an

06 enero 2024

El vino de mi padre: magia mediada por la luna?

Hace cosa de un año di mi primera (y, quién lo iba a decir, última) receta en el divlog: la kombucha. No era estrictamente una receta, sino la descripción de un proceso que no quería que se me olvidara. Estamos en un momento en el que ya no se sabe bien qué es esto del blog, se ha metamorfoseado en un ente que va por libre y lalala, pero ahora estoy pensando en una de sus funciones, que ni de lejos era buscada hace catorce a
ños: se está tornando en uno de mis discos duros externos, porque [gran, arghh] parte de mi memoria está externalizada aquí (de esto ya hablé a propósito del libro de Egan en un divague que no leyó nadie aparte de Muiñovello -graciñas-: "el blog es una manera primitiva de externalizar tu mente de manera anónima"). Total, que divago: lo de la kombucha no funcionó, claro que igual a alguien que lo esté buscando le sirva algún día, quién sabe, y este párrafo intro era para indicar que el de hoy es uno de esos escritos-mementos, para que no se me olvide algo.

Hace un par de meses mi padre dejó caer que tenía que ir a Vetustilla de la Torre (ese pueblo a una hora Vetusta donde pasé veranos de la adolescencia-haber tenido blog en la época lo hubiera hecho infinitamente más llevadero) a "echar vino a la pipa*".

(*)Nota: "pipa", en la tercera acepción de la RAE significa "Tonel o candiota que sirve para transportar o guardar vino u otros licores". Lo digo porque hay expresiones que no sé si son regionales y mi barómetro de esto es el Peda, que no sabía lo que era. 

Alguna vez le había escuchado describir el proceso y estas Navidades le pedí que me lo contara de nuevo para anotarlo y no olvidarme. Resulta que mi padre tiene una pipa que transforma vino mediocre en vino bueno, tal cual - o eso dice mi suegra, su mayor fan. Para mí es muy fuerte, claro que yo qué entiendo de vino -solo que cuando es caro, sin saberlo, digo que está bien (según el Peda, llevo "a natural" dentro de mí: estoy desaprovechada). Pero volvamos: el secreto está, claro, en el barril donde lo guarda y las condiciones de la bodega, que está excavada en la roca. 

No hace el proceso desde el principio (no tiene viñas), pero ya que estoy tomando notas me lo cuenta todo:

  • Se cortan los racimos, se llevan en remolques al lagar y allí se pisaban en el pasado- hoy se hace con estrujadoras, aunque habrá sitios que las pisan como  tradición, folklore o tontería.
  • Se mete esa masa en un trujal hermético donde se tiene fermentando unos dìas (hierve)
  • Se saca entonces por un grifo que tiene y se mete en una prensa.
  • La brisa es el hollejo (piel fina) de la uva, después de exprimida y sacada toda la sustancia. También las pepitas y todo lo que queda cuando se ha exprimido todo el líquido. En internet he encontrado que se les daba a los animales. 
  • El exprimido se mete en la pipa y se deja el tiempo que quieras siempre que no se vuelva vinagre.
La pipa de mi padre:
añeja ella misma
Las pipas mejores son las de madera de roble (o también de castaño), en contraposición a las metálicas. A mi padre la suya se la regaló un amigo. Las de madera se van "bebiendo" parte del vino con el tiempo. Los posos que quedan en el fondo se llaman "la madre".  Hay que desinfectarla y limpiarla por dentro (no recuerdo frecuencia) y aquí ya entran lo que me fascina: las lunas. Has de vaciarla en menguante, lavarla y meterle por el agujero superior unas pastillas de azufre con un alambre (que has encendido) para que suelten humo, y lo dejas unos días, tapado con yeso 

La pipa de mi padre es de 110 litros. Cada año, compra vino (unos 20 litros) en una cooperativa y rellena el barril cuando la luna está en menguante en diciembre o enero. Uno de estos días, irá a rellenar. 

Por supuesto, he de investigar cual es la base científica de la influencia lunar en el mundo del vino (ahora viene cuando Richard Ford dice que soy una insoportable "factualista", "anti-misterio", siempre diseccionando). 

Un tal Rudolf Steiner (que empezó de científico y filósofo y preocupante, terminó de ocultista) es el precursor de la biodinámica (agricultura que se preocupa por salud del suelo y de las plantas y da gran importancia a los ritmos de la naturaleza), y sostenía que la luna juega un papel importante en la biodinámica a través de estas diferentes fases (antes de él, Plinio el Viejo, claro). Reconozco que no he pasado mucho rato en el tema, pero no he podido encontrar nada parecido el Método Científico para explicar esto: que si durante la luna creciente la savia asciende en los vasos de las plantas (como intensifica la vida microbiana es buen período para sembrar) y durante la luna menguante, la savia desciende a las raíces (entonces, fertilizar la tierra), y cosas así. Nada. 

Todo lo que tenga que ver con la luna es mágico y romántico y querría creémelo. No le voy a calentar la cabeza a mi padre sobre la falta de estudios randomizados sobre el tema, pero la magia que ocurre en su pipa se llama Química Orgánica -la que se está estudiando la pobre Mini para sus GCSE mocks que empiezan el lunes. Pero por las noches, y especialmente tras la segunda copa,  es chulo quitarse un rato la capa de "factualista", mirar a la luna y exclamar: "va por ti!".



