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23 julio 2022

Devuélveme mi apartamento (CT & D16)

  Sábado, 23 de Julio de 2022:  Rodas  (CT & D16)

Otra playa paradisíaca más

Cuando abro un ojo me cuesta orientarme: estoy de nuevo en Turquía? La imagen de Kathleen Turner echando hielo a la bañera en "Body Heat" pasa por mi cabeza. Aquí no hay bañera. Busco el mando del aire acondicionado por la cama -el Peda ya no está-,  le doy y no responde. Mi mundo de problemas de primer mundo colapsa: no es posible que se haya llevado la llave de nuevo, como aquel día en Antalya, hace ahora una eternidad. No está pasando.

Las cosas siempre son susceptibles de empeorar: miro el teléfono y no tengo wifi. Qué está ocurriendo, sigo en una de las peores pesadillas posibles, una que haría llorar al propio Maslow? En la base de la pirámide de la vida moderna -necesidades básicas-, tiene seguro que estar el air-con y el wifi. Son derechos humanos. Al rato nos informan que “se ha roto el generador eléctrico que provee a todo el conjunto” (conjunto al que a partir de ahora llamaremos "Sunset"), por eso no va nada. Desayunamos miserablemente en ese patio sin vistas y cuando estamos terminando, llaman a la puerta.

Ahí tenemos a la que supongo es la matriarca de la familia, una señora como de sesentaymuchos que solo habla griego (a la que llamaremos a partir de ahora Yayá) y una mujer griega de mi edad que habla muy buen inglés (a la que llamaremos  a  partir de ahora Mariana  porque se llama así; anoto que no deja de ser curioso que en el mismo viaje hayamos conocido a una Mariona y una Mariana). La Yayá con cara de pena y Mariana con sonrisa de vendedora de enciclopedias. Con el calor y las incidencias de la mañana me cuesta entender de qué va la copla,  qué quieren de mí, pero tras una conversación tirando al surrealismo,  este es el tema: resulta que Mariana es otra clienta de Sunset que está en un apartamento arriba. Mariana vive en Bélgica, aunque su marido es holandés y viajan con su hijo de 17 años. A dónde va todo esto, me pregunto, mientras asiento. Resulta que tenían la llegada anoche bastante tarde, como nosotros, y por lo visto, la hija de la Yayá  se confundió y nos lió los apartamentos. Por lo tanto, viene a amablemente requerir que ahora, azorados como estamos del calor, incomunicados del mundo, nos cambiemos. 

Miro hacia atrás: todo extendido, un Campo de Agramante, que decía la Yaya (no la Yayá esta, sino la mía). Miro a la Yayá que es sumamente entraniable y está todo el rato haciendo gestos de contrición poniéndose la mano en el pecho y asintiendo con mucha cara de pena. Miro a Mariana: en serio? La idea de empacar y volver a desempacar se me hace terrible, y no entiendo cómo ella tiene la energía ni cómo se ha dado cuenta -ni tanto lujo, que era ciertamente sospechoso, me hizo sospechar a mí.  Miro a mis compas de piso que están por ahí adentro ajenos a todo y a los que les voy a tener que dar las noticias. Comenzamos la mudanza.

Pero, oh destino, una vez arriba: este apartamento es mucho mejor que el anterior, o por lo menos, es mucho más “pedalista”. Igual tiene el dispensador de jabón de plástico en lugar de loza a juego con las baldosas, y la nevera pequeña, pero es un sitio mucho más acogedor y divertido. De entrada, tiene una terraza más grande (y arriba, no en planta calle) que da al jardín de olivos. Por dentro tiene una mezzanine de madera: nosotros dormimos arriba como en una casita de árbol (mi sueño infantil) y Mini abajo. Al terminar el proceso, Mariana está muy agradecida y asegura que me va a dar muchos consejos sobre Grecia para mis viajes futuros. Por no hablar de la Yayá que ya le diría que parase con sus gestos, que se tranquilice y que luego nos deja una botella de vino en la encimera. 



Y sí, el día comienza accidentado, pero es realmente todo lo que pasa, una vez más. Hoy nos dedicamos a recorrer playa tras playa de la costa este hacia el norte. Como todas son de agua alucinante y relativamente poca gente (si hay alguna con gente, no paramos), me lío con las fotos: no sé cual es cual, pero el orden de visita es el siguiente:

La primera y más cercana, Tsampika. La siguiente es una cala en Kolymbia donde paramos a tomar algo y de paso nos bañamos en un puertito donde alquilan barquitas motoras. Esto lo hicimos en 2016 en Kefalonia por €75 y ahora y aquí cuesta €300 (la gasolina, dicen). La siguiente y de mis favoritas es Afandou, con piedras, gigante y con muy poca gente.

