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02 mayo 2022

Existencialismo en los cafés. Escribir es borrar es ser antisocial. Andábamos sin buscarnos. Piedras a los cristales. Poseídos por la Nintendo. Simone en Marachiers (P4)


Lunes, 2 de Mayo de 2022
La primera foto es un ritual bloguero como cualquier otro -pero solo ocurre en los divagues de viajes, tranquis- y el breve contexto es: covendremos que, cuando una viaja 15-20 días con muy poco equipaje, no se va a llevar 20 prendas de ropa interior; con 3-4 vale, y vas lavando.  Este viaje era solo 4 noches, pero igualmente se cumplió el ritual (dedicación no es solo fotografiar las cuatro plantas de Pink Mamma). Pues bien, esto se hace esta mañana, en la que tengo agujetas, y se desayuna en casa: por algo este barrio (en realidad, París) es el paraíso  de la boulangerie

Una habitación sin vistas

Hoy es un día tranquilo del que no recuerdo mucho (lo que, en relectura, noto no ha sido óbice para que escriba otro "A la reserche du temps perdu", por qué le pondrían "divagando"?). Creo que nuestro primer objetivo es Saint-Germain-des-Prés, una de las zonas culturetas de París - la historia de sus cafés es impresionante. ?Alguien recuerda a Diderot y d'Alembert ? Bueno, pues dicen que planearon la Enciclopedia aquí, en el Café Procope y el Café Landelle. Como había múltiples imprentas y editoriales, esta zona se convirtió también en epicentro de la Revolución Francesa y en el SXIX se estableció aquí la École des Beaux-Arts, que dio a los más importantes arquitectos y artistas franceses del SXIX: Degas, Moreau, Seurat, Ingres. Delacroix (tomemos la ciudad) y Wagner (invadamos Polonia) también vivieron aquí y aquí, no lo sabía, murió mi querido Oscar Wilde, en concreto en la Rue des Beaux-Arts. Tras los terribles años de cárcel (la famosa es Reading, pero antes había estado en Wandsworth, aquí cerca de casa) se exilió a Francia. Estaba enfermo por las condiciones de su encierro y su dirección final fue la Habitación 16 del Hôtel d'Alsace, un sitio terrible: maravillosa su famosa frase "I am dying beyond my means", en absoluta pobreza. Eso sí, hoy el antro es de 5 estrellas, se llama L'Hôtel y se han alojado aquí desde Marlon Brando a JL Borges (este en plan fetichista porque había traducido a Wilde con 9 años y quería también morir aquí, cosa que no consiguió). Me han dado ganas de leer "De profundis" que me está mirando ahí en la estantería.

St-Germain-des-Prés,
aquí está enterrado Descartes
(no hablamos hace poco 
de su dualidad cuerpo-mente?)

Por lo que es más famosa esta zona es por su vibrante vida cultural en los cafés después de la Segunda Guerra Mundial. Tenía todos los ingredientes para ello: muchas librerías y editoriales, y filósofos, escritores, músicos, actores y otra gente de mal vivir como habitantes, ya que en aquella época no era la zona elegante que es ahora (gentrificación, que le llaman, aunque a la baja por las hordas de turistas). Todos ellos se reunían en cafés superbonitos, decoración art decó y espejos y tal: de ahí no podía nacer otra cosa que el Existencialismo. Justo al bajar del metro está Les Deux Magots, la Brasserie Lipp y un poco para adelante el Café de Flore. Estos eran territorios de Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre. Esto me recuerda que hace siglos que no leo nada de esta gente; en concreto, "hace siglos" empieza a significar "antes del blog". Siempre me queda ir a buscar en las carpetas amarillas a ver si tengo algún docu de word con "Las manos sucias" o "La mujer rota", pero no creo, a estos los leí en la zona de "pre-ordenadores-en-casa", supongo que durante la universidad. De todos esos libros no hay nada, no escribí nada (aunque ordenando papeles en mi covid las pasadas navidades encontré en Vetusta un par de folios manuscritos, embrión de divague sobre nosequé libro). Me suele pasar lo de la perplejidad ante esa joven extraña de 20 años, que quería escribir y aún no sabía que ocurriría bajo la capa con capucha de "Di". 

