an

20 enero 2026

Pero yo iré / aunque un sol de alacranes me coma la sien.

 La noche no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
aunque un sol de alacranes me coma la sien.
Pero tú vendrás
con la lengua quemada por la lluvia de sal.

El día no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
entregando a los sapos mi mordido clavel.
Pero tú vendrás
por las turbias cloacas de la oscuridad.

Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.

Federico García Lorca
(Gacela del amor desesperado, de Diwán del Tamarit, 1931-1934)




15 enero 2026

"El fin de la novela de amor" de Vivian Gornick o cómo parir un divague imposible

Comparto mi dilema: no tengo ni idea de cómo divagar sobre "The end of the novel of love" ("El fin de la novela de amor"). O sea, normalmente, leo un libro y doy mi opinión, pero esto es un conjunto de ensayos de crítica literaria donde Vivian Gornick da su opinión. ¿Qué voy a hacer? ¿Opinión de la opinión? ¿Metaopinión?


Y no porque no la tenga, claro: Gornick es judía neoyorkina -como demostró sobradamente en "Apegos feroces"- luego tiene mucho boletos para estar adscrita a la charanga psicoanalítica. Si a ello le sumamos el hecho de que la crítica literaria frecuentemente cojea por ese lado (críticos: os pierdo el respeto cuando vais por ahí), tenemos que bastantes veces la amiga Gornick disecciona un texto desde esos parámetros. 

Aunque esto no se lo he comprado, otras cosas sí. Además, he sacado un montón de referencias para otras lecturas, así que, aunque sea para que no se me olvide, me he dicho: venga, escribe algo breve. Allá voy. 

La premisa de Gornick es que si el amor romántico sirvió durante más de un siglo como metáfora para explicar el auto-entendimiento, hoy en día (fue publicado en 1997, o sea en 2026 mucho menos) ya no sirve. El enamorarse -y por supuesto, el matrimonio, esa institución - ya no son esos caminos para encontrarte a ti mism@: chic@s, hay que currárselo. En tiempos en los que algunos nos tratan de devolver a esa historia de miedo -las "trad wives" lo llaman- , es interesante leer cómo en la literatura se llegó a la conclusión que llega la autora. Porque según el análisis de Gornick, no se pasó de "el amor os hará libres" (vía el ser esclavas) a "una mujer necesita una habitación propia" directamente, sin dar tumbos, sin autor@s confundid@s: esto fue un viaje.

El libro está estructurado en ensayos separados que hablan de un autor, de una obra o de un tema en el que mete a varios autores.  A algunos los conozco y hay otros que desconocía. No voy a entrar en todos: de algunos pondré solo una cita, en otros ni entraré.  

La mujer para quien el amor solo ya no es suficiente
Este es el primer capítulo, y habla de un autor que yo no conocía. George Meredith escribió "Diana of the crossways", el mejor ejemplo de una "mujer que quiere libertad, sexo, un rol en la vida pública, reconocimiento intelectual", pero la sociedad en la que vive interpreta su independencia como inestabilidad mental, así que finalmente tiene que ser de alguna manera humillada. Gornick piensa que el autor ve el problema -Diana pide algo más a la vida-, pero no sabe solucionarlo en la novela.  

En este primer ensayo también habla de otros clásicos que empujan un poco más: "The house of mirth", de Edith Wharton y "Daniel Deronda", de George Eliot. Tampoco los he leído y ambos me apetecen.  La mejor frase de este ensayo es la cita de Meredith:
"By resisting, I made him a tyrant; by insisting, he made me a a rebel" ("Resistiéndome, le hice un tirano; insistiendo, me hizo una rebelde")
Clover Adams
La define como "la primera salonista", porque su conversación la hacía "la persona más interesante de la habitación" (hoy hay hasta libros titulados así...). Estaba casada con un tal Henry Adams (hijo y nieto de presidentes de US), y formaban un matrimonio que parecía perfecto. Un buen día, sin que nadie lo sospechara -meses antes había escrito cartas en las que quedaba clara su pasión por la vida-, se bebió una botella de cianuro. Esto lanzaba un mensaje al mundo de que había una parte de ella, la oscura, que nadie conocía. A su viudo no le hizo ninguna gracia, actuó como si ella no hubiera pasado por su vida: no la incluyó en su autobiografía, por ejemplo. Me encanta que el aburrimiento puede ser peligroso: mujeres asqueadas en sus salones, acaban haciendo esas cosas que los maridos ni el mundo esperan. Cuidado con el aburrimiento,  tradwives. 
"In winter 1883, she had become dangerously bored. Everybody and everything were tiresome to her". (En el invierno de 1883, había terminado peligrosamente aburrida. Todo el mundo y todo le resultaba cansino)
 "The unlived life is a little animal in a greatrage, barely permitted of survival. And sometimes not even that. And sometimes, it ends an assasin" ("La vida no vivida es un pequeño animal enfurecido, al que apenas se le permite sobrevivir. Y a veces ni siquiera eso. Y a veces, termina siendo un asesino")
Kate Chopin
Chopin empezó a escribir con 38, cuando se había quedado viuda del dueño de una fábrica de algodón. Diez años después, publicó "The awakening" ("El despertar") descrita como "de tradición europea, más Zola que Zola". No había estado casada mucho tiempo, pero ya descubrió que "el matrimonio era una oposición de voluntades". 
"Una parte de la pareja siempre termina soterradamente, amablemente, suavamente, dominada".
Jean Rhys
En la era predivlog -lloren, no hay hiperenlace- leí "Wild Sargasso Sea", la "precuela" de Jane Eyre, en la que Rhys imaginó lo que había sido la vida de la loca del ático y por qué Rochester la metió ahí. Ya no recuerdo de lo que habla Gornick aquí (leí esto en Belfast, parece que hace un siglo) pero sí que habla de las cartas de Rhys, y atención a la cita que subrayé:
"The letters are the life and the novels are the magic performed in the life". ("Las cartas son la vida y las novelas son la magia realizada en la vida").
Termina el capítulo hablando de ese gran concepto, la  "mujer inestable literaria británica", como la propia Rhys, Virginia Woolf, Antonia White y Anna Kavan.

