an

17 octubre 2023

"La cámara sangrienta" de Angela Carter: "No abras esa puerta" y tú, no solo la abres, sino que entras.

Como sin duda recordará el divagante de pro, hace unas semanas asistí a unas charlas en el colegio de Mini. Allí tuve varias epifanías, una de ellas constatar que aún no había leído nada de Angela Carter [se hablaba de comparar la sexualidad en el libro de relatos que da título a este divague con "El cuento de la criada" de Margaret Atwood]. Nada más llegar a casa y tras encontrar el cuento en la red, me quedé tan atrapada por las primeras páginas que decidí comprarlo para leerlo en condiciones, y también el resto. A Carter no le gustaba que se dijera que eran "reinterpretación feminista de cuentos de hadas clásicos", y voy a intentar explicarlo aquí.

Angela Carter

Antes de meterme, un poco de contexto [nota: esta es una de las cosas más chulas de leer, introducirte en el mundo de la escritora y empezar a abrir puertas por las que querrías pasar y así descubrir otro mundo, que indefectiblemente tiene a su vez más puertas. En este caso, en mis investigaciones he descubierto un documental de una hora de la BBC de 2018 sobre Carter que recomiendo: "Of wolves and women" y sale Atwood, Winterton y más]. Carter nació en Eastbourne (me encantan sus acantilados) y tuvo una infancia asfixiante con una madre ultraprotectora que la sobrealimentaba. Durante la Segunda Guerra Mundial fue evacuada con su abuela a Yorkshire (mi parte favorita de esta isla, fotos aquí durante aquella semana pandémica) y de adolescente estudió becada en "Streatham & Clapham High School for Girls" (cole que fuimos a visitar para Mini pero era, quién lo iba a decir, solo de chicas). Para escapar de su casa se casó a los 20 con un químico al que conoció en protestas antinucleares. Se fue a Japón para seis semanas, pero acabó enamorada de un gañán y se quedó dos años. En ese país observó con estupor el papel de las mujeres, reducidas a muñecas, un lugar donde hasta en el teatro (kabuki) los hombres interpretan el papel de mujeres. Allí se radicalizó como feminista. Volvió a la isla, se divorció y conoció a un albañil guapo que estaba trabajando enfrente de su casa. Se lió con él, tuvo un hijo a los 43. 



Curiosamente, los últimos años de su vida -desde 1976 hasta que en 1992 falleció tristemente de cáncer con solo 51 años- vivió en mi barrio [otra nota para lit-fetichists, JK Rowling empezó a escribir en 1990 su saga no en un café de Edimburgo, como se decía, sino también en este barrio, en concreto en un piso en el 94 de St. John's Road, no muy lejos de la casa de Carter]. Como reportera entregada a este divlog que soy, un día que, como Aute, pasaba por allí, hice las fotos de arriba, en el 107 de The Chase, unas de las calles con mejores casas de la zona. Es un momento especial cuando estás frente a una de esas casas con "placa azul" y te planteas que por esa puerta (otra vez las puertas) ha entrado y salido muchas veces algunos de tus héroes (la de Melville, oj). En este caso, parece que Carter recibía a aprendices de escritores aquí, como Kazio Ishiguro o Salman Rushdie. Nadie salió el otro día a increparme por estar merodeando, pero debe ser el precio que tienes que pagar por vivir en una casa con historia (tampoco salió nadie de la de Graham Greene, también en la zona y que también tiene su divague a cuenta de "The end of the affair").  

"Si fuera una señora, le pellizcarían el culo"
"Si esta señora fuera un coche, te atropellaría"
En 1973 la editora Carmen Calill funda Virago Press, la editorial feminista (Carmen y Virago tendrían otro divague). En la página dos de sus ediciones se encontraba el siguiente manifiesto: "solo cuando las mujeres nos empezamos a organizar y somos muchas nos convertimos en una fuerza política y comenzamos a movernos hacia la posibilidad de una verdadera sociedad democrática (...)". En Virago se publicó a George Eliot, Pat Barker, Edith Wharton, Margaret Atwood entre otras, y Angela Carter publicó su primera no-ficción "The sadeian woman & the ideology of pornography". La foto de la derecha me la he encontrado precisamente en la página de Virago, al lado del manifiesto, y he tenido que colgarla, por si alguien se pregunta para qué sirvió o sirve el feminismo. Me ha llevado a esa época en que no íbamos con cámaras en el bolsillo por la vida, pero tengo  igualmente la imagen grabada a fuego: 1982, una calle de Vetusta, cerca de su Vetusto-río, una valla publicitaria, de esas enormes: "Toda tú eres un culito" y una chica en bolas boca abajo aspiraba a vender nosequé crema corporal. Con el mismo espíritu que la foto, alguien había hecho una pintada por encima "SOMOS MUJERES, NO CULOS". El publicista puede estar contento, nadie se acuerda de la marca, pero seguro que creó unas cuantas feministas: yo, con 11-12 a
ños, una de ellas.

Si salen, yo:
"puedo explicarlo todo"

Pero divago. En 1976 Victor Gollanzc (tendría otro divague: 
¿veis como me contengo?) encargó a Carter que tradujera los cuentos de Perrault. Curiosamente, ese es el año que Bruno Bettelheim publicó "The uses of enchanment" ("Psicoanálisis de los cuentos de hadas"), un libro despatarrante del que yo hablaba al principio de los tiempos de este divlog. Su premisa es que los cuentos ayudan a los niños a enfrentarse a temas como la muerte, el sexo, etc a través de símbolos. Y a enseñarles que no deben hablar con extraños en el bosque, no vayan a ser lobos con piel de cordero. Pero Carter decide darles la vuelta y mostrar que... puedes tirarte al lobo y taparos luego los dos con la piel. Nota: Carmen Martín Gaite también tradujo a Perrault y a Bettelheim. 

Como digo, el feminismo le había picado fuerte y estos relatos están llenos de símbolos de liberación de la mujer. Parece que le influyó mucho el tío Sigmund, ese gran feminista -por algo inventó conceptos como "la envidia del pene", "el superego más débil de las mujeres" y "la histeria viene del útero", por citar solo unos pocos de sus grandes hits. Yo antiguamente decía que Freud había jodido (disculpen el verbo, no hay otro) a la psiquiatría, pero que igual tenía sus usos en la literatura. De esto hace mucho, porque ahora cada vez que leo crítica literaria desde el ángulo psiconalista me cabreo. En mis "abrir puertas" desde este libro, he caído en una tesis que alguien hizo en Edimburgo sobre "cómo el proceso de individuación de Jung es mostrado en los cuentos de hadas de Martín Gaite". Ahí es nada.