04 enero 2024

Fiestas burguesas, Clubbing para tigres: alcohol pasado, MDMA y palmeras de coco


Tipo "Burdeos":
tampoco te salvaste
¿Cuántas copas has roto en lo que va de Navidades? Como aquí en UK ya se han terminado las fiestas, yo puedo confirmar mi cifra final: dos. E
n Nochebuena, una de "las flautas" (no lo puedo evitar: me entra la risa con este nombre)  y aquí, en Año Nuevo, una de vino. El Peda, visionario, dejó caer cuando las sacábamos un "asume que alguna se va a romper" y cuando se fueron nuestros amigos "no las toquemos hasta mañana". Pero una no puede luchar consigo misma: el día 1, toda sobria -pero tal vez mis reflejos no en su momento álgido- rompí una con el grifo. El problema es que siempre se rompen las mejores; las feas -que no sé cómo llegaron aquí- me sobrevivirán y serán heredadas por las siguientes generaciones. 


Mi actitud para empezar el año
El día 1, cuando el Peda me preguntó a mediodía si quería algo de la calle, desde el lecho pude hilar solo una palabra compleja: "parihuelas". Esto da una idea de mi estado mental y físico del día, aunque no fue ni remotamente la madre de todas las resacas: simplemente, me hago mayor. Ni siquiera  recuerdo haber bebido tanto: la cosa fue de cava y el punto de creatividad lo di intentando lo del Limoncello Spritz (Receta, no anoten= 1/2 de Prosecco-en nuestro caso, Cava, 1/3 de Limoncello, 1/6 de gaseosa, hielo, decorar con limón, menta los pros). Como voy por libre, en lugar de gaseosa le puse agua con gas, y bueno, para qué dar rodeos: mal. Más presuntos culpables: 
el cava (tengo prohibido decir que prefiero el Prosecco en público pero aquí ya se sabe que soy una ridícula -como diría la Yaya- a la que no gusta el champán) y ese Limoncello, que llevaba años ahí, pero que yo sepa los licores no caducan- y espero que así sea porque lo que tengo en ese armario es "la parada de los monstruos". 

Llévenselos
Aparte de compartir mi creatividad, uno de mi objetivos de la noche era que se bebieran esos restos de "gente del pasado" (ginebra, martini, un vino coreano) que no hay manera -atención que ni aspiraba a sacar las infames "bebidas de jóvenes", que consisten en (imagen abajo) tequila, mezcal, 
cachaça que trajimos de Brasil en 1994 (puramente valor-sentimental), ron de Cuba (ditto) y anís (que trajeron mis padres en 2014 para hacer rosquillas).  Corolario: voy a necesitar a ingleses de pro para limpiar esta bodega, y estoy pensando en Ben y Amy,  esa pareja de Norwich que conocimos viajando y que se cepillaron una botella de Pisco Sour en una comida en un antro del norte de Chile y años más tarde, aquí en casa fueron los únicos que pudieron terminarse el infame "aguardiente antioqueño" que habían traído antes unos colombianos. Este fin de año, aparte de Ejpaña, teníamos representantes de Sudáfrica, Francia, Inglaterra, pero nadie dio la talla. 


Ronda de reconocimiento:
Todos eran culpables

Van a pensar que mareo la perdiz para evitar lo de la cena, que resumiré en dos palabras: "boda gallega". Se pusieron dos mesas en ángulo recto pegadas a la pared con una suerte de varieté de canapés y crudités (divagante, admítelo, estás salivando). Sobre esas mesas, perfectamente decoradas con fina mantelería de ocasión se unía montaña y mar, lo rural y lo urbano, lo continental y lo isleñ
Limoncello: me fallaste
o. Tristemente no cuento con una imagen que haga justicia al exceso de ingredientes, color y fantasía porque el Peda estableció que había cosas que "irían saliendo de cocina" a medida que progresaba la noche como las croquetas de boletus que adquirió en una conocida distribuidora, tienda y restaurante ejpa
ñol, o bien el surtido de gambas festivas en todas sus acepciones gentileza de Tesco (tempura, con chile, inspiración Thai, gabardina, gabán, loquequieran), un festival del ultraprocesado que desaprueba el talibán-nutricional que llevo dentro (aún no se ha pasado por el blog). Tal fue el exceso del cocktail que no pudimos ni empezar el famoso cordero de Mónica. Para postres, fina macedonia con helado y tiramisú casero (de Mónica). Y como toda Nochevieja en la isla, se tomaron las uvas a las 11 con algún canal peninsular en un móvil (nota: calculamos mal y vamos a estar comiendo hasta febrero) y se contó para atrás a las 12 con el Big Ben. Hay que anotar que aún no se había terminado la demasía de opciones para las 11 así que las uvas se tomaron como cuando vas a un bodorrio y te dan "sorbete de limón" a mitad "para bajar": tras las uvas, se siguió con "la cena". 

Y yo debería ahora terminar aquí si cumpliera mi resolución de año nuevo de escribir menos, pero me declaro incapaz: un tema me encontró el otro día en el vuelo de vuelta de Vetusta. Y se preguntarán, qué tiene que ver la fiesta "electrónica" con las burguesas flautas y su espumoso de turno? 

~~

Salíamos con retraso: dos horas en el asiento por las "alas congeladas", o similar. A mi derecha un chico (o como llamarlo, hombre?) de 41 años con el que intercambiamos las amabilidades justas al sentarnos. Pero una llevó a otra y en un punto supe que aquí había tema para la vampira de historias. Fue cuando paró, y me preguntó: 

-Oye, ¿tú no serás de la policía, no?

Estooo, no exactamente, pero si te contara. No es que mis técnicas de succionado de yugulares (aka obtener información, que no interrogación) se den un aire a las de La Madera, sino que el compañero temía bajar de la nave esposado por sus actividades ilegales en el mundo del consumo de drogas recreacionales. Nada más lejos de mi intención: yo solo quiero historias y cuando sale el sol me vuelvo a la -y soy una- tumba. 



