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03 abril 2024

"The moonstone" de Wilkie Collins: la primera novela de detectives casi me lleva al láudano


Las imágenes de hoy son de las inmediaciones
de la casa de la prota en Londinium
"The moonstone" ("La piedra lunar") es la novela que publicó Wilkie Collins serializada en 1868, cuando estaba en la cúspide de su fama . De ella se dice que es "la primera novela de detectives de la historia" y que en ella se pueden encontrar muchos de los recursos que usarán en el futuro Conan Doyle, Agatha Christie y demás.  Así que como llevo una época leyendo novelas de detectives (hasta estoy releyendo "El nombre de la rosa", más de esto pronto) y como "The moonstone" lleva esperándome en la librería mínimo diez años, este ha sido su momento. 

He pasado por varias fases leyendo este clásico decimonónico: al principio, cierta excitación porque el narrador de la primera parte es el típico mayordomo británico redicho, y quién no se derrite con frases como "here, for one moment, I find it necessary to call a halt" o "I could write pages of affectionate warning on this one theme but (alas!) I am not permitted to improve- I am condenmed to narrate".  Aunque últimamente a veces me estiro, no las traduzco porque perderán gran parte de su gracia. Y envido: creo que leer la novela traducida será un tostón -yo he encontrado poca cosa de interés formal. ¿Por qué lo he terminado? Hubo un par de momentos de abandonar y de ahí este divague: voy a intentar explicármelo aquí y quizás me sorprenda. No será la primera vez que me reconcilio con un libro tras escribir de él. Veremos. 

Cuando digo que formalmente no me ha aportado (siempre hay frases memorables como "wasted and worn and as wild and wicked as ever"), estoy pensando por ejemplo en Dickens -que por cierto era amigo suyo y le apoyaba mucho. El único Dickens del que yo he divagado es "Oliver Twist" y lo hice en dos divagues en los que difería en parte de la formulación del personaje del autor, pero en los que afirmaba que está "maravillosamente bien escrito". También he metido el comienzo de "Historia de dos ciudades" al menos un par de veces en la "historia del divlog", y me parece uno de los mejores. Pero Collins no es así: cuenta bien, correctamente, pero mis subrayados han sido en su mayoría de ideas y de contexto, pero formalmente me ha aburrido enormemente. 

Luego tenemos la trama: el misterio va del robo de un diamante enorme que se trajo un tipo tras el expolio británico de la India y que le regaló a su sobrina para su dieciocho cumpleaños. La desaparición ocurre durante la fiesta en la mansión familiar en Yorkshire, y la investigación es narrada por una variedad de voces: empieza Betteredge, el susodicho mayordomo, y le siguen unos cuantos sospechosos o adyacentes. Hay un detective maniático (a alguien le suena este perfil de la literatura posterior?) y la única narradora de las seis voces es una fanática religiosa con (de) la que al principio te ríes, pero al final, carga. Esta variedad de voces es interesante porque ninguna es confiable (volvemos al concepto del "unreliable narrator"), y con respecto a esto no puedo decir nada sobre la autoría del robo por si alguien aún quiere leérselo, pero esto también es una decepción. Esta trama -y esto es puramente personal- a mí no me llega: estas historias me gustan más tirando a lo gótico, necesito un cadáver como mínimo. Un robo no es lo mismo.

Me he imaginado que esta es la casa,
por poner una
Claro que Collins ya había escrito antes "The woman in white" -libro que leí en la era pre-divlog, afortunadamente no hay enlace- el primero de un género británico: la "novela sensacionalista" ("sensation novel"). Esta corriente duró poco (décadas de 1860-70) y sus historias estaban llenas de cementerios terroríficos, villanos malévolos, amantes-bandidos y, para que llegase al lector, todo muy sensorial -como te dicen en los cursos de escritura creativa: ruidos penetrantes, olores desarmantes, sabores exóticos. En sus tramas, locura, secretos familiares, enfermedades extrañas. Este género bebía de los viejos romances góticos (atención a la definición de "romance" aquí), a la vez que incluía elementos del realismo. Ni que decir tiene que aunque estas novelas fueran "best-sellers" de la época, las críticas y las blogueras snob no las miraban con buenos ojos. Nada nuevo bajo el sol. Nota: hay novela gótica, y novela gótica. 

