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20 agosto 2014

Estoy ochentera: De "Falcon Crest" a "Cadillac Solitario" (WC20)

Es lo que tiene dejarse los deberes para más tarde: ahora no me acuerdo. 


Sé que pasamos la mañana en Santa Bárbara. Cuando era pequeña había una serie que se llamaba así: no éramos target, siempre la imaginé como una especie de Falcon Crest para amas de casa. Pero, ay, esta última sí que nos volvía locas a las buperas de mi cole ("Fálcon"). El problema es que no la habíamos visto prácticamente nunca porque la daban en la sobremesa, y éramos de mediapensión. Solo una compañera tenía vídeo, se la grababa, se la veía, y luego nos la contaba. Todas en corro, como el cuentacuentos de la tribu. Pobre, era una esclavitud, pedíamos todo tipo de detalles, y si no la había visto por deberes o lo que fuera, cómo nos poníamos! Lo mejor era la música... me acuerdo de muy poco, de Angela Channing, de Lorenzo Lamas el rey de las camas, y el chino. Corrían leyendas urbanas que el chino era el padre del nieto de Angela, que tenía los ojos un poco así, y que al final se acaba quedando con todo el imperio. Esas cosas las sabrá Lux, las leyendas urbanas, me refiero.



Pero divago. Pensaréis que estoy rellenando porque tengo lagunas del día. Vale, las tengo, pero esto de "Fálcon" era importante, por lo del toque ochentero. Las fotos que siguen son tomadas en la carretera ("Vivo en al carretera"), en la famosa 1 de la que tanto he hablado, bajando hacia Los Angeles. Malibú no es solo esa bebida que estáis pensando: es una playa inmensa, con casas en primera línea, la carretera por la que pasamos, y tal vez alguna casa más detrás. Me quedo con esta foto de los pescadores que se dieron cuenta que se la robaba, en una de las múltiples paradas de Mini. "I'm bursting, mummy, no me aguanto"



Y ahora empiezan las risas. Cae el sol, qué bonito atardecer: Santa Mónica. Con este nombre no sé si hubo serial, pero el caso es que ya no estamos con tiempo de parar porque hay que, nada menos, cruzar LA.

 
Siempre he oído hablar muy mal de LA, pese a que mi canción favorita de Loquillo siga siendo "Cadillac solitario" (que vamos, originalmente, cantando en el Chincue). Parece que solo él quería ir a LA, y dejar un día esa otra ciudad ... de bandas sonoras de ciudades ya divagamos aquí en el Pleistoceno.

Las malas lenguas dicen que LA es caótica, y que hay que conducir a todos los sitios. Que está recorrida por "freeways" que son autopistas enmedio de la ciudad, de 4-5 carriles cada dirección. Poca broma. Ya dije una vez que para mí el concepto gran ciudad es aquella que tiene trenes en su interior.Trenes, bien (que dan para arcos bonitos con bares o lo que sea debajo), pero AUTOPISTAS? 


Así que entramos en LA por el noroeste y nos encaminamos a dormir al lado de Disneylandia (sí, sé que no podéis esperar, mañana): sureste. Hay que cruzar El Monstruo de noche. No tengo palabras, me descubro ante El Peda: yo no hubiera podido. Yo soy conductora de ciudad, siempre lo he sido. Desde hace muchos años, la carretera la evito, por no hablar de las autopistas, donde el tema entradas y salidas me da yuyu total. Creo que la última vez que fui un trayecto largo en carretera fue para llevar al Peda a una sorpresa con los ojos vendados (¿no he contado esto todavía?). 

Este divague anárquico es pura catarsis... la de mierrrda que está saliendo. Lo pilla un psicoanalista y me destroza. De Falcon Crest a Cadillac solitario... y aseguro que en esa freeway el Chincue estuvo todo menos solitario. Pero respondió, en medio de los caminoazos, y los 4x4s de gente que hace esta ruta todos los días para volver a casa y se cruzan los carriles en diagonal. 

Pero a las mil llegamos con bien a Disney, y a las mil y una nos presentamos en un restaurante en busca de carne. Pese al hambre, pude leer lo que el camarero Fernando, del DF para servirla, estaba pensando mientras nos sentaba: estos de los pelos electrocutados vienen directamente de los 80.