Estas narraciones me interesan particularmente dado que en mi vida he sido una pardilla y solo me queda vivirlas vicariamente. Podría haber tenido mi oportunidad: cuando tenía 29 trabajé seis meses en el departamento de adicciones. Esta fue una época tumultuosa en mi vida, me encontré en "la encrucijada de los 30", -acababa de pasar todos los exámenes profesionales tras cuatro años estudiando y no estaba lista para la maternidad- no sabía hacia dónde ir. La fiesta nocturna fue un vendaje temporal y de día, escuchando historias de los pacientes, pensaba que necesitaba probar todas esas sustancias para saber de lo que hablaban: qué original, de esto casi no se ha escrito.... Drogas que habían llevado a mis pacientes a problemas severos, a la psicosis, a la depresión, a la indigencia, me daba cuenta. Obviamente nada de esto ocurrió, no solo porque había conocido de primera mano a todos esos psicóticos, deprimidos e indigentes, sino también porque nunca he tenido amigos que tomaran drogas. Así que la crisis se surfeó como se pudo con algunas "bebidas de jóvenes" del primer párrafo en civilizadas fiestas de profesionales y la decisión de abandonar Nottingham. Y también escribí un relato intenso y patético titulado "El hielo que nos separa" y que ahora me da rubor recordar. 


Pero lo de este chico, 
al que llamaremos X por lo de la poli, alumno de uno de los coles más pijos de Vetusta, comenzó con su afición a la "música tecno" de adolescente [os cuento: "la tecno es a la electrónica lo que Bach es a la barroca", o viceversa, ya no recuerdo]. Debía haber una escena de la tecno en Vetusta que yo no conocí -como mucho una disco llamada "Torreluna"- a mí solo me suena "La ruta del bakalao" del Levante, pero obviamente Chimo Bayo es Lo Peor para un pureta. Ffwd 30 años y ahora, me dice, "está todo fatal", ya no hay discos, apenas bares, tú por dónde salías, porque el Rollo ya no existe, la Zona nada, algo queda en el Casco y poco más. 


X lleva en Londinium desde 2014 y es directivo de una tecnológica (como no podía ser de otra manera). Su mujer, dos filas más adelante, también está en ese mundo del tecno. Me habla de los clubs a los que va en Londinium: "Fold" (en un polígono industrial del noreste, Newham), o uno que tristemente ha cerrado porque van a gentrificar la zona (ya se sabe "pisos de lujo") pero que es muy chulo, "Printworks" en Bermondsey y era la antigua rotativa de un par de periódicos. 

El avión sigue parado: saco mi bocata de jamón y X comenta que tiene una palmera de coco, que me tiene fantaseando el resto del vuelo. Clubbing en Londinium está mucho mejor que en el continente, sigue, porque aquí hacen "turnos": "Fold" tiene licencia las 24 horas, con lo cual, él va al de la 1 de la tarde (!!!) hasta la noche, y luego a casa y el domingo aún te queda el día para hacer kickboxing (literal). Yo pensé en ir al segundo turno y salir a las 6 am e irme con la bici, que habría dejado atada a la entrada. Todo muy conveniente. Le cuento mi historia en un "after" en Ibiza, apareciendo ahí sin estar drogada a las 6 am. X opina que con 20 "éramos muy jóvenes". Me intereso por la media de edad en estos saraos: casi todos entre los 25-45, luego siempre quedan tigres de más de 50. Y cómo son estos, y resume: "te lo diré en una frase: no hay ni uno gordo". También hay un grupo de universitarios que están por la fiesta, pero no por la "música" y no encaja bien. Hay una mayoría de asistentes continentales: españoles, italianos, alemanes, menos ingleses. Hay que tener en cuenta que hay gente que viene a este tipo de turismo y tod@s van a "Fabric" (ahora cerrada) o a "Ministry of Sound". No le gustan nada esos sitios porque hay un tipo de asistentes que son indios o bangladesíes (no es racista, pero tú ya sabes) que van trajeados y con el "peluco llamativo" que va a babear a las universitarias aquellas no comprometidas con la música, sino ya comatosas a esas horas. Tengo una hija y me da verdadero asco el mundo.

Printworks

En un punto -seguimos en tierra- he de preguntarle si es posible soportar esa "música" y esas luces estroboscópicas (es sabido que pueden desencadenar una crisis epiléptica) sin drogas (recordemos mi situación en Ibiza, que ni el holandés logró hacer más llevadera). Me abre su corazón: no. Eso sí, ellos van muy seguros: si a dosis mínima de MDMA es 0.10 mg, ellos toman 0.11. No hace falta que saquéis los apuntes de química, ya os avanzo que el MDMA es 3,4-Methyl​enedioxy​methamphetamine, conocida como "ecstasy" o "mandy". Tiene efectos euforizantes, psicodélicos, energizantes y sensoriales (por esta propaganda quería yo probar para empatizar con mis pacientes, una Conan Doyle de fin de siglo XX). Sin embargo, está claro que la mayoría de las pastis están adulteradas (metanfetamina, cafeína, dextrometorfano-sí, eso que tomas para la tos, efedrina...). Para ello, X compra unos tests online que le avisan (como un test de covid, pero de maldades). Hay mucho personal con linternas cuidando que no se trapichee con drogas -que se consume lo tienen asumido, pero "tratan que la cosa no se les vaya de las manos" porque, por ejemplo, "Fabric" está cerrada porque se les murieron un par ahí dentro.


La compra es por Telegram a "un (misterioso) contacto". Ese es el verdadero tema: cómo se hacen estos contactos? Porque nunca he tenido potenciales contactos (aparte del marido de una amiga, anestesista, al que echaron del Colegio de Anestesistas, pero cuando cené con él no sabíamos nada). X dice que igual mis amigos están en el tema, pero como conocen mi panfilez, no me ofrecen. En serio? Hago un repaso mental de los Sospechosos Habituales y no lo veo.

