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03 abril 2018

Cabo Home, el bosque animado y los lunes al sol (G2)

Domingo, 25 de Marzo 2018

Domingo, y me despierto demasiado pronto.  Quién soy, dónde estoy, ah en mi litera de abajo. He soñado cosas. Entre las rendijas intuyo que sale un día soleado. J. es tan detallista: nos ha preparado un desayuno de lo que recuerda que nos gusta, basado imagino en estos divagues en los que hablo de aquellos desayunos griegos de granola y yogur y demás. Como los días de diario no me siento a desayunar (voy bebiendo té y como muesli con fresas mientras hago cosas), valoro mucho hacerlo tranquila los días festivos. 


Hoy vamos al Cabo Home, la punta más occidental de la ría de Vigo, justo enfrente de las Cíes, pasando Cangas. La carretera bordea el mar, y es precioso. "Mira Mini eso es un hórreo", recuerdo la ilusión que me hacía a mí verlos cuando venía por aquí de adolescente, "es para guardar el grano porque aquí hay mucha humedad". Mini, sabrá lo que es grano? Niña de ciudad. J. mientras da su particular visión de la esquina del mundo donde nació, "es una tierra de siervos; el gallego no protesta, el gallego emigra". "Así como en Euskadi o Catalunia sus idiomas fueron mantenidos y llevados con orgullo por la burguesía, en Galicia se ha visto como de aldeanos hablar gallego", cuenta. "Pontevedra es una ciudad sin interés, la han dejado bonita, y qué, conservadora al máximo, nadie se sale de la línea ni un milímetro". 




En Home dejamos el coche y lo primero subimos por unas piedras para ver mejor las Cíes: qué ilusión, 31 años después, y tenemos billetes para el barco el martes! (y el rollo de permiso requerido de la Xunta). Nos lanzamos a explorar hacia arriba, por el Monte O Facho (qué nombre), el bosque animado de Fernández Flórez nos arropa y Mini es nuestra guía entre eucaliptos, caminos por los que bajan riachuelos y gorritos de minúsculas bellotas. En la cima hay yacimientos arqueológicos y la vista es aún más espectacular: el sol se esconde, y sale, y ese juego de luz nos echa una mano con las fotos, y me quedaría allí todo el día. Parece que se pone a llover, luego para, esto es Galicia. Bajamos y a Mini le duele la cabeza.



En una terraza con vistas pedimos unas croquetas que le quitan el dolor instantáneamente. Es una receta que tal vez me dé por patentar, o tal vez solo funciona con Mini, el monstruo de las croquetas? El caso es que no se encuentra demasiado bien el resto de la tarde. Vamos a Vigo y subimos a un monte, que J. llama "uno de sus dos pulmones", donde hay una iglesia y grandes vistas de la ría, con las Cíes de fondo y los astilleros donde se filmó "Los lunes al sol" (Fernando León de Aranoa, 2002) en primer plano. Hace siglos que vi esa película sobre las consecuencias del cierre de los astilleros de la ciudad: la misma amargura de "The full Monty" pero sin las risas. En el cartel de la peli los personajes van en el barco que une las dos partes de la ría de Vigo, el que cogeremos mañana. Pero nosotras somos turistas y yo no he olvidado la desolación de las escenas finales, con los personajes de la peli al sol los lunes, y los martes, y todos los días. Eso cuando no llueve. 


Nos han invitado a hacer merienda-cena en casa de los padres de J. Tengo muchas ganas de conocerles, tras haber hablado bastantes veces por teléfono. En el camino, pasamos por una pastelería llena de monas de Pascua, Mini se queda extasiada y J. le quiere comprar una (evidentemente, no lo permito: para qué estamos las madres, sino para ser castradoras, Tio Sigmund?). Sus padres son iguales: nos han preparado una merienda impresionante y les cuento que en Vetusta hay un dicho que va algo así como "esto es como una boda gallega"  (donde es mala senial si no sobra comida). También viene su hermana y pareja, y hablamos de cine. Ya veo de dónde le viene a J. su erudición sobre cine clásico, ya que su padre también parece ser otro entendido. Me faltan muchas horas de filmoteca, o incluso de Días de Cine, donde la otra noche vi un programa sobre Howard Hawkes y su predilección por las mujeres fuertes" (oh Lauren Bcall, diosa).







Los astilleros están en pleno incendio del atardecer cuando cogemos de nuevo el coche hacia el otro lado de la ría, qué maravilla... Mini no está demasiado bien y no quiere ni siquiera un yogur al llegar a casa. Se mete en la (mi) litera de abajo, y allí leemos un rato el libro que en el cole recomiendan leer con un adulto: "El niño del pijama de rayas", porque están estudiando la Segunda Guerra Mundial, el "Kindertransport", la "Kristallnacht", y todo lo demás. Llevamos más de la mitad del libro y hasta ahora ningún ninio con ningún pijama ha aparecido y solo hay un alemancito quejándose por irse de su casa de Berlín a una mucho peor. De verdad, no voy a hacer un divague de este libro infatil, que hasta Mini se queja de su estilo, dice: "la próxima vez que diga "puso su boca en forma de O", gritaré".



