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10 febrero 2010

Contracciones - Segunda Parte

(Antes de adentrarse en la Segunda Parte de este "refrito", conviene haberse leído la Primera Parte; por irnos conociendo nomás)

Jueves, 12 de junio de 2003.

De nuevo a las 7 de la mañana rumbo a Barcelona. Dejo los visados en casa, no vaya a ser que los pierda. A las 9:00 estoy en Justicia a recoger los certificados de penales.

Afortunadamente la funcionaria de ayer no está y no puede tomar represalias por la mala cara que le hice ayer. Me dan los penales y compruebo que todo esté bien.

A las 12 me esperan por temas de trabajo. Tengo suerte, acabo pronto y voy a comer a casa. Consuerte llega un poco después de un viaje largo, cansado. Me ha dejado el coche cómodo a mi y él se ha ido con el cutre.

A las 19:00 horas nos espera en Zaragoza un pediatra que nos han recomendado y que está especializado en adopción internacional. Vamos Consuerte y yo todo el camino preocupados. No sabemos que nos va a decir. Sólo queremos pasar ya el trago de la asignación y ver cuanto antes la carita de nuestro niño. Nos han dicho de la ECAI que es un niño (varón), pequeño y sano. ¡ojalá que esté sano!

Nos recibe el doctor y enseguida nos da mucha confianza. Nos dice qué es lo que debemos preguntar, qué es lo que debemos pedir y qué es lo que debemos grabar en video para que él luego nos pueda ayudar en el diagnóstico. Es una persona muy realista y no se anda por las ramas. Ha visto muchos casos de adopción y sabe de lo que habla. En la consulta hemos visto dos niñas chinitas y otra india. ¡Qué envidia nos han dado sus padres! Salimos de la consulta con el corazón encogido pero muy contentos de haber venido. Automáticamente se ha convertido en nuestro pediatra de por vida. Nos ha dado su móvil por si acaso lo necesitamos para una emergencia en Rusia (que no las haya ¡por favor!). Llegamos a casa derrotados. Mañana hay que jugar la última baza.


Viernes, 13 de junio de 2003.

Por la mañana, llevo todos los documentos por duplicado a la Notaría. Como siempre Isabel que es un encanto, me los hará en el acto. Se los dejo y me voy a trabajar. Estoy toda la mañana esperando que me llamen de la ECAI y me lo confirmen. ¡A ver si no nos vamos a ir después de todo! De los nervios, estoy de los nerrrrvioosssss. Voy a comprar cintas de video y una cámara de fotos digital para no perder detalle.

A las 11:40, llaman de la ECAI y que sí, QUE SÍ, QUE NOS VAMOS!!!!! Está todo listo y nos esperan en Moscú. Como una flecha, me voy a la Notaría, llamo a Consuerte por el camino y se lo digo. Llamo también a una amiga compañera de fatigas y se lo comento mientras subo por la escaleras de la Notaría. No me va a dar tiempo, no me va a dar tiempo voy pensando. El colegio de notarios cierra a las 14:00 puesto que hacen horario de verano. La notaria de mi pueblo les llama para ver si me van a poder recibir y dicen que sí, que me esperarán si llego un poco tarde.

Salgo de mi pueblo como una bala. ¿Por dónde voy? Aunque me tienta la autopista por lo rápida, decido ir por el camino más corto pero más incierto. Durante el camino grito a todo el mundo que me hace retrasar. Les insulto incluso. Parezco una loca. Afortunadamente la cosa, va bien, demasiado bien. Pero... ¡como no! ¡Obras en medio de la carretera! ¡Nos paran!. No puede ser. Menos llorar hago de todo. Sin parar de mirar el reloj. Por fin nos dejan pasar. Nos han tenido retenidos como unos 10 minutos. Los recuperaré en la autovía.

¡No puede ser! ¡Otra vez a parar! Como he adelantado a todos y soy la primera, le digo por señas al chico de la banderita, que no paro y que no paro. No se si me entiende o si no me entiende, el caso es que nos deja pasar. ¡Gracias a Dios! Falta poco para la una cuando voy por mitad de camino. La autovía hasta Zaragoza se me hace eterna. Voy volando, rezando que no haya coches de policía que me multen porque no pararé y rezando para que no pinche o no me la pegue. Entro en Zaragoza sobre las 13:20. Enseguida veo un parking en la Plaza del Pilar. ¡¡Por favor, que me dé tiempo!! Por el camino he hablado con un amigo abogado y sé más o menos dónde está el Colegio de Notarios. Dejo el coche volando y voy corriendo al Colegio.

Por fin llego, el corazón se me sale por la boca. Me reciben dos señoras que me ven tan atolondrada que les hago gracia. Me dicen que no me preocupe, que por ellas no quedará. Van a ver si me da tiempo ir después a que lo firme el Decano de Notarios de Zaragoza que está en otro sitio.

Me quedo muda. No puedo creer que tenga que ir a otro sitio. No me va a dar tiempo. Esto es una pesadilla.

Enseguida montan una cadena de grapado, sellado y visado de documentos y en unos minutos se han pulido los 16 documentos que llevaba (2 certificados penales, 2 certificados médicos, 2 solicitudes al banco de datos y 2 solicitudes al ministerio todo ello por duplicado). Llaman al despacho donde está el Decano y dicen que aunque es un poco justo que me da tiempo, que me esperarán. Después de darles las gracias, salgo corriendo por Zaragoza con un calor horroroso para ver si llego a la dirección que me han dado.

Llego al despacho. Me atiende una señora. Nada que ver con las anteriores. En cuanto ve lo que quiero, que me apostillen los 16 documentos, me dice que es muy tarde, que el Decano tiene mucho trabajo y que no cree que lo pueda hacer hoy porque son muchas firmas (dieciséis!!!!). Me desplomo. He llegado hasta aquí y no puede ser que todo se trunque por esta tiparraca. Me armo de paciencia y le digo que es muy urgente y que lo necesito hoy sin falta, ¡POR FAVOR!. Me hace poner las hojas de tal forma que el Decano no las tenga ya que abrir y que las pueda firmar directamente y me pide que espere sentada que va a probar si hay suerte. Más vale que la haya porque no me voy de esta oficina sin la firma del Decano.