Claramente, divago. Volvamos a Hemingway, que también era asiduo de Les Deux Magots, igual que Boris Vian ("Escupiré sobre vuestra tumba", de este creo que hay doc de word, y como siempre que pienso en este título, ya se me ha pegado Siniestro), Truffaut, Godard, Giacometti and so on and so forth. Aunque siempre sospecho un poco de esta "cultura de cafés": estoy convencida que, sí, esta gente pasaría allí sus buenos ratos, pero no toda su vida como actualmente parece que hace alguna gente en ciertas terrazas. Para crear (sea escritura o lo demás), has de pasar mucho tiempo sola, leyendo a otros, escribiendo, y sobre todo, borrando. Del fino balance entre el terracerío y el ser antisocial hablamos con Elena Rius hace poco, precisamente en una de esas terrazas.


Donde antes tomaba notas
Simone para definir el feminismo,
hoy se sienta una turista de Wisconsin


La verdad es que no recuerdo cómo salimos de este arrondissement (el sexto) ni en qué dirección, solo que las calles son todas encantadoras, y por algo la gente dice de otras ciudades que son "parisinas". Un ejemplo es Buenos Aires, a todos los latinoamericanos les encanta y antes de llegar te avisan de que "es muy europea". BA y París están también muy unidas literariamente y es imposible no pensar en Cortázar cuando paseas por aquí. Tal vez lo viví más intensamente en mi primer viaje de adolescente, porque fue gracias a Elena, la otra chica del grupo del "campo-de-trabajo", que empecé a leer al Gran Cronopio. Elena era 
Perfume personalizado
una nerd cuando aún no conocíamos este concepto: una de esas adolescentes "poco populares" que por ello se pasan esos a
ños metidas en su cuarto leyendo (terminó estudiando Filosofía en Salamanca, ya apuntaba maneras) en lugar de bebiendo y enrollándose con chicos en "Oh! de bailar". Recuerdo la situación y la frase perfectamente: estábamos hablando de libros tras la cena y ella mencionó Rayuela. Ooops, ninguno lo habíamos leído y ella: "Cómo se puede no haber leído a Cortázar?" (le faltaba decir "con 18 recién cumplidos"). Lo primero que hice al volver a Vetusta fue comprarme "Rayuela" y bueno, qué puedo decir: "cómo se ha podido no leer a Cortázar hasta los 18?", lo suscribo. Pero románticamente pienso que Julio et moi andábamos sin buscarnos sabiendo que andábamos para encontrarnos: de alguna manera, indirectamente, nos encontramos gracias a París. 

Total que no sé cómo salimos del barrio y no sé tampoco cómo he acabado aquí, enmedio de otro flashback parisino de mis 18.  En aquel verano - recordemos el principio de esta serie, los del "campo de trabajo" terminamos en casa de los uruguayos Aída y su marido- conocí varios ejemplos de expatriados de sudamérica en París y, aparte de nuestros anfitriones encantadores, una tarde organizaron un paseo con otro amigo de Montevideo, que se podía llamar Warren o Pucho, quién sabe, que apareció con una mochila de la que parecía que iba a sacar juegos de magia, y nos fue llevando por esquinas nada turísticas - el suenio de todo turista-, explicándonos historias. Yo aún no sabía ahí que Latinoamérica iba a ser mi continente favorito, tantas cosas no sabía, como que hay que escribirlo todo: seguro que este paseo fue genial pero nunca pasó porque no lo escribí ("lo que no has escrito, no ha ocurrido"). Lo que sí pasó es que nos llevó a cenar a un restaurante pequeñito, monísimo -donde seguro que comí carne poco hecha á la pimienta-, del que no recuerdo el nombre, pero al que sabía llegar desde el Centro Pompidou. De hecho, llevé al Peda posteriormente pero la última vez que fuimos ya no estaba, y esto es siempre una razón para intentar vengar la memoria tirando pedradas a los cristales: que al volver, en lugar de tu bar, haya una sucursal del Banco Hispano-Americano. En fin, que Pucho o Warren luego nos llevó a su casa, a conocer a su mujer, que daba la mano muy flojito, que parecía que se iba a romper, y el recuerdo de esa sensación (volvemos a las magdalenas de Proust), sí que lo tengo. 


"Una calle de París...

