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09 enero 2021

Era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación

 "It was the best of times, it was the worst of times; it was the age of wisdom, it was the age of foolishness; it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity; it was the season of Light, it was the season of Darkness; it was the spring of hope, it was the winter of despair. We had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to heaven, we were all going direct the other way - in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only".

“Era la mejor de las épocas, era la peor de las épocas; era el tiempo de la sabiduría, era el tiempo de la estupidez; era la época de las creencias, era la época de la incredulidad; era la estación de la luz, era la estación de la oscuridad; era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación. Lo teníamos todo frente a nosotros, no teníamos nada. Ibamos todos directos al cielo, todos íbamos en el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.”

Charles Dickens, A Tale of Two Cities

No hay que explicar por qué el comienzo de "Historia de dos ciudades" es sistemáticamente votado como uno de los mejores de la literatura. Leerlo hoy me ha parecido más relevante que nunca: era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación. Recuerdo que lo subí también en 2012, para el 200 aniversario del autor, y puse algo como "esto se podría aplicar perfectamente a los tiempos que vivimos". Ingenua, si hubiera visto dónde estamos solo moviendo un par de cifras, en 2021.

Hoy, en el parque de enfrente de casa ha habido una manifestación de descerebrados en contra del confinamiento, las mascarillas y cualquier medida de salud pública. El mismo tipo de terraplanistas y conspiranoides que con cuernos y gorras se metieron en el Capitolio en el día de Reyes. ¿Ha sido un regalo para los americanos, porque esto significará el final del trumpismo, como Tejero y sus secuaces le dieron la puntilla al franquismo? Esta es la teoría de Giles Tremlett el corresponsal del Guardian en España, y me gustaría creele. 

Como en primavera del 2020, intento leer la prensa lo menos posible, aunque no puedo evadirme de las circulares del trabajo, donde los mismos augurios de entonces se están repitiendo: no hay oxígeno, no hay camas, no hay personal. Eso sí, te encuentras a gente como esta: el otro día, haciendo una fila en la calle, una mujer que se me pega detrás, esperando tal vez que así fuera más rápido el tema. Cuando le digo amablemente que respete los dos metros, me espeta: "oh, dont give me that!", que traduzco libremente como "no me comas la oreja". Así está la peña. Lo que me daban ganas de hacer es darme la vuelta de un salto, manos a lo kung-fu y meterle un grito tipo "chitón!", pero no. Primero porque no se grita con covid y segundo, tal vez me diera una torta. 

La gente llama y pone whastapp, ¿qué esta pasando por allí? No mucho: el confinamiento es "la vida sigue igual", para gente como yo. La vacuna, después de que se apuntaran la estrellita de "prímer" ni se sabe. 

Pero no todo es indignación, y malas noticias. Antes de Navidad,  Mini nos contó que les habían pedido que escribieran una carta a ex-alumnos del cole, una persona mayor que probablemente estaría sola estas Navidades. No sé si esto último es golpe de efecto, ya se sabe, Hans Christian Andersen. Total que Mini escribió algo sobre su vida escolar: "le dije que mi asignatura favorita es el comedor". Esa es mi Mini. Pero hoy nos ha llegado un libro, con una bonita dedicatoria. El anciano al que llegó la carta de Mini parece que publicó un libro, titulado "Not as planned. Recollections", y le lo manda dedicado. El cole nos lo ha reenviado. Mini, que lo ha empezado nos comenta: "Mira, como a mí, no le gustaba la física". 

Que llegue ya la primavera de la esperanza: ya aburridos y asustados del invierno de la desesperación. 


8 comentarios:

molinos dijo...

Me ha encantado este post, todo hilado con Dickens. Qué guay la anécdota del anciano que le manda el libro tras recibir la carta de MIni. En el confinamiento María escribió una carta a un enfermo de COVID y se la dio a mi amiga Mónica, el 12 de octubre, ella la guardo porque sabía a quien quería dársela, a una señora que estaba entubada en la UCI, cuando salió se la leyó. Estas pequeñas cosas.

Besos desde la nevada con sol que tenemos hoy.

Elena Rius dijo...

Toda la razón, Di: ese inicio es maravilloso y se aplica perfectamente a nuestros días. ¿Has leído la novela? Tiene momentos brutales (muchos calcados de La revolución francesa de Carlyle) y también mucho recurso melodramático barato, que en ocasiones me remite a La pimpinela escarlata (otro clásico de la literatura popular, a mí de pequeña me fascinaba, estaba en casa de mi abuela en unas ediciones de baratillo).
Muy bonita la anécdota de Mini con el anciano, también la de Moli y la carta a la enferma de COVID de su hija.
Desde aquí, ánimos a los lectores de Madrid, no os congeléis ni resbaléis por la calle.

