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08 diciembre 2023

Algo spooky ha pasado

Tengo un divague en mente (bueno, varios) pero he pensando: me va a quedar largo, hoy voy a escribir algo corto, como antes. Quiero decir, en la "época dorada de los blogs" (así la llaman), Diva y yo (éramos dos) publicábamos todos-los-días, turnándonos. Mini tenía año y medio, a las siete estaba en la cama -digo, cuna- y yo me ponía a divagar.

Esta tira no va con el texto, qué le vamos a hacer

Obviamente, las entradas eran cortitas, pero no solo por la frecuencia: también porque "nos estábamos conociendo". No sé bien con quién, porque los divagantes han ido rotando con los años. Alguien que ha llegado hace poco no conocerá el contenido -lo que yo pensaba antes- ni la forma -esa faceta mía de entradas de tres párrafos (iba a decir con erratas, pero ehem). Entonces igual podía decir en esos tres párrafos que "el timo del sicoanálisis" o "me gusta Cortázar" o "muerte al capital" y durante un tiempo era nuevo. Pero en el fondo, tod@s acabamos escribiendo siempre el mismo divague: lo que llevo escribiendo todos estos años son variaciones de esos temas y...

ESPERA. 

UN MOMENTO. 

En serio que ha ocurrido aquí una magia. Me he puesto a escribir esto como quien se da un baño con sales o se abre nosequé botella un viernes por la noche: un homenaje -ahora explicaré por qué- y justo cuando escribo lo de "todos estos años" me digo: pero cuántos años. Y sigo con el espera, un momento, porque hoy es 8 de diciembre. Hoy, hace catorce años que Diva y yo comenzamos con esta aventura que se llama divagandodivagando. 

FUCK.

Era el 8 de Diciembre de 2009. Y aquí están los primeros divagues: el de Diva  (Divagan2)y el mío (Diva y Di). Solo ese mes publicamos 49. Recuerdo aquellas navidades en Vetusta, que me las pasé colgada de este nuevo juguete llamado blog. Cuánto me gustó y qué bien me lo pasé comenzando en este mundo paralelo. Y eso, no ha cambiado. Nada.  

Pero qué fuerte. Perdonad: estoy aún en shock porque otros años se me ha olvidado, vale, pero lo de hoy ha sido curioso, mágico, spooky, 

La razón por la que me estaba regalando escribir así, sin saber de qué (en lugar de sobre "un hospital regentado solo por mujeres que hubo a 100 metros de mi casa"- otro día el activismo, no preocuparse) es porque es viernes y estoy sola: he dejado tirado al Peda en una cena koreana [en mi descargo: Londidium no es una cómoda capital de provincias y la casa del amigo está literalmente a hora y media en metro + tren, oneway, luego volver. Mi cuerpo ha dicho no]. Así que aquí, sola en casa [Mini, la de la cuna, con tres amigas en su cuarto], he abierto el ordenador y me he hecho este regalo... ay, y luego reniego del Tío Sigmund! Si esto habrá sido un acto fallido, directo del subconsciente.

Así que para terminar hago algo muy british, que es autoregalarme también una tarjeta. Me pregunto cual de las de Pritchard, esta cartonista milenial, me va: ¿relación preocupante con el alcohol? ¿terrorificamente sacarina? ¿animal con sombrero? Por lo menos sé que no es "os odio divagantes", porque hoy he venido con un buen propósito -escribir menos- y lo he logrado:  va por vosotr@s.



Por otros catorce años sin contención y con pequeñas magias cotidianas. 

05 diciembre 2023

Mis encuentros y desencuentros con Virginie Despentes a propósito de su "Teoría King Kong"

El estilo de Virginie Despentes es agresivo, descarnado, irreverente y descarado: me encantaría poder leerla en original. Como no tengo ese nivel de francés, he leído una traducción al argentino y ha sido toda una experiencia: tecojo-pollera-medibacha-chabón-bancársela-garchar-noscaganapedos, y mi favorita, boludez. Hace poco Despentes ha publicado el último de su trilogía "Vernon Subutex", pero yo no he leído ninguna de sus novelas. "King Kong Theory" es mi primer Despentes, y es un ensayo.

Cuando lo empecé me deslumbró ya la primera página; no solo su estilo increpante y punk, sino su contenido: pura rebelión ante la mirada masculina. Despentes se considera "una proletaria de la feminidad" que no conforma con las sonrisas, el cuidado del físico, la continua disponibilidad sexual y para lo que ellos quieran. Escribe para "las que tienen un culo gigante, las que tienen pelos tupidos y bien negros y que no se van a depilar, las mujeres brutales, ruidosas, las que rompen todo al pasar, a las que no les gustan las perfumerías, las que se ponen rouge demasiado rojo, las que están demasiado mal hechas". Ahí es nada. 

La feminidad, ese engaño
Empecemos por las clásicas, Simone de Beauvoir en “El segundo sexo”:
“la «mujer de verdad» es un producto artificial que la civilización fabrica como antaño se fabricaban los castrados; sus supuestos instintos de coquetería, de docilidad, le son insuflados como al hombre el orgullo fálico; él no siempre acepta su vocación viril; ella tiene buenas razones para aceptar menos dócilmente todavía la que le es asignada”.
Amén Simone, diosa. Despentes sigue con que “la feminidad es el arte de la servilidad, al que se le puede llamar seducción y transformarlo en algo glamouroso”. Eso sí, cada vez es más complicado, porque has de ser perfecta, pero sin pasarnos:
"Porque el ideal de la mujer blanca, atractiva pero no puta, bien casada pero no relegada, que trabaja pero sin ser muy exitosa, para no humillar a su hombre, flaca pero no neurótica con la comida, que sigue indefinidamente joven sin que la desfiguren los cirujanos estéticos, que se siente plena con ser mamá pero no es acaparada por los pañales y los deberes de la escuela, buena ama de casa pero no sirvienta tradicional, culta pero menos que un hombre, esta mujer blanca feliz que nos ponen siempre frente a los ojos, que deberíamos esmerarnos para parecernos a ella, más allá de que parece aburrirse mucho por poca cosa, de todas formas nunca me la crucé, en ningún lugar. Creo que no existe".

Pero la masculinidad tampoco está exenta de dificultades, cielo
Despentes habla de que históricamente, los hombres han basado su virilidad en la opresión de las mujeres, en ser los dueños de nuestros cuerpos. Por tanto, la emancipación de las mujeres, el feminismo y todas esas mandangas, los desviriliza. Hay hay muchos que se rebelan en contra de eso: ahí tenemos las letras del reggaeton, el porno que dicta el sexo para un segmento de la población, los senioros enfadados que hay muchos, los que nos aspiran a fastidiar llamánonos como quieren ellos, porque es una norma escrita por tíos hace cien anios, no como queremos nosotras, que llevamos cinco minutos de así-llamada liberación. Pero, tranquis, atención al siguiente párrafo, queridos, también tenéis vuestro pedacito de opresión.