... me recuerda todo aquello que no fui"
(has de tener cierta edad o estar muy mal
para entender  esto) 

Tengo un serio problema, está claro: este divague iba a ser solo fotográfico, porque no recuerdo nada y yo-qué-sé, que de repente estamos en Galerías Lafayette donde Mini ayer no pudo comprar su regalo pero hoy sí que sí. La cúpula es una maravilla y yo me planteo si estos son los grandes almacenes más bonitos que he visto en mi vida: mejor que Selfridges, y bueno, distinto de Liberty's, que tiene el encanto de lo Tudor (seguro que equivoco la época, pero parece un teatro elizabethan). Tiene una azotea llena de españoles viajando en grupos haciéndose fotos con París de fondo, pero hay una que no quiere salir porque "no me gusto nada" (está embarazada, y me recuerda a la lovely Fashion que en estos momentos estará en Barcelona con su tripita esperando a Roc). Pienso que será un recuerdo para su hijo decirle "mira, estuviste en París antes de nacer" y por fin la persuaden con un argumento similar. Nos vamos a comer algo a la cafetería, y sigo pensando en estos grupos de tres o cuatro parejas españolas que viajan juntos: cómo se pondrán de acuerdo con las complejidades logísticas de un viaje? Ayer me reí porque escuché en Montmartre a dos críos de uno de estos grupos, con un acento monísimo andaluz diciendo: "ahora nos vamos al hotel a jugar a la Nintendo como posesos". Pobres críos: por qué les hacemos esto. Por fin Mini no encuentra nada que le guste en Lafayette, pero conseguimos comprar dos cosas para Roc en el corner de "Petit Bateau": un pijama y un conjunto marinero picassiano (que luego dice Fashion son demasiado grandes. Pero no hay siempre mucho al nacer, y se les queda pequenio?). 


Ohhhh


Sobredosis de macarons

Ahhh



uuuuhh



Desde terraza de Lafayette



Tengo otra zona localizada para el final de la tarde, pero Mini, desangelada por no haber encontrado nada, tira la toalla y pide que la dejemos en casa (en el equivalente de "jugando a la Nintendo como posesa") y que sigamos solos nuestro aburrido -hoy sí- programa de festejos. Así que volvemos a Marachiers, nuestro étnico barrio y, en lugar de ir al quinto infierno que había planeado yo (apreciese cómo mis sugerencias son tomadas en serio por este grupo), acabamos caminando hasta la Plaza de la Nación por callecitas que se van poniendo más bonitas y parisinas a medida que avanzamos hacia el centro. 

Esta la he puesto por el perro-
disculpas pq las fotos de mi teléfono
son "beyond horrible" según Mini

Estación de metro parisina

Marachiers vibrante

Marachiers fotogénico
(si fuera con teléfono no propiedad del NHS)

Granadas de Marachiers,
más caras que en Londinium,
ahí ahí con Barna

Marachiers: atención al café lleno de maromos-only
Como Mini está en casa, he logrado persuadir al resto del grupo de llevar un kebab y queso (oferta impressionant ici, darlings) y vino (no sé si he dicho que soy una "natural", una superdotada sin necesidad de formación: este... meh) y cenar donde Char et Jul . Hay uno cerca que tiene una cola inmensa, y esto suele ser garantía. Cuando la fila entra en el restaurante, decidimos que con uno que se tenga que lavar el pelo vale, así que me quedo esperando fuera. Este rato es surrealista: tal vez sea la única mujer en la calle en todo el arrondissement. Espero con una baguette y una cámara colgada del cuello enfrente de un café: ahí están todos, mirando con sospecha, con sus ínfimas tacitas de café, no sé si debatiendo existencialismo ("Hice un examen de existencialismo: dejé todas las respuestas en blanco y tuve un 10"), pero feminismo me da la impresión de que no, así que terminaré con un poco de Beauvoir, que me hubiera gustado decirles:

"Una libertad a la que sólo le interesa negar la libertad debe ser negada. Y no es cierto que el reconocimiento de la libertad de los demás limite mi propia libertad: ser libre es no tener el poder de hacer lo que quieras; es poder superar lo dado hacia un futuro abierto; la existencia de los demás como libertad define mi situación y es incluso la condición de mi propia libertad”.

Si levantaras la cabeza, Simone...