Buena señal, tarda en salir. Será que las va a firmar. Espero más o menos 10 minutos y POR FIN, sale la señora con todo firmado. Lo voy ordenando loca de alegría. De repente... la agencia de viajes, a ver si no voy a tener billetes. Hablo con ellos y les pido que emitan ya los billetes para el sábado día 14 con regreso el domingo día 21. Confirmado, ¡¡ya los tengo!!!. Me derrumbo en el banco del Decano de Notarios de turno. Llamo a Consuerte y a mi madre para decirle que es verdad, que nos vamos. Decido mandar un mensaje a todo el mundo a través del móvil. No me quedan fuerzas para hablar. El mensaje dice:

¡¡¡CONFIRMADO!!!!

EL DOMINGO NOS VAMOS A RUSIA A CONOCER A NUESTRO HIJO.

¡QUE FUERTEEEEEEEEEEEEEE!

A LA VUELTA OS CONTAREMOS.

09 febrero 2010

Los Hormigas

Hoy tocan "los hormigas". No os entro toda la definición de la RAE porque se mete en palabros como "himenóptero", pero sí su última acepción:

ser alguien una ~.
1. loc. verb. Ser ahorrador y laborioso. U. m. en dim. Es una hormiguita para su casa.

En primer lugar, el origen del concepto. Yo pensaba, equivocadamente, que había partido de la Fashion: la pobre resultó muy dañada en su infancia por una versión que teníamos de "La cigarra y la ídem" en una cinta de cuentos populares. Las hormigas eran realmente antipáticas en aquel cuento, venga a trabajar de una manera gris y desapasionada, y cuando la cigarra Cantaprados se dirige a su puerta, la hormiga centinela enarbola un palo y con una voz nasal y gritona le dice "¿No decías que lo bonito era cantar y bailar? PUES CANTA AHORA!" Y portazo. Pero hoy, cuando me he documentado para la entrada (¿que os creéis, que esto del blogueo no requiere contrastar fuentes?) me han abierto los ojos sobre el verdadero descubridor de los Hormigas, el hermano del Joven Artista Local.

El Hormiga puede ser de distintos tipos, y de entrada nos ocupamos de la variedad más común y menos nociva-aunque cargante- para el ser humano. El Formicus Asientus se puede encontrar en algunas de las siguientes situaciones:

Los aeropuertos: están llenos de hormigas. Tú estás tranquilamente esperando en la fila de seguridad que serpentea doce mil vueltas y de repente, a tu derecha, llega un hormiga o grupo de ellos que, quitando el imán que crea los pasillos, se pasan a otra fila. O abren un nuevo control y corren como locos, aunque estén detrás de ti. Tu sonríes y piensas "Qué hormigas". Los hormigas son particularmente peligrosos ahora en las compañías low-cost, donde los asientos no son numerados. El buen hormiga será de los primeros, antes de que anuncien su vuelo en saltar con su tarjeta de embarque al cuello de la aeromoza (¿no os encanta esta palabra? así las llaman en Latinoamérica). El uso del concepto hormiga, si no lo conocíais, ayuda a sacar una sonrisa de esas situaciones en las que una tiene sueño, aburrimiento, y que cambiar un pañal que se escurre cuando pase seguridad.

Una vez a bordo los Hormigas siguen haciendo de las suyas. Por ejemplo, se aseguran de hacerse con el reposabrazos desde el primer nanosegundo de vuelo. Este movimiento es vital, porque todos sabemos que una vez que uno ha reclamado su derecho sobre el reposabrazos, es suyo. Y no importa que sea el higiénico Londres-Cualquiervestusta o el terrorífico Londres-Madrid-Habana. Si el Hormiga se ha hecho con el reposabrazos, tu ya verás dónde dejas el tuyo.

Aún pueden hacer más daño en pleno vuelo estos seres si los tienes delante. Ellos no reclinarán el asiento a lo rudo, todo de golpe (una vez en un vuelo Londres-Delhi un tipo lo hizo así, a lo turbulencia letal, sin mirar si yo había siquiera bajado la bandeja y se autoexplicó con un "así es como van las cosas aquí, tú has de hacer lo mismo." Vaya, gracias señor por esta clase de "modales aéreos"). Un Hormiga es mucho más clase que eso: bajará un clic al principio; cuando pasa la azafata y te despitas, baja otro. Cuando terminan las turbulencias, como ha habido que ponerlo a 90 grados, aprovecha y da tres clics. Te vas al baño y un nuevo clic. Total que en poco rato ya estás como con el rudo, pero sin el seminario de habilidades sociales en el aire.

Los Hormigas en los bares. Tú estás con tus amigos en la barra, y tienes detrás tuya un taburete alto. No estás sentada, pero se halla a 3.5 cms de tu culo: es tuyo. Te inclinas en una risotada, viras unos breves grados, y cuando te has dado la vuelta, hay un hormiga por detrás que ya te ha mangado el taburete. ¡Será hormiga! Y otra típica del Hormiga en los bares ocurre cuando en invierno, tu grupo de amigos y tú dejáis los abrigos en aquel rincón putrefacto. El verdadero Hormiga disimula un rato hasta conseguir que su abrigo esté arriba del todo, para poder cogerlo antes, no perderlo de vista, y que no se ensucie demasiado. Viva el hormiga.

Estás esperando en la panadería, has cogido número y te dedicas a leer los anuncios de clases de inglés en las paredes. Llega el Hormiga por antonomasia (en este contexto, suele ser mujer tristemente) y desliza una pregunta que aspira a inocente tipo "¿que te quedan volovanes?". El pueblo se gira y la mira con odio, y entonces ella dice "ah, ¿que hay número? perdón, perdón". La Hormiga se achanta.