Mini se duerme y me pregunto cómo se despertará mañana...

02 abril 2018

Primera entrega del anti-viaje: (A veces, cambio de plan) Galicia 1 (G1)

Sábado, 24 de Marzo de 2018

La verdad es que no sé cómo enfocar esto: normalmente, durante o al terminar cada viaje, sin ningún tipo de remordimiento, someto al pobre divagante a series interminables que vienen a ser los cuadernos de bitácora que antes escribía en cuadernos de espirales. Afortunadamente para el mundo, en aquella época no existía nada como esto, y nadie jamás ha hecho mención de querer leerlos-ni yo misma (algún día, jubilada frente al Egeo?). Pero ahora no sé cómo enfocarlo porque esta última semana ha sido tan caótica que llamarlo "viaje" me parece directamente arriesgado, así que me quedaré con anti-viaje, y comenzaré con contexto-una cucharada de azúcar ayuda a que entre la medicina, que decía esa bruja de Mary Poppins.  

Hace año y medio J. vino a Londinium. Quería ver los museos y constatar que, tras más de 20 anios sin vernos, yo existía y no era una suerte de bot de esos que producen hoy en día las máquinas. J. es el mayor ludita que conozco y el tiempo le está dado -y sospecho que le dará cada día más -la razón. Ro me decía ayer que cada vez más los ejecutivos piden el Nokia ladrillo que me dio No (tras perder el anterior ladrillo en el Trápalas con ella y Txelos) para uso en la península. En la isla tengo uno de esos llamados "inteligentes" pero me jacto de no haberme comprado nunca un móvil: o rescato viejas glorias de familia y amigos o me los dan en el curro-no me engaño, para que trabaje más-y por supuesto lo consiguen.

Pero divago: J. vino a Londinium un Noviembre y nos pasamos un fin de semana de peripatéticos, no por aristotélicos sino por nuestro caminar conversando por la ciudad. Prometimos no dejar pasar otros 20 y así surgió el embrión de mi retorno a Galicia tras décadas (qué vieja me siento, qué vieja soy). Di strikes back por cuarta vez. 

Mi primera vez fue el verano mítico de 1986, campamentos en Porto do Son; tan flipada quedé de aquella tierra que al verano siguiente repetí quincena, esta vez acampada en las maravillosas Islas Cíes, donde conocí a J. y a otra tanta tropa de chavales de Vigo y algún que otro portugués. En 1989 estuve en Santiago con un grupo de creyentes para ver si Voytila me daba un impulso en eso de la fe que hacía aguas a lo bestia por aquellos 18 años míos (visualícese a la joven Di intentando achicar cerrando los agujeros del barco-obviamente infructuosamente). 

Y esta era la cuarta: Mini y yo (el Peda no pudo unirse) cogíamos un avión muy tarde un sábado hacia Santiago de Compostela, donde nos esperaban unos días más de peripatetismo por las Rías Baixas. Pero justo al principio de esa semana me habían elegido los virus para dejarme muy tirada, y hacia el final Mini eligió a los suyos a fuerza de ir desabrigada en el "campamento de aventura", en el que estuvo 4 días antes con el cole. Así que nos metimos en ese avión ciertamente con "espíritu de aventura".

El aeropuerto de Santiago me impresiona por grande y moderno y por el desparpajo del personal. El poli de seguridad lee el nombre de Mini con un leve interrogante, o será el acento de la tierra. "Sí, es griego", dice mi hija, y él le enseña la parte frontal de su muñeca donde está tatuado su mismo nombre, en masculino. "Te llamas así?", "No, es mi hijo el mayor, si llega a ser chica le ponemos como a ti". Confraternizando con la madera,  lo que faltaba-parece que oigo a su padre. 

Al salir nos espera J., gran alegría, y al salir-salir, llueve, cómo no. Hay 80 kms de Santiago a Vigo por la autopista, y J. nos ha traído una bolsa enorme llena de bocadillos, fruta y galletas. "J. te dije un bocata para Mini y una fruta para mí". Mini sentencia: "es un festín", mientras recorremos el diluvio universal.

J. vive en un pueblo enfrente de Vigo, al otro lado de la ría. Se cruza por un barquito si no se quiere rodear por el puente de Rande. Su apartamento es muy mono, típico de artista, sus paredes forradas de cuadros o de carteles de películas. En nuestro cuarto está el de "The tribe", la peli de 2014 de Myroslav Slaboshpytskiy. Mini se hace con la litera de arriba: estamos agotadas, debe ser mucho más de la media noche (hora de las meigas), pero encima cambian la hora, así que a la mañana siguiente el jet-lag se hará notar: vamos con 2 horas. 