01 mayo 2022

Me llamo Di y estuve en el-otro-Disneyland-París (Gracias Di por tu valiente testimonio) (P3)

Domingo, Primero de Mayo de 2022
Primero de Mayo, Día del Trabajador, Labour Day: tal día como hoy, hace 14 años estuve yo de labour (parto) - se dirá que soy literal, vale-, ergo es el cumple de Mini. Y toca pasar el mejor día del año  en Francia, donde se toman esto -lo del trabajo- de verdad en serio: fueron los primeros que celebraron esta fecha y la ciudad está cortada por una mani masiva. Como se sabe, esta celebración conmemora a los "Mártires de Chicago", sindicalistas ejecutados en EE.UU. por participar en la lucha para la consecución de la jornada laboral de 8 horas y se estableció en el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional de París en 1889; La rosa roja era su símbolo desde 1891, pero años después se cambió por el muguet (o "lirio del valle"), flor que se regalan los franceses en este día. La historia se remonta a la Edad Media, cuando no tenía obviamente ninguna significación política, y nosequién se la regaló a un rey y él a las damiselas en apuros y tal.  Luego llegó Dior, que tiene el muguet de emblema.  Es bonito ver a toda la gente por la calle con la flor para regalar, como en Sant Jordi con la rosa. 

Muguet,
que la rosa era demasiado roja


Mañanitas de París

Lo del muguet lo desconocía, pero nos lo cuenta una mujer en el metro mientras pasamos por "Voltaire" hacia el centro (nuestra línea es la 9 y qué grandes nombres de paradas: en la otra dirección está "Robespierre" a la que quiero ir, pero no encontramos tiempo). Nos oye hablar en castellano y nos explica que hay un montón de paradas cerradas por la mani, y ya de paso le pregunto por esa flor que todo el mundo lleva. Las paradas de metro cerradas no nos afectan porque nosotros vamos a Notre-Dame, para empezar nuestra maratón particular de solo-se-cumple-14-una-vez.




El desayuno ocurre en "La créme de Paris", una creperie con vistas a la catedral y con carteles iluminados con su nombre para los instagramers. Desayunar crepes o cualquiera de las variedades que ofrece este sitio me parece, divagante (clicke una) a) un exceso,  b) una gran idea o c) ambas. Exacto. Pondero con la carta si pedir una granola, el Peda pide una crepe de "frutos rojos", Mini de "nutella" y yo... ahí me estoy debatiendo cuando se van las jóvenes de al lado y entran unos ancianos venerables, que desentonan aún más que nosotros. El hombre se pide una copa que resulta ser de frappé abajo, nata encima y gofre encasquetado. Qué hostias, yolo, hago un Náufrago Ro: "qué tiene eso por abajo... ahá... lo quiero". Total que sí, es excesivo, claro q para qué llevo dos hienas como animales de compañía, siempre dispuestas a ayudar. Menos mal que no ofrecen sus servicios al anciano, que se va sin apenas haber probado el suyo. Alguna gente...


Notre Dame desde "La creme"

Los frutos rojos:
cuándo los retiraraón
por subversivo mensaje político

Avanzando un poco por La Seine, giras a la izquierda y en una de esas callejuelas hacia el sur por el Barrio Latino descubrimos la Iglesia de San Severino, una preciosidad. Quiero anotar cómo la Iglesia se esfuerza por ponerse al día con la sociedad: lo primero, los precios de las velas (10 euros, no puede ser una, debe ser un pack, más efectivo supongo), luego unas máquinas (en Montmartre) expendedoras de algo (estampitas? llaveros? indulgencias? menores?) y atención al nuevo modelo de confesionario: algo entre oficina portable de obra y banio público de conciertos. Ya no hay respeto: dónde ha quedado el arrodillarse detrás de la celosía con el Padre Bonifacio? (este es el anciano cura que venía a confesar a mi colegio, podría hacer solo un divague de mis charlas con él, pobre).

San Severino, con monja y todo 
Y lo mejor... algo en París vacío


No me puedo tomar en serio
confesar mis múltiples pecados
en esta oficina portable de obra


Perderse por las calles es lo mejor: te encuentras con librerías con nombre tan chulo como "Le dilettante", tal vez la ideóloga de este divlog Diva debería habernos llamado así: qué soy yo sino esta definición? Alguien que "cultiva un arte o una disciplina como aficionada, no como profesional, generalmente por no tener capacidad para ello". Bueno, hay otra en Barna llamada "La Impossible"... tantos potenciales nombres de blog...