Fold: 24 hour party people
No parece el almacén de "Reservoir Dogs"?

X ya está lanzado: la noche que vayas, has de ir preparada, imprescindible los tapones de los oídos (30 euros mínimo, no de esos amarillos) y gafas de sol (X también elige los clubs por el "espectáculo estroboscópico" ese). Obviamente no puedes hablar con tus amigos, pero cada hora sales a la calle unos diez minutos, te quitas los tapones, compartes ideas, y vuelta para adentro. Me imagino quitándome los "aislantes", diez minutos de John Updike o "Saltburn" , y vuelta al mundo de los zombies.



Cuando el avión despega, recompongo mi lista: tapones, gafas y disfraz de tigre, que ya superamos los 50, no voy a ir toda mona con mi petite-robe-noire: que se vea que he maltratado a la vida. Lo de "mandy" lo veo más complicado: ni siquiera tengo Telegram, pero es que, afrontémoslo: soy demasiado miedosa para meterme nada. X saca una especie de consola -que no la palmera de coco-, se ajusta unos cascos inmensos y se pone a jugar y yo abro mi libro, un clásico de novela negra de 1953. Nacimos en el mismo sitio, fuimos a similares colegios, nos llevamos diez anios, vivimos en la misma ciudad y somos dos aliens el uno para la otra. En cuatro noches yo iba a estar perpetrando Limoncello con Cava y él bailando con gafas de sol al son de un ruido que necesita amortiguar. Pasamos unas horas por la misma órbita y él me dejó esta historia. Nunca nos volveremos a ver.

Feliz 2024: va por todos los X que aún nos quedan por venir, por todos los amigos que con alegría se enfrentan a mis bebedizos y por el divagante que haya llegado hasta aquí, esperemos, sin necesidad de metilfenidato.

29 diciembre 2023

Días Vintage

Hace unas cuantas Navidades, hice -por primera y única vez- yo los canelones. Recuerdo que se mezclaban un montón de cosas (spoiler: algunas dan asquito) para luego meter la masa en sabanitas -previamente hervidas, un jaleo el que no se peguen- y enrollarlas, otro jaleo que se peguen. [Flashback: ahora que lo recuerdo, una vez en UK compré unos tubos de pasta por los que metías el relleno -un mero ragú- y al horno, pero seguro que eso es cosa de salvajes bárbaros). Un proceso complejo y tedioso que solo se salva por la música de fondo, el espíritu Navideño a tu alrededor (gente que entra, sale, comenta) y la copa con algún espumoso que alguien va rellenando. Así que hoy aquí voy a hacer algo similar: mezclar unos cuantos ingredientes (algunos darán asquito), envolverlos en sabanitas, y rezar lo que sepa. Aquí van algunas ideas aleatorias de mis 72 horas en Vetusta esta Navidad (con títulos, el equivalente de una buena bechamel para facilitaro todo)...

Los preliminares, la subida a las festividades
23 Dic: All I wanted for xmas
was...I forgot
Tengo varias teorías sobre la Navidad, desarrolladas ad nauseaum durante todos estos a
ños de divlog. Una es que a la gente le encanta hablar de "dónde y cuántos se han juntado" (quién tiene 45 sillas?) para reafirmarse en su pertenencia a un clan, o que les quieren, o lo que sea. Otra es que en Navidad, como en la vida, el "building up", las escaleras de subida, los preliminares, son mejores que las fiestas mismas. Bien, pues a propósito de esto, el otro día asistí en Londinium a su versión extrema: un árbol de Navidad estaba ya para tirar en la puerta de la casa el día antes de que yo volara a Vetusta, el 23 de diciembre. Es sabido que en UK las fiestas terminan antes que en la península porque no se celebran los Reyes Magos, luego el día 2 ya puedes ver todas las casitas con  sus árboles en la puerta, como evidencia gráfica del usar-y-tirar. Ahora, lo de deshacerse de él antes del 24 me parece ya un exceso.  Claro que también podría salir de ahí un relato: qué pasó que se tiró el árbol antes de la fiesta?

Nota: el 23 me dediqué a la jardinería - atención a la preciosa cestita que me quedó con el acebo que tenemos en el jardín. También di un paseo, y mientras me tomaba un té en un Pret con gente con gorritos de Santa pensé en darme un homenaje y me compré una botella de kombucha (nota: se cumple un año de la época en la que yo estaba toda ilusionada manufacturando kombucha en casa: corramos un tupido velo). Pero la industrial es inofensiva. 

Hecho a mano
(con guantes, pincha)

Elegí un mal día para perder un vuelo
El día 24 volamos a Vetusta muy pronto (7:30 am) y yo tenía mucho miedo porque solo otra vez, en 2005, habíamos viajado el mismo día de Nochebuena y perdimos el vuelo. De cómo terminamos en Fachadolid y la aventura que supuso cruzar media península esa tarde-noche lo conté aquí (escribía breve en esa época, pero la trampa: tuve que hacer dos partes). 

Así que como teníamos que salir de casa a las 4 am, pusimos alarmas por encima de nuestras posibilidades (total para qué, ya me desperté a las 2:30 am como la vieja palizas que soy-aunque nos habíamos ido a la cama a las 20:30). En el taxi que nos llevó al aeropuerto sonaba un muecín rezando durante toda la hora que duró la travesía por la ciudad; ciudad con sus calles de bares y fiesta llenas de gente que a esa hora van en busca de una hamburguesa: alguien recuerda el hambre voraz de cuando se llega tras una noche de fiestuki? En una época de particular desfase, me hacía pizzas de base congelada con ketchup y lo que surgiese. Pero divago, y volviendo al muecín: afortunadamente hoy todo el mundo lleva sus propios podcast porque una hora de rezos en árabe hubieran conseguido que o bien me tirase en marcha o que a día de hoy me hubiera convertido a Hermana Musulmana.