Dice Despentes que, al igual que nuestro cuerpo debía estar a su disposición, los cuerpos de los hombres pertenecen "a la producción” en tiempos de paz y “al Estado”, en tiempos de guerra. Ellos “aceptan ir a la muerte para salvar los intereses de tres o cuatro cretinos de vista corta” y nosotras le damos los hijos. Claramente, “los únicos ganadores en este asunto son unos pocos dirigentes". Es así, la tradición machista es también una trampa para ellos: "porque la virilidad tradicional es una empresa tan mutiladora como la asignación de la feminidad".

Lo femenino vs. Lo masculino (Pese a todo, es más divertido ser tío, pero rompamos ya esos constructos sociales)
“Tener complejos, eso sí que es femenino. Borrada. Escuchar bien. No brillar demasiado intelectualmente. Ser culta, lo justo para entender lo que un presumido tiene para decir. Charlar es femenino. Todo lo que no deja huella. Lo doméstico, que se vuelve a hacer todos los días, que no lleva nombre. No los grandes discursos, no los grandes libros, no las grandes cosas. Las pequeñas cosas. Lindas. Femeninas. Pero tomar: viril. Tener amigos: viril. Hacerse el payaso: viril. Ganar mucha guita: viril. Tener un auto grande: viril. Tener cualquier postura: viril. Reír tontamente fumando porros: viril. Tener el espíritu de competencia: viril. Ser agresivo: viril. Querer garchar con mucha gente: viril. Contestar con brutalidad a algo amenazante: viril. No tomarse el tiempo de arreglarse a la mañana: viril. Usar ropa porque es cómoda: viril. Todo lo divertido es viril, todo lo que permite sobrevivir es viril, todo lo que permite ganar terreno es viril”.
Así es como nos lo venden y como es aceptado por la mayoría, pero “Lo eterno femenino es un gran chiste. Hay hombres que más bien están hechos para la recolección, la decoración de interiores y los niños, y mujeres hechas para ir a trepanar el mamut, hacer ruido y emboscadas. Cada uno con lo suyo”. Hay que asumir eso, y rebelarnos ante lo dado, lo establecido. “Cuestión de actitud, de valentía, de insumisión. Hay un tipo de fuerza, que no es ni masculina, ni femenina, que impresiona, enloquece, tranquiliza”.

Es femenino ir a que te toque las tetas una empleada de John Lewis

Anécdota en sepia sobre "nuestra vida no gira en torno a vosotros"
Hasta aquí, de acuerdo con Despentes. El otro día escribiendo sobre Jan Morris anoté que no me gustaba que dijo que cuando escribía después de su transición de género (a mujer), pasó a escribir más de “las cosas pequeñas”. Por qué esa falta de ambición? Por qué vivir como espectadoras, charlando? Por qué tener que hacer de tu vida una referencia continua a lo masculino? De esas mujeres, yo huyo.

Y sé de lo que hablo, yo he tenido un pasado oscuro. Anécdota con olor a naftalina,  observación antigua - tendrá treinta años. Saldré del armario: una vez estuve en (mi única) "despedida de soltera". Tenía como veinte, disculpen. Se casaba “la primera pareja” del grupo de Vetustilla de la Torre. En los tempranos 20, se jugaba ahí a ese tostonazo horrible, incluso cuando tienes 50: "los grupos de parejas", que poco a poco se fueron casando. Pues bien, esa noche nosotras fuimos por un lado, ellos por el suyo, y varias de ellas permanecieron toda la noche pendientes de dónde estaban sus enamorados. Como no había móviles, creo que llegaron a llamar al restaurante desde una cabina -esas cosas- a ver si habían salido. No entendí nada: ellos, obviamente, estaban de juerga pasando ampliamente de ellas. Salí de ese grupo en cuanto pude, y nunca miré atrás. De hecho, cuando he vuelto a Vetustilla, somos auténticos marcianos unos para otros. Ellas seguirán hablando de ellos y de los hijos- ya pronto nietos, y ellos -fijo- de correr maratones (que es en lo que están casi todos los tíos de mi edad a los que hace años que no he visto), pero no de ellas ni de su relación.

Las desnudas y al óleo tienen éxito en los museos
-las artistas, menos

La violación: llámala por su nombre
Despentes tiene un pasado muy distinto al mío, mucho más difícil, aunque no se pueda creer después de leer mi paso por Vetustilla. A los 17 años la violaron un grupo de indeseables cuando hacía auto-stop con una amiga. "Teoría King kong" se publicó  mucho antes que lo de la manada aquella en sanfermines, cuando se reflexionó que "esos tipos no tenían conciencia de estar haciendo nada malo". Despentes ya dice eso en 2006:  que los violadores de ella y su amiga no tuvieron ninguna conciencia de estar violando porque ellas eran dos chicas punkies con minifalda y pelo de colores. Si no querían ser violadas, que no se hubieran metido ahí o incluso, si de verdad verdad no querían, que hubieran puesto resistencia, unas cuantas moraduras, labios rotos, esas cosas. Y ya si de verdad verdad de la buena no querían, haber dejado que las mataran antes, como una buena mártir católica. 

Ellos tal vez no piensan que están violando, pero Despentes desde el principio tiene clarísimo el terror que siente: tiene una navaja en el bolso y todo lo que piensa es "ojalá no la encuentren". Nunca considera sacarla porque sabe que la pueden usar contra ella, y ganar. Su miedo no es la penetración, es que la maten.

Luego, encima, o nadie te cree o de entrada, dudan: estás "herida de una guerra que se debe disputar en el silencio y la oscuridad". Los primeros años después de la violación además Despente descubre que los libros no le serán de ayuda porque no hay nada escrito del tema. Es más, las mismas mujeres cuando van a la comisaría evitan la palabra: violación, es tan horrible. Pero como siempre digo, el lenguaje es TAN importante, las palabras que elegimos son tan vitales: mientras algo no lleve su nombre, no existe, o bien pierde su especificidad. Los sustantivos, los adjetivos, los verbos, los pronombres que eliges no son casuales. Como decía la yaya: “la lengua no tiene huesos, pero ha roto muchos”. La lengua anatómica y metafórica; y lo mismo con los huesos.

Claramente, Despentes sufre a posteriori de un desorden de estrés postraumático. No lo llama así, pero describe los síntomas: los recuerdos están ahí obsesivamente. "Es al mismo tiempo lo que me desfigura, y lo que me constituye". Es tristísimo, y explica algunas de las reacciones: "Post violación, la única actitud tolerada consiste en volver la violencia contra una misma. Engordar veinte kilos, por ejemplo. Salir del mercado sexual, ya que una ha sido estropeada". Alguien se acuerda de que le pusieron un detective a la chica violada por la manada y la criticaron porque "había vuelto a salir de bares"? Es alucinante y enfurecedor.

