26 de febrero de 2015

#Basta de juegos: Con la Seguridad Social, NO

Que por mayo era por mayo, cuando hace la calor, en el Reino Unido, tienen elección... Y digo tienen porque los inmigrantes no votamos. ¿Qué sentido tiene que yo pueda votar sobre quién os va a gobernar en la península o en Vetusta, y no en la isla? (en Londinium sí que puedo, ¡¡gracias poderes!!)

Elecciones y ya se sabe, el NHS (National Health Service) estará en el corazón del discurso de los políticos porque es algo que verdaderamente le importa a la gente. Y harán promesas falsas, explicarán lo mal que lo han hecho los otros, en fin, lo típico... pero con algunas cosas, no se juega.

La BMA (el sindicato médico) ha lanzado esta campaña #NoMoreGames para llamar la atención del publico y pedir a los políticos que no usen la Seguridad Social como arma arrojadiza. Y además:
  • Que se comprometan a invertir en Salud Publica, a largo plazo
  • Que los servicios de salud sean fáciles de acceder y sin coste directo en el momento de uso (coste vía impuestos)
  • Que la financiación de servicio a corto plazo, para ganar votos, termine. 
  • Que la salud de los pacientes venga antes que los beneficios. Que se deje de comprar servicios de empresas privadas: esos contratos se han pagado con impuestos de todos, y hablamos de cientos de millones de libras.
Queremos una Seguridad Social financiada con los impuestos y que solo usa medicina basada en la evidencia (EBM).

#No More Games




8 comentarios:

  1. En este blog, ¿se puede decir que es un mensaje ¡cojonudo!?

    (Si te parece una expresión fuerte, tacha "un mensaje").

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  2. Yo siempre he utilizado la sanidad privada hasta que hace poco más de un año y por motivos obvios de la crisis me di de baja.

    En este tiempo he podido comprobar que por lo menos en Madrid la sanidad pública funciona de maravilla a pesar de los ¿recortes? para hacerla sostenible. Mi hospital de referencia es Doce de Octubre al que muchos lo tienen tachado con una crucecita, no se por qué, pero a mi siempre me ha resuelto mis problemas.

    Así que no más juegos y también menos demagogia por lo menos a este lado del Mississippi

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    1. Todos los médicos que conozco del 12 de octubre son estupendos.

      En la Jiménez Díaz, que me toca a mí, de gestión privatizada, los retrasos son la norma. Y los "errores" achacables a la saturación, no al personal, me han costado, entre otras cosas, una trombosis en la pierna derecha.

      Las mareas blancas las llevan médicos y personal sanitario. El sindicato que las lleva está considerado como mínimo "no de izquierdas, precisamente".

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  3. Totalmente de acuerdo en que los usuarios y pagadores de la sanidad de un país deberiais tener voz en cómo se gestiona esa sanidad. La sanidad pública británica está contínuamente bajo amenaza, de elección, en elección.
    Aquí no pensábamos que era posible lo que está ocurriendo, ya lo sabes.

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  4. Yo tengo sanidad privada q me pago pero uso poco. La sanidad publica de mis hijos es sencillamente sensacional, con la q sonarían los británicos q tanto nos repudian y nos tildan de troglodita a los españoles.
    El otro día hablaba con un paciente de mi mismo centro y para mi sorpresa lo ponía a parir. O somos exigentes ignorantes o la sanidad publica es aleatoria.
    Como ya he dicho en este blog la sanidad publica y la educación publica en españa no es mala en españa sino aleatoria.
    Y yo lo reconozco en la sanidad he tenido muchiiiiiiisima suerte y en educación muy poca
    Muakssss

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    1. Te doy la razón en lo de la aleatoriedad de la sanidad. Y lo extiendo a la privada. Hasta cierto punto, dicha aleatoriedad está fuertemente correlacionada con los medios de los que dispone el enfermo. Y el punto en que para esto, es decir que se pierde la correlación, tiene que ver con la clase de atención que quiera prover los servicios médicos, y no con la capacidad adquisitiva del paciente.
      Esta semana me he enterado de la muerte de la madre de un antiguo compañerito de mi hijo, por cáncer. O sea, que el niño se ha quedado sin madre con seis añitos, y la madre ha muerto antes de los cuarenta. Y son cosas que me ponen los pelos de punta. Más en este caso en que esta chica me caía muy bien. Estoy sensible y por esto escribo este re-comentario. No sé si recibió la mejor atención sanitaria, pero sí que estoy segura de que le faltó mucha información sobre dietética y apoyo psicológico.

