4 de diciembre de 2017

"Homo Deus" de YN Harari: Una montania rusa con doble rizo

Tras la paliza que di con "Sapiens" (4 entregas!), prometí que no haría lo mismo con su siguiente libro "Homo Deus", que terminé en Malta y que se lee como otro thriller. Así que no habrá serie. Pero ahora que me estoy armando de valor para releerlo... me doy cuenta que no me ha quedado precisamente sucinto. Hace más de un mes que lo terminé, así que lo queda es... lo explicaba mejor mi monja de historia: "el saber es lo que queda cuando se ha olvidado todo".  

Como dejamos claro en los divagues de "Sapiens", Harari es provocador e invita a ver el mundo desde otro ángulo.  Sin importar si has desarrollado una opinión sobre un tema, hay gente a la que no le gusta que le "pinchen" y a otra sí. Yo quiero creer que soy de las segundas, pero a saber si no me molestan las "provocaciones" de Harari porque coincidimos en algunos básicos sobre política, religión, ética...-esto ya lo dije en "Sapiens".

Harari es tremendamente optimista en algunas cosas del presente, y realista, agorero con respecto al futuro, si seguimos así. El libro, como dice muchas veces, es una oportunidad para pensar en los posibles escenarios si seguimos así.

Intro: La nueva agenda humana                                                                                      
El principio del libro es repetición de "Sapiens": Plantea que los grandes temas en la agenda humana hasta hace poco, hambruna, plagas y guerra ya están medio obsoletos (esto ya lo hablamos con los divagantes-está hablando de una minoría, nuestra minoría de primer mundo, pero lo que viene a decir es que tenemos ya la tecnología y los medios para manejar estos temas, si queremos). Por primera vez muere más gente de obesidad que de hambre (yo este dato no lo tenía), por vejez que por infecciones, por suicidio que por la combinación de guerra/terrorismo*/crímenes. Esto último es verdaderamente escalofriante, porque vivimos preocupadísimos por el terrorismo, por ejemplo, y no porque haya campanias agresivas para la prevención del suicidio.

(*) Nota: su visión sobre el terrorismo es también interesante, y quien quiera puede leer más en este artículo sobre su libro "El teatro del terrorismo" en The Guardian. Harari dice que el terrorismo es una estrategia basada en la debilidad de los que no tienen verdadero acceso al poder. Su poder de terminar con su oponente es negligible, y el problema (aparte del que tiene el drama de que le toque personalmente) es la sobre-reacción de los gobiernos que sí tienen el poder. El terrorismo es un show. Pero no voy a entrar aquí. 

Así que la agenda del ser humano ha cambiado, y en lugar de hambre, plagas y guerra, las preocupaciones para el siglo siguiente son: la inmortalidad, la "felicidad bioquímica" y el convertirnos en dioses (lo que él llama Homo Deus). Me explico:

La inmortalidad
Según Harari, si miramos la historia, y cómo se ha extendido la esperanza de vida y se han erradicado enfermedades en el último siglo, él ve claro (y tiene los datos que lo avalan, en estos temas científicos no opina sino que transmite) que la esperanza de vida se va a poder prolongar aún mucho, y para 2050, habrá la tecnología que interrumpa el envejecimiento de las células - que podrán comprar unos pocos, las élites de siempre. Podremos llegar a tener seres a-mortales (no inmortales, porque no estarán libres de un accidente, pero sí del deterioro celular). 

Yo, sinceramente, leyendo esto de la inmortalidad, sentía vértigo. No solo eso, sino incluso la extensión de la esperanza de vida a 200 anios. El planteamiento de nuestra vida, con la muerte ahí al fondo dirigiéndolo todo, cambiaría totalmente. Ya no se trata de tener una profesión, una carrera, para siempre la vida... es que habría tantos cambios en esta vida que va tan rápido que tendríamos que estar continuamente reinventándonos (esto ya pasa a mucha gente en esta vida nuestra, de todas formas). Pero es que las familias, la pareja... no es una cosa "hasta que la muerte nos separe" si mueres a los 90 que si doblas esta edad? Y a mí la idea de la inmortalidad me agobia. Es raro, porque ahora ya ves todo lo que no vas a poder, ver, visitar, porque solo tienes una vida pero... si fueras inmortal? No importa, se generaría tanto que ni con esa vida te daría tiempo a hacerlo todo. Si es que te queda interés por ella. 

La "felicidad bioquímica"
Epicuro ya dijo que el objetivo de la vida era la búsqueda de la felicidad individual. En el SXVIII, Jeremy Bentham habló de "la mayor felicidad del mayor número" como el objetivo primordial y al final del SXIX, en algunos países se comenzó con la sanidad pública, pero más como una manera de tener soldados y trabajadores saludables para la gloria del país. En la Declaración Americana de Independencia hablan del derecho a "buscar la felicidad". Bien: todo esto ha cambiado y ahora lo que queremos todos es derecho a la felicidad misma, no solo a buscarla. 