A qué grupo de feministas pertenezco?
Hasta aquí todo en orden, pero según avanzo empiezo a estar radicalmente en desacuerdo con ciertas visiones de la autora. Esto no es que tenga que ver con que yo sea una feminista de un grupo o de otro. Hace tiempo que veo que puedo estar en sintonía con algunos conceptos de los distintos grupos, no encontrándome 100% con ninguno. Algunos puntos los tengo claros, otros dudo porque como la cultura ha ido más rápido que la ciencia, no hay datos. Así es difícil opinar, aunque mucha gente lo haga y salgan a la calle a manifestarlo [alguien se acuerda de las manis en contra del matrimonio gay que le hicieron a Zapatero encabezadas por los obispos?].

Bueno, pues mi principal disidencia con Despentes viene a tenor de la prostitución y la pornografía. Eso me convierte en una de esas “mujeres feministas de izquierdas” con actitud paternalista (maternalista). Intento explicar.

Prostitución
Despentes es tan cool que hasta fue punky -una manera más de enseñar el dedo corazón al mundo-, con lo que estar en contra me hacer sentir tremendamente aburrida, convencional, establishment, pero soy así. 

Pero después de todas esas páginas en las que cuenta su vida personal y de cómo de un trabajo de mierda que no ganaba nada pasó a la prostitución tan tranquila, ganando tanto más, yo sigo siendo esa mujer de izquierdas maternalista que considera que las prostitutas son víctimas. 

Ella intenta convencernos de lo contrario: "yo era muy solicitada, ganaba una fortuna". En mi opinión es muy problemático decir esto, porque habrá gente -no precisamente las mujeres maternalistas de izquierdas- que se reafirmará en su visión de esto mismo, de que lo hacen "porque no quieren fregar escaleras". Gente sin datos que desconoce que lo de Despentes será una anécdota en un universo de abuso y explotación. No quiero lanzar hipótesis sobre potenciales secuelas del trauma de su violación, porque no lo sé, pero sé que he evaluado a muchas niñas y chicas que han sido violadas y también a otras, en el sistema de acogida, que han sido protituídas. No he conocido personalmente casos de “trata” que son la gran mayoría. Así que ese cuento de la chica punky que se hace prostituta felizmente y luego autora de éxito no lo compro. No niego que sea real, pero es una anécdota que no hace ningún bien a nadie -aparte de supongo a ella, para revenderse una narrativa tolerable.

Despentes habla del "empoderamiento de las prostitutas", esto no nos lo tragamos quienes estamos por la abolición. Y también del mito aquel de que "los hombres van a hablar" porque son "vulnerables, frágiles, desamparados" -además de puteros, añado yo-, otros quieren jugar a ser tu padre. Dice que a los hombres no les marca ir de putas: no sé de qué mundo habla, en el mío no es así: ir de putas estigmatiza, afortunadamente.

Paralelismo entre cierto matrimonios y la prostitución
Em, sospecho que esto no la va a hacer popular con otro grupo de mujeres. Un grupo por el que yo tampoco siento ninguna simpatía, dicho sea, pero por algo ella fue punky y yo no:
"Muchas mujeres a las que el sexo no les interesa pero que saben sacar provecho de él, que se acuestan con hombres viejos, feos, aburridos, deprimentes de boludez, pero poderosos socialmente. Que se casan con ellos y pelean para obtener todo el dinero posible en el momento del divorcio. Que ven normal el ser mantenidas, llevadas de viaje, consentidas. Que incluso lo ven como un logro. Es triste escuchar a mujeres hablar de amor como de un contrato económico implícito (...) muchas veces mujeres divorciadas que han obtenido pensiones dignas de llevar este nombre, y que me explican, a mí, sin sombra de duda, que la prostitución es en sí algo malo para las mujeres. Saben, intuitivamente, que este trabajo es más degradante que otro".
La verdad es que, ¿qué era el matrimonio hasta hace poco? ¿un trueque de qué? Yo ya dije lo que pensaba en este divague titulado "Sí, quieres? Invectiva en contra del matrimonio" hace diez años -incluye una infografía que da miedo.

Por fin salva el capítulo de la prostitución cuando concluye que “no todas las mujeres tienen alma de cortesana. Algunas, por ejemplo, tienen el afán del poder directo, el que permite llegar a algo justamente sin tener que sonreírles a tres viejos cualesquiera esperando que las hagan contratar como tal cosa, o confiarles tal otra. El poder que permite ser desagradable, exigir, ser tajante" y da consejitos a las chicas que vienen, tan de mujer de izquierdas maternalista, tipo "conserva tu independencia, no se deje acorralar y preñar por un tipo a quien no soportaría si no la llevara de viaje".

La pornografía
De nuevo, para mí aquí desbarra Despentes: “la actriz porno, es la liberada, la mujer fatal”. Me hace mucha gracia esto, particularmente ahora cuando oigo que la mayoría del porno va de humillar a las mujeres. El otro día en la radio hablaban de un documental sobre la influencia del porno en los ninios y una médica explicó que una adolescente a la que atendió con un desgarro anal le preguntó “qué hago mal doctora, cómo puedo hacer para pasármelo bien como las actrices del porno”. Sin comentarios.

Cuando se ponen freudianos los autores, intrepretativos, mi paciencia se tambalea: “El cine X también es la forma que tienen los hombres para imaginar lo que harían si fueran mujeres, como se esforzarían en darles satisfacción a otros hombres”. Aunque esta metáfora me gusta: “el equivalente del cine X para los hombres, es el boxeo. Tienen que hacer alarde de agresividad y tomar el riesgo de demoler su cuerpo para divertir un poco a los ricos”. Pero, un momento: no era tan guay ser actriz porno?

Mujeres que no gustan en posiciones de poder
Las mujeres para las que el feminismo es una causa secundaria, de lujo, son las que les gustan a los hombres en posiciones de poder. Las “más capaces de callarse cuando las engañan, de quedarse cuando son mancilladas, de halagar el ego de los hombres, de acomodarse con la dominación masculina son las que tienen los buenos puestos, ya que también son ellos los que admiten o excluyen a las mujeres de las funciones del poder”.
Me gusto como soy: más deseante que deseable

 “Las mujeres más presentables, ya que nuestra cualidad primera sigue siendo ser agradables. Las mujeres de poder son las aliadas de los hombres, de todas nosotras las que mejor saben doblar el espinazo y sonreír bajo la dominación. Pretender que ni duele. Las demás, las furiosas, las feas, los caracteres fuertes, son asfixiadas, apartadas, anuladas. Non grata en la élite”.