Podría ser Tsampika

Esta es Afandou, creo

Aquí ya me pierdo


Muy cerca de Afandou está Panagia Katholiki, una iglesia bizantina muy pequeña que en su día debió estar cubierta de frescos y hoy le quedan tres o cuatro;



Esto es lo que hay detrás de la cortina
(que siempre me da miedo)

La siguiente es Ladiko pero ni nos bajamos del coche porque está llena, para los estándares griegos, aunque justo enfrente está la "Bahía de Anthony Quinn". Por ahí he leído que Anthony compró terreno aquí, aunque no tengo claro si es por eso o porque los griegos lo tomaron como hijo adoptivo emocional tras sus papeles en "Zorba el griego" y "Los cañones de Navarone". La primera fue rodada en la maravillosa Creta, y la segunda sí, aquí en Rodas.

 
Demasiadas almas en Ladiko


Esta es de las playas con escaleritas en la roca y ahí sí que nos damos el último chapuzón. Cantidades industriales de peces hacen la delicia del snorkling. 
 
Enfrente de Ladiko está la Bahía de Anthony Quinn



A esas horas no sé qué estábamos pensando, pero tiramos para el norte en busca de las Termas Kallithea. Bueno, sé lo qué estábamso pensando, que hubiera un spa y nos dejaran entrar pero al llegar sí, eso fueron unas termas, pero no, hoy solo es un monumento. Rabus interpernorum nos vamos, y encima nos hemos quemado la retina por la carretera los horribles resorts de Faliraki.


Hoy cenamos en la taverna "Panorama Tsampika" que, exacto, tiene vistas a esa playa. Mis compas de viaje se quejan de que, al final de cada cena yo digo la misma frase: "creo que hemos pedido demasiada comida", pero es que lo de hoy es excesivo hasta para ellos, porque además de lo pedido se equivocan y traen cosas extra. En fin, que lo comemos todo y al llegar a Sunset supongo que nos baniamos en la piscina, que tendrá su sección maniana, pero tampoco me acuerdo seguro.



Vistas desde la Taverna "Panorama Tsampika",
de la que salimos rodando


Y casi me olvido de la elegancia involuntaria, hoy sobre escritura:

            "La escrittura es desnudarse enmedio de una plaza" (August Strindberg)

           "Las opiniones no sirven para nada. Apenas para subirse a ellas y parecer más alto. Pero desde luego las opininons no sirven para escribir. El oficio es más arriesgado: se escribe con el carácter"  o "Yo no quiero hacer literatura, lo que quiero hacer es una matanza".(Pablo Martínez Zarracina)

            "El buen editor detecta los libros únicos, aquellos en los que se reconoce que al autor le ha pasado algo, y ese algo ha terminado por depositarse en un escrito. Son libros que han corrido el riesgo de no llegar nunca a ser tales" (Roberto Calasso)

        "Las mejores lecturas son las que tienen vigor crítico, una mezcla de euforia y spleen, logros y (aún mejor) fracasos; una bitácora abierta al mundo (...)" (M Riezu, sobre los dietaristas)




22 julio 2022

Viaje con su canario. Fashion y yo jubiladas con el Micra. La elegancia es cuestión de esqueleto (CT & D15)

 Viernes, 22 de Julio de 2022:  Léros - Rodas  (CT & D15)


De Leros a Rodas:
pese al mapa, el ferri solo para en Kos

Hoy no es solo uno de esos días con poco que contar, hoy casi ni hay fotos porque tenemos cuatro horas y media de ferri a Rodas, nuestro último destino, y todo gira en torno a eso. Podría escribir sobre la sensación de "esto-se-acaba" que se tiene cuando llegas a la isla desde la que saldrá tu avión de vuelta, o la pena de no haber extendido un día más en Léros para haber hecho lo mismo de ayer (nada), pero la verdad es que me siento más así -elfinaldelveranollegóytúpartirás- ahora, semanas después, que en ese momento, cuando aún quedaban cinco días y lo que tenía eran ganas de conocer Rodas.

El ferry sale a las 14:00, así que la mañana se pasa en una combinación entre tiradísimos en la terraza de Gianni y tiradísimos en una terraza cerca del puerto. Gianni hace una última aparición estelar (recordemos, somos sus mejores amigos, continuamente se habla de la review-panegírico que le vamos a hacer, ayer trajo tres empanadas de queso de su madre) para darnos un regalo (tres tazas de Léros) y nos hacemos fotos. 