Pero qué es la felicidad? (ah ah ah ah). Una mezcla entre expectativas (más que condiciones reales, en cuanto llegamos a un nivel, enseguida nos acostumbramos a él y queremos más, luego somos infelices) y bioquímica. Al final, nuestro cerebro está programado para liberar sustancias que nos hacen sentir bien, y eso es lo que llamamos felicidad. Cómo se liberan? Al cerebro le da igual si es viendo el fútbol, recibiendo un abrazo, o ganando la lotería. Pero estas sensaciones bioquímicas (los sentimientos y las sensaciones son algoritmos bioquímicos, lo explicamos abajo) se acaban, y entonces buscamos otras. Y, al fin y al cabo, la búsqueda bioquímica de felicidad es una de las razones que llenan las cárceles: alguna gente busca ese subidón viendo su partido, y otros se inyectan heroína en vena. El estado acaba siendo el gran "camello", porque regula qué drogas se pueden tomar (las que van a beneficiarle a él), y cuales no. Podemos dar antidepresivos que harán volver a trabajar a unos, pero no dejar que otros acaben enganchados al opio, que los haría improductivos y una carga para la sociedad. Pero ya no se trata solo de medicamentos... cada vez se van a desarrollar más mecanismos para dar subidones productivos...

El Homo Deus
Estos procesos comienzan siempre con el objetivo de curar, de arreglar algo que no funciona. Por ejemplo, la medicina intenta ayudar los problemas de memoria, o concentración, y el siguiente paso ya es, intentar mejorar la memoria o concentración de alguien que no tiene problemas; la cirugía plástica comenzó para ayudar a desfigurados de las guerras y hoy la usan para parecer jóvenes, y suma y sigue. Estas mejoras ("upgrading") del ser humano ocurrirán (y aquí es donde parece ciencia ficción) a distintos niveles:

a. Ingeniería biológica. Los famosos "bebés de disenio"... si podemos re-escribir el código genético para erradicar enfermedades, por qué no para decidir el color de los ojos y por qué no "mejorarnos", en todos los aspectos?

b. Ingeniería robótica (cyborgs): Ojos y oidos artificales, manos biónicas, o robots microscópicos que navegarán por nuestra sangre diagnosticando y reparando. 

c. Creación de seres no-orgánicos, que en lugar de redes neuronales tendrán software inteligente, libre de las esclavitudes de la biología. 

Todo esto puede ocurrir, nos dice el autor, pero no tiene una bola de cristal. Todo puede ocurrir si no se ponen los frenos (y como la base de nuestro sistema es el crecimiento, los frenos no se contemplan) o por lo menos algunos intentarán que ocurra. Otra cosa es que tenga éxito-pero él lo que quiere es instigar un debate ahora para que se puedan tomar decisiones. Los historiadores estudian el pasado para que tomemos conciencia de posibilidades que no conocíamos; no para predecir el futuro, sino para liberarnos del pasado e imaginar destinos alternativos.

Parte I: Homo Sapiens conquista el mundo                                                                     En esta parte Harari vuelve a enfatizar lo que ya explicamos en Sapiens: el ser humano, de animal mediocre, acabó dominando el mundo. E introduce el concepto de algoritmo, aquello que estudiábamos en mates: es un método, un grupo de pasos que se pueden usar para hacer cálculos, solucionar problemas, y llegar a decisiones. Por ejemplo, si te encuentras mal en el UK y llamas al 111, tienes una enfermera al otro lado con unos algoritmos que van siguiendo según te hacen las preguntas. Su decisión final suele ser "ve a urgencias", pero esa es otra historia. El siglo XXI estará dominado por algoritmos-tal vez hasta que algo nuevo venga a reemplazarlos. 

Pero lo importante aquí es que lo último en ciencia es que los organismos son algoritmos bioquímicos y los algoritmos se pueden representar con matemáticas. Lo que llamamos sensaciones, sentimientos y deseos son en realidad algoritmos. La ciencia aún sabe muy poco de la mente y la consciencia, pero lo que se cree a día de hoy (recordemos a Popper, hasta que alguien lo desmonte) es que la consciencia se crea por reacciones electroquímicas en el cerebro: 80 billones de neuronas "disparan" y nosotros sentimos hambre, angustia, felicidad.  