El acoso y derribo que sufren las mujeres en la esfera pública en España, que se salen de lo de “ser agradables” es impresionante. Se ha visto misoginia en todos los niveles, algunas veces venidas de otras mujeres: las aliadas. No llaman “aliados” a los hombres feministas? Prefiero a un aliado que a una aliada de estas. Viva la sororidad, pero no a cualquier precio, porque aquí hay varios ejes: el de género es uno, pero tenemos otros: etnicidad, discapacidades, izquierda-derecha, por ejemplo.

Temita social
Cuando más me gusta Despentes es cuando es anticapitalista, antisistema, cuando afirma que siempre hay una clase social que tiene interés en que las cosas sigan siendo lo que son, cuando pone al feminismo en su contexto social. Una de sus mayores influencias es Angela Davies y su “Women, race, and class” (1981):
«En Estados Unidos y en otros países capitalistas, las leyes sobre la violación primero fueron pensadas para proteger a los hombres de las clases altas, cuyas hijas y esposas podían ser atacadas. Lo que les pasaba a las mujeres de las clases obreras no le importaba mucho a la justicia; por eso muy pocos hombres blancos fueron inculpados por los crímenes sexuales que les infligieron a estas mujeres.»
Por ejemplo, sobre Paris Hilton, la nieta de los del imperio hotelero dice que “pertenece a esta casta que tiene un derecho histórico al escándalo, a no conformarse a las reglas que se aplican al pueblo. Antes de ser mujer, sometida a una mirada de hombre, es una dominante social”.

?Se puede ser feminista y de derechas, como todas aquellas “lifestyle feminists” de las revistas de moda? Llegamos a la conclusión de que no, tras la lectura de Jessica Crispin “Por qué no soy feminista” hace unos anios.

He encontrado puntos de discrepancia y otros de convergencia con Virginie Despentes en este ensayo suyo, pero en una cosa estamos de acuerdo: “El feminismo es una revolución, una aventura colectiva, una visión del mundo, una elección”. El feminismo no es un accesorio más de la planta calle de un gran almacén. Hay distintas maneras de entender las aventuras, igual que hay siempre muchas maneras de entender las revoluciones -que se lo digan a la izquierda-, pero esto no admite matices: no te compres el accesorio de depender, de ser agradable, doméstica, aliada. Sé King Kong, no la rubia en sus manos. 

Atención a la rubia:
en 1933 no disimulaban

 

29 noviembre 2023

Fantasmas encantadores a la luz de las velas en Londinium, la ciudad encantada

Dicen que Londinium es una de las ciudades más encantadas del mundo: hay fantasmas en todos los sitios, desde caserones georgianos en plazas pijas (50 Berkely Sq., que al pasar parece totalmente inofensiva) hasta pubs ("The Prospect of Whitby" en Wapping, por poner uno que me gusta), pasando obviamente por cementerios (de las cosas que pasan por el de Highgate ya se habló aquí). Hay paseos del tema para turistas -hace siglos hice el de Jack El Destripador precisamente con un amigo turista que nos visitaba- y hasta tengo un libro para buscar lugares encantados yo sola ("Walking Haunted Londinium"). 

Mi próximo objetivo cazafantasma es Queen's Road en Richmond, porque ahí ocurre la serie del podcast "Ghost story", en el que se mezcla una historia de fantasmas con un asesinato real que ocurrió en 1937. El narrador "tuvo experiencias extrañas"  en la casa de al lado del asesinato, donde vivía en el pasado. Años depués, por una serie de coincidencias, se acabó casando con la nieta de la mujer asesinada, y se puso a investigar, así que le ha salido una mezcla de novela de detectives con algún punto de "lo paranormal". Me ha gustado porque a quién no le atrapa una buena historia de fantasmas, pero además por el perfil psicológico de uno de los potenciales asesinos -un médico "psicópata encantador" como la copa de un pino. Espectros y psicópatas: what's not to like?

En el episodio final entran en la habitación de los hechos, donde los actuales dueños les dejan hacer una seance (sesión de espiritismo), así como divertidos. Me pregunto si eso bajará el precio de la propiedad y si me compraría yo una casa donde supiera que ha ocurrido un asesinato. Me imagino que a los dueños se la chifla, porque Richmond es el barrio más caro de todo el Reino Unido (la pista está en el nombre). 

Aquí debajo tenéis la casa -que como digo, iré a investigar un día y actualizaré la foto- pero vamos: ¿cómo no va a ser esta una ciudad encantada? Las casas son así en su mayoría (vivo en un piso de una de ellas) pero, como decían en el artículo de los pubs encantados "en este creemos que lo que hay es problemas de mantenimiento". Mejor no entro en lo de las tuberías y desagues en casas georgianas- de los ratones con los que convivimos ya se habló aquí.

Atención a la casa:¿qué podía salir mal aquí?

Mientras escucho el podcast -que ocurre cuando estoy de un sitio para otro, haciendo ingratas tareas domésticas- me pregunto si tal vez hubo en casa asesinatos así peliculeros (que cayeron bombas a su alrededor ya lo sé: la zona fue "heavily bombed" como quedó claro en la novela aquella de Graham Greene y también en "Atonement", el barrio de al lado). Recapitulo: cuando se construyó a principios de SXX debió ser una casa unifamiliar, donde el servicio cocinaba en el subsuelo donde tiene la cocina Rose y  dormía en el ático, donde tengo el balconete. Mi padre asegura que en el desván se debió esconder a "un fugitivo de la guerra", porque cuando accedimos había un colchón con una lámpara y unos cuadros que daban mucho miedo del Sagrado Corazón y la Virgen de Fátima. Igual hubo una secta que hacía rituales extranios. Más tarde lo convirtieron en un hotel (por favor, lo que habrán visto estas paredes: según Greene esta era zona de luz roja) y por fin se reconvirtió a apartamentos. Vamos, que aquí tenemos una rave de fantasmas. 

El caso es que toda esta introducción era en realidad para escribir hoy sobre una obra de teatro que fui a ver la semana pasada titulada "Ghost stories by candlelight" ("Historias de fantasmas a la luz de las velas"). Y ni siquiera he hablado de teatros encantados [todos tienen uno residente- el de Drury Lane el que más del mundo mundial], pero no sigo por esa tangente, o me pierdo. Total que el de la otra noche no estaría encantado, pero fue desde luego encantador.  

Todo muy "atmospheric"


The Globe desde fuera; es blanco,
los colores son porque estaban proyectando algo
Como todo el mundo que ha venido por aquí sabe, "The Globe" es la réplica del teatro jacobino que se quemó el 
29 junio de 1613 durante la representación de "Henry VIII" de Shakespeare. El nuevo teatro se completó gracias a la visión de un americano llamado Sam Wanamaker en 1996. Desde fuera es un edificio circular con las típicas vigas estilo Tudor. Por dentro, yo había estado en el teatro principal, que es -claro- circular, con los balcones alrededor y la parte central al descubierto. Ya conté que vi "Macbeth" en cantonés a pie de escenario, donde se está... de pie, y nos cayó la del pulpo (hubo que comprar chubasqueros de esos de plástico, lo tienen todo preparado). Si alguien no lo ha visto, sugiero clicar aquí, que hay un video corto muy chulo, pero si no en la foto inferior se puede ver la idea: las gradas rodean al escenario y estas dos partes son lo único a cubierto.