 Intimidades despiadadas
En esta sección Gornick habla de varias novelas que no he leído: "Sons & lovers" (DH Lawrence), "The unlit lamp" (Radcliffe Hall), "Mary Olivier" (Mary Sinclair), "A rose in the heart of NewYork" (Edna O'Brien)  y una que sí: "To the lighthouse" ("Al faro") de Virginia Woolf. De todas estas quiero leer a Edna y también ver el documental sobre su vida de 2024 de Sinéad O’Shea, "Blue Road: The Edna O’Brien Story".

La frase de este capítulo que incluyo es una que viene tras muchos párrafos de psicoanálisis, así que cuando llegas a ella te sale espuma por la boca. Pero merece la pena:
"The task implicit in all loving relations: how to connect yet not merge, how to respond yet not be absorbed, how to detach but not withdraw." ("La tarea implícita en toda relación amorosa: cómo conectar pero no fundirse, cómo responder pero no ser absorbido, cómo despegarse pero no retirarse y abandonar". 
Hipoglucemia a medio divague
Como no divagué del libro nada más leerlo (las crónicas del viaje llamaban a mi puerta), ahora se me ha olvidado casi todo de los siguientes capítulos, que merjo en esta sección hipoglucémica: quiero recordar cuáles he de leer.

Creo recordar que Elena Rius habló alguna vez de Willa Carter, y su "Mi Ántonia" (1918) sobre los pioneros de Nebraska,  especialmente de las mujeres. Dice Gornick que describe su amor a la vida vía la descripción del paisaje americano: no sé si la descripción de grandes parajes es lo mío.

La historia de Hannah Arendt y Heidegger es conocida. Gornick le da una interpretación psicoanalítica, pero la propia Arendt despreciaba el psicoanálisis y a Freud, lo encontraba obsesivo y a medio cocinar, no pensaba que hubiera una realidad que importara detrás de eso. Decir que Freud es una fraude hoy no tiene mérito, pero en aquella época: chapeau Hannah. Te enamoraste de la manida figura del profesor, pero como diría Billy Wilder "nadie es perfecto".

La australiana marxista y con sentido del humor (¿qué hago que aún no la he leído?) Christina Stead y su "The man who loved children" y "I'm dying laughing"
"It wasn't that anger gave the work its power: anger was the work" ("No era que la ira le diera su poder a la obra: la ira era la obra")
Y la cuentista, pacifista, anarquista y feminista (¿qué hago que aún no la he leído?Grace Paley, cuyos personajes "no se enamoran unos de otros, se enamoran de la sensación de sentirse vivos", 

Hombres de buen corazón
Gornick afirma que hay un tipo de historia americana, representada hace 50 años por Hemingway, en la que el narrador es lacónico, duro, pero que en el fondo confía en que el amor romántico le rescate. Dice que los herederos de esta escuela son Raymond Carver, Richard Ford y Andre Dubus. 

De Ford les remito al divague de "The sportswriter" y de Carver sé que tengo algún libro en Vetusta del Pleistoceno, por ejemplo el que siempre me recuerda al rey emético ("Will You Please Be Quiet, Please?"-¿Puedes callarte por favor?), a saber si leído. Pero del que quiero hablar antes de terminar es del que no conocía y me ha interesado: Andre Dubus  (si alguien ahí afuera le ha leído, manifiéstese!). 

Según Gornick, es el más complejo de los tres. Era católico, sus personajes son gente de la clase trabajadora que pese a ser de mediana edad y haber pasado por muchos affairs en sus vidas,  permanecen devotos a la idea del amor romántico. Se resisten a aprender de su experiencia. Me encanta esta descripción, es la vida misma:
"casi no tienen conversación, y muy poca idea de las cosas más allá de sus necesidades inmediatas, comer, beber, follar. Cuando sufren se hacen cosas terribles a sí mismos y a otros. No hay nada que ninguno de ellos pueda hacer para aliviar ese sufrimiento. No se pueden autoeducar para salir de sus vidas. (...) Sentimos a esta gente tan atrapados en sus vidas que entran en nosotros".
No sé cómo he llegado hasta aquí, no daba dos duros por este divague, pero por lo menos tenemos anotadas unas cuantas citas para soltar en esa fiesta y sonar "como la persona más interesante de la habitación" y unas cuantas referencias que prometen, que seguro algún divagante agazapado habrá leído y esto podrá ser una fiesta de camisetas mojadas, a lo divlog. Les dejo con Gornick:
"Today, love as a metaphor is an act of nostalgia, not of discovery" ("Hoy, el amor como metáfora es un acto de nostalgia, no de descubrimiento")


01 enero 2026

Así se imaginaban Londinium hace 100 años (Feliz 2026, divagantes!)

Los carteles del metro de Londinium (el Tube) son muy chulos y en especial los vintage. Hay una exposición en estos momentos en el London Transport Museum titulada "Art deco: the golden age of poster design" (Art Deco: la época dorada del diseño de posters) - se pueden ver algunas aquí.

Pero hoy vengo a hablar de uno en particular, que fue publicado justo en 1926: el autor fue un artista de publicidad llamado Montague B. Black. 

Black imaginó Londinium 100 años después, en 2026, tal que así:


Una ciudad que parece sacada de Blade Runner con todo tipo objetos voladores por el cielo (justo hoy el Peda ha visto seis aviones a la vez, pero lo del dirigible aún no). Rascacielos que me recuerdan unos al maravilloso Palacio Salvo edificio de Montevideo, otros a los art deco de Nueva York, dicen que hay uno que podría ser el Walkie Talkie (no lo encuentro). Y, por supuesto, el icónico símbolo del Tube en la parte inferior izquierda, que pensaban que en 2026 igual no sería usado porque todas tendríamos nuestro platillo volante para navegar por ese cielo rojo - debe ser la puesta de sol, que las tenemos bien bonitas por aquí.