Definición de di-letante

Cerrada, pq era festivo

Abajo la iglesia de Saint Sulpice que pilla de camino, a través de calles encantadoras con paredes escritas,  hacia los Jardines de Luxemburgo. Entramos al parque por un lateral y terminamos frente al palacio. Hay el típico ambiente festivo de parque soleado que solemos tener aquí por el norte. Si hace bueno, se toma la ciudad (estilo Delacroix opcional) y aquí está todo el mundo jugando al tenis, tomando el sol, paseando y, sobre todo, leyendo. Libros de papel, no mirando su teléfono: libros de papel, divagantes! (me saltan las lágrimas). Cuando te preguntan por imágenes o momentos felices de tu vida, uno ha de ser nesesariamente "leyendo tirada en un parque soleado" (Coronita opcional), y eso es lo que pasa aquí. Una diferencia con Londinium es que no dejan pisar el césped (hay solo una zona que sí, y están ahí todos hacinados) pero hay muchísimas sillas metálicas. Una maravilla. 


Saint Sulpice es un suplicio


Je ne sais pas porquoi,
que decía Kylie 

Franceses leyendo libros


Pero la magia no podía durar: hay que seguir con el programa de festejos de cumpleaños, siguiente actividad comprar un regalo en Galerías Lafayette de los Campos Elíseos (previa breve parada en el Arc de Triomphe), que tiene escritas en sus columnas múltiples ciudades de renombre, entre ellas por supuesto Vetusta. Desde aquí se ve al fondo, muy lejos, el gran arco de la Défense donde estuvimos ayer. Obviamente, como habíamos avisado a Mini, este es un país civilizado -no como el suyo- y el Día del Trabajador incluso Lafayette estará cerrado (solo están abiertas las iglesias, como hemos podido comprobar y ni del todo: no cura en la sección confesión), pero seguimos paseando por la Avenida de los Campos Elíseos hacia la Plaza de la Concordia, todo trés magnificient. Nos metemos hacia el palacio del Elíseo, pero no vemos a Macron. Breve nota: ayer me pareció cruzarme en la bici con el infame Boris Johnson en Hyde Park -dicen que ya no va más en bici, cosa que hacía de alcalde; nota 2, a Sadiq, actual alcalde, sí que lo vi una vez en Tooting Common (name-dropping, anybody?). Por la noche lo corregí y amplié con un sueño en el que yo estaba en 10 Downing Street -que parecía en realidad Buckimgham Palace- que no cuento porque no terminaré esta serie nunca. 



El siguiente destino es Montmartre: que no pare la fiesta (alguien ahí afuera sintiendo un poco de conmiseración para con los podres Pedalistas, padres añosos y anticapis?) Yo pensaba que nada había tan cansado como Disneyland y tras mis dos penitencias allí (me mandaron sendos curas tras confesiones de verdad), aseguré que nunca mais. Bien, esto está resultando otro Disney y no soy original, ya dicen que si "Venecia se ha convertido en Disneyland", ahora lo entiendo. Total que en Montmartre hay que tomar nosequé chocolate en café con decoración floral y espejos falsamente envejecidos. El padre del camarero tiene un apartamento en Castelldefells y por supuesto quiere mudarse a Barcelona, como todos los guiris, entre los que me incluyo. 

Sacrificios que hacemos las influencers


Pretendido vintage cookie

Las vistas de París desde arriba de Montmartre vienen a ser un poco las de Hamsptead Heath sobre Londinium, pero peor. Objetivamente. La basílica o lo que sea del Sacre Coeur nunca me ha gustado, pero nos sentamos en las escaleras que están llenas de los mismos figurantes de los Campos de Marte de ayer: "jóvenes-que-están-empezando" [es un concepto en nuestra vida, así empezamos a llamar irónicamente a los Je-ques hace años y Mini, con la creatividad con el castellano que nos tiene acostumbrados, dice una mañana al salir del baño de Charlotte: "hasta estos empezadores tienen mejor ducha que nosotros"]. Cuando en cenas de amigos sale el tema de "cual es la mejor época de la vida" yo siempre digo, queriendo mucho a Mini, que aquella entre cuando terminas los exámenes, opos, tesis o similar-reto-profesional-que-te-come-la-vida y los hijos. Bueno, pues en esa fase está esta panda, los muy cabrones. Están también los mismos figurantes indios o argelinos vendiendo Heineken en cubos de hielo, los pobres. Y un tipo que hace filigranas con un balón de fútbol sobre un pedestal. 