La plaza tiene jardines privados
a los que solo acceden los residentes
Con "The moonstone" sin embargo, Collins abre un nuevo género -que ya había existido en relato breve-, el de la "ficción detectivesca". Aquí no hay decorados a lo Tim Burton, ni suspense ni sustos, sino una investigación donde interesa más el personaje del detective -que es siempre el más listo de la sala- que el crimen en sí mismo. Recuerdo ahora al super-cool Philip Marlowe, que con su presencia llena la novela y se la come: a quién le interesa la trama ni quién mató a quién si tienes a Philip diciendo cosas como "un hombre no hace la cantidad de dinero que usted tiene de ninguna manera que yo pueda entender".  La "detective fiction" sigue técnicas de investigación, uso de la lógica (ay, qué festival con Guillermo de Baskerville-más en el siguiente divague) y aunque haya giros de guión y alguna sorpresa, todo va de la agudeza del detective. Aquí se llama Sargento Cuff, está obsesionado con las rosas, y es el precursor de Sherlock Holmes. 

Acaso exagero con lo de la cara de
pocos amigos de los indios de mi portada?
Lo que más me ha gustado de la novela es el simbolismo del diamante robado en India por los ingleses:  una crítica al imperialismo. No es gran spoiler decir que el diamante se recupera y termina devuelto a su país de origen, tal vez deseo de Collins, movido por la culpa, pero no hay más que pasarse por el Museo Británico para ver que gran parte de lo saqueado por el mundo sigue aquí. Parece que un diamante llamado Koh-i-Noor se lo trajeron a la malhumorada reina Victoria y luego pasó a formar parte de las joyas de la corona. Debió haber controversia hace poco y Camilla no llevó el diamante en su coronación - tenéis a una mala reportera destacada en la isla porque yo de esto ni me enteré. Pero vamos, aunque Collins puede querer simbolizar todo esto, los indios no salen muy bien parados en la novela: hay tres que vienen para intentar recuperar lo que se robó de la frente de su Buda, y si una se fía por la portada -espada, turbante y ce
ños fruncidos-, dan mucho miedo. La novela tiene muchos comentarios racistas, pero claro, contexto y esas cosas... precisamente hoy en la cena le hablábamos a Mini de una canción que decía "cuando te digo china-china-china del alma, tu me contestas, chinito de amol" y le hacíamos así con los deditos frente a las caras, la pobre ha alucinado. Cuando le hemos puesto el video, se ha muerto de risa, y el Peda: "aún son pocas las escenas que se ven en los campos de fútbol en Espania, si piensas de dónde venimos". También hay un aparente rechazo a todo lo extranjero, que supongo es irónico- porque uno de los personajes principales ha viajado y vivido por Europa y el mayordomo explica algunas de sus actitudes por influencias de estos países ("That foreign training of his. Those French and German and Italian sides of him").

Descubro que en esta plaza también
vivió John Lenon

... y Anthony Tropolle
("no era mala plaza")

El racismo no es nada, pero na-da, en comparación con la misoginia. Es, simplemente, demasiado. No sé dónde leí que sus mujeres "eran personajes fuertes" pero en la realidad, la heroína (a la que regalan y roban el diamante) es simplemente una persona tirando al mal genio y que no tiene voz propia en la narración- como he dicho, solo narra la beata, un rollo de tía. Collins, por la boca de todos los personajes masculinos tiene un "field day" machista durante toda la novela. Que si el mayordomo se casa con una sirvienta a la que no quiere porque así "le harán las cosas sin tener que pagar por ello", que si las mujeres delgadas tienen "una terrible desventaja, en mi opinión", que si "el hombre es superior a la mujer" (sin ningún tipo de ironía), "habrías hecho grandes cosas en mi profesión si hubieras sido hombre", que si "las feas lo pasan mal en este mundo", que si las mujeres somos histéricas/sin principios/ perversas / pasionales... en fin. 