La humedad del mar y la lámpara que cuelga como de camarote me hace sentir en un barco. Me cuesta muchísimo dormirme, pese al cansancio.


~~~~

Una semana después, conversación:
-Peda, esta semana ha sido tan rara que no sé si hacer divagues separados para el diario de viaje como siempre, o todos en uno. 
-Todos en uno.
-Vale. 

Un rato después, en la semana después: "Publicar".  Yo me entiendo: ha sido todo tan caótico en este anti-viaje, que nada tendrá sentido. Mejor en breves dosis. Supongo. Haikusdivagues. Eso. Nos vemos. O no: quién os puede culpar?

22 marzo 2018

Un lapsus en una reunión como una polla-digo olla!

Hace tiempo ya explicamos en el divlog, a propósito de "Lady Chatterley's Lover" que la palabra más tabú de todo el inglés es CUNT. La traducción sería conio, pero es infinitamente más fuerte que cuando alguien en castellano dice conio. Vamos, que yo no puedo pensar en castellano un taco tan fuerte como el cunt inglés. Porque nunca he visto estremecerse a gente cuya primera lengua es el castellano con ninguna palabra como los ingleses con el cunt ( o será que somos menos impresionables?) 

Cuando una fantasea con sus peores pesadillas de ridículo social piensa, por ejemplo, en aparecer desnuda en una fiesta (lo he soniado), en desmayarse delante de 400 personas al dar una charla (me ha pasado, y aún no lo he contado aquí), en decir algo totalmente idiota sin pensar (a un hombre amputado "no importa que nos cortes las piernas" tras pedirle que nos haga una foto, tristemente también verídica, el Peda y una amiga casi mueren mientras posábamos), en preguntarle a una mujer de cuánto está embarazada y que te diga que no lo está (esto NO lo he hecho), el entender (por el fuerte acento del norte) que una anciana "no puede dejar de limpiar su culo" (arse), cuando decía "no puedo dejar de limpiar mi casa" (house) (sí, esta también es mía), el expresar algún sentimiento vagamente antireligioso y el padre del interlocutor resultó ser cura (alguien apuesta? esto podría ser mío?), el no recordar el nombre de una oriental en una fiesta y presentársela al Peda como "Chu-li". Tristemente tengo innumerables porque como ya sabrán los divagantes antiguos, soy un poco atrolondrada.

Porque me conozco, intento tener cuidado.  Por ejemplo, una vez estaba con una familia, los padres estiradísimos, y la hija había comenzado un curso de peluquería. Yo quería mostrarme intrigada, y qué mejor que preguntando qué se aprende en cada anio. Interesarme, por ejemplo, si en primero se aprende secado (que parece de lo más fácil), pero conociéndome, autodisuadirme de ello. Secado se dice "blowdry" y la palabra "blowjob", peligrosamente similar significa... felación. Algo me decía que iba a formular la frase y una fuerte incontrolable (la difuerza) me iba a arrastrar a decir "Do you do blowjobs in the first year?" (hacéis felaciones en el primer anio?) en lugar del secado de marras. Pero como me va la marcha, al final tengo que demostrame que puedo vender a la difuerza y, tras un gran ejercicio de concentración -los padres me miran, odiosos- logro superar la prueba. Viva Di! Blowdry.

Ayer tuve una de esas reuniones horrorosas que venimos sufriendo hace meses. No somos financieramente rentables, y en esas sesiones nos los recuerdan y aprietan los tornillos, como si así fueran a conseguir algo. En la reunión de ayer había frente a nosotros, tres mujeres: dos jefecillas y una tomando acta. Al otro lado estábamos los dos diletantes de mi equipo, el catedrático y otro tío que hace tan poco como él, y la menda. En un punto, cuando las cosas estaban bastantes tensas, nuestra heroína Di toma la bandera y declama una de sus soflamas que termina así:
*Jeremy Hunt, actual ministro de sanidad

"... y yo ya he he escrito a Jeremy Cunt*!!!"








Nota: Aparentemente, no he sido la primera en cometer ese lapsus linguae. James Naughtie, uno de los presentadores del Today Program de Radio 4 también hizo este mismo lapsus hace anios. Lo he encontrado y, aunque no sepáis inglés, hay que escucharlo, porque es hilarante. El hombre se queda cortadísimo y empieza a hacer ruidos, diciendo que tiene un ataque de tos (cuando seguro que está muriendo de risa, él y todo su equipo). 





Al final se disculpa y escribe un psicólogo diciendo que los lapsus nada tienen que ver con Freud, sino que la culpa la tiene Hunt: se sabe en psicolinguistica que dos palabras que comparten una vocal tienen más probabilidad de error bla bla... E invocan a William Archibald Spooner, un tutor de Oxford famoso por vivir en Babia (o en las avutardas, como le gusta decir a Mini) y mezclar palabras con gran efecto cómico (de ahí que a esto se le llama spoonerism).

Me consta que en Ejpania tenéis un presidente famoso por sus lapsus... a mí me gusta particularmente el de "Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde", pero mi absoluta favorita es la de Zapatero con la colaboración con Rusia...



SEMOS HUMANOS!!

19 marzo 2018

Economía circular o Vertedero