En la facultad los Hormigas nunca te pueden dejar los apuntes porque "aún no los han pasado a limpio", o en los exámenes, disimuladamente echan la melena o la barriga sobre su papel para que no puedas echar el ojo. Son crueles en estos primeros estadios de hormiguismo.

Los Hormigas son unos seres cansados, o qué otra explicación puede tener su obsesión por los asientos. Les da igual bares, cafeterías o incluso en misa. Qué decir de la señora gorda que llegaba al extremo de tu banco en el que ya no cabía un alfiler y aún así insistía en sentarse. Al poco rato, su culo se había hecho El Puto Amo y los demás arrodillados en la consagración. Ella entre tanto musitando "...ay, pero es que no puedo, con estas rodillas". ¡Hormiga eclesiástica, arderás en el Infierno!

El hormiga comienza a mutar a una especie mucho menos divertida y más peligrosa de la que hablaré mañana cuando empieza con detalles tipo "dónde estará la cartera" (siempre al final del maxibolso) cuando hay que pagar. O con que sólo llevan un billete de 500 euros, así que no va a cambiar para un poleo menta sin ni siquiera azúcar.

Pero los hormigas comunes, hoy descritos son por lo general seres no intrínsecamente malos, simplemente hormigas. El modus operandi del hormiga es siempre gradual, lo que él cree que es disimulado, para que no le vean (divertido es verles deshacerse de un papel en medio de la calle). Se hará el encontradizo para colarse en una fila, o intentará doblarla en una de sus giros para avanzar unos puestos, pero no se colará abiertamente.

Son tiernos, en el fondo, los Hormigas en esta primera fase. Julio Cortázar los llamó, hace muchos años "los famas", a los que hacían la sombra mis amados Cronopios.

08 febrero 2010

Contracciones - Primera Parte

¿Para qué blogueas?- Me preguntaba uno el otro día.

Además de que me lo paso bien, compartes (o no) puntos de vista, ideas...Llegué a la conclusión que básicamentre lo hago para recordar.

Hay cosas que (me) han sucedido y que han pasado al limbo de mis ideas y allí yacen esperando un momento de lucidez con el que las pueda recuperar y darles vida otra vez. Otras, las más, se extraviaron y no sé ni donde puedo encontrarlas. Es como si no existieran, no hubieran existido nunca.

En alguna ocasión las he apuntado, las he contado a alguien y por eso hoy las puedo recordar, tal cual, como eran.  Ahí va un refrito.



Lunes, 9 de junio de 2003.

Era lunes por la noche. Nos llaman de la ECAI (Entidad Colaboradora en Adopción Internacional) diciendo que, si lo intentamos, podemos viajar a la asignación el sábado día 14. Por fin ha llegado el momento que tanto hemos esperado. Hay que hacer algún pa-peleo más y tenemos la mala suerte de que el 12 y 13 de junio cierran el consulado ruso en Barcelona para hacer los visados. Nos vamos a la cama de los nervios, a ver mañana que podemos hacer. Esperamos no llevarnos una desilusión y tampoco queremos hacernos ilusiones. ¡Qué contradicción!



 Martes, 10 de junio de 2003.

Mando mensajes de ayuda a la lista de adoptaenrusia para ver si alguien nos puede echar una mano con el pa-peleo que hay que hacer. Sólo tenemos el miércoles para sacar los visados y necesitamos para este trámite: invitación de un hotel de Rusia (nos la proporciona la ECAI), seguro de viajes, rellenar dos formularios con fotos de carnet y los pasaportes. Nos piden también, certificados de penales y certificados médicos. Voy a la notaría a que me los vaya preparando. Como siempre dos juegos de cada, no vaya a ser que nos extravíen algún papel y luego tengamos problemas.

Le comento a mis padres que existe la posibilidad de que marchemos el sábado a Rusia. Mi madre se pone tan contenta que se le escapan las lágrimas. Ya empezamos.



Miércoles, 11 de junio de 2003.

Con los nervios a flor de piel y la angustia de saber que nos lo jugamos a una carta, el miércoles por la mañana con el coche de Consuerte, mi perrita y yo partimos a las 7 de la mañana rumbo al consulado de Rusia en Barcelona. Voy rezando la mitad del camino. He revisado 20 veces que llevo todo lo que debo llevar, pero aún así no estoy tranquila. Abren a las 10 de la mañana, pero quiero llegar pronto no vaya a ser que haya cola por las fiestas posteriores.

Por la autopista me encuentro un accidente que me hace parar y maldigo mi mala suerte. Me hace pensar en que no debo correr. ¡Qué difícil! Afortunadamente no nos retienen mucho y parece que no hay heridos. Más adelante en Sant Just Desvern, me vuelven a parar por obras (quieren que me de un ataque al corazón). La ronda de dalt va fluida (menos mal!) y a las 9 de la mañana llego al consulado ruso donde sólo hay una persona esperando. Soy la segunda. Ha valido la pena madrugar…
Justo antes de abrir cuelgan un cartel fuera diciendo que por razones técnicas hoy sólo abrirán hasta las 12:00. ¡Menos mal que no lo he dejado para última hora!

Poco a poco va viniendo gente. Algunos de ellos rusos. ¿Tendrá nuestro hijo algún parecido físico con ellos?. A eso de las 10:00 que es cuando abren, hay fuera unas 30 personas.

 

Llegamos dentro, me toca el turno y yo rezando para que no falte nada.


-¿Para cuándo quiere el visado?- me pregunta el funcionario de turno que es de lo más seco que hay.

-El sábado me voy a Rusia, así que para hoy - le respondo con la mejor de mis sonrisas.

Me dice el precio (272 euros), y cuando voy a pagar me dice que no, que tengo que ir a una sucursal Bancaria a hacer el ingreso, que hoy no cobran con tarjeta. Adivino que como hay mucha gente quiere ir aligerando la cola y por eso se deshace de mí. Cojo el coche. Me voy a ver si encuentro la sucursal. La encuentro enseguida. Saco dinero del cajero. Pago y me vuelvo como el rayo al consulado. ¡Como no! Me toca hacer cola.