Y por qué no: unas cuantas imágenes
más de la plaza





La novela tiene algún punto social que prometía y que Collins debería haber expandido. En primer lugar, le da voz a un sirviente. Como sabemos, no hablan los sirvientes en Jane Austen -que por muy tiesos que estén los protas, siempre son de la alta suciedad-,  Jane Eyre era institutriz pero por huerfanita, y así todo. Sin embargo, no sé si por primera vez (Ishiguro vino después), aquí hablan y tienen un papel más o menos importante los criados. Betteredge el mayordomo, gran fan de "Robinson Crusoe" (y me encanta, se enfada con los que no lo aprecian), dice cosas como "si robas a una persona eres un ladrón, en contraste con si montas una compañía en la City y robas a miles; ahí la ley de dejará en paz". "Los sirvientes no tienen el lujo de poder entregarse a los sentimientos". O esta, sobre la vida sin trabajo de los señoritos, que me encanta: 

“Gentlefolks in general have a very awkward rock ahead in life - the rock ahead of their own idleness. Their lives being, for the most part, passed in looking about them for something to do, it is curious to see - especially when their tastes are of what is called the intellectual sort - how often they drift blindfold into some nasty pursuit. Nine times out of ten they take to torturing something, or to spoiling something — and they firmly believe they are improving their minds, when the plain truth is, they are only making a mess in the house".

Hay una criada llamada Rosanna Spearman, por la que Collins suele expresar estas ideas: ella dice que un día "los pobres se levantarán contra los ricos", o que ella era ladrona porque "su padre desertó de su madre" (la abandonó, pero el verbo desertar me parece más gráfico aún). Tiene la osadía de enamorarse de uno de los señoritos, cómo se le ocurre, si además de criada es fea y jorobada! Ella es parte central de la investigación con una anécdota despatarrante que envuelve una tela manchada de pintura y arenas movedizas. A ver, no es que le achaque a la novela estos trozos increíbles de trama (el final es también de traca), lo peor son los críticos literarios "interpretando" estas cosas. Hace tiempo que llevo diciendo que me encanta aprender de la crítica literaria profesional en cuanto a recursos, tropos y demás, pero cuando se meten en psicoanálisis, pongo la mano en mi revólver. O sea, que las arenas movedizas representan "que las cosas no son como aparentan", "los pasados oscuros que nos persiguen" y tal.  Sí, claro, Collins estaba pensando en eso cuando metió con calzador esa parte de la trama. Give me a break.

También hay algunos comentarios sobre la clase médica y la medicina en general - "el médico se ganó una guinea por aconsejar que ella debería estar entretenida";  la beata dice "esa notoria profesión de paganos" y esto me lleva a otro punto interesante que une la vida del autor con un detalle clave de la trama: el opio. Collins sufrió de una enfermedad dolorosa que terminó haciéndolo adicto al láudano (combinación líquida de opio con otras sustancias), como otros escritores victorianos - pensemos en el  «Círculo Diodati» en la villa aquella suiza el verano de 1816: Lord Byron, Mary Shelley, John William Polidori. Entre que llovía, el láudano y vamos a contarnos historias de miedo por la noche salió "Frankenstein" y "El vampiro". Coleridge, Rossetti, Abraham Lincoln y muchos más, no solo personas sino personajes literarios, han estado adictos al láudano​ y en "The moonstone", aparte de uno de los personajes y narradores, Ezra Jennings, el opio juega otro papel fundamental en la historia. Ahora podría seguir divagando sobre drogas y literatura y meterme en Sherlock Holmes y la cocaína (Conan Doyle había sido oftalmólogo, así que la conocía bien) pero la razón va a prevalecer y voy a terminar. Porque creo que ya me he dado respuesta: supongo que por cosas como estas, lo que te vas encontrando luego alrededor del texto, ha merecido la pena leer "The moonstone". Y también por algunas reflexiones metaliterarias como "no se encuentran los escritores a veces interfiriendo entre sus personajes?" o los usos de la escritura como terapia porque "aclara la mente". 

Aunque, cuidado, escribir puede ser una terapia tan adictiva como el opio: Wilkie Collins lo sabía bien. 

Juicioso uso de tus impuestos:
esto te lo encuentras pasando con tu bici por Hyde Park.


PS: termino con unas imágenes de unos "mews" justo detrás de la plaza en la que vive la protagonista en Londinium, en el corazón de Marylebone. Son los Montagu Sq. Mews, lo que fueron las caballerizas de los que vivían en la plaza que he ilustrado arriba. Hoy son monísimas casitas cuyo alquiler -no hablemos compra- nadie con un sueldo honrado, como diría Marlowe, podría pagar. 







