11 de junio de 2018

Dulce et Decorum Est: Esa vieja mentira

Muchos poetas escribieron sobre el horror de sus experiencias personales en la Primera Guerra Mundial. Uno de ellos es Wilfred Owen, que murió con 25 anios, y cuyo trabajo evolucionó de patriótico a la descripción desgarrada de lo que vio. Algo que uno nunca querría  ver repetido en un ninio, así que dejemos de mentirles con versiones del "Dulce et Decorum Est /Pro Patria Mori" ("Es bello morir por el país de uno"). Esto titula su poema más famoso. 

Qué coincidencia, unos días después de leer el poema me encuentro con este cuadro "Mujer con ninio muerto" de la alemana Käthe Kollwitz, de 1903, que me impacta por su fuerza. Cuando mandan ninios (porque muchos son poco más) a la guerra, tal vez debería ser obligado mirar esta imagen, leer este poema. Y dejar de decir mentiras. 


Frau mit totem kind (1903)
Dulce Et Decorum Est
Bent double, like old beggars under sacks,
Knock-kneed, coughing like hags, we cursed through sludge,
Till on the haunting flares we turned our backs,
And towards our distant rest began to trudge.
Men marched asleep. Many had lost their boots,
But limped on, blood-shod. All went lame; all blind;
Drunk with fatigue; deaf even to the hoots
Of gas-shells dropping softly behind.

Gas! GAS! Quick, boys!—An ecstasy of fumbling
Fitting the clumsy helmets just in time,
But someone still was yelling out and stumbling
And flound’ring like a man in fire or lime.—
Dim through the misty panes and thick green light,
As under a green sea, I saw him drowning.

In all my dreams before my helpless sight,
He plunges at me, guttering, choking, drowning.

If in some smothering dreams, you too could pace
Behind the wagon that we flung him in,
And watch the white eyes writhing in his face,
His hanging face, like a devil’s sick of sin;
If you could hear, at every jolt, the blood
Come gargling from the froth-corrupted lungs,
Obscene as cancer, bitter as the cud
Of vile, incurable sores on innocent tongues,—
My friend, you would not tell with such high zest
To children ardent for some desperate glory,
The old Lie: Dulce et decorum est
Pro patria mori.

Wilfred Owen


Dulce Decorum Est 

Doblados, como viejos mendigos bajo sacos,
Chocando las rodillas, tosiendo como viejas, maldecimos desde el lodo
Hasta darle la espalda a las condenadas bengalas
Y empezar a arrastrarnos a un descanso remoto.
Los hombres marchaban dormidos. Muchos ya sin botas
Pero seguían adelante, cojeando, calzados de sangre. Todos acabaron cojos, ciegos todos,
Ebrios de cansancio, sordos incluso a los silbidos
De proyectiles que caían detrás.

¡Gas! ¡Gas! ¡De prisa, chicos! En un éxtasis de torpeza
Nos calamos torpes cascos justo a tiempo;
Pero alguno seguía pidiendo ayuda a gritos tropezando
Indeciso como un hombre ardiendo en llamas o cal viva.
Borroso tras los vidrios empañados y a través de aquella verde luz espesa,
Como hundido en un mar verde, lo vi ahogarse.
 
    En todos mis sueños, lo veo sin poder hacer nada,
Se abalanza sobre mí, se atraganta, se ahoga, se apaga.

Si en algún sueño asfixiante, tú también pudieras caminar
Tras la carreta donde lo arrojamos
Y ver cómo sus ojos blancos se retorcían en la cara,
Una cara que ya colgaba, como un diablo harto del pecado;
Si pudieras oír, a cada tumbo, la sangre
salir a borbotones de sus pulmones podridos de espuma,
Obsceno como cáncer, amargo como pus
De dolores incurables y terribles en lenguas inocentes,–
Amigo mío, no les dirías con tanto entusiasmo
A los niños deseosos de gloria que nace de la desesperanza
Esa vieja mentira: Dulce et decorum est
Pro patria mori.

10 comentarios:

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  3. Dear LUX... buf, a mí no me gusta nada el cine bélico. La última q intenté, "Dunquerke y ... no. SIn mebargo vi a gusto "The darkest hour", la de Churchill, pq tiene palabras.... a mí lo q no me gusta, pues, es la falta de verbo... lol

    Pero tus excursioncitas al ártico me gustan, sin embrago, incluso sin palabras... oh qué gran persona(je) Bel.. seguro q tuvisteis un (tórrido) romance.

    El adiós de Wilfred no creo q sea inútil: a cuántos antimiltaristas no habrá creado durante las décadas? Y con nosotros, aún más... quieres decir q hasta esta pequenia acción en tiempos no heroicos lo será?

    di

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  4. En la Batalla del Ebro murieron muchos hombres, entre ellos el hermano de mi abuela.
    Tenía 18 años y fue reclutado a la fuerza.
    La última vez que lo vieron estaba postrado bajo unos árboles, buscaba refugio.
    Nunca más nadie supo de él.
    Y nadie recuerda para qué bando luchó.
    ...
    En realidad nunca luchó a favor de ningún bando.
    Perdió lo más grande que tenía.
    La vida.
    ...
    Y no hubo honor, ni gloria.
    Solo muerte estéril.

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  5. Glups, Di...¡Qué horror! ¡Y qué buenos ambos!

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