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02 junio 2023

"Siempre hemos vivido en el castillo" de Shirley Jackson: de casas tomadas y las mujeres que las habitan; de repetición de patrones y pueblos opresivos; de diagnóticos y brujerías.

"We have always lived with the castle" (1962) ("Siempre hemos vivido en el castillo") de Shirley Jackson es la última novela que escribió esta autora de género -thriller psicológico- americana que falleció en 1965 con 48 años. Dicen que es su obra maestra aunque tal vez sea más famosa por "The haunting of Hill House", novela que se ha adaptado al cine varias veces, pero que yo no he visto. Lo que sí he hecho ha sido leer sobre su vida al terminar la novela y, guau, he entendido algunas cosas. ¿Cómo no me van a quedar largos los divagues?

Fijaciones de escritor: aquí, las casas
Para empezar, algo que nos podría dar una pista sobre Jackson está en los títulos. Ambos hablan del lugar donde se vive: "un castillo", "una casa" (en la colina, encantada, ah!). ¿Podría tal vez estar la autora preocupada, tal vez obsesionada con las viviendas?

House by the railroad
(Edward Hopper, 1925)
Jackson nació en California, hija de una familia adinerada venida a menos. Su tatarabuelo había sido el arquitecto de dos masiones parte de un conjunto que se construyeron en Nob Hill, San Francisco, los impulsores de la Central Pacific Railroad, un grupo de magnates que se habían enriquecido a costa de explotar a trabajadores chinos en la construcción del ferrocarril.  Pero, oh destino o lo que fuera, un cúmulo de desgracias persiguieron a los habitantes de estas mansiones durante los años siguientes, incluyendo el fallecimiento a los quince años del hijo de uno de ellos. Los padres, para honrar su memoria crearon una universidad con su nombre (¿a alguien le suena Stanford?). Por si no fuera suficiente con esta aparente maldición personal, por si no quedara claro lo que los Hados querían decir, todos los casoplones fueron destruidos en el gran terremoto de San Francisco en 1906. 

Parece que Shirley Jackson vio una se esas casas en una postal y se obsesionó con ella: justo era una de las mansiones que había proyectado su antepasado. De ahí salió la casa encantada de la colina (Hill House) y quien quiera saber más de esta historia, hay un artículo sobre "Mansiones victorianas en California en la ficción" en la LA Review of Books que me ha encantado. California no tiende a ser una localización para la novela clásica de fantasmas y en el artículo se dan ejemplos de lugares más frecuentes para el género como Nueva Inglaterra (Hawthorne, Poe, Lovecraft), Louisiana (Anne Rice), Nueva York (Ira Levin), Washington DC (Peter Blatty), Maine (Stephen King), además de más cosas, incluyendo este cuadro tan chulo de Edward Hopper, "House by the railroad". 

Repitiendo patrones: Nos casamos con nuestro padre, nuestra madre
Y como si fuera "justicia literaria", Jackson, obsesionada con las casas acabó en una etapa de su vida siendo agorafóbica (ese terror a salir de tu casa, de los espacios abiertos). Formular una agorafobia no es algo que yo pueda hacer alegremente basándome solo en unos cuantos artículos y podcast con los que me he empapado después de terminar la novela, pero lo que queda claro es que la autora no fue feliz en sus relaciones familiares y terminó, de alguna manera, haciendo aquello que dicen los psicoanalistas que hacemos todos: casándonos con nuestro padre o nuestra madre. En concreto, lo que ella hizo fue reproducir el patrón de abuso emocional que sufrió por parte de su madre con su marido. 

La madre de Shirley, Geraldine, era de esas malasmadres (en el fondo, brujas) que escritos por un guionista parecería inverosímil. Era estilosa y superficial, brillaba en el country-club y nunca entendió a su hija, poco social, raruna y obesa. Cuando Shirley le envió una nota con el éxito que había tenido su novela, en lugar de felicitarla, la reprendió por lo horrible que salía en la foto de la contraportada. Shirley entonces le escribió una carta de esas que terminan siendo terapeúticas para una misma, poniéndole los puntos sobre las íes, pero que al final no envió. Shirley, darling, muy a favor de las cartas que no se envían, pueden hacerle a una mucho bien, pero sospecho que en este caso enviarla aún habría sido mejor. 

En la universidad de Syracuse conoció a su marido Stanley Hyman, que venía de una familia intelectual judía de Nueva York y tenía simpatías comunistas. Parece que él leyó uno de sus relatos y sin conocerla dijo "me voy a casar con esta chica" (a mí, que soy una sentimental, me parece un inicio de relación encantador).  El también quería escribir pero no tenía su talento, y al final terminó dando clases en la uni y siendo crítico literario. También en esto decepcionó a su dominante madre-casarse con un judío, qué cosas. Y fastidia que al final tuviera razón, porque él resultó ser un hombre hijo de su tiempo (¿alguien puede imaginar el horror de los años 50 americanos? - en los españoles ni entro) esperando que ella se comiera todas las labores del hogar, los hijos y le llenara el tintero, y además odioso, fiscalizando todo de su vida, incluido su dinero (y eso que ella enseguida ganó más que él), y lo que escribía (¿para qué escribirse cartas con una amiga si puedes estar escribiendo un relato que nos da pasta?). 

Stanley además creía en el poliamor y ya de novios se liaba con sus estudiantes. Insistía en contárselo con detalle -ya se sabe, si no, son cuernos.  Shirley aún así se casó y tuvieron tres hijos, pero la cosa no cambió: no fueron una pareja abierta porque el tema era solo unilateral y causó muchísimo dolor, contribuyendo a los problemas de salud mental de Shirley. Por lo visto, Jackson también le escribió cartas como la que dirigió a su madre, dejándole claro su sufrimiento y quién sabe si anunciándole que por fin se había armado de valor y le dejaba - pero de nuevo, nunca las envió. La pobre Shirley pensaba que no podía aspirar a nada mejor. 

Se abre el círculo: de la asfixia familiar a la de todo el pueblo 
Se ve claramente por qué la familia era una fuente de opresión y fijación para esta mujer, pero es que además si ampliamos el círculo tenemos el pueblo donde ni encajas ni nadie te entiende: North Bennington, en Vermont, donde su marido era profe de la universidad. Allí Shirley aprendió que no solo puedes ser excluida por no ser lo suficientemente glamourosa, como hacía su madre, sino por ser demasiado lista, lectora, intelectual. 

Además, la caza de brujas que había ocurrido no muy lejos de allí, en Salem, unos 300 años antes (Shirley escribió "The Witchcraft of Salem Village" en 1956) se replicó en la investigación sobre su marido en pleno macartismo por rojo peligroso. Qué época aquella, recuerdo pelis como "Trumbo" sobre el guionista Dalton Trumbo o la obra de teatro de Arhtur Miller que curiosamente se titulaba, volvemos a las brujas, "Las brujas de Salem".

Nota: hace mucho que no hablo de brujas pero -como una de ellas- es un tema que me fascina. Ya al principio del divlog hice una serie (en aquella época tenía el detalle de separar los divagues largos en entregas, a estas edades, dejo que la lectora se dosifique ella) basada en uno de mis libros tótem de juventud, del gran Marvin Harris: "Encantada por las Brujas" lo titulé y se puede leer aquí. 

La lotería
Jackson en el Albert Bridge
De Jackson, yo solo había leído su famoso relato "The lottery" ("La lotería"), que se publicó en el New Yorker en 1948. La trama es así de terrorífica: un día al año, es tradición que los habitantes de un pueblo pongan sus nombres en una bolsa y la persona que salga es lapilada hasta morir -por algo relacionado con las cosechas, ustedes saben. Hay que seguir la tradición por barbárica que sea, "es que se ha hecho siempre", dicen.  

Aburrida de los que enarbolan la tradición para justificar muchas cosas: eso sí, cuando lo leen en un relato perturbador, llevado hasta los límites como se hace en la ficción, entonces no. Entonces escribieron muchas cartas de queja al director, e incluso de odio.  ¿Qué clase de persona -una madre de familia- escribiría ese relato? Da igual: ha permanecido como un texto icónico de la literatura americana del SXX y se estudia en las universidades. 

Maravilla de primer párrafo
Parecía que no iba a llegar, pero aquí estoy: hablando del libro. "We have always lived in the castle" empieza con un párrafo maravilloso, que me atrapa desde el principio. Resume muy bien el espíritu del libro: su naturaleza inquietante a la vez que juguetona, su desasosiego, su tono infantil, su humor, su oscuridad.
"My name is Mary Katherine Blackwood. I am eighteen years old, and I live with my sister Constance. I have often thought that with any luck at all I could have been born a werewolf, because the two middle fingers on both my hands are the same length, but I have had to be content with what I had. I dislike washing myself, and dogs, and noise. I like my sister Constance, and Richard Plantagenet, and Amanita phalloides, the death-cup mushroom. Everyone else in my family is dead".