26 marzo 2024

Una tarde en Sheperd's Bush: su mercado, su teatro y su hotel de ensueño

 Tercera entrega de divagues breves visuales. Hoy toca un barrio muy distinto a Mayfair -recuerden, anterior divague sobre Heywood Hill, la librería- llamado Shepherd's Bush. Está en el oeste de la ciudad, yo llegué en bici por el río hasta Hammersmith, donde habíamos quedado con un amigo -que fue mi supervisor cuando aprendiza de bruja- que nos había avisado de que estaban gentrificando su mercado colorista a tal velocidad que enseguida desaparecería: así que vamos, deprisa, seamos viajeras intrépidas, antropólogas urbanas marxistas, sociólogas de barra de pub. 

Una vez, hace siglos, hice un divague sobre el mercado de Tooting, en el sur de Londinium y empezaba "el otro día estuve en India y Pakistán haciendo fotos". Intentaré no caer en el mismo cliché con el de Shepherd's Bush (pero es que el otro día volví a Marruecos, a la India) y no caer en montarme el reto de pasar por todos y divagarlo porque hay muchos mercados en esta ciudad que te hacen sentir en otro país (cómo no he podido obviar Brixton market? imperdonable, aunque haya hecho varios divagues porque una época trabajé allí). Aquí abajo unas instantáneas con alguna idea aleatoria...


Me quieren decir que aún hay gente
que va y se compra esas telas y se hace la ropa?


O te las hacen ellas. Lo que me recuerda que
en Marruecos vi a hombres costureros: al final de
este divague hay evidencia


No he estado en Dubai,
pero seguro que esta otra Dubai existe.

 Cómo puede este anciano venerable
pagar un alquiler y las facturas con esta tienda? 

 Cómo subsisten estas personas me fascina

 Mi amigo se intentó comprar una de estas,
pero afortunadamente no estaba el dependiente.

 Esto es un mundo que se acaba,
aunque el kuniadísimo JAL tiene una


 Esta foto compite con el costurero de Meknes.
Le pregunté si podía y me dijo: "Why not?"


La respuesta era, obviamente "porque vas a salir en mi blog", pero solo sonreí y disparé. Los sijs no se puden cortar ningún pelo de su cuerpo, de ahí la barba y lo que tendrá bajo el turbante. Le querría haber dicho que justo tenía en mi mochila "The moonstone" de Wilkie Collins, con tres tipos en portada  cuyos turbantes competían en tamanio con el suyo pero, en contraste con él, con cara de pocos amigos. Gracias senior sij.

Al salir del mercado, te das de bruces con el Reino Unido: este tipo de pubs con alojamiento encima aún existen y hasta a mí, que me he metido en cochambres inenarrables, este lugar hoy me daría respeto. Alquilan habitaciones por semanas -que no por horas, razones obvias- y apuesto a que este lugar daría para buenas historias blogueras.

 Como de peli de Ken Loach


Pero esto es Londinium, y del mercado de Bangladesh y Cockroach-Céntral pasamos a un teatro gentrificado donde te puedes pasar las horas leyendo, hablando con tus amigos o, en nuestro caso, dibujando, porque David es pintor y siempre lleva sus Caran D'ache con él. 

Aquí el enlace del "Bush Theatre"


Para echar la tarde

... aunque el té no vale nada


... pero todas las estanterías contienen únicamente obras de teatro

Una de mis letras favoritas (la X no estaba)


Y por lo del haiku voy a terminar, con lo siguiente: subí al banio que por cierto, era gender-neutral, cosa que cada vez se ve en más lavabos en esta ciudad.  El otro día, en el college de una universidad del SXIV, el Peda y yo entramos por primera vez en el mismo banio, fue curioso. Luego pensé que yo había sido una pionera en esto del gender neutral porque cuando en un concierto o similar había filas enormes para el banio de chicas y los chicos salían y entraban con rapidez, yo me metía en el de chicos. Nunca nadie me dijo nada. Pero divago: al subir al banio había frases épicas pintadas por las escaleras. Vamos, que después de libros, lo que me pido para unas escaleras son estas frases, con las que termino. Nota: se acaba la serie haiku, no se vicien.