19 agosto 2014

Tirando al sur desde San Luis Obispo (WC19)

Un día en ruta. De esos que te metes en el Chincuechento y tira millas. Ah! Que no he contado lo del Chicuechento? Qué despite.

Este viaje constaba (para el divagante que va leyendo hacia atrás) de dos partes: los primeros quince días se viajaba en transporte público (todo tipo) y la segunda quincena alquilábamos un cochecito para ir bajando poco a poco desde San Francisco a San Diego. Lo de cochecito, que puede parecer una forma de hablar....

En el aeropuerto de San Francisco, donde cogimos el coche, reinaba tal vez no el caos, pero sí el gentío. Nunca imaginé que este rollo de "alquilar un coche en un sitio grande a mitad de Agosto" fuera tan masivo. Tras hacer la fila, el amable agente nos pregunta si queríamos un "upgrade" (subir en la escala al siguiente coche). No, gracias, dice el Peda convencido, el Peda que ha reservado el coche.

Bajamos al garaje y... "mirad qué bonito! ese es el nuestro!" Mini y yo nos paramos en seco. Cómor? Really? Y él asintiendo con ilusión. De verdad que nos vamos a meter los tres con los bultos en un FIAT 500 durante 15 días? Sí, sí, iremos genial. Así que tres elementos, no precisamente de talla petite, nos metimos 15 días en la pelotita roja. Qué cosas tiene mi companiero de piso!

Pero este es un día de fotos muy chulas, en la carretera.

Uno de estos sitios tan fotogénicos que no aparecen particularmente en las guías (saltémonos Pismo beach etc) es Guadalupe, que no sé si es algo más que la calle donde paramos un rato. Calle con cuatro tiendas y algún lugareño de conversación. Estos carteles que indican la distancia a distintos puntos siempre han sido mi debilidad. Aquí da la distancia a lugares como Yosemite, Salt Lake City o Portland y Seattle, de donde venimos. 

Van pasando muchos camiones, y ya se sabe cómo son los caminoes yankis: no escatiman, son como en las pelis. El Peda se fascina cada vez que ve uno... él para ser feliz quiere un camión. Sueña con meterse a camionero y tocar la bocina xon una palanca al lado de la ventana. Fantasea con parar en cafeterías de carretera donde su taza de café nunca esté vacía, porque Dolly se la rellena, "un poco más, cielo?". Canta con música country a todo trapo en el camión. No quiero recordarle todos esos estudios que indican lo malo que es el calor del asiento para ciertas partes de la anatomía. En fin, que asumo que en esta foto no se ve la cabina, pero.. menudo cuerpo tiene este camión! Uno para nuestro encuentro-divagantes lo encuentro, valga la redundancia, esencial.

Hay muchos campos donde se cultiva fruta y verdura. Sí, el mito de California... el tema está bastante tecnificado, y como se aprecia en esta foto, ahí están los mexicanos o guates de turno sentados como en un colegio supongo que plantando. Toda la gente en este tipo de trabajos son hispanos. También limpiando los moteles. Me gusta hablar en castellano con ellos.


Al otro lado de la carretera (literalmente) están los WASPS jugando al golf. Nosotros nos parecemos a los WASPS, pero nuestro corazón está en el otro lado. Estas dos fotos son un icono de este país, donde las diferencias son bestiales. Pensamos que en Europa hay desigualdad: no es nada en comparación con esto. La cantidad de indigentes que hemos visto por las calles es brutal. La cantidad de enfermos mentales, claramente sin tratamiento, llama la atención. Los indigentes están en otra fase que en Europa: aquí la mayoría tienen su carro de supermercado lleno de cosas. Una mujer con la que hablamos me decía: "no son vagos, se levantan al alba para recoger cartón y plástico que ponen en esos carros para luego venderlo". Bueno, cualquiera que crea que alguien que acaba ahí es por "vago" necesita ayuda. Dramático. El hedor de algunas esquinas donde hay un pequeño campamento de ellos tira para atrás, es de arcada. Pero es, al cabo, una arcada física... nada que ver con la Gran Arcada, la arcada existencial que da este sistema. 