[«Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo he pensado que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular en ambas manos son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la seta mortal. Todo resto de mi familia está muerta»]

Esta es Merricat, que tiene dieciocho pero suena mucho menor y que es, según el análisis de Joyce Carol Oates al final de mi edición, una de los inolvidables adolescentes de la literatura de mitad de siglo americana: cómo olvidar a Scout de "Matar a un ruiseñor" , a Holden Caufield de "El guardián entre el centeno" (era pre-divlog, no hay enlace), Esther Green de "La campana de cristal". Y cita a otros que no he leído como Frankie de "The member of the wedding" y Rhoda Penmark de "The bad seed". 

Reliable blogger (Bloguera de la que te puedes fiar)
Merricat es la narradora en la que no se puede confiar (unreliable narrator) por antonomasia. Vive en la enorme casa de la familia con su hermana mayor Constance y un tío con principios de demencia, alejados de todo y todos: la casa está en las afueras y cercada con signos de "no pasar, propiedad privada". 

Siguiendo con hace dos o tres párrafos, por supuesto hay aquí un típico pueblo opresivo que Jackson nos describe a la perfección simplemente con la visita de Merricat para hacer la compra en el primer capítulo. Algo terrible sucedió y todos las odian, pero les da igual. El ecosistema que tienen en La Casa es perfecto para ellas y, a menos que alguien interrumpa esa homeostasis, son independientes y lo que es más importante, felices. 

Cuando escribo estos divagues, siempre suelo decir que se lea con tranquilidad, porque no cuento nada de la trama, que solo hablo de los "grandes temas subyacentes" [solo alguna vez he avisado sobre mi imposibilidad de escribir sin revelar algunas partes del libro, luego por tanto aconsejo que si alguien se lo pensaba leer, que volviese cuando leído; pero no suelo, me aburre solo reproducir la historia, para eso está wiki]. Y yo no soy "unreliable", soy así de fiar. En este caso creo que es extra importante llegar al libro sin saber nada, como he llegado yo, para que todo te vaya sorprendiendo y para que la sensación de extrañeza y perplejidad te envuelva, futura lectora, como me ha ocurrido a mí. Luego lo que escriba no va a ser por supuesto trama, ni siquiera "temas", sino simplemente sensaciones personales que igual resuenen contigo, y las habituales disgresiones vagamente relacionadas que dan nombre el blog y con las que continúo. 

"What  Ever happened to Baby Jane"
Bette Davis y Joan Crawford: hags
Curiosamente el pasado fin de semana vi este clásico de Robert Aldrich de 1962. Se trata de otras dos mujeres encerradas en una casa en otro thriller psicológico. Pero hay muchas diferencias: aquí hay odio y ellas son mayores. 

El duelo interpretativo es bestial: Bette y Joan, yo creo que Bette lo gana, porque es el personaje más loco. Es una peli que toca muchos temas (los juguetes rotos, la enfermedad mental, la rivalidad entre hermanas y divas) y en la crítica cinéfila han llamado al género "hagsploitation". Una "hag" es una mujer vieja, tirando a bruja - volvemos a las brujas. El cine de "explotation" es aquel que sigue una moda del momento, que se sube a esa ola para sacar pasta (muchas pelis pueden ser de segunda fila, pero algunas han conseguido ser de calidad o pasado al estatus "de culto") y hay mil subgéneros ahí (Di, contención o le sale otra cabeza a esta hidra), son las pelis con las que se curtió Tarantino. Pues bien, hubo un filón que eran las pelis de miedo con mujeres de cierta edad (atención que nuestras protas tenían 56 y 54 en esa peli y a mí me parece que tienen 102). Tener 50 era trágico en Hollywood, y al final este género no es otra cosa que misoginia encubierta. 

Vienna: "Los chicos que juegan con pistolas
han de saber morir como hombres"
Eso sí, todo ha ido incluso a peor: me llamó la atención las arrugas -propias de la quinta década, es así- de ambas. Hoy en día, eso sería filtrado, photoshopeado, operado: Bette está maquillada grotesca porque va de grotesca, pero Joan está guapísima. Vale, tengo un "woman crush" con Joan: no solo es una de las mujeres más guapas que he visto en mi vida, sino que es Vienna en Johnny Guitar, el western con los mejores diálogos que conozco (claro que esto no es decir mucho, tengo más que lagunazas en este género). 

Pero no solo explotaban lo de viejas brujas en peli de miedo, sino el hecho de que Bette y Joan se odiaron personalmente durante toda su carrera profesional (creo que hay una serie del tema, "Feud", que yo no he visto: Sarandon en Bette, vale, pero Lange en Joan? ja). Otras que se odiaron épicamente fueron las dos pánfilas en pantalla Olivia de Havilland y Joan Fontaine, que eran hermanas en la vida real. No conozco una enemistad tan sonada en dos hombres (un google rápido revela Brando-Dean, pero nada que ver con estas grandes divas). Más misoginia, pero arriba con Joan, que era lo opuesto a las sosainas de la época dorada de Hollywood. Pero ya vuelvo a la novela que nos ocupa. 

Construir en tu cabeza 
Me he ido en lo que parece una divagación espectacular de "Siempre hemos vivido en el castillo", pero es que la tentación de dos mujeres viviendo clautrofóbicamente bajo el mismo techo era demasiado grande. Claro que Merricat no lo vive como asfixiante, ni tampoco su hermana Constance. De hecho, volviendo al principio, la descripción de la casa en la que habitan juntas, que luego se transformará en castillo -cuando algo muy dumaurierano pasa y la hiedra es lo único que separa al observador de ciertas partes del cielo estrellado (nota: espero que este paréntesis esté lo suficientemente oscuro para quien no lo haya leído, pero transparente para quien sí)- es una de las cosas que más me han gustado de la novela. Y la personificación de la casa, que "parece que temblaba cuando ella cruzaba la puerta principal". 

Uno de los aspectos más mágicos de la lectura es que tú has de hacer todo el trabajo de construcción de la "mise-en-scene". Cuando ves una peli, en el fondo estás viendo cómo lo concibieron otros: recuerdo ahora la cinta de Luca Guadagnino de 2017,  "Call me by your name" en la que me enamoré super-fuerte de esa casa de verano. En aquel divague hablaba de ir a "este lugar en mi cabeza", aunque ahí me lo daban hecho. 

En esta novela, la casa es toda mía: la parte frontal en la que no se hace vida porque es la que da a la carretera, la parte trasera con el porche donde está la cocina inmensa, que le da el sol todo el día, con sus tumbonas para leer y su hamaca colgada donde pasar esos maravillosos "días lentos" que todos recordamos de la infancia y que ya no han vuelto. Luego está el jardín que tiene una parte de huerto para la hermana mayor que cultiva de todo y más tarde lo pone en tarros para conservas (y así poder subsistir ahí solas en el castillo, si vienen mal dadas) y que termina en una bosquecillo que desemboca en un "creek".

Un "creek" es un riachuelo al fondo de un pequeño valle y me ha encantado bajar con Merricat cada vez que se iba de la casa cabreada, o a buscar objetos que había enterrado, o lo que fuera. Hace tres veranos, de vacaciones en Sudáfrica, nos quedamos en una casita que tenía un "creek" (Whiskey Creek se llamaba) y los Pedalistas, aunque tengan mala fama en estas lides del paseo campestre, se lo hicieron todo y llegaron entre los árboles y setos al maldito arroyo. En mi mente, ese ha sido el creek, tal vez algo cambiado, pero ha sido mi creek. La casa no ha sido una que yo conozca: me la he inventado entera, pero también ha sido la mía, y me ha encantado cada vez que abría el libro volver allí. 

"Casa tomada"
Otra referencia que no puedo dejar pasar es la de tal vez mi relato favorito del Gran Cronopio. Leyendo sobre Jackson y esta novela he saltado de un lugar a otro y por supuesto se han citado referencias como "The turn of the screw", pero no he visto ninguna a "Casa tomada". 

Aquí, dos hermanos viven en una casa que poco a poco les va expulsando. Le tengo además un cariño especial porque inspirada en él escribí un relato de unas de las mejores vacaciones de mi vida, en ningún lugar lejano ni exótico ni con aguas transparentes, sino las que pasé con la Yaya en nuestra casa de Vetusta en agosto de 2013, sin hacer nada más que experimentar ese "dejarse hacer" por la casa, aspirar a la lentitud, intentar cuidar a quien se quiere. Lo titulé "Casa Tomada: Tomados por La Casa"; ahora, quien quiera (re)leer The Real Thing, a Cortázar, que clique aquí. 