 Como buena obsesiva, cuando me da por una cosa, la puedo llevar al límite. Es como cuando empezamos a reciclar, en la universidad: tenía una amiga con mis mismas tendencias que decía "me llego a preocupar por ir a poner en reciclaje hasta un mínimo envoltorio de chicle". Así somos de palizas.  Y lo admito: tal vez esté llevando esto demasiado lejos, pero estoy ya en un punto que durante el día pienso bastantes veces en la palabra "landfill", en castellano:

V        E         R        T        E         D        E        R        O

Veo una botella de agua de plástico y pienso, vertedero.

Veo demasiado envoltorio, una bandeja de poliespán y celofán cubriendo unas manzanas y pienso, vertedero.

Veo un juguete de plástico, y pienso, vertedero. Veo objetos innecesarios, veo lo así llamado "lujo", veo mierdas , y pienso vertedero. Veo regalos que se hace la gente que se ama y pienso vertedero. Día de Los Namorados, de la madre, del padre, de la Tiasisebuta y pienso, vertedero. Es como la escena esa de la última Bladerunner, pero sin Goslin.



Es tan severo que estoy en una fase que si un día, en situación de cuasideshidratación,  tengo que comprarme un botellín de agua, verdaderamente sufro.  No solo es el vertedero, también son los estómagos de las queridas ballenas. Esto de las botellas, llevo diciéndolo anios (algún divagante recordará mi loa a los aeropuertos de California porque ya tenían fuentes donde rellenabas tu botella, y además te decían cuántas se habían ahorrado gracias a), cuando a la gente le gustaba ir pegado a una botella de Evian. Pero veo con alegría que es batalla ganada aquí en occidente: en un montón de cafés y establecimientos públicos en Londinium van a poner grifos y todos podremos ir con nuestra botella (sí, de plástico, pero siempre la misma) y tan felices. Soy muy entusiasta de esta medida. Espero que la adopten enseguida todos los aeropuertos: en Stansted yo me conozco un banio recóndito ya en zona de embarque donde hay una fuente. Así que paso mi botella vacía y allí lleno para el vuelo. El agua del grifo de Londinium (me) sabe muy buena (dicen que contiene metabolitos activos de antidepresivos-no diré cómo llegan ahí...) pero me pregunto cómo se les arreglarán en Vetusta cuando llegue esta medidas ya que allí no hay quien la beba. Recuerdo en mi infancia que era un agua normal, dura, pero se podía beber. Ahora es un dolor.

Lo de los envoltorios también me da cierta ansiedad (Japón y su cajita dentro de cajita dentro de cajita y envoltorio ya me puso en ataque de pánico continuo-no recuerdo el divague para enlazarlo) y ello me ha llevado a guardar el papel de regalo y reciclarlo. La pobre Mini ya está resignada a aparecer en los cumples con adefesios (mi envoltorio). En el super compramos la verdura suelta, pero es muy difícil quitar el plástico de tu vida allí. 

Navidades es un reto particular: a mi familia, como he dicho algunas veces, les encantan los regalos, y yo ya he planteado abiertamente darnos "tokens" (vales) en lugar del objeto en cuestión, que además siempre gusta, pero siempre hay que cambiarlo (extraño). Lo veo ridículo y odio hacer esa compra de algo innecesario por el tema del potclach. Sí, ya sé que la definición de regalo es innecesario, porque el objeto de regalar no es que lo usen, sino comunicar algo. 

Y mejor no entro en lo de los 4x4s (SUVs). Les tengo abiertamente fobia: por qué la gente tira toda esa energía por ostentar? qué necesidad hay en Londinium de ir con esos coches?  Estoy en un punto que tengo menos paciencia con ellos como conductora, y que cualquier día que tenga un encontronazo con uno le diré: "DONDE VAS CON ESE COCHE? A CAZAR ELEFANTES?"

"I can spend time in the end-of-the-day traffic jam being angry and disgusted at all the huge, stupid, lane-blocking SUV's and Hummers and V-12 pickup trucks burning their wasteful, selfish, forty-gallon tanks of gas, and I can dwell on the fact that the patriotic or religious bumper stickers always seem to be on the biggest, most disgustingly selfish vehicles driven by the ugliest, most inconsiderate and aggressive drivers, who are usually talking on cell phones as they cut people off in order to get just twenty stupid feet ahead in a traffic jam, and I can think about how our children's children will despise us for wasting all the future's fuel and probably screwing up the climate, and how spoiled and stupid and disgusting we all are, and how it all just sucks, and so on and so forth..."]

Así que esto de la economía lineal (comprar-usar-tirar), se habrá visto, lo llevo mal. Pertenezco a grupos llamados "Trash nothing" ("No tires nada a la basura"), donde la gente anuncia auténticas mierdas que ... hay gente que lo quiere! Mi objetivo es tirar cuanto menos mejor, pero además, consumir cuanto menos también. El preguntarme: "de verdad lo necesito" me lleva a perder tiempo frente a un estante... para luego dejar lo que fuera.  Es un problema porque este sistema está basado en el consumo, en la bulimia de comprar, y vomitarlo. Y si todos disminuimos el consumo, el sistema capitalista se va al garete.  Want nothing, waste nothing. 

No se trata de que yo lleve las cosas al límite. Es que estamos en el límite. 
~~~~~~