Parte superior central es el cielo

La representación a la que asistimos no ocurrió ahí sino en "el único teatro iluminado por la luz de las velas en el Reino Unido". Hace diez años se construyó, dentro del complejo teatral, una sala pequeña, de 340 plazas (asientos corridos) lo que hace que se esté cerquísima de los actores. Está todo forrado de madera y como he dicho, iluminado solo por velas, para intentar emular la experiencia de lo que era ir al teatro a principios del SXVII

Sam Wannamaker Playhouse desde arriba


Si alguien quiere ver buenas fotos, puede entrar aquí; las de abajo son mías 

Por aquí salieron las tres actrices

Una tocaba el violín en la introducción
y entre las tres historias


Parece que de ese techo puede salir
gente colgando como en los musicales


Las tres historias habían sido escritas por dramaturgas jóvenes del este de Inglaterra. Dos eran monólogos y una diálogo. Las que no hablaban iluminaban la cara de la que estaba en el centro del escenario, dando gran dramatismo. Iban las tres de riguroso blanco. ¿Quienes eran los fantasmas? [Pista, de nuevo: dramaturgas jóvenes, jóvenes intérpretes] No eran los viejos que arrastran cadenas, ni los de las Navidades Pasadas, ni siquiera el de Carlos Marx. No era otros que los de cualquier chica joven hoy en día: los que nos persiguen al cruzar los parques de noche, el de una amiga a la que mataron, el de que se te pierda tu hija en una estación de tren... 

Salgo con una especie de encantamiento y en el paseo por el río hasta el metro seguro que nos observa algún fantasma de pub, el padre de Dickens -este sí, con cadenas- en la Clink Prison y algún espectro de los de la peste bubónica cuya fosa común estaba por aquí. Oh, qué bonito paseo encantador en la ciudad encantada... 



26 noviembre 2023

Literatura escrita por mujeres trans. Literatura de viajes. Viajando con los divagues.

Madrid será la tumba del fascismo
Esta semana ha sido la tercera edición del "Festival de Literatura Espa
ñola Queer en Londinium" y estuve en su noche inaugural en la embajada. La invitada fue la autora trans Elizabeth Duval, que es también la portavoz de Feminismo, Igualdad y Libertades LGBT+ de Sumar. Lo organizaba Romancero Books, una tienda online de libros en castellano aquí, y su director charló tanto con Duval como con su traductora al inglés de una de sus novelas "Madrid será la tumba" (2021), a la que describen (no la he leído) como un Romeo y Julieta actual, en el contexto del Madrid de hoy, "un Madrid de cundas y narcopisos, de precarios y potentados, de Carmenas y Villarejos, de operaciones chamartines y de gentrificaciones lavapieseras, de fachas y rojos. Un Madrid perdido o echado a perder". Un fascista y un comunista se enamoran y claro, ¿qué podía salir mal?   El título me gusta, supongo que homenaje al famoso eslógan de la resistencia republicana, bajo el "No pasarán". Pasaron, pero se luchó porque no lo hicieran: siempre hay que luchar. 

Elizabeth Duval
Duval tiene 23 a
ños y ya ha escrito siete libros (¿qué he hecho con mi vida?) y tiene unas tablas hablando que superan mucho a su edad. Estudió en la Sorbona y su inglés es muy bueno [nota: los españoles -yo pienso que debido al limitado número de fonemas en nuestro castellano- tenemos más problemas hablando idiomas que otros, pero eso no disculpa a ciertos especímenes que llevan aquí una vida y aún pronuncian la ele de "talking"]. Además de la novela, Duval cuenta cosas del oficio de escritora, del que siempre quiero saber más. Al final hay un cocktail donde se puede conocer a gente interesante (corresponsales que debéis ver con la alcachofa en vuestras teles, tipos que han vivido en Tokio y Sidney, diseñadores de moda que elogiaron mi vestido verde en el último sarao...) y entonces se acerca la propia autora a saludarnos. Yo alucino porque en menos de un mes he conocido a dos "famosos" que parecen normales. Hablamos con ella de política y de cómo el discurso de la ultraderecha, que era algo marginal de pazguatos, se ha ido filtrando poco a poco en la sociedad y ahora hay gente en el PP que lo repite -véase la pazguata esa de presidenta de la C. Madrid, una persona a la que no me puedo tomar en serio. Hablamos de las noches de Ferraz, de Farage, de la deriva de este  mundo que da miedo.

Embajada española en UK:
antes muerta que sencilla
Esta noche en salones con moquetas gruesas y paredes forradas de cuadros de escenas de caza me lleva, al llegar a casa, a abrir el volumen tercero de la compilación de entrevistas de la The Paris Review y buscar la de Jan Morris, mujer trans de la que tampoco he leído nada, pero lo voy a subsanar y entonces haré un divague de ese libro (pero 
¿cual de ellos? escribió más de cincuenta). [Otra nota: esos cuatro tomos de la Paris Review son oro puro. De vez en cuando me leo una entrevista, sobre todo cuando estoy entre libros, y siempre me dan o bien ganas de leer al autor, o referencias, o me hacen creer que he conocido mucho más a un autor gracias a ellas, o todas a la vez]. La de Morris me ha encantado porque es sobre todo una reflexión de "literatura de viajes", siendo que ella no se consideraba "escritora de viajes", y de eso quiero escribir hoy; pero antes una nota de su vida, porque es increíble. 

Jan Morris
Jan Morris nació James Morris en Somerset en 1926, aunque siempre se consideró galesa (su padre lo era). Estudió en un internado de Oxford y participó en la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, trabajó en The Times y le enviaron como corresponsal oficial -porque no encontraban a nadie más- a cubrir la escalada al Everest del Sherpa Tenzing y Edmund Hillary en 1953. Para los que nos gusta el alpinismo (desde fuera, no he hecho nada más que ser Cabuyera en el cole y ver documentales de madrugada o incluso en el cine-una amiga aún me odia por llevarla a ver "Touching the void"), esta historia es una maravilla. Podría hacer un divague solo de ella, pero resumiré: esta expedición de 1953 fue la novena que intentaba coronar la cúspide del Everest por primera vez. Habían empezado en los a
ños 20: a todos les sonará el famoso "Porque está ahí" de George Mallory, otro británico que desapareció con gran misterio y al final encontraron su momia algo maltrecha 75 años depués. Y el verbo "coronar" es el que usó en su libro Morris "Coronation Everest", porque ocurrió unos días antes de la coronación de Isabel II, el 2 de Junio de 1953 y la cima se había alcanzado en 29 de Mayo. 