Aeropuerto de Stansted, donde se fabrican los recuerdos
El padre de familia, todo serio,
con su camiseta de purpurina
Cuando se llega a Stansted a las 5 am, creyendo que estás sola en la ciudad con unos cuantos panaderos, te das de bruces con ese hervidero: todo el mundo está allí, y lo que es peor, lleno de energía. La gente quiere comprar a esas horas, aunque para mi tranquilidad la tienda de una marca de bolsos caros -que no citaré porque aquí la publi se paga- sigue, como siempre, vacía (tal vez si se anunciaran aquí... no digo nada). 

Nosotros terminamos por supuesto, en el Pret (alguien recuerda "lo de la suscripción"?) bebiendo Chai Lattes a la vez que empapándonos de la fauna del lugar, por ejemplo, una familia que lucía el mismo jersey rojo con brillantina dorada con el motto: "Lapland: Where memories are made" (Laponia: donde se hacen los recuerdos). Por culpa del ángulo, la arruga y la hora leí: "Poland: where worries are made" (Polonia: donde se crean las preocupaciones")-[se referirán al procés?]. Me parece mucho mejor. Nota: Fashion quiere hacer un viaje familiar a conocer a Santa a Laponia cuando Roc tenga uso de razón. No sé si me veo con la camiseta y a toque de corneta con tipos como el de la imagen, pero seguiremos retransmitiendo. 

Sigo pensando que debería estar prohibido embarcar un avión de noche a no ser que sea un vuelo transcontinental, que siempre es emocionante, y una vez dentro pierdes del todo la noción del tiempo. Lo de abajo no tiene nombre:

Tal es la desolación embarcando

Mesas musicales
Y sí, no es transcontinental pero el avión hace su función de "cápsula del tiempo" porque al llegar a La Muy Leal etc nos bajamos en otro planera: Vetusta se ha puesto uno de esos cielos azules perfectos de invierno con un solazo que te hace sentir en una pista de esquí. Por supuesto, ha sido el típico timo de un rato, porque luego ha hecho un frío de bajo cero y el día de la vuelta una niebla que ríete de "La historia interminable" (era la niebla la metáfora de la falta de imaginación por falta de lectura?). 

En el aeropuerto espera mi padre -al que han renovado el carnet por otros dos años luego está feliz y el muy cuco no dice nada de lo que nos espera en casa. Abre la puerta un trasunto de Fashion: pálida, ojerosa y lo que viene siendo con covid (se confirma en breves minutos cuando sugiero hacerse un test). La pobre tuvo que cenar en la otra parte del salón y a la que se unió ya el día de Navidad El Kuñado Universal y el 27 mi madre. Poco a poco la mesa de los infectados iba aumentando quedando los asintomáticos en franco receso. Nosotros nos volvimos el miércoles 27 -de momento, ilesos-, y mis suegros (que vinieron de la Vetusta del Norte) el 25, también. De los que quedan solo mi padre y Roc permanecen ya en la mesa resistente. 

Intendencia
Intendencia según la RAE es "Dirección, cuidado y gobierno de algo". Exactamente, esta ha sido mi labor estos días: dirigir, cuidar y gobernar. Nadie me va a creer si digo que he cocinado (he salido del armario en primer párrafo), pero igual que se necesita una directora de orquesta para que ocurra el concierto, es imprescindible la batuta de una de la intendencia para que todo salga bien (se incluye lavaplatos). Qué decir: que la cena de Nochebuena, la comida de Navidad, y en general todas las comidas de todos los días han sido una apoteosis en cuando a la "dirección, cuidado y gobierno", aparte de los canelones del 25 que se quedaron demasiado en el horno (no puedo estar a todo). Ya había roscón de Reyes (se podríá considerar esto como lo de tirar el árbol el 23?) y además tiramisú (según mi madre "directo de Italia", o eso le han dicho en ese "gran almacén" que tampoco me paga la publi). Mi calificación: rico pero le falta el exceso de amaretto del de Tesco, con el que puedes salir vuelta al aire. 

El timo de los no-regalos
A principios de diciembre Fashion dixit: "este año no haremos regalos, solo a los niños". Ese día hubo fiesta en mi cocina, y baile sin orquesta y ramos de rosas... luego descubrí con espinas, porque obviamente solo yo cumplí el voto. 

Hay diversas razones por las que no me gustan los regalos (sí, lo veo, mi Scrooge es severo) "por que tocan". O sea, si yo voy por ahí y veo algo que justamente le encantaría a una persona a mitad de marzo, entonces sí, es algo con significado. Pero comprar porque lo dice ese gran almacén, no [recuerdo a mi antropólogo de cabecera en la época de la uni que decía que un regalo "tenía que ser por definición inútil", pero ni esas ideas presuntamente provocadoras funcionan ya, asqueados como estamos con la bulimia del objeto y las montañas de plástico). Una prueba de que es una idiotez la tenéis al pasaros por ese mismo gran almacén el día 26: las hordas que antes compraban están ahora allí, con el ticket regalo en la boca, esperando aquello de "coge el dinero y corre". De esto solo me gusta el dar más trabajo y menos dividendos a ese Gran Almacén. 

Volviendo al tema: que Fashion dijo no comprar nada y yo amé la vida y solo llevé una bolsa con "regalos de mierda" que he ido acumulando: dos delantales que Mini trajo de Sicilia para las abuelas (en el post-it identificativo ponía "regalo machista"), una pulsera que le trajo mi madre al Peda de nosedónde en verano, diversos juguetes y cuentos de Mini reciclados para Roc, una foto personalizada en su marquito para cada uno de un momento chulo que estábamos juntos, y así todo. 