*Nota final: Recomiendo este documental: En Portada: "Un viaje circular"

15 marzo 2018

Stephen Hawking: La ciencia ganará a la religión (un día)

Hace un mes y medio empecé a leer un libro de filosofía que va desde Tales de Mileto hasta la época la actual, deteniéndose en un montón de autores. Es un libro divulgativo para gente como yo, que no ha leído filosofía propriamente dicha desde COU, cuando tuvimos que estudiar a los autores a través de sus textos y nos quedábamos parados ante el interminable primer párrafo del texto elegido de Hegel, sin entender nada. 

Me está pasando una cosa (estoy por la mitad, SXVIII, voy a empezar con Hume, Rousseau, Kant) y es que lo estoy leyendo como otra persona que la adolescente que un día estudió filosofía, obviamente. Ahora he leído mucho más, he pensado mucho más y he vivido mucho más, y de repente todo está encajando de una manera extrania, porque todo esto y también mi particular área de trabajo me ha dado una visión, una opinión sobre algunos temas de la filosofía. Me he reafirmado en por qué tenía yo una vaga idea de que no era platónica con su teoría del alma separada del cuerpo (del que derivan los racionalistas europeos como Descartes con su famoso -erróneo-dualismo) pero que respetaba más a su discípulo  Aristóteles como padre del empiricismo (más británico con Locke, Hume, Berkeley) y de la corriente "el alma es una función del cuerpo". 

No me quiero liar de todas formas con esto, porque había venido hoy a decir algo o dejar una frase, o hacer un pequenio homenaje a Stephen Hawking, que ha muerto hoy. Pero lo uno a mi libro de filosofía porque si una se lo plantea, gran parte de las preguntas filosóficas que los hombres se han hecho a lo largo de la historia (de qué está hecho el universo? cual es la naturaleza de lo que existe? qué es ser consciente? aprendemos por experiencia o es el conocimiento innato?) han sido (o algún día serán) contestadas solo por la ciencia. 

Stephen Hawking dice eso mismo, pero referido a la religión, en esta entrevista en The Guardian, en la que apela a los científicos a que expliquen su trabajo "particularmente en cosmología. Esto ahora contesta muchas preguntas que fueron un día hechas a la religión". Nos recuerda que la religión está basada en "autoridad ", mientras que la ciencia se basa en "observación y razón, y por eso la ciencia ganará" (algún día? no lo veremos...) Por supuesto es ateo y, aunque le he leído por ahí negando su existencia, es casi más escalofriante esto, donde ni se molesta, pero dice que "Dios no es necesario":

"What I have done is to show that it is possible for the way the universe began to be determined by the laws of science. In that case, it would not be necessary to appeal to God to decide how the universe began. This doesn't prove that there is no God, only that God is not necessary".

Hawking también tuvo reflexiones para el cambio climático y con especial carinio, muchas recientemente sobre la importancia del NHS, gracias al cual decía que estaba vivo. 

Quien no haya visto la peli "La teoría del todo" debe verla, o en todo caso leerse los tres divagues que me inspiró: 

Gracias Hawking. Siempre fuiste y seguirás siendo una estrella. 

Addendum: este video me lo ha mandado Mo y creo que va muy bien con este divague, en particular la última frase es muy Hawkingniana... "tenemos que mirar más allá arriba". Es un hombre con un telescopio que graba la cara de la gente al ver la luna tan cerca...

13 marzo 2018

Estos son mis principios feministas. Si no le gustan, tengo otros.

Durante el finde, con la cabeza como un bombo tras todo lo leído y visto la semana pasada, escribí el borrador de un divague sobre el status quo del concepto feminismo en mi cabeza. Porque una escribe para aclararse, y yo en este tema he cambiado en algunos aspectos de opinión [aviso para los amantes de la moderación, mi motto es el de Saramago: 
"cuanto más vieja más libre, y cuanto más libre, más radical"]. En él también hablaba de otros temas (no era sucinto, lo avanzo), e intentaba contestar a los divagantes del último.


El caso es que hoy una amiga me ha enviado este vídeo que he decidido colgaros (con las disculpas de siempre a quien no lea en inglés-de momento no está en castellano) en lugar de infligiros mi agitprop particular, tan serio y tan tostón. En el fondo, os quiero.




Se titula "A message from women everywhere" ("un mensaje de las mujeres de todo el mundo")




08 marzo 2018

El momento es AHORA: Día de la Mujer 2018

Hoy es un gran día, y le he pedido a Mini que me hiciera algo celebratorio para el blog. Así ve las cosas una feminista de 9 años... 



"Decimos no a los que odian. Estamos por encima de los tontos que un día intentaron hacernos de menos" (y en la burbuja: "No necesito un anillo de boda")





Este collage lo hizo en Tate Modern en una de esas sesiones tardías que celebraba los 100 anios de sufragio en el UK. Dice: 
"Decimos que no a los que odian y hablamos en serio de feminismo", 
"Vivimos en este país: hagamos algunas reglas", 
"No nos cruzamos simplemente de brazos cuando no nos salimos con la nuestra: LUCHAMOS", 
"Estamos unidas, juntas somos UNA". 

Y en las burbujas: 
"Por qué son la mayoría de los emojis chicos? 
Por qué los chicos no tienen que estar desnudos en las fotos?"

TE QUEREMOS MINI


Y para terminar, esta es mi pequenia aportación. 

FELIZ DÍA A TODAS!!!