Vistas desde el Sacre Coeur: meh


Alguien se imagina ir al cole
todos los días con el lema
"Liberté, Egalité, Fraternité"
en la puerta?
Claro q luego votan a Le Pen.


Es la hora de cenar, ya llevábamos unos minutos sin hacer algo "moderno". Vamos caminando hasta un antro llamado "Pink Mama"es una de esas situaciones de "haced conmigo lo que queráis". Eso sí, al entrar creo que nos hemos equivocado: Mini, esto no es un restaurante, esto es un cocktail bar y tú tienes 14. Pero no adelantemos: cuando llegamos hay una cola enorme, pero justo hay una persona en la puerta preguntando "si hay algún grupo de tres". Ei! Nosotros! Me siento un poco mal por las parejitas o grupos que llevan esperando eones, pero el caso es que pasamos y no hay represalias. Eso sí, estamos en la planta de abajo, y la más bonita es la de arriba, con el techo de cristal y las plantas colgantes. Aún así, la planta que nos toca (hay 4) es muy chula -como digo, parece un bar currado-, y temo que la comida será mediocre, pero no está mal. Subo a hacer fotos al resto de las estancias (dedicación la mía a este blog) y pese a bajar el nivel de estilo y glamour del local por muchos enteros, lo pasamos bien. 

Tenemos una pareja de españoles al lado (por qué todo el mundo habla castellano aquí?), cosa que desconocemos hasta el final cuando les traen una botella de vino tras los postres. Ella se levanta con su copa y Mini nos dice "se lleva la copa?". A lo que ella contesta: "sí, me la llevo, y feliz cumpleaños". La pobre Mini queda horrorizada: lo de confiar en que nadie te entiende cuando viajas es claramente un error, habla la voz de la experiencia. Ahora sesión de Pink Mama:

Tiene 4 plantas, todas a tope







No sé si comenté que vinimos a París sin entrada a la Torre Eiffel: cuando los organizadores se pusieron a mirarlo, ya no había. Esto fue un pequeño drama para Mini, ya que era uno de los puntos culminantes de su Disneyaniversario. Parece que dejan unas cuantas cada día para vender in situ, así que la idea era presentarnos allí a una hora tardía, a ver si quedaban. Pero antes de esto hubo que pasar por una heladería y bajar caminando por el distrito del la luz roja, terminando en el Moulin Rouge, con autobuses vomitando turistas a la puerta. Mini pregunta qué pasa ahí dentro e intentamos explicar, aunque no tenemos ni idea. Yo no he estado ni siquiera en "El Plata" en Vetusta, ni en las peores noches de desfase. 

Las otras veces que he subido a la torre siempre ha sido caminando hasta que se puede (la primera plataforma). Mi primera vez seguro que porque era más barato (me gustaría decir que nos colamos, pero creo que no) y la otra porque es más chulo. Eso sí, siempre había subido de día. Al salir de la estación de metro la vemos de noche y Mini nos cuenta que cuando da la hora, le salen estrellitas (cuánto se aprende en TikTok). Son las 22:55, y esperamos a las 23:00 y voilá! lluvia de estrellas. Vamos a la ventanilla y... hay entradas! Eso sí, ascensor desde abajo. Hay muy poca gente, y es una gozada: nunca me había gustado tanto. Las vistas son espectaculares, tienes toda la primera fila todo el rato para ti, no hace frío ni tanto viento como pensaba. A medianoche cierran, hay que empezar a bajar. Mini está feliz, aunque -loado- ya se ha acabado su cumpleaños. 

Menos mal, o habría que llamar al samur para los padres. A la 1:40 am nos metemos en la cama. De verdad que la gente con muguets y las crepes ha pasado hoy?







Mini cumple 14: montaña rusa de año, baby.

