22 de abril de 2014

Se puede volver a los 17 en esto del "arte"?

 Quiero curarme de esto mío. Así que lean este divague como mira el analista a su víctima en el diván: es una botella lanzada al mar en busca de ayuda, una versión del "Oiga doctor" de Sabina. Todo empezó hace ya mucho tiempo, pero mostró su fea cara hace unas semanas, con Richard Hamilton, y hoy, con Henri Matisse. 
Hubo un tiempo, hace muchos muchos años, en los que a mí el "Arte" (nótese las comillas porque ahí esta el tema) me emocionaba. Literalmente. Cuando estaba en el colegio decidí que mi amor eterno en pintura, mi corazón todo rojo de esa época se lo iba a dar a Francisco de Goya, y no solo porque había nacido en un pueblo cerca de Vetustilla de la Torre, al que fui una vez en bici con tres amigas y corrimos una Gran Aventura, tal vez para otro divague. Hubo más: lo que podría haber sido un amor juvenil, acabó siendo -gracias a que realmente estamos hablando del mayor pintor de la historia-una pasión que aún conservo, y la suya, una de las expresiones artíticas que más me han conmovido. La impresión que recibí al ver "Los fusilamientos del 3 de Mayo" la primera vez en El Prado fue supongo lo que Goya esperaba cuando preparaba sus pinceles. Cuando vi las pinturas negras fue bajar a otro nivel, al que nadie me ha sabido llevar con esa claridad, paradójicamente.

Luego he vivido experiences similares con otras obras de arte. La Victoria de Samotracia: tenía 18 años y me quedé clavada en el centro de la sala, que daba vueltas alrededor mía. El Guernica, tan enorme, con tanta carga emocional para el que ha crecido en esa península. Las Meninas: lo había visto tantas veces en los libros del cole, y entras en la sala y nadie tiene que explicarte nada, el cuadro sale a tu encuentro. Y así.

Pero últimante, nada me deja en ese estado de shock, nada me inyecta esa euforia que afortunadamente aún me da la literatura o el cine, o incluso la fotografía. Cada vez que voy a una exposición, o bien salgo totalmente cabreada (véase el divague del atracador Damien Hirst), o ni fu ni fa. Y no me gusta... quiero, como a Sabina en la canción, que un cuadro me vuelva a dar alas en los pies.
De Hamilton ni me puse a hacer divague, el sintagma "el mal del famoso" me retumbaba en la cabeza demasiado. La exposición de Matisse hoy en la Tate Modern está bien, no me malinterpreten. A ver, "está bien" no quiere decir absolutamente nada más que a ratos me ha gustado: el del caracol, por ejemplo, y los que no me hacían sentir que estaba buscando una lámpara en esa cámara de los horrores llamada Ikea. Se tiene que entender que cualquier cosa que sugiere un mínimo flashback al espanto sueco, por condicionamiento clásico/pauloviano ya tiene mucho que perder.

No "entiendo" de arte, y "divagantes entendidos tiene el divlog" podrán diagnosticar lo mío... supongo que debe haber unos parámetros para separar "lo que es bueno" de lo que es bazofia. Así ocurre en mi mundo profesional: yo leo un informe de lo mío y lo sé, lo puedo incluso puntuar. Como no tengo estos parámetros, yo solo sé si "me gusta" o no.  Habrá gente que sabrá porqué Pollock "es" bueno. Yo solo sé que a mí Pollock no.

Pero es que luego no hacen nada para ayudar: la Tate va a hacer más pasta en la tienda de recuerdos de la exposición (paraguas, cuadernos, pañuelos, yoquesé, todo lo que puedan pensar con motivo Matisse, vuelta a Ikea) que en la propia exposición. El documental del famoso Banksy "Salida por la tienda de regalos" ("Exit through the gift shop") lo cuenta perfectamente: el "arte" es un maldito objeto de consumo más, y una se plantea cosas que no debería cuando está frente a los cuadros, y lo único que acaba teniendo claro es que pasará por la tienda de regalos con la nariz tapada hasta la calle donde tal vez se pueda respirar el viento que nos trae el Támesis, lleno de mierda, pero otra, tal vez preferible. La Tate se está expandiendo, el edificio de al lado ya está muy avanzado. Y va a tener más exposiciones temporales, como esta (las permanentes son gratis en este país), una brasserie y, aunque no lo pone en los planes... mucho espacio para tiendas donde comprar más y más paraguas de colores, un centro comercial del "arte". Entren, coman y pasen por la tienda de regalos. 


