8 de febrero de 2017

"2666" de Roberto Bolaño: No hay vuelta atrás

"Un oasis de horror enmedio de un desierto de aburrimiento"
Charles Baudelaire
(epígrafe de "2666")




El día de Nochebuena en Vetusta, perdida en el subterráneo de una librería, uno de esos momentos maravillosos de vacaciones. Perdida de mis compinches, los tres, cada uno por su lado. Por fin nos reencontramos, y compartimos el botín: Mini presenta "Poesía Espaniola para ninios" (me encanta que le guste la poesía, a mí a su edad me hacían memorizar muchas), que incluye poemas de ALberti, Fuertes, García Lorca, populares..."Entrevistas breves con hombres repugnantes" de David Foster Wallace para el Naúfrago Ro es el mío, y el Peda nos aparece con "2666", la novela póstuma de Roberto Bolanio, el chileno que nos enamoró hace anios con "Los detectives salvajes". En serio? Hacía tiempo que le tenía ganas. Lo peso: fácil más de un kilo y medio. Cómo lo vamos a llevar, malditos aviones? Te das cuenta de cómo van las maletas?

El día de Navidad, inopinadamente, meto un dedido del pie en la piscina. Sin ninguna intención de baniarme, eso está clarísimo, "yo soy quería probar" ("prueban esto, prueban aquello, aprendan de Warren, al que nunca le han podido probar nada!"-disculpen la broma solo-para-iniciados): hojeo las primeras páginas, sin saber que, desde allí, me voy a tirar al agua, al principio voy a tener algo de frío (al fin y al cabo, es el día de Navidad), voy a preguntar por ahí si hay toalla, pero al final voy a seguir nadadando... hasta nada menos que el final. Increíble. 


Pero han pasado bastantes cosas raras durante este lectura: en primer lugar, esta novela ha convertido a una lectora lenta en una Correcaminos o tal vez Speedy Gonzáles de las páginas-qué apropiados ambos personajes, uno por su hábitat desierto, otro por México.  Un libro de 1216 páginas leído en 36 días: termino el 30 de Enero. El que haya tenido el libro entre sus manos, entenderá además porqué esto es, además, físicamente un gesta (de la emocional hablaremos luego): no es un "portable", imposible sacarlo de casa en el fondo del bolso, este libro pide una dedicación espacial como pocos. Y la experiencia de leer "2666" en horizontal (mi estado basal lector) es dolorosa, y no metafóricamente. Pasado un rato, te quitas el tocho del pecho y notas cierto dolor precordial, que no te preocupa porque ahí a tu lado has dejado el ladrillo.

Practicalidades aparte, pasemos este párrafo aburrido que se puede encontrar en cualquier web cuanto antes: el libro está dividido en cinco partes, y es una "novela río": cada parte es independiente, pero tienen algo en común, como los afluentes, de ahí lo de río, lo pillan? Bolanio estaba ya muy enfermo cuando lo escribía, y su deseo fue que se publicara en cinco novelas, para ayudar a sus herederos. Estos, sin embargo, reunidos con el editor de Anagrama tras su muerte decidieron publicarlo como una novela total. Una vez terminado el párrafo aburrido, una confesión: no quería hacer un título de cada una de las partes, sino más bien un divague-haiku. Ya me conoce el divagante fiel, yo soy muy concisa, sucinta diría. Así que no quería el monstruo en el que se está tornando este divague, pero al final, parece que la hidra va a tener cinco cabezas, y que no voy a poder cortar ninguna, sino abrazarlas. Pero divago: yo estaba metiendo un dedito en la piscina congelada:


1. La parte de los críticos
Lo que más me gusta de Bolaño es que su Gran Tema es siempre la Literatura, el proceso de escribir, lo que consume al escritor, lo que supone escribir, de placer y de dolor. Y la primera parte, "La parte de los críticos", nos pone ya en bandeja esta obsesión del autor: se trata de una "novela de campus", donde cuatro críticos literarios europeos se encuentran, unidos por una pasión, la de un escritor de culto medio esotérico alemán llamado Benno Von Archimboldi (gran nombre, por supuesto un seudónimo). Nadie conoce a Archimboldi, nadie le ha visto, pero para sus fieles escribe como los ángeles.