Ps. Para una selección de entradas feministas en el divlog... lo tenéis aquí!


02 marzo 2018

Hablemos del tiempo, y de Instagram, y de los cuñados agresivos de tuiter

De verdad, yo no he venido aquí a hablar del tiempo (y eso que constato con estupor que aquí ya se ha hablado antes de los elementos): esto no es un ascensor, ni estoy jubilada ni es mi interés especial autista. Y lo llevo ignorando ya unos días, pero es que la "Beast from the East" ya me empieza a resquemar. 


Empezó a nevar el martes. En el colegio el lunes ya nos avisaron que nos tapásemos mucho (como diría Lux, ¡Já, a la cárcel van a venir a robar! Recordemos que nadie me gana en capas), y también a los ninios. Pero fue un despropósito: en la competición de natación de la tarde del martes la gente se asfixió viva (la menda llevaba camiseta de manga corta, como penúltima capa, y aún así estuve por agradecer al director la sauna gratis). Los ninios... por dónde empezar. 

Estos dos autóctonos de las Islas de Guernsey son el reclamo de los jerséys "Guernseys"
Yo ya he explicado muchas veces que en Mini se operó una compleja mutación genética, porque es imposible que alguien tan caluroso haya nacido de mí, la persona más friolera que conozco. Tal es su calor vital que no tiene trenca escolar. Su unifome consta de un jersey de algodón verde de cuello alto, un jersey de "lana de pescador" (no sé cómo mejor definirlo, se llama Guernsey y merece la pena clicar al link y bucear esa página  porque es un mundo), una americana de lana, y en teoría la trenca (por debajo una falda de cuadros escocesa verde y azul). Yo compré una trenca cuando entró al cole pero, frustrada porque no la llevaba, cuando se le quedó pequeña no le compre más. Pero el director dijo el lunes en Asamblea escolar: "esta semana todos con trenca". Y nosotros sin. Claro que sí, tranquilidad, que tiene un plumífero y tal para findes, pero no la trenca escolar. 

Así que el martes por la mañana la saco del baúl y, tras constatar que la manga le va a medio brazo, le sugiero que se la ponga debajo de la americana, así con la capucha que le sale como un hoodie. En fin: un cuadro. Tambien se lleva el gorro de forro polar que tienen normativo de uniforme en lugar del sombrerito idiota, y guantes, y bufanda. Todo azul marino, de uniforme. 

Cuando sale de nadar, va sin Guernsey, sin bufanda, sin guantes, sin trenquita... se ha dejado todo en el cole porque no ha considerado que era interesante llevar esa ropa en el camino del cole a la piscina, que lo hicieron andando. Bien. 

El miércoles amanecemos con una nevada monumental y, ahí estamos en casa, sin Guernsey, sin trenquita, sin guantes, sin gorro... sin nada. Vamos andando al cole (las calles laterales pistas de hielo y a mí ya en Nottigham una vez el coche me dio la vuelta: suficiente) en una maniana preciosa soleada. Mini, medio desnuda y con un gorro mío boliviano y unos guantes rojos. 

He seguido nevando estos días, pero ningun día ha tenido la luz del primero, que me dediqué a hacer fotos. No pensaba colgarlas aqui porque ya lo he hecho en Instagram, pero ahora se me ha ocurrido que igual algún divagante no se fija en el cuadrito de Insta, así que cuelgo un par. 

Instagram es una red amable, o por lo menos mi Instagram: solo sigo a algunas amigas y amigos y luego a páginas de fotografía. Con Instagram sobre todo viajo, admiro ciertos encuadres... y poco más. No me interesa aquí el contenido y, de hecho, noto que casi no hay palabras en los comenatrios que hace la gente incluso en las fotos más admiradas. la gente escribe emojis o "bonita foto!". Y ya. Esto me resulta raro porque yo soy tan verbosa. Intento comentar mis fotos, pero casi nadie lo hace (de sus fotos). Me fastidia cuando no ponen la localización, si es que me gusta un sitio. 

Para mi (y repito, igual es mi experiencia por el tipo de cuentas a las que sigo), Instagram es amable, en contraste con la agresividad de Twiter. Yo solo entro para colgar los divagues y ocasionalmente para alguna campaña, pero el rato que miro lo que se cuece allí... da miedo. Ultimamente estoy descubriendo a un tipo humano que no son los oligofrénicos habituales de exabrupto y poco más. Hay un grupo de gente que van de más refinados, mas leídos, pero que se enfrentan al mundo como si de humillar a todo dios se tratara. Asi que por ejemplo cogen el tuit de alguien y dicen "mira la imbécil esta que sabrá de tal". Yo los llamo "los cuñados cabreados de tuiter", porque desde su púlpito iracundo enseñan al mundo cuánto saben. A menudo se meten con las feministas que dicen mucho "patriarcado", por atacadas, por ejemplo, o contra los que defienden los derechos de los animales, por blandengues, o con ... lo que sea. Imagino si un cuñado de estos se le ocurriera meterse conmigo, que paso por ahi para colgar un divague: qué miedo!

Pling! Es su planta? Sí, ya me  bajo. Que rápido se pasa el rato hablando del tiempo...