Por fin, llega mi turno. Le doy el comprobante de la transferencia. Revisa todos los papeles en un minuto que a mi se me antoja eterno y por fin, me da los pasaportes con los visados. Reviso fechas etc, para ver que todo cuadre y salgo fuera para que no me vean la cara de felicidad. Estoy a punto de gritar de alegría. ¡¡¡Lo peor ya ha pasado!!!

No hago más que salir fuera y recibo una llamada de la ECAI: hay dos modelos más de papeles específicos para la región de Rusia a la que vamos que me mandan por e-mail (sin problema se pueden hacer), además de un papel que me tienen que hacer del ICAA (institut català d´acolliment y adopció) y que no está hecho (mi gozo en un pozo). Llamo al ICAA les pregunto sobre ese papel y me dicen que ellos creen que sí lo han hecho y lo han enviado a la ECAI, pero que no tienen claro lo que les estoy pidiendo. No me extraña, ¡con los nervios que llevo! Hablo con la ECAI y me dicen que puedo ir yo a buscarlo en Barcelona, aprovechando que estoy aquí. Me armo de paciencia y me voy a hacer los certificados de penales.

Ha sido una suerte que ya hubiera estado en el consulado antes al recoger el certificado de idoneidad y en el palacio de justicia al preparar la documentación inicial. Llego a la calle Pau Clarís y como ya me sé de qué va el tema, voy primero al estanco, compro el papel para hacer los certificados y, en la cola, voy rellenando los datos. Vuelvo a comprobar que llevo el libro de familia, la autorización de Consuerte y su DNI.

Por fin me toca a mí. La funcionaria de turno va comprobando los datos, le doy todo lo que me pide y de pronto me dice: la solicitud está mal! Usted se llama María Diva y aquí sólo pone Diva. ¡Noooooooooo! Me va a dar algo! Vuelvo al estanco, me cambian el papel, regreso a la oficina, vuelvo a hacer cola relleno la solicitud y por fin me toca de nuevo. La funcionaria comprueba que todo esté bien y me da un resguardo para recoger los certificados ¡al día siguiente! Casi me la como. Yo creía que te los daban en el acto. Menos mal que tengo que volver a Barcelona el jueves por tema de trabajo y aprovecharé para recogerlos. Lo malo es que entonces, la notaria sólo me los podrá compulsar el viernes y ese mismo viernes les tendrán que poner la apostilla en Zaragoza. Muy justo, va ser muy justo, pero no imposible.

Intento aclarar lo del papel que falta del ICAA, voy a dos sitios en Barcelona, donde me dicen que no es ahí donde me lo han de hacer. Hablo con la ECAI y al final les digo que hablen ellos directamente con el ICAA, que yo no me aclaro. Por fin me comunican del ICAA que ya saben lo que les pide la ECAI,: es un papel nuevo, que ellos mandarán a Barcelona a que lo firme la directora y después tiene que ir al Tribunal Superior a que lo apostillen. O sea que no estará listo ni de casualidad. Vuelvo a hablar con la ECAI y me dicen que no me preocupe (qué fácil!) que ellos se encargarán de todo. Al parecer no es tan urgente. Otra montaña rusa emocional….

Salgo de Barcelona rumbo a mi casa. Llego a comer casi a las 16:00. Acabo pronto a ver si me ha llegado el e-mail con los papeles que tengo que hacer y que deben ir protocolizados y apostillados. Esa tarde llamo también a la agencia de viajes y le digo que me vayan mirando vuelos Barcelona- Moscú para el sábado 14 y regreso.... ¡aún no lo sé!

07 febrero 2010

Duelo de Di-vas, Parte I: Paco contraataca

Fin de semana, la gente tiene una vida propia: nadie nos lee. Las Di-vas frente a frente y solas en un tema capital: Paco Ibáñez. Como sabréis los que leísteis ayer (o sea, los que no tenéis vida), mi di-abólica contrincante aprovechó estos momentos de quietud bloguera para lanzar nuevos dardos envenenados al pobre Paco. No ha de quedar así.

Hay gente que se hace roja leyendo a Gorki, a Zola, a Dickens, a Ana María Matute, a Benedetti, a Bryce Echenique, a Juan Marsé. Otros viendo pelis como "Novecento", "Pan y Rosas", "Vera Drake" o "Un lugar en el mundo". Unos pocos mirando fotos de Dorothea Lange, Sebastiao Salgado, Pep Bonet o Robert Capa. Algunos leyendo poesía de Gabriel Celaya, Blas de Otero, Rafael Alberti, Pablo Neruda, o Miguel Hernández. Mi pequeña venganza de hoy (en el fondo regalo, ya veréis) es una de mis poesías favoritas, de Miguel Hernández, cantada por Paco.



Pero no hay que esperar tanto: cuando era pequeña, mucho antes de conocer a Hernández, al leer el final de cierto poema infantil de la Fuertes, tenía que parpadear mucho porque se me nublaban los ojos. Todo me parecía tan malo, tan injusto... no podía seguir así. Tal vez aquel fue el momento en que el corazón de esa niña empezó a ser doblemente encarnado.

EL BURRO Y LA ESCUELA
Una y una, dos;
dos y una, seis;
el pobre burrito
contaba al revés.

-¡No se lo sabe!
-¡Sí me lo sé!
-¡Usted nunca estudia!
-¡Dígame por qué!

Cuando voy a casa
no puedo estudiar.
Mi amo es muy pobre,
hay que trabajar.

Trabajo en la noria
todo el santo día.
¡No me llame burro,
profesora mía!

Gloria Fuertes

06 febrero 2010

Cantando (bien) poesía

Este escrito tenía su razón de origen en otro mucho menos afortunado y que publicó mi cobloguera Di. Si quieres saber de qué va y si además eres masoca puedes hacer click aquí y revivirlo. Que conste que estás sobre aviso.

