4 de julio de 2019

Serial. Siete.

Nota previa (no forma parte de Serial): 

Hace 4 meses que no he podido escribir Serial. Las razones han sido, aparte de que este blog se ha transformado en un "blog de viajes" (por una serie de inusuales conjunciones de los astros que han hecho que hayamos viajado más de lo normal), que he sufrido el proceso contrario de la astenia primaveral, "la primavera demencial". Ello no quiere decir que me olvidara de esta serie ni que no tuviera ganas de escribirla. Y al hacerlo me he dado cuenta de lo bien que me lo paso (espero que esto se note) y que quiero hacerlo más. 

He de admitir que para seguir escribiendo, me lo he tenido que re-leer. Y si yo he tenido que hacerlo, ya me imagino que el divagante recordará apenas nada, por lo que incluyo aquí un pequenio resumen.  Ahí vamos: Serial no es autobiográfico, si eso se puede decir alguna vez de algo de lo que escribimos (porque escribimos desde la biografía, vivida en primera o tercera persona, o soniada, o lo que sea). Yo nunca he vivido en un Banderley, pero sí que fui una chica espaniola que vino a UK a terminar su formación y trabajar. Y me gusta leer. Ahí terminan las coincidencias. Esta chica viene sola y en los primeros seis capítulos he contado cómo viaja desde Londinium hasta Whitby, una ciudad muy relacionada con Drácula, y de allí a Banderley, un hospital psiquiátrico victoriano muy gótico, que da mucho miedo. Ha ido conociendo a gente, algunos muy pintorescos, incluida la enfermera jefa de una sala que evoca a la que hacía la vida imposible a Jack Nicholson. La prota, Mariona, vive en una de las casitas para residentes en el campus de Banderley, y también nos ha contado cómo es el lugar y algunos de sus compas, que le organizan una fiesta sorpresa. El último capítulo es su día tras esa fiesta, intentando ordenar en medio de la resaca quién es cada cual, y estudiando en la maravillosa biblioteca del hospital. Este capítulo comienza con su primer día de trabajo. 

Y re-leyendo también me he dado cuenta de la cantidad de "cliff-hangers" que he dejado por ahí. Un "cliff-hanger" es una frase  que sugiere algo para animar la curiosidad del lector, y a la que luego llegará una resolución, o que será parte de la historia. Ya he perdido la cuenta de las cantidad de piedrecitas blancas que he dejado en el camino, que tendré que ir retomando... tal ves debería anotarlas, pensé en la re-lectura. Sigo sin seguir los cánones de escritora de serial, esto es, antes de sentarme a escribir no tengo ni idea de por dónde va a ir... luego me siento (o en este caso, me echo, este capítulo lo escribí en su mayoría tirada sobre la cortina vieja que bajo al parque) y sale lo que sea. El caso es que esto deja claro que no tengo ninguna formación en esto del escribir, ni he escrito -aparte de por estudio/trabajo- nada más largo que una entrada de blog, o un relato, y que lo que salga de aquí es totalmente intuitivo y autodidacta. De hecho, esto queda bien claro en algún momento en que la narradora habla de "clichés", "talleres literarios" y demás. Hay una consciencia y una meta-conversación, si se me acepta, sobre el tema. Vamos, que no promete :), pero por eso os agradezco aún más vuestra amabilidad de estar ahí, al otro lado. Un abrazo, y ahí vamos...


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No me despertó la lluvia contra las ventanas, pero llovía. No había amanecido- lo de  "amanece que no es poco" cobra nuevos significados en estas latitudes-, pero no era tan pronto. Simplemente así son las 8 de la maniana por ahí arriba: noche cerrada. Como deben ser las de los panaderos, pienso. Pero hoy estoy inasequible al desaliento: hoy comienza de verdad mi vida en una Institución Total y una de sus ventajas es que la hora de metro o de tráfico de la gran ciudad, aquí puedes dormirla o malgastarla en dudosas  actividades de mejora personal-esto lo descubriría luego. Porque aunque esto no fue tema en la noche de fiesta, que cada vez cobraba más tintes de irrealidad en mi cabeza, parece que algunos-ciertamente el guapo de la Casa roja-ya se habían nadado un número demencial de largos, o habían practicado tai-chi, o yoga, o tocado su instrumento. Salir de tu Casa las 6 de la maniana era por lo visto encontrarte un mundo de actividad frenética ahí afuera.