Pensamiento mágico
He dicho que Merricat esconde cosas, fetiches (objetos a los que se da un valor especial, un superpoder) y Jackson nos deja muchas pistas que sugieren brujería: tiene un gato, habla de plantas y setas venenosas y hay numerosos ejemplos en la novela de "pensamiento mágico" -creer que tus acciones pueden influir en el curso del mundo. Es terrible lo de la deformación profesional por la que, en lugar de pensar en brujas (Jackson fomentó una imaden de estar interesada en el ocultismo, no sé si de verdad o de cachondeo), yo considero que este tipo de pensamientos es típico de los que padecen de Trastorno Obsesivo Compulsivo "si no hago este ritual, aquello malo pasará". Es tu responsabilidad: si no abres el cajón tres veces cada noche, alguien entrará en tu casa. O lo que sea. Merricat cree, por ejemplo, que cuando llegan cambios a sus casa, es porque se ha caído del árbol un libro de su padre que ella había colgado de una rama. 

Y no para ahí mi continuo tratar de diagnosticar: 
¿es Merricat autista? Es rígida en su pensamiento, tiene fijaciones, no está interesada en las relaciones sociales -salvo con su figura de apego y seguridad, su hermana-, odia el cambio y las transiciones, tiene "intereses especiales" y tal vez hipersensibilidad al tacto (un anillo la haría sentirse "atada" y cómo la entiendo: no es metafórico, yo un anillo solo lo aguanto un rato). ¿O es alguien con Limitads Emociones Prosociales? Sin empatía, culpa, ni remordimiento o, ¿es tal vez la manera bruta de los niños de decir lo que piensan, que luego con la edad vamos domando? Fantasear con caminar sobre los cadáveres de esa gente fea y terrible, odiarlos deliberadamente en lugar de pasivamente, no sentirse culpable cuando esos pensamientos te visitan, simplemente darle rabia que no se cumplan, no hacer caso a su hermana que le dice que el odio la debilita. A ella la hace más fuerte; ella no tiene miedo de ser quien es. 

Yo he entonado un mea culpa -sin mucho remordimiento, como Merricat- por lo del sobrediagnóstico, pero los que tampoco se cortan un pelo son los de la crítica literaria. Vamos a ver, el ensayo al final de mi edición de Joyce Carol Oates está plagado de interpretaciones psicoanalíticas que no hay por dónde cogerlas (bueno, peor es cuando se pone ella misma a diagnosticar, hasta "esquizofrenia paranoide" se menta en alguna ocasión). Habla de fetichismo de la comida, de cómo esto tiene un componente erótico, y es un ritual erótico que las une... en fin. Ya hemos hablado de Judith Butler y "el texto peor escrito del año", simplemente porque no hay quien lo entienda. Parece que para ser crítica literaria has tenido que estar un tiempo en psicoanálisis. Paso. Claro que la buena de Shirley, con su agorafobia y esta frase, se lo pone en bandeja a estos payasos: "Dónde podríamos estar mejor que aquí? Quién nos quiere, fuera? El mundo está lleno de gente terrible".

El adjetivo "inquietante" no hace justicia al ambiente que describe Jackson
He hablado de casas, de parejas de mujeres bajo un mismo techo, de repetición de patrones, de pequeños-pueblos-grandes-infiernos, de enfermedad mental y tengo la sensación de que no he logrado transmitir algo que Jackson hace muy bien: la sensación tremendamente inquietante de que algo terrible va a ocurrir. 

Algunas descripciones físicas como las de "unos pasos en el piso de arriba donde siempre había habido silencio" se entederán enseguida. Pero hay más, porque hay algo que intuimos que esta unreliable narrator sabe y no cuenta -"no sabían que era el último día que harían esto o aquello". Además, esta técnica de hacernos sentir un presentimiento desasosegante la usa en la maravillosa descripción de algo que pasa, ajeno a las hermanas, y es contado basándose en su desconocimiento: 
"Era el último de nuestros maravillosos días lentos, aunque nunca lo sospechamos entonces. Comimos, reímos, sin saber que mientras éramos felices él estaba intentando abrir la puerta del jardín, mirando por el caminito, atravesando el bosquecillo, cerrado en su día por la valla que construyó nuestro padre".

Esta descripción es tan cinematográfica, que la podría haber filmado Robert Aldrich con nuestras dos divas-brujas: mientras lees, vas viendo la escena en los dos planos. Lo mismo pasa en nuestra vida, pero que solo cuando luego nos contamos el relato, podemos componerlo así, simultáneamente.

En el final de "Casa tomada", los personajes, cierran bien la puerta de entrada y tiran la llave a la alcantarilla. "No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada". La casa ha ganado, como gana también en "Siempre hemos vivido en el castillo", a su manera, de otra manera. Yo tiro la llave justo aquí para quien se atreva a entrar a mirar. 








26 mayo 2023

Correspondencia entre autores. Señoros insoportables. Se puede ser Naturalista y conservadora? Y es "jamona" un insulto? Todo esto y algo más a propósito de "Insolación" de Emilia Pardo Bazán


Correspondencia misteriosa entre autores
Es lo que parece: comienza la temporada
de divagues con geranios
 
Uno de los libros con los que mejor me lo he pasado en los último a
ños es "Posession" de AS Byatt. Es una "novela de campus" con detectives que investigan la correspodencia amorosa secreta entre dos autores victorianos (se ha especulado que el hombre podría estar inspirado en Tennyson, tal vez Robert Browning) y tiene todos los componentes para que a mí me guste: literatura, victorianos, detectives, académicos malos, feminismo.

Y es imposible no recordar "Posession" cuando una piensa en la correspondencia que mantuvieron durante treinta años Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós. Las cartas de ella son conocidas y han sido incluso publicadas, pero las de él están desaparecidas. Se puede imaginar que las cartas escritas por Galdós (de quién son las cartas? de quien las escribe o quien las recibe?) se encontraban en la residencia de verano de Pardo Bazán, el Pazo de Meirás, luego fue la familia Franco quien se las pudo encontrar después de que se hicieran con él tras la Guerra Civil, así que quizás esta ocultación tiene una motivación política (se ha especulado: dar cierta imagen de ella y no de él), o tal vez esté simplemente en el cajón de un coleccionista privado, quién sabe. 

Una mujer con ideas: ataque y derribo!
Cuando hablo de la "imagen de ella"  me refiero a denigrarla, por supuesto. Una mujer en el SXIX pensando y escribiendo esas cosas ofendía. Emilia era aristócrata y había sido educada por un padre que creía que las niñas tenían el mismo derecho a aprender que los niños, con lo cual ella fue muy leída, interesada en el saber (un personaje le dice a la prota: "!Usted, que sabe lo que significa fósil!", me parto), curiosa y políglota. Me hace mucha gracia el uso de algún anglicismo en la novela como "shocking" o "pagar una visita" (que me pregunto si es traducción literal), o lo que escribió en un cuaderno de joven, que resume lo que quería hacer en la vida: "To study, to work, to think" [estudiar, trabajar, pensar]. Al final, un ejemplo más de la "femme savant" de la que ya se habló en el divague de la exposición de la Hispanic Society aquí. 

Rollo decimonónico
Era 
libre como solo te puede hacer libre el dinero (si así lo decides, hay que arriesgarse también: casi todas las de su esfera social seguían metidas en su jaula de oro).  Se separó de su marido tras haber tenido tres hijos y a partir de ahí vivió entre Galicia y Madrid, dedicada a la literatura lo que, por supuesto, no fue fácil: tres veces intentó entrar en la Academia de la Lengua sin éxito. Para recharzarla se le dieron razones tan de peso como su peso: Juan Valera dijo porque “su culo no cabía en el sillón”. Esto se comenta solo, a esta gente solo hay que animarla a que siga hablando. Dejémoslo en que no era exactamente querida por los señoros, véase el testimonio de un tal Narciso Correal, un crítico que en su casa lo conocerán: “Trasto viejo de desván, envuelta en polvo de rosas, mala madre, mala esposa, eso es la Pardo Bazán”. Las mujeres con carácter e ideas propias no molan, y si tienen la osadía de no conformar con el canon tampoco en lo físico, mucho menos. A las que conforman también se les da palo, porque si están buenas, han de ser tontas. No se puede ganar. Todo esto es de rabiosa actualidad pero vamos, que los señoros ya campaban como hoy a sus anchas. 

Relaciones que se salen
No hagáis como yo y practicad el
"mindful eating"
en lugar de leer mientras comes
Quiero volver a su relación Galdós, pero no a lo que dio titulares en su momento, los primeros tres a
ños en los que tuvieron relación romántica, sino los treinta en los que se escribieron. Parece que hablaban de libros, se aconsejaban, se comentaban/criticaban lo escrito por el otro... en fin, una relación epistolar que me encanta ya desde fuera porque siempre me gusta que la gente (se) escriba, y más si uno de los temas estrella es una pasión como la literatura. También me gusta que siguieran amigos y escribiéndose después de que el cuelgue amoroso terminase: para eso hace falta inteligencia, y no siempre se consigue. Claro que no todo el mundo es Pardo Bazán y Galdós.  