Aquella no era época de wifi y enviar la noticia para que llegara como regalito ese día tuvo su enjundia: saliendo del campo base donde estaba Morris con su máquina de escribir tenía que llegar el mensaje por "relevos de corredores" a Namche Bazar, donde un operador de la policía india lo mandaría por radio a la embajada británica en Katmandú. De ahí se pasaba a otro corresponsal de The Times en la ciudad, que lo enviaría por telégrafo -que era público, cualquiera podíá oírlo- a Londinium. Aunque Morris era el corresponsal oficial, estaban por ahí otro par acechando: el de Reuters y el del Daily Mail (Daily Hell), así que ante todo tenían que conseguir que no se enterasen y les quitaran la primicia. Morris escribió el telegrama, por tanto, en código:
"Snow conditions bad stop advanced base abandoned yesterday stop awaiting improvement All well!"
Esto significaba (quien quiera ver todo el código, en este artículo): 
  • Snow conditions bad (the summit has been reached)
  • Advanced base abandoned (by Edmund Hillary)
  • Yesterday (on 29 May)
  • Awaiting improvement (and also by Tenzing Norgay)
  • All well! (everything is hunky-dory!)
Portada de The Times del 2 Junio 1953:
 se conquistó el Everest

Morris tenía 26 y no había escalado una montaña en su vida, así que parece que su libro en realidad no es una descripción de los hechos de esta expedición, sino su visión de la gente y las situaciones. Y además bien escrito; aquí hay un ejemplo maravilloso, su descripción del Everest desde el campo base:
“In the morning it is like living, reduced to miniscule proportions, in a bowl of broken ice cubes in a sunny garden. Somewhere over the rim, one assumes, there are green trees, fields and flowers; within the bowl everything is brilliant white and blue. It is silent in there. The mountain walls deaden everything and cushion the hours in a disciplinary hush.”
Después estuvo de corresponsal reportando la crisis del Canal de Suez en 1956 o el juicio de Eichmann en 1961, famoso por el artículo de Hannah Arendt en el Newyorker sobre "la banalidad del mal". 

En 1949 con 22 se casó con Elizabeth Tuckniss y tuvieron cinco hijos. En la primera frase de su libro "Conundrum" ya explica que desde que recuerda supo que nació en el sexo equivocado ["I was three or perhaps four years old when I realized that I had been born into the wrong body, and should really be a girl. I remember the moment well, and it is the earliest memory of my life"] y así se lo dijo a su mujer. Vivió hasta los 36 como hombre y entonces comenzó su proceso de transición - inicialmente con hormonas, culminando con cirugía en Marruecos en 1972. Según The Guardian, las reacciones en ese momento fueron desde "la incomprensión hasta la hostilidad; especialmente hostilidad literaria, tipo escribía mejor de hombre". Lo que más me maravilla de esta historia es que Morris y su mujer se querían y esto no fue una traba en su relación: aunque por ley tuvieron que divorciarse cuando se operó,  siguieron juntos toda su vida, hasta que Morris falleció en 2020. Su "base" siempre fue un pueblo del norte de Gales, pero viajó toda su vida con su trabajo, con o sin Elizabeth. Hace una reflexión de que si es por trabajo, prefiere la soledad, porque si estás escribiendo has de ser totalmente egoísta ("si quieres a alguien estás pensando en lo que la otra persona querrá hacer") y porque "la tecnicalidad de ser escritor es solitaria". 

En 1956 le dieron una felloship de la Commonwealth y viajó un año entero por América: con este material produjo su primer libro "Como vi los EE.UU". Luego escribió sobre un montón de lugares, desde Sidney ("no es solo una reminiscencia del imperio, sino una verdadera Nueva Ciudad, que está creando "gente nueva" como lo hizo América.. quiere ser franca, macho, divertida" -me han dado aún más ganas de ir) hasta Venecia (muero cuando dice que en 1980, Venecia ha sido secuestrada por el turismo de masas: si nos viera ahora en 2023... a quien leyó "Grand Hotel Europa" se le quitaron las ganas de volver. "El turismo anima la irrealidad. Es cómplice de esta farsa. Lo detesto"), pasando por España, "The presence of Spain" (se compró una camper van y pasó seis meses conociendo nuestro país en los 60 -una época que nada tiene que ver con el país actual, claro, pero que le fascinó: ya se sabe, Spain is different). También escribió mucha historia y es famosa su trilogía "Pax Britannica" . 

Sidney: Quiero ir

En la entrevista de The Paris Review me encanta cuando habla de lo que entiende por literatura de viajes, porque es exactamente mi visión (a quién no le gusta que le den la razón?): no se trata de una descripción factual, sino de contar lo que esa ciudad, zona o país han supuesto para ti -aunque la ciudad sea el personaje por antonomasia del libro-, hablar de las cosas que te pasan cuando conoces a gente o tienes (des)aventuras, que en ese momento siempre te parecen el fin del mundo y luego reevalúas como tonterías. Morris escribe que sus libros de viajes son "una descripción de mí misma mirando a la ciudad, o mi respuesta a ella". 

Habla mucho del imperio en el que nació y cómo, al igual que la mayoría de los británicos de esa generación, salió al mundo con la intención de ejercer esa supremacía en la que había nacido. Precisamente Morris vivió en Gaza cuando era un protectorado británico y dice que allí aprendió a que se le bajaran los humos sobre su país: conoció a uno de los mandatarios allí, un gentleman de verdad, que solo estaba intentando "terminar con un enorme proceso histórico de colonialismo y dejarlo de la mejor manera posible". Hoy sabemos, tristemente, que no se dejó así ni por casualidad. Su puntito de orgullo british le lleva a decir que los franceses dejaron sus colonias mucho peor, y dice que "el imperialismo tuvo algunas cosas buenas acercando a la gente": en fin, que les pregunten a los congoleños o sudafricanos o sudamericanos. 

Con esta entrevista he conocido a otros escritores clásicos de viajes, como Alexander W Kingslake ("Eothen: Travel in the East") o Laurence Sterne, con cuyo Tristam Shandy me atreví hace unos meses tras la pasión de Vila-Matas, pero no pasé del primer libro. Su "Sentimental Journey" podría ser un epílogo del Tristam, dice... tendré que terminar el original.

Políticamente se sitúa en la izquierda ("en otra época podría haber sido comunista") y habla del declive del imperio ideológico de la URSS (en contraste con el imperio británico, que no tenía ideología, dice- no tenía otra que el lucro, digo yo). Cuando era adolescente leí por ahí que "la política es el arte de la felicidad humana" y aquí Morris dice algo así, que un proyecto como el comunista que empezó intentando el bienestar de todas las personas terminó "quitándoles la felicidad". Dice que "todo proyecto político que no tenga en cuenta el deseo humano de felicidad está abocado al fracaso". Entonces pienso yo en la Pirámide de Maslow y lo imprescindible de tener las necesidades básicas cubiertas para esa felicidad: si no tienes cobijo, comida, salud, educación, va a ser difícil alcanzar ninguna felicidad. Hasta ahora no hemos logrado encontrar el sistema que garantice esos básicos a todas las personas. 