Pero centrémonos. Yo quería hablar de algunos de los relatos, en particular del más largo que da título al libro y del que me quedé colgada desde la página uno por su lenguaje, que es denso, exuberante, rico, oscuro, sexy, travieso, lo opuesto a reprimido, "The bloody chamber" ("La cámara sangrienta").
"And we drove towards the widening dawn, that now streaked half the sky with a wintry bouquet of pink of roses, orange of tigerlilies, as if my husband had ordered me a sky from a florist. The day broke around me like a cool dream."

Este primer relato parte de la misma premisa que "Barba Azul", una historia que siempre me ha fascinado: te dicen, este es tu castillo y puedes descubrirlo todo, aquí tienes las llaves querida. Pero. [Silencio dramático]. Siempre hay un pero: hay una habitación que no puedes abrir, y esa es precisamente la única habitación que quieres abrir. Siempre deseas atravesar las puertas (otra vez, las puertas) o leer precisamente lo que otros han decidido es prohibido. Y con la habitación, es lo mismo: no ha estado nadie de vacaciones en una casa en la que hay una habitación, un armario cerrado? La curiosidad mató al gato, y te puede matar a ti, sugiere este cuento -una vez más, no necesitábamos al Tío Sigmund para esto.

Pero cuando empiezas, desconoces cómo Carter le va a dar la vuelta, solo te quedas colgada por, por ejemplo, su descripción -oh, tan gótica- del castillo junto al mar:

"that castle, at home neither on the land nor on the water, a mysterious, amphibious place, contravening the materiality of both earth and the waves, with the melancholy of a mermaiden who perches on her rock and waits, endlessly, for a lover who had drowned far away, long ago. That lovely, sad, sea-siren of a place!"
Esto no es un castillo frente al mar, 
sino un antiguo almacén de Harrod's en el río

Y en este borde "salga bajo su propio riesgo", salgo a leer
cuando vengo por aquí. Uno de sus riesgos -certificco- es que
se te caiga el lápiz con el que anotas al río

Anda que no me gusta a mí un castillo encantado: a partir de aquí, ya sé  que en ese lugar quiero pasar yo tiempo, y miedo. Además la ambientación de la Francia de finales del SXIX es maravillosa. Luego viene el marido, un ser oscuro y sensual, que ya antes de verlo es anunciado por su olor a "cuero ruso". Sus labios son "extrañamente rojos y desnudos".  Es un sátiro y pornógrafo -por algo se llama el Marquis, con claras salusiones al de Sade- y tiene doce espejos en su habitación matrimonial, que reflejan a la narradora multiplicada por doce. "Me he comprado un harén" le dice él, cuando a ella le miran todas esas chicas que es ella. "A dozen husbands impaled a dozen brides while the mewing gulls swung on invisible trapezes in the empty air outside". Doce maridos empalaron a doce novias: el solo verbo "empalar" deja al moderno "empotrar" en tierno aprendiz. Frases como "Y mi comprador desenvolvió su adquisión" me ponen la carne de gallina, y sigue:

"I found that I was trembling. My breath came thickly. I could not meet his eye and turned my head away, out of pride, out of shyness, and watched a dozen husbands approach me in a dozen mirrors and slowly, methodically, teasingly, unfasten the buttons of my jacket and slip it from my shoulders (...) Not yet. Later. Anticipation is the greater part of pleasure, my little love".
Hacia el otro lado, hoy marea baja
(un día haré un divague sonbre hasta dónde sube la marea en el Támesis)

Pero él luego se va "a atender sus negocios" y ella se queda: sola, en el castillo. Y con todas esas llaves. La escena cuando abre La Habitación es verdaderamente terrorífica y el tener que enfrentarse al olor-a-cuero-ruso, cuando él que se había ido a sus negocios, decide darse la vuelta, ni lo cuento. Porque, al final, de lo que va esto es de poder y control, y de quién se atreve a hacer lo impensable. Es una mujer encerrada, como lo son tantas en estos relatos. 

Otro de mis relatos favoritos de esta colección es el de vampiros, "The lady of the house of love" ("La dama de la casa del amor") tal vez porque de los personajes del terror, son mis favoritos. Pero aquí Carter -que era fan de Anne Rice, la de "Entrevista con el vampiro"-  invierte los papeles y  la vampira es la condesa que vive en Rumanía en un castillo rodeado de un muro de rosas con espinas (todo me encanta). Lleva un vestido de novia antiguo - cómo no pensar en la clásica Miss Hawisham, sin embargo ella:
"She is so beautiful, she is unnatural; her beauty is an abnormality, a deformity, for none of her features exhibit any of those touching human imperfections that reconcile us to the imperfection of the human condition. Her beauty is a symptom of her disorder, her soullessness."
 Vive sola con un pájaro enjaulado y una sirvienta muda que le trae desafortunados jóvenes que pasan por el pueblo y los pobres paran a beber en una fuente. Ella es aquí la depredadora, hasta que llega un soldado rubio inglés y... pasan cosas. Muchos de estos cuentos tienen como tema subyacente la transformación. En uno de esos sesudos análisis he leído algo que me ha gustado: este relato va de cómo la belleza inamovible se transforma en horror. Las cosas bellas no pueden, ni deben, durar; deben ser efímeras. 
"You are beautiful", visto no en el castillo de
la Condesa sino en Regent's Park

Hay en total diez historias: dos más me recuerdan a "La bella y la bestia" (de nuevo, mujeres encerradas), hay otras de gatos y por fin, unas cuantas de lobos. Ahí tenemos a Caperucita Roja, y no es que "esos ojos son para verte mejor", es que "hay algunos ojos que pueden comerte". En el relato de Perrault, Caperucita es devorada porque, qué puedes esperar si hablas con extranios, si te metes en la cama con el lobo? Pero aquí, Carter no le deja tener miedo, y el final es distinto. Por cierto, acabo de mirar "Caperucita en Manhattan", la re-escritura de Martín Gaite de este mismo cuento y me aburrí: lo dejé a mitad, en 2010. Con lo que me gusta esta autora. 

Parece que la influencia de Carter ha sido enorme: desde las citadas Atwood, Winterton, Rushdie hasta AS Byatt, Ali Smith, pasando por cultura popular como "Frozen", "The hunger games" y "Twilight". Aunque haya alguien que despoje de su contenido y significación política a estos relatos (Carter se indignaba, diciendo que era era una escritora ante todo política), podrá disfrutar de las historias como ejercicio formal. Pero será como tener la llave, abrir la puerta y no entrar. Pasa, que se abrirán muchas más. 

14 octubre 2023

"Polvo de estrellas" en la radio y "Astro-magic" en el techo: eran los 80.