Su relación los tres años primeros (parece que terminó en 1889) también parece fuera de los corsés de la sociedad: Emilia tuvo un affair con José Lázaro Galdiano (al que le dedica "Insolación" [1889], ahora me meto con esto) y Benito mantenía una relación con una modelo llamada Lorenza Cobián (se pudo haber inspirado en ella para Fortunata), con la que tuvo una hija . Así que parecía más una pareja abierta o tal vez poliamorosa de hoy en día (como leí el otro día: el poliamor comporta más cuñados: allá cada uno). 

Nadie sabe cómo serían las cartas de Galdós, pero dicen que Emilia era mucho más divertida que él. Aquí va una frase de una de sus cartas de la fase enamoramiento, atención qué simpática:

«...tienes la gracia del mundo y me gustas más que ningún libro. Yo sí que debía renunciar a la lectura y deletrearte a ti solo. ¿Qué mejor obra, entre las tuyas, que tu espíritu mono, simpático y fresco? Ven luego, ven, que me haces falta. Hay mil corrientes en mi pensamiento que solo contigo desahogo. Ven, Santander ya debe de estar feo, frío, gris y aburriente».

Excusatio non petita: otra de mis lagunas
Y la verdad es que leyendo "Insolación", mi primera novela de Pardo Bazán me he sentido así: qué divertida, qué graciosa. Cuando todos esos señoros con bigote decían de ella que era "de armas tomar" -de hecho su personalidad podría recordar algo a la Duquesa de Alba, además de su ilustración e interés por la cultura. "La inevitable", la llamaba Clarín, "no me interesó nunca como mujer ni como escritora. Como mujer, es de una obesidad desagradable; en su conversación, es un poco ansiosa y trepadora", dijo Baroja (qué es interesar "como mujer", señor de la boina?)), o "gran vitalidad, de espléndida verbosidad, amplia, monumental, ligeramente estrábica, masculina", anotaba Pla tan gris como su cuaderno. En serio: lo que hay que aguantar. A mí solo me dan más ganas de conocerla y de levantarles el dedo corazón a esos consagrados que cada vez me dan más grima. 

Pero antes de nada, intentar justificar lo imposible, lo de "mi primera Pardo Bazán". Yo tenía-una-granja-en-Africa digo, yo solo estudié literatura hasta 2BUP, un drama, lo sé. La monja me tenía muy enchufada por razones obvias, y cuando estudiamos el "Naturalismo y Realismo" (iban juntos) le dio a toda la clase a leer "Juanita La Larga" - del impresentable de arriba- y a mí me dijo: "Vagando, a ti que te gusta leer, mejor un reto". Y así me enchufó "Peñas arriba" de otro impresentable, José María de Pereda (a ver este qué dijo? "padece la comezón de meterse en todo, de entender de todo y de fallar de todo"), un peñazo que aún pudo haber dejado peores secuelas. Vamos a ver, Madre Luisa: tienes un grupo de chavalas de dieciséis y eliges como ejemplo de esta corriente literaria, en lugar de "Insolación" a señoros carlistas tradicionales que describen la ramita de un árbol hasta la náusea? No tenías ni idea de psicología teen ni pedagogía ni nada. 

Naturalismo: me representas
Recordemos que fue la corriente literaria de Zola, respuesta al Romanticismo, en que se escribía desde la pasión y lo irracional, decribiendo un ideal, no la realidad. El Naturalismo sin embargo aspiraba a "documentar la realidad con imparcialidad y verdad de una forma rigurosa, documentada y científica, considerando a la literatura un documento social". 

Después de un rato snorkleando por internet (me encanta escribir este blog), lo que querría es hacer ahora una entrada sobre el Naturalismo. Porque hay que ver sus influencias: Darwin, Marx, Comte, Spencer, Mendel... cada uno en su disciplina contribuyen a formar en esta generación de escritores una concepción determinista del género humano prescindiendo de los valores morales burgueses. 

La diferencia con el Realismo es que este es más descriptivo y refleja los valores de la burguesía, su fe liberal en el progreso, en que no existen sumas-ceros, en que un hombre se puede hacer a sí mismo, y forja su propio destino, mientras que los naturalistas intentan explicar desde un ángulo materialista la etiología de los problemas sociales, llegando a una crítica social profunda desde el determinismo: no hay nada que hacer. Ni Dios existe, ni la moral, y para que unos pocos ganen, muchos han de perder. Será de mal gusto decirlo, pero es lo que hay. 

Emilia adoptó el Naturalismo y de hecho su marido para separarse alegó que Emilia era "naturalista". Ella escribió una serie de artículos que se agruparon como libro, y se tituló "La cuestión palpitante", que algún día leeré (véase sección lagunas). Zola dijo que no entendía mucho cómo una señora que iba tanto de católica conservadora podía ser Naturalista y, la verdad, veo por donde va.

No comparto la crítica de su liberación sexual por ser católica. De cintura para abajo, de todos es sabido que católicos los hay de todo tipo, los reprimidos de siempre y luego los sueltos que lo pasan mejor porque es pecado. Compite con eso. Luego se confiesan y a casa que hace frío.  Algún día hablaré del mito sexual que se han montado en esta isla con los católicos, y si les dices que eres "lapsed" (ex) te dicen "uno nunca deja de ser católico".

Primera escena de "Insolación": Me está contando una resaca?

Por lo que sea, 
ha llegado esto a casa,
para una mañana de "esas". 
Cuando comienzo a leer la novela, sufro un primer shock: su protagonista, una marquesa viuda de 30 a
ños describe en primera persona cómo se despierta y trata de recuperarse de La-Madre-de-Todas-las-Resacas. Yo comenzaba a leer con todas mis preconcepciones de escritura decimonónica y me encuentro a Asís Taboada en monólogo interior sobre su pedo de la fiesta de San Isidro del día anterior. Emilia: en pleno SXIX, esto me parece memorable. 


Dramatis personae
Asís es la viuda de un viejo y con una frase se nos describe su situación: "quedó libre, rica, moza, bien mirada y con el alma serena". Pero chicas, no os dejéis engañar por este estado de aparente bendición: no os liéis con los yayos plácidos universales, que no todas tienen la suerte de que quede tieso el hombre de un viagrazo. 

Decía: que Asís en esa situación conoce por fin a un tío bueno de verdad (ojos azules, piel morena), con la gracia de los gaditanos y el peligro de todo killer -decimonónico, pero killer al cabo. Atención a la descripción, el algodón no engaña:   
"calaverón de tomo y lomo, decente y caballero, sí, pero aventurero y gracioso como nadie, muy gastador y muy tronera, de quien su padre no podía hacer bueno, ni traerle al camino de la formalidad y del sentido práctico, pues lo único para que hasta la fecha servía era para trastornar la cabeza de las mujeres".

 Nota: Hay muchos ataques frontales a los andaluces abiertamente xenófobos y que chocan: "la viveza propia del  meridional; no tienen fondo, ni seriedad, ni palabra, ni fe, son malos padres, esposos traidores, ciudadanos zánganos (...) Y a las mujeres, qué diablo, estos hombres les caen en gracia". Claro que un punto para Emilia cuando el andaluz le dice a la marquesa "cómo te acordarás de estos ratos, allá en tu país, entra aquella gente sosaina". Estereotipos nacionales: a alguien le gusta el suyo?

Porque como Emilia, Asís es gallega, toatoap'adentro, y además solo ha conocido al yayo. O sea, no ha sufrido de esa enfermedad llamada crush (o enamoramiento, palabra que cada vez me gusta menos porque tiene "amor" dentro, y todos sabemos que no tiene necesariamente mucho que ver) y alucina pepinos voladores. Ese tío, que es simpático, divertido y un zalamero de campeonato -lo que viene siendo un malote-, le causa un seísmo tan heavy que se sale de la escala de Ritcher. 

Breve consultorio de la Dra Di
Por supuesto, a estos tíos nunca hay que creérselos porque han tenido mil líos, pero claro siempre porfían (sic): créeme, tú eres la única, nunca esto me pasó antes y la la la. 

Veamos
Y de estas, han llegado dos 
: si eres lo suficiente narcisista puede que te lo creas unos instantes, cuando la dopamina esté ahí liberándose a todo trapo. Está guay: disfrútalo, surfea esa ola, no hay nada mejor. 

Ahora: Hemos dicho "un rato". Pa' ti, pa' casa, pa' siempre, invierte en un gordito, esto ya se explicó aquí.  La propia Emilia lo dice en un punto:  "De esa madera no se hacen maridos. Como aventura tendrá sus encantos...". Hasta un gordito te puede salir rana, no vienen con garantía, pero por lo menos cuando vayas a devolverlo no estarás con cara de gilipollas rollo "me compré un tigre de animal de companía y me mordió".  