Y aunque no mucho, en la entrevista -que ocurrió en 1997- también habla de su otro viaje: el de su transición a mujer y explica que desde que entonces "algo cambió en su manera de escribir", sugiriendo que Jan "se centraba más en cosas pequeñas, en los detalles" - a mí me molesta que vea que lo grande es masculino vs. ese pequeño mundo del hogar que es lo femenino. Claro que hace treinta años: abramos las ventanas. 

Por terminar con viajes físicos, le preguntan si cree en el viejo mantra de "no vuelvas al lugar donde fuiste feliz" que a mí siempre me recuerda a la maravillosa frase de Mandela: "No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado, para darte cuenta de cuánto has cambiado tú”... a veces nos podría dar miedo ver la persona que somos versus aquella jovencita que se quería comer el mundo. Y luego el entrevistador plantea que aún hay (o había, en 1997!) "strange haunted squares in Venice" y Morris dice que claro que sí, en Venecia y en Indianapolis. Es cierto: no está todo perdido, estas extrañas pequeñas plazas encantadas hay que saber buscarlas, o más bien dejarnos perder para que ellas nos encuentren a nosotras. 

Un poco como me ha encontrado a mí este divague: de una charla de una escritora actual he subido al Everest, dado un barrido al imperio británico y confirmado que yo lo que querría de verdad de verdad de verdad hacer en la vida es dedicarme a escribir esa "literatura de viajes" que no describe las ciudades, sino que divaga sobre lo que me consume en ese momento con esa ciudad de fondo. En su lugar, puedo viajar desde mi sofá con este blog: no me puedo quejar.

Pequeñas plazas encantadas en Londinium: aún hay mil

20 noviembre 2023

"La casa de caramelo" Jennifer Egan: ¿A cambio de qué subirías tu mente a un disco duro colectivo?

 En el último párrafo de un divague de libro en junio de 2018 dije algo así como que quería que a los personajes de la novela "les fuera bien". Debió ser una de esas situaciones en las que te ha gustado tanto un libro que te da pena que acabe porque quieres seguir pasando más tiempo con sus personajes. Aquella novela era la ganadora del Pulitzer de 2015 "A visit from the goon squad" (traducida como "El tiempo es un canalla"). Su autora, Jennifer Egan, parece que de alguna manera escuchó mi voz y la de tantos y ha escrito no exactamente una segunda parte, sino una novela donde algunos de los personajes de "Goon Squad" vuelven a aparecer, como en la primera saltando en diferentes momentos de su vida: se titula "The candy house" ("La casa de caramelo").

No sé en qué punto de "Good Squad" empecé a dibujar un genograma (árbol genealógico) para no liarme con las relaciones entre los personajes, pero en "The candy house" la complejidad es exponencial: hay que iniciar el mapeo en la página dos. Para que se hagan una idea he llenado dos caras de A4 con los personajes y sus complejas interconexiones, no solo familiares, sino profesionales, amistosas, vecinales, comerciales. Un poco demasiado y así como en "Goon Squad" esto nunca me molestó, aquí hay un punto en que sí, aunque creo que se podrá leer igual sin saber que la hija del vecino del productor musical de "Good Squad" terminará siendo la abogada del socio del susodicho, por ejemplo. Pero cuando inicias la lectura te preocupas no vaya a ser que luego sea relevante y comienzas tu mindmap.

El tema principal de la novela es fascinante a la vez que da verdadero vértigo: nuestra relación con la Inteligencia Artifical que está aquí, la que viene y con el resto de personas, con los cuales las interacciones ocurren cada vez con mayor frecuencia a través de ella. Por ejemplo, con este texto yo me estoy comunicando con quienquiera que haya allá afuera, if any (disculpen, no estoy teniendo buen día) a través de una red social (es eso blogger?) e internet. Comunicación e información, los dos usos de internet. 

El planteamiento: en un futuro no muy lejano, cuando se cumple los 21 años la mayoría de la gente "vuelca su mente" (sus recuerdos, aprendizajes, traumas, loquesea) con un dispositivo en una memoria común, "el Colectivo". Al externalizar así tu memoria, obtienes un acceso proporcional a los pensamientos y recuerdos anónimos de todas las personas en el mundo, vivas o muertas, que han hecho lo mismo. Pero tambien puedes volver a vivir tus mejores dias o borrar tu pasado traumático.



Claro que, recordemos también el mantra de "cuando algo es gratis, tú eres el producto". Nada-es-gratis: esta es una frase que tengo que repetir continuamente a mi hija adolescente, y es normal, a esa edad hace poco creían en los Reyes Magos. Pero a la nuestra, ya deberíamos saber lo que hay. Para protegernos probamos todo tipo de estratagemas, como no aceptar las cookies [menudo rollazo es tener que ir dando a "rechazar" una por una algunas veces] o intentar confundir al algoritmo, pero no hay horas en el día para eso.  


Nada-es-gratis, no te fíes nunca de algo que parece demasiado bueno para ser verdad, no te fíes nunca de una “Candy House”, que se traduciría mejor como "La casita de chocolate" (el cuento de la infancia favorito de Fashion). La ves ahí tan bonita, en un claro del bosque, te acercas y crees que puedes comerte una florecita de gominola con su tiesto de chocolate, y ya. Pero dentro está la bruja [atención, spoiler] que lo que quiere es engordarte para engullirte a ti. 

Esto es lo que está pasando poco a poco con las redes sociales pero es que ese caramelo es tan irresistible... renunciamos a nuestra privacidad (total, a quién le importa mi vida) para acceder a todo un mundo que nos interesa (anda que no sabe el algoritmo) ahí afuera: comentarios, imágenes, me gusta, ideas de los demás. "¿Quién", pregunta Egan, "podría resistirse a obtener acceso a la Conciencia Colectiva por el pequeño precio de hacer que la nuestra sea accesible de forma anónima?" 

Sin embargo, en la novela hay una resistencia, un grupo de gente que rechaza lo de "subir su mente" (son los "eluders") e incluso algunos que contratan a escritores (los "proxies") para que creen ficciones que pretender ser ellos en la web, para vivir fuera de esta vigilancia que en principio no es malévola. O lo es? Ahora, toda esa información que cedemos gratuitamente (en un proceso de self-surveillance, auto-vigilancia que dice Egan) en principio es usada para vendernos más mierda (es el capitalismo, estúpid@!). Algunos "influencers"  -que en principio solo parecían narcisistas del SXXI con una plataforma- hacen pasta no por enseñar su vida, sino porque también te intentan vender algo. Y si solo fuera eso: como hemos visto, también estas redes sociales son hoy usadas para manipular y terminar decidiendo gobiernos. Hay gente que se informa con Facebook, es así. 