Me gusta enfatizar lo de "a día de hoy", y es importante recordar todos aquellos conceptos que se dieron por válidos un día y hoy se han superado: el éter, aquella sustancia que llenaba el universo, o Dios, o el alma... pero pensemos que esta moda de conceptualizar los organismos como algoritmos viene de que el mundo es hoy en día entendido precisamente con algoritmos. En el SXIX, los científicos describían la mente y el cerebro como si fueran máquinas de vapor, porque esa era la tecnología del momento: el cuerpo y la mente estaba hecho de tubos, válvulas, pistones, que producían movimiento. Fascinante el legado de esto en el psicoanálisis, todo son ollas a presión y en inglés existe la expresión "let off some steam", como sinónimo de liberarte de stress, o emociones desagradables.

Esto es importante en la primera parte del libro porque luego va a ayudar a explicar una parte de sus predicciones del futuro... 

Parte II: Homo Sapiens da sentido al mundo                                                                    Esta parte vuelve a hacer mucha referencia a "Sapiens", porque habla de las historias que nos contamos para mantener el "tinglado". Lo más interesante es que se centra en la última religión que ha azotado a la humanidad: el Humanismo. 

Hasta la época moderna, la mayor parte de las culturas pensaban que la humanidad era parte de un gran plan cósmico (creado por dios o dioses, sobre el que no podíamos hacer nada). El hombre no tenía poder, pero el plan y los dioses le daban sentido. Al llegar la época moderna, las tornas cambiaron: la humanidad aceptó soltar un poco de "sentido" a cambio de poder. Hoy en día no creemos que somos actores en un teatro dirigido por dioses... no hay guión, el universo es ciego, no tiene razones y la vida... carece de sentido. Las cosas simplemente "pasan", una tras otra, por ciertas causas identificables a veces, pero sin ningún plan oculto. Este es "el contrato de la modernidad": continua búsqueda de poder (tecnológico, por ejemplo) en un universo sin sentido. 

Otra cosa que ha logrado la modernidad es hacernos creer que el crecimiento económico es esencial. Si la economía no crece, la "tarta global" no crece y solo puedes entonces darles más a los pobres quitándoselo a los ricos-y eso no molaría. Así que la panacea de la modernidad es "más cosas" ("more stuff"). Cualquier objeción que se ponga en el camino del "more stuff" incomoda, sea el planeta, igualdad social, cuidar de los padres ancianos... Ya explicamos en "Sapiens" cómo el capitalismo animó a la gente a dejar ver la economía como un "juego de cero", inventando el crédito; su máxima es "debes invertir", para seguir creciendo. Y esta rueda nunca parará.

Durante la historia, los filósofos y profetas vaticinaban que si la humanidad dejaba de creer en el gran plan cósmico, la ley y el orden desaparecerían. Pero precisamente hoy en día lo que está atacando más al orden mundial son los que aún creen en dioses (eg Siria vs. Holanda). 

El antídoto contra el sinsentido lo dio una nueva religión: el humanismo. Qué nos dice?

  • Política humanista: el votante sabe mejor
  • Economía humanista: el cliente siempre tiene la razón
  • Estética humanista: la belleza está en el ojo del que lo mira
  • Ética humanista: si te hace sentir bien, hazlo!
  • Educación humanista: piensa por ti mismo

En la época medieval, la fórmula del conocimiento era= escrituras x lógica. Tras la Revolución Científica, conocimiento pasó a ser= datos empíricos x matemáticas. Si queremos saber una respuesta, tenemos que recoger suficientes datos empíricos y usar herramientas matemáticas para analizarlos. 




Parte III: Homo Sapiens pierde el control                                                                        
En esta última parte, muchos opinarán que Harari también pierde el control, que se le va la olla, que ha llevado todo demasiado lejos. A mí me ha parecido trepidante: no quiero decir que crea todo lo que plantea, no lo cree ni él mismo, solo que como ejercicio de plantearme qué pienso de algunos temas, o como historia-ficción me lo he pasado como en una montania rusa. 

Por ejemplo, Harari plantea un tema que me fascina: el libre albedrío, y dice que si somos resultado de algoritmos bioquímicos que nos vienen dados por una compleja interacción de genética, mutaciones y ambiente, no se puede decir que lo tengamos. Esto yo me lo planteo constantemente con el tema de la psicopatía, y de hecho divagamos en el Pleistoceno de cómo la neurociencia podría en el futuro transformar la ley (dolor al comprobar cómo yo era mejor sintetizando en esa época). 