27 febrero 2018

Ese lugar en mi cabeza (A propósito de "Call me by your name")

Últimamente estoy viendo bastantes películas. Últimamente no estoy de humor de hacer divagues de esas películas. Divagues al uso, me refiero: simplemente me apetece divagar propiamente, de una idea que la peli ha dejado en mi cabeza, o de una imagen, o una música, o algo así. 

Es un poco lo del anterior divague, donde la idea que me rondaba era la libertad, o mejor dicho, el "estar" libérrimo de los ninios, de algunos ninios, y que nació por "The Florida project". Aquel divague no iba de la peli; requeriría mucho más trabajo hacerle justicia. Igual que este no va de la última de Luca Guadagnino, el director de "A bigger splash", una peli que me gustó simplemente por su ambiente, por el lugar al que te lleva física y luego mentalmente (en ese caso, una isla tan del sur de Italia que casi es Túnez, Pallenteria. Ni que decir tiene que, con mi amor por el Mediterráneo menos-explorado, esta isla también pasó a estar en mi lista de "visitar"). 

Pero divago. Estábamos con Guadagnino y el ambiente de sus películas, la textura, el olor, la luz tamizada, el color, la bruma, la sensación que te deja. En "Call me by your name" ha rodado en Lombardía, al norte de Italia, en una casona que él dice que en el pasado quería comprar, pero que "ahora será suya para siempre", y que contribuye a crear ese ambiente mágico en el que transcurre aquel verano donde en principio no tendría que pasar mucho. 

He puesto alguna imagen de la casa para quien no haya visto la cinta, como vaga referencia; hay que ver toda la película sin embargo para entender donde está situada, en medio de la nada, y que el camino que te une con el maravilloso pueblo clásico italiano (creo que es Crema) se recorre en bicis ultra-fotogénicas o en coches vintage (son los 80, gran música en walkman o casettes). Esos paseos sin rumbo o aquellos en los que verdaderamente vas a hacer algo, a por el pan, o a poner un sello, me han llevado a esos veranos de la adolescencia donde podía remotamente ser uno de esos personajes en cuanto a lo de tener todo el tiempo del mundo en mis manos, un cálido y largo verano. Claro que nada que ver con el escenario: nunca estuve en una mansión y los alrededores de Vetustilla de la Torre nada tenían que ver con Lombardía (tal vez sí los de la Cerdanya.  Definitivamente sí los de la Cerdanya). 

Pero es que aquellos veranos no terminaban nunca, sus tardes no acababan nunca: eran como las de Alicia sentada en la rama del árbol, esperando a caerse al agujero. En la peli  los personajes tienen 6 semanas, !SEIS! para ser "tomados por la casa", y esto me llena de envidia y de recuerdos, y de gratitud a la vez: me lleva directamente a Agosto del 2013 donde experimentamos algo parecido-de nuevo, con distancias-, unas semanas en esa otra casa que son de las mejores vacaciones que he tenido. 


La pileta: en esta casa de la peli tenían una pileta, a falta de mejor palabra. Se trata de una especie de piscina antigua, de piedra, con agua que sabes (quieres creer) limpia, que tal vez venga de un río o manantial, pero no ves el fondo. No he encontrado buenas imágenes de la pileta, aparte de esta. En el jardín de mi casa de Vetusta, cuando yo era ninia había una. La usábamos de piscina; luego crecimos y se nos quedó pequenia. Mucho más parecida a la de la peli (y mucho más grande) era la del Monasterio de Iranzu, en Navarra, donde estuve de colonias a los 9 anios. Recuerdo que subíamos una cuesta y en un alto estaba esta especie de piscina con pan de rana. Nos daba igual. Eso es lo chulo: todo da igual, empezando por el agua helada, que seguro lo estaba. 

Aparte de aspectos formales, Guadagnino también te lleva a sitios con el contenido. Los amores de verano, alguien los ha podido olvidar? Era todo tan intenso, conocías a alguien, te volvías loca, loco, y cuando digo intenso alguna vez igual esa otra persona nunca se enteraba, todo pasaba en tu cabeza, otras veces sí, pero tal vez todo tan difuminado que a veces luego te preguntarías si todo no había sido un suenio: hay una imagen en la que los enamorados hacen un atisbo de cogerse las manos que es sobrecogedor. Pienso en veranos cuyo final era el fin del mundo, los zapatos de uniforme una tortura tras semanas en sandalias, el asiento de copiloto en el coche en lugar de tu bici, volver a misa tras los meses de anarquía, retomar la física y la química tras la maravilla de tus lecturas elegidas, la desaparición de los flash de coca-cola, no volver a ver el cielo estrellado desde el césped porque en la ciudad nada de eso es posible y la libertad aquella tan de puertas afuera se acababa. Cada anio seguías sin aprender que aquel amor con el que se acababa el mundo probablemente se olvidaría antes de la Primera Evaluación, y cada anio tenías la misma sensación de ahogo ante la separación, que nos plasma perfectamente este director. 