 



Por la tarde acabamos visitando una misión, La Purísima. Me recordó a un convento que vimos hace mil años en Arequipa, Perú, todo lleno de geranios rojos. 

Solo pondré dos fotos: una para compartir el concepto "monjerío" y la otra, abajo... no necesita comentario...:)






Esta noche dormimos en un sitio llamado "Carpintería" (atención, madres, tranquilas, no en una carpintería).  Y de allí es la imagen de la izquierda para los que quieran confirmar que algo de la Sourthern California que nos venden, existe.

18 agosto 2014

Ciudadano Kane, olas y elefantes marinos (W18)


El día 18 de viaje visitamos el castillo de Hearst, el magnate que inspiró a Orson Welles para su gran "Ciudadano Kane". Hearst era el único hijo de un hombre que se hizo rico con la fiebre del oro, y que construyó un imperio de medios de comunicación de masas: periódicos, radios, etc. Tras un viaje con su madre de un año a Europa cuando era niño se "enamoró del arte" y al morir sus padres se construyó este castillo lleno de obras de arte y cachivaches que iba comprando. Proyectos terroríficos como traerse la portada de una catedral andaluza aquí, piedra a piedra. Y suma y sigue. El peligro de la gente con mucho dinero, cuando son horteras.  Es un sitio enloquecido y me niego a colgar ninguna foto. Nuestra principal motivación era Mini: un castillo y esas cosas que le gustan. Tampoco la vi saltando.

 
Así que para este divague, prefiero colgar el cartel de "Citizen Kane" y un par de fotos de la tarde frente al mar. Las míticas olas de California  (más detalles en posteriores divagues) dan para kitesurf, sin problemas. Os podría intentar vender que soy yo, pero la triste realidad es que no. Ya dije que quería ser surfista salvaje, pero dadas ciertas limitaciones, en otra vida.


Y aquí (momento "La mujer y la tierra") presento a los elefantes marinos . Estos dos se engancharon en algo y no me quedó claro si era una bronca o una danza preliminar de apareamiento. Mordiscos o besitos? No me quedó claro... los demás pasando millas.


17 agosto 2014

Henry Miller Memorial Library: Un lugar mágico (WC17)

Con bajar por los acantilados de Big Sur ya hubiera sido suficiente: ese día no necesitábamos más. Sin embargo, como a veces pasa en los viajes, hay jornadas que están tan llenas que cuesta digerirlas.

Enmedio de Big Sur, escondido entre el bosque a la izquierda de la mítica 1 (estoy hablando de ruta norte a sur) está la Henry Miller Memorial Library.  Para mí una parada indispensable y, sin duda, uno de los Momentos y de los Lugares del viaje. 

No soy una fan de Miller, básicamente porque no le he leído (espero las voces del comité literario de los divagantes para lanzarme): creo que tengo "Trópico de Cáncer" por Vetusta (concepto "Leído en Uruguay"), y no recuerdo si lo terminé (o si lo empecé). Lo que pasa con los que tenemos tremendas lagunas (y por eso nos ponemos tan pesados con no leer contemporánea), es que no hemos leído a clásicos como Miller, o a otros tantos... Pero da igual: este divague es para decir que es indiferente. Merece la pena incluso si no solo no le has leído, sino si lo que sabes son solo cuatro anécdotas: que sus libros estuvieron prohibidos en la USA durante décadas, que fue de esos suertudos que vivió en Nueva York, París, y Big Sur en California, que se casó mil veces, que tuvo un affair muy largo con Anais Nin (de ella sí que leí en su día "Delta de Venus").

No hace falta ser conocedor de Miller porque esta biblioteca-tienda-espacio que le han montado en Big Sur atrapa de todas formas. Para empezar, está no muy lejos de un restaurante bien, con impresionantes vistas (que colgué ayer), donde está comiendo toda la gente bien que va haciendo la ruta. En la parte de abajo del restaurante hay una tienda de souvenirs: no hay más preguntas. 