Estoy aquí para vivir
con volumen alto

El lugar en el que encajaré
no existirá hasta que lo haga yo

La creatividad requiere
CORAJE

No tenía nación
aparte de la imaginación

 Las definiciones pertenecen
a los definidores, no a los definidos

Esto sobre todo lo demás:
sé verdad contigo misma

 La Revolución no es
una cosa que pasa una vez y ya

Si obedeces todas las reglas,
te pierdes toda la diversión:
se acaban los divagues razonables






23 marzo 2024

Inflitrada en Heywood Hill, la librería favorita de la aristocracia

Heywood Hill:
todo por la pasta

Y seguimos con la serie de breves (antes conocida como "haikus") con uno de los más esperados distintivos del divlog: "bibliofilia". Porque el otro día por fin pude entrar en Heywood Hill donde no había estado hacía siglos- cierra el finde, inconveniente para el populacho que no curramos -ya no digo vivimos- cerca de Mayfair. Es una librería de lo más cuqui y especial, aunque las fotos no me salieron bien porque las hice en plan furtivo: no había ningún cliente y por encima de sus gafas me miró adusto un señor con cara de pocos amigos, que luego averigué tal vez fuera el dueño desde 1991, un tal Duque de Devonshire. 




Os presento al duque,
aquí amagando una sonrisa, y su yerno

La librería tiene dos estancias y está en los bajos y el basement de una antigua casa georgiana. Tras mi exploración en planta calle tiré hacia el subterráneo pensando que seguía la tienda por una escalerucha que ponía "agacharse" al acceder, para que se hagan una idea. Al fondo, aparte de libros apilados en lo que tenía todas las pintas de ser un almacén,  me encontré con una chica tal vez preparando regalos. Me indicó muy simpática que esta zona no estaba abierta al público, pero nos pusimos a hablar. Estaba envolviendo libros en papel de estraza y anudando un lacito azul marino con el nombre de la tienda. Me explicó que muchos de sus libros los envían para todo el mundo y me pareció todo muy chulo, incluyendo el papel y el lazo. Más tarde, al llegar a casa e investigar, empecé a entender su "modelo de negocio". 



Antes de eso: esta librería era famosa por ser "la favorita de la reina" (ya sabéis, la antigua; y no me preguntéis por la situación actual de la monarquía británica porque a mí me informa mi madre). Me pregunto si esa señora alguna vez pisó la librería, o si lo que hizo fue usar "sus servicios", que paso a explicar. Nota: también era la favorita de nuestro inefable Patrick (Leigh Fermor), ya un regular de este divlog. 
 
Al fondo, donde la estantería roja,
el duque prepara la revolución 

Lo primero, te puedes hacer una de sus suscripciones. Una se llama "Un año en libros" por la cual cada mes te mandan un libro especial para ti- para ello tienen al personal leyendo 500 libros al año, para que tú tengas una experiencia personalizada. Por una módica cantidad que va desde £175 (bolsillo) a £1200, puedes tener los libros que han elegido ("curated", se dice "comisariado?") para ti. Tal vez no se ha notado la ironía del "módico" porque en la península los libros son carísimos, pero aquí con esas cantidades yo hago maravillas. Ah, vienen con su icónico separador.

Lo que sea, pero odio los libros de tapa dura

Pero ahí no termina todo. Pongamos que tienes una pared vacía y mucha pasta. Das frecuentes "dinner parties" y quieres que "tu biblioteca hable de ti" (siempre hay pesad@s, como yo, que en casas ajenas se ponen a mirar los libros), así que, con la chequera (aún existe eso?) 
en la boca, vas y arreglas una reunión con su equipo para que sean los "curators" de tu biblioteca soñada. Hablan contigo con acento muy posh, te hacen un briefing, luego seleccionan y por supuesto, luego tienes "after care", por si quieres ponerla al día según las estaciones y tal. Ellos saben que "una estantería, una pared, una habitación llena de libros revela tanto. Todas nuestras librerías cuentan una historia, y la cuentan bien" - y lo dicen sin rubor en su web. Pero, espera, un momento, no es lo que estás pensando, no es solo los libros, es que se lo toman tan en serio esto del "shelf improvement" (juego de palabras, anybody?) que incluso tienen carpiteros que te montan la estantería. Di no a tu vieja "Billy" de Ikea! -estas cosas han de ser "bespoke", a mano, personalizadas.