Hablábamos de cantautores, juglares independientes, poetas urbanos, poetas actuales y de intérpretes de poesía. En ese contexto echaba yo de menos hacerle un "sitito" a Juan (Joan) Manuel Serrat.

Ha sido un cantautor muy prolífico, conocido internacionalmente, compositor de grandes temas como Mediterraneo, Paraules de Amor, Hoy puede ser un gran día, Esos locos bajitos o la preciosa Lucía... entre tantas.

Se ha atrevido con poetas como Antonio Machado o Miguel Hernández aunque su música recibe influencias de Alberti o Benedetti también. En los más de 40 años que lleva cantando ha sabido evolucionar y se ha adaptado perfectamente a los distintos momentos que le han tocado vivir y lo mismo canta copla que un tango o un bolero. Sus numerosas canciones han sido versionadas por grupos españoles y extranjeros, desde Manolo Escobar a los Sabandeños, pasando por Ketama o la Vieja Trova Santiaguera, Chambao e incluso Josep Carreras. También han sido muchas las colaboraciones, recopilaciones y discos homenaje. Y es que, Serrat es muy bueno.

Puede que no te guste, incluso puede que prefieras a Paco Ibáñez. Todos sabemos que en la distribución de talentos no todos tuvimos la misma suerte. 

De todos modos eres libre de elegir. Ya se sabe: Cada loco con su tema.

Yo me quedo con Serrat.



05 febrero 2010

¿Amigos para siempre?

Cuando era pequeñita, había muchas verdades incuestionables: una era que la mejor amistad es la que dura toda la vida. Tener amigos desde hacía mucho tiempo era un valor extra, un punto a tu favor. No sólo sabías hacer amigos, sino que además, los sabías mantener. Que si una amistad es como una florecita, que hay que regar o se seca, que si hay que frecuentar el camino que lleva a casa de tu amigo y otras máximas, monjiles y/o orientales, han estado en alguno de mis lóbulos cerebrales acechando, calladitas.

Hace unos años leí un libro que me encantó, de género epistolar: una amiga le escribe a otra unas cartas increíbles de largas, elaboradas y bien escritas. Vamos, como que son los capítulos de la novela. El libro me emocionó muchísimo. Primero por cómo está escrito: Carmen Martín Gaite escribía tan bien, que una podría haberle leído un tratado sobre las churras y las merinas con el mismo interés. Pero además, el contenido de "Nubosidad Variable" me dio directo al corazón. Ambos personajes, con los que me identificaba alternativamente, hacían con las cartas una especie de catarsis de su zozobra interior. Una era una mujer muy introspectiva, que escribía cosas como "Y ella les daba alas a las palabras, porque era su amiga, y ser amigo de alguien es desearle que vuele", que "huía de todo apostolado" (para ella era lo mismo Jesucristo que el Che Guevara) mientras que la otra era mucho mas política, luchadora, que miraba para afuera. Tal vez esa fue una de las razones por las que, en su juventud, se acabaron separando: la vida, las lecturas, la gente con la que se cruzaron, les llevó por distintos caminos y, de repente, un día se dieron cuenta de que no tenían nada en común. Las cartas llegaron muchos años después, pero para eso debéis leer este viaje de una amistad "one-to-one", cosa únicamente de dos. Éste es sólo un tipo más de las múltiples versiones del concepto amistad, con sus riesgos (si hay algún problema, no hay nadie que te rescate) y sus beneficios (puede ser profunda e intensa -claro que esto también puede ser un arma de doble filo).

Como contraste, la amistad que esbozaron el otro día en una película titulada "En la ciudad" (Gay, 2003). Barcelona Ciudad.





Barcelona, desde arriba. ¡Cómo me gustas desde tus áticos, con tus tejados modernistas! Podría pasarme una vida en el ático de la Fashion. ¿Cómo no se va a inspirar el Joven Artista Local con estas vistas? Ah, Gaudí (la nubosidad de arriba es la del Hospital de la Santa Creu, una maravilla, o La Sagrada Familia, para mí la portada de Subirach, se me irían las horas allí, haciendo fotos entre los almendros violetas). Pero divago, volvamos a que lo mejor de la peli es, para mi, Eduard Fernández, uno de esos actores con una mirada que te hace creer del todo al personaje, en este caso un arquitecto al que no le van muy bien las cosas. Lo mismo que a su grupo de amigos que viven todos en áticos y comen en Casa Leopoldo. Se ven cada día pero que se mienten en todo: entre ellos y muchos a sí mismos. Son amistades para quedar en restaurantes y contarse ligues, cosas del trabajo, las últimas vacaciones y planear un finde en la nieve. Pero lo que de verdad le hierve a cada uno por dentro, es una zona de no-pasar.

Seguía con estas divagaciones cuando casualmente hace unos días el Times, periódico que no suelo leer, tocaba ciertos temas clave con consejos de un "experto" en su suplemento. Amor, sexo, trabajo, amistad. Y hete que me encuentro con un párrafo en que el "experto" aconsejaba a una señora de Gales algo que desmonta todas mis ideas preconcebidas de la "amistad para siempre", con violines de fondo. Pues sí, Señora de Gales, las personas evolucionamos (involucionamos añado yo), nos movemos, tenemos poco tiempo... luego es deseable no mantener ciertas "rémoras del pasado" que lo único que hacen es "quitarnos energía y no aportan nada". Sin traumas, sin dramas mexicanos, todo muy racional. Si te he visto, no me acuerdo.

