23 de mayo de 2013

"On Beauty" : Cuestión de clase, otra vez


Hace casi exactamente un año divagué sobre la genial “Howards End”, la novela de 1910 de mi admirado EM Forster. Lo titulé "Howards End: Cuestión de clase". Como dirían Les Luthiers, "caramba, qué coincidencia", porque acabo de terminar "On Beauty" (2006) ("Sobre la belleza"), donde Zadie Smith homenajea a Forster en unos cuantos tramos, en muchos de los temas y llamando a uno de los personajes principales "Howard". 


Como en "Howards End" tenemos dos familias enfrentadas. Una es liberal (de izquierdas), los Belsey, (Howard, blanco, es el patriarca, Kiki, negra, la matriarca), y la otra conservadora, los Kipps (todos negros). Así que la política es uno de los temas principales de la novela. Según como nos pongamos todo es política: feminismo, conflicto étnico, religión. Hilarante cómo la familia progresista, atea por supuesto, habla de las "creencias" de los Kipps, creyentes, por supuesto:


"I know you and your family have 'beliefs', began Howard uneasily, as if 'beliefs' were a kind of condition, like oral herpes".(p 38)
 

Pero además de reírte (que te ríes, y mucho, en la novela), hay también reflexión: el hijo pequeño de los Belsey, que trabaja los sábados en una Megastore de música convoca, siguiendo los consejos de su padre, a los trabajadores de la tienda para aliarse en contra de la idea de trabajar el día de Navidad. Juntos venceremos. De entrada, a la reunión sólo van los blancos. Los que verdaderamente dependen del trabajo para vivir, no es solo que no vayan a la reunión, es que no ven ningún problema en que se les exija más a cambio de nada. Esto me hizo pensar cómo nuestros antepasados sin formación tenían una conciencia de clase que les llevaba arriesgar, yendo a la huelga por ejemplo, por principios que tenían claros. Estos son los vendedores, pero, y los compradores de la megastore musical? Estos son unos frikis que dan la brasa y los contrasta con los que compran bolsos de imitación a los negros del top manta:


"Of course, they never want conversation (...) They are ashamed of being buying from you (...) in the megastore, people had taken such pride in  their capacity as purchasers" (p 246)


Pero, es el tema racial lo mismo que el tema de clase? Le importa a la sociedad un negro, o un negro pobre? A final lo que tira para atrás es la falta de medios, que conlleva todo lo demás, o el color de la piel?. Zadie Smith sabe de lo que habla, porque es hija de madre jamaicana y padre inglés. Sabe lo que es "no ser blanco" en Londinium, y habla de racismo de una manera ácida e inteligente. Impagable la conversación del hijo del catedrático que le pregunta a un colega negro de la calle "en qué departamento de la universidad trabajo su amigo", y el chico pobre le contesta: ""son limpiadores. No sé en que departamento limpian". Pero es que incluso en la modélica familia progre que son los Belsey hay limpiadoras negras a las que les pagan 4$ la hora: "si fuera americana le estarías pagando esto?", le pregunta el chaval a su madre.


Del tema de clase, habiendo estudiado Smith en Cambridge, campo de pruebas de la élite de este país, también domina un rato. Los Belsey son originariamente clase trabajadora. De aquella Working Class que gracias a las becas y a la educación pública han logrado convertirse en académicos, científicos, médicos. La casa donde viven los Belsey es las antípodas de los nuevos ricos: una casa heredada de rebote que está usada y vivida por gente que tuvo dinero. Exactamente la razón por la que en Londinium tener un sillón carcomido de tu abuela y un Bureau americano rayado de tu padre "da mucha clase". Por no hablar del GRAN diferenciador de clase en inglés, por lo menos en Inglaterra, el acento:



"It is the worst kind of pretension, you know, to fake the way you speak-to steal someone else's grammar". (p.85)


"He could hear his own accent climbing up the class ladder" (p. 297) 



También sabe algo Zadie de belleza, aunque solo sea por lo guapísima que es (en la imagen). La belleza, tanto de los cuadros sobre los que disputan los académicos como la de algunos personajes de la novela está totalmente presente y lo impregna todo...