Los cuatro críticos -que durante el capítulo se encuentran y desencuentran en diversas ciudades europeas- quieren, valga la redundancia, encontrar a Archimboldi. Entre tanto, congresos, ponencias, mesas redondas, paseos por calles empedradas de la vieja Europa (en estos días post-brexit, un cierto pang desolado aquí, tras el esternón), hablan por teléfono de madrugada, follan, se enganian, se presentan sin aviso en la ciudad de otro, se sinceran... En un punto deciden volar a México, en concreto al desierto de Sonora, porque en los círculos archimboldianos se comenta que tal vez el viejo alemán, del que ya saben es altísimo, esté por allá. 


Yo, mientras leo esta primera parte, me encuentro al principio confusa: de momento no me arrebata, y me impaciento porque yo lo que quiero es que salgan Belano y Lima y todo el movimiento del realismo vsceral si es necesario. Dónde está mi Bolanio? El que escribía cosas como "un amor desesperado, un amor que los anios no podían aplacar, aunque sí volver más indigno, más innoble, más atroz" y que llevan a decisiones monumentales tipo "teníamos que separarnos, nos estábamos devorando". Quién se lo ha llevado? Va a seguir así, correcto, pero sin hacerme saltar mil páginas? (Ingenua, pienso ahora). No seguiré con el Libro Gordo de Petete si no cambia. Recurro a NaN, que me anima a seguir, "lee un poco más y sigues igual, lo dejas".

Continúo, y, vaya, cada vez las "fulguraciones" bolanianas empiezan a iluminar más mi lectura. Aunque no estoy en trance por los críticos y sus aventuras de académicos privilegiados, en otro planeta, empiezo a interesarme por su búsqueda: Archimboldi, yo también quiero ahora encontrarte.

"Para ella la lectura estaba relacionada directamente con el placer y no directamente con el conocimiento o con los enigmas o con las construcciones y laberintos verbales como creían Morini, Espinoza y Petellier"


él, como Schwob en Samoa, ya había iniciado un viaje, un viaje que no era alrededor del sepulcro de un valiente sino alrededor de una resignación, una experiencia en cierto sentido nueva, pues esta resignación nón no era lo que conmúnmente se llama resignación, ni siquiera paciencia o conformidad, sino más bien un estado de mansedumbre, una humildad exquisita e incomprensible que lo hacía llorar sin que viniera a cuento (…) como un árbol que se quema en el horizonte sin saber que se está quemando”.


2. La parte de Amalfitano
Cuando la primera parte termina, te deja tirada en el norte de México, desierto de Sonora, en la zona fronteriza con los EE.UU. Qué momento de mayor actualidad, Roberto, quién te iba  a decir que habría lectores en 2017 que combinaban la lectura de tu novela con las noticias de la construcción de un muro en esa zona frontera, en ese territorio comanche donde mayoritariamente transcurre la acción de "2666"?

No importa quién es Amalfitano, ni su hija, ni la madre que les abandonó para visitar a Leopoldo María Panero en el manicomio de Mongragón, flechada de amor por su poesía. Lo que me importa conservar es, por ejemplo, esta reflexión de Amalfitano sobre los gustos literarios de los pusilánimes:

“Escogía La Metamorfosis en lugar de El Proceso, escogía Bartleby en lugar de Moby Dick, escogía Un corazón simple en lugar de Bouvard y Pécuchet, y Un cuento de Navidad en lugar de Historia de dos ciudades o de El Club Pickwick. Qué triste paradoja, pensó Amalfitano. Ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez”. (p. 289)

“Estas ideas o estas sensaciones o estos desvaríos, por otra parte, tenían su lado satisfactorio. Convertían el dolor de los otros en la memoria de uno. Convertía el dolor, que es largo y natural y que siempre vence, en memoria particular, que es humana y breve y que siempre se escabulle. Convertía un relato bárbaro de injusticias y abusos, un ulular incoherente sin principio ni fin, en una historia bien estructurada en donde siempre cabía la posibilidad de suicidarse. Convertía la fuga en libertad, incluso si la libertad sólo servía para seguir huyendo. Convertía el caos en orden, aunque fuera al precio de lo que comúnmente se conoce como cordura” (p261)