Entrar por el caminito en este trozo de bosque ya es una experiencia distinta. No hay tanta gente, pero hay un par de mesas de ping-pong y sofás donde algunos leen. Al fondo hay una cabaña de madera, y allí esta la "library". Tienen un par de pianos que Mini se anima a aporrear, y nadie pone ningún problema, "están para eso". Libros colgados desde el techo. Pósters. Sus libros, por supuesto, que puedes comprar. Otros libros, "Sex is fun", un cómic que hojeé, por ejemplo. Otro estante con una copia de "los 100 libros que más me han influido" (a Miller, claro). Si te quieres tomar un té o un café, ahí esta la tetera y un bote para que dejes una donación, que nadie controla. Al fondo del jardín, una pantalla para ver pelis de los ciclos que hacen por la noche. Hay talleres, cursos de literatura, presentaciones de libros, conciertos, festivales de cortos, mesas redondas... 

Y por supuesto, el sofá: quién no se quedaría todo el mes en este sofá, leyendo, hablando con los que pasan por ahí, viendo la vida pasar... divagando?



El primer finde de Diciembre hay un taller de escritura creativa.  Puestos a soñar con una "concentración de divagantes", después del Ryad, no se me ocurre ahora mismo ningún otro sitio mejor...














Big Sur, California: No comments (WC17)

Big Sur es la región  que va desde la península de Monterrey hasta San Simeon: unas 90 millas en una carretera mítica (la 1) que bordea una de las costas más impresionantes que he visto. Vas de puntillas junto a acantilados y el azul y el blanco se meten en el coche  Las olas, sin parar de fondo. El viento. Un sol magnífico que no solo inunda el paisaje, sino al que pasa por allí, que tiene ganas de dar saltitos. 

Big Sur es una de esas carreteras que hay que hacer alguna vez en la vida porque, aunque parezca imposible, irá creciendo en la memoria cuando me haya olvidado de todo y solo me queden cuatro (cientas) fotos que ni de lejos le harán justicia. Sé que me quedará el azul. 

Porque esto ya me ha pasado: el lado boliviano del Lago Titicaca. Pensaba que no habría más azul que aquel, y ahora dudo.

Y de qué van los viajes más que de hacernos dar salittos y dudar?








16 agosto 2014

Cannery Row, Monterrey: Si Steinbeck levantara la cabeza (WC16)

Querido John Steinbeck,

Te mando esta postal desde Monterrey. Sabes? Ahora la ciudad es famosa por su acuario, que lo abrieron precisamente en lo que fue una envasadora de sardinas de tu Cannery Row, la Hovden Cannery. La última envasadora se cerró en 1973, después de que se cargaran a todas las sardinitas.
 

















Si vieras en lo que han convertido tu Cannery Row...(supongo que pensarías más o menos lo que el Che en el cielo izquierdoso sobre las camisetas que se venden con su imagen):  Lo más opuesto a la filosofía de tu novela, "Cannery Row is a poem, a stink, a grating noise, a quality of light, a tone, a habit, a nostalgia, a dream." — lo han convertido en un tourist trap. Restaurantes, hoteles, tiendas de souvenirs para gente que nunca te ha leído, o que si lo ha hecho no ha entendido nada.

 Tu novela, que abro al azar para encontrar una frase cualquiera e incluírla aquí...

“It has always seemed strange to me...The things we admire in men, kindness and generosity, openness, honesty, understanding and feeling, are the concomitants of failure in our system. And those traits we detest, sharpness, greed, acquisitiveness, meanness, egotism and self-interest, are the traits of success. And while men admire the quality of the first they love the produce of the second.” 

Cannery Row, Pg 107

 




Hora de dar de comer a los peces

Qué bonitas las sardinitas

Preciosas... a través del cristal


 


15 agosto 2014

WC15: Moteles: Comienza La Pesadilla

Tenemos la imagen del motel en el imaginario colectivo: hemos visto tantas películas. 

Parece ser que el primero de la historia se creó en San Luis Obispo, una pequenia ciudad al sur de Big Sur, en 1925. El "Milestone Mo-Tel" tuvo su razón de ser porque los americanos empezaban a tener coches, y se iban de finde, montando la tienda al lado del utilitario. Como SLO está a medio camino de (la mítica US Route 101 o aún más mítica California State Route 1) San Francisco-Los Angeles, era un lugar popular para estas acampadas. El arquitecto Arthur Heineman pensó en combinar el concepto bungalow con coche al lado. Y voilá, los mo-teles (motor hoteles) nacieron. Su idea era montar una cadena de Seattle a San Diego a una distancia de un día de uno a otro (cubriendo nuestra ruta, menos la parte canadiense de la West Coast). Lo que venía a ser montar una especie de El Camino Real (la Ruta de las Misiones que conectaba las antiguas Misiones espaniolas en California) alternativo, para hippies, surferos, domingueros. 