"It's remarkable what a face like Carl's makes you want to do in order to see it smile again" (p78)
 

"Tall, pleased with himself, pretty, too pretty liker a conman, sleeveless, tattooed, languid, muscled, a basketball under his arm, blac2. (p105)


"Of course she was bright. Jerome wouldn't be able to stand a stupid girl, not even one this gorgeous" (p124)


"(...) to imagine prettiness as the mask that power wears. To recast Aesthetics as a rarefied language of exclusion (...) Art is the Western myth with which we both console ourselves and make ourselves" (p. 155)


"She is not really that vain. She just hasn't settled into her looks. She's still young. She hasn't decided what to do with it yet. It's a powerful thing, you know, to look like that" (p. 241)


En esta última cita, en la que un personaje conmina a otro a intentar ponerse en los zapatos de la chica impresionante, veo la sensibilidad y generosidad de Smith. La chica, que es guapa para morir, aún no se ha asentado en esa belleza, dale un tiempo, no sabe qué hacer con tal arma en sus manos. Y menuda arma es esa, ser guapa, ser guapo: en las manos equivocadas puede ser de destrucción masiva.


La madre de los Belsey, Kiki, es el personaje más inspirador de la novela. Es negra, se casó con Howard, blanco de la clase trabajadora que acaba en academia, pero ni es académica y pesa el doble de lo que "debiera". Pese a todo, no es "femenine but womanish"... gran frase que resume el feminismo de Zadie Smith: mujeres que no son folladas sino que follan, mujeres sobrepesadas como Kiki que comen en público, pese a la típica mirada reprobatoria hacia ellas cuando lo hacen, mujeres que empiezan a ser invisibles por su edad y sex-appeal que se va marchitando para quien no sabe mirar más allá del canon ("they flirt with you violently because there is no possibility of it being taken seriously"), mujeres que dejan su vida por seguir a un marido y que luego se arrepienten, mujeres que pueden ir "simultaneously overdressed and half-naked" a las fiestas invernales colgada de un tipo bien abrigadito. Y es que "femininity is that most passive of virtues".


El amor, el desamor, el enamoramiento, la traición, enmarcado desde distintos ángulos pero especialmente el de la mid-life crisis. Smith analiza la infidelidad del marido de Kiki, rozando los 60 (que ocurre solo en oficinas de la uni, porque un hotel habría supuesto "planearlo") como el terror a lo que queda por venir, como la última oportunidad:


"two old friends losing their nerve at the same time, both at the last lap of their lives. And Howard had known, even as it was happening, that they were switching lanes out of fear, just to see if it felt different, better, easier, to run in this new lane-scared as they were of carrying on forever in the lane they were in." (p. 335)



Y usa el humor, presente en toda la novela, también aquí, en el reproche de la mujer engañada, genial:


"Oh, I'm so sorry your dick ofends your intellectual sensibilities. It must be terrible. There's your subtle, wonderful, intricate brain and all the time it turns out your dick is a vulgar, stupid little prick. That must be a real bitch for you!". (p. 205)



Hay dos marcos para la historia: uno, el mundo académico, en este caso en los EE.UU., un espacio endogámico y separado de la realidad, un privilegio por el que pagas por acceder-y no solo al conocimiento, sino a la posibilidad de mezclarte con otros como tú. Y el segundo, aunque brevemente, es Londinium, en concreto mi barrio favorito de la ciudad: Hampstead. Atención a la descripción, la maldita Smith transmite su amor por Londinium mucho mejor que yo, que lo intento:


"A sprawling North London parkland, composed of oaks, willows and chestnuts, yews and sycamores, the beech and the birch; that encompasses the city's highest point and spreads far beyond it; that is so well planted it feels unplanned; that is not the country but it is no more garden than Yellowstone; that has a shade of green for every possible felicitation of light; that paints itself in russets and ambers in the autumn, canary-yellow in the splashy spring; with tickling bush grass to hide teenage lovers and joint smokers, broad oaks for brave men to kiss against, mown meadows for summer ball games, hills for kites, ponds for hippies, an icy lido for old men with strong constitutions, mean llamas for mean children and for the tourists, a country house, its facade painted white enough for any Hollywood close-up, complete with a tea room, although anything you buy from there should be eaten outside with the grass beneath your toes, sitting under the magnolia tree, letting the white upturned bells of blossoms, blush-pink at their tips, fall all around you. Hampstead Heath! Glory of London! Where Keats walked and Jarman fucked, where Orwell exercised his weakened lungs and Constable never failed to find something holy".


