Miércoles, 17 de Abril de 2019: Meknes (Marruecos 12)
El Jadida también es conocida como "la ciudad portuguesa" (y sigo: "es con sertesa una casa portuguesa"), porque estuvo bajo nuestros vecinos de 1506 a 1769. En la guía dicen que es un centro vacacional playero para los marroquíes y que las mujeres, como en Casa (así llaman a Casablanca), también "forman parte activa de la ciudad" (esto es, van a bares).
Al despertar, aparte de un bicho en nuestra cama (Mini, para quien no leyera ayer), nos encontramos que las hormigas han colonizado la bolsa de tela donde teníamos las galletas (y frutos secos recubiertos de dulce) de viaje. Han venido en procesión, menuda movida, tengo que lavar la bolsa de tela donde las teníamos y me pica todo.



A las 0915 estamos desayunando, una señora mayor con la que nos entendemos con mímica nos hace los huevos (fritos! sí!) y su nieto de 2 años corretea por ahí, con esa manera de mirarnos, esconderse cuando ve que le miramos, salir otra vez... en fin, una monada. Al final se hace nuestro amigo y nos hacemos muchas fotos. La abuela viene a ratos y le riñe, por nada, como riñen las abuelas (no así las madres, que siempre tenemos razón). A las 10:00 estamos ya viendo la cisterna portuguesa, una joya arquitectónica que nos quiere explicar un señor que habla un idioma muy gracioso, mezcla a partes igual de castellano, inglés y francés. Lástima que no recuerdo ningún ejemplo (problemas de divagar tantos días después). Paseamos a la salida por las murallas, con el mar de fondo, y hemos de volver al mercado de ayer, para comprar, marditas hormigas, nuevas pastas de viaje. Bueno, yo paso, es cosa del Peda: no hay nada que hacer con los dulces de esta cultura. A las 1200 nos vamos de El Jadida.
Hoy vamos a dormir a Meknes, y nos quedan unas cuatro horas de autopista, pasando pero sin entrar por Casablanca y Rabat. La autopista es aburrida. Pienso en "la enfermedad de Meknes", que estudié hace siglos, sin recordar lo que era. Por fin internet me lo aclara: en 1959 unos desalmados vendieron a la gente aceite contaminado para hacerse ricos. Como resultado, muchos sufrieron secuelas neurológicas, y miles terminaron paralíticos. No recordaba la magnitud de la enfermedad, y me lo recordó este artículo de El Pais. No es una lectura agradable, y se hace muy mala leche, particularmente porque hemos visto tanto minusválidos (y ciegos, como dije el otro día), que pensar que esto se podría haber evitado hierve la sangre.

Llegamos a Meknès a las 1630, y aparcamos sin problemas en la zona recomendada por el riad. Los aparcadores de turno nos indican y preguntan por cuántas noches. Esta vez solo es una, y atención al sistema de ticket usado para indicarlo: una espiguita. Una no puede sino enternecerse.
El riad está de nuevo en la medina, que es particularmente "real". Ya sé que los turistas patéticos no paramos de hablar de lo "auténtico" y demás, soy prototípica hasta en eso, pero este mercado merece mucho la pena. Además, nuestro riad esta en la zona de los "bobinaires", que es donde venden hilos (en sus bobinas). La explosión de color es magnífica.


| Librería en el zoco! |
| Por qué maniquies tetonas? |
![]() |
| Mo queria ver el reloj |
![]() |
| Lo aseguro: él aceptó! |
A la vuelta me cuelgo haciendo fotos a las bobinas de hilo. Me gusta que hay muchos hombres cosiendo, es más, todos son hombres cosiendo, lo que me lleva a replanteármelo. Dónde están las mujeres? A uno de ellos, le pido permiso en lugar de robarle la foto. Me lo da, pero esta es la mirada.
Ya de vuelta al riad, tirada en la cama. Desde hace unos días, hay alguna gente que "me quiere mandar un mensaje" por instagram. No lo entiendo: si quieres comentar una foto, puedes hacerlo ahí. Por qué querrán mandarme un mensaje? A una persona que nunca sale en las fotos, y cuyo avatar es una bruja de Disney? Así que hoy, por curiosidad, le dejo enviar a uno de esos perfiles, a ver qué se le ofrece. Quién sabe si es un magnate del petróleo que quiere pagarme millones porque recorra el mundo y le haga fotos. Una nunca sabe. Así que esta noche comienzo un chat con un tipo de Meknes que queda claro que no es ni un magnate, ni el Editor Jefe de National Geographic.





































