venía a decir: "Fuimos a socorrer a los habitantes de Santa Leonor; pues durante la noche la tierra crujió, las vacas se despertaron a las tres de la mañana, los perros aullaban sin cesar y nuestra ánima era más proclive al abandono de la isla a la mayor velocidad posible que a otra labor.
      Emprendimos la caminata; pues el alcalde nos había animado a ello gracias a la presencia de los corchetes, quienes armados con sus trabucos nos acompañaban para asegurarse nuestra colaboración más sincera.
      Y fue mucha nuestra sorpresa, cuando doblando la curva del ahorcado, nos tropezamos con una montaña de unas ochenta varas de altura, que nunca antes había estado allí.
      ...
      La tierra crujía, y de sus entrañas surgía un desagradable olor a azufre, que nos hacía pensar en la clara posibilidad que hubiéramos muerto, no nos hubiéramos percatado de ello, y camináramos por el mismísimo infierno de Dante".
      ...
      Esa es la historia de las "tetillas", montañas volcánicas que surgían de la noche a la mañana y que tanta impresión causó a nuestros ancestros.

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    2. Driver, convendrás conmigo que la gota debería estar prohibida al igual que el cemento con chinos (piedrecitas pequeñas) en los zócalos de las fachadas de los pueblos. Y no digamos nada si dichos zócalos se alicatan con baldosines o azulejos asín-tipo-cuarto de baño ¡¿O no?!

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    3. Convego, convengo.
      ...
      Por cierto, trabajo con el hijo del señor oficial de albañilería que revistió con mosaico de azulejo (mira que no uso alicatar, por vergüenza torera) los bancos del Parque de Maria Luisa en Sevilla.
      ¡ Casi ná, mi alma !

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  5. Hey darlings... lo q se aprende con vosotros. Y Lux y Tomae ya me han hecho el divague de César Manrique q va a ser el siguiente, aviso (a no ser q me lance a contar "the book of mormon" -sabado- o "while we are young"-domingo). No sé si te entiendo bien Lux, en lo de su enlace con el ladrillo posterior. Ya lo contaré en el divague pero su manera de integrar la roca con el mirador o lo que fuere me encantó.

    Txelos, lo de "desprecio" a tu columna solo lo dices para q te haga mimitos... vengaaa. Y si no fuera por lo mío con el matrimonio, me encantaría lo de q tu mujer fuera la q pusiera rodilla al suelo con la imperativa "déjame hacer un hombre honesto de ti"

    MARISA, me has leído la mente con lo de comunitario. Estábamso en un hotel en Arrecife (q como dice tomae habria q tirar toda) y en la azotea (esta no mágica, era un hotel de mejor gama) estaba la psicina. Subimos y oh! lo q vi en la azotea de al lado me chocó (y le di la brasa a mi compadepiso un rato)... todo un terrado inmenso dividido por ladrillos como celosías en cuadritos individuales... no enteindo su finalidad, pq allí no habíá nada, y tal vez fue hecho con la idea de q "cada uno tviera su metro cuadrado de terrado". Horrible.

    IREm as lento querríá viajar yo, q llevamso ya más d euna semana de vuelta! Pero bueno... por cierto, me han hablado muy bien de la Gomera... habrá q ponerla en la lista.

    muxus guapos

    di

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    1. Nada de mormones el sábado. ¡Nos tienes que contar cómo fue el cumple de Mini!

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    2. Ay, Di, que estaba en las nubes :).

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  6. Di, Manrique escamoteo perfectamente el mirador en la montaña y nada tuvo que ver con el boom del ladrillo. Me refería a la manía ibicenca, que tanto destrozó nuestras costas. Otra manía coetánea a la anterior fue la de picar todos los revestimientos dejando el ladrillo visto para que asomaran los durmientes, pies derechos, dinteles u otras estructuras de madera embutidas en los paramentos. ¿El resultado? El estilo mesón de carne a la brasa que tanto daño hizo en el interior de nuestra antes variopinta España.

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    1. A veces aderezado con revestimientos murales de casi-estuco hechos con un Spontex de fregar los platos, que les da a los interiores ese aspecto de decorado de película mexicana de serie Z

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    2. C. S., casi-estuco, ¡exacto! Puaj. Todo muy textural y guarrete. Son como un tápies pero a lo bestia (y aún con menos sentido). Pero si a eso le cuelgas en la pared un horcate, dos calabazas y algunas cerámicas con lañas, Sanidad ipso facto te da todos los vistos buenos pa’ servir churrascos a dos manos con patatas refritas.

      ¡¡España, despierta, que te pierdes!!

      Por cierto, C. S., ¿para cuando un artículo (magníficos siempre) del Sr. Snoid sobre los decorados en el cine? Porque materia hay.

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    3. Llegará, querido Luxindex, llegará. De hecho, la enésima revisión durante la semana santa de Los diez mandamientos nos hizo cavilar sobre ciertas cuestiones:

      a) que Cecil B. DeMille rodaba sus películas de la misma forma tanto en 1915 como en 1954
      b) que el empeño de ciertas empresas, como Paramount o MGM, para que se viera bien la pericia de sus directores artísticos producía, amén de unos efectos lumínicos sorprendentes, unos resultados risibles inesperados. Otras, como la Warner o la Fox, solían ocultar en la penumbra la carestía de medios...

      c) que las películas de género "histórico" (incluyendo las de ciencia-ficción) son una mina para examinar con detenimiento los aspectos más ridículos del presente en que fueron realizadas...

      Pero esto lo haremos dentro de un tiempo; de momento, tendrá que contentarse con un Snoid, a fines de esta semana, titulado "Los directores sempre mienten". Suyo afectísimo,

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  7. ¿No echáis de menos el análisis marxista-sensato, con gracia y fingido desengaño malhumorado, de todo esto de NáN?

    ¿Dónde está? ¡No me digáis que se ha largao otra vez al pueblo! ¡Vago, caradura!

    Aunque le admiro porque es el primer bon vivant austero que conozco, tantas escapaditas no se las perdono. Hay que estar aquí, ¡al pie del cañón!

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  8. ¡Ah! ¿No había comentado?

    Pero sí leído. Gañán, que a la segunda te has explicado bien. Confundir el ad lib ibicenco con la obra de Manrique (César, no Jorge) es Blas(Piñar)Femia.

    Vivo sin vivir en mí. Pero espero el post del señor Snoid.

    A propósito: recién llego de ver la peli Pride. Quien no la haya visto ya puede empezar a hacerlo, que nos quitan el género de las manos, oiga.

    (Ya verás tú cuando la Ardilla se jubile, Ganapán luminoso. No voy a parar por aquí más que para lavar la ropa e irme).

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