Corolario: Héctor sí, Aquiles no. Pero claro, si Aquiles lo interpreta Brad y ostenta ese brazo (me agradecerán que les sugiera que cliquen aquí), qué podemos hacer sino sucumbir siquiera momentáneamente. 

Naturalismo en Insolación
Lo de sucumbir (para qué pasa al final habrán de leerlo) durante la novela, que no se crea que queda del todo claro. Tanto usar la "elipsis" como técnica, a mí -que en esto soy tan concreta- me faltaban datos. A menudo me preguntaba "cómo han llegado hasta aquí", "me he perdido algo". Claro que, no es así la vida? No te preguntas muchas veces exactamente esto? Es que de repente se estaban queriendo muy fuerte, y yo solo había leído parasoles y manguitos. 

Pardo Bazán usa más rasgos naturalistas en el texto como incluir otras clases sociales. Nota: a mí, como vanguardia del proletariado, me ha chirriado un poco su tratamiento del servicio, pero qué sabré yo cómo se hace eso, y menos en el SXIX, cuando probablemente mis antepasadas eran servicio y no han dejado blog para dar fe de las veces que escupían en la comida de la pava de la señorita. 

Más: usa jerga de esas clases inferiores (hay gitanas que leen manos o pide favores) o intenta plasmar el acento andaluz negro sobre blanco y el efecto es horroroso. 

Hay un personaje, Don Gabriel Pardo, que es el vehículo de las ideas naturalistas en la novela. Es nihilista, racional, habla de las injusticias, del doble rasero... a mí  me recuerda a Ludovico Settembrini de "La montaña mágica" que me encantaba. Claro que este se pegada tres páginas de monólogo maravilloso sobre el progreso, la razón, la libertad, el humanismo... aquí es todo menos extenso. 

Lenguaje castizo
Este tipo de expresiones -que son también otro detalle Naturalista- me han hecho mucha gracia. Algunas porque no las conocía, otras por la vigencia todavía a día de hoy, las de más allá porque me recuerdan a alguna persona particularmente redicha que conozco. "Merendero churri", "se le subía un pavo atroz", "cosas chuscas", "el galán venía todo soplado". 

Claro que debía ser lo común entre los literatos de la época: Clarín define a Asís como una "jamona atrasada de caricias", lo que hoy se diría de manera mucho más soez, pero quedo intrigada sobre si lo de jamona sería concebido también como insulto.  Vamos a ver: la RAE, ese antro que como hemos dicho no solo impidió que entrara Emilia, sino que en pleno-siglo-cieciveinte tiene ocho mujeres (con sus 33 maromos como 33 soles), dice del término "jamona": "1. adj. coloq. Dicho de una mujer: Que ha pasado de la juventud y es algo gruesa". Parece peyorativo pero no sé, para mi generación (será porque a Pe la llaman así en la peli de Bigas), "jamona" es un término positivo ("A partir de los 40, o te ajamonas o te amojamas"). Di, te perdemos, vuelve al divague, pero solo una nota para el señor Leopoldo Alas sobre lo de las caricias: escuche usted, cómo estaba su Ana Ozores? Y cómo no iba a estarlo? Pero es que Asís, además, es viuda y en su época eso significaba no volver a rascar bola EVER. Pero, ha! no en manos de Pardo Bazán, que en el fondo crea un alter ego que se ríe e, igual que lo hace ella, contraviene las normas sociales.

Formalmente, se encuentran algunas frases de subrayado, y para muestra incluyo lo que más me ha gustado, la descripción de "las Cardeñosas", donde Asís pasa una velado anodina en la que se "aburre ferozmente":
"eran dos buenas señoritas, solteronas, de muy afable condición, rasas de pecho, tristes de mirar, sumamente anticuadas en el vestir, tímidas y dulces, no emancipadas, a pesar de sus cincuenta y pico, de la eterna infancia femenina; hablaban mucho de novenas, y comentaban detenidamente los acontecimientos culminantes, pero exteriores, ocurridos en la familia de Andrade y en las demás que componían su círculo de relaciones; para las bodas tenían aparejada una sonrisa golosa y tierna, como si paladeasen el licor que no habían probado nunca; para las enfermedades, calaveradas de chicos y fallecimientos de viejos, un melancólico arqueo de cejas, unos ademanes de resignación con los hombros y unas frases de compasión, que por ser siempre las mismas, sonaban a indiferencia. Religiosas de verdad, nunca murmuraban de nadie ni juzgaban duramente la ajena conducta, y para ellas la vida humana no tenía más que un lado, el anverso, el que cada uno quiere presentar a las gentes. Gozaban con todo esto las Cardeñosas fama de trato distinguidísimo, y su tarjeta hacía bien en cualquier bandeja de porcelana de esas donde se amontona, en forma de pedazos de cartulina, la consideración social".

Lo diré en dos palabras: MARA-VILLOSO.

Por ir terminando
Y muy curioso, tras el reciente divague de "neurociencia del cuerpo", fijarnos en cómo la autora describe los estados de enamoramiento de Asís tirando de descripciones fisiológicas: corazones que saltan "a los caprichos y las desviaciones y los brincos de esta víscera que tenemos aquí, sume usted la marania con que la sociedad complica los problemitas psicológicos". Por supuesto, esta frase es de Gabriel Pardo, el humanista, pero es que hay evidencia de que Pardo Bazán leyó a los rusos, y su obra se hizo luego más psicológica. 

Quedo con ganas de leer más de esta autora, una adelantada a su época que se definió como "feminista radical", y que llevó su deseo de independencia a su pluma pero también a su vida. 


23 mayo 2023

Mini arrasa en Drama (y por una vez me refiero a la asignatura)

 Por alguna razón, el divague titulado "Mini rapea Macbeth" es de los más visitados en el divlog. Ella escribió el rap como parte de su clase de inglés (o sea, Literatura) y ahora lo ha vuelto a hacer: ha escrito un guión (aunque gran parte ha sido inspirado en un artículo de The Guardian) para su examen de la asignatura Drama.  Mi convicción de que lo hace tan bien no debe ser solo pasión de madre, porque hoy ha venido con el resultado: ha tenido la máxima nota, que no ha conseguido nadie de la clase. Así que para celebrarlo, lo voy a colgar al final.

Mini se empieza a poner interesante:
ya puedo comentar con ella lo de
la camiseta de Marlon en esta peli
Antes un poco de contexto: aquí en el Year 11 (el equivalene de 2 BUP, no me pregunten con sistemas nuevos) todos los ninios hacen un examen nacional para obtener los GCSEs (General Certificate of Secondary Education).  Mini está en Year 10. Según las opciones y las notas, luego se elige lo que se hará en los dos últimos anios antes de la universidad (los "A" levels). Entre las asignaturas optativas está Drama (Teatro/Arte Dramático), donde no solo se estudia a Shakespeare o Alan Bennett o Tennessee Williams (justo ahora están haciendo "Un tranvía llamado deseo"), sino que también se ha de interpretar. Lo serio que se lo toman es increíble. Mini hizo un monólogo de una mujer que bajo los efectos del alcohol le hablaba a su pareja que la estaba dejando ("I ate the divorce papers" de "Goodbye Charles" - también tuvo muy buena nota), otra en grupo en la que peor ("Things I know to be true" -tiene oportunidad de repetirlo el anio que viene) y la de hoy, que es la que incluyo. 

El tema, muy de actualidad: una chica de su edad le manda fotos en bolas a su novio, y son difundidas por el colegio. En la escena, ella está en la oficina del director avergonzada, y lo que representa es un monólogo interior, sus pensamientos, y pone los pelos de punta. Que yo he llorado en algún punto no aporta nada a los divagantes porque lloro no solo con los primeros diez minutos de "Up" sino con "Coco", pero que a Mini -que odia que yo llore- se le pusieran los ojos vidriosos mientras nos los hacía aquí en casa, eso sí que es un hito. Y hasta admitió que el día del examen lloró "on stage".

Curiosamente, el otro día Kate Winslet hizo un gran discurso de aceptación del BAFTA por su papel en la peli de tele "I am Ruth", que va sobre un tema parecido: los peligros en línea para los ninios y adolescentes, pidiendo la criminalización de los contenidos daninos, y enfatizando el impacto de este mundo en la salud mental de los ninios y jóvenes. Lo he encontrado subtitulado: vedlo. Winslet ha trabajado con su propia hija en la peli y describe cómo la cría "ha excavado muy profundo en terrenos emocionales que dan miedo". Este tipo de feedback  es el que le daban a Mini sus profes en los ensayos. Yo solo le podía repetir la regla del Método Stanislavski que aprendí en un curso de presentación ["Todo el poder está en mis piernas / Toda la fuerza está en mi pecho / toda la sabiduría está en mi cabeza"], o contarle mis aventuras en aquel curso de teatro que hice hace unos anios, que lo conté aquí. Y por aclamación popular (veo), tuve que hacer una segunda entrada acá. 