Si volvemos a nuestra religión el humanismo liberal (recordemos, el mercado libre, las elecciones, el ser humano individual...) todo esto esta basado en que podemos tomar decisiones y son la fuente última de autoridad. Sin embargo, en el SXIX, los avances tecnológicos harán al ser humano innecesario, tanto en el terreno laboral como militar (harán falta unos pocos, una élite que programará, pero hay muchos trabajos que ya están amenazados, y esto es una cuesta abajo sin frenos). El sistema encontrará valor en una élite de seres, pero no en la masa. Las máquinas nos superaron hace tiempo en nuestras habilidades físicas y ahora nos están superando cognitivamente. Un pequeño ordenador puede contener todas las enfermedades que han existido en la historia, con todos sus síntomas, cosa que ningún médico puede tener en su cabeza. El liberalismo venció al socialismo, que se había creado para defender la nueva clase proletaria del SXIX... qué va a sustituir al liberalismo para sobrellevar a esa nueva clase que existirá sin ninguna contribución a la sociedad? Serán in-empleables. Y suponiendo que la tecnología pudiera mantener a estas clases inempleables... qué harán toda su vida? Drogas y juegos de ordenador?


Pero ricemos el rizo... si un algoritmo puede diagnosticar mejor que el médico más sabio, también un  ordenador que guarde todos tus datos puede acabar conociéndote mejor que tú mismo. Un algoritmo que monitoriza tus reacciones físicas (se eleva mi pulso cuando veo a un rubio, o una tabla de surf), puede llegar a saber mejor que tú misma lo que te hace feliz (eleva tu serotonina), te gusta, o lo que piensas (quien recuerda los programas electorales de todos los partidos? el algoritmo lo podría recordar por ti, y saber, mejor que tú, a quien debes votar). Para qué entonces usar elecciones democráticas, si google sabrá lo que pienso mejor que yo?

Pasa lo mismo con la gripe: en 2008 Google lanzó "Tendencia de gripe Google", y se demostró que podía predecir brotes de gripe días antes que servicios de salud tradicionales. Cómo lo hace? Solo tiene que monitorizar lo que la gente mete en google ("dolor de cabeza", "estornudo"...), hacer magia (algoritmo) y voilá! Gripe. Podemos incluso contribuir voluntariamente y darle datos sobre nuestro "estar en forma"  (relojes, gafas, ropa, con los que podremos dar datos biomédicos a google) y luego ya viene el ADN. En el SXXI, el recurso más valioso que aún tendremos que ofrecer los humanos son nuestros datos personales, y los estamos dando gratis a gigantes tecnológicos a cambio de servicios de email. Siempre me ha gustado esta frase: si algo es gratis, tú eres el producto. 

Las nuevas religiones del futuro no van a salir de las cuevas de Afganistán, sino de los laboratorios: las "tecnoreligiones" prometerán salvación a través de los genes y los algoritmos.  Harari habla de dos grandes tipos de religiones: el tecnohumanismo (que aún cree que el ser humano es el ápex de la creación) y la religión de los datos o dataismo (que venera los datos). La primera cree en el uso de la tecnología para mejorar (upgrade) al Homo Sapiens, y que termine en Homo Deus, y la segunda afirma que el universo consiste en ríos de datos, y aunque nos parezca extraño, ya ha conquistado gran parte del establishment científico. 

Las dos disciplinas-madre del dataismo son la biología y la informática. Todo empezó con Darwin (desde aquí los biólogos ven a los organismos como algoritmos bioquímicos-puede que no estés de acuerdo, pero esto es dogma científico ahora) y Turing (los ingenieros informáticos desde entonces pueden cada vez crear más y complejos algoritmos electrónicos). La religión de los datos combina los dos conceptos y afirma que los algoritmos electrónicos descifrarán y de hecho serán mejores que los algoritmos bioquímicos-es decir, rompe la barrera entre los animales y las máquinas. 

Pero hay tantos datos que el ser humano ya no puede procesarlos: hasta hace poco de estos datos se extraía información, y de aquí venía el conocimiento. Hoy el procesamiento de los datos tendrá que ser hecho por algoritmos electrónicos, ya que el ser humano no podrá ser el que "destila" datos en información. 

Pero no acaba aquí todo, los científicos sociales también interpretan las estructuras políticas como sistemas de procesamiento de datos. Las democracias o las dictaduras son mecanismos de producir y analizar información. Las dictaduras prefieren usan métodos de análisis centralizados y las democracias procesan datos más distribuidos. Puede ser que las elecciones, los parlamentos, etc, acaben obsoletos, a medida que los datos sean tan enormes que no puedan ser procesados.

Internet nos da una cucharadita de cómo es el mundo que nos viene: se creó aparte de decisiones democráticas, aunque se trate de temas como soberanía, seguridad y privacidad. Internet es una zona libre y sin leyes que supone la mayor amenaza para nuestra seguridad: puedes bloquear un país entero mandando virus que afecten a los sistemas de salud, aeropuertos, bancos, semáforos, etc. Así serán los ataques del futuro, que también tendrán daños colaterales que se cobrarán vidas humanas. 