Hay una panadería-pastelería-heladería de lujo al lado del mar y nos hacemos con la mitad de sus existencias (las mejores empanadas del viaje): por algo se llama Paradosiako (qué gran nombre, y más en griego "παραδοσιακός" , pero significa "La tradicional"). Allí acampamos, junto con otra gente con maletas -y un cura ortodoxo, atención imagen aunque nunca ninguno como el del ferri de venida- y nuestros libros a ver la vida pasar mientras esperamos el ferry.
Curas ortodoxos, siempre
grandes oportunidades fotográficas


Viendo la vida y un velero pasar desde Paradosiako


JAL llama a esto "Foto pajarraka" o d'auteur


Turista fastidia paraje incomparable


El cruce de ferry de hoy, pese a ser más largo, se pasa  muy bien: no hay tantas olas y poca gente, con lo que pillamos una mesa de cuatro arriba y cada uno hace su vida: leer, dormir,  escribir, comer, salir a cubierta a hacer fotos y ver Turquía de nuevo ahí enfrente. No hay curas en el ferri pero sí mosquitos y el personaje que se queda conmigo es un hombre que viaja con dos canarios en su jaula, que cuentan con su propio asiento. La de historias que nos podrían salir con esa sola premisa. 

En Dodecanese Seaways,
su canario es bienvenido

Bye bye Léros


Al llegar a la Ciudad de Rodas nos damos cuenta de su potencial (spoiler o tal vez -ahora que no nos lee Elena Rius- clickbait: es aún mejor, pero habrá que esperar unos días, que estas entradas no se escriben solas). Hoy solo nos asustamos con la cantidad de británicos por sus calles (qué es esto? Croydon?). Rodas es muy turística pero también grande (1400 km2), -para hacernos una idea, Mallorca (3640 km2)-, así que como siempre, se trata de alejarse del mundanal mundo:  estamos en un pueblo hacia la mitad del sureste llamado Archangelos. 

No aburriré con el proceso del aeropuerto alquilando el coche, ni el hecho de que nos dan un Panda, que parece una versión de furgoneta enana. El intento de cambiar por uno mayor -no tienen- se solventa con un Micra que, sinceramente, es una gran mejora - por lo menos no me chocan las rodillas con el salpicadero. Sobre los Micra, he de hacer una importante nota nostálgica aparte:

Al poco de llegar al Reino Unido, el Peda y yo nos fuimos de vacaciones secretas (mis padres no lo sabían o se mosqueaban de que no volviéramos a casa en cada vacación- afortunadamente se les re-educó) a Gales. Teníamos un Austin Metro anciano (la Naggy, le llamábamos, otra historia) y pasamos una semana recorriendo la zona -y en un punto, saturados de ovejas y verde cruzamos a Dublín para simbólica dosis de ciudad. En nuestras excursiones por las carreteras de Llandudno, Snowdonia y Bettys-y-Coes, nos encontrábamos frecuentemente con un par de ancianas, de las de pelo blanco -imaginen Sofía, la de las Chicas de Oro- que conducían un Nissan Micra Azul Glaciar. Eran monísimas y siempre estaban sentadas muy abajo, solo se les veía la cabecita. Ahí se creó con Fashion el plan: "cuando seamos ancianas, recorreremos el mundo en un Micra". Este mantra se ha tornado broma por parte del Peda y JAL, que se preguntan, cada vez que el Micra emerge, qué habrá sido de ellos cuando nosotras nos demos la vida loca en el fondo de un asiento. Total, que todo esto para anotar que los Micra de hoy en día nada tienen que ver con aquella bolita azul glaciar de los 90: yo lo veo un coche medio bastante cómodo.

Gran ternura: el Micra en los 90

Pasadas las 21:00 llegamos al nuevo y último alojamiento. Es un conjunto de apartamentos con piscina y un encantador jardín  con olivos. También lo regenta una familia de varias generaciones que viven en uno de los apartamentos, y suelen estar alrededor de una mesa en el porche haciendo crepes de nocilla - a juzgar por el olor. Pero eso lo descubrimos otros días, esta noche, parece que se nos está esperando con impaciencia: una chica de unos 40 nos abre la puerta del apartamento en la planta baja, nos da cuatro instrucciones y se va. 

Cuando llegas a un sitio nuevo te suele costar "hacerte con el lugar". Mientras abro la maleta, me doy cuenta que este apartamento tiene detalles "de lujo" que no son muy-Pedalistas pero bueno, a veces cuando uno reserva qué sabe (en concreto, este sitio lo reservamos ya cuando estábamos viajando). El lugar está enmedio de la nada así que salimos en coche a Arcángelos para el tema desayuno. Cenamos en una taberna pintoresca recomendada donde elevamos en varios puntos la media de edad. Tienen sirtaki a todo trapo y me pregunto si es un castigo de Apolo, dios de la música, por haber boicoteado la sesión de anoche en el colegio público de Léros. 

Chicos: ese corte de pelo ha vuelto, en serio? 