Pero nunca conseguí llegar ni a la suela de esa "hija de la farándula" que me ha salido, como dice su tía Fashion. Aupa Mini, en el divlog te vimos primero!

19 mayo 2023

"Neurociencia del cuerpo" de Nazareth Castellanos. Va a resultar que los putos hippies tenían razón

Descartes fue el culpable de todo, separando mente y cuerpo. Desde ahí, hemos seguido con despropósitos como separar la psiquiatría de la neurología, o Sigmund Freud -que era neurólogo, por cierto. Pero las cosas están cambiando y la neurociencia está probando que cuerpo y mente son uno, en constante interacción y comunicación. Y eso no es fácil, porque si el método científico va de mostrar (y demostrar) con números las ideas, diseñar estudios (imaginar una hipótesis y pensar cómo testarla) para demostrar conceptos tan abstractos y subjetivos como la metacognición y la consciencia es, pese a tener cada vez más instrumentos, tela.

En "She's lost control" venden
tarot, lecturas de mano y de bolas de cristal.
Estamos en 2023 y esto es
Broadway Market, Londinium
De esto va "Neurociencia del cuerpo", el ensayo de la física teórica venida a neurocientífica Nazareth Castellanos. Libro que si no fuera porque está avalado por la última evidencia científica, una podría en un primer momento desestimar como "pedrada" propia de hippies creyentes en las chakras de cuerpos astrales y piedras de energía. La autora ha trabajado en universidades reputadas y las referencias del libro son de estudios que han sido revisados por colegas antes de aparecer en prestigiosas publicaciones. Pero es que cada vez son más los estudios que demuestran lo que Castellanos describe: los cambios cerebrales que ocurren en las personas que practican la meditación (y sus beneficios para la salud); un nuevo campo en la medicina que es la psiquiatría nutricional (que se basa en que en nuestros intestinos viven una multitud de microorganismos que facilita la conexión neuronal); que nuestra respiración influye sobre la atención, la memoria y las emociones; que el corazón es vital en la percepción, en la compasión y es el órgano más implicado en la identidad. Todo esto lo intentaré explicar en una entrada, y tampoco va a ser fácil. 

Antes de empezar, pese a que el contenido es necesario y fascinante, no sé si es un libro a recomendar. Esto es por cómo está escrito y editado. No sé si es cosa de la autora o del editor lo de los párrafos que duran una página entera, pero estos párrafos “sólidos” son un problema. Conste que la que firma no debería señalar a nadie por tochos y párrafos de diez líneas, pero aunque no se crea, hay una reflexión de fondo sobre si el texto "pide el punto y aparte", una obsesión con que el texto "respire" (por ello siempre dejo espacios entre los párrafos), o de poner título y subtítulos que facilitan la visión de águila a la lectora.

Luego, otro tema que a mí personalmente no me ha funcionado ha sido lo que yo llamo "soy un científico cultivado". Escuchaba por la radio a López Otín y siempre me parecían sus citas filosóficas o literarias metidas con calzador. Aquí me ha ocurrido lo mismo: no han "corrido" para mí, aunque la perdono por haberme introducido esta tan bonita del gran George Orwell, con la que termino mi introducción (donde un bloguero razonable probablemente terminaría el divague).

“Lo importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano".

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Ondas cerebrales 101
Nuestro cerebro trabaja como una red compleja (esto ya lo explicamos aquí, en "Siete lecciones y media sobre el cerebro" de Lisa Feldman Barrett), y ninguna región tiene la exclusividad de una función, pero pese a esto, hay algunas áreas cerebrales más especializadas en ciertas funciones.

Neuronas: así las vio Cajal

Como todo el mundo sabe, las células más bonitas del cuerpo se llaman neuronas, y emiten electricidad ("disparo neuronal o potencial de acción") de forma intermitente, a distintos ritmos, pero no al azar. Se han identificado cinco ritmos neuronales o formas cómo emiten sus descargas eléctricas. Cuanto más rápido es un ritmo, menor será su alcance (estos son buenos para comunicar neuronas vecinas) y cuando más lento, mayor alcance.

Estos ritmos oscilatorios están acotados en frecuencias y se han establecido cinco bandas espectrales (en imagen), de las más rápidas a las más lentas: gamma, beta, alfa, theta, y delta. De la primera a la última, pasamos por las distintas fases de alerta, desde estados de gran concentración hasta el sueño.



  • El ritmo principal y más frecuente del cerebro es alfa (estado en el que las neuronas emiten entre 8 y 12 descargas por segundo). La presencia de ondas alfa se va incrementando desde la infancia hasta la adolescencia, Se vincula con estados de relajación, pero también con prestar atención, que implica no hacer caso a otros estímulos que puedan intentar competir con el libro que estamos leyendo, por ejemplo. La gente que comienza a meditar (les admiro) es como quien va al gimnasio: comienzan a levantar pesas metafóricas al intentar mantener la atención. Al cabo de unos días de matada en el gimnasio, imagino se deben levantar pesas más pesadas. Pues bien: con la meditación, lo que se observa es un incremento de la ondas alfa, porque el poder discriminar y no atender a ese ruido de la calle y seguir centrado es obra de las ondas alfa. Cuando un meditador se vuelve muy experto, ya no necesita a las ondas alfa que “echen” a las distracciones, pero para ello se necesitan como 10.000 horas de meditación (no sé, no me veo).
  • El sueño requiere de ondas lentas, delta o theta. Cuando más del 50% de las neuronas descargan en delta es cuando estamos en las fases más profundas del sueño (también en anestesiados, así se mide el estado de inconsciencia). Delta son las predominantes en niños hasta los 5 años (hola Roc!). No las encontramos en el cerebro del anciano.
  • Las ondas theta ocurren cuando estás medio dormido o perreando. Es otro ritmo lento muy involucrado con la cognición: se relaciona con la formación de memorias y con la organización espacio-temporal. Se están intentando desarrollar mecanismos artificiales para potenciar estas ondas en enfermos, por ejemplo de Alzheimer. También decrecen con la edad.
  • El ritmo beta está muy involucrado con el movimiento
  • El ritmo gamma, el más rápido, involucrado con la atención, la percepción del tiempo, entre otras cosas. Los ritmos más altos de gamma están ligados a operaciones de alto nivel: metacognición, empatía, compasión.

Mercado de flores de Columbia Road 


¿Por qué el cuerpo sabe lo que la mente aún no se ha dado cuenta?
Cuando pensabas que esto no podía empeorar, ahora un poco de neuroanatomía. Hagamos primero la distinción entre corteza cerebral y estructuras subcorticales con un amable dibujo:

Cuando recibimos información vía los sentidos, esta pasa primero por todas las estructuras subcorticales de las que no somos conscientes. Solo cuando luego pasen al córtex será cuando se hagan conscientes, y por fin nos enteramos de lo que ha ocurrido. 

Pero no todo es instantáneo: aunque hablemos de décimas de segundo, hay un tiempo que transcurre desde un estímulo hasta que nos enteramos, siempre vivimos un poco retrasados, aproximadamente medio segundo desde que nuestros sentidos perciben hasta que lo sabemos.