Llena de energía, pese a tener que dar la luz para salir de la cama: hoy comenzaba en planta por primera vez en mi vida, y aún recuerdo el pánico disfrazado de ilusión. Qué ponerse: mis vaqueros favoritos, camisa blanca y americana entallada azul marino, pequenio fular blanco, marino y rojo, botas altas a juego con el cinturón. Y no, no era lo primero que cae al abrir el armario: esto estaba estudiadísimo. Cómo no mirar hoy con ternura a mi yo de entonces, que ya no existe: aquella chica prácticamente de pueblo cuya idea de elegancia era lo que hoy simplemente me parece el uniforme de una veinteaniera espaniola pija.

En la sala comunitaria, el Mess, había luz, pero ni un alma. Me tomo un té de pie, no me entran los Weetabix, me he puesto perfume, llevo boli, un cuaderno, chicles. Listado mental interrumpido por Richard, de verdad hablé con él en la fiesta? Rugby, creo que era su tema. Richard también va para Banderley-C. Sin coger chubasquero ni amago de esperar que yo coja cualquier prenda de abrigo, me deja pasar en plan caballero o algo, y yo, como  ha parado de llover, me lanzo al césped  blanco y a la niebla tal cual. Pasada una semana ya conocería otra regla no escrita de Banderley: por mucho frío, por mucha nieve, por mucho viento-todos ellos sucesos comunes en ese sitio olvidado del mundo, creo que por esa razón- jamás se vería a nadie pasar de edificio a edificio con abrigo. La gente simplemente caminaba como se hace en Londres, tan hiperactivos, o encorvados como en Chicago, ciudad del viento. Richard, todo gafas de culo de vaso y pelo rizado que le salía de demasiado atrás, intenta eso tan británico, la "small talk". Hoy es tu primer día, sí, bueno, siempre es duro al principio, sí, cualquier cosa que necesites, me dices, entre las Casas nos ayudamos. Gracias. Estás en la firma de Cook, y aquí se para y me mira, como si yo debiera leer entre líneas, o supiera de lo que me está hablando-cualquier cosa, ya sabes. Y suenan unos puntos suspensivos. Y ya llegamos a Banderley-C, él carraspea, como incómodo, y me seniala: al fondo de ese pasillo está tu sala, psicóticos. Suerte. 

Buenos días, Dra Calleja. No sé cómo recorro el pasillo, tras la palabra "suerte" de mi compa de Casa: creo que  flotando. Al entrar en la sala, en la estación de las enfermeras reina, impoluta, perfectamente maquillada, con su uniforme blanco nuclear, Sister Harding. Buenos días, Dra Calleja, repite, como subrayando. El terror que me produce nada tiene que ver con el de la noche infame en la que aquel Faggin con pinta de enterrador me trajo a Banderley: aquel era un terror natural, nocturno, en un sitio fantasmagórico nuevo, terror de pasillos con eco y "El Resplandor", terror por tu vida, un terror funcional, adaptativo. Pero ahora por la maniana (es un decir, justo empieza a clarear), rodeada de gente, sin riesgos inmediatos, sin sangre escurriendo por las paredes y puertas que no abren, teléfonos cortados, es un terror más "Alguien voló solo el nido del cuco", un terror existencial, opresivo, un terror blanco, un terror de vender mi alma al diablo y terminar como ella. 

Me ha oído, Dra Calleja? Buenos días, soy Sister Harding, me recuerda. Sí, por supuesto, Sister Harding. Cómo ha estado estos días? No ha venido. Su voz es metálica, robótica, criogenizada. Ermm... no sabía que tenía que venir. No tenía, simplemente hubiera sido agradable para usted venir. Gracias, lo siento. No se preocupe, le voy a presentar al resto de personal de la sala. Los doctores están reunidos, suelen hacer una reunión temprana los lunes antes de pasar planta. El metal de su voz ahora me corta. 