Di Vagando dijo...

Hola darlings, happy Sunday.

MO, qué chulo lo de María-Mónica, qué ilusión. Ayer investigué a este señor en internet: trabajó en marketing, fundó una empresa bastante grande, produjo una peli y el sobre venía de South Kensignton. Querría MIni escribirle para agradecerle pero no se ve email aparente. Igual el cole nos dice, ya os contaré. Aquí parecen tomarse en serio eso de estar en contacto con los "alumni". Pensé q en mi cole no podrían localizarme, no me mantenido contacto pq aunque fui feliz mientras estaba allí, luego al caer en los brazos del ateísmo, no me veía...

No ELENA< no lo he leído (aquí entro de nuevo con lo de siempre: me faltan tantos clásicos q no me hagáis leer actualidad! jaja). Además este ni lo tengo ahí apilado esperando, el único Dickens apilado esperándome es "The Pickwick Papers". Por cierto, en Navidades leí con MIni la historia corta "Lord Canterville's ghost" y me reí mucho. Mini opinó q "estaba todo muy visto" y yo tratándole de hacerle comprender q probablemnte lo q ella "habíá visto" era de los copiadores de Wilde et al.

Love

di

marisa dijo...

Me apunto desde ahora a tu deseo de que llegue la primavera de la esperanza. Los clásicos que se mantienen son los que, sea cuando sea, tienen algo que decirnos.
Me vacuné ayer, de momento no tengo alas ni me ha pasado nada. Creo que lo peor que puede pasar es que no sea todo lo eficaz que el momento y todas nosotras necesitamos.
Precioso lo de Mini; la de cosas que nuestras hijas se están perdiendo pero también todo lo que están aprendiendo.
Besitos

Di Vagando dijo...

Gracias MARISA... estoy totalmente empapada en clásicos q ya estoy terminando el libro de Vallejo. Qué parecidos somos! dos mil años y buf... a ver si lo acabo y escribo algo.

Me alegro de la vacuna... conozco poca gente con ella pero a nadie le han salido escamas tampoco... solo dolor de brazo 24 horas, como la de la gripe.

Muxus grandes

di

Lo q Leo dijo...

Primero feliz año!!!
Ni la enfermedad, ni la pobreza convierten al tonto en listo. Eso de que te tiene que dar una bofetada la vida para que te espabiles, yo al menos nunca lo he visto.
Por eso no creo que se vaya a producir un cambio radical a consecuencia de la COVID sino como mucho nos empujará a darnos cuenta de que algo había cambiado antes y no nos habíamos dado cuenta.
Queda feo (de pelota) decirlo en tu blog pero yo soy de los que mi hipocondría me empuja a hacer caso a los médicos absolutamente, no sé si porque lo creo o porque así delego y no le doy vueltas a la pelota en las decisiones de salud. Si me dicen que me vacune al dia siguiente estoy en la fila.
Besicos.

andandos dijo...

Se aprende mucho sobre Londres, Gran Bretaña, leyéndote. Bueno, no puedo generalizar, hablo por mí.

Di Vagando dijo...

Hola LOQUELEO... no entiendo a esta gente de la conspiración en general, pero en particular con la negación de la covid... Aquí pueden probar a llamar una ambulancia, la espera es ahora 9 horas, o ir al hospital de San Thomas, donde me contaban q estaban atendiendo a la gente en las ambulancias en la calle. La evidencia está frente a sus ojos: qué creen q son esa gente? actores? Es muy triste pq estamos donde estamos por culpa de esos y luego de otra gente q se lo cree, pero q pasa, y va a la suya. Debe ser horrible en urgencias, es tan injusto para el personal ahí... Luego están los de "q se la pongan otros y a ver cómo va", los q no se apuntan a la huelga pero sí a la subida salarial. Total q en esto estoy contigo: naturaleza humana, hay gente q piensa en los demás y gente mezquina. Y se traduce en todos los estratos de la vida. Quiero pensar q hay más gente buena (divagué sobre un libro llamado "Humankind" hace unos meses q eso postula), pero se oye más de la mala. Aúpa con la vacuna...

Gracias ANDANDOS, y eso q últimamente no salgo de casa! Pero me hace ilu q digas eso pq es uno de los temas q siempre ha estado en el blog.

Abrazos

di