26 comentarios:

  1. Con respecto a tu último comentario en el post anterior, ni te preocupes. Cuando sacas uno nuevo comentamos sobre él y pasados unos días, cuando ya nadie dice nada sobre el tema y no renuevas, convertimos esto en una cafetería para señoras mayores, como Lux y yo, por citar dos ejemplos.

    El tema: hace unos días, vi la película de Banski y quedé devastado. Entendí por qué sucedía algo que no quería reconocer: prácticamente he dejado de ir a exposiciones. Posiblemente porque casi nunca paso del “me gusta”... si es que llego. Apenas hay “me interesa” y jamás consigo un “me emociona”.

    He pensado bastante en eso estos días, a partir de la película, y me he dado cuenta (no sé acertadamente o no) de que el Arte, que era un asunto de reproducción de la realidad más una perspectiva personal del artista, tenía que cambiar con la era de la facilidad de las reproducciones mecánicas masivas. Pero el cambio esencial es que en lugar de reproducir la realidad, se convierte en un negocio millonario y lo que reproduce es el sistema de gestión de los mercados.

    La falsa gloria consumista de Thierry Guetta, impulsado a crear por Banski, es un ejemplo perfecto. Banski termina diciendo que siempre impulsaba a la gente a crear arte, pero que después de esa experiencia no lo iba a hacer más.

    Queda mucha tela que cortar, pero no es extraño que cuando el Arte se crea y se vende con las mismas técnicas que los paquetes de tabaco y los coches, salgamos de las exposiciones con un sentimiento de vacío.

    (De Hamilton, ya hablaremos)

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  2. Nunca he entendido de arte y siempre me he movido en parámetros de "me gusta -no me gusta, me dice algo-no me lo dice", como mucho, me emociona o no; así que te entiendo. Banalizar el arte, como banalizar la literatura o tantas cosas es un signo de nuestros días, en los que todo es susceptible de mercadeo.
    Sin embargo llama la atención que quienes más interesados deberían estar en formar a las personas para apreciar lo que ofrecen (los museos por ejemplo) se preocupen más de las tiendas que de la educación. Es evidente que eso deja más dinerito en las cajas. Y mientras la gente como yo, con ganas pero sin saber, pase por los museos o las exposiciones como borregos en un rebaño, pues el mercado se frota las manos y da palma con las orejas.
    Y por otro lado, no ha habido caravana? ¿Y qué hay de nuestra preocupación por los peligros que os acechaban? No una, varias explicaciones serán necesarias.
    Mx

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  3. A ver, el problema con Matisse es que debido al efecto Ikea o al efecto "reproducción hasta el infinito" que le ocurre igual a Van Gogh o a Hopper por ejemplo ha perdido la capacidad para hacernos ver lo que de revolucionario tuvo en su momento. Lo ves y te parece que es más de lo mismo, se ha perdido la perspectiva y con ello su valor intrínseco. Por supuesto luego está que te guste o no te guste, que te emocione o no...pero su problema fundamental es que la reproducción masiva ha hecho perder su referente. Aún así a mi Matisse me gusta, y no es lo mismo verlo en reproducción o en una pantalla que en su dimensión correcta.

    Y esto pasa más con la pintura figurativa que con la abstracta. Rothko por ejemplo en la realidad física de sus cuadros, enfrentado a ellos te invade...

    Voy a ponerme con la peli de Bansky ahora mismo.

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  5. Cuando no hay dinero (mirad lo que van a tener que hacer nuestro vecinos franceses, con gobierno socialista) hay que tirar de lo que sea. Igual algún día vemos el museo del Prado patrocinado por cualquier multinacional pero será mejor eso que cerrarlo. Sí, ahora viene lo de saber administrar y tal y tal, pero es lo que hay de momento.