Que como ejercí mi papel del Scrooge pidiendo que devolvieran "eso"? Pues solo con una "mochila camello" (le sale una pajita para beber en bici, deben creer que hago el Turmalet cada finde cuando lo mío es pararme en Pret a por un té como una ancianita inglesa adorable investigadora de crímenes). Accedí a quedarme con un aparato que mide la velocidad y los kms a los que voy, un micrófono de karaoke (cosa de Mini, que lo quería para ella) y algo más que no recuerdo.  Hasta mi suegra, que también odia ir de compras nos trajo un libro a cada uno, y el mío en concreto para que lo divague, así que sabréis de él (Eva Baltasar: "Boulder"). 

Roc
Aprovecho para meter la sección bimensual del desarrollo del sobrinísimo -que hay que leer con voz de la Tía Concha que achucha a los niños en la que me transmuto-, que sigue imparable su carrera al estrellato.  Por supuesto nos recordaba perfectamente (qué grandes sonrisas y grititos, cada día más simpático), e incluso al Peda, al que hacía mucho más que no veía. Le siguen encantando los cuentos (en particular el de la abuela viajera que le compré de segunda mano en Oxfam) y ahora le han enseñado que los gatos son malos, y cada vez que sale uno les pega [Nota: en mi familia somos muy del "Equipo perros" y no nos gustan los gatos-menos a Mini que le da a todo]. Por supuesto he intentado desterrar ese mito y uno de los libros que le he traído es "Mog, the forgetful cat" de Judith Kerr, la del "Tigre que vino a tomar el té" (firmado!). Me encanta leerle cuentos.

El día 26 el Peda y yo nos lo llevamos de gestiones y sus padres: "no querrá subir al carrito". Claro, al principio se resiste, pero enseguida todo bien. En general, todas las plagas de langostas que anuncian sus padres nunca se cumplen: Roc se sienta a la mesa y come (tomate) con tranquilidad, reconoce a todos los miembros de la familia (quién es la tatamini? y señala, y levanta la mano cuanod preguntamos quién es Roc), le encanta ir corriendo como un loco-literal- a darte un abrazo y parece que el día que nos fuimos iba a nuestras habitaciones y señalaba, añorante. Dónde están los tíos y la prima? Y él hacía ese movimiento de manitas arriba con el ruidito que indica "no sé". Me lo como (Concha, sal de mí)

Hace una especie de "pataleta performativa" muy graciosa que la he visto solo una vez cuando no le dejamos salir a ver el Papá Noel que colgó mi padre de una ventana. Obviamente, quedó maravillado y todo el rato quería salir. Hizo así como dar unos saltitos y mover los brazos, como representarías tú una pataleta en una comedia de situación. Por supuesto, hay que evitar que te vea reír con eso y usar distracción-mientras se pueda, tod@s sabemos que muchos de esos trucos de primero de parenting expiran pronto si tu hij@ es particularmente "oposicionista" (cabezota en cristiano). 

Y el tema de reconocer los objetos personales que ya conté en octubre sigue ahí: cuando veía mi móvil olvidado sobre una mesa, me lo traía. Y esto enlaza con que no he estado todo el tiempo que hubiera querido con él (Roc, no ha habido tiempo de bailar frente al espejo!) y con el fin del divague y las Navidades Vintage...

Días Vintage
Por el tema de "la intendencia" y la brevedad de nuestra estadía, en un momento tras unas horas allí me di cuenta, al mirar el móvil, que no iba a poder contestar a toda la gente -individual o en grupo- que amablemente felicita las fiestas. Así que decidí dejarlo todo para cuando volviera a la isla y ahora, cuando miro atrás, me doy cuenta que fueron unos días vintage, antiguos...  ni siquiera tengo tantas fotos como acostumbro. 

El retorno de la Casa Tomada
En el vuelo de vuelta (que me daría para otro divague), me planteé que quizás había sido cosa, una vez más, de Ella. El "Castillo Esmeralda", la casa de la Yaya y mis padres, donde nací y viví hasta que me vine a la isla sigue siendo un lugar mágico. He hablado de esa casa en un barrio de clase trabajadora en las afueras otras veces en el divlog: en "homenaje" a Cortázar escribí "Casa tomada: Tomados por la casa", sobre las mejores vacaciones de mi vida, quince días con la Yaya allí, como estos días, también prácticamente sin salir.  La planta de abajo se remodeló hace unos años,  pero la de arriba sigue igual, en ella puedo encontrar al fantasma de la Di niña-adolescente-joven sin ningún problema (el fantasmita de Fashion persiguiéndome con peticiones tipo "me puedes colorear los mapas?", también). 

No tiene mucho mérito, por tanto, haber vivido aquí 72 horas vintage, desconectada del mundo, luchando no solo con virus sino con gente que 1. trae regalos por la espalda, 2. siempre quieren poner más comida, 3. te rellenan constantemente la copa, siendo la Tíaconcha Universal, quemando canelones porque (maldición: vuelve Scrooge, vuelve Grinch, o me sale un final hiperglucémico) no somos 45 pero sí los mejores (en especial, mi suegra y Fashion, las que me leen!). Como me leen también los divagantes -que tampoco somos 45- pero que han temido la suerte de tener  estos canelones de letras vs. los reales. Gracias a tod@s, Salud y República!

24 diciembre 2023

Haceros este christmas no fue fácil

 Querid@s divagantes,

Pese a su breve paso por Vetusta este año -solo tres días- el grinch aprovecha unos momentos para desearos un Feliz Potlach con esta bonita foto*-felicitación que tomé pensando en vosotr@s el otro día en uno de mis paseos ciclistas. 