Y no podía terminar sin una breve alusión a aspectos formales, aunque sea para picar un poco al querido NáN, que es quien me recomendó el libro. Sin él no lo hubiera leído, porque “White Teeth” (la primera novela de la autora me gustó, sin más, sin necesidad de repetir). Termino con un par de metáforas, visuales y poéticas, que me gustaría haber escrito a mí:


"Her contempt for Claire was like the black backing on a mirror; the other side reflected immense personal envy and admiration" (p. 216)


"And now the class escapes Katie; it streams through her toes as the sea and sand when she stands at the edge of the ocean and dozily, stupidly, allows the tide to draw out and the world to pull away from her so rapidly as to make her dizzy..." (p. 253)

17 comentarios:

  1. O sea, ayer protestabas por las tetas en The Sun y hoy utilizas como reclamo una cara guapa...¿Dónde está el límite?¿en el cuello?¿con o sin canalillo?¿y de espaldas?...
    Por provocar algo de debate, que ayer nadie te entró al trapo...

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  2. Lo he leido un poco en diagonal...pero lo apunto en mi lista.

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  3. ¿Cuál era el trapo?, ¿pero no había pocos trapos? de perdida, que dice una.

    A mi me puede una pregunta, es imposible un nivel de bienestar sin un nivel de valerse de los demás. ¿Cual es el límite para ambos?. Siempre todos los temas sociales giran alrededor de esto.
    Me leí lo de Byron, hermoso. hmmm, el actor de Batman no te vale como byroniano?

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  4. Acabo de llegar a casa, he recibido una carta que me ha hecho feliz y he decidido dedicar el resto de la mañana a celebrarlo por ahí.

    Pero antes, me he pasado por aquí y quiero decir dos tontadas, porque “Dientes blancos” me entusiasmó (por el humor brutal y por el tratamiento interracial, como no podía ser menos en la hija de una negra y un inglés), me aburrí con "El cazador de autógrafos" y le di una oportunidad, por su primera novela, con "On Beauty" (en realidad fui a comprarla el mismo día que se puso a la venta y empecé a leerla enseguida). Pero han pasado 6 o 7 años y no la tengo fresca en la memoria: tendré que releerla porque todo lo que has puesto lo exige.

    Una anécdota sobre Zaddie, de un texto que le leí que se llamaba algo así como "Una hora de gloria". Cuenta que al terminar "On Beauty", después de tantos años de trabajo, cuando puso la palabra END, se sintió gloriosa. Pero sabe lo que sucede y tiene que aprovechar esa sensación. Su marido ya conoce el "protocolo" y la deja sola. Empieza a sacar y beber botellas de champán, celebrando el "logro", recordando lo mejor.

    Pasadas unas horas, pierde la conciencia y cae totalmente borracha en el jardín. El marido, que vigila, la recoge y la lleva a la cama.

    Al despertar, en lo primero que piensa es en dos errores de la novela y se dice "Mierda, ya la he vuelto a fastidiar otra vez". Un gran escritor solo tiene derecho a unas horas de gloria.

    ¿No es magnífico?

    Bueno, pues yo me voy también a emborrachar un poquito. Pero no del todo, porque no tengo marido ni jardín.

    (prometo volver al post)

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  5. Tiene buena pinta...Creo que me lo voy a pillar

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  6. Hola divagantes,

    VIVE,a Zadie la leo por cómo escribe, pero me encanta encontrar mujeres listas tan guapas. Parece q las guapas tienen q estar continuamente demostrando q no son idiotas.

    MO Y CESITA, ya nos contaréis... Mo, por qué te caía mal?

    IRE, sí, bueno, todo Batman es un héroe byroniano, oscuro, etc. AUnque tb es cierto q es un héroe de la upper-class. Me gusta su estética la q más, pero como fondo me quedo con Kick-ass ;)

    NAN, Zadie está casada con NIck Laird, el poeta... son un poco los Grandes-MOntero del UK... Y sí, tu anécdota es magnífica.

    muxus

    di







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  7. Lo sapevo, ma ho paura che una cultura extrema ucchida la luppa che Sadie erano. Demasiados años sin un libro.