Empiezas genial Mariona. Sigo a la cofia de Harding por el pasillo. Vale, que nadie me ha dicho que esta reunión siquiera tenía lugar. Olor profundo a antiséptico.  He venido a menos cuarto, con mucho tiempo, pero cómo saber que, justo hoy, se reúnen a las 8? Se oiría caer un alfiler, en esta sala. Fenomenal, Mariona, gran entrada Mariona. Y entonces, Harding comienza a disparar nombres, como lo haría Hal: yo sonrío, y estrecho manos de enfermeras y enfermeros, y también asistentes de enfermeros, en concreto un tal Craig, único nombre con el que me he quedado, que está tremendo. Claro, los necesitan armarios por si hay que reducir a algún paciente. Venga, Mariona, céntrate, que ya has entrado por la puerta grande con Harding, y ahora espérate con Cook et al. Y sale más gente: estos son terapeutas ocupacionales, y en la última puerta están los psicólogos, ya los irás conociendo: no tengas prisa. 

Prueba superada-aunque mi memoria de trabajo solo ha registrado Harding-Craig-Harding-Craig. En bucle, del que me saca un hombre altísimo, brazos cruzados, pelo a lo Ludwin-van, pantalones caídos. Es la nueva? Voz grave, cavernosa. Sus ojos, topicazo, son los de la locura. Sí, Mr Wood, le presento a la Dra Calleja; ahora, muchas gracias (mi primer contacto con el "gracias" como sinónimo de "váyase"). Hoy no ha pasado el carro de la medicación. Sí, Mr Wood, ha pasado como siempre a las 7:30, gracias. Mr. Wood me mira, encoge aún más sus ya pequenisimos ojillos y, locutor de radio nocturna, "Me gusta cómo hueles", se gira sobre sus talones, se va. 

Sister Harding modela para mí con su comportamiento la manera de manejarlo: ignorarle, avanzando rápida por el pasillo, nada ha pasado. Cuando la alcanzo, está llamando a una puerta y,  con su monotono, "Dr Cook, le presento a la nueva residente", me tira a los tiburones.

Bienvenida, llega tarde, pero justo a tiempo... estamos hablando de en qué otro desorden, aparte de la esquizofrenia, es mayor la síntesis de dopamina en el cuerpo estriado?

Por primera vez desde que salgo de casa, caigo en que no llevo abrigo. "En la manía", contesto, luchando para que no me castanieen los dientes. 

13 comentarios:

Elena Rius dijo...

Me gusta mucho el tono de tu narradora, tan fresco e irónico. Seguro que hay otras cosas que se pueden mejorar (algún día hablaremos sobre eso), pero la voz narradora, esencial, me parece plenamente acertada. O sea, que estoy deseando leer próximos capítulos de este Serial.

Di Vagando dijo...

ELENA!!! Què puedo decir... que muchìsimas gracias, de verdad. Para mì es lo mejor q me puedes decir, q haya una voz personal. Y ademàs q la.hayas encontrado irònica... si hay algo q no me gusta ya es la intensidad solemne q se toma en serio a sì misma..
Gracias!

Còmo me.gustarìa poder ir a tus seminarios!!! Es q clato q casi todo es mejorable, y muchas cosas ni me darè cuenta, pero hay otras en las q la.duda me.asalta... ppr.ej.con el.tiempo verbal. No me gusta escribir en pasado, y aquì zas, lo he cambiado a presente en un pàrrafo, y me.doy cuenta q no.funciona bien. Bueno, y cosas asì.

Mi hna, q me da feeback en la.sombra dice... a ver si pasa algo ya!!! Pero de verdad q cuesta tanto dibujar el.contexto. por.cierto, hoy he estado en un edificio maravilloso q ppdrìa se Banderley, lo instagrameo...

Besos

Di

Elena Rius dijo...