O esta otra, me ha hecho sonreir... "Me encanta la palabra follar, qué bonito hablan los españoles" (p. 445)

3. La parte de Fate

Fate es un periodista negro que vive en EE.UU. y comienza entrevistando en la desolación de Detroit a un ex-miembro de los Panteras Negras. Esta reflexión política me puso en pie:

"Lo inútil se impone no como calidad de vida sino como moda o distintivo de clase, y tanto la moda como los distintivos de clase necesitan admiración, pleitesía. Por supuesto, las modas tienen una esperanza de vida corta (...), y después pasan por todas las etapas de la degradación. El distintivo de clase, sin embargo, solo se pudre cuando se pudre el cadáver que lo llevaba encima.", y "mi casa tenía clase y la suya solo tenía estilo"


Fate viaja al desierto de Sonora a cubrir un combate de boxeo, y esta parte, tal vez mi favorita, valdría la pena aunque solo fuera por esta imagen:
"El masajista  (..) es un tipo ciego que se pasa todo el día (...) tirado en el suelo de su habitación leyendo libros en el idioma de los ciegos, (..) Braille. Fate se imaginó al masajista leyendo en una habitación completamente a oscuras y tuvo un ligero estremecimiento. Debe ser algo parecido a la felicidad, pensó".

Se acaba la parte tres y te das cuenta que lo que es común a las dos últimas es una nube negra que se ha instalado en el cielo. Hay una amenaza ominosa, hay bandadas de pájaros enloquecidos, hay inquietud... todo ello entre líneas.
 

4. "La parte de los crímenes"
Y nos metemos entonces en la página 475, cuando empieza "La parte de los crímenes", capítulo que termina en la página 861. Casi 400 páginas de capítulo. Y aquí es cuando de verdad me meto en la montania rusa. 

Bolaño parece que se obsesionó con una historia real, la de los asesinatos de mujeres que comenzaron en 1993 en Ciudad Juárez (llamada aquí Santa Teresa, el lugar de frontera al que me vengo refiriendo). Leyó todo lo que había que leer, llamó a policías, periodistas... y siguió sin respuestas sobre por qué la friolera de más de 700 mujeres fueron salvajemente violadas y asesinadas en Ciudad Juárez, durante casi 20 años. Las víctimas eran casi siempre trabajadoras de las "maquiladoras", fábricas estadounidenses en la zona de frontera, a las que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994 entre México, EE.UU. y Canadá ayudó a proliferar. Aquí llegaban mujeres de todo el país, muchas chicas solas de zonas rurales empobrecidas. (Nota: Desde la frase anterior tengo un conflicto conmigo misma sobre qué tiempo verbal utilizar, solo pasado no, tristemente). En las maquiladoras las trabajadoras cobra(ba)n un sexto de lo que se cobraría en el país de origen. Las condiciones laborales eran (son) pésimas, y también las físicas: llegar al trabajo suponía (supone) a menudo ir caminando por caminos no pavimentados y sin iluminación. Estas mujeres, dentro de su pobreza, en el fondo estaban (están) retando a una sociedad tan machista como la mexicana: son independientes dentro de la precariedad extrema, y eso al machista, no. Además, en la frontera también tenemos el factor último para enturbiar y paralizar: el tráfico de la droga, las mafias, la corrupción policial y política. Un caldo de cultivo para la mejor novela de terror, solo que esto no es solo una novela. 

"Aquí casi todas las mujeres tienen trabajo. Un trabajo mal pagado y explotado, con horarios de miedo y sin garantías sindicales, pero trabajo al fin y al cabo, lo que para muchas mujeres llegadas de Oaxaca o de Zacatecas es una bendición" (p. 771)

Así que comienzo por la citada página 474 a leer la parte de los crímenes. La nube negra que ya nos había pintado Bolanio indirectamente en los otros dos capítulos, donde un profe de la uni (Amalfitano) teme por su hija, y un periodista negro (Fate) que esta de paso se empieza a interesar por un tema que parece aceptado como una plaga contra la que nada hay que hacer, cubre ya todo. Una chica trabajadora de una maquiladora aparece muerta tirada en un barranco, se describe su aspecto físico, la ropa que lleva, y los datos gores de lo que queda claro ha sido tortura y violación, anal y vaginal. La descripción, de estilo periodístico, termina con "la investigación no llegó a nada y el caso se cerró".