Hoy empieza 2026: por un año lleno de atardeceres y amaneceres rojos, de cantarines ríos de montaña, de salud (pública), de risas que te dejan cosquillas detrás del esternón, de playas de piedras con fondo transparente, de olor a magdalenas en horno de pueblo, de libros por un tubo, de sandía magenta, crujiente y fría, y de abrazos largos largos.

Feliz 2026, divagantes.

28 diciembre 2025

Desmontando a Holden: Una visión psiquiátrica del prota de "El guardián entre el centeno"

Querida Mini,


"Nunca voy a leer las cartas que os escribíais con el aitá, ya tendré bastante con pasar cinco años leyendo tu blog", dijiste el otro día hablando de nuestra correspondencia cuando nos conocimos, así que no sé si algún día leerás esto. Pero da igual, voy a escribir este divague como si fuera una carta para ti. Porque resulta que, cuando leía el monólogo interior de Holden Caulfield, el adolescente que quiere ser "El guardián entre el centeno", muchas veces te veía a ti. Tu rebeldía, tus frustraciones, tu buen corazón, tu tristeza por dejar la infancia que terminará en cuatro meses.  



Yo leí este libro cuando tenía tu edad, más o menos, y lo único que recordaba era que me caía bien ese chaval de 16, con el que supongo me identifiqué, y que me encantó su voz. Ahora, más de treinta años después, me sigue pareciendo que la voz que usa Salinger para escribir a Holden es lo mejor de la novela [hay palabras que hoy no impactan nada pero en 1951 eran escandalosas, pero también hay un ritmo, una cadencia que “se oye”, un estilo maravilloso], y además, me sigue cayendo bien Holden.


Y antes de empezar, una nota sobre releer: no lo hago mucho (el año pasado, por ejemplo, "El nombre de la rosa"), lo que releo es siempre muy seleccionado (como ya tenemos una edad, ¿debería abrir un distintivo?). Pero una idea interesante: el otro día alguien dijo que al releer “estás juzgando a la lectora que fuiste”. Y es que no hay como volver a un texto que no ha cambiado para darte cuenta de cuánto has cambiado tú. Casi nada.

El mantra

Ya he dicho que la voz es lo más hipnotizante de esta novela, y sobre lo que se ha escrito mucho: por ejemplo, que Salinger usa las repeticiones para darle esa sensación de coloquialidad, de verdad. Yo, al poco de empezar a notarlas, las empecé a anotar, sobre todo porque me recordaba al primer consejo de escritura que daba Chuck Palahniuk, en su libro "Consider this": inserta un coro (griego) que repite una máxima durante el libro, acorde al personaje, que marca el fin de la escena [e.g. “La primera regla de Fight Club es que no se habla de Fight Club]. Nota: como te dije el otro día cuando vimos la peli de Fincher, de la que te gustó sus "politics", has de leer el libro.

Aquí son frases, latiguillos, muletillas que usa Holden todo el rato: "and all", "she really was", "that kills me", "I swear to God", "or anything", "I'm not kidding", "I'm not crazy about", "old + name", "that's all", "that sort of stuff drives me crazy". No puedo traducirlas porque muchas de ellas cambiarán según contexto. Hay algunas, como el "he/she/it really was" para rematar una frase, que es constante.

Otra técnica de Palahniuk: Salinger se dirige al lector todo el rato (como a veces las blogueras hacemos con los divagantes): "if you know what I mean", "that I told you about", "if you really want to know the truth". Te increpa: es más que un blog,  parece que te está escribiendo una carta. 



El chaval de clase media-alta

Una de las críticas que a veces he oído de esta novela es que cuenta la angustia vital (la alemana "angst" me gusta más, tal vez por onomatopéyica) de un niño de clase bien, al que echan de su enésimo internado pijo, y pasa tres días gastando dinero en Nueva York. Sin embargo, hay observaciones sociopolíticas, de las que daré ejemplos. Siempre se escribe desde la biografía, o vivida en primera persona o vicariamente: JD Salinger era hijo de un importador de comida judío que había hecho muchísimo dinero y que vivía en Park Avenue en Nueva York. Desde pequeño no se conformaba y quería llevar otra vida que la que le había preparado su familia. Rebedía, no pertenecer: Holden.  


Cuando llegó la Segunda Guerra Mundial, Salinger se alistó, marchó a Europa y fue testigo de lo peor de lo que el ser humano es capaz. Y hay quien dice que "El guardián" es una novela de guerra, de alguien traumatizado que derrama sus fantasmas. Por ello tal vez en mi lectura pensaba mucho en Kurt Vonnegut y su "Matadero 5": otro hombre tocado por el horror y que también usa latiguillos: “So it goes” : "Es lo que hay" o “Y así todo”). Aunque no te estalle en la cara, como en “Matadero 5”), hay antimilitarismo en “El guardián: “Mi hermano odiaba al ejército más que a la guerra. (...) Todo lo que hacía era ser el chófer de un general cowboy (...) Nos dijo que el ejército estaba lleno de cabrones, como los nazis”. Por dar un primer trazo de la manera de estar en el mundo de Holden: “Me alegro de que hayan inventado la bomba atómica y esas cosas. Si viene otra guerra, me sentaré justo encima de ella”.

Pero volvamos al internado donde arranca la novela. Holden no encaja en ese lugar que dice modela a chavales en "hombres espléndidos": pero él no conoció allí a ninguno de esos, "quizás a un par, pero que ya debían ser así antes". Piensa que "cuanto más pijo el colegio, más ladrones hay" y en general, odia la falta de autenticidad de todo el mundo.