Y miro a Mini y pienso: "te queda todo esto por vivir, ojalá lo vivas bien". Y tal vez me he transformado en el padre de la peli y su discurso final, que viene a ser una versión del "No te vayas dolor, última forma de amar" de Pedro Salinas. Siempre merece la pena enamorarse en verano, aunque haya que sufrir luego. Disfruta del dolor, le viene a decir, porque estás vivo. Y ahora que lo recuerdo, uno de mis amores de verano, el de COU, me regaló ese poema... intenta no hacer demasiado danio, Mini, aunque a veces lo harás, sin quererlo, y a veces te lo harán, también sin proponérselo: así que no tengas miedo. 

Esto es lo que quiero para mi hija y, para mí? Yo no quiero una mansión en Lombardía para pasar mi verano: me conformo con un chamizo solitario en algún punto de la costa griega, en una montania que mire al mar. Tendré limoneros y cada maniana iré a recoger tomates para la ensalada. O berenjenas, o vainas, como hacíamos aquel verano de 2013, bajo la guía de la Yaya. Quiero una hamaca colgada entre dos árboles, con una pila de libros, y una mesa enorme bajo un porche hecho de parras. No necesito pileta, solo unos escalones de piedra que bajen al mar. 

Este es el lugar al que siempre acabo volviendo. Amor, Grecia, libros, limoneros, nadar y carpe diem. Ese lugar en mi cabeza. 



22 febrero 2018

La libertad ("The Florida Project")

La semana pasada vi "The Florida Project", la última pelicula de Sean Baker, y llevo desde entonces pensando en ella. Y en mi infancia, o parte de ella, y la de los ninios de hoy. 

"The Florida project" es para mí como estar trabajando, porque trata con ese segmento excluido de la sociedad, que la mayor parte de la gente que leerá esto solo conoce por las pelis, supongo. La gente se preguntará como pueden ser tan "cabezarrotas" de llevar una vida tan en la cuerda floja.

Aquí al lado de mi casa hay un par de hoteles donde mayoritariamente vemos turistas españoles e italianos, despistados con sus maletas, sonrientes cuando ven a Mini con su estúpido sombrerito de personaje de Enyd Blyton ("hemos visto a un autóctono" pensarán) pero donde nos consta tienen algunas habitaciones para alguna de esta gente: el gobierno los mete ahí. En los EE.UU. también alojan a algunas de estas familias en moteles de carretera, y ahí es donde se desarrolla la peli. Un motel pintado de rosa ya que pretende ser un castillo de princesas ("Magic Castle") porque está al lado de... bingo, Disneyland. El motel rosa le da mil vueltas a aquella pesadilla donde los Pedalistas se tuvieron que quedar porque no había habitaciones en Monterrey: un sitio inmundo y carísimo, y tiene piscina! Los habitantes, el del 15 ha estado en la cárcel, la del 9 tiene problemas con la botella... así le va introduciendo este lugar Moonee, la ninia de 6 anios protagonista a su nueva amiga, del motel siguiente -que se llama "Futureland" (como esa parte de Disneyland donde está "Space Mountain"-si no conoces este dato, estás de suerte), que se une a partir de entonces a ella y a Scooty, su compa de travesuras. 

Así que estos tres ninios se dedican, fundamentalmente, a vivir. Con poquísima supervisión de sus madres solteras,  a menudo en drogas, o buscándose la vida, el que se encarga un poco desde lejos de ellos es el responsable de la finca, que igual sirve para echar cloro a la piscina, como para arreglar la máquina del hielo. La peli tiene una rama social importante, en la que hoy no entraré. Porque lo que me ha maravillado son los críos, su energía y absoluta desaforada libertad.  Ellos son pequenios delincuentes, Oliver Twists del SXXI, que hacen auténticos desaguisados, roban, piden dinero a turistas para comprarse helados compartidos, dejan todo el motel sin luz, juegan con fuego... todo esto con el motel de fondo, pero también con otro aún mayor que lo inunda todo que es el parque Disney. Hay un establecimiento enorme que tiene forma de media naranja, las orejas de Micky Mouse están en alguna valla, las heladerias, los restaurantes... está todo al alcance de la mano, solo que estos ninios no pueden cogerlo.

Pero viendo la pelicula, una se da cuenta de que tienen mucho más que todos los pobres ninios ricos que tienen entradas para Disneyland: tienen una libertad tan inmensa que a una le dan ganas de gritar, a la mierda con lo correcto: estos ninios están pasando el verano de su vida. Imposible no volver a los veranos de la gente de mi edad en los pueblos, cuando te ibas de casa con la bici por la maniana, pasabas rápido a comer,  desaparecías hasta la cena, y luego ya hasta las mil. Qué hacíamos? Pues era un poco Huckleberry Finn, sin el glamour: ir al río, a baniarnos en pozas, al molino, al pantano, al pueblo de al lado, a la arboleda, a las cuevas... era una sensación única, al menos para mí, ninia de ciudad. 

Y hoy miro a Mini, cuando máxima preocupación en este momento es "andar sola", es lo que le gusta de Bellver "podía ir sola", simplemente por el placer de hacerlo. Lo recuerdo tan bien. Y conociendo a mi hija, sé que pese a lo que le gustó aquel Disneyland, lo cambiaría claramente por un verano de delincuencia con Moonee y Scooty.