Ilustremos estos pasos con un ejemplo auditivo (ayuda seguir el dibujo):
  • La información llega a los oídos donde hay receptores sensoriales que transforman la onda sonora en electricidad (que es el lenguaje de la biología).
  • Esta electricidad se transporta por el nervio auditivo.
  • Entonces, la información entra por la "puerta de entrada" al cerebro, el tálamo (una estructura ovalada -en nuestro gráfico amarilla- con muchos tipos de neuronas y es el gran receptor de la información). Nota: por el tálamo entra todo menos la información olfativa, que entra por el bulbo olfativo directamente (el olfato es el sentido más complejo). El tálamo, según por qué nervio le ha llegado la información, lo procesa para enviarlo a la siguiente estructura, que es el hipocampo [Nota: Basándonos en el "Principio de Segregación e Integración", el cerebro primero descompone y luego integra. (e.g. hay neuronas especializadas en tono de voz, ritmo, acento, etc)]
  • El tálamo se lo manda al hipocampo, en naranja en nuestra imagen (se llama así, qué bonito, porque parece un caballito de mar, el hippocampus - divagando: cómo olvidar el restaurante de Heraklion con ese nombre (bueno, aún mejor, Ippokampos), supongo que por el caballito, pero a mí me hacía mucha gracia pensando que llamaron a un restaurante como una estructura cerebral), que es la parte más involucrada en la memoria. Tirando de la memoria, el hipocampo reconoce cada una de las palabras.
  • A su lado está la amígdala, que es como una almendra, y es la que da la memoria emocional (el hipocampo es memoria fría) y juzga si le gusta el contenido de la información que ha llegado (lo que oye) o no. Ambos hacen ese primer reconocimiento y han pasado unos 70 milisegundos desde que ha entrado el estímulo. Aún no somos conscientes de lo que ha entrado.
  • Entonces se lo devuelve al tálamo, que se lo manda al hipotálamo (que es como un guisante y lleva temas de aprendizaje, inhibición y el recuerdo). El hipotálamo es uno de los centros más importantes de comunicación entre cerebro y cuerpo. Así que manda la información hacia el cuerpo, por ejemplo al corazón (que acelerará su ritmo si es algo de alarma), la respiración (incrementará su frecuencia), los músculos... el cuerpo sabrá antes que tu parte consciente que hay un potencial estado de alarma. O sea, antes de que seas consciente de lo que sea, tu cuerpo está reaccionando.
  • La información, pues, ha sido ya "descompuesta" y entonces el tálamo "sube" la información a zonas corticales, las conscientes. Lo pasa a la corteza cingulada (que parece un paraguas) que comunica el mundo subcortical con el cortical, el mundo inconsciente del consciente.
  • Cuando la corteza cingulada se une a la ínsula, guau, es cuando nos damos cuenta de nosotros mismos: la autoconciencia. Hemos hablado de cómo el cerebro percibe el mundo, pero aquí nos adentramos en un tema maravilloso de estudio de la neurociencia: la identidad. Tiene otras muchas funciones, la ínsula, pero no entraré. 
  • Por fin, estamos en la corteza, ya somos conscientes de ese algo que nuestros sentidos habían detectado. Una vez que la información llega aquí, irá a la zona relevante: corteza auditiva si estamos escuchando; corteza visual, si viendo; corteza somatosensorial si sintiendo  (esta corteza está distribuida como una diadema y la zona del cuerpo que más representación tiene son las manos y la cara -véase “Homúnculo de Penfield”, en imagen). La corteza frontal es el principal centro de regulación de la conducta, especialmente en adecuar nuestro comportamiento a las circunstancias, o sea, las funciones ejecutivas. De ahí los casos de “cambio de personalidad” en personas que han sufrido una lesión o tumor frontal. En la corteza se integra todo (o sea, no es que reconozcamos cada una de las palabras, sino que nos quedamos con el significado) y esa era la experiencia consciente.

En ese medio segundo desde que llega el sonido hasta que la asumimos la información, esta ha pasado por todas esas estructuras y que la información se perciba de una manera u otra va a depender, cómo no, de la que haya sido nuestra experiencia.

Los siete sentidos
Los sentidos le dan información al cerebro y este ha de actuar. Aparte de los cinco de toda la vida (los “exteroceptores”), esto es como los continentes, ahora hay dos más, interocepción y propiocepción.

>>Interocepción
La información que le llega al cerebro de lo que está pasando dentro de los órganos. Es el sentido más importante porque lo más vital para el cerebro es saber qué está pasando con los órganos corporales, está integrando toda esa información. Este sentido es no-consciente, no llega a la corteza, pero la información se volverá consciente en determinadas situaciones, cuando se requiera nuestra colaboración (no notamos que se va llenando nuestra vejiga, pero sí cuando tenemos que hacer pis).
Yo y mi llama de paseo
en Shoreditch

>>Propiocepción
La información de cómo, dónde está el cuerpo, las posturas, es el segundo en importancia. Hay un montón de experimentos interesantes con esto:

Si frunces el ceño, el cerebro lo interpreta como malestar, luego se activa la amígdala (emociones, sobre todo negativas). Es una vía en dos direcciones: el cerebro percibe el cuerpo y si la cara refleja que estás mal, yo estoy mal. Hay que "pacificar el gesto", que a menudo lo tenemos cabreado cuando miramos las pantallas. Es la “hipótesis de la retroalimentación facial”: la expresión de la cara -sobre todo la bucal- es interpretada para decidir la percepción. Para hacer una demostración de la influencia de la musculatura facial se estudió a gente con Botox en LA. Les pusieron imágenes muy desagradables pero como esta sustancia les impide fruncir tanto el ceño, la amígdala se activaba menos y resultó que lo negativo lo vivían como menos negativo!!! Además, win-win, lo positivo como igual de positivo (todos a por botox?).

Toda emoción conlleva experiencias corporales, que se manifiestan, por lo explicado antes, antes de que seamos conscientes de ellas. Pero estamos más habituados a dar más protagonismo al intelecto que a la sensación del cuerpo. Como vimos antes, el hipotálamo traduce el lenguaje neuronal al organismo a través de la frecuencia cardiaca, la respiración, las contracciones de la musculatura, la postura. Desarrollar una consciencia corporal que nos permita conectarnos a esas sensaciones nos da el poder de adelantarnos a la propia emoción consciente y decidir si abortarla antes de que sea expresada. El nuevo libre albedrío?

La teoría del marcador somático de Antonio Damasio, uno de los más famosos neurocientíficos del momento dice que las sensaciones de nuestro cuerpo son memorizadas y tenidas en cuenta por el cerebro para tomar decisiones. Es conocido el estudio en el que se demostró que los jueces tomaban más decisiones favorables después de comer (ya hemos visto antes los mecanismos: la microbiota intestinal modula áreas del cerebro involucradas en la cognición e intervienen en la regulación hormonal del sistema nervioso y del estado de ánimo.

De todo esto se concluye que una mayor interocepción (ser más consciente de las sensaciones que vienen de nuestro cuerpo) nos hace ser capaces de regular mejor nuestras emociones, y tomar mejores decisiones. De ahí la importancia de ser conscientes de nuestro cuerpo, de sus sensaciones y de su postura.

El intestino (Es la microbiota, idiota)
La microbiota de Honorato
Entre paréntesis el título de un libro que aún no he leído, pero que resume lo que hay: si no has oído hablar de la microbiota, ¿en qué planeta has estado? A ver, que seguro que sí: antes, en tu época, se llamaba “la flora intestinal” (“Termina el yogur, Honorato, que favorece tu flora intestinal”), pero hoy sabemos que sería mejor llamarlo “fauna” porque es el conjunto de microorganismos (ie. bacterias, hongos, arqueas, protozoos, virus) que pueblan distintas mucosas de nuestro cuerpo. Donde son más abundantes es en la intestinal, unos cien trillones y pesan unos dos kilos. La situación de equilibrio microbiano se llama eubiosis, favorecida por ejemplo por el ejercicio físico, y la contraria, causada por estrés, antibióticos, enfermedad, se llama disbiosis.

La microbiota tiene funciones metabólicas y defensivas, pero también articula el eje intestino-cerebro, actuando sobre los sistemas endocrino, inmune y nervioso. Pero, ¿cómo lo hace? Aquí van algunos de los mecanismos de acción de la microbiota:
  • Algunas de estas bacterias sintetizan triptófano que es un precursor de la serotonina. ¿Alguien recuerda por qué el bar de Banderley se llamaba así? Voilá: es el neurotransmisor de la felicidad. ¿Cuáles son los antidepresivos más usados hoy en día? Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)​. Atención: alrededor del 95% de la serotonina es producida en el intestino.
  • El aprendizaje se basa en la formación de circuitos neuronales y en ello interviene el Factor de Crecimiento Neuronal (Brain Derived Neurotrophic Factor o BDNF) . Esta unión de neuronas que permite la transferencia de información entre ellas es estimulada por el BDNF, que a su vez, es influenciado por la microbiota y afecta especialmente al hipocampo y a la amígdala. Recordemos: memoria “fría” y “emocional” respectivamente.
  • Porque la microbiota regula la morfología de las neuronas de hipocampo y amígdala, y estas son áreas muy implicadas en la respuesta al estrés, la composición de la microbiota determina la reacción del cerebro ante el estrés.
La microbiota crece contenta aquí
Estudios con ratas en los laboratorios llevan ya mucho tiempo demostrando alteraciones de conducta y problemas en el aprendizaje en estos animales si les tocaban la microbiota. Según los mecanismos de arriba, no sorprende que los ratoncitos con microbiota alterada presentaran con problemas de memoria, estado de ánimo y todo eso.

Ahora, personas: investigadores de la Uni de Deakins en Australia estudiaron la dieta de madres embarazadas (23.000!) y el posterior comportamiento de los niños a los 1, 3 y 5 años. La ingesta de comida poco saludable en ambos predecía sin dudas problemas de conducta en los críos. En otro estudio vieron igualmente problemas de comportamiento en niños con antibióticos, con la microbiota arrasada.