¿Es un valor lo del amigo para siempre? ¿Hay que sufrir ese café trimestral con ese tío que es un rollo, pero buena persona? O el opuesto: ¿Hay que no tomárselo con aquella que sabes que es mala gente, pero que es ingeniosa y con ella te ríes un montón? ¿Por qué los que no llaman nunca son los que querrías que llamasen? Y el opuesto: ¿te siguen llamando esas pobres rollos a las que la naturaleza ha privado de ingenio? ¿Merece la pena el esfuerzo de un grupo de amigos como los de "En la ciudad" para hacerte la ilusión de que no estas solo, particularmente en Nochevieja y en las Fiestas de Vetusta? ¿Cuánto tiempo hay que invertir en una amistad intensa como la de "Nubosidad Variable"?


Para uso en caso de emergencia, una frase de Wilde. "La risa no es una mal comienzo para una amistad, y es la mejor manera de terminarla".

04 febrero 2010

Mamerto


Mamerto a simple vista da el pego. Es capaz de comentar acerca de cosas generales, motos, amigotes y tías. Sin embargo, si lo pones a prueba en alguna decisión, descubrirás al lechuguino.

Antes tenía una vida relajada, lejos del mundo empresarial, donde todo lo tenía controlado y no había grandes sobresaltos. Su familia insistió en que su lugar era otro y lo puso a hacer la mili en tiempo de guerra. Al principio se angustió, después ha optado por analizar datos y ha descubierto internet. Se dedica al buen pasar.

Como mamerto que es, pasaría desapercibido en muchos foros. Sin embargo, es necesario tenerlo en cuenta porque tiene poder de decisión y eso lo hace insufrible. Por ser quien es, tiene silla en algún que otro consejo de dirección. Ahora, si le toca pelear por ella, la coloca en su sitio y renuncia.

Algunos lo conocen como el hombre de piedra. Es capaz de asistir a una reunión de 3 horas sin abrir la boca y sin apenas pestañear, poniendo cara de póker. De tal modo que, al acabar la reunión, no sabes si está a favor o en contra de lo debatido. Por lo general siempre está en contra de lo que todos están a favor y viceversa.

Tiene poder pero no autoridad. Usa su posición para aprovecharse de los débiles, a los que sabe atornillar. Si ve que flojeas, pisa más fuerte. Es cobardón, no se atreve a hacer lo mismo con un semejante.

Es capaz de decir diego donde dijo digo y tergiversar una conversación, inclinando así la balanza a su lado. Siempre usa los datos a su favor. Califica la botella de medio llena o medio vacía según le interesa, insistiendo en no bajar a contar los centilitros.

Habla en términos de todo o nada. Para él todo se hace mal y nada se hace bien. Nunca quiere reconocer las acciones puntuales, méritos o logros.

Es un pesimista nato. Si dices que no nos va a quedar más remedio que comer mierda. Te responde: peroooo, ¿habrá mierda para todos?

Mamerto es terco, soberbio. Si en algo te dijo que negro, aunque luego vea que es blanco, siempre dirá negro porque fue su opción inicial. No sabe que existe el gris y que rectificar es de sabios. Las cosas se hacen así por sus razones cojones.

Intenta cogerte en un renuncio. Te pregunta cosas que ya sabe para ver si las sabes tú o te intenta dar la vuelta tal que:
- Diva, ¿Has comprobado que siempre dejan las luces apagadas?
- Ah, sí …
- Pues no! Ayer quedó una encendida. (Te pillé, que listo soy)

Casi nunca da su opinión sobre temas trascendentales. Cuando lo hace, siempre es para ir en contra. ¿De qué? De todo. Da igual el tema que sea: compras, inversiones, maquinaria, publicidad, imagen… De este modo no se equivoca nunca. Si algo sale mal con decir “ya lo decía yo” (que lo dice) es suficiente. Si algo sale bien, jamás lo reconocerá, aunque sea obvio y lo haya reafirmado todo el mundo. No oirás nunca un elogio por su parte, jamás.

Cuando hemos concluído con éxito alguna iniciativa ha sido a costa de pasear al mamerto por medio globo para que viera en sus carnes lo que todo el mundo sabía y apoyaba: el mundo está en continua evolución y, a veces, es necesario invertir, no sólo para ganar, sino sólo para seguir estando vivo.

Mamerto es desconfiado. Si en una reunión nadie opina como él, es capaz de decir que nos hemos conchabado. Siempre se queja de que no le hacen caso. Es incapaz de asumir que quizá no tiene razón.

Si alguna frase le da resultado, la repite más que el ajo y es capaz de sentenciar por ejemplo que el mercado de Mozambique está saturado de televisiones, así, sin más, y se queda tan ancho. No sabe de estudios de mercado ni de contrastar datos. Ni falta que le hace.

Mamerto tiene, como muchos de nosotros, miedo a equivocarse, pero ese miedo lo paraliza y, además, le lleva a pronunciar las palabras a pares: ojo, ojo… para, para… vale, vale…uy, uy. Todo eso entre suspiros, ufffes y angustiadas miradas.

Hay días que Mamerto me quita las ganas de seguir. Ayer fue uno de ellos.

03 febrero 2010

Colecciono naúfragos


Ayer hablábamos del héroe byroniano, que tiene alguna característica común con el sujeto a describir hoy. El naúfrago.

Comencemos definiendo. Naúfrago: (Del lat. naufrăgus).
1. adj. Que ha padecido naufragio. Aplicado a persona, usado también como sustantivo.
2. m. desus. tiburón.

Esto según la RAE. Ahora, Di-finición:
1. adj. Dícese del sujeto que deambula por el globo sin saber bien cuál es su objetivo a medio o largo plazo.
2. adj. Dícese del sujeto que, aunque parece tener un objetivo común con la mayor parte de la masa, se encuentra un tanto perdido en medio de las reuniones, la carta de vinos, la fila del remonte, la mesa del comedor de su casa.
3. adj. Dícese del sujeto que hace cosas típicas de naúfragos (que se explicarán más adelante).