Holden hace observaciones personales de los chicos muy acertadas: aquel que pasa por tu habitación como por error, que nunca quiere que parezca que ha venido a visitarte. Aquel que pega con su toalla en el culo de la gente, intentando hacer daño: "ese tipo no es solo una rata de crío; será una rata toda su vida". Estos chicos que terminarían en una universidad de la Ivy League: "todos esos cabrones estaban cortados por el mismo patrón: traje de franela gris, chaleco Tasersall tirando a mariquita. No iría a esas facultades ni muerto, por Dios". O el chico introvertido, que nunca sale a la pizarra, que sufre bullying, y que un día se tira por la ventana: todo muy poetas muertos, solo que Salinger lo hizo antes. 

¿Es el despertar de una conciencia de izquierdas otro tema, o soy yo?

Por un lado, a Holden no le gustan los pijos (me dicen que ahora se les llama cayetanos) de la Ivy League, pero cuando está en Nueva York y conoce a unas monjas dice: "Esto suena horrible de decir, pero puedo odiar a alguien solo porque lleve maletas baratas". En el internado, uno de los chicos le acusa de burgués 

"Al principio solo bromeaba cuando decía burgués, y a mí me daba igual; era bastante gracioso, de hecho. Luego, después de un tiempo, se notaba que ya no bromeaba. La cuestión es que es muy difícil compartir habitación con gente si tus maletas son mucho mejores que las suyas; si las tuyas son realmente buenas y las de ellos no. Uno piensa que si la otra persona es inteligente y tiene sentido del humor, le dará igual de quién sea la mejor maleta, pero no es así. De verdad que no." [At first, he only used to be kidding when he was saying bourgeois, and I didn't give a damn—it was sort of funny, in fact. Then, after a while, you could tell he wasn't kidding anymore. The thing is, it's really hard to be roommates with people if your suitcases are much better than theirs--if yours are really good ones and theirs aren't. You think if they're intelligent and all, the other person, and have a good sense of humour, that they don't give a damn whose suitcases are better, but they do. They really do.”]


O sea, el principio es gracioso, pero enseguida se empieza a sentir incómodo y ya en Nueva York comenta que le molesta estar en una cafetería desayunando café y huevos con bacon, y el tipo de al lado solo tome café con tostada. En el fondo, le molesta la desigualdad y me pregunto: ¿es un tema del libro un chico privilegiado que desarrolla ideas socialistas? No es lo que se asocia con este clásico del SXX, pero tengo varios ejemplos (con las monjas, con las mujeres ricas que hacen caridad con sus visones y barras de labios). 





Metaliteratura

Holden pertenece a una familia en la que la escritura es importante: su hermana pequeña es buena escribiendo y su hermano mayor se ha ido a Hollywood a trabajar como guionista. Holden lo califica como “prostitución", porque le parece que eso es venderse, en lugar de escribir por el arte. Salinger escribió relatos para el New Yorker, y parece que para que te publiquen allí, has de escribir como "un escritor de relatos del New Yorker", a lo que él se negó, y aún así le publicaron. No “se prostituyó”.


Y cuando digo que yo me debí identificar con él, sería por cosas como "los mejores libros son aquellos en los que querrías que el autor fuera tu amigo y le pudieras llamar por teléfono cuando quisieras". Holden llamaría a Isak Dinesen, pero no a Somerset Maugham. Claro que en aquella época yo no había todavía leído "On human bondage", pero pienso como él: Maugham no es el primer escritor al que elegiría para llamar precisamente -tampoco a Salinger, que le dio luego por todo tipo de movidas chungas, desde religiones y espiritualismos tántricos hasta liarse con mujeres de las que podría ser padre, o abuelo.

¿Existencialismo en vena o depresión clínica?

Una cosa que me ha pasado por encima como una apisonadora desde mi primera lectura es una carrera profesional. Esto me impide evaluar a los personajes como antes: ahora está siempre ahí "el ojo clínico".  Lo que antes me parecía un chico que se planteaba los grandes temas universales, el sentido de la vida y esas cosas, ahora me parece un chaval que igual está deprimido. 


No exactamente por preguntarse ante un viejo "¿por qué hostias sigue vivo?" -la juventud es así de inconsciente- sino porque ya en la superficie, hay varios factores que pueden contribuir a un trastorno del estado de ánimo en el pobre Holden: no solo se ha suicidado un compañero de internado delante de sus narices, sino que Allie, su hermano pequeño, falleció de leucemia. Cuando nos dice que "yo tenía solo 13 y me iban a psicoanalizar y todo porque rompí todas las ventanas del garaje", suena exactamente como una presentación depresiva en un chaval: no tienen por qué llorar y estar abatidos, como haría un adulto. Cuando oigo a representantes de ciertas tendencias decir que alguien que hace eso, sin pararnos a entender, necesita "mano dura", me subo por las paredes.

Cuando está hecho polvo, habla en alto con Allie. Su hermana pequeña le dice en un punto: “Holden, Allie está muerto”. Pero nada ilustrará el dolor de este adolescente como la escena en la van a visitar la tumba en el cementerio. Es un párrafo tristísimo, desolador y maravilloso a la vez, precisamente por ese tono casual de adolescente perdido. Es imposible meterte más en la cabeza de alguien:

“Llovió sobre su miserable lápida y sobre la hierba que tenía sobre la tripa. Llovió por todas partes. Todos los visitantes del cementerio corrieron a toda prisa a sus coches. Eso fue lo que casi me volvió loco. Todos podían subirse a sus coches, encender la radio y todo eso, e ir a cenar a algún sitio chulo; todos menos Allie. No lo podía soportar. Sé que solo es su cuerpo y todo eso lo que está en el cementerio, y que su alma está en el cielo y todas esas mierdas, pero de todas formas no podía soportarlo. Ojalá no estuviera allí. No lo conocías. Si lo hubieras conocido, sabrías a qué me refiero. No es tan malo cuando sale el sol, pero el sol solo sale cuando le apetece”. [“It rained on his lousy tombstone, and it rained on the grass on his stomach. It rained all over the place. All the visitors that were visiting the cemetery started running like hell over to their cars. That's what nearly drove me crazy. All the visitors could get in their cars and turn on their radios and all and then go someplace nice for dinner- everybody except Allie. I couldn't stand it. I know it's only his body and all that's in the cemetery, and his soul's in Heaven and all that crap, but I couldn't stand it anyway. I just wish he wasn't there. You didn't know him. If you'd known him, you'd know what I mean. It's not too bad when the sun's out, but the sun only comes out when it feels like coming out.”]