El HPA
Los estados de estrés crónico afectan a todos los sistemas corporales: cardiovascular, digestivo, endocrino, nervioso, reproductivo, inmune…. Imaginemos un hecho estresante: vas por la calle y te atracan. En ese momento el eje HPA (Hipotálamo Pituitario Adrenal, a la derecha) se activa y el final de la cadena implica la secreción de cortisol, “la hormona del estrés”, por las adrenales. El cortisol nos va a ayudar en esa situación de estrés puntual (subirá nuestras pulsaciones, respiración, abrirá nuestra pupila… en resumen, nos preparará para defendernos o escapar, el “Fight or Flight”). En estrés puntual, esto es fisiológico, nos ayuda,  pero en estrés crónico se produce una desregulación del HPA, hay una supresión del sistema inmune, y la respuesta a un hecho estresante perdurará en el tiempo (e.g. en el síndrome de colon irritable, la activación del HPA es más prolongada). Además afectando a la microbiota, que como hemos dicho, a su vez afectará las áreas cerebrales involucradas en el aprendizaje y en la emociones - a través del BDNF.

La respiración
Hay que respirar por la nariz, ya lo aprendimos en el cole: así se filtra, se calienta, se humidifica, en una palabra, se prepara el aire, luego se protege el sistema inmune. Pero hay más razones.

El olfato es el único sentido que no pasa por el tálamo (recordemos, la “puerta” del cuerpo al cerebro), sino que tiene su vía propia y va directamente al bulbo olfativo, que está muy conectado con la amígdala (recordemos, muy involucrada en la emoción). Todos conocemos el poder evocador del olor (¿alguien ha entrado recientemente en un aula de niños pequeños? Ese olor a goma Milán): es brutal. Hay ciertos olores que nos calman, otros que nos ponen en alerta.

Volvamos al laboratorio: los pobres ratoncitos a los que extirparan el bulbo olfativo caían en depresión (depresión de ratón, claro: letargia, no comen, no duermen etc, aún no hay diván para roedores). Y ya hay estudios que han demostrado que personas que se han recuperado de una depresión, han recuperado también el tamaño de su atrofiado bulbo olfativo. En el Alzheimer inicial, se pierde el olfato (está el olfato también muy unido al hipocampo, recordemos, la memoria).

Hay dos tipos de respiración: la automática (controlada desde el troncoencéfalo, recordemos, estructura subcortical) y la voluntaria (controlada por la corteza frontal, recordemos, todo lo consciente). En este capítulo habla de un montón de estudios en los que no entraré pero las conclusiones son claras: la emoción, la atención, el aprendizaje y la memoria están influidas por la respiración. Cuando inspiramos por la nariz tenemos mucha más capacidad de memoria: largas explicación neuroanatómicas (ya nos podemos imaginar que el bulbo olfativo, directamente conectado va a influir sobre las neuronas del hipocampo, nuestro amigo de la memoria, que durante el aprendizaje libera ondas gamma -volvamos al principio-, que para mantenerlo y sostener el aprendizaje hay que darle un ritmo lento que sea sólido y constante. Este ritmo es la respiración. Si respiramos por la boca, el bulbo olfativo no se activa.


A nadie le sorprende entonces que la respiración sea tan importante para auto-calmarnos, o en prácticas como la meditación. Ser conscientes de nuestra respiración modula áreas de atención, memoria, expresión de las emociones, identidad, bienestar.

El corazón
Antes de entrar aquí, decir que este es otro órgano en el que la separación mente-cuerpo ha reinado en la medicina, pese a que todos sabemos cómo se siente una descarga física la primera vez que te dicen “te quiero”. Cuando William Harvey -el descubridor del sistema circulatorio sanguíneo- demostró que el corazón es una “bomba hidráulica” que todo lo que hace es bombear sangre por el cuerpo, qué más quiso Descartes para apoyar aún más su separación del cuerpo y mente: su filosofía supuso la mecanización del cuerpo.

Aquí os eximo de la ratatomía (asignatura cuyo grado de detalle no fue para mí - ¡dos años!), pero un párrafo de fisiología (en segundo, esta es muy bonita). Presión arterial: todos tenemos esas dos cifras en nuestra cabeza, la nuestra. La sistólica (o “alta”) es la mayor presión que puede soportar nuestro ventrículo izquierdo -el que lanza la sangre al cuerpo- en cada latido. La diastólica (o “baja”) es la presión más baja, durante la diástole que puede soportar nuestro ventrículo. Es la medida de lo vigoroso de nuestro corazón (¿los que la tenemos baja somos unos sosos?). Anda que no está descrita la “Personalidad A” con tendencia a la hipertensión.

En la aurícula derecha está el marcapasos natural del corazón (o “nodo sinusal”), donde se genera el impulso eléctrico que da lugar al latido. ¿Y cómo se comunica el corazón con el sistema nervioso? El cerebro se comunica con el corazón a través de nervios que parte del troncoencéfalo, y el corazón con el cerebro a través del nervio vago. Tras una larga explicación sobre los sistemas nerviosos simpático y parasimpáticos y hablar de estudios que han investigado cómo cambia la dinámica eléctrica del corazón según las emociones, se llega a que la característica más relevante del corazón es la Variabilidad de la Frecuencia Cardiaca (VFC): es la medida cardiaca más relevante para la neurociencia. 

A mayor VFC, más positiva es la emoción, la alegría la incremente, el miedo y el enfado la disminuye. A mayor VFC, mayor es la puntuación en el índice de inteligencia global, mayor capacidad de memoria y atención, mayor fluidez en el lenguaje (cuando estamos rumiando un problema, la VFC disminuye). Para entender los mecanismo de acción, cómo la VFC puede influir en la cognición y emoción está la “Teoría de integración neurovisceral” de Thayer y Lane, pero quien quiera saber más, que lo lea aquí (esa sensación de que el divague se me está yendo de las manos, y estoy ya sola aquí: con que llegue yo en la re-lectura me debería felicitar). Luego está lo del corazón como “la puerta de la percepción” con el concepto de la Heart Evoked Response (HER), pero de nuevo, les remito a wikipedia.

Este capítulo del corazón es, como se está viendo, inabarcable, a la vez que apasionante, porque luego entra en la subjetividad. El latido representa el suceso ante el cual las neuronas de ciertas partes del cerebro se organizan en circuitos que dan lugar a la percepción subjetiva que cada uno construimos de la realidad. El ritmo cardíaco influye en la percepción del mundo externo (ver una escena estresante) e interno (el dolor). Como en todo, sabe las cosas antes que nosotros y tiene una relación muy cercana con la amígdala: esto puede explicar ciertos actos automáticos en los que “no estábamos presentes” pese a estarlo: en un estado de alerta, la amígdala sentenciará una situación como peligrosa, esto será reforzado por la actividad cardiaca (en sístole más alerta negativa que en diástole) y al mismo tiempo se inhibirá la respuesta consciente (corteza prefrontal) y zas, se dispara esa pistola.

Y qué sorpresa: la empatía también parece estar relacionada con la respuesta neuronal al corazón, ah las bases biológicas de la empatía. (en un estudio, las personas que habían sido más generosas, tenían cambios neuronales en el estriado).
Hackney City Farm:
Manera amable de decir
no se coman las fresas

Y es que “no vemos las cosas como son, sino como somos”. Si percibes el mundo pasivamente (“hace frío”), vs. activamente (“Tengo frío”) también se muestra en el cerebro. En la activa, desde el yo, se activa el precúneo izquierdo, área muy implicada en la memoria autobiográfica. En la pasiva, cuando nos pensamos como objeto, se excita la corteza prefrontal ventromedial izquierda, zona que se activa durante la meditación. Nota: La meditación es la mera observación, no el análisis emocional o intelectual de nosotros mismos (no es lo mismo pensar en mí, analizar que observarme a mí, escuchar). ¿Cómo está esto relacionado con el corazón? Cuanto más responden las neuronas a los latidos de nuestro corazón, más pensamos en nosotros mismos; o sea el cerebro responde más intensamente al corazón si nuestra percepción es auto-referencial. El corazón es el órgano más involucrado con la percepción, particularmente de nuestra propia identidad.

Vamos a ir terminando, que igual esta gente se quiere ir:  la teoría del “marco subjetivo neuronal”
Según esta teoría, la representación interna que cada uno hace de la “realidad” se basa en la relación constante entre el cerebro y el organismo. O sea, la idea de identidad se basa en los circuitos neuronales que actualizan en todo momento el estado interno de nuestro cuerpo: la identidad tiene un asiento orgánico. El circuito cerebral de áreas que integran la información visceral para producir la identidad son la ínsula, la corteza cingulada, la amígdala y la corteza somatosensorial. Y el componente principal del marco subjetivo neuronal es la respuesta cerebral evocada por el corazón.
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Nadie me creerá: este final es precipitado, pero me voy a dormir que mi amígdala va a petar. Si alguien ha llegado hasta aquí, qué puedo decir: que oé oé, que seguro que ha sido respirando por la nariz, con una microbiota como una rosa, nadando en ondas gamma y, sobre todo, con un buen corazón.