Solo un apunte más: en las narraciones en primera persona, aún más que en el resto, la personalidad de la voz narradora es lo que atrapa. Un ejemplo clásico, citado en todos los manuales, es la voz de Holden Caulfield, en "El guardián entre el centeno". Te recomiendo que leas, para otro ejemplo que a mí al menos me ha gustado mucho, el último Booker, "Milkman", de Anna Burns. No te preocupes por la acción. Tiene que haberla, claro, pero el primer paso es fijar el tono y la voz. Luego, mostrar las inseguridades del personaje, esos aspectos que harán que reaccione de un modo u otro cuando se vea ante un conflicto.
Y no me enrollo más, que una absurda caída (y eso que no estaba en la plancha de los piratas) me ha dejado inútil del brazo derecho. Vivir solo con la izquierda es una lata.

Di Vagando dijo...

Oh NO, ELENA!!!! Pobreta, lo siento mucho...cuántas veces me planteo lo duro q sería para mí eso, soy negada con la izda (y eso q mi hija es zurda!). Bueno, ante todo a recuperarse y no te preocupes en contestar...

Voy a encargar "Milkman", pq para q tú recomiendes contemporánea, tiene q ser especial :). POr supuesto, Holden, qué buenos recuerdos de ese libro, q leí de adolescente en castellano, y creo q no he releído en inglés... estoy esperando a q MIni tenga q leer todos esos clásicos en el cole, para o leerlos si no lo he hecho, o releerlos. Hemos estado hoy en su nuevo cole (de secundaria) y nos han dado una lista de lectura (aparte de Sherlock Holmes, no he leído ninguno, supongo q son juvenil, y está el mardito "ninio del pijama de rayas" del q ya hablamos aquí,,, grr). En el último trimestre en su clase han leído "Animal Farm"... no recuerdo cuándo lo leí, pero no con 10-11 anios!

Y me ha gustado lo de las inseguridades del personaje... bueno, estamos en ello :)

Cuídate!

di

Luxindex dijo...

¡Qué buenísimos consejos los de Elena Rius, ¿verdad, Di?!

Ay, Elena, respecto a tu accidente, ten, qué remedio, paciencia. Me acuerdo ahora —perdóname la frivolidad— que de niño me hacía una gran ilusión partirme un brazo, o una pierna, o que me hospitalizasen por algo de pronóstico si no grave al menos reservado… Pero eso era de niño mientra merendaba bocadillos de pan de Viena con chocolate La Campana (Elgorriaga —Nestlé era demasiado caro—) y leía embobado las aventuras de Los Cinco. «Cerveza de jengibre» bebían, qué cosas. En fin… Maldita la gracia, amiga. Ánimo, de corazón.

En cuanto a Serial, Di, ¿por qué habría de ser una novela formal? ¿Por qué no el retazo sugerente y sincopado de una inventada autobiografía, de un diario sin (aparentemente) orden o concierto?

Eso sí, para que las chispas que desde el principio de tu relato lo alumbran prendan en fuego, es menester que la voz protagonista se pronuncie sin tan equidistantes juicios de forma que el lector deba tomar partido. Que no hable la terapeuta o, si lo hace, no sea con los criterios establecidos para ser una terapeuta. Será entonces, creo, cuando se consumará la magia ya anunciada: cuando el lector pasará a ser también protagonista, aunque anónimo, y tuteará a la escritora, a ti, Di.

Finalmente, quiero decir que este será mi último correo. He estado de médicos. Los peores augurios se han cumplido: metástasis avanzada en el hígado y en el cerebro. Yo, que nunca bebí gran cosa (os lo prometo), yo, que nunca pensé mucho (de esto último sois, quien más, quien menos, testigos desde hace más de seis años, no hace falta, pues, que os lo prometa, juas)…

Os agradezo a todos, especialmente a ti, Di, tan cálido, paciente y gamberro acogimiento en estos años. A ti y a C. S. y el Sr. Snoid, NáN, Driver y Tomae, Marisa, Ire, José Luis Ríos, Elena Rius.

Habrá sido en el mundo virtual, no digo que no, pero os tomé, doy mi palabra de honor, verdadero afecto.

tomae dijo...

Luxi...Gracias a tí, eres el vivo recuerdo de éste y otros blogs que no dejan de ser un buen borrador de nuestra historia.