Eran los últimos 80 y Fashion y yo compartíamos habitación. Teníamos unas pegatinas fosforescentes en el techo que pusimos intentando imitar las constelaciones al principio (esa imagen: agarrada a la escalera siguiendo las instrucciones) y terminamos tirando la toalla, esparcièndolas anárquicamente. Se llamaba "Astro magic" y te hacía la ilusión de dormir bajo un cielo estrellado.  Fashion aún no era Fashion (hubo de pasar por diversas terribles etapas, incluyendo heavy, grunge, pija, madrebeige), aún no tenía diez años. Yo estudiaba BUP, llevaba hombreras los findes, me había cortado la melena por encima del hombro y tocaba la guitarra en misa. Me acostaba muy tarde, por los horarios escolares terribles de la época y la Escuela de Idiomas, o lo que fuera. Siempre quería hacer cosas, me apuntaba a todo, y me encantaba la radio. No solo música también voz. Y sobre todo de noche, ahí va el cliché: la magia de la radio de noche. 

Cuando esta magia ocurría, nuestros padres dormían: mi padre todavía con la suya encendida, que yo apagaba. Cuando llegaba a nuestro cuarto, Fashion aún no se había dormido, y yo ponía la radio bajita en una "minicadena" Sony plateada que no tenía doble pletina-eso llegó después. Si lo pienso ahora, tenía a una niña pequeña al lado,que necesita sus horas de sueño, y yo no solo le seguía la conversación, sino que ponía la radio. Pero claro, yo era la equivalente de Mini, nadie esperaría ese tipo de responsabilidad en una quinceaniera..

Aparte de nuestros padres, parece: nos dejaban mucho a nuestra bola, nada que ver con la brasa a la que sometemos a la pobre Mini. El otro día me reí mucho cuando, hablando de cómo supervisaban las pantallas a sus amigas (ese ir mirando casualmente no les vaya a entrar un pedófilo) me dijo, resignada: "no, mummy, mis amigas no tienen el reciclaje en su habitación". [El contexto de esta historia es que la zona-reciclaje está en un armario de su habitación -así son los pisos en Londinium- y entramos y salimos frecuentemente. Sus amigas, que viven en casas grandes, tienen la habitación en un último piso donde según ella "no pasa nunca nadie"]. Más o menos como en nuestro castillo esmeralda de los 80, donde nos dejaban bastante en paz. No se daban cuenta de lo que de verdad pasaba en las madrugadas.

"Hola hijo: somos nosotros, mamá y papá, recuerdas?
Las figuras borrosas en la periferia de tu vida.
Solo paramos un momento para decir buenas noches"

En otros divagues ya conté que en una de esas noches escuchando la radio descubrimos a Juanito Comején que nos abrió las puertas de las ondas piratas vetústicas. Su sintonía de los Stones está siempre asociada para mí a la medianoche y nosotras juntas, cada una en nuestra cama (cuando no "podemos juntar las camas?"). Y otra sintonía muy asociada a esas noches, pero incluso anterior es ese "Stardust" de Bing Crosby, que era el comienzo de "Polvo de Estrellas", el programa de cine de Carlos Pumares. Te acuerdas? le he preguntado hoy a Fashion. Sinceramente, sin saber si le llegaría la memoria tan atrás. Y ella "Cómo no... recuerdo que gritaba a la gente".



Hoy ha muerto Carlos Pumares, aquel crítico de cine con el que nos reíamos tanto por su sentido del humor, estilo pitufito gruñón. Gritaba a los oyentes y tenía lo que a mí a los 16 me parecía un saber saber enciclopédico de cine (pese a que había estudiado físicas-me encantan esos pequeños leonardos de la vida). Un noviete mío de la época lo denostaba y me decía que se fiaba mucho más de su amigo, un tal Miguel Angel Lamata, al que un día random gugleé y parece que hoy es director de cine [quien no ha estudiado con una directora de cine Vetústica no es nadie, eh Fashion?]. 

Pero volviendo a Pumares, uno de esos oyentes a los que gritó en los 80 es hoy humorista, y lo que me he podido reír cuando cuenta lo que pasó cuando le llamó a los 14 años para pedir consejo sobre su futuro en el cine, y aún mucho más cuando entra Pumares en antena días después a contestarle. Los programas eran tal cual: el crítico abusando a los oyentes y hablando del monolito de 2001 (una generación entera, ya lo conté aquí, estamos traumados por ese monolito) durante las cuatro horas que duraba su programa (tal vez eso es lo que nos traumó). 

Escuchar la radio por la noche es algo que se acaba cuando empiezas a dormir con tu pareja (a las hermanas claramente no es que no se las respete, es que ellas lo disfrutan), y ahora Mini ha tomado el relevo escuchando el equivalente, su podcast. No es un viejo gruñón que habla de pelis clásicas, sino una influencer yanqui que habla de "creer en ti misma" y patochadas del estilo - no entraré porque hace poco dediqué un divague al "mí no entender cierta música -ni la vida- moderna". 

Hoy he creado una nueva etiqueta en el divlog llamada "Burla burlando", en referencia a lo que escribió Cortázar sobre lo que te pasa cuando van muriendo tus héroes de juventud, o gente que han contribuido a tu viaje vital. Tal vez haya más, pero así solo de memoria me han salido diez divagues: Delibes, Marsé, Roth, Didion, Krahe, Amis, Saramago... He pensado que había ya tantos que justificaba una etiqueta, y "obituarios" sería una muy fea. Mejor "burla burlando"  porque -gracias Gran Cronopio- "más allá de los cincuenta años empezamos a morirnos poco a poco en otras muertes". Gracias Pumares, por lo que aprendimos, y por las risas. Y gracias Fashion, por las noches de "aquellos maravillosos años" escuchando "Polvo de estrellas" bajo las estrellas fake fosforescentes. Y por las risas, que esas continúan. 

08 octubre 2023

"No ahora, que estoy divagando" [Esto no es desfase generacional]

 El título de hoy es un homenaje (la manera moderna de admitir que lo has copiado) de un viejo programa de la BB4 (radio) que se titulaba "Not now, I am listening". O sea: no me interrumpáis, que estoy en Lodedi. La razón es porque esta debe ser La Actitud al elegir activamente meterse aquí, pero además porque esto es un divague aún más caballo-de-ajedrez de lo normal.   