Muerte y más adelante, suicidio. Y la razón por la que Holden no lo lleva a cabo, es por no molestar a quien le encontrara: he leído esto antes -no recuerdo la fuente-, pero seguramente Salinger lo dijo también primero:


"Lo que realmente me apetecía era suicidarme, saltar por la ventana. Probablemente lo habría hecho si hubiera estado seguro de que alguien me cubriría al caer. No quería que un montón de curiosos idiotas me miraran mientras estaba todo con sangre". [“What I really felt like, though, was committing suicide. I felt like jumping out the window. I probably would've done it, too, if I'd been sure somebody'd cover me up as soon as I landed. I didn't want a bunch of stupid rubbernecks looking at me when I was all gory.”]

La irritabilidad puede también ser un signo de depresión (o puede ocurrir más frecuentemente en gente con TDAH, ver abajo), pero este enfado con todo y con todos es algo muy evidente en Holden, y la razón que alega la gente que no lo soporta. Holden piensa que está "rodeado de gilipollas" (Holden, me representas). Mil cosas le cabrean, pero la principal, sin ninguna duda, y que se repite durante toda la novela es la falsedad, la hipocresía (el famoso "phony"). Ya su colegio está lleno de falsos, y luego se los va encontrando en su huida hacia adelante en Nueva York. Esto es también muy adolescente y me enternece: yo era tal que así. Cuando tenía 19, estrenaron Cyrano de Bergerac y yo creía que tenía que ir por la vida con capa y espada desfaciendo entuertos, como él. Tenía que hablarlo todo con todo el mundo porque, seguro, lograríamos llegar a una conclusión amigable. Con los años, descubres que con la mayoría de la gente no merece la pena molestarse, así que, en ese sentido, me he convertido en una falsa a los ojos de Holden. Lo siento darling [Holden 1, Di 0].

Y frecuentemente de la mano de la depresión viene su hermana la ansiedad: "cuando de verdad me preocupo por algo, no hago el tonto. Incluso tengo que ir al baño si estoy preocupado por algo. Solo que no voy, estoy demasiado preocupado para ir. No quiero interrumpir mi preocupación para ir". Salinger: maldito genio, cómo lo sabes todo?




¿Y tal vez Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?

Seguimos con mi catarsis, o dejémoslo en "con otra de mis deformaciones profesionales". Me diréis, hoy en día todos tenemos TDAH, con las pantallas "and all". Pero es que en 1951 leer la experiencia de problemas de concentración e impulsividad en Holden cuando nadie hablaba del tema, me hace sentir un poco menos impostora: "empecé a bailar ese claqué, solo porque me apetecía", "dijo que yo era salvaje y que no tenía dirección en la vida", "nunca me importa demasiado cuando pierdo algo", "casi nunca escucho", "soy demasiado ruidoso", “algunas veces, es duro concentrarse”, “asentí porque me estaba mirando y eso, pero no estaba seguro de lo que estaba hablando” (no hace falta tener TDAH para esta última, con ser teen vale). Me encanta el hecho de que grandes descripciones clínicas se han dado en la literatura antes de entrar en los manuales médicos - igual tengo ahí un divague.

Nota: sobre el tema diagnósticos, el Peda dice: “hoy, todos son psicópatas, autistas, trastornos de la personalidad, lo que sea… antiguamente, eran solo hijos de puta”. Holden ya dijo una versión de esto mucho antes de que naciera el Peda:

“Cada vez que hablas de un tipo que es un cabrón, muy malo o muy creído, y se lo comentas a una chica, te dirá que tiene complejo de inferioridad. Puede que lo tenga, pero eso no le impide ser un cabrón, en mi opinión.” [“Every time you mention some guy that's strictly a bastard— very mean, or very conceited and all— and when you mention it to the girl, she'll tell you he has an inferiority complex. Maybe he has, but that still doesn't keep him from being a bastard, in my opinion.”]


Sexual politics
Hay libros, pelis, series, que envejecen peor que otras. La semana antes de Navidad nos vimos parte de la filmografía de Tarantino contigo y, dentro de que siempre han sido políticamente incorrectas, con el tema de las mujeres no han envejecido mal [larga vida Beatrix Kiddo]. La visión de Holden de las chicas y las relaciones es contradictoria a ratos —no hay que olvidar que estamos en 1951—, pero tiene muchas cosas que me gustan.

  1. Consentimiento, cuando eso ni existía
Holden describe al guaperas del internado y su técnica para meter mano -o quién sabe, culminar- con las chicas: básicamente hacerse el pesado, comenzar con una voz muy sincera y pasar de ella pese a que repita, “no, por favor, no". Esto, como sabemos, ha seguido a la orden del día y todos asumiendo que era lo normal hasta #Metoo: lo del consentimiento no es algo que pensaran en general los tíos que importaba.  Pero mirad a Holden: 

"O sea, ella te sigue diciendo que pares. El problema conmigo es que yo paro. La mayoría de los tíos no lo hacen. Yo no puedo evitarlo. Nunca sabes si de verdad quieren que pares, o si solo están muertas de miedo, o si solo te dicen que pares para que, si sigues adelante, la culpa sea tuya, no de ellas. En fin, que paro". [“I mean – she keeps telling you to stop. The trouble with me is, I stop. Most guys don't. I can't help it. You never know whether they really want you to stop, or whether they're just scared as hell, or whether they're just telling you to stop so that if you do go through with it, the blame'll be on you, not them. Anyway, I keep stopping.”]