      Pero dicho esto, se trata de defender que la siga existiendo una sanidad pública, que a pesar de su aleatoriedad es mucho mejor que ninguna pública.

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  5. Con permiso, darlings de Diddy, con permiso Diddy:


    Salto a la rana

    Envidio la envidia, la envidia sana.
    Sana, sanita, culito de rana.
    Rana ranita, que croas las mañanas.
    Rana que croa, croac-croac, croata.

    Dios salve, la antigua Yugoeslavia
    Y de Herzegovina, la Bosnia.
    La Serbia, la Croaciay Eslovenia.
    ...y los albanos ¡kosovares!

    Rana que saltas ranita.
    Salta la rana, sanita.
    Salta el torero cordobés
    El salto de rana a revés.

    Salto de rana.
    Salto de cama.
    Camisón y bragas.
    Y yo en pijama.

    Yo tenía un portero.
    Con nombre de rana.
    No era reportero
    Y ¡por las trancas! ¡Hablaba!

    Trancas que ríen,
    Ancas que fríen,
    Ancas la rana,
    Y la cebra en pijama.

    Envidio la envidia
    Tu envidia sana
    Sana Sanita culito de rana.
    Envido a la rana


    Y al mono ...
    El que salta.
    El anís, la canela
    ..y la rama.

    Rama, ramita.
    Rana ranita.
    Tomate tomatito.
    Asalta la mata.

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    1. Tomae, me ha gustado tu poema; tiene chispa y se disfruta. Me ha recordado a la llorada Gloria, ¡gloria a Gloria! Fuertes.

      Si te gusta ese «misterio con flequillo» que fue Gloria Fuertes te interesará, igual la conoces ya, Belén Reyes.

      Belén Reyes es una poeta (lo que antes era, y aún hoy para Ana Rossetti, poetisa), que resuena fuerte a Fuertes, su mentora y amiga, pero siempre, siempre, más desolada.

      Reyes escribió de Fuertes:

      «[…] Vive de lo que escribe/ y escribe de lo que vive/ Gloria Fuertes es un misterio con flequillo/ es como un sabio pillo/ […] Gloria Fuertes es un desliz de Dios/ es como media hora de recreo/ en esta eternidad tan seria».

      Fuertes, al prologar el primer libro (Desnatada) de Reyes, escribió esto:

      «Belén Reyes es madrileña, como yo. Nació en el barrio de Lavapiés, como yo. Y llegará a escribir como yo. Belén tiene veintipocos años [en realidad tenía 28, hoy 51], no como yo. Su poesía no es nada artificial, fría, oscura, cerebral, superculta, difícil, no. Su poesía es sencilla, franciscana, clara y directa porque deja que se exprese el corazón. Su poesía es a veces naïf y urbana porque le da la gana. Sus poemas son supervividos. No miente. No exagera. No inventa. Sólo en el modo de decirlo está lo original, lo creativo. Escribe a tumba abierta, a corazón abierto, de corazón a corazón. Por eso su lenguaje es el del ciudadano de a pie, aderezado a veces con un humor muy madrileño y con una ironía muy tierna».

      Y aunque es verdad que Reyes tiene sus chispazos de humor, éste, según yo lo siento, tiende a negro:

      Epitafio

      A buena hora
      Me echáis flores

      (Del libro Ser mayor es un timo, inédito)

      Mayormente, ya digo, compunge. Y lo hace con maravillas como ésta:

      Sin piel. Expuesta

      Seria.
      Desamada.
      Mis ojos dos inciensos
      que se apagan.
      Las estrías del tiempo
      desbocándome el alma.
      Tres velas encendidas,
      tres velas muy veladas.
      Ser poeta a destiempo,
      ser poeta a patadas.
      El muñón de mi pecho
      cogiendo esta cuchara.
      La tinta calentita,
      sopistán de chorradas.
      Sin piel. Expuesta.
      Seria.
      Desamada.
      Y en la esquina del miedo
      la misma puta cara.

      (De la revista La sombra del membrillo, nº. 1. 2003)

      Para terminar, y si me permites la gamberrada, te propongo esta modificación en tu quinta estrofa:

      Tenía yo un portero
      con nombre asín de rana.
      Se llamaba Gustavo,
      y él rajaba, y rajaba...

      Quizá, amigo Tomae, convengas con mi parecer de que el adverbio (asín) cumple, sin atisbos de ripios, con la métrica y perfecciona hasta el culmen la rima interna, confiriéndole por ende al conjunto una prestancia y eufonía que dónde va a parar; ¡que con asín te cagas, vamos!

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