Empieza con el otro día, escuchando en Carne Cruda una entrevista a Virginie Despentes, otra de esas francesas feminazis enloquecidas testimoniales, pero esta mucho más radical que Annie Ernaux. He tenido su "King Kong Theory" en la mano varias veces, y tras esta entrevista, por fin lo he empezado. Escribiré sobre él cuando pueda, porque es una de esas épocas en las que me he metido en tres libros sin saber muy bien cómo (bueno, en realidad, sí "puedo explicarlo todo"), luego me costará más de lo habitual terminalos. Pero como aperitivo, así empieza Despentes:

Virginie Despentes, 
proletaria de la feminidad
"Escribo desde las feas, para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las chifladas, todas las excluidas de la gran feria de las que están buenas. (...) Me parece maravilloso que también haya mujeres a las que les gusta seducir, que sepan seducir, otras que busquen casarse, algunas que huelan a sexo y otras a la merienda de los niños a la salida de la escuela. (...) Sinceramente, estoy muy contenta por todas las que están conformes con las cosas tales como son. Lo digo sin ironía alguna.  Simplemente no soy una de ellas (...) Hablo como proletaria de la feminidad".

No sé cómo seguirá, pero solo por esa última frase, "proletaria de la feminidad" ya habrá merecido la pena.  Mi amiga francesa L, que es traductora, ha leído todo (incluso el último -"Cher connard" o "Querido capullo"-, por el que iba a ser entrevistada en Carne Cruda) y dice que su fuerza formal en francés es bestial, que no cree que ninguna traducción le pueda hacer justicia. Tendré que desempolvar mi francés. 

Total que, al final de la entrevista le dicen que pida una canción para terminarla y ella elige "Linda", de Rosalía y una tal Tokischa. Antes de nada, enseñaré mis colores: yo a esta cantante Rosalía -que "los entendidos" ponen por las nubes musicalmente- precisamente no la entiendo nada. Como con el reggaetón: no puedo. Me planteo si estamos ante el común fenómeno de "ya eres de otra generación" (o sea, vieja). Pero no me pasa con todo, no estoy anclada en Oasis: afortunadamente, Mini y yo tenemos una intersección en nuestros diagramas de Venn musicales, en la que están éxitos indiscutibles ochenteros/noventeros y alguna cosa suya que negaré a menos que en un futuro distópico se me torture. 

De vuelta al programa, se va Despentes y ponen la canción. A ver: no me caigo de la bici porque soy una pro, pero debería haberlo hecho a modo performance o protesta si hubiera sonado con altavoces. Una vez más constato que no entiendo nada, empezando por la letra [Sí, que la tal Tokischa es de República Dominicana y son giros de allá, vale]. Atención: "Tú ere' linda y yo estoy rulin / Nos besamo', pero somo' homie". Como en un punto dice "Las amigas que se besan son la mejor compañía" me planteo si homie viene de homosexual, pero compruebo que quiere decir "colega" (viene del slang inglés americano, aquí en UK no se usa, dice Mini que tampoco entre los jóvenes-yo ya no soy termómetro de nada). Ah, y "rulin" es estar relajada.

Al llegar a casa me pongo el vídeo, porque en el programa dicen que "no es lo que querrías ver en la cena de Navidad". Y sí: oh-my-god, de nuevo. Me hace sentir no un desfase de una generación, sino de decenas, como una vampira que sale por la noche a morder un par de yugulares, y vuelve a su catafalco pensando que todo era mejor en 1124. Por resumir, se trata de un grupo de delincuentes en un garaje o tal vez habitación de una favela en convulsión tónico-clónica de zona gluteal directamente en la cara de otra, sacando como pueden la lengua -y digo como pueden porque han de vérselas con piercings y dientes forrados de distintos materiales- y lo peor, moviendo las manos frente a cámara con unas uñas postizas de medio metro que me harían tirar de omeprazol si no lo paro (de este barco, no como el de Dénia, te puedes bajar). 

Estás mayor, Di, me digo. Pero aún no ha acabado todo. El terror sigue con las recomendaciones de internet, porque al lado me sugiere otro vídeo de Tokischa, esta vez con... Madonna!  La canción es "Hung Up on Tokischa", y es una versión -de estas que el ente de otro siglo sigue sin entender- del clásico discotequero "Hung up" de Madonna. Como me gusta hacerme daño, le doy al play y recibo mi merecido: señorrrr. Vamos a ver, Madonna, tiene deudas de juego? o what-the-fuck, que con 114 años tenga necesidad de ponerse a hacer eso con esta chica que, o bien va o vuelve de cometer su último delito. 

No estoy preparada para la vida moderna
En resumen: Madonna, con su nueva cara y terribles chándals (aunque sigue fiel a algunos de sus iconos religiosos y también llevó dientes de oro en el pasado, recordemos), intenta pretender unas ganas locas de follar con la dominicana a base de, de nuevo, sacar la lengua, fingir gestos postcoitales, y movimientos de cadera que el espectador siente cansados. No quiero pecar de edadista ni haré bromas de cirugías de "reemplazo de cadera", pero esta hipersexualización de la música que aburre siempre, aquí es patético.  Busco y una simple resta me revela que Madonna tenía 47 años cuando salió su "Hung up" original -recordarán el vídeo, en el que ella iba de Eva Nasarre con calentadores- y mis amigos decían "qué buena está Madonna, a su edad" (éramos early 30s, así es la juventuz). Ahora, no sé si este último vídeo demuestra que Madonna es una moderna (o como digo, que está tiesa) o que yo debería volver a Transilvania, de donde nunca debí salir. 

Intento sacar algo positivo: en estos vídeos lo que no salen es apenas tíos y me congratulo. Ya está bien de pelis que no pasan el Test de Bechdel, de cumbres llenas de señores -algunos señoros-, y de gente que dice "he visto a la médico". Ya falta menos para el Gineceo (le debo a Fashion este concepto) Global, el Matriarcado Planetario o la Dominación del Universo. Todo son señales: casualmente estos findes, intentando arrastrar a Mini a que vea pelis con nosotros, he caído en tres en las que prácticamente reinan las mujeres. Las dos primeras son terror clásico: "Les diaboliques" (Henri-Georges Clouzot, 1955) y "Carrie" (Brian de Palma, 1976); y la tercera, otro tipo de terror, un docu sobre el mundo de la moda, en concreto sobre la tiránica editora de Vogue Anna Wintour ("The September Issue", RJ Cutler, 2009). Las tres tienen también sus peros desde el punto de vista feminista: pero mira, el guión de la peli francesa está basado en un libro de un... tío, claro (Jules-Amédée Barbey d'Aurevilly) y no sé si las hostias como panes y se-sigue-como-si-aquí-no-ha pasado-nada de un tipo -interpretado por John Travolta- a su novia en "Carrie" es cosa de Stephen King (del que dicen es feminista) pero lo que es impresentable es la mirada del director sobre los cuerpos desnudos de las adolescentes al principio en una escena totalmente innecesaria y larguísima. 