Tras el primer cadáver nos presentan a algunos de los actores secundarios -el principal está claro que son los crímenes- del capítulo: unos cuantos policías judiciales que investigan los casos, la psiquiatra jefe de un hospital, que se lía con un poli (el sino de l@s psiquiatras en el cine/literatura, follar con pacientes, polis, quien sea), una política del DF cuya amiga desparece, una abogada de un sospechoso que finalmente acaba en la cárcel... leyendo estas historias te vas haciendo idea del mundo que es Ciudad Juárez, fuera de los asesinatos, donde queda claro que es una ciudad sin ley. 

Pero son solo un par de páginas de presentación del actor de reparto: en un momento ahí tienes, otro asesinato, con todo detalle. Bolaño nos da de nuevo el nombre de la mujer, su descripción detallada, circunstancias, detalles gore, violación vaginal y anal, y el caso se cerró. Sigues avanzando en la lectura, intercalando las investigaciones y relaciones entre los distintos investigadores. Más muertas, con exhaustivas descripciones (si es que están reconocibles, no siempre, uno de ellos es tan bestia que un policía comenta que "aunque, claro, para hacer eso había que estar muy taras bulba" (p.624))  pero lo que es una constante es :"no se encontraron más pruebas, el caso se cerró", "nadie reclamó a la víctima, el caso se cerró". Supones que los asesinatos teminarán en un punto: pero llevas 100 páginas de esta cadencia. Cien. 



En ese momento, le pregunto a Nan. Qué pasa con los asesinatos? Nan dice que se tuvo que forzar para terminar con esa parte. Yo sigo leyendo, en estado de perplejidad, porque llevo ya 150, 200 páginas de muertes sin descanso, llevo todo eso de mujeres con distintos nombres y apellidos, con las caras desfiguradas, algunas irreconocibles, torturadas y violadas, y algo de investigación (incluyendo un tío que se mea en las iglesias). En ese momento cojo así, a ojo, otras 100 o 150 páginas, y miro de reojo porque simplemente no puedo creerme que Bolanio se vaya a pegar las 400 páginas de los crímenes describiendo hasta la saciedad, repitiendo hasta la naúsea lo mismo: la crónica de un periódico local del descubrimiento de un cadáver tras otro. En un punto habrá dejado claro su punto, valga la redundancia, me digo. Para mi sorpresa: sí, 200 páginas más adelante y la novela parece tener una estructura similar: tal vez cuando vaya por la página 750 sabré algo más del affair del poli bueno con la siquaitra, pero lo que parece claro es que se siguen matando mujeres con el mismo patrón, y que Bolanio me lo va a seguir contando. Hasta que no pueda más.
De hecho, leyendo una crítica alguien admitía que no había podido aguantarlo y lo había dejado en este punto. Una conocida tampoco pudo soportarlo. Lo cierto es que las descripciones son del infierno, directamente, y es imposible que no te afecten. Pero claro, lo que el lector imagina: te afecta igual que te tocan esas imágenes en el cine pero es que no es solo eso. La regularidad del horror en cantidades industriales consigue mucho más, o al menos algo diferente, que lo sentirá el lector de este divague al que se lo he contado en un par de párrafos. Pero cuesta mucho entenderlo, y de hecho yo no hice hasta la parte de los chistes, que no es un nuevo capítulo, aunque yo la llame así: son tal vez tres páginas para helarte la sangre. Porque como se suele decir, es peor el silencio, la complicidad de los "buenos" que la maldad de los malos. 

Inciso: Yo siempre he tenido mis dudas con los límites del humor. Por supuesto, nunca encarcelaría a nadie por tener pésimo gusto, pero en ciertos contextos yo no haría ciertas bromas. Aunque, como dice la frase, "daría mi vida porque quien quiera, las haga"-claro que, si estoy delante, también tendrán que atenerse a mi comentario, no sere cómplice. En todo caso, lo que siempre digo es que, por encima de lo anterior, el peor pecado de un chiste es no ser gracioso. Y a menudo, hay humor que llamaré "humillante" (del otro, claro, el reírse de uno mismo viene siendo de lo más saludable que hay) que es todo menos gracioso. Bien: inciso hecho. 