Ya terminando, me doy cuenta de que no he incluido hoy tampoco notas de Riezu, y eso que algo me dice que viajar con canarios es algo que podría para ella puntuar como "elegancia involuntaria". Abro el libro y encuentro unas cuantas perlas sobre indumentaria, y termino aquí:

"El estilo es lo que repetimos a nuestro pesar".

Hace siglos que no me compro ropa, pandemias aparte, y creo que en parte es porque cuando tengo una prenda en la mano pienso: "si esto ya lo tengo". Repito conceptos, colores (azul marino, blanco, rojo, negro), no me gustan en general los estampados y estoy anclada en el estilo de cuando tenía 20 años. Parece ser que un tal Bruce G. Boyer decía:

"Hay dos modos de no equivocarse nunca: vestir acorde a tu edad y buscar la calidad".

Lo segundo, sí, mucho mejor tener algo bueno que te dure años (décadas, y no es broma), pero cómo viste alguien de  mi edad? Había una compa en la facultad que ya en esa época llevaba esas camisas como de tela caída "de señora" y faldas a media pierna. Me niego a vestir como alguien de mi edad.

"Una cosa es el cuerpo y otra el porte. El primero lo da la genética, que es muy puñetera. La presencia, por el contrario, es eternamente mérito de uno y se pule con esfuerzo. No tiene nada que ver con ser un figurín. Todos conocemos a gordos elegantísimos (...)"

 No sé si estoy totalmente de acuerdo con Riezu que eso se pula "esforzándose". Hay gente que tiene porte, clase, lo que sea, y ya. Es mágico. La pasta ayuda, pero aún así no creo que pueda comprar eso del todo. Pitigrilli (esta cita se la leí a Umbral) decía que “La elegancia es cuestión de esqueleto”, y veo lo que quería decir: es la percha donde se cuelga todo. 

"La moda siempre debe detenerse en al periferia de la personalidad"

Aquí Riezu cita a un tal Simmel. Dice que la ropa debe hablar de nuestros valores. A ella le gusta el "oversized", yo prefiero la ropa entallada; ella dice que hay que llevar camisa de manga larga siempre, incluso en verano, yo esto ni lo contemplo; que las muñecas son tan intrigantes como las clavículas, cosa que no me había planteado. Me gustan las clavículas, que deben ser horizontales: si naces con ellas inclinadas, lo vas a tener más difícil, ya se sabe: "es todo cuestión de esqueleto". Y es que la genética, babies, es muy puñetera.

21 julio 2022

Léros relax (don't do it). Bikinis armados. La elegancia involuntaria del sirtaki de Zorba (CT & D14)

 Jueves, 21 de Julio de 2022:  Leros  (CT & D14)

Hoy verdaderamente es un día sin contenido, lo que me congratula: ya necesito terminar esta serie "para adentrarme en nuevos proyectos", como una folclórica.  Y ya que no pasa nada, voy a aprovechar para hacer una cosa que dije allá por el principio de esto - que no he cumplido. Resulta que en la primera parte del viaje leía un libro que parecía un blog, lleno de referencias y reflexiones sueltas, y pensé ir salpicando las entradas con algunas de ellas. El problema: las entradas ya eran de por sí monstruosas -me basto y sobro para divagar-, y no era cuestión de convertirme en la nueva Dominic Cummings, con entradas de diez mil palabras. No es que me esté disculpando, lo que está saliendo es más o menos lo que se espera de serie de viaje, -lo de "las vistas eran espectaculares" llega hasta donde llega-, el único interés, si se hace bien, pueden ser los momentos en los que te sales del camino para observar algo. Corolario: espero de aquí al final del viaje, -que va a haber menos contenido- ir colgando algunas ideas de Marta D. Riezu, la autora ese libro-blog, o citas de sus múltiples citas. 

Pese a que no pasa casi nada, lo recuerdo como uno de los mejores días de este periplo. Hoy no alquilamos coche y el plan es estar "locales". Mini deja claro que ya que vamos a estar cerca, ella pasa: lo que en inglés se llama "gracefully declined" - pero sin el gracefully.  Total que el Peda y yo caminamos por la falda de la montaña del castillo a la playa de Pantéli, unos 20 minutos subiendo a un pueblo llamado Plátanos -cuántos pueblos llamados Plátanos en Grecia- y bajando y por fin se llega a una cala a no poder más de encantadora, una imagen: 

Playa de Pantéli, allá arriba estuvimos ayer

Inserto esto no porque sea necesario,
sino porque me he viciado  con los mapas (ese caminito son 20')



La gente está en la playa-playa y a la derecha descubrimos un hotel que tiene hamacas pegadas a la roca (con sus escaleritas y todo), donde te puedes tirar si vas tomando frappés a intervalos regulares: el paraíso.  Además, el banio aquí es también el mejor de todas las vacaciones: hay montones de peces, auténticos bancos, tal es así que para volver a la escalera me tengo que meter entre ellos (me dan ganas de decir "excuse me" como ene l metro), que siempre son más listos y se apartan. Por supuesto se me ha olvidado la Go-pro en casa y no puedo turraros con el tema. Así que ahí transcurre el día, leyendo, bañándonos, hablando y enviando mensajes al miembro del grupo que se ha quedado en Gianni's. Si se hubiera unido, podríamos haber seguido hasta el atardecer-para horror del dueño del hotel.