*La foto tiene historia: tuve que meterme en un parque infantil -sin niño!, mi dedicación a este blog ya es preocupante- para captar ese ángulo (composición, composición!). Un tipo que pasaba por allí debió sentir pena e insistió en sacarme y pese a que no tenía ningún interés en salir, como soy Amelie accedí. Sirvió para aumentar la ya nutrida muestra de mi estudio personal sobre los que se ofrecen a sacarte cuando te ve sola enfocando algo: siempre creen que el suelo debe ocupar la mitad de la imagen, y suerte si no te cortan la cabeza -o la estrella del árbol en este caso. En fin, pelillos a la mar, no soy Amelie? Todo el mundo es bueno, pero esa foto, junto con el hecho de que ni me molesté en quitarme el chaleto fluorescente varias tallas mayor, ni el casco ni las gafas, no pasará a la historia. 

Pero os dejo con esta obra de arte y mis mejores deseos y promesas de más cuando vuelva a la isla,

di

~~~
Ah, pero no, aquí de nuevo...

Cuando se publique esto yo estaré volando y esta imagen añadida es de ayer, en la Battersea Power Station, donde proyectaban en bucle sobre el edificio de las turbinas que ya se sabe me encanta a David Hockney , copitos de nieve (as if) y el nombre del modelo de una conocida marca informática que parece había usado el artista para esta obra [De verdad: era necesario?  David: que andas mal de cash?] 

Nada, que la Amelie de luz ya se ha ido y de nuevo acecha el grinch. No nos engañemos, todas estas luces y estos mensajes de paz y amor son para que compres y el consumo es el mal, en este blog lo llevamos diciendo antes de que estuviera de moda (así es: visionarias). 

Hasta la vuelta, babies...

*****
Pero aùn hay màs... hola desde el aeropuerto donde son las 5:47 am pero parecen las 8 pm en el centro. No podìa dejar mi rol de reportera para contaros que la persona que robò el ùltimo Banksy en pleno Peckham ha sido arrestada. Aquì lo tenèis, otros años tambièn hemos usado al "elusivo artista" como felicitaciòn, pero desde el telèfono es lìo enlazar (pero a la vuelta, no). 



18 diciembre 2023

El "Hospital para Mujeres del Sur de Londinium": un ejemplo de feminismo y resistencia al lado de casa. Y yo, sin saberlo.

Cuando llegué a Londinium en diciembre de 2002 experimenté por primera vez en mi vida lo que era vivir en una calle principal donde solo tenía que asomarme por la ventana para ver algo de acción: por supuesto gente corriendo a cualquier hora del día o noche, colisiones de tráfico, borrachos, luces azules de ambulancias, policía. Tenía de todo -menos librería, tristemente- a dos minutos: parada de metro, bares, restaurantes, dentista, peluquerías... Y un edificio fantasmagórico. Créanme, aunque conocida es mi afición por todo lo terror-gótico, no exagero: de sus ventanas-guillotina alargadas salían malas hierbas, las puertas estaban enladrilladas y tenía todo el misterio de un asylum abandonado, solo que en lugar de en los Moors de Yorkshire, enmedio de la vibración de la Zona 2 de la ciudad.

A diez minutos en la otra dirección había un cine. En aquella época, con 30, sin hija y sin blog, me apuntaba a "actividades" por las tardes, entre ellas los lunes iba allí al cine forum que ocurría tras la proyección de una peli.  Recuerdo poco de esas reuniones, solo que uno de los participantes, cuando le dije donde vivía, me comentó que había nacido al lado, en "ese hospital que había cerrado la Thatcher". 

Se refería a mi intrigante edificio fantasmagóico, que dejó de serlo pronto porque en 2004 comenzó la remodelación a apartamentos. Tesco, una cadena de supermercados, lo había comprado hacía anios con aspiraciones a demolerlo y construir un horror de nueve plantas con su supermercado debajo, rompiendo todo el estilo antiguo de la zona.  Afortunadamente, en este país existe un sistema de protección del patrimonio arquitectónico por el que muchos edificios están "listed" (a distintos niveles) y no se pueden demoler ni hacer obras hacia la calle que cambie la apariencia del edificio. Así que tuvieron que dejar la fachada e hicieron mi supermercado local debajo. Así era y así es:

 
Hospital de mujeres del sur de Londinium
a principios de SXX

Así está el edificio hoy en día-
no he encontrado fotos de cuando le salían
árboles por las ventanas

La idea de "un hospital para mujeres" en principio no me intrigó -pensé que sería una maternidad o similar producto del puritanismo victoriano-, pero cuando caí casualmente en su razón de ser y su historia hace poco me di cuenta de lo equivocada que estaba. Me gustó tanto que la quiero escribir, y mientras la cuento voy a ir intercalando fotos que me he encontrado en el archivo de Lambeth, que también me han encantado.


El "South London Hospital for women and chidren" ( el "Hospital del Sur de Londinium para mujeres y niños") fue fundado en 1916 por dos cirujanas llamadas Eleanor Davies-Colley and Maud Chadburn. Era un hospital donde solo se atendía a mujeres y donde todo el personal -aparte de un jardinero y uno de mantenimiento- lo eran: un "Adamless eden", lo llamaban ("Un edén sin Adán"). 



Su propósito era doble: "proporcionar trabajo a las mujeres que querían ejercer la medicina y tratar a las mujeres que querían ser atendidas por médicas". Había ya otros hospitales solo para mujeres como "The New Hospital", fundado en 1890 por  la primera médica de este país Elizabeth Garrett Anderson (no confundir con la primera en los EE.UU. que era también inglesa, Elizabeth Blackwell), que tenía mucho éxito. A pesar de esto, cuando ambas cirujanas empezaron a recaudar fondos para montar este hospital en el sur de la ciudad se encontraron con la oposición de losdesiempre, a juzgar por la desdeñosa carta publicada en The Times en la que se denunciaba el proyecto como innecesario y simplemente "un medio de permitir que las mujeres ejercieran en el ámbito masculino de la medicina". La carta funcionó de maravilla porque inmediatamente llegó una enorme donación anónima que permitió que comenzara la obra. La política de que todo el personal, médicas, enfermeras y celadoras, fueran solo mujeres se mantuvo hasta su cierre.