  1. Hacer manitas

Monísimo cómo describe eso tan encantador de hacer manitas (y en esta cita se puede ver algo del sentido del humor de la novela, del que aún no he hablado, pero hay mucho):


"Hacíamos manitas todo el tiempo, por ejemplo. No parece mucho, lo sé, pero ella era genial para hacerlo. A la mayoría de las chicas, o se les queda muerta o creen que tienen que estar moviéndola constantemente, como si temieran aburrirte o algo así. (...) Con Jane, ni siquiera te preocupaba si te sudaba la mano. Lo único que sabías era que eras feliz. De verdad que lo eras. [“I held hands with her all the time, for instance. That doesn't sound like much, I realize, but she was terrific to hold hands with. Most girls if you hold hands with them, their goddamn hand dies on you, or else they think they have to keep moving their hand all the time, as if they were afraid they'd bore you or something. (...) You never even worried, with Jane, whether your hand was sweaty or not. All you knew was, you were happy. You really were.”


  1. Algunas de sus observaciones sobre las chicas
Holden sabe que las chicas feas "lo tienen muy duro en la vida". Así es Holden: las feas, porque lo son, y las guapas, porque deben ser tontas, y las que llegan arriba, porque son ambiciosas y trepas y suma y sigue. Ser chica, 80 años después, sigue siendo duro.

Con otra chica se da cuenta que con la gente que sabe mucho de teatro y literatura cuesta más tiempo saber si son inteligentes o no. Esto sigue siendo así: hay gente que confunde el ser culto con la inteligencia. Generalmente, la gente que se interesa por la cultura suele ser más avispada, pero no siempre. 

  1. Dejarse llevar por el momento
“Le dije que la quería. Era mentira. Pero lo sentía cuando se lo dije. Soy un loco”. Ay Holden, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Eso es dejarse llevar, y eso pasa: eres tan real. Luego ya lo cantó Britney: “Ooops I did it again, I played with your heart/ Got lost in the game”

  1. Rrrraro rrrraro

Pero en una de sus noches en el hotel de Nueva York, cuando el ascensorista le trae una prostituta, no piensa decir no de entrada: ¿en serio? Sin embargo, cuando la tiene ahí, es incapaz de hacer nada. Dice "me sentí más deprimido que con ganas de sexo" (en otro punto había dicho "el sexo es algo que no entiendo, lo juro"). Pero lo más interesante de esa escena es su observación sobre la chica, que no le dice gracias cuando le ofrece algo: "no es su culpa, simplemente no sabe qué es lo que hay que hacer" ("she did not know any better"). Para que luego digan que no hay política. Todo es política.

Unreliable narrator

Pero... ¿quién describiría a un adolescente hoy en día con una prostituta? Hay muchas cosas que hace Holden en esos tres días prenavideños (me ha gustado leerlo justamente en las mismas fechas) en la Gran Manzana (me gustaría haberlo leído en NY: nota mental de releerlo en futuras visitas) que me parecen inverosímiles para un adolescente: ¿qué adolescente viaja en taxi, pide el desayuno a la habitación del hotel, se olvida de coger las vueltas? La conclusión es que Holden, en realidad, es el unreliable narrator (el narrador del que no se puede confiar) por excelencia: a saber qué fue o qué fue solo en su mente hiperactiva. 


El título, la leyenda

No he empezado explicando el título porque tenía que refrescaros quién es Holden para que se entienda. Hay una canción popular escocesa de Robert Burns que Holden no recuerda exactamente, pero en su interpretación dice que él lo que querría ser en el futuro (aquella terrible pregunta, "qué quieres ser de mayor") es el que está en medio de los campos de centeno, que terminan en un precipicio, atrapando a los niños que allí juegan, librándoles de la caída. Una vez que has comprado el buen corazón de Holden, su historia, su desnortamiento vital, es fácil de entender por qué querría dedicarse a eso en la vida.  


A saber qué leyó entre líneas de esa novela el tipo que mató a John Lennon (ya contamos aquí que tenía un ejemplar en el bolsillo), igual que el que mató a la actriz Rebecca Schaeffer o al que intentó asesinar a Ronald Reagan. Si Salinger se había recluido y no quería saber nada del mundo (ni de sus editores: me hace gracia que uno le dijo: “tú no quieres que te publique, tú quieres que te imprima” ; el p. amo), después de estos desastres aún se metió más en su mundo, y una de sus fotos, ya de mayor, gritándole a un periodista, es de las más reproducidas en internet. Nunca quiso que saliera ninguna imagen de Holden en la portada -le había prestado su físico-, ni vender los derechos para el cine. Total, ¿para qué? Si es un libro que no para de vender -lleva ya 80 millones de copias vendidas. 

Corolario
Cuando hacia el final Holden habla del olor del museo, “como si hubiera estado lloviendo fuera, y era el único lugar acogedor en el mundo”, me queda claro que otro de los grandes temas de este libro es la nostalgia por la infancia que está a punto de perder su protagonista. Holden piensa que “hay cosas que deberían quedarse de la manera como son, por ejemplo, los esquimales y los indios del museo, que cada vez que los visitas están igual, pero tú cambias cada vez que los visitas”. Volvemos, y cerramos el círculo con la relectura, es reencontrarte con quien eras la última vez que viniste al museo o cuando leíste ese libro por primera vez. 

Esta relectura no me ha hecho entrar en conflicto con la Di adolescente: me he reencontrado con alguien a quien no me importaría llamar por teléfono para hablar un rato -solo un rato. Quizás leer “El guardián entre el centeno” pueda ser una aproximación a conocerme a tu edad, Mini, ya que siempre expresas curiosidad por conocer a esos extraños, tus padres de adolescentes.

Para darte el último empujón, anotar que leerlo no te costará cinco años, como este blog de entradas larguísimas. Y es que como diría Salinger, que todo lo dijo antes, en boca de nuestro héroe de hoy, Holden Caulfield:
“El problema conmigo es, me gusta cuando alguien divaga. Es más interesante y todo eso”. [The trouble with me is, I like it when somebody digresses. It's more interesting and all.]