Playa de Pantéli
desde las hamacas estratégicas del Hotel Castello

Otro tipo de día: frappé y lectura


Fotos que una hace
cuando no se mueve: disculpas


Y ahora lo prometido: entremos con trozos sueltos de "Agua y jabón. Apuntes sobre elegancia involuntaria" de esta periodista cultural de Barcelona llamada Marta D. Riezu con la que, ya lo conté, he tenido mis más y mis menos durante la lectura - lo cual es siempre un punto a favor (aunque a todos nos guste un masaje, leer a un clon tuyo, menudo sopor). Y justo empieza en la primera página con esta gran cita de Cecil Beaton (quien le inspira el título del libro): 

"El mayor crimen es ser un aburrimiento para los otros". Y es que "hay que huir del eje bueno/malo y crear un juicio complementario: algo es encantador o tedioso".

Mola o qué mi bici
en casa de Oscar Wilde el domingo
Tanto que decir de ambas frases. La primera, con la que estoy de acuerdo, claro, pero solo parcialmente: quiero decir, lo que peor que podrían decir de mí es que "soy un rollo de tía", y sí, es un crimen aburrir al personal, pero a la vez conozco a personas aburridas que son buenas personas. No todo el mundo es Oscar Wilde (por cierto, viva la improvisación, me encontré con una casa en la que vivió el otro día, por ahí vagando (di) por Kensignton, le hice una foto y pensé "me voy a leer De Profundis que lo tengo por casa"). También todos conocemos a gente tirando a cabronceta que son increiblemente entretenidos. Esa dicotomía. La segunda frase me la podría poner en un cartel y sacarla con toda esa gente que no para de decir que una peli, un libro, una canción, lo que sea "es bueno", porque a ellos les gusta, toca su tecla personal o, incluso peor, porque es lo que hay que decir, porque un crítico nosedónde ha dicho que eso es "de calidad". Algo, a ti, te parecer encantador o tedioso, ya está, baja del púlpito, get over it. 

"La admiración es una barrera. La complicidad respetuosa, en cambio, lo convierte todo en un juego".

La admiración es algo que se hace de abajo arriba. La complicidad está al mismo nivel. Uno de los temas a los que le doy vueltas constantemente, por su ubicuidad, es el de los límites del humor y como la palabra clave aquí siempre es "contexto", saber en qué nivel estás con respecto al sujeto sobre el que bromeas es fundamental. Hay gente que solo tiene consciencia de estos niveles para comportarse como un imbécil en un restaurante con los camareros o ser servil con sus jefes. Lo que de verdad define a una persona es cómo trata a los que, en un contexto dado, están por debajo de él. 

"Hoy algunos piden enseñar más habilidades y menos información -que está a golpe de clic. Ese es el peligro de confundir información con conocimiento, datos con espíritu crítico, acumulación con educación".

Me causa cierta zozobra este párrafo. En mi facultad nos enseñaron cero habilidades, lo dejaban para después, supongo. Seis años, seis, solo de información: no tengo palabras. Llegar al Reino Unido, donde son mucho más prácticos y cualquier estudiante sabía "hacer" más que yo, me reafirmó con que algo iba seriamente mal con el modelo aquel del que yo venía. Luego está la cultura y la inteligencia: no son lo mismo y no siempre van de la mano. Encontrar una persona verdaderamente inteligente que le haya dado por acumular información (que Riezu distingue de "conocimiento", me pierdo en la sutileza) es un festival. Esta persona va a poder relacionar, abstraer temas -que no resumir-, y producir ideas propias. Va a interaccionar con "la información", lo que ella llama "espíritu crítico". Conozco gente muy culta que no es capaz de hacer eso. También conozco gente que no está interesada en los libros, pelis, y otros sospechosos habituales que simplemente lo pillan todo al vuelo, resuelven problemas prácticos, su mente está a otro nivel. Viene a ser como los parámetros de un test cognitivo: uno puede salir muy alto en la parte verbal y mediocre en la no verbal, y aparentar al mundo que es mucho más listo de lo que es, y viceversa. El mundo es de los picos de oro.