Los votantes se están dando cuenta que los mecanismos democráticos ya no les dan poder, y estamos en una fase en que la gente cree que tendrá más poder si se separa de la UE (y votan Brexit) o del "establishment" (y votan Trump). Un despropósito. Los gobiernos ya no lideran con su visión los países, simplemente los manejan administrativamente como pueden. Las grandes decisiones, los grandes temas de la humanidad, no se pueden resolver ya a nivel nacional. El planeta, decisiones de bioética... y aún hay algunos que se preocupan porque su terrunio sea "nación". Todo esto se desmonta en breve. 

En realidad, la democracia y el libre mercado ganaron a otros sistemas porque mejoraron el sistema de procesamiento de datos global. El valor supremo del dataismo es la circulación de datos, de información, y los seres humanos somos meras herramientas para ello. Esta libertad de información no es lo mismo que la libertad de expresión, no confundamos. Se privilegia la circulación de esta información por encima de los derechos del ser humano de poseer datos y limitar sus movimientos. La gente quiere ser parte de esta circulación de datos, aunque esto suponga dejar parte de su privacidad, su  autonomía, su individualidad. Hoy todos escribimos wikipedia, somos una pieza en un gran sistema que nadie entiende del todo. Para algunos, estar desconectados de esta corrriente de información es perder el sentido, porque, cual es el punto de hacer algo si no lo puedes poner en Instagram, Facebook o bloguearlo? El humanismo proponía que las experiencias ocurren dentro de nosotros y que daremos sentido al universo si lo encontramos dentro de nosotros mismos, pero el dataismo dice que las experiencias no tienen valor si no pueden ser compartidas. Un típico ejemplo de práctica humanista del pasado era escribir un diario (cosa que yo, con altos y bajos, hacía, claro), pero generaciones de hoy lo verán como completamente inútil: para qué escribir si no lo puedes compartir? Cómo demostramos al sistema nuestro valor? "Produzco datos, luego existo".

En el SXVIII, el humanismo dejó de lado a Dios para crear un mundo homocéntrico; en el SXXI, el dataismo puede dejar de lado a los humanos para crear un mundo datacéntrico. Según Harari, al dataismo igual le faltan uno o dos siglos, así que con suerte no lo veremos.

Sin embargo, quién sabe... igual con el tiempo descubrimos que los organismos no somos algoritmos al fin y al cabo. Es nuestra manera de entender el mundo ahora, como era la máquina de vapor en su momento. Y la misma tecnología puede crear muy distintos tipos de sociedad: está en nuestra mano darle forma al futuro que queremos. Porque, qué pasará a la sociedad cuando algoritmos no conscientes pero altamente inteligentes nos conozcan mejor de lo que nos conocemos nosotros mismo?

11 comentarios:

Luxindex dijo...

Del Homo Deus según Yuval Noah Harari 10, 13-16

«Harari dijo: ‘Dejad que los ateos vengan a mí, no se lo impidáis, porque para éstos es el Libro. Yo os aseguro: el que no lea el Libro como ateo, no se convencerá’ ». Y estrechaba manos, besaban las suyas y firmaba dedicatorias.

Después apareció en la plataforma TED y reprendió a los incrédulos en la “amortalidad” por su cerrazón o dureza de mollera, porque no habían creído a los que habían leído el Libro. Y les dijo a estos últimos: ‘Id por toda la blogoesfera y predicad el Libro a toda criatura. El que lo compre será tan salvo como vosotros; pero el que no lo compre será condenado por cavernario’».

Por otra parte, en una de estas charletas TED algunos del público se dirigieron al maestro Harari en estos términos:

—Maestro, maestro, maestro… Aquí, aquí…

—Sí, ya te veo, allí al fondo. Pregunta, hijo.

—Maestro, si hace muy poco (octubre de 2017) la OMS publicó que «cada año mueren 2,8 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso», pero, también hace poco (septiembre de 2016), publicó que «unos 5,9 millones de niños murieron antes de cumplir cinco años en 2015», ¿cómo podemos conjugar ambas cifras para que, con usted, maestro, sigamos afirmando que se muere más por sobrepeso que por hambre?

—Inteligente pregunta. Pero, dime antes, ¿has comprado mi libro?

—Sí, claro, maestro.

—Inteligente respuesta [Risas en la sala]. Siguiente pregunta…

—Maestro, aquí…

—Ah, sí, en primera línea. Valiente como todas las mujeres. Pregunta, hija, pregunta.

—Maestro, mi abuelo murió, según dijeron, “de un aire”, mi padre de estrés y a mí me quedan dos telediarios por no sé qué autoinmune… ¿De qué morirán los que nos sucedan?