26 diciembre 2025

Último día en Belfast: El muro, los murales, poetas, manos rojas y Boney M (NI3)

Viernes, 26 de Diciembre de 2025 (Boxing Day)

Hoy es festivo también en el UK, el famoso Boxing Day cuyos orígenes ya he explicado otras veces. Tenemos que dejar el apartamento a las 11, y tras el desayuno preparar sándwiches para el día. Hoy, se confirma: hemos terminado con toda la comida. Adelante con el tour.

Catedral protestante
Esta es la Catedral de Santa Ana al lado de casa que hoy he descubierto es la protestante (la de St. Peter que vimos el 24 es la católica). Tal vez esto explique lo de la "Misa del Gallo" a las 21:00: sería un "servicio" o lo que sea - aunque leo por ahí que tienen algún "servicio de medianoche", pero a esa hora ya estaba en la cama. A la derecha tiene una cruz celta que cubre toda una pared. Apruebo que se hayan modernizado con esa antena wifi como deferencia a los ateos que tenemos que pasar en el recinto una eternidad, porque la prima Maribel decide que es tan bonito casarse ahí. Ah no, espera: que no es una antena, que dice la internet que es "The Spire of Hope" ("El Chapitel de la Esperanza"), la escultura que ganó el concurso para crear un chapitel en la catedral por su centenario en 2007. Costó £850.000: qué gran uso de casi un millón de libras de la época


Muros de la paz (Peace Walls / Lines)
Chapiteles de esperanza, muros de la paz: menudo ejercicio de eufemismos de buena mañana. Ya estamos en West Belfast (el oeste de la ciudad), en la parte que separa la zona católica de la protestante, y vamos a ver los muros que separan la zona católica (Falls Road etc, la que visitamos hace dos días) de la protestante (Shankhill Road). 



Un poco de historia: en los 1920-30s se construyeron algunos muros temporales en Belfast. Los primeros de la época de los "Troubles" se erigieron en 1969, también temporalmente, pero luego "debido a su eficacia" no solo no los quitaron, sino que los extendieron. En total, son 34 kilómetros, la mayoría en las zonas más pobres de Belfast. Sorpresa, sorpresa. 



Está llena de graffiti, como todo muro que se precie (recordemos el de Berlín), y mensajes que la gente deja aleatoriamente, como vemos muy del zeitgeist de la época: Fuck Trump.


Hay una serie que no he visto titulada "Derry girls" que narra las peripecias de cinco chicas católicas en Derry (que los protestantes llaman "Londonderry") durante la época de los Troubles. Igual debería verla porque leo que la banda sonora incluye "The Corrs, Ace of Base, The Cranberries, The Undertones, Blur, Cypress Hill, Salt-N-Pepa, Enya, Boyzone, Scarlet, Fatboy Slim, PJ & Duncan". Muy "nuestra época", la mejor claro. Parece que hay una escena famosa en la que escriben en una pizarra las diferencias entre católicos y protestantes, y esta pizarra ahora está expuesta en el Museo del Ulster. Es graciosa porque las diferencias no solo son las que nos imaginamos desde fuera, como la soberanía, la religión, el equipo que apoyas, el idioma, la zona donde vives, los pubs donde vas, la educación, el periódico que lees, la organización de partidos políticos, sino pequeñas cosas sin importancia como "los protestantes guardan la tostadora en el armario, los católicos la dejan en la encimera".


Nota: me hace mucha gracia esto de la tostadora porque yo he ido camino de ida y vuelta con el tema. Cuando crecí, en mi casa la tostadora estaba en el armario. Cuando vinimos a vivir a la isla, la teníamos en la encimera - si puede ser a juego con la tetera. Hace un par de años, escuchando uno de esos podcasts de salud y nutrición, uno de esos gurús dijo una frase que desde entonces he repetido: "nada bueno ha salido nunca de una tostadora". Y tiene razón, así que quitándola de la encimera, quitas el estímulo visual que te recuerda lo fácil que sería meter un trozo de pan ahí y untarlo con lo que fuere, creas fricción si has de subir a un taburete para bajarla del armario. En su lugar, pones un frasco con nueces, almendras, pecanas. Cierro paréntesis.


Luego está la forma como pronuncian la hache: parece que los católicos dicen "haitch" y los protestantes "aitch".  O la erre:  los irlandeses dicen "orr" (vs. "arr"). Entender el inglés allí es tirando a un reto. 

Pero divago: lo verdaderamente importante es la discriminación que históricamente han sufrido los católicos — por ello tuvieron que emigrar en masa. Los protestantes tenían el poder en el mundo laboral y el dinero. He leído por ahí [aunque creo que es ilegal] que incluso a día de hoy, se puede dar la siguiente situación en una entrevista de trabajo: te preguntan: "¿eres católico o protestante?" y si contestas "ateo", la siguiente pregunta es: "¿A qué colegio fuiste?" Por qué será, las Ursulinas de Arriba te delatan. Como lo hace tu nombre (Sean Fitzpatrick va a ser católico mientras que William Wallace va a ser protestante). Qué triste todo: en un foro alguien contó que entró con un amigo en un pub, les sirvieron una pinta, seguido de: "Disfrutad, pero esta es la última". Hubo comentarios sobre que eso fue, en realidad, amable, no deberías meterte en un pub de "los otros". Qué triste todo, qué difícil vivir "en paz" cuando eres permanentemente discriminado. Y no me refiero al del pub, sino al que te hace la entrvista de trabajo. 

Ahora incluyo las puertas, que se cierran de noche. Imaginemos tener eso al final de nuestra calle (o, bueno, que la vista desde tu ventana sea el muro): 




Pasamos por Bombay Street, otra calle tristemente histórica que fue incendiada por los protestantes en 1969 (38 de las 63 casas tuvieron que ser demolidas) y luego poco a poco reconstruida. Ahora es una calle normal, de clase trabajadora, con su pequeño mausoleo con cruz celta y muchos nombres de muertos. Al fondo, el muro. 