Me pregunto lo que opina Riezu - que escribe sobre estilo y en este libro dictamina lo que es la "elegancia involuntaria" - de las partes de arriba de bikinis armados. Ella habla de objeto de diseño como algo que "es uno y trino: útil cuando está en uso, bello cuando está en reposo y con pedigrí". No sé a qué diseñador se le pudo ocurrir poner relleno en una prenda que se usa para nadar. Lo digo como damnificada de un bikini de ese tipo, que pueden ver en imagen. 

Todo en ese bikini fue un error, yo no sé qué estaba pensando. Solo recuerdo que fue en Peter Jones y que estaba rebajadísimo. La parte de arriba ya me venía grande en la tienda (pese a mantener la etiqueta que era de mi talla) y sobra por todos los lados. Cuando me meto al agua, lo que sea, pero al salir, tienes que tener otro de repuesto porque le cuesta horrores secarse y se quedan heladas la tetas. Todos estos datos los doy para las lectoras, que igual alguna me entiende. Este verano, intentando comprar otro bikini, he sufrido para encontrar uno que no tenga este estúpido diseño. Mi conclusión es que la gente no se baña demasiado: esos son bikinis para estar a pie de piscina con tu negroni. 

Bikini armado: culpable



Una última foto de esa playa,
tal vez con "demasiada información"



El bikini por fin seco, volvemos comiendo higos de los árboles del camino (yo) a Gianni's a media tarde. Mini sigue en la misma posición: tal vez eleva brevemente el superciliar de una ceja como todo cambio objetivable cuando entramos. Leemos en la terraza y salimos a un baño de esos crepusculares (tómese literal, graciosos) en una playa tirando hacia Alinda, donde también paseamos. Mini viene: vítores. 

Último baño en Léros

Por la noche, después de cenar en la plaza, me quieren hacer ir a un sirtaki en la escuela municipal. Una vez en la puerta: dura dos horas y veo pasar mi vida frente a los ojos. Hago un Mini: os quedáis vosotros, yo paso, sin acritud, que yo no soy de danzas étnicas - ni jotas, ni muñeiras, ni morris dance, ni flamenco. Sirtaki un cuarto de hora podría estar gracioso (tirarán platos para atrás?) pero dos largas horas: pereza. Otra cosa sería la elegancia involuntaria de Anthony Quinn en la última escena de "Zorba el griego": di que sí, Riezu!

20 julio 2022

Léros es mar, molinos y castillo, pero también refugiados y Shutter Island. (CT & D13)

   Miércoles, 20 de Julio de 2022:  Léros  (CT & D13)

Léros tiene forma de mariposa invertida, o de lado o, bueno, quiero decir que es muy indentada, con bahías profundas: esto explica su rol en guerras y demás. Hoy toca rodear la isla en contra de las agujas del reloj con nuevo coche alquilado con el que -atención, spoiler- no hay ninguna incidencia. Es uno de esos días de descubrir playas, bañarse, subir a verlo todo desde arriba, donde hay castillo y molinos... y mínima aventura en Shutter Island.  



Así que el divague va a ser eminentemente fotográfico -o eso espero ahora aunque luego “me lío”. No sé si se va a captar en el reportaje, pero la isla nos maravilla. 

Desayuno
Se convendrá que una serie de vacaciones griegas sin foto de desayuno estaría incompleta. Esta es la imagen que miraré un martes de febrero, cuando me levante y llueva. 


Pirámide de Maslow del desayuno

Lo que leía en ese momento


Playas del "lejano norte" 
Nada es lejano en Léros (área 54 km2). Salimos de Agia Marina sobre las 11 hacia el noroeste y nos bañamos en dos playas: Blefoutis primero y luego en Agia Kioura. En cada una literalmente, 5 personas.


Blefoutis y nuestra no-equipación playera

Nota: la foto siguiente (que es de Mini) la pongo para ilustrar esas veces que pasa de bajar del coche. No fue el caso en Blefoutis, porque ante una playa siempre va a bajar, pero por ejemplo, en los maravillosos molinos del final volvió a interpretar el papel de adolescente desinteresada. Por otro lado, a un mes de este viaje (cuando escribo esto), ya está hablando del siguiente viaje: no entiendo nada. 

Viaje con Mini
si quiere ver el mundo
desde el asiento trasero de un coche



Por aquí cerca se supone que hay un Templo a Artemis del que no queda mucho "pero las vistas son impresionantes". Queda tan poco que no lo vemos. 

Agios Isidoros 
Ya hacia el sur, iglesia de Agios Isidoros que está en una roca a la que se accede por un itsmo.




Alguien se pregunta
que hay detrás de las cortinas? 


Posible "lugar en el mundo"
Seguimos hacia el sur por una zona elevada desde la que se puede ver mar por los dos lados (atención mapa). Esto pasa varias veces en esta isla (véase molinos/castillo al final) y a mí me encanta (turra de fotos hacia los dos lados en breve).