Cuando llevas decenas-cientos!- de páginas de asesinatos terribles contra mujeres que no le importan un pepino a nadie, mujeres pobres que han dejado a su familia para ir a ser explotadas laboralmente en una fábrica yanki, mujeres a las que nadie que puede hacerlo se molesta en proteger, entonces Bolaño te hace asistir a una quedada de policías en un bar. Y uno de ellos se arranca y se dedica a contar "chistes de mujeres". Chistes tipo "en cuántas partes se divide el cerebro de una mujer? Pues depende de lo duro que le pegues", o "qué hace una mujer fuera de la cocina? esperar que se seque el suelo", o "cuánto tarda una mujer en morirse tras un disparo en la cabeza? 8 horas, lo que le cuesta a la bala encontrar el cerebro", o "por qué tienen las mujeres una neurona más que los perros? pues para cuando estén limpiando el váter no se beban el agua", o "en qué se parece una mujer a una pelota de squash? en que cuanto más fuerte le pegas, más rápido vuelve". Se pilla el nivel?

Estas bromas duran tres páginas, y su lectura se me hace más dura que todo lo anterior. Es furia lo que siento, y aquí es cuando se me abren los ojos. La sangre, las vísceras, las unias y los dientes de todas las mujeres asesinadas tienen por fin una explicación. No hace falta, como en una vulgar pelicula de misterio yanki, que nos desvelen la cara del sicópata que va matando por su cuenta. Aquí está claro quien mata, y son todos. Como decía antes, mis dudas sobre los límites del humor me visitan de nuevo y me confirmo en que cada uno elige las bromas que hace, los chistes que cuenta, y que ellos te definen, hablan de ti, en lugar de la mujer, el negro, el minusválido, el pobre del que te intentas reír, a costa del que quieres brillar, con tu chiste. Que haga un policía estos chistes, y sus companieros se los rían (sin romperle la cara, que es lo que a mí me llama) ilustra el estado de una sociedad. Explica la misoginia, y lo nada que importan las mujeres. Cuando termino esta parte de los chistes, se me ha ido acumulando una ira de proporciones descomunales. Bolanio ha escrito un libro profundamente feminista, y no un ensayo académico, sino que te lo hace sentir. Rabia y desesperación, pero no la usual, intelectualizándolo; esta está en tus tripas. 



5. "La parte de Archimboldi"
En un estado de descompresión tal te deja este capítulo, que entonces cuando llega el último, "La parte de Archimboldi", alguien se acuerda del escritor de culto que cuatro académicos europeos buscaban denodadamente? No? Pues así me sentía yo en este punto: exhausta mentalmente, aún preocupada, dándole vueltas y vueltas al infierno aquel por el que he pasado los últimos días o par de semanas , y de que aún creo que no he salido. 

Así que no sé si estoy demasiado lista para leer la infancia de un ninio muy alto, y mucho menos para empaparme  con extremo detalle su tiempo como soldado en la Guerra Mundial (nunca he leído novela de guerra, creo, y aquí me aburre inmensamente). Todo lo que quiero hacer es acabar el libro, auqnue luego, contradictoriamente, termino huérfana de él. 

Cuando Archimboldi comienza a escribir (Además, la fama era reductora. Todo lo que iba a parar en la fama y todo lo que procedía de la fama inevitablemente se reducía. Los mensajes de la fama eran primarios. La fama y la literatura eran enemigas irreconciliables” p. 1003), y en particular la descripción de su relación con la Baronesa Von Zumpe ("Una mujer que a pesar de los años conservaba intacta su determinación, una mujer que no se aferraba a los bordes del abismo sino que caía al abismo con curiosidad y elegancia. Una mujer que caía al abismo sentada.), que acaba siendo su editora, hace que recupere mi interés por el ladrillo que cada día pesa más y que he de leer de lado, apoyado en una almohada. Perlas bolañanas las hay por doquier, por poner un ejemplo, Archimboldi y la baronesa están en la habitación del primero en Venecia y en un punto le pide a ella que calle, que si puede oír el silencio. Ella se ríe de semejante idea de escritor, cuando él se va a la ventana y la llama: está empezando a nevar en Venecia. Precioso. Pero luego, te pone de nuevo en tu sitio: “La historia que es una puta sencilla, no tiene momentos determinantes sino que es una proliferación de instantes, de brevedades que compiten entre sí en monstruosidad” (p.1078)