Había mucho por hacer hace unas décadas nos dicen estas pelis pero con estos vídeos y estas letras, veo que aún nos queda tela. Y si decir esto es quedarse atrás del carro del tiempo, sea. Me vuelvo al castillo, y ya saldré por las noches al olor de la sangre. 


04 octubre 2023

Seguimos de huelga: Conservemos al personal para que sobreviva el NHS


Ayer, en Manchester

Seguimos de huelga, esta vez de lunes a miércoles, tanto séniors como júniors. Ayer hubo una concentración en Manchester, a las puertas de la conferencia de los tories. Hay por supuesto servicios mínimos (lo que se llama nivel "Día de Navidad"): solo emergencias.

Como siempre, es terrible leer la prensa de derechas, la que se quiere cargar la Seguridad Social: que esto es solo por una subida de sueldo, que ya se nos paga suficiente, que quien quiera hacer pasta, que se vaya a la privada. Again.

Sin embargo, esto no va de subida de sueldo, sino de "restauración de sueldo" (hemos perdido el 35% de salario real desde 2008, y esto es sin contar la inflación de este año: estamos trabajando gratis cuatro meses al año). Si £14 a la hora (que es lo que se paga a un júnior, £12 es el salario mínimo en Londinium) es que "se paga suficiente", difiero. Lo de que podríamos irnos a la privada: claro, es que para eso estamos luchando, para que más compañeros no se vayan a la privada, a Nueva Zelanda, a hacer origami. Porque de esta manera se está desangrando a la Seguridad Social. No hay personal (obviamente el Brexit también implicado), pero además, ya nadie va a querer trabajar aquí. Hay una necesidad no solo de conservar al personal, también de emplear a nuevo personal. Otra manera de destruir el sistema. ¿Quién va a cuidar de la gente que no puede pagarse un seguro privado, columnista de The Telegraph?

El DDRB (Review Body Doctors & Dentists' Remuneration), una organización independiente que tras diferentes estudios cada anio aconseja al gobierno sobre los salarios para evitar disputas ya no es independiente del gobierno y esto tiene que cambiar. El gobierno sigue sin querer hablar con el BMA (sindicato médico), llevan 191 días rechazando reunirse, el lunes envió una nueva carta el Chair pidiendo nuevas reuniones. Viene el invierno, a nadie le gusta esta situación. Ni sus mentiras: las enormes listas de espera no son culpa de esta huelga, sino de años de falta de inversión en la Sanidad Pública. Que no les importa nada, porque ellos ya usan su libertad para irse a una clínica privada -como su séquito de columnistas- donde se encargarán de que vaya todo bien, hasta que va todo vaya mal: entonces a la Seguridad Social. Por ella, seguimos de huelga. 

Restauren nuestro salario
Conservemos a l@s médic@s 
Protejamos al NHS



01 octubre 2023

¿Qué diría Freud de las opciones de secundaria de tu hij@?

El sistema educativo británico es muy diferente del que yo viví en Vetusta allá por la segunda glaciación - es posible que haya cambiado mucho, pero no lo he seguido. Solo sé que los estudios de medicina han mejorado algo en el tema práctico (empeorar no podía), según me cuenta mi informante, una de las iratis, que los últimos años se los pasó en hospital (no en el radiador del pasillo de la biblioteca, como otras). Pero hoy vengo a escribir sobre los de secundaria en UK, que es donde estamos. 

Últimamente se repite la siguiente conversación ritual cuando me preguntan los ingleses por Mini:
- ¿Cómo está tu hija?
- Pues en Mayo tiene los GCSEs(*)
- ¿Quéééé? ¿Esa niña adorable YA tiene los GCSEs??
- Sí, darling... Gritemos juntas. 

(*)General Certificate of Secondary Education=examen estatal al final de la educación obligatoria, una especie de selectividad que les dará ideas de qué asignaturas cursarás en los dos últimos años antes de la uni (que se llaman los A Levels) y también les servirá a las universidades para hacer ofertas [aquí no se tienen los resultados de los A Levels antes de que te acepten en las unis, porque se pasan meses haciendo entrevistas personales]. 

Aquí en el divlog podríamos tener un equivalente a esa conversación si entrara alguno de aquellos divagantes del pasado que se quedaron anclados en la Mini-niña (que como sabe el divagante actual, tiene 15 años y me pasa en altura - hete aquí el verdadero drama). Cuando empezó el blog Mini tenía un año y hay divagues de sus pinitos en la guardería, nuestros sufrimientos eligiendo cole, las estupideces del cole de primaria que les hacían ir con sombrerito y su aterrizaje en nuevo cole de secundaria, donde está estudiando para los GCSEs. Todo lo que usted quiso saber sobre Mini y no se atrevió a preguntar está en el di-stintivo "polluelos" (que inventó Diva, aquel ente co-fundacional del divlog).

Mini, hoy

En general, en estos GCSEs tienen unas 12 asignaturas (aunque me dice Mini que "hay críos que hacen menos") : son obligatorias Inglés, Literatura, Matemáticas, Física, Química, Biología y como optativas Mini hace Drama, Latín, Historia, Económicas, Español, Mates avanzadas. Pobre. Sin embargo, cuando termine, para A Levels tienen que elegir TRES asignaturas (y un proyecto, que Mini dice que va a hacer un corto, watch this space). ¿Solo tres, no hicimos nosotros SIETE en COU? Por lo visto, habrá "mucha profundización" (para mí que ya se profundizó en exceso en Física de COU), con diez horas semanales de cada asignatura y varios exámenes.

Toda esta introducción para contar que la otra tarde estuve con Mini en un "taster" que consistía en asistir a talleres de 20 minutos de diversas asignaturas para decidir "si era para ti". Cuando salimos, yo decidí que casi todas "eran para mí" ("of course, you would, mummy!").

Psicología
Este es el primer taller, que ya nos avisaron que era de los más populares. Puedo entender su atractivo, yo me veo reflejada en esas adolescentes interesadas en entenderse y entender al mundo. Ingenuas. 

La profe explica las teorías que se estudiarán (algunas basura - visualicen a Di moviendose incómoda en la silla, subiendo las orejitas a la defensiva cuando menta a Freud como si nada). Luego nos hace un ejercicicio de memorizar listas de palabras con truco, porque al final nos había metido una memoria falsa y nosequé. Un golpe bajo para lospadres que estamos en una batalla entre el Alzheimer incipiente y los retos de la Vida Moderna.

¿La clase de alumno para psicología? Te tiene que gustar hacer test online sobre tu propia personalidad sin ninguna validez (muy de Generación Narciso) y ser "sensible, receptivo, que te guste escuchar". Si no, hazte psiquiatra. 