Las vistas a ambos lados son espectaculares (lo avisé), un par de ejemplos:

Al oeste

Al este

Cuando buscando alojamientos para el viaje voy pasando en la pantalla por esas villas de lujo, pienso que -aunque a nadie amarga un dulce-, eso no es lo que yo tengo en mente cuando digo "querría vivir en un chamizo en una isla griega". Justo por ese itsmo pasamos por una de esas casas sencillas a las que me refiero: un lugar con porche de cañas con emparrado, hamaca de tela colgada, mesa para desayunar ( y sí, con doble vista al mar). Nota: recuerdos de un divague similar sobre una casa en ruinas que vi en Limeni, Mani... me pregunto qué habrá sido de aquella casa. Voy a tener que abrir un distintivo en el blog: Dinmobiliaria. 

Horas y horas...


...leyendo en ese porche


Hacia el Museo de la Guerra de Léros
Seguimos hacia el sur por una carretera muy pequenia que en un punto se transforma en camino de tierra entre pinos. En la Batalla de Léros en 1943 los alemanes desplazaron a la división de la Commonwelth que había estado allí desde la capitulación de Italia, y hay un Museo de la Guerra y túneles que venden como atracción turística. Cuando llegamos, no está solo cerrado, sino desierto y desolado. Me hubieran interesado los túneles, pero con un insumiso a bordo al museo no planeábamos entrar.

Paramos en un restaurante de la carretera que tiene una de esas playas de roca que a mí me gustan. Me tiro al agua después de pedir (me anoto un +1 con respecto a los otros concursantes, yei!) y luego nos pasamos un montón de rato nadando allí. Cuando la gente pregunta por qué me gusta Grecia, este es un buen ejemplo: una playa en la que se puede nadar sin casi gente, con el olor de los pinos que dan sombra, una montaña al fondo de la bahía. 

Comer y bañarte aquí

Y no hay nadie, pero aquello blanco en la montaña del fondo...


Paraíso e infierno en la  misma isla
Le preguntamos cosas al camarero: Mini, la receta de la "Pasta Alfredo" que se ha comido (según ella, "the best ever" y consiste en cebolla, champiñones, bacon, salsa de tomate, nata y yukkk, esto lo omitiremos, pollo) y yo por el hospital psiquiátrico por el que era "famosamente infame" Léros. Nos señala al otro lado de la bahía, hay un caserón blanco que es el antiguo hospital psiquiátrico en el que destinaban a los enfermos mentales intratables y más severos de todo el país. Hoy en día dice que quedan solo unos pocos.

Hacia la izquierda, en la falda de la montaña hay un montón de construcciones blancas que, el camarero nos explica, son los centros de detención donde el gobierno griego pone a los refugiados sirios. Parece ser que algunos permanecen allí dos años hasta que les hacen todo el papeleo y los mandan a otros lugares. Nos cuenta que tiene seguridad porque hay algunos "con antecedentes penales". Habla con poca simpatía de los turcos, siempre una amenaza. Trato de imaginarme lo que tiene que se la vida de todo refugiado, y en particular ahí. 

La historia de Léros como centro de detención no es nueva: durante el periodo de entreguerras, Italia estableció una base allí y creó una ciudad para acomodar a los militares, luego esto se ha usado como centro detención. Durante la Guerra Civil griega (1943-1949), cuando lucharon los comunistas contra la Grecia conservadora (apoyada por UK y US) estos edificios se usaron para "re-educar" a los hijos de los comunistas y durante la Junta Griega (1967-1974) unos 4000 presos políticos fueron exiliados a un campo de concentración cerca del hospital. 

En un artículo luego leo que al principio los refugiados estaban en unos barracones delante del hospital pero que había planes para moverlos a lo que supongo son los tejados blancos que vemos ahora. Obviamente la gente no quiere esto sino vivir del turismo, auqnue también da trabajo a la población. El número de refugiados en Léros ha disminuido en los dos últimos años, pero era, junto con Lésbos, de las islas con mayor número de refugiados.  Lo de siempre: ni un km separa la vida de esas personas de los turistas que nos hemos podido permitir llegar hasta aquí.

El hospital psiquiátrico que nos indica el camarero


Seguimos bordeando el mar, pasamos por Lakki, determinados a investigar el hospital psiquiátrico. 

De 1958 to 1995, Léros tuvo uno de los hospitales psiquiátricos mayores de Europa. Se le conocía como, atención,  "La colonia de los psicópatas" (“The Colony of Psychopaths”) y aquí llegaban pacientes de toda Grecia. Las condiciones históricas del país (ver anterior párrafo) fueron el caldo de cultivo para la institucionalización de personas muy enfermas y por ello muy vulnerables. Llegó a haber 4.000 pacientes, que en realidad eran presos. 