 

Esa pequeña niña adorable que tenía año y medio cuando se empezó este divlog cumple hoy 14. Eso quiere decir que llevo 13 años cada Primero de Mayo escribiendo cosas monas sobre los previos 12 meses. Tras ese ejercicio hoy, he parado, he releído (sí, a veces releo) y me he dicho: guau.  


Por supuesto Mini no me lee -aunque el otro día me preguntó así, como de pasada, si "has escrito algo para mi cumple"- pero me he sentido en la obligación de enseñarle esto porque si un día cayera por aquí desprevenida, la residencia de ancianos donde me mandará será aún más low-cost, un ryanair de los geriátricos. Pero no ha sido tan malo, a ratos es adorable: "mummy, me gustan tus dedos en el teclado". Y yo, "qué?". "dohh, una metáfora, que-me-gusta-cómo-escribes!!!!”, suspira, “Pero quita cuando hablas mal de mis amigas" (os aseguro, no hablaba mal de sus amigas, bueno, o muy mal). Así que, dear divagantes, la mejor parte del divague, aquella que si no tienes hijos podría funcionar perfectamente como anticonceptivo, ha sido censurada - claro que igual la puedo convencer algún día para que lo escriba ella misma - por pasta.  Podéis hacer un crowdfunding, igual la motiva. 


Su podcast

Escribirlo, o un podcast, porque hace un par de meses, Mini comenzó a grabar un podcast, de contenido dudoso. Igual que en el principio de su cuenta de Tiktok "daba consejos" al mundo, aquí toca temas como “preferírias hacer esto o aquello” o "viajes" o “ratones en Londinium” (suena? Quién roba temas a quien?) Quien la escuche pensará que yo a ella porque tiene  una confianza en la voz, que ríete de Encarna de Noche. 


 Aquí van las cuatro cosas que me ha dejado comentar:

Nerds and cools

Esta es su taxonomía de "popularidad" que todos deberíamos conocer. Según MIni, hay en el cole un grupo de "cools" (los guays) y otro de "nerds" (inadaptados, tirando a autistas, con intereses tipo lectura, el manga, los tornillos. Ahí piensa que estaban sus padres a su edad). Las chicas cools de su clase parece que tienen 17: Las he visto, y entre el maquillaje, los pendientes y las actitudes (morritos, miradas intensas), dan miedo. A los chicos no los controlo tanto, aunque hay uno de un curso superior que se maquilla en plan drag, muy profesional y tiene medio milón de seguidores-literalmente. Según Mini, ella no está en el nivel de pertenecer a las cool (“es tu culpa mummy por no dejar teñirme el pelo ni llevar pendientes” - lo de maquillarse drag no lo dice), pero "tampoco estoy para arrastrarme y acabar con las nerdas", así que permanece en una tierra de nadie que le causa a ratos, cierta desazón. Ya ha llegado a una solución: "Mummy, yo lo que necesito es un novio español guapo, que no hable nada de inglés, así no se podrá comunicar con mis amigas". Tranquila, lo de nada de inglés no será difícil de conseguir. Un novio florero: el feminismo ha llegado demasiado lejos.


¿Dónde aprende esas cosas?

Siempre he aprendido mucho de esta hija, pero en este año me he dado cuenta que ella ya no aprende casi nada de mí. Es más, la cantidad de maldades que sabe que no ha oído "en casa" (ya sueno como la Yaya) es ingente. Por ejemplo, nos encontramos, como buenos guiris, comiendo paella en un restaurante de playa en Barcelona. Hay un grupo de chicas celebrando algo, con unos apéndices en su frente (no, no iban de unicornios). Mini se ríe: "mirad, llevan dildos*". Su padre me lanza una mirada de horror (yo no tengo nada que ver), sus tíos (los jekes), nos miran confusos (afortunadamente, no entienden la palabra). Tomo las riendas: "¿Quién te ha enseñado esa palabra?" (monikako) “I just know”.


(*dildo=objeto sexual vibrador, o bien, como era el caso,  estático)


Harry Styles

Si el divagante no sabe de lo que hablo, felicidades. Hubo una vez una boyband llamada "One direction", formada por varios niñatos y el líder era el tal Styles. La propia Mini se da cuenta de que es vergonzante, a su edad, seguir siendo fan de Harry, porque ya lo era con 4: "mummy, tengo que ir al concierto, es que llevo 10 años siendo fan". Su última canción la hemos escuchado tantas veces que he hecho alucinaciones hipnopómpicas con ella.