Y cómo terminar el divague sin incluír una cita que me ha apelado como bloguera, como aspirante a escritora menor que un día fui, idea que tuve incluso la clarividencia de abandonar antes de haber leído lo que nos dice Roberto al respecto:

"Pobre mi padre mío. Fui escritor, fui escritor, pero mi indolente cerebro voraz me comía las entrañas. Buitre de mi propio Prometeo o Prometeo de mi propio buitre, un día me di cuenta de que podía llegar a publicar excelentes artículos en las revistas y en los periódicos, e incluso libros que no desmerecían el papel en que estaban impresos. Pero también supe que jamás lograría acercarme o internarme en aquello que llamamos una obra maestra. Me dirá usted que la literatura no consiste únicamente en obras maestras sino que está poblada de obras, así llamadas, menores. Yo también creía eso. La literatura es un vasto bosque y las obras maestras son los lagos, los árboles inmensos o extrañísimos, las elocuentes flores preciosas o las escondidas grutas, pero un bosque también está compuesto por árboles comunes y corrientes, por yerbazales, por charcos, por plantas parásitas, por hongos y por florecillas silvestres. Me equivocaba. Las obras menores, en realidad, no existen. Quiero decir: el autor de una obra menor no se llama fulanito o zutanito. Fulanito y zutanito existen, de eso no cabe duda, y sufren y trabajan y publican en periódicos y revistas y de vez en cuando incluso publican un libro que no desmerece el papel en el que está impreso, pero esos libros o esos artículos, si usted se fija con atención, no están escritos por ellos. (...) Quien en verdad está escribiendo esa obra menor es un escritor secreto que sólo acepta los dictados de una obra maestra.

(...)

Disculpe las metáforas. A veces me excito y me pongo romántico. Pero escuche. Toda obra que no sea una obra maestra es, cómo se lo diría, una pieza de un vasto camuflaje. Usted ha sido soldado, me imagino, y ya sabe a lo que me refiero. Todo libro que no sea una obra maestra es carne de cañón, esforzada infantería, pieza sacrificable dado que reproduce, de múltiples maneras, el esquema de la obra maestra. Cuando comprendí esta verdad dejé de escribir. (...)