—Te diría, hija, que vuelve a tocar morir de un aire (contaminado). Pero mi buena nueva originalísima es anunciaros la vida eterna: nadie morirá. Bueno, nadie morirá a no ser que (esta reserva la hago, comprendedme, no porque sea verdad sino para darle verosimilitud a mi anuncio) le caiga un geranio con su tiesto en plena cocorota, ¡potopón! Y aún así, y de esto os adelanto irá mi tercer libro, os garantizo que en el futuro habrá cocorotas de repuesto, ¡y a elegir!

[Aplausos en la sala. Fin de la transmisión].

Di Vagando dijo...

Gracias LUX, un par de cosas:

Te acuerdas cuando el capitán Renaud le preguntaba a Rick en Casablanca si le despreciaba, y Rick decía "si dedicara un minuto a pensar q existes, igual lo haría"... pues es lo mismo con el tema de Dios aquí... Obviamente, a ningún creyente le va a gustar lo q dice Harari. Ni a muchos ateos. Recuerda q habla del humanismo como otra religión en la q la mayoría de los ateos profesan. Pero eso lo llevo diciendo desde el principio de esta serie.

NO entiendo qué quieres decir con lo de "id por toda la blogosfera y predicad el libro". Cuando me lo expliques, te contesto.

Hay muchísimos datos en el libro, y como he dicho antes, no los he comprobado. Lo del hambre (precisamente lo digo, q "no tenía ese dato") me extranió, pero sinceramente, no me he ido a comprobarlo (tengo en mi estantería "El hambre" de caparrós, un ensayo de casi 1000 páginas sobe el tema, y seguro q al terminarlo estaré más iluminada), pq creo q entiendo el punto que quiere hacer. Lo q sí es un hecho es q, fuera de africa y algunos lugares de asia, la obseidad es un porblema de los pobres... aquí es muy fuerte ver el cole público lleno de rubios delgaditos y los del público sobrepesados. Es clarísimo porqué esto es así, y auqnue los datos no sean exactos como el los ha dado (no me voy a poner a comprobar tus fuentes tampoco), el hecho es q en el mundo hay recursos para no morir de hambre, de eso es de lo q habla. Claro q aún hay plagas, y claro q el SIDA donde más pasa y más mata es en africa... pero es q he intentado resumir un libro de 500 paginas en un divague. LO q él intenta decir es q algunos de los "grandes problemas" ya no van a estar en la agenda humana en 200 anios... y yo esto lo veo plausible.

Lo de la a-mortalidad, no sé, yo creo q he explicado lo q quiere decir, pero claramente no bien. Seguramente hace 100 anios les dirías q hoy la esperanza de vida es de muchas décadas más, q se pueden fecundar ovulos in vitro, y q se opera por ordenador, y nadie lo hubiera creído. Yo no sé si llegará la a-mortalidad PARA UNA ELITE... pero estoy dispuesta a considerar q el mundo va a cambiar en muchos aspectos, y q no sé (ni él sabe) si será en la dirección de Harari.

di

Basajaun dijo...

Tú te saltaste la clase donde explicaron aquello de "lo bueno si breve dos veces bueno" no?

Creo que el libro no puede ser más largo que esta entrada, que seguro que es la más larga de todas las que has subido en tu vida. De récord.

Di Vagando dijo...

MUy bien Basaja, gracias por tu valiente aportación sobre el continente... algo sobre el contenido?

Luxindex dijo...

No sé qué hago despertándome a estas horas…

Escribamos algo de lo que nos arrepintamos después.

Hay libros que jamás aguantaría, y que, por tanto, jamás leeré. En cambio, me encandila que cada cual a su manera los resuma. No me aburren nada, todo lo contrario, ya digo, esas exégesis, sinopsis, resúmenes o como se diga. Aprendo mucho así. Aprendo de las las personas que me los cuentan. En casa lo hacemos mucho: nos contamos con detalle sobre lo que el otro no ha leído ni de broma leerá. Y pasamos muy buenos ratos.

Te digo esto, Di, porque te agradezco de corazón éste y los otros resúmenes que hiciste de lo de Harari. Yo no había leído nada de él, y tras tus resúmenes sé que no lo haré. Pero precisamente porque, a mi juicio, lo resumiste perfectamente.

Harari, como todos los futurólogos sin gracia ni arte, me parece un impostado vendedor de crecepelo calvo, o un Punset sin cardar, un Aldous Huxley de tres al cuarto, o un Stanisław Lem cantando mañanas. Dicho de otro modo: hace poco hiciste un interesante post sobre la también interesante exposición Red Star Over Russia en la Tate de Londres y, al hilo, un anónimo nos regaló el enlace a «¿Cómo imaginaban los soviéticos de 1960 el año 2017, el centenario de la Revolución Rusa?». Todos los inventos que aquellos supusieron eran, como vimos, disparates. Pues bien, eso le pasará al tal Harari de los cojones.