    Que te emocione o no una pintura, una película, una fotografía..etc, depende entre otras cosas de tu estado de ánimo. Y se puede volver a los diecisiete cuando ya se está de vuelta

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  6. De un lado está el ruido blanco, supongo que es una molestia de la que debe uno abstraerse, de que el arte es objeto de comercio masivo.
    De otro, pues no todo lo que sea arte tiene que atravesarte el alma y estremecerte. Puede ser ruptura, o provocación. Pero ahí viene lo difícil. Si es transgresión sólo con ese fin, está vacçio, pero vende. Si resulta que es reacción pero aporta algo de por sí, sí tiene alma, sí dice algo, que puede que no te llegue, pero lo dice. Soy sorda al cubismo, pero sí entiendo de donde salió la llama. Soy dura de oído para el impresionismo, pero sí puedo oir el grito de guerra.
    Luego está que se glorifican unas cosas porque son occidentales, parece que sólo occidente ha descbubierto el pegamento. Y otros en reacción, glorifican cualquier cosa, las más tontas, porque no es occidental.
    Más ruido. ¿Puedes abstraerte del ruido?
    Si lo haces descubrirás que te emocionan cosas que otros consideran absolutamente mediocres. Que conectas con algunos mejor que con otros. Y que siempre, eternamente, hay mucho de subjetividad en lo que nos atrae del arte. Así que siempre es un me gusta, no me gusta.

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  7. Aunque personalmente reconozco que molan algunas cosas del mercadeo del arte, porque da acceso a algunas cosas que se salen de lo standard. Por ejemplo, odio visceralmente las blusas de estampados florales, si vendieran blusas, vestidos o camisetas con estampados de dinos, me volvía toa loca, una blusa llena de topos de t. rex o de temas del bosco, o de toda la gama de la serie de límites de euler me chiflarían.

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  8. A mí me pasa lo mismo. Creo que es en parte por lo que dice Molinos, porque muchas de esas maravillosas imágenes se han convertido en anuncios de cualquier cosa y ya nos pasa como al tío ese de la naranja mecánica cuando oía a Bethoven. También puede ser porque ahora la gente que trabaja en galerías y museos de arte contemporáneo suelen ser señoras casadas con millonarios a las que sus maridos les han puesto ese negocio para que se sientan realizadas y no den guerra en casa. Y las piezas que presentan son exactamente como ellas: frívolas, vacuas, carísimas y llenas de una fingida gravedad. Si necesitas leerte el Tractatus de Wittgenstein para que una obra te haga gracia, lo más probable es que la obra sea una mierda y un timo. Pero estas sacerdotisas de la pasta presentan las cosas de tal manera que, a quien se atreva a blasfemar diciendo que el rey está desnudo, se le cuelga de inmediato el sambenito de ignorante.

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  10. Hola guapos, la peli de Banksy me gustó mucho y juego con lo mismo q "El mapa y el territorio" de Houellebeq q divagamos aquí hasta la saciedad: el "artista" al q tenemos venerado como uno más de nosotros, pero peor: un impostor. Justo pensando en estas cosas y me encuentro con la noticia de q están sacando algunos stencils suyosw de la calle para subastarlos... y además hay q estar agradecidos pq "en la calle se estaban deteriorando", por ej el famoso ninia ocn globo en forma de corazon. En serio? A los museos por eso? El de este anónimo es el "arte" q más me ha conseguido "tocar" en los últimos anios... y en mi opinión tiene q estar en la calle, no en Sothebys o donde sea...

    http://www.bbc.co.uk/london/content/image_galleries/banksy_gallery.shtml?7

    Muxus!

    di

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  11. Claro que vi, y me encantó, Fake. Y la semana pasada han detenido en Sevilla a un español que se sacó 5o millones de dólares porque tenía un chino en Nueva York que le pintaba cuadros de famosos por 5.000 dólares. Pícaros y estafadores siempre ha habido en todos los campos de la actividad humana.

    Que haya pintores geniales con la capacida d de "crear", que no "copiar", cuadros de famosos que no son detectados como fraude, es gracioso. Son otros los que se benefician de esa actividad. Pero son actos individuales.