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  8. Tengo un poquito de tiempo para entrar al trapillo de "lo formal". A mí me hubiera gustado haber escrito "la novela entera", pero las dos citas que pones son "fulguraciones" de esas que subrayamos como locos. Me parece muchísimo más inportante, al respecto, la cita de la página 241: lo simple puede (y suele ser dependiendo del objetivo del libro) un logro fondo-forma , de calidad muy superior, cuando la idea (que es cojonuda, lo de la adolescente que no sabe qué hacer con su belleza, que por cierto Viveiró no tiene nada que ver con el erotismo, y menos con el mediáticamente inducido) se transmite con una sencillez y brevedad aplastante.

    "She is not really that vain. She just hasn't settled into her looks. She's still young. She hasn't decided what to do with it yet. It's a powerful thing, you know, to look like that".

    Lloro y decido no volver a escribir una sola línea.

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  9. Otro pequeño e importantísimo aspecto: que Howard, blanco pero de origen clase obrera, mantenga la lealtad a su clase de origen, pero el profesor negro, cuyos padres seguro que lo pasaron mucho peor, se "asiente" tan bien en la clase media alta y absorba las opiniones de esta.

    En el tratamiento de este tema, nada insignificante, del desclasamiento, Zaddie es una maestra indiscutible.

    Como se suele decir en España, a un tío le pones una gorra, aunque sea de aparcacoches en un restaurante, y se convierte en un autoritario que defiende a "los de su nueva clase", lo dueños de los coches de los clientes.

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  10. Hola NaN,

    Es lo q me ha gustado del libro: ideas como las q citas, además muy bien escritas, pero fundamentalmente La Idea, q te hace pensar. Me recuerda un poco a Palaniuk, q en sus libros ofrece toda esa "sabiduría contemporánea" de una manera muy ¨punchy". Zadie también se puede volver poética, por ej cuando describe Hampstead Heath, q he encontrado en internet e incluyo también.

    El tema de clase es fundamental en la novela... para mí más q el racial, q sé q para ella es importante, pero cada vez creo más q la clase eclipsa a la raza: a un negro rico se le abrirán las puertas q a un chav blanco. Claro q están las primeras impresiones, y un no-blanco lo tiene de entrada más difícil. Zadie habla de la "positive action" (discriminación positiva) tb en la novela. Como dice Owen Jones, toda esa gente en contra de esto y partidarios del "esfuerzo personal" son precisam los q no son capace ni de darse cuenta de q ellos vienen de un background privilegiado. Tantos temas.

    Los Kipps son conservadores, religiosos y han olvidado sus raíces. Surprise surprise. Que alguien q venga de un pasado desfavorecido y sea conservador a mí ya me dice bastante...

    muxus

    di

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  11. Como dice Owen Jones, toda esa gente en contra de esto y partidarios del "esfuerzo personal" son precisam los q no son capace ni de darse cuenta de q ellos vienen de un background privilegiado.

    Por lo que sé de los británicos, además, esto se refuerza desde la infancia a través del sistema de educación. Aquí, lamentablemente, está pasando lo mismo, pero no hemos alcanzado el refinamiento en la separación de clases de la isla.
    También me interesa el asunto de la emigración, por un lado emigrantes que no asumen el modo de vida del lugar al que llegan -tema que no ha salido, pero que es muy importante-, y por otro los que tienen una mentalidad muy definida, son más papistas que el papa, son emigrante que lo han hecho a base de trabajo muy duro, en el sector que les corresponda, y son los que asumen que el que quiere algo tiene que lograrlo por su trabajo, y algunos apurando al extremo adquieren modos de nuevo rico, exhibiendo las posesiones como logro o se muestran reacios a coberturas sociales. El emigrante se tiene que plantear el modo de vida del lugar al que llega, mientras que el nativo piensa que las cosas son así porque no tiene para comparar, tarda mucho más tiempo en darse cuenta de que las cosas son así porque están montadas así.

    Pero en mi vida laboral, los que más he tratado son los buscapelotazos -que merecen un gran análisis-, no tienen nada que ver con todo esto, así que no me creo nada entendida en estos temas. Son sólo cosas que percibo cuando voy por London.

    Siento lo del atentado, y toco madera. Después de tanto reflexionar me voy a quedar calva del calentón de cabeza. Un saludo.

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  12. Bien. He vuelto porque ya lo he leído.

    Primero, me he reconciliado un poco con ella. Lo único que había leído era una recopilación de relatos en la que ella era editora y su cuento era espantoso y el resto peor. Eso siempre deja un poso de resquemor.

