Normalmente, cuando pongo una canción, termina el divague. Hoy la pongo al principio porque me gustaría venderos un "divague-experiencia", que lo leáis con la canción de fondo. Apretad el triángulo, no tiene video. Es de Hertzainak, banda de Rock Radikal Vasco de los 80 -aunque esta versión esté en las antípodas de ese género musical
“Aitormena" (“Confesión”) fue publicada en el disco "Amets prefabrikatuak", en 1990 y se convirtió en un himno de la música en euskera. Yo tengo una historia con esta canción: muchísimas veces hemos hablado en este blog de las cintas TDK que nos grabábamos los adolescentes de los 80 (hoy se nos llama "Gen X") entre nosotros, con amigos y novietes. Pues esta canción estaba en una de esas cintas. La letra va de dejar de ser esclavos de la rutina, de huir de ese lugar en el que te has convertido en el resto. Pero da igual no entenderla, la música lleva toda la emoción ella sola.
Y esa emoción me cayó toda de golpe el otro día al ver "Los domingos" de Alauda Ruiz de Azúa. Al final de la película, durante la resolución con una escena que va encajando la acción en dos planos, comienza a sonar "Aitormena" y ahí me vine abajo. Intento explicarme.
Como en el comienzo de Anna Karenina ["todas las familias felices se parecen y cada familia infeliz lo es a su manera"], "Los domingos" habla en realidad de una familia en crisis (¿cuál no lo está? ¿Hay familias funcionales?) y el drama de la adolescente que quiere irse monja es la punta del iceberg —metáfora manida donde las haya, pero lo veo así. Lo que hay por debajo, que es la parte de hielo más grande y con la que se chocan los barcos, es lo más interesante para mí de la narrativa.
No entraré en ello, porque como digo, es la parte mayor; solo haré un comentario sobre la montania de hielo que vemos sobre el mar -el tema de irse monja-, porque lo que me ha parecido curioso ha sido las diferentes interpretaciones: algunos pensaron que era reaccionaria, la directora dijo en una entrevista en Carne Cruda que ella, aunque no creyente, no había querido tomar parte, sino simplemente exponer los hechos de una manera neutral (ay, si esto existiera), y luego estamos el Peda y yo, a los que nos pareció claro activismo, mostrándonos la vulnerabilidad de una adolescente a la que sobrevuelan unos buitres que ahí se llaman la Madre tal o el Padre cual, esperando a que caiga porque "si Jesús llama" y otras zarandajas por el estilo.
Conste que tenemos nuestras credenciales para opinar: el Peda estuvo en un retiro de esos en los que no se podía hablar en todo el fin de semana, y yo -como todas las chicas de la generación X educadas en colegios de monjas- al ver la peli podía oler el comedor, la sala de espera de las monjas, sentir su voz untuosa hablando de Cristo como un amante (vamos, flashbacks en toda regla). En fin, que sabemos demasiado como para siquiera plantearnos lo de "es su decisión". Yo soy la tía de la prota, perdiendo los papeles, gritándole que Dios no existe, sintiendo la impotencia del fanatismo.
Me quedo con la mejor frase de peli que ocurre en una misa progre -o por lo menos no de clausura-, con la que aún me estoy riendo: "Porque los inspectores de hacienda hagan bien su trabajo, roguemos al Señor, te rogamos, óyenos".
Y por supuesto me quedo con "Aitormena"...
Maitia lehen baino lehen aska gaitezan
Mi amor, seamos libres cuanto antes

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