Cuando se abrió en 1916 fue desde el principio un lugar extraordinariamente moderno en todos los aspectos.  Al principio tenía 80 camas y con los anios se fue expandiendo con 40 más y con departamento de consultas externas. En ambas partes se atendía a mujeres de todos los orígenes. Aún no existía el sistema público de salud y las mujeres sin recursos "pagaban los que podían" (por poco que fuera) y las de posibles pagaban una tarifa fija equivalente a alrededor de £88-266 por semana (eso sí, tenían habitaciones privadas). 


Cada "sala" (como he contado en mis experiencias como paciente, las salas siguen siendo en su mayoría comunitarias) tenía un balcón y un baño con puertas anchas y paredes de mármol blanco, porque en ese momento se creía que era un material no poroso más saludable y, por lo tanto, más seguro para las pacientes. 


Las dependencias de enfermería y las habitaciones para el personal de servicio también eran espaciosas y estaban diseñadas pensando en la sociabilidad y la comodidad. Había un ascensor para subir las camas desde las salas hasta una terraza en el tejado "para que respiraran aire fresco" y entradas especiales para las salas de enfermedades infecciosas, para aislarlas del resto del hospital. 


 Durante la Segunda Guerra Mundial hicieron una ley por la que estos hospitales totalmente femeninos tenía que tratar a los heridos de guerra. El hospital no tuvo bombardeos, aparte de la residencia de las enfermeras que fue destruida en 1941, pero el funcionamiento del hospital se vio muy limitado por falta de personal. Una unidad de maternidad de 20 camas se iba a abrir en 1944 pero por el peligro de las bombas V1 fueron evacuadas a Scarborough.


En 1948 se unió al recién fundado  NHS (y perdió su independencia, pasando a ser parte de distintas autoridades sanitarias tras múltiples re-estructuraciones. 


 En 1982 el ayudamiento local decidió que era "antieconómico" e inició el proceso de cierre, pero no sin un ejemplo precioso de resistencia comunitaria de mujeres locales de todos los ámbitos. Lo que empezó como una protesta se convirtió en una ocupación de... 9 meses!!! He encontrado una entrada de blog maravillosa en la que una de las mujeres que ocupó el hospital llamada Rosanne Rabinowitz contaba su experiencia, 30 anios después. 

Cuenta Rabinowitz que desde aquí cantaban
"Qué haremos con los polis y los alguaciles"

Al principio las mujeres que trabajaban allí ejercieron una forma de acción directa que en inglés se llama "work-in" por la que personal cuyo trabajo está bajo amenaza sigue trabajando sin cobrar para demostrar que el trabajo aún tiene viabilidad, pero cuando se fueron aceptando trabajos en otros hospitales se quedaron las "okupas". De 200 a 300 mujeres dormían allí cada noche y mantuvieron un piquete 24 horas al día para evitar que se fueran llevando los equipos. Había mujeres de todo tipo y distintas etnicidades: antiguas enfermeras, ancianitas locales, adolescentes anarcopunks...  


Me ha encantado aprender que la estrategia de ocupar hospitales fue una constante en la época y he encontrado cosas en internet que enlazo para los divagantes interesados: "Occupy and win: a manual for fighting hospital closures". Aquí hay muchos más detalles de la ocupación de este hospital en concreto. 


El hospital pasó a ser, aparte de un lugar para hacer campania, un centro cívico donde pasaban un montón de cosas chulas de esas de de hippies e izquierdosos. Invitaron a otros grupos a usar el espacio e hicieron contactos con otros grupos de mujeres de ocupación como las "Mujeres en contra del cierre de las minas" o las "Mujeres de Greenham", de las que ya hablamos aquí. Cuenta lo intensas que fueron las semanas antes del desalojo, el ruido de los martillos mientras ellas levantaban barricadas, las noches sin dormir, los discursos desde el balcón disfrazadas de enfermeras y con máscaras de cirujanas. 



Pero pese a las protestas y haber sido definido como "el hospital mejor gestionado de Inglaterra" (atención a la carta de oposición en el British Medical Journal, con cifras) terminó cerrando en 1984, todo muy orwelliano. Pero es importante recordar estas cosas y precisamente con una frase de Orwell que me ha recordado la bloguera Rabinowitz:  “Who controls the past controls the future; who controls the present controls the past…” ("Quien controla el pasado controla el futuro; quien controla el presente controla el pasado") y comenta: "documentar nuestra historia y mantenerla viva tiene implicaciones para el futuro, y para cómo intentamos vivir el presente".




Y termino con las fotos que me quedan, porque de verdad son maravillosas, las senioras con sus sombreros esperando en las consultas externas, el restaurante, las salas, algunas pacientes... 


El edificio fantasmagórico que dejó de serlo por la gentrificación y a cuyos bajos voy a hacer la compra ha vuelto a mí como un símbolo de la lucha feminista, la lucha por lo público y la resistencia en general. 

Ah, y terminar con una nota de humor: en mis paseos por internet también he encontrado a un antiguo guarda que subió una historia de ver allí "un fantasma de enfermera vestida de azul". 

Por supuesto, Londinium y sus fantasmas. Citando a los clásicos yo creo que más bien era que en aquella época aún "a specter was haunting South London..." ("un fantasma recorría el sur de Londinium").