    Estoy de acuerdo en todo lo que habéis dicho sobre el libro. A mi me hace mucha gracia el hijo pequeño que viniendo de un entorno privilegiado, muy privilegiado intenta metamorfosearse en "hermano" de los haitianos que malviven en la ciudad simplemente por ser negro...no tiene nada en común con ellos más que el color de piel y sin embargo cree o siente tener una especie de vínculo con ellos, no porque él tenga y los otros no...sencillamente por la raza.

    Los dos patriarcas son patéticos...Howard es un ejemplo claro de crisis de la mediana edad. En su relación con su padre me ha recordado a las que mete siempre David Lodge en sus obras. Esos padres británicos, viudos, metidos en sus casas de hace 30 años...con sus rutinas y sus miserias a los que sus hijos intentan acercarse y hacerles más fácil la vida y no se dejan.

    Sobre relaciones familiares, infidelidades, descubrimientos sobre quienes somos y todo eso...me gustó más "Las correcciones".

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  13. Hola MO, me alegro de q te hayas acordado y hayas vuelto.... así he descubierto un comentario de XAQUI q no había visto (gracias tb). AMbas habláis de la integración (del emigrante o racial). Lo q dice XAQUI esta estudiando.. desde el emigrante q se cierra en band ay se niega incluso a aprender el idioma (s eve mucho enc omunidades cerradas aqui en londinium), pasando por los q compartenc ulturas y se quedan con lo q creen mejor de cada una (nosotros, creo yo) y luegoe stan los "asimilados", los q reniegan de donde venían y se transforman en lo otro, pq consideran muy importante pertenecer (caso de algunos nacionalistas catalanes por ej, hijos de castellanos o andaluces).

    MO< lo del chaval de clase media q se integra con los chicos negros de la calle, está claro q trata de pertenecer a un grupo, cosa muy importante en la adolescencia. Uno puede ser de familia bien y de izquierdas, por ej...

    muxus

    di

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  14. Es una lástima que me haya acabado el libro tan tarde. Me ha gustado, me ha costado. Y es que Zadie Smith escribe muy bien, escribe sobre cosas que me interesan y a pesar de todo el libro se me atascó en un punto y casi lo dejo sin terminar.
    Esta mujer sabe de lo que habla; las clases sociales, el racismo, se ve que son asuntos sobre los que ella ha reflexionado-vivido profundamente.
    Y aunque la diferencia entre las dos familias es tan evidente (unos liberales en su sentido original, otros de derechas) Zadie sabe y nos cuenta que en el fondo las acciones humanas tienen a veces motivaciones que van más allá de la ideología. ¿Cómo se entiende si no, que Zora, adalid de las causas perdidas, partidaria de la apertura de la universidad a las clases menos favorecidas, pero consciente de su falta de atractivo, de la patada a Carl porque se lía con la guapa?
    Y este es para mí el centro del libro, las pasiones, los deseos, los miedos, la hipocresía.

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  15. Y ya de paso, y como tengo mucho tiempo libre, me he leído Howards End. Y me parece maravillosa la radiografía que hace de la sociedad londinense. No solo la división por clases, las clases que provoca el dinero, sino las diferencias que provoca la cultura, y la conciencia de uno mismo y de las cosas que somos capaces de hacer y su porqué.
    Las diferencias que las hermanas ven entre ellas y el resto del mundo- bien en el que se mueven, no son tanto monetarias como de capacidad para analizar la realidad en la que viven. Y esa diferencia la da la cultura, pero también el hecho de no tragar esa cultura como si fuera un jarabe que hay que tomar obligatoriamente. La cultura puede ser una autoimposición, para que no se diga, o una asunción gustosa, un placer del que disfrutar, si, pero también aprender a ver el mundo con ojos nuevos. Y en eso están las hermanas, asumiendo que su manera de funcionar no mueve el mundo tal y como están acostumbradas a verlo moverse, pero sabiendo que si mucha gente fuera capaz de analizar las cosas desde otro punto de vista, se movería en otra dirección, más justa probablemente.
    Y luego está el dinero, claro. Los ociosos frente a los currelas. Los asalariados frente a los jefes. Pero por encima de todo ese clasismo, el dejar que cada uno salve su propio culo, independientemente de las facilidades que tenga para ello. Liberalismo puro y duro, del que habla de libertad individual pero no mira las condiciones para poder ejercerla.
    Me dan ganas de volver a empezar.

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