Ya sabía que escribir era inútil. O que sólo merecía la pena si uno está dispuesto a escribir una obra maestra. La mayor parte de los escritores se equivocan o juegan. Tal vez equivocarse y jugar sea lo mismo, las dos caras de la misma moneda. En realidad nunca dejamos de ser niños, niños monstruosos llenos de pupas y de varices y de tumores y de manchas en la piel, pero niños al fin y al cabo, es decir nunca dejamos de aferrarnos a la vida puesto que somos vida. También se podría decir: somos teatro, somos música. De igual manera, pocos son los escritores que renuncian. Jugamos a creernos inmortales. Nos equivocamos en el juicio de nuestras propias obras y en el juicio siempre impreciso de las obras de los demás. Nos vemos en el Nobel, dicen los escritores, como quien dice: nos vemos en el infierno." (p1066)

~~~~~~~~~

Huérfana, he escrito antes. Así me he quedado desde que no me peleo con el ladrillo cada noche. 


"Hay que volver ya mismo, se decía, pero adónde?" (p 270), me digo, como uno de los personajes de "2666". 

5 comentarios:

  1. Lo primero felicitarte. Quien no haya leído el libro no puede darse cuenta del trabajo contenido que has hecho para explicarlo muy bien. A mí me ha servido estupendamente para recordarlo.

    Los Detectives Salvajes fue una lectura gozosa, una historia de búsqueda de una poeta por un grupo de poetas jóvenes. Cuando lo leí llevaba algunos años sin leer poesía y volví a hacerlo de inmediato. 2066 es una lectura deprimente, pero creo que más necesaria. Me parece una lectura de una obra maestra necesaria.

    Solo comento una cosa que ningún crítico ha dicho, es una tonta idea mía, una explicación del título que clarificaría de qué va esta novela. Todos sabemos que 666 es el tiempo del diablo, del horror. Interpreté que el título significa el 2º tiempo del diablo, del horror. Me apoyo en que 1666 sería el primer tiempo y, dado que el padre de Archimboldi participó en condiciones penosas en la 1ª Guerra Mundial y él en la 2ª, esa sería la historia de 1666, el primer 666. El horror ha vuelto a venir, estamos en su segundo tiempo, el 2º 666, que se transmite en lenguaje cifrado como 2666.

    La parte de los asesinatos, tan larga y repetitiva en la descripción de cada uno de ellos, me forcé a leerla entera, a pesar de la tristeza que me producía, porque entendí que Bolaño no hace nada porque sí, que esa narración requería un estilo que era la repetición y acumulación como modo de transmitir y representar el horror. Si los Detectives significó mi regreso a la poesía, 2666, con la tortura, violación y asesinato de tantas mujeres trabajadoras pobres, asentó mi posición feminista, necesitada de un cambio global.

    That’s all, folks! (de momento).

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  2. Querido NáN: Gracias. Y me alegro q te haya servido para recordarlo, mientras q, espero q para quien no lo haya leído, no le desvele demasiado.. a ver, como digo, para mi parte de la lectura ha sido descubrimiento, así q por ese lado sí q es mejor no leer el divague (en concreto la furia q sentí con La parte de los crímenes)... es mejor experimentarlo cada uno, claro q igual mucha gente no lo viove así. De hecho, buscando citas (las citas q cuelgo estan casi todas ya colgadas en blogs en internet, escribo el principio de una frase subrayada y esta todo ahí).. decía, q ene sos blogs q he leído, nadie habla de lo de los chistes como el momento de "se me caen las escamas", así q, bueno, tantas visiones comom lectores. El estilo repetitivo es, como dices y lo veo así ahora, fundamental creo para crear un estado mental en el lector. Pero me alegro q tb te haya parecido una obra emimentemente feminista. NO te acordarás, pero el el último capítulo va dejando caer algún crimen contra mujeres, en otro siglo y otro contexto, pero es un tema q recorre la novela, no solo los crímenes.

    Lo del título hay mucho escrito pero me gusta tu interpretacion, creo q, sin ponerle palabras, todos pensamos en algo diabólico, de apocalipsis. Dicen q ha jugado con el numero y q aparece intercalado en otras de sus novelas.

    Gracias tb por haberme apoyado en los momentos de duda... q como digo ene l divague, fueron dos.

    Tb diría q el divagante q no se quiera leer el divague (pq es un rollo larguísimo o pq se vaya a leer 2666), debería leerse las citas... tienen vida propia y nos introducen la clase de escritor q Bolaño es.

    Abrazontes

    di

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  3. Acabo de terminar Monsieur Pain, de Bolaño. Ya solo me falta un libro suyo para habérmelos leído todos.

    En el último párrafo, el narrador, refiriéndose a los años de la IIGM, dice: “Y eso que eran unos años del demonio, literalmente del demonio”.

    Creo que esta frase da fuerza a mi teoría sobre el significadop del título.

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  4. Ay, que me vas a hacer leer .).
    Pero perdona,no he hecho más que una lectura rápida del post, que me ha recordado un programa que he visto recientemente sobre la vida de Bolaños.
    Sólo...me ronda por la cabeza desde hace tiempo el lema que dijiste una vez, eros y tanatos,como impulsor de la literatura.
    Ante nuestros ojos tenemos un tercer factor en juego. El juego del poder. El juego de imponerse. No el fin,sino la lucha.Que se lo cuenten a Trump.

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  5. Hola babies, sí, Nan.. tu teoría me gusta pq como he dicho, auqnue uno no le ponga palabras, lo sabe... incluso antes de comenzar a leer el libro. Yo tengo aqui uno de relatos (Putas asesinas) sin leer... me dan ganas tras los crímenes precisamente...

    Gracias IRE.. tal vez el poder sea eros, de alguna manera. El libro es una bestialidad, a mi me gusto más los detectives, si no lo has leído yo empezaría por ahí, pero este libro a mi me va a dejar marca, estoy segura, pq aun sigo obsesionada ocn él.

    Hugs

    di

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