Como decía en el título, tengo un atractor de naúfragos: hay una serie de amigos, que por una razón u otra, se podrían clasificar como tales. Algunos no lo saben, otros lo asumen e incluso disfrutan. A menudo se repiten conversaciones rituales entre nosotros tipo "¿Sabes cuál es la última del Naúfrago sub X?" A lo que sigue una conversación más o menos larga que siempre concluye con "Desde luego, Naúfrago Sub X debe seguir en la presidencia del Club de Naúfragos", o "Habría que elevar a Naúfrago sub Y a la presidencia, o hacerle tesorero aunque sea".

Para pertenecer al Club de Naúfragos hay que valer. No cualquiera naufraga constantemente. A ver, uno puede tener un pequeño naufragio y sobreponerse. O sufrir varios naufragios cotidianos uno tras otro que solventa con un poco de sentido común. Pero el verdadero naúfrago sigue naufragando en presente continuo. Por supuesto los naúfragos no leen el blog. Algunos porque no lo saben, otros porque están demasiado ocupados naufragando. Es un tema de jornada completa, una labor que no se puede tomar a la ligera.

Cómo se llega ahí es otro punto de gran interés. Algunos aprovecharon un despido de una compañía de las que les gustan a los padres para romper su CV, tirar lastre y hacer lo que de verdad les gustaba. Otros aprendieron lenguas imposibles para coleccionar tesis sobre su tema-pasión. Los de más allá soñaron con comprarse una caravana para aparcarla a la salida de un pub rural encantador distinto cada finde y poder dormir allí la curda, en medio de la campiña de Yorkshire. Hubo algunos con documentos excel para llevar la cuenta de sus ligues. Los de más acullá encontraron su lugar en el mundo en ciudades con plataformas petrolíferas en la bahía. Algunos se enamoraron de chicas "encoladas a la tele" que usan La Prairie cuando ellos antes ni tenían cajatonta, y pensaban que las praderas eran para las vacas. Hay unos cuantos que viajaron por el sudeste asiático con moto. Me encanta el que compró un spray y grafiteó camuflado su pueblo con slóganes anti-guerra y anti-aznar con toda la nocturnidad del mundo. O el que arrancó su chimenea que resultó ser Listed Building (edificio protegido, y eso en UK no se hace). O el que dejó de correr en la rueda para comprarse un velero y navegar a tías en bikini por las calas mediterráneas.

Muchos de mis naúfragos solventan su naufragio huyendo hacia adelante, así que están frecuentemente de viaje. Pero no es condición sine quanon. Uno de mis naúfragos hace unas fotos increíbles. Me dan mucha envidia insana, pero aún así os las quiero enlazar. http://xavigzfz.com. A otros les ha dado por la nouvelle cuisine, y de vez en cuando se estiran.

Byronianos pues, ya que "son extranjeros, naúfragos, parias, vagabundos, voluntariamente marginados". Todos ellos únicos y mis favoritos... ¿a que ahora queréis saber cual es la última de Naúfrago sub T?

02 febrero 2010

Souvenir Horror # 2

El otro día anduve de visita en la capital. Me amarré el cachirulo para que no se me escaparan las ideas y puse rumbo a Zaragoza.

Cuando terminé con la obligación, me dispuse a dar un garbeo por la ciudad del viento y por supuesto no pude evitar detenerme ante los puestos de souvenirs o recuerdos que sabéis me apasionan y con los que, de sobra, voy a ganar el concurso. Cuál fue mi sorpresa al encontrar en la ciudad imperial de Cesar Augusta un abanico increiblemente kitsch, cutre y pretencioso de souvenirs que harían la delicia de cualquier hortera de bolera que se precie.

Como habréis adivinado no lo hago por el premio (soy juez y parte) aunque sea sustancioso. Lo hago por vosotros, por acercaros esa cultura popular, chabacana, mugrienta y baratera que probablemente habéis desechado en montón de ocasiones y que no deja de ser cultura. Sí, sí, hay que aflojarse un poco el cachirulo y dejar respirar al cerebro... no pasa nada.

Antropológicamente hablando, un souvenir sirve para definir cuán hortera es una ciudad y además  permite establecer comparaciones. En ese sentido, he llegado a la conclusión que Zaragoza es mucho más hortera que Barcelona (ver entrada Souvenir Contest). Lo siento por quién se sienta ofendido, pero es así. Por ahora, Zirigoza es la más horterica de todas. ¿No os lo creéis? Tendríais que haber visto las tortugas azules, las águilas y los dedales con forma de tetera, molino o rana de los que os dejo una prueba.


Pero, ¿qué fue de los adoquines, piedricas de río o frutas de Aragón (puaj!)? En fin, a pesar de que la cantidad de aspirantes me abrumaba, al final me decidí.

Queridos Divagantes, nos encontramos con un claro candidato a primer puesto, a saber:
- Precio: 2, 75 €. Ni que decir tiene que lo compré, sin miedo a resquebrajar mi economía de guerrilla, y que puede que llegue incluso a reciclarlo (ver entrada Reciclando) regalándoselo a alguien que coleccione este tipo de.... machangos.
- No tiene nada que ver con la ciudad. Es tan ajeno a ella que han tenido que colocar en sus brazos a la Pilarica.
- Lleva "Zaragoza" impreso.
- Lo han coronado con un lazo rojo, para hacerlo más atractivo o atractiva, más pretencioso.
- Por supuesto no está bien acabado. Por delante tiene relieve y por detrás es plano, para que puedas apoyarlo en la pared y hacer así las delicias de cualquier hogar.

¡¡¡¡¡TATAAAACHÁAAAAAAAANNNNNNNNNNNNNNNN!!!!!


 
Vista de perfil


Yo siempre pensé que la Pilarica se había aparecido en un pilar y resulta que la trajo volando un búho... Ya lo dicen, ya lo dicen: Hay que viajar más.

01 febrero 2010

¿Ya no quedan héroes (byronianos)?

Anteayer, los malos de película me llevaron de la mano al "héroe byroniano", y por supuesto a Byron. Pero, ¿aún quedan héroes (byronianos)? 