Como decía, desde Norman Bates, pasando por Thelma & Louise, hasta Anton Chigurh, lo mejor y lo peor puede pasar en un motel. Y los Pedalistas, como buenos ídem, aspirabamos a pasar la segunda quincena de este mes iniciático (para Mini, por lo menos) saltando de uno a otro. En la carretera, con nuestro Cinquecento (esta perrería del Peda la cuento otro día) rojo, cada noche sería una aventura más. 

Y vaya si lo fue. La primera noche a la aventura, en Santa Cruz, tuvimos más o menos suerte. El Motel de la cadena 6 era exactamente lo que una espera del sur de California: habitación sencilla, pero bien, desayuno en la terraza y piscina (en imagen). Perfecto: esto iba  ser coser y cantar. Pero.

La siguiente parada es Monterrey pero, oh, al llegar a la ciudad de la Cannery Row de Steibeck, no hay habitaciones. Oficina de turismo, donde amable seniorita nos saca un libro de lo que hay disponible. Paso las páginas y le digo: "$450 por noche, se nos va del presupuesto". Estoy alucinada, $450??? pero en que meca de qué estamos?

La chica se apresura a sacar un folleto a todo color: "Es que es justo la Feria del Coche Antiguo. Verdaderas piezas de coleccionista se van a encontrar en Monterrey este finde y...". Piezas de coleccionista? No me...!!! La maldita "feria del coche usado y de ocasión" (como pasamos a referirnos a ella en los siguientes días tras el atraco) nos va a fastidiar la estancia... "Oiga, no hay nada... normal?" La chica mira a su companiera, una seniora de edad, y dice, la voz temblorosa, "llamo al Gateway?". La mayor asiente con los ojos, como quien firma una sentencia de muerte. Más tarde entendemos porqué. 

El Gateway tiene sitio, por un precio exorbitante, pero no hay salida: no solo Monterrey, sino que toda la comarca está petada. Seguimos un mapa precario hasta este antro, que está situado en lo que nos parece el medio del fin del mundo... pero no, está en medio de un polígono industrial. Y al abrir la puerta de recepción, nos da un tortazo el curry que se cocina hasta para el desayuno la familia que lo regenta. Y nótese que los Pedalistas tienen callo: nuestra "primera residencia" fue pasada por Tikka Massala. Tanto que hubo que informar a Management para que cambiaran las cortinas, alfombras y demás esponjas del olor. 

A la habitación no entro (metafóricamente, porque vaya que si entré): Tristeza es la palabra. Yo lanzo desde aquí un consejo a todos los hoteleros: limítense a las colchas blancas. Ya está, sin misterio, todo blanco. Olviden los motivos florales de cualquier tipo, marrones, naranjas: NO, no es retro. En su motel, no es retro. Y la matriarca bangladeshí  aún me dice que tenemos "la suite", porque Mini está en un cuarto comunicado aparte. Mi cara duele de pretender que lo estoy llevando bien. 

La cama. Y termino, en serio. Que alguien me explique el sentido de esas camas inmensas. King, Queen? No sé cual es cual. Yo tengo mis medidas tomadas con mi cama doble de 150 cms. Echo el brazo y ahí tengo al Peda como un tronco (aunque luego diga que "no ha dormido de 2 a 4", pongamos). Me doy la "vuelta infernal" (Fashion acunió este concepto anios ha) hacia mi esquina (me gusta dormir en esquina, y mejor... así de liliput es la vida en londinium) y tan feliz. Echo la pierna y le hago una llave al Peda. Y lo mejor: me caliento los pies en su espalda. Pero, en la cama del Gateway....  TAN grande que hay que vadear para llegar a la esquina (el banio, esas cosas) y echas brazo, pierna, lazo... y el Peda "no duerme" en otro Estado... no habíamos venido juntos a California? Qué haces en Utah? 

O-si estás entre suenios-en Pakistán?