Por cierto, también me encantan los post largos. Dijo Gracián, nos recuerda Basajaun, que «Lo bueno, si breve, dos veces bueno»; en cambio, yo creo que «Lo bueno, si largo, ni te cuento». O dicho de otra forma, a mí lo bueno (y es el caso) no se me hace largo sino siempre corto. De hecho releo mucho en esta página. Pero releo mucho sobre la marcha. Muy poco después (así espanto mi mal, que es la nostalgia).

Por cierto también, tampoco he hablado Dios aquí. Jamás lo haría. Primero porque no sabría qué decir y luego porque en este formato es imposible hacerlo sin que te quede una retahíla de frases de almanaque. En ciertos (que son muchos) asuntos creo que nunca mejoraremos lo que sentenció el anónimo que somos todos por boca del Infante Arnaldos: «Yo no canto mi canción sino a quién conmigo va».

Luxindex dijo...

«Yo no canto mi canción sino a quién conmigo va…», «Yo no canto mi canción sino a quién conmigo va»… Llevo casi cuarenta años dándole vueltas a este verso, a este perfecto verso: ¿No es preciosísimo, no es lo que todos hacemos al fin y al cabo con más palabras, con más ruido?

Por otra parte, dije lo de «Id por toda la blogosfera y predicad el Libro» no como una alusión a tu persona a la que tanto estimo o a tu post con el que tanto disfruté sino para mantener la broma (de triste gracia si, como veo, he de explicarla) de presentar a Harari como otro profeta más vendiendo la vida eterna, o bastante eterna, o algo eterna, eternita cuanto menos… Al respecto, desde el día que supe, que sentí de verdad, que algún día moriría (fue una tarde de domingo, tenía yo trece años) vivir más o menos tiempo dejó de preocuparme. A la vida eterna tampoco le dedico tiempo. Digo yo que, si es eterna, ya habrá entonces tiempo de sobra para pensar en ella.

Y no sé cómo meter e siguiente párrafo en este comentario, pero lo pondré aquí mismo. Dice, literalmente, Harari: «Sí estoy seguro que cuando se pueda derrotar a la muerte, evolucionaremos y seremos una entidad mucho más diferente respecto al homo sapiens de lo que somos hoy nosotros respecto a los chimpancés». Yo leo esto y se me cae el alma a los pies: ¡valiente tontería en todos los sentidos, se coja por donde se coja; la idea y cómo (así tenga culpa el traductor) la expresa!

En fin, claro que sé que el mundo será distinto cuando nosotros ya no estemos. Pero también sé que quienes nos sucedan seguirán haciéndose las mismas preguntas; con otra formulación, aí, pero las mismas preguntas. Preguntas cuyas respuestas si alguien las tuviere serían los poetas, no los científicos y menos aún quien diga (como hace Harari así sea con la boca chica, porque SÍ lo hace: ¡LO HACE!) tenerlas.

Eso quería decir, que no aguanto a Harari ni a los hararis, pero que me encantan tus resúmenes sobre Harari.

Por eso, muchas gracias, Di.

Compruebo que aún quedan dos horas para que amanezca aquí, ¿qué hago?

Ah, ya sé.

Di Vagando dijo...

Hola LUX

Gracias por todo. Primero: en general, no suelo resumir libros... quiero pensar q cuando escribo sobre libros hago una crónica personal (esto es un blog personal, no un blog de crítica literaria, o científica, por ejemplo), de cómo ha encajado ese libro en mi vida. Con algunos ensayos hago una excepción, por ej con estos de Harari... son meros resúmenes y muy poco hay "mío"... supongo q estarás de acuerdo. La motivación para hacerlo (no veo ningún interés en simplemente resumir) es, en primer lugar no olvidarme (luego, a mí muchas de las ideas me han parecido interesantes) y otra, compartirlas, para q pueda haber debate. Tb parto de q casi nadie se va a leer esto, es demasiado largo. Pero empecé a escribir y la cosa tomó vida propia. Total: q yo suelo escribir sobre muchos libros q leo, no con interés de "evangelizar" a nadie. Hace tiempo q tengo claro q no se convence a nadie de nada. Tb te agradezco q no hables de Dios. Siguiendo con lo de arriba, no es posible esa conversación... pero ni en este formato ni en ninguno.