Byron, el primer byroniano 
Lord Byron empezó naciendo en pleno corazón londinense: hasta los visitantes ocasionales sabrían situar una bocacalle de Oxford Street, muy cerca de Oxford Circus, la plaza con más turistas por metro cuadrado de Occidente. Por parte de madre ("the distaff side"), la familia era aristrocrática y tocada por la enfermedad mental: su abuelo se había suicidado y su madre sufría brotes de melancolía (la depresión clínica de la época). Su padre era un tarambana de familia de almirantes que habían navegado el mundo entero. 

 Siguiendo la tradición, Byron también viajó: lo más in de la época para jóvenes de la aristocracia era realizar lo que se conocía como el "Grand Tour", en el que recorrían parte de Europa en busca de arte y cultura clásica. Era un rito de paso como otro cualquiera, para el que se lo podía permitir. Al volver, armados con modales franceses, escultura italiana, orden alemán y pintura holandesa, ya estaban preparados para, como sus antecesores, el trabajo de seguir siendo la clase dominante por otro medio siglo. 

 Se quejaba su madre de lo cabezarrota que era con el dinero, y fue su vida una de excesos, empezando por sus líos sentimentales. Le daba igual hombre, mujer, casado, soltera, edad, condición, taxonomía. Famosa es la descripción que de él hizo Lady Caroline Lamb, una de sus amantes como "loco, malo y un peligro conocerlo". Muy conocidos son también los tres días de incesante lluvia junto al Lago Lemán, donde estaba pasando una temporada con el poeta Percy Shelley y su futura mujer, Mary. Aburridos por el tiempo, acabaron leyendo historias de miedo, y escribiendo sus propios relatos. Mary escribió el embrión de lo que acabaría siendo "Frankenstein, o El Moderno Prometeo". 

 Dicen que Byron era guapo, atlético y por las descripciones de su comportamiento y personalidad, es posible que sufriera brotes de depresión recurrente (heredada familiarmente, como hemos visto) y de síntomas de bulimia nerviosa. Tenía un pie zambo que le causaba cojera, y lo llevó fatal: él, que le daba tanta importancia a la apariencia física. Su carácter era tempestuoso, no convencional, aventurero y excéntrico. Byron es entonces un buen ejemplo de los héroes byronianos, que describió tanto en sus poemas: empezando por la semi-autobiográfica "El peregrinaje de Childe Harold", y pasando por "Lara" y "Manfredo". 

Radiografía del héroe 
El héroe byroniano no es, pues, un héroe al uso. Si el héroe por antonomasia es Superman, el héroe byroniano sería Batman. Estos personajes suelen haber tenido un pasado turbulento, del que esconden algo oscuro. También en el aspecto sentimento-sexual son Byron: seductores, carismáticos, ejercen la fascinación del hombre con una tempestad interior en continua ebullición y tienen un gran atractivo sexual. Son antisistema: no están interesados en cumplir con las normas. Les da igual lo que diga la sociedad. Son extranjeros, naúfragos, parias, vagabundos, voluntariamente marginados. No respetan los rangos ni los privilegios. Son inteligentes, con gran vida interior, cultos, educados. Han viajado, conocen el mundo, los siete mares, tal vez están algo hastiados de la vida. Por todo esto, son misteriosos, cínicos, arrogantes, cambian de humor bruscamente. Son sus peores críticos, y muy frecuentemente acaban siendo autodestructivos. ¿Conocéis a alguno? 

El antihéroe 
No hay que confundir al héroe byroniano con el antihéroe, personaje que cuenta con cualidades antitéticas con respecto al héroe arquetípico. El byroniano comparte algunas características, aunque no todas con el anti-héroe. Es rebelde pero al final, compasivo aunque rechace las normas sociales. 

Influencias 
Este héroe influyó mucho es la literatura posterior, muy especialmente en la literatura romántica y gótica del siglo XIX. Dos héroes byronianos que vienen inmediatamente a la cabeza, tienen en común, además, haber sido creados por dos de tres hermanas que escribían en 1847 solitarias en medio de la campiña inglesa: las Bronte.

  Ejemplo 1: Mr Rochester

Charlotte Bronte, nos introduce en "Jane Eyre" a Edward Rochester, un típico héroe byroniano. De pasado oscuro, tiene un matrimonio a sus espaldas que no funcionó bien, mantiene a una niña hija de una cupletista francesa pese a no ser su hija, tiene cambios de humor, y vive en la típica mansión gotica enmedio de la campiña. Para colmo, extraños ruidos empiezan a venir desde el ático. Este es otro de las características de la novela gótica, y representa la aproximación a la enfermedad mental de la época victoriana: se les encierra en el ático. Las escritoras victorianas, siguiendo los pasos de los hombres sólo pueden clasificar a las mujeres como angeles o demonios, bondadosas o malvadas, sumisas o locas. 



Ejemplo 2: Heathcliff 

Su hermana Emily, en "Cumbres borrascosas" incluye a Heathcliff, y su amor apasionado con Catherine. No se sabe quiénes fueron los padres de Heathcliff, "de piel morena 
y apariencia agitanada, ojos y pelo oscuro", recogido en las calles de Liverpool. Heathcliff no pertenece a nadie. En un punto se pregunta un personaje si es "demonio o vampiro" y es descrito como "satán o diablo" durante toda la novela. Heathcliff comienza por sufrir humillaciones y abuso por su origen, que le hacen a él una persona que humillará y abusará a los demás. Solitario, resentido, abandona la casa durante un periodo en el que no se sabe su paradero, pero regresa "atlético" (¿el ejército?) y con fuerzas para vengar su infancia. Está consumido por pasiones que al final le hacen desgraciado a él y a los que le rodean. "Qué saben del cielo y del infierno, Cathy, los que no saben nada de la vida?" "Estoy destrozado por el deseo, torturado por el odio".

Nada menos que Orson Welles y Laurence Olivier han interpretado a Rochester y a Heathcliff, respectrivamente. ¿Quién podría interpretarlos ahora? ¿Ya no quedan héroes (byronianos)?