Business
Aquí un chico que no sé si es profe o alumno (otro de los problemas de envejecer: tus júnior son cada vez más jóvenes y te parece increíble que esos críos estén en el mundo laboral) y un se
ñor malhumorado (este de mi edad, ya burnout de la vida como tiene que ser) que da vueltas por detrás nos describen a un líder del momento y tenemos que adivinar quién es (spolier: Jezz Bezos) .

Breve charla sobre los distintos tipos de liderazgo (autocrático, democrático y laissez-faire) y aplicarlo a Bezos, y cosas positivas y negativas de ese estilo. Mini participa: en su opinión a Bezos le ha ido bien con la autocracia porque está forrado (querido Dios: ¿en qué he fallado?) y luego farfulla algunos de sus potenciales problemas (que se resume en una de sus frases tótem- generalmente dirigida a nosotros: "no one likes you"). Pero, ¿a quién le importa caer mal si estás forrado?). 

Por el pasillo hacia el siguiente seminario comento casualmente que mi estilo de liderazgo en el trabajo es "democrático". No la impresiono: "Whatever, en casa eres autocrática", concluye. Claramente "no one likes me".

Politics
El profe que da este taller es muy mono pero el cordel del que lleva colgada su identificación es de la bandera gay. Suspiro. 

Propaganda del covid 
aplicada a los tories
Nos habla de los distintos tipos de ideología política ("conservadurismo, liberalismo, socialismo, anarquía") y nos da una hoja con noticias recientes de política y tenemos que debatir si los conservadores ganarán las próximas elecciones.  Los chavales no dicen nada pero hay una madre, la típica con melena blanca y ropa auto-tricotada que dice que "espera que no" y comienza a dar razones como el giro de Sunak en su política climática. Y suma y sigue, pienso complacida. Sonrío a la mujer como queriéndole decir "soy de las tuyas" claro que, no sè si lo pilla porque por un día que salgo, voy con tacones, eyeliner y solo un nivel por debajo de vestida-para-una-boda. 

El profe -cada vez más carismático- nos pregunta si creemos que hay un "votante tipo" (madremía si lo hay, solo que algunos nos disfrazamos) y él nos da datos de cómo ha cambiado esto con las décadas: el votante de Labour ya no es el obrero industrial (la famosa "red wall" del norte de Inglaterra) sino el profesional que vive en ciudades, tiene más nivel de educación y es... joven (si hay algo que separa votar izquierda o derecha en el UK es la edad). Claro, ese perfil me describe totalmente, me digo: cosmopolita, arty, moderna y ...joven!

English literature
Estos comics de hoy son de Edith Pritchard,
una milenial con mucho talento
La profesora, OMG, es aún más entusiasta que el de políticas y quiero ser su amiga -pero Aguafiestas Mini me hace sentar en la última fila. Empieza a contarnos la asignatura y yo sigo insalivando  con cada detalle. No se leen simplemente libros y se resumen (exacto, darling, nunca entenderé las críticas literarias o de cine que simplemente resumen), no se empolla una la vida de los autores (vidas de santos, so last century). Esto se trata de analizar críticamente en su contexto histórico y desde distintas perspectivas las obras. 

El ejercicio práctico que sugiere había ocurrido curiosamente en el divlog hace mucho anios (2015): "Propongo un juego: Qué/quién es el tigre? (o deja la obra de ser del autor para pasar a ser del lector)".  [Oh, 54 comentarios, era esa época dorada de los blogs, incluso este vivió un embrión de eso]. Nos da en un folio el clásico infantil de Judith Kerr "El tigre que vino a tomar el té" y unas notas plastificadas: cada grupo tiene que analizarlo desde una perspectiva: o "feminista",  o "de clase", o "post-colonial" o lo que sea. Sigo en éxtasis. 

Luego nos pone ejemplos de libros que se analizarán comparativamente: "Lo sobrenatural en el Drácula de Stoker y en el Beloved de Toni Morrison", o "Sexualidad y feminismo en El cuento de la criada de Atwood y La cámara sangrienta de Angela Carter" [este último que no conocía me lo fui a comprar al día siguiente, más en breve]. 

El ángel -digo, la profe- continua: "esta asignatura es para gente que le gusta leer- si no, ni os molestéis-. También os tiene que gustar participar, debatir, generar ideas nuevas, criticar". Aplaudo mentalmente. Cuando nos vamos de la clase, le digo a la profe: que quiero hacer esta asignatura ("course" como dicen ellos), manera velada de declararle mi amor. Ella contesta algo amable: no es recíproco. 

Conversación posterior con Mini, ya volviendo a casa
- Crees que literatura "es para ti"?  Ya no lees.
- Claro que leo
- Ya, pero no he visto ningún libro de Coleen Hoover* en pantalla. 
- Por qué criticas a Coleen Hoover cuando no la has leído?
- Ya leí "Los siete maridos de nosequién Hugo". Pero todos esos libros de los que habla la profe están en casa!
- Están en casa, están en casa! Por supuesto están en casa... (gruñido).

(*) Coleen Hoover es en estos momentos la autora más vendida del mundo (lloro). El otro día -más que nada para ver dónde he fallado- me tragué un artículo enterito y verdadero sobre una autora de novelas de romance de gran éxito llamada Elena Armas. Es española y escribe en inglés (será eso? mira que cambio de idioma) y su gran éxito "The spanish love deception" está en mi casa y no lo pudo terminar ni Mini: "muy aburrido", dictaminó una lectora de Coleen Hoover. 

Del resto de los talleres que no podemos ir, hay varios interesantes: Cine, Arte, Clásicas, entre otros. De estos cuatro talleres de hoy, Mini tiene que elegir dos (el tercero es mates). Al llegar a casa dice "no sé, si cojo Business y Politics es el aitá; si Literatura y Psicología es tú". ¿Qué cogerá? ¿Matará a la madre o al padre? Que entre la de Psicología: Freud tendría, seguro, mucho que decir... 

23 septiembre 2023

"El periodista deportivo" ("The sportswriter") de Richard Ford: Anota tu psique y llámalo novela

Leyendo en Formentera,
hace ya un siglo
Cuando en julio terminé "Rabbit, run" de John Updike, miré los libros apilados para próximas lecturas y decidí posponer a Richard Ford. La razón era evitar hilar seguidos dos escritores blancos americanos de clase media hablando de tipos "que se comportan mal" ("Men behaving badly" es una serie británica de los noventa que no he visto). Con la distancia, creo que fue buena idea. Como lo fue no seguir con la tetralogía de Rabbit en ese momento, o va a ser evitar la de Frank Bascombe -el prota de Ford- justo ahora. Hace ya hace un par de años leí dos trilogías más o menos del tirón (la de Arturo Barea y John Fante), y creo que es mejor respirar en medio. 