Tal vez me equivoque, pero al ver la calle tengo un flashback en blanco y negro de la peli "Belfast" de 2021 en la que Kenneth Branagh nos contó su infancia como niño de clase trabajadora protestante en la ciudad. Dicen que está todo algo embellecido; otra cosa es Ken Loach que dirigió en 2006 "The wind that shakes the barley" ("El viento que agita la cebada") sobre la guerra de independencia y civil irlandesa, de la que recuerdo muy poco pero que me dejó muy impactada. Os enlazo el tráiler de la facilita. Y aquí el Belfast Archive Project donde se pueden ver fotos de la época muy muy chulas. 

Los murales
De ahí pasamos a explorar los murales, que hay tanto en la zona católica como en la protestante. En Northumberland St está el "Muro de la solidaridad". La calle empieza en zona católica (de hecho parte en perpendicular entre la intersección de Divis St y Falls Rd) y termina en protestante (la famosa Shankill Rd).

Aquí empieza el muro, y de fondo la Catedral católica de St. Peter que vimos ayer. "Nuestra lucha continúa".

El lenguaje es bélico: fue una guerra con sus mártires. 


Hay mucha solidaridad con Palestina...


 Y aquí uno de nuestros héroes habituales...


El siguiente es un homenaje para todos los hombres de Belfast en las Brigadas Internacionales que lucharon en contra del fascismo en España. Por los brigadistas tengo una debilidad, he hablado en otros divagues.



El problema de la vivienda es internacional, como sabemos:



La cita de Seamus Heaney, el poeta premio Nobel, pertenece a su adaptación en verso de "Filoctetes" de Sófocles "The Cure at Troy":  "Creed que se puede llegar a otra orilla desde aquí". El coro del poema es muy adecuado para los tiempos que vivimos, y si no fuera porque me estoy alargando, lo pondría aquí, pero lo enlazo.


Se cruza por otra puerta de las que cierran por la noche y llegamos a la parte protestante. 


Digan lo que quieran: los murales son mucho más feos. 


Hace mucho, el Tíovin nos regaló un libro con los carteles de propaganda de la Guerra Civil Española. Sin entrar en ideologías, es curioso lo bonitos que son los republicanos y lo horrorosos que son los fascistas (hay uno con Franco que lleva una especie de piel sobre los hombros que da pavor). Sigue la fealdad...


Este es de la Primera Guerra Mundial. 

Y lo que faltaba, en el cruce con Beverley St, un mural con una cita de Netanyahu, diciendo algo así como que "no han tenido un amigo cristiano tan comprensivo y devoto" como esta gente. Un asco.  


Universidad de Belfast
Es nuestra siguiente visita. Unos edificios bastante impresionantes, como sacados de Harry Potter, en la primera zona que parece "acomodada" que hemos visto en la ciudad. 





Y aquí fue bibliotecario otro poeta, Philip Larkin, el de "they fuck you up, your mum and dad".



Algunos edificios clásicos
Volvemos al centro y aparcamos en una dudosa calle trasera, como de película de mafiosos. Vamos caminando un rato, callejeando, y aquí está por ejemplo la ópera


Esto son los Assembly Buildings


Y esto el ayuntamiento, muy sencillo.



Linen Hall Library
Justo enfrente en Donegall St está la Linen Hall Library, la biblioteca más antigua de Belfast y toda una institución. Es lo que más rabia me ha dado no poder visitar porque, al ser festivo, sigue cerrada. En su entrada está "la mano roja del Ulster", que tiene leyenda: dos jefes de clanes querían reclamar el Ulster y uno de ellos, O'Neill, se cortó la mano y la arrojó a la orilla para ganar la tierra. El símbolo fue usado luego en la plantación del Ulster y lo tomaron los protestantes, y hoy sigue siendo usado por ellos, principalmente. 

The Entries
Volvemos a la zona de St. Anne's Square a por un helado que habían localizado mis compas en Nochebuena, pero, oh destino, la tienda está cerrada. En nuestro camino de vuelta al centro pasamos por "The Entries", que son una serie de callejuelas estrechas entre Ann St y High St. Están llenas de pubs con historia que, para vuestra suerte, no contaré, 




Este es el único pub que es propiedad del National Trust (el órgano de gobierno de lugares protegidos de este país), y al entrar entiendes por qué. Vidrieras preciosas (con conchas hadas, piñas, flores de lis...), el techo de madera tallada, las lámparas de gas originales , los azulejos mosaicos del suelo...





Hacia la pared, tiene diez reservados, que están rodeados de paneles de madera que no llegan hasta el techo, así que si te asomas puedes ver las mesas y la gente a su alrededor. 




Castillo de Belfast
Y se acaban las minivacaciones, este es nuestro último destino. Una buena razón para subir es que está en Cave Hill, la montaña que vigila a Belfast y dicen que inspiró a Swift para "Los viajes de Gulliver". Esta primera foto no es el castillo, sino la subida con Cave Hill de fondo. Al final es bastante empinada y me recuerda mucho a mi reciente visita al Tibidabo con Roc y familia.


Como dije, las vistas de toda la ciudad son muy chulas:








Y ya llega el momento de ir hacia el aeropuerto que, inesperadamente, es otro viaje muy inspirador porque hemos de bajar Cave Hill por el lado opuesto al que hemos venido y está atardeciendo. No recuerdo qué música escuchábamos, pero voy a terminar con la banda sonora que he tenido en mi cabeza estos días. Cuando estuvimos en California, logré que escucháramos sin parar "It never rains in southern California" y pensaba hacer lo mismo con  esta canción de mi infancia: el "Belfast" de Boney M. Entramos en la ciudad con ella y no cuajó entre mis acompañantes -particularmente Mini, que es la melómana- así que no volvió a sonar. Yo ya sé que cuando se pega, es muy molesta, pero si hay alguien que ha llegado hasta aquí, seguro que me lo perdona. Como siempre, gracias por venir y os dejo con este número musical de esta banda que está empezando. Que se os pegue bien. 

 

Published on
11/01/2026 11:09