Lunes, 09.08.04 Hotel Juárez (México DF)
Los pedalistas han decidido ir a cenar a la Plaza Garibaldi, donde están todos los mariachis. Ellos quieren ver a estos graciosos ejemplos del folklor mexicano cantando serenatas a otros, claro; no puedo imaginar mayor tortura que aquella de ser mariachiada por una banda de rancheras.
Al llegar a la plaza, descubren con estupor que hay más mariachis que gente “de calle.” ¿Será porque ha llovido o porque es lunes? Se acercan diversos hombres armados de sus guitarras y la que firma les mira con cara de pena de esas de “no me hagan esto”, aunque si se les dice que no tal cual también se van (en general los mexicanos son mucho más conformistas con los noes del turista que, por ejemplo, los indios de la India, se entiende).
La siguiente prueba consiste en ir a un sitio que parece un mercado, pero que está lleno de pequeños restaurantes para cenar (“no comáis nada de la calle”, esta frase de la Yaya resuena en mi memoria). "Prueba" porque aquí sí que se lanzan sin red para que vayas a cenar con ellos. Hay un hombre que nos grita, entre otras cosas, “sopa, sopa.” Mi compañero el pedalista-Knorr tiene la etapa sopil (y no sé por qué, aquí también hace calor), así que nos sentamos allí. Cuando sale la mesera (camarera) y el pedalista pide -evidentemente, sopa- la mesera dice que no hay. Nos da mucha risa porque, ¿no es la sopa la razón por la que entramos en el lugar? El hombre que gritaba sopa es confrontado por la mesera de mala manera (“¿Pero a qué les dices sopa si no hay?”), y él: “No se preocupen, yo se las consigo.” A ver, buen hombre, no se trata de que la “consiga” (se quería ir al restaurante de al lado a por ella). Entonces dice: “Pues les doy frijoles, y son gratis”. ¿Gratis? No entendemos. Pedimos además 2 quesadillas y la mesera trae un plato de frijoles a I, pero tan buenos que hasta a mí me gustan. Así que me trae otro a mí: pero ¡qué buenos, mesera! Ella insiste en traerle otro plato al pedalista-Knorr. Le pedimos que los cobre. No, ni hablar. Esto se saca gratis con la carne. Ya, pero es que no hemos pedido carne. Da igual. A la mujer le da gusto vernos comer, y la noche se salda con 3 platos de frijoles más 2 platos de frijoles. Ah! ¿Alguien se acuerda de las famosas potxas del viejo de Trinidad, Cuba? (k, 12 ag)
itacalog i
Despertamos pronto, hacemos un poco de colada y a desayunar a El Popular, un sitio donde siempre hay fila de gente. Bien. Internet y al Hospital Infantil de México en metro, donde hemos quedado con un tal Barragán. El hospital tiene una seguridad impresionante. Allí K está un rato en el departamento de psiquiatría. Yo intento hablar con Toño pero no lo consigo.
Volvemos al hotel a cambiarnos, salimos al Palacio Nacional y a callejear: muy bien y muy caótico. Sobre las seis empieza a llover y volvemos al hotel, a escribir y leer.
Luego salimos a la Plaza Garibaldi a ver los mariachis, a llamar a Toño y a cenar. Grandísima cena en Tepatitlán donde nos sacaron frijoles (alubias rojas) hasta hartarnos (cinco platos entre los dos) y no nos los cobraron.
Vuelta a casa y escribir y leer hasta la una (i, 09.08.04)
Cuando estuve yo, visité a mi amiga Alicia, que había conocido en Oxford. Gente de mucha pasta, que vivían en una zona privada, con seguridad, mayordomo etc. Muy bestia. Pues flipa que ni ella ni su hermana habían estado jamás en la plaza Garibaldi. Imagínate el nivel de burbuja en la que vive la gente rica allí.
ResponderEliminarMe encanta el itacalog. Sigue.
Petons,
Anna
Ayyyy me encanta eso! Que diferente se ve desde las dos perspectivas aun siendo lo mismo. Gracias por guardar y rescatar esta crónica... Creo que debe de ser muy divertido para vosotros dos releyendola, seguid haciendo esto!!! Me alegro que has sobrevivido a ese malestar .
ResponderEliminarBesosss ,
Daniela