Richard Ford, otro señor encantado de haberse conocido
Antes de empezar con el libro -y este párrafo se lo pueden saltar los que solo quieran leer del libro-, escuché una de esas sesiones de Q&A con escritor organizadas por The Guardian en 2013. Allí Ford dijo que inicialmente no tenía intención de escribir todos esos libros de Bascombe, simplemente que había estado tomando notas para su siguiente novela y entonces se dio cuenta de que "tenían la voz de Frank" (me gusta). También dijo que, a sus 68 años no iba a escribir más porque "aunque se ríe mucho escribiendo, odia los seis meses de edición al final" y que si pudiera escribir una novela de 140 páginas (como hizo Updike con la final de Rabbit), lo haría pero "no tiene la capacidad de escribir sucintamente" (mal de muchos...).

Sobre escribir en presente afirmó que "escribir en presente es maleable, siempre puedes volver al pasado, pero tiene esa calidad de esto-está-pasando-justo-ahora" (me gusta me gusta) y luego citó a Wittgenstein ("El que vive en el presente, vive en la eternidad"), diciendo que le movió mucho esa frase, "de esa manera que te mueven muchas cosas que no acabas de entender". Y la audiencia rió. 

Yo también me reí con esto, con su tono auto-mordaz e irónico, diez años después, pero no sé qué conclusiones sacar de Ford tras esa sesión. Hablaba un tipo gracioso pero "full of himself" como dicen por aquí, encantado de haberse conocido, sin molestarse en disimularlo. [Esto me recuerda a mis últimas lecturas de entrevistas de la "Paris review" en las que tres señoros literarios de bandera me han caído mal -cada uno por distintas razones: Hemingway, Ted Hughes y Norman Mailer. Madre, qué panda]. 

Pero volviendo a Ford, sus poses de divo no solo ocurrieron en esta sesión: parece que como no le gustó la review de Colson Whitehead (otra laguna mía) de nosequé libro suyo, fue hasta él en medio de un sarao, y le escupió. Whitehead habíá escrito que "todas las historias iban de adulterio: o en los últimos días o en lo que viene detrás de un affair. Los personajes son todos indistinguibles (...) Si yo fuera epidemiólogo, diría que una especie de epidemia espiritual ha empezado a afligir a los profesionales de clase media-alta". No es el primero que se toma las críticas un poco a pecho (hablando de Mailer... el puñetazo que le metió a Gore Vidal), y yo le entiendo: debe ser muy difícil esa digestión, porque lo que escribes es "tu baby" -para quien escribe, es mucho peor que caer mal. Pero claro, estas salidas te dejan en ridículo, y dan pie a que te contesten brillantemente, como hizo Vidal: "Una vez más, a Mailer le fallaron las palabras".

Desmontando a Frank
"The sportswriter" ("El periodista deportivo") -que me parece un mal título- fue publicada en 1986, veinte años después que el primero de la saga de Updike y su protagonista, Frank Bascombe, es infinitamente más agradable que Rabbit. Hay algo de progreso con respecto a su actitud con las mujeres, pero solo algo, tampoco enloquezcamos -cómo olvidar las múltiples alusiones a las "putas de cien dólares" durante la novela.  Bascombe narra en primera persona y en presente, tiene 38 años, dos hijos -tenía tres pero Ralph murió por enfermedad- y se acaba de divorciar. 

La razón de su divorcio no es el adulterio, pero al igual que en el libro que criticaba Whitehead, Frank se pone las botas: tiene sexo con 18 mujeres en los dos años antes de su divorcio. También se compra una Harley, para ya hacer "tick" en todas las casillas de la crisis de la middle-age y se va de profesor asociado a una universidad lejos de casa, donde se lía con Selma, con la que tiene una relación honesta, física ("sabíamos perfectamente lo que hacíamos y en lo que se basaba lo nuestro. Nada de amor falso, o sentimentalidad, o interés fingido. No pathos. Solo anticipación" ) e intelectualmente. Con ella tiene las conversaciones más apasionantes de toda su vida "principalmente porque eran robadas". Con ella no hubo "ningún corazón roto, ningún arrepentimiento". Easy-peasy.

Frank quiere a su mujer (incluso después de divorciado, a veces la ve por la calle y se encuentra "maravillado... cómo pude alguna vez quererla y dejarla ir?"), pero se engania, es ella la que le deja. No por todo lo anterior, sino porque descubre que él había mantenido una relación epistolar casta, pero intensa, con una mujer de la que dice "te puedes sentir de repente atraído por una mujer que no te parezca atractiva". Esta mujer le empieza a escribir cartas contándole cosas mundanas de sus hijos, su exceso de peso, sus enfermedades, sus planes, le comentaba alguna historia de él que había leído en el periódico... cosas así. A él le gustaba saber que había alguien en el mundo "pensando en él, y no mal", pero parece que su mujer no estuvo de acuerdo.  

En la novela no pasa casi nada: es, sin embargo, una exploración del yo-interno de Frank: "Desmontando a Frank", habría titulado la peli Woody Allen. Se está ajustando a su nueva vida sin su familia, sale con una enfermera -Vicky- mucho más joven que él y visita a una pitonisa -para que nos vayamos haciendo la idea de por dónde anda su cabeza. Además, frecuenta un grupo de apoyo de hombres divorciados con los que se va de vez en cuando a pescar, y de ahí sale alguna subtrama que no me interesa particularmente. No hay un Tyler Durden que dé color liderando a ese grupo de hombres desnortados. 

El misterio
Desde el principio, Frank me gana por sus reflexiones de la vida. En particular, me encantan las del "misterio":

"El misterio es la [atractiva] condición que una cosa (un objeto, una acción, una persona) posee por la que sabes un poco de ella pero no todo. Es la promesa de cosas desconocidas (efectos, sospechas) que debes ser lo suficientemente listo como para no explorar en profundidad, por miedo a que termines en el callejón sin salida de los hechos". 