Ahora resulta que Harry toca en Wembley en Junio y Mini tiene que ir, mummy, es importante. Asume como mal menor, debido a su edad, llevar a su padre. Lo siento pero la imagen del pobre Peda, fan histórico del Rock Radikal Vasco, coreando “that’s what makes you beautiful, oh oh” entre niñas de 8 años es impagable. Pero, oh destino, el día que salen las entradas, a las 9 am, "estás en la posición 120.000 de la espera". Oh well, Mini...

Leer un best-seller

Claro ejemplo de la abnegación del amor de madre,  el pasado mes hice algo que jamás antes desde “El médico” cuando tenía más o menos su edad: leer un best-seller. Mini ha vuelto a la lectura con esos libros que hay en Waterstones de "compre dos, lleve tres".  Vale, cualquier cosa por que lea. 


Dentro de todo este material mercenario que consume, tenía mucho interés en comentar conmigo, atención, "Los siete maridos de Evelyn Hugo" (no promete ya el título?). Le daban igual mis prevenciones, segurísimo que me iba a gustar: "pinkie promise que llegas al quinto marido". ¿Por qué al quinto? "Por que después de ese seguro que no lo puedes dejar". En fin. 


Cuando le puse una estrella en goodreads su amiga Sofía (que también lo ha leído) me pone un mensaje: "¿Cómo le has puesto solo una estrella a Evelyn Hugo????". Mini se une y las dos indignadas contra mí. Aunque ambas admiten que notan la diferencia con los libros que han de leer por el cole:  por lo menos distinguen lo que está bien escrito de esto. 


Nota: me preguntaba antes de dónde aprendía ciertas cosas. Bien: este libro, que han leído todas sus amigas, es inapropiado para niñas de 13. Sexo, droga y rock&roll por un tubo. Lo mismo que "Normal people" o "Conversations with friends". Me siento malísima madre, pero “Oh no, mummy, está bien, no te preocupes, lo entiendo todo, no hay problema". Lejos quedan los días de "mummy, remind me what is an erection?".


Expedición

Como parte de un proyecto "para el currículum", dice, ha tenido que hacer una expedición de supervivencia y caminar 20 kms al día con un mochilón. Dentro de dos semanas tienen "la final", en la que cinco niñas serán soltadas solas con un mapa, una tienda y un camping-gas por la campiña. El fin de semana anterior fue mejor de lo esperado, aunque por la noche hizo algún vago intento: "a otra niña la vienen a buscar, yo no estoy a gusto aquí". Qué bruja. 


Lo mejor -que confirma mi grado de madre desnaturalizada- fue cuando me metieron en un grupo de whatsapp trampa las otras mamis  del grupo “para coordinarnos”. Como pusieron solo las iniciales del proyecto, no me sonó de nada y mi entrada estelar en el grupo fue: “?Es esto un error? No conozco este grupo”. Y claro: “eres Di, la mami de Mini Vagando? Somos las madres orgánicas, organizadas, grillos del hogar del grupo 17”. Más que de una expedición juvenil parecían preparacionistas. The road está ahí.  


Nerdos central: sus padres
Mini sigue pensando que ha tenido muy mala suerte con sus padres, su aitá es insufrible y yo "un protagonista nata" (de alguna serie B): "Mummy, you are such a main character" (totalmente injustificado), me dice. A nuestros amigos -tuvimos visita la semana pasada- les parece siempre graciosísima -no viven con ella, está claro- cuando dice cosas como "mummy, te preguntaría algo, pero no, porque seguro que haces de ello algo educacional" o "no dejéis de beber por mí, ya he visto a mi madre "emborrachada" en España por un poco de sangría y a mi padre, como si nada". 

Y voy a terminar con una canción para los que no conocéis a Harry Styles, que le dedico al pequeño monstruo con todo mi amor. Tiene todos los componentes del cheesy más histérico y el video es despatarrante, pero hay una parte de la letra que cada vez que me salta cuando voy en bici (autoflagelación: está en mi lista) se la canto justo a ella...

You don't know, oh-oh
You don't know you're beautiful, oh-oh
That's what makes you beautiful

Felicidades princhipesca