En oposición a estos eluders y proxies, están los "counters", gente hiperanalítica, que entienen mejor los números que las narrativas, y que transforman la experiencia en datos. Claro que los "misterios que se resolvieron midiéndolos nunca fueron verdaderamente misteriosos, solo nuestra ignorancia los hizo parecer así", dice Lincoln, el narrador de este capítulo. Para los que nos interesa el espectro autista, este trozo es una maravilla: describe a la perfección cómo de literal funciona su mente. El se refiere a sí mismo y a los que son como él (en la jerga conocidos como neuro-atípicos) como “empiricistas” y a los neurotípicos como “impresionistas”: los que nos dejamos influenciar por temas sentimentales que a veces nos separan de la razón, los que podemos pensar en abstracto, en metáforas... esas cosas que van tan bien en la vida pero que a los neuroatípicoss les deja KO. Me gusta cuando explica cómo de peques no son entendidos, sufren acoso porque sus fijaciones no les hace adorables a nadie aparte de su familia: eran "veneno social", dice. Sin embargo, los años pasan y gracias a su inteligencia e intereses han conseguido un buen trabajo, hacen pasta, y llegó "Big Bang Theory" y el mundo ha acabado valorando la diversidad. Lincoln no puede creerse su suerte, "cómo el mundo ha acabado abranzándonos" (a los nerdos). Me alegro. 

De peque, solo tus padres entendían tus rarezas

Esto contrasta con otro capítulo narrado por una adolescente -con una voz muy lograda- en la que habla del tema principal de las chicas adolescentes: la "popularidad". El otro día el Peda y yo nos tuvimos que tragar un truño titulado "Mean girls" (en serio no me digan que es un "modern classic"), porque Mini quería que así entediéramos lo dura que es la vida de la teen hoy y luego hacer "cine forum". Pues Molly, la narradora de este capítulo, es una de la corte de la "abeja reina" de turno, que la deja tirada porque "la única manera de que no lo haga es que hagas ver como que no me importa, pero ME IMPORTA, y es demasiado tarde para hacer otras amigas". Por qué Stella es la queen bee, se pregunta Molly. "Seguro que ha sido estudiado en las universidades" pondera (hay hasta un libro: "Queen bees and wannabees"), pero básicamente "es rica, guapa y mala". Sí, hay que ser una cabrona porque la amabilidad y el ser cool no van juntos. Qué pereza "aquellos maravillosos años".

En cuanto a la variedad de estilos narrativos del libro, es tan original como "Goon Squad", famoso por uno de sus capítulos presentado en forma de powerpoint. Aquí tenemos a distintos narradores en cada capítulo -lo que nos da múltiples perspectivas-, claro que también está el omnisciente, uno en la primera persona del plural (narrado por dos hermanas), un capítulo que es un cruce de emails -donde se pueden ver personas en copia oculta, reenvíos y todas esas cosas que hacemos que muestran la duplicidad de la vida laboral (y a veces la personal) y un capítulo de aforismos en segunda persona que parece que Egan publicó en twitter, y también en el Newyorker. Este capítulo en concreto narra las aventuras de una espía, y formalmente es el equivalente de escritura con tinta de limón (con el que a ratos me he cabreado pero también reído):
"It is technically impossible for a man to look better in a Speedo than in swim trunks".
"If you love someone with dark skin, white skin looks drained of something vital".
"The Dissociation Technique is like a parachute—you must pull the cord at the correct time".
"Pretend sleep can lead to actual sleep".
"Looking up at scattered and blinking stars can feel like floating above them and looking down. The universe will seem to hang beneath you in its milky glittering mystery".
"Una más, que Billy no estaba llorando"
Otro de los temas, ya que se habla de redes sociales, es la autenticidad. También hay que explicar a los adolescentes que todo lo que se ve en IG no es cierto, que existen los filtros físicos, para parecer más guap@, más delgad@, y los de edición: puedes editar fuera de tu vida lo que te costó estudiar para un examen para sacar tu buenísima nota; puedes pretender que has pasado un verano fabuloso para que lo vea tu ex o tus conocidos. Claro que esto ya se daba en la "vida real", y se sigue dando: pretender lo que no es no se ha inventado con los redes sociales, solo que ahora hay un altavoz. Aunque esto es irrelevante porque gracias a la Conciencia Colectiva, las redes sociales han desaparecido: "la auto-representación era inherentemente narcisista o propagandista, o ambas, y totalmente inauténtica". Hay un personaje que, en busca de esta autenticidad, de repente se pone a gritar en la calle y por unos momentos ve las reacciones reales, no-planeadas de la gente, que se asustan o lo que sea -imposible no pensar en esa mujer con Ejpaña como capa en Barcelona aullando cual hiena el otro día. 

Y para terminar, algunas frases sueltas, porque sí:
"Mamá es como un personaje de cuento de hadas: superinteresante hasta que me hice mayor para esa clase de historia. Ahora quiero leer otras cosas" [creo que Mini lleva ya una época en esa fase].
 "Hay que pasar página, pero primero hay que leer la página" [esta frase no es del libro, pero la anoté en un margen -la oí un día mientras leía. Viene a ser "el que no conoce la historia está condenado a repetirla". Ay].
"Palabras que tienen un pulso. Palabras calientes, gente! Dadme la bala, disparadlas aquí, en el pecho". [La búsqueda de las pocas palabras que nos quedan que estén aún vivas: hay que hacerlo]
"Fulanito sabe que su mujer está pasando una buena época por lo que ve en su Instagram" [la incomunicación no es nueva, no dramaticemos; ahora hay solo nuevas vías]

 "Una encuesta revela que al 85% de las ardillas no les gustan las nueces, pero siguen con ellas por tradición". [Esta tampoco es del libro, sino de un programa de humor de la BBC4. Ahí que os la he metido]

"Cual es la versión de internet de mí? [en el pasado pensaba que Di era una versión algo macarra de la ciudadana ejemplar que represento de día. Hoy ya no lo sé, si es que me he dulcificado aquí, o me he macarrizado en la vida real. Si una se lo plantea, el blog es una manera primitiva de "externalizar tu mente" de manera anónima, luego las motivaciones se vuelven más complejas ]. 


Pero mucho antes que los blogueros existieron aquellos otros, los escritores. Todo lo que necesitamos para acceder a otras mentes, a la Conciencia Colectiva es algo que ya tenemos: literatura. A los libros no tienes que entregarles tu alma, pero nadie negará que algunos han dejado indentaciones en ella para siempre: gracias a ellos, much@s somos quienes somos.