Y cuando está de profesor en una universidad seis meses, aplica el misterio a los "tipos humanos" de allá:

"Ese lugar estaba lleno de la típica gente anti-misterio hasta los tuétanos -tanto hombres como mujeres-, todos expertos en explicar y razonar y diseccionar, de esta manera promoviendo la permanencia. A mí me llevaba al peor tipo de desesperación y no podía soportar sus caras de profesores sonrientes, esperanzadas. Los profesores son timadores de la peor ralea porque lo que quieren de la vida es la eterna juventud existencial. Les lleva a terrible engaños y alejamientos de la verdad. Y la literatura, como dura, es su ticket. (...) Explicando es como todos nos metemos en líos. (...) Algunas cosas no pueden ser explicadas. Simplemente son. Y después de un tiempo desaparecen, generalmente para siempre, o se vuelven a hacer interesantes de otra manera."
Me encantan estos divagues de Frank porque me causan tanto conflicto: soy una de esas insufribles "anti-misterio", siempre diseccionando, analizando, desmontando, pero a la vez no puedo estar más de acuerdo con su primer párrafo, supongo que desde que se lo leyera a Oscar Wilde: "Knowledge would be fatal. It is the uncertainty that charms one. A mist makes things wonderful" o “the suspense is terrible, I hope it will last”. Bascombe opina que hasta el mayor asesino de todo misterio, la vida de casados, "requiere de misterio compartido, incluso cuando todos los hechos/datos son conocidos".

Por ello,  le preocupa que su mujer esté educando a sus hijos como pequeños "factualistas" porque no les lleva a misa. No le preocupa que crezcan con Dios, aunque él no crea, sino que terminen como "acumuladores de información sin ningún tipo de reverencia o interés especulativo por lo desconocido". Qué hay más aburrido que un “acumulador de información” que no sabe relacionarla, contrastarla, crear? Esto triunfa en ciertos concursos televisivos que aún pasan por lo menos malo en antena, pero memorizar listados sin contextualizar ni hacer crítica lo veo vacuo.  También habla de los "literalistas", gente sin subtexto de ningún orden. 

Metaliteratura (mi debilidad)
Frank deja la escritura como novelista para convertirse en escritor de crónicas deportivas. Se hace preguntas de por qué lo dejó (entre ellas: "Hay algunas personas que solo tienen un libro en ellas. Hay cosas peores"), pero también reflexiona que a los 29 años "había perdido el sentido de la anticipación -que es el dolor dulce de saber qué pasa después, algo obligado para todo escritor. Y perdí el interés por saber qué escribiría después, la siguiente frase, el siguiente día".

Esta parte es interesantísima, no solo para los que nos gusta escribir, sino para cualquiera que haya tenido un sueño y ha bajado el listón por razones prácticas, porque no se lo puede permitir, porque le falla la salud (física, pero también mental), y suma y sigue. La literatura también tiene un lugar para estos “fracasados” y de hecho son los personajes que más quiere el lector -son, al cabo, humanos. Quién quiere leer sobre un triunfador? Frank Bascombe es esa persona.

Festival de la descripción
Tengo el libro muy subrayado y con un montón de "des" en medio de un círculo en los márgenes - mi manera de resaltar sus descripciones, que son magníficas. ¿Ejemplos?  Describe su vida "como una postal con escenas que cambian en un lado, pero sin ningún mensaje particular o memorable en el otro lado", nos hace ver un cuarto de escritor, nos fotografía a los sureños. 

Describe su desrealización cuando le dicen que su hijo está muerto ("la habitación se convirtió en la foto de una habitación"). Tal vez patina con el retrato del negro al que alquila una habitación (con lo que imagina es su "largo pene aborigen"-otra frase que me hizo reír pero que no ha envejecido bien), pero clava al hermano de su novia, un idiota que terminará en el ejército. 

Nos cuenta lo que piensa de los snobs, porque Frank odia el club de su ex-suegro, y en concreto el "aire de privilegio y los ruidos nerviosos de la exclusividad del medio-oeste". Su mujer había crecido en ese ambiente pero la disculpa diciendo que eso no significaba nada si uno tiene "suficiente carácter para manejarlo, y ella lo tiene". 

Describe a tipos que todos conocemos: parecen jóvenes, pero que aún así se las arreglan para actuar como si tuvieran 65. Tipos "arrogantemente aburridos, pero supremamente satisfechos y acostumbrados a las vistas desde su torre".

Retrato al óleo de esa chica que le entra hacia el final de la novela -flasheada por su status de “publicado”- con la que piensa que tiene “mucho que compartir, olvidémonos del detalle que la doblo en edad”. “Una Melissa o una Kate, que puede ser conciliadora y retante a la vez”, que se mueve el pelo (rubio) de un lado a otro  mientras sonríe y con su ropa de estilo Ivy deja claro todo el privilegio de su familia. Nos sorprende eso sí con un momento de mínima introspección:  "soy demasiado viejo para ella, y ella es demasiado lista para mí" -a esto me refiero con lo de que ha habido cierta progresión desde Rabbit: en 1986 los tipos mínimamente inteligentes se daban cuenta de lo que había. He dicho mínimamente inteligentes: en 2023 aún hay algunos que no se enteran de nada. 

Hacer anotaciones de tu psique y llamarla novela
Cuando le preguntan a Ford si Bascombe es su alter ego en ese Q&A, contesta que él "nunca se ha divorciado y no tiene hijos". Todos sabemos que esto no es una respuesta, pero como todos los escritores, debe estar aburrido de la pregunta. Es esa manera de ver la vida de Bascombe que en muchos aspectos nos ha enganchado, la tuya, Richard? Eres tú la descripción de Selma, su amante y conversadora del campus: "tenía un lado reflexivo, complicadamente vulnerable, de gran corazón que hacía de su carácter algo intelectualmente exótico y genial". Yo no lo sé, solo que es imposible, como lector@, no enamorarse de él.

Es curioso cómo siempre se sospecha que un narrador en primera persona es el autor. Hoy, en una librería, mirando la última novela de Geoff Dyer me he encontrado con esta cita de Shirley Hazzard, la escritora australiana: “I think there is a tendency to write jottings about one’s own psyche, and call it a novel. My book, though…”

Y aspirar al fracaso bien hecho
"El mundo es un lugar menos dramático de lo que los escritores suponemos", dice Frank , aunque a medida que cumplo años pienso más frecuentemente lo opuesto, que la realidad supera la ficción. Pero sí, es Frank dramático cuando reflexiona que “la muerte de otros nos recuerda nuestra responsabilidad a aspirar a un mundo algo más grande que el nuestro”. Yo espero que no se refiera a la Harley, pero me planteo que los libros tienen también esa responsabilidad de hacernos volar,  separarnos del "factualismo",  acercarnos al misterio y así hacernos entender que hay más vida ahí esperándonos, aunque sea como fracasados [inserte aquí su sueño] como este Frank Bascombe, el vecino de abajo, que podríamos ser casi tod@s. 

He comenzado un libro escrito por una mujer en 1979, feminista, sensual y oscuro. Tal vez después estaré lista para mi siguiente Bascombe.