Diddy ..y vengo, vuelvo y me revuelvo. Escribo desde territorio francés desde un enclave que nos quedó gracias a aquel «Tratado de los Pirineos» ...

Como no he seguido el serial...pues revuelvo y muxus sugus.

Di Vagando dijo...

Hoy me he vuelto a despertar a las 5:30... he pasado un rato usando el método ese de los soldados americanos del DONTTHINKDONTTHINKSDONTTHINK para volverme a dormir. No ha funcionado.

Anoche no había visto tu mensaje, LUX, tengo tal lío, razón por la q no escribo, q no abrí pantallas. Mis padres están aquí, y justo por la noche se enteraron de q a un amigo suyo le acaban de diagnosticar un carcinoma pancreático. Nos quedamos todos tocados.

Y ahora esto. No puede ser. En este mundo virtual, donde como dices se crean igualmente afectos, estas cosas parecen imposibles. Porque la gente aparece y desaparece, y tendemos a pensar q están en otras cosas, pero están bien.

Contigo ya me imaginaba q no iba a ser el caso. No me cuadraba q te fueras sin más, como no me cuadraría con otros divagantes. En tu caso pq elegiste este humilde blog para q fuera un poco el tuyo, el q la gente insistía q abrieras y no has querido. Me alegra mucho q así haya sido y me considero tocada por una varita: hasta en esto ha sido este proyecto "lodedi" curioso, un blog donde los comentaristas escriben mucho mejor q la bloguera!

Podría escribir muchas más cosas, pero de momento quiero disfrutar de la fase de negación. Esto no está pasando. Volverá, como la otra vez. Encontrarán una solución. Seguro q hay algo q se puede hacer.

Quiero darte las gracias por todo. He aprendido mucho de ti, y sin ti, este blog no hubiera sido lo mismo. Ni lo sería. Uso condicional porque esto no está pasando. No puedo despedirme, de verdad q no puedo.

Te queremos

di

tomae dijo...

...y Lux, por algún motivo no me hice acopio de tu situación. Ahora sí ,y te acompaño de aquella manera que aprendí incluso cuando elegiste tu tu mobre de batalla en este mundo.. Tengo amigos y el hijo de un amigo en similar situación ¡Qué decir! ¡Qué hacer! ...solo puedo estar y ser algo que si quieres puedas contar conmigo.

tomaecp@gmail.com

Un abrazo Lux
Sugus Diddy, Gracias ..

Driver dijo...

Lux,con los cuentos he aprendido que los mejores son los que son ciertos.
El ser humano tiene una gran capacidad para saber qué es mentira y que no.
Pues bien, te diré algo.
Puedo prometer y prometo que tú y yo vamos a acabar la partida de ajedrez que tuvimos que dejar a medias.
Donde ? Cuando ?
Ahora mismo no lo sabemos ni tú ni yo.
Lo único que sentimos son unas enormes ganas de terminarla y estrecharnos la mano.
...
Y lo vamos a hacer.
O aquí o allí.
Te doy mi palabra.
...
Porque nos lo merecemos ambos.
Y entre tú y yo...
Dios estå pendiente.
Creo que ha apostado un pastizal por el ganador.
Y quiere que la acabemos de una puñetera vez.
Donde sea y cuando sea.
...
Un fuerte abrazo.

Driver dijo...

Y no tengas miedo alguno.
Su la cosa se complica, pactamos tablas y nos repartimos la bolsa.
El arbitro no se entera.
Lleva toda la partida sobando.

Suso dijo...

Me llega noticia por Tomae de tu situación.

Hubo un tiempo que te seguí muy de cerca...después, la vida y esas cosas.

No sé qué decirte. Esto de la enfermedad, ¡ lo sé muy bien!, es tan personal. Pero imagino, conociéndote algo, que sabrás bailar ese baile con gracia .

Tu gente lo merece.

Un abrazo oceánico!

Anónimo dijo...

Lux, con el tiempo he aprendido a admirar te y quererte. Un abrazo auténtico, compañero.

NáN

andandos dijo...
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