    El problema de las galerías de éxito y los "expertos" es que el fraude no es individual, sino colectivo. Lo que hacen es una "representación" del business capitalista: dan un vacío artístico, tan bien publicitado, acompañado de textos de expertos y envuelto, que convierten el arte en una mercancía global que solo aporta negocio. Por eso muchos nos hemos desencantado. Es decir, el chorizo listo individual, que es penado judicialmente, ha sido sustituido por una máquina que da un fraude total, no penalizado por la ley.

    También para mí, Di, Banski es el mejor de los artistas callejeros. Creo que el único. Y como lo que produce es arte callejero, sus obras deben quedar donde están hasta que la calle las desgaste. Me parece vergonzosa esta operación "benefactora". Y desde ya juro que si esas obras arrancadas de su medio llegan en una exposición, jamás iré a verlas.

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  13. Hace algunos años, cuando se inauguró el Guggenheim de Bilbao, me llama una amiga que está trabajando allí. "C.S." -me pregunta: "¿No tendrás entre tus contactos a alguien que tenga un cocodrilo disecado?" -"¿....?" "¿Para qué necesitas un cocodrilo disecado?" -"Es que se va a exhibir una obra de Mario Merz titulada "El cocodrilo del Níger, y en la aduana de Barajas no dejan pasar el bicho disecado" Me pongo a buscar. Al fin encuentro un taxidermista en Vitoria que posee un caimán disecado (aunque la cola va en una dirección distinta del bicho original) Le pido que lo ceda al museo, que es un honor y bla, bla, bla... El hombre insiste en que tiene un león muchísimo mejor y que si no nos interesa. Le digo que no, que tiene que ser cocodrilo. Le mando foto del montaje y el tío me pregunta, ya que el cocodrilo lo ha disecado él y las luces de neón las ha puesto un electricista de Bilbao, si sus nombres van a aparecer también en el título y autor de la obra. Le remito a mi amiga para que termine la negociación. Debieron llegar a un acuerdo, porque allí estaba, flamante, el maldito lagarto para la inauguración. No es fabulación. ¡Tengo pruebas!

    http://www.guggenheim-bilbao.es/exposiciones/proceso-y-materialidad-en-el-arte-de-mediados-del-siglo-xx/

    ¿Debería habernos emocionado esto? ¿Somos insensibles? ¿Se descojonan de nosotros? (creo que no: aunque estas piezas tienen tanto mérito artístico como la pajarera de homer Simpson, ellos están convecidos de que son "rompedores" y de que su arte supondrá una revolución cultural que va a dejar a Mao en pañales. ¡Angelicos!)

    http://perspectivasesteticas.blogspot.com.es/2012/09/cuando-homero-simpson-se-convierte-en.html

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  14. Yo que tú le mandaba un curriculum a Álex de la Iglesia, "planificadora de escenarios y milagrera de elementos imposibles".
    El taxidermista tenía toda la razón, en los títulos de crédito tienen que figurar todos, como en las pelis.
    Yo sí creo que se descojonan pero que bien del personal. Mira, la primera vez puede haber algo de sincero, pero cuando se compran la máquina de frasecitas impactantes y se limitan a hacer lo mismo o parecido vez tras vez, y cobran bien carito, tienen muchos motivos para reirse a boca ancha.

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    1. ¡La pintada es genial! (Si se me rompe alguno de los orinales entregaré el resto del lote y un cartel como ese) Y el método para explicar la obra contemporánea se lo paso de inmediato a M. junto con unos dados, que en un mes y poco tiene la selectividad.

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    2. ¿Sabe ya lo que quiere estudiar?. No me olvido de lo del profe que la enseño a escribir y a componer colores a la vez.
      Lo del Duschamps no deja de ser un gafapastismo, yo no tengo claro, así de memoria, quien fue el bueno de Marcelo, y menos si estoy en situación de un number one urgente. Yo le hubiera puesto un cartel del estilo "daddys day off", o "pissed off, hold on".

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    3. Todavía no lo tiene muy claro, pero parece que la cosa está entre Bellas Artes y Musicología. Sí. Ya sé lo que estais pensando.... pues YA le han ofrecido un trabajo (que no va a aceptar porque es lejos, pero mola que le haya pasado)

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    4. Lo que estamos pensando es que la Nena tiene que hacer lo que le dé la real gana a su cerebro, desarrollarse intelectualmente y buscarse la vida.