Yo creo q lo he explicado muy mal, pq has acabado detestando a este hombre q yo, tras haberme leído los dos tochos, creo q no va en absoluto "en mal plan". Más bien al contrario, sus "predicciones" sobre el futuro no son tal, son más bien FORMULACIONES, en las q él describe los factores de riesgo q hacen más posible q ocurran ciertos eventos. El es historiador, al fin y al cabo... mira al pasado y en este libro formula el futuro, no lo predice. Y podría, al final, estar de acuerdo con el más conservador en eso de "hay q poner frenos aquí". Pero supongo q, por decir tan claro desde el principio q nos montamos esquemas mentales q son todo eso, invenciones, a mucha gente le tocan algo muy querido (eg Dios) y ya cierran los oidos a cualquier otra cosa q tenga q decir. Pero no solo toca la fibra a los creyentes, sino también a los partidarios del libre mercado, a los q creen q el hombre es el centro de todas las cosas, etc. Muchas cosas q dice no son nuevas: por ej, dice q los frenos no van a poder ponerse pq en el sistema capitalista todo está basado en el crecimiento... si se deja de crecer, se va todo a la porra. Esta idea viene a ser la vieja de "el capitalismo morirá de éxito" (o de bulimia). Yo siempre la he creído... no por su "maldad", sino pq el planeta dirá vale.

Para terminar, "Yo no canto mi canción, sino a quien conmigo va" es bonito y yo lo veo como q, al final, qué importa todo lo demás, qué importan los cyborgs, los datos, y la la la.... lo q importa es lo q da sentido a nuestras vidas, q en general, suelen ser los otros, los q con nosotros van. Desgraciados aquellos (me pongo en tu tono bienaventuranzas) para los q su canción es lo único.

hugs

di

Anónimo dijo...

Me ha encantado la entrada o resumen o cómo queráis llamarlo y me ha seducido, de seducir, enamorar, vibrar... Los comentarios de después pero sobre todo el cierre final.....Vuestros comentarios y aclaraciones. Vuestra forma de cruzar terrenos "minados" por unos u otros y vuestra forma de volver sobre vuestros pasos y desactivar "los explosivos", señalizar las trampas y explicar la estrategia.... (espero entendáis la metáfora)....las últimas frases de ambas explicaciones (las de Lux y las de Di) me reconcilian con el ser humano.. Es posible! Si se puede! Se puede opinar distinto en la ciberdimension y sin verse y/o conocerse y explicarse y agradecer y apreciarse...... Sois geniales. Este es un blog muy chulo y los habituales lo hacéis más chulo aún. Sólo diré que después de la serie Sapiens, lo marqué en la lista de deseos de Amazon...y que después de esta entrada y los comentarios.....Ya veremos. :)

Sigan así y por muchos años. Algunos los seguiremos, de lejos, pero sin descanso.

Saludos y... De verdad gracias.

Di Vagando dijo...

Bueno, Anónimo, de verdad gracias a ti.

Te digo con total sinceridad q no pensaba q nadie-aparte de Lux-se iba a leer este divague hasta el final (Basaja claram no lo ha terminado!). El hecho de q tú lo hayas hecho, y no solo eso, sino q cosas q ha escrito el autor te han hecho vibrar (esto es exactamente lo q he querido decir con el título, q yo me he sentido a ratos como en una montania rusa, y q lo he leído como un thriller... cosa q rara vez me pasa con los ensayos -soy pésima lectora de ensayos) me llena de ilusión. Y bueno, luego ya me dan ganas de dar saltitos cuando dices q te ha gustado la conversación con Lux... qué más puedo decir, querido Anónimo...

... que me has alegrado el día.

UN beso

di

Luxindex dijo...

Bueno, Anónimo/a, te agradezco mucho el halago en lo poco que a mí me corresponde. Y es poco porque, en honor a la verdad, el mérito de este buen ambiente aquí es de Di y su saber hacer. Yo, simplemente, me limito a no emprender discusiones contra quien, de seguro, las perdería.

Tienes tela de arte.

C. S. dijo...

Me ha gustado mucho lo de que en el S. XIX los científicos usaban imágenes de máquinas de vapor para explicar el funcionamiento del cuerpo y ahora utilizan imágenes de procesadores. Es muy ilustrativo: yo lo hago continuamente, simplificar una idea o un mecanismo complejo utilizando metáforas de semejanza de algo que sí puedo comprender. Para ir tirando, me vale. Lo malo es que uno sabe perfectamente que la metáfora es bastante incompleta y que, cuanto más complejo es aquello que se quiere comprender, más cabos sueltos quedan fuera de la metáfora. Eso también pasa en lo que explicas de Harari y su anticipación sobre las ciberreligiones: es una metáfora que resulta afortunada si no se le exige demasiada profundización. En cuanto empiezas a hurgar un poco la cosa falla, porque, creo yo, el ser humano (al menos individualmente) es una criatura bastante impredecible, y nunca sabes por dónde te va a joder tu impecable algoritmo, pero sin duda alguna, te lo joderá.