La verdad es que yo llevo unos tres años intentando cubrir una pared de estanterías, la de las escaleras (un viejo sueño mío). Desmantelé la pared del salón -donde ahora proyecto pelis-, distribuí esos libros por la casa (solo para nerdos: novelas en castellano en mi cuarto; novelas traducidas y ensayo en otro; escaleras, ficción en inglés), pero aún no he conseguido encontrar a alguien que lo haga. Mientras tanto, los libros están apilados sobre el suelo: no quedan mal -ya ha salido en el blog mil veces- pero algún día lograré hacer esa "obra del pilar" e igual este divague me pone la presión para hacerlo. 

A la reina lo que es de la reina:
También tienen estas maravillosas ediciones
de manuscritos. Este es del "Oliver Twist"


Lo sé: está torcida,
pero me miraba el duque

Y siguen: dicen los libreros -o los de marketing- de Heywood Hill que con la bibliotecas que montan "reflejan una personalidad, o un lugar o exploran un tema en concreto". Les puedes dar el tema, por ejemplo "la comida en la literatura" (esto es real), "la gran novela americana", "modernismo en las artes visuales" o "tomemos el palacio de invierno" (adivinen cual es mía). Ni que decir tiene que también hacen esto para "hoteles de lujo, cruceros, jets privados, bancos de inversión, clubs privados, embajadas, thinktanks...": vamos, los amigos de los niños.

Al final llamaron a la poli
(la tocinera blanca con fosforito)

Yo, de verdad, alucino y creo que cada persona que haya llegado hasta aquí estará a bolos. Porque seguro que, quien más quien menos, 
tod@s tenemos una biblioteca, cada una de nuestro tamaño y contenido, pero creada lenta y cariñosamente a fuerza de recomendaciones de amigas, de lecturas, de momentos en las tiendas, de artículos... cada libro leído tiene una historia, la de cómo llegó a nosotr@s. Mientras tanto, esta gente forrada compran la sabiduría de un manojo de libreros que están leyendo para que ellos parezcan interesantes. Ahora entiendo por qué era "la favorita de la reina": ella nunca estuvo aquí, pero le montaron unas cuantas habitaciones en palacio. 

Heywood Hill: Libros raros, gente rarísima


Por terminar con un poco de historia -que es como pensaba empezar, este haiku definitivamente ha ido por libre- contar que la tienda la abrió el tal Heywood Hill en agosto de 1936. Se casó con la hija de un aristrócrata -él mismo habíá estudiado en Eton, y definió la tienda como “tiny first-class kennel for underdogs,” (lo siento, intraducible, pero un tortazo). Sale en la novela de Le Carré titulada "Tinker Tailor Soldier Spy" y la frecuentaban señoros que no conozco de la época, entre ellos Cyrill Connolly, que también estaba en el casoplón ese de Hidra del divague de Charmian Clift. No se perdía una, Cyril. Ah, y hay una placa azul dedicada a la escritora Nancy Mitford que trabajó aquí durante la Segunda Guerra Mundial y su "carácter gregario e ingenioso" hizo de la librería un centro de jolgorio (mi interpretación) bajo el Blitz. Eros y Tánatos,  una vez más. 

Tinker Tailor Soldier Spy :
Di-espía en Mayfair

Me encanta lo de
"semi-public convenience"
para el lavabo


Creo que nunca en "bibliofilia" -las librerías son de mis lugares favoritos- había escrito un divague tan negativo: igual es mi momento, pero es que el mundo me parece una mierda. Pero que no te contagie de mi pesimismo: si vienes a Londinium, divagante, vete a verla. No tiene pérdida, está justo al lado de una barbería que lleva ahí más de 100 a
ños, muy cerca de Saville Row, la calle donde se hacen los trajes a medida los dandies y debajo de unos apartamentos que se pueden alquilar, en la zona más chic de la ciudad. Y no te olvides de colarte al basement y ser más granuja que yo: roba al menos uno de los lacitos, o incluso un separador Porque si pagas £1200 al año por ellos, no es lo mismo.