      Dadas las circunstancias aquí (donde las circunstancias se convierten en lagos grandes y tranquilos), aprovechar para dominar un par de idiomas no estaría mal. Pero sobre todo porque los catetos a la antigua, como muchos de nosotros, que solo sabíamos el idiolecto de nuestra calle, ya no son "globales".,

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  16. O sea, que la forma de aprender a leer le ha marcado para bien.

    No pienso nada. Personalidad tiene, estoy segura; y además el mercado español se rige por oferta, demanda, conocidos y enchufes, más que por la titulación en si. Los economistas que sólo hablan de oferta y demanda son, ellos sí, retrasados mentales profundos.

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  17. Di: se puede, pero eres muy joven aún. El momento mágico de los 17, el descubrimiento, vuelve con mucha más edad. Mientras tanto, emocionalmente, es muy difícil alcanzarlo una vez pasas de los veinte o venticinco. Sabes lo que es el momento en que nada parece igual, lo que es que alguien haya conseguido hacer algo que te traspase. Entonces empiezas la exploración intelectual, empiezas a analizar, e intentar comprender el arte o al artista. Intentas buscar el sentido, o la emoción, las raíces de estas cosas. Universalizar de alguna forma el concepto de disfrutar del arte. Entender a gente muy distinta a ti. En el periodo intelectual uno es bastante proclive a la estafa del arte, pero bueno, es una etapa del desarrollo.
    Luego, envejeces bastante más, las emociones se hacen profundas, y ya ni te molestas en comprenderlas. Entonces vuelves a lo que tanto te sobrecogió con 17. Lo buscas y puedes encontrarlo muchas veces. E incluso, si la demencia emocional es lo suficientemente devastadora, puedes hacer un nuevo descubrimiento, una primera vez de verdad. Pero te advierto que para llegar a este nuevo 17 hace falta tener una proporción alta de neuronas bien apaleadas por la edad, amiga.

    Ire, déjate de tertulias y responde a mis lamentos de Christchurch. Y no te hagas tanto la longuis, volvereis o tu sobrina os lleva de las orejas en invierno.

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  18. Saq, ¿ya estás con la teoría del caos neuronal? :), mucha morriña pero qué bien que os lo pasais.

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  19. hola grupúsculo... parecerá que no pero me han gustado y estimulado mucho vuestros comentarios... decir q la pintada de Duchamp está muy bien, y q Hamilton tb nos deleitó con una sala entera de escatología number two no apta para pusilánimes como la pobre Di.

    Anadiadir q toda nuestra fuerza está con la Nena para selectividad... con esos padres q tiene ya q le den un phd directam...

    Me ha encantado lo del arte como la nueva religion, con sus ritos, sus fieles, sacerdotes interpretadores, etc. Tienes q ser visto en la misa dominical. Yo soy como el ninio arrastrado por sus padres quejica...

    Hoy en día los "objetos" ya están pasados, ahora molan las "experiencias" (entre otras cosas, no tenemos sitio en los pisos de 65 ms para meter ya ni un objeto más). Eso sí, las experiencias han de ser grabadas de alguna manera, si no, no han ocurrido... es como ir a la india... puto hard work, pero luego qué coloristas son las fotos. Yo qué sé... yo que sí sé...

    xaquí, con su sentido común me ha dado esperanza para el future... igual lo mío se pasa, igual, volviendo a la metáfora religiosa, vuelvo a misa como los ancianos que recobran la fe cuando el miedo atenaza? No en serio, fuera de la metáfora, recuerdo la emoción del arte como algo muy chulo. LO quiero otra vez.

    Lo del cocodrilo es inmenso... lo de "pero tengo un león major" es de guión enloquecido, pero es verdad, la ficción deberíá aprender. Pero qué hace ese tío q no está detenido? disecando esos bichakos? ens u casa? NO entiendo ese país donde vivís.... no tenéis principios ni health & safety.

    Pero I luv you, por eso sigo en la brecha

    di

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