Es lo que tiene dejarse los deberes para más tarde: ahora no me acuerdo.
Sé que pasamos la mañana en Santa Bárbara. Cuando era pequeña había una serie que se llamaba así: no éramos target, siempre la imaginé como una especie de Falcon Crest para amas de casa. Pero, ay, esta última sí que nos volvía locas a las buperas de mi cole ("Fálcon"). El problema es que no la habíamos visto prácticamente nunca porque la daban en la sobremesa, y éramos de mediapensión. Solo una compañera tenía vídeo, se la grababa, se la veía, y luego nos la contaba. Todas en corro, como el cuentacuentos de la tribu. Pobre, era una esclavitud, pedíamos todo tipo de detalles, y si no la había visto por deberes o lo que fuera, cómo nos poníamos! Lo mejor era la música... me acuerdo de muy poco, de Angela Channing, de Lorenzo Lamas el rey de las camas, y el chino. Corrían leyendas urbanas que el chino era el padre del nieto de Angela, que tenía los ojos un poco así, y que al final se acaba quedando con todo el imperio. Esas cosas las sabrá Lux, las leyendas urbanas, me refiero.
Y ahora empiezan las risas. Cae el sol, qué bonito atardecer: Santa Mónica. Con este nombre no sé si hubo serial, pero el caso es que ya no estamos con tiempo de parar porque hay que, nada menos, cruzar LA.
Siempre he oído hablar muy mal de LA, pese a que mi canción favorita de Loquillo siga siendo "Cadillac solitario" (que vamos, originalmente, cantando en el Chincue). Parece que solo él quería ir a LA, y dejar un día esa otra ciudad ... de bandas sonoras de ciudades ya divagamos aquí en el Pleistoceno.
Las malas lenguas dicen que LA es caótica, y que hay que conducir a todos los sitios. Que está recorrida por "freeways" que son autopistas enmedio de la ciudad, de 4-5 carriles cada dirección. Poca broma. Ya dije una vez que para mí el concepto gran ciudad es aquella que tiene trenes en su interior.Trenes, bien (que dan para arcos bonitos con bares o lo que sea debajo), pero AUTOPISTAS?
Así que entramos en LA por el noroeste y nos encaminamos a dormir al lado de Disneylandia (sí, sé que no podéis esperar, mañana): sureste. Hay que cruzar El Monstruo de noche. No tengo palabras, me descubro ante El Peda: yo no hubiera podido. Yo soy conductora de ciudad, siempre lo he sido. Desde hace muchos años, la carretera la evito, por no hablar de las autopistas, donde el tema entradas y salidas me da yuyu total. Creo que la última vez que fui un trayecto largo en carretera fue para llevar al Peda a una sorpresa con los ojos vendados (¿no he contado esto todavía?).
Este divague anárquico es pura catarsis... la de mierrrda que está saliendo. Lo pilla un psicoanalista y me destroza. De Falcon Crest a Cadillac solitario... y aseguro que en esa freeway el Chincue estuvo todo menos solitario. Pero respondió, en medio de los caminoazos, y los 4x4s de gente que hace esta ruta todos los días para volver a casa y se cruzan los carriles en diagonal.
Pero a las mil llegamos con bien a Disney, y a las mil y una nos presentamos en un restaurante en busca de carne. Pese al hambre, pude leer lo que el camarero Fernando, del DF para servirla, estaba pensando mientras nos sentaba: estos de los pelos electrocutados vienen directamente de los 80.