En los 80, un equipo de psiquiatras y periodistas sacaron a la luz las condiciones inhumanas en las que tenían a los pacientes: sometidos a una violación sistemática de sus derechos humanos. Esto fue lo que llevó a el proceso de reforma de las instituciones de salud mental en Grecia. 

En Léros hubo dos proyectos en los 90: primero se dio de alta a algunos enfermos a hostales en la comunidad. Estudios posteriores mostraron que muchos de los pacientes tenían en realidad bajos niveles de psicopatología pero muchos problemas derivados de la institucionalización (recordemos las "Total Institutions" de Goffman). Hubo una fase dos, que se describe aquí, y es interesante ver cómo todo esto surgió por el horror vivido en Léros. Leyendo sobre esto me he encontrado mucha información y con una página de un fotógrafo de Magnum, Alex Majoli, que fotografió en 1994 las condiciones del manicomio. Hemos visto muchas fotos hechas en instituciones de salud mental, he escrito sobre esto en el blog. Las fotos de Majoli son descarnadas y duelen. Ellas solas deberían ser suficientes para cerrar una institución. El poder del buen periodismo, como el del buen arte, para mover el mundo, conmueve.

Entre en Shutter Island bajo su propio riesgo
Volvamos a la mirada de ombligo chorra -o más amablemente intento de atrapar la memoria-, que son estos diarios de viaje. Cuando llegamos a las puertas del psiquiátrico, pintadas de amarillo y con dos cruces rojas está saliendo un coche. El hombre de dentro baja su ventanilla y nos pregunta a dónde vamos. 

Entrada del hospital 


Una conversación surrealista tiene lugar. Que si sabemos a dónde estamos a punto de entrar. Nosotros que sí, que si está cerrado al público. El dice que no estrictamente, pero que no nos aconseja que entremos. "Los pacientes van libres por el recinto". Bien, gracias, tendremos cuidado. Duda: claramente, no quiere que entremos. Le explico que trabajo en el ramo y que tengo un interés en instucionalización e instituciones de salud mental. Contesta: "legalmente, no puedo deteneros, pero no lo apoyo". Gracias, vamos a entrar con cuidado. Insiste con lo de la legalidad: no puede hacer nada legalmente por detenernos, pero. Debe ser un miembro del personal rarito, tal vez trabaja en forense. Como último as de la manga dice: "hay pacientes que pueden saltar sobre el coche". Aquí se confirma que es él quien tiene un problema, describiendo una especie de apocalipsis zombie, con monstruos desharapados tirándose al coche. 

Entramos bajo nuestro propio riesgo, y no vemos absolutamente a nadie. Vamos pasando por distintas casas bajas donde deben vivir ahora, y llegamos al edifico grande (que aparece también en las fotos de Majoli). Aún hay otro más hacia el mar, pero no es de fácil acceso. Recuerdo a los Urbex, aquel grupo que se dedican a entrar en edificios deshabitados. Mi fallida solicitud aquí. Ningún loco peligroso nos ataca. 

Antiguo manicomio

Cuarto baño del día en Vromolithos
Ya es bastante tarde y nadamos un rato en esta playa. 


Le hice una foto a este coche aparcado a la entrada porque Mini calificó a la mujer que luego vino como "main character" (personaje principal en una peli). Para Mini ser "main character" tiene todo tipo de connotaciones, ninguna buena, porque a veces me acusa a mí de esto: "mummy, tus andares son tan de main character!". 

El coche de una main character:
se deja abierto, el retrovisor roto,
otro nivel de sucio y con fundas de animal print


Molinos de viento
Pasamos por Panteli, y por una de esas carreteras vertigionas subimos a los pintorescos molinos de viento de arriba. Si siempre hablo del viento de estas islas, imaginemos a estas alturas. Ahora vienen un montón de fotos porque me siento incapaz de elegir:

Los molinos desde la playa



Subiendo hay una capilla

... y vistas para pasar allí la tarde

La playa donde nos hemos baniado



Al oeste de los molinos


Al este de los molinos


El castillo
Seguimos hacia el castillo, y es aburrido y de perogrullo decir que las vistas son espectaculares.

De los molinos al castillo

El castillo, a la izquierda de los molinos






Ahí debajo está la casa de Gianni


Lo de la izquierda son los molinos


Ultima capilla del día, lo prometo
En serio, yo ya me iba, pero entonces, bajando del castillo hacia el pueblo, otra capillita pintoresca con sus dos sacristanas guardándola. 

Yo ya me iba...



Atardecer x (Capilla pintoresca +


 +  Sacristanas fotogénicas


 + incluso bandera)=


=Turra eterna