Soy de las que dejan los libros. Sin problemas, sin traumas. No pasa frecuentemente, pero pasa. No me siento mal, ni derrotada, ni pienso, como alguna gente, "tal libro pudo conmigo". No: no era mi momento, consideré que estaba mal escrito... en fin, un número de razones.
Sin embargo, no entendí nada cuando, hará unos meses, dejé una novela de uno de mis autores contemporáneos (que leo poco, y él es uno de ellos) favoritos. Una amiga me regaló el último de Julian Barnes "Levels of life" ("Niveles de vida"? no sé cómo lo traducirán) y ya he contado aquí el entusiasmo que me causó su "The sense of an ending" ("El sentido de un final"). He leído muchos otros suyos y, aunque ninguno ha llegado al nivel de "The sense", en general me han interesado/movido/inspirado. Me gusta formalmente, tiene unos insights sobre la vida geniales, y su sentido del humor es... inglés.
"Levels of life" comienza hablando de globos aerostáticos. Una empieza a leer y piensa, interesante, a ver dónde nos lleva la metáfora. Porque debe ser una ídem, piensa una mientras avanza y sigue con la historia de los globos aerostáticos, y los pioneros del vuelo en globo aerostático, y el globo aerostático más rápido y... sopor. Le doy unas buenas decenas de páginas y me siento incapaz de seguir con un ensayo sobre un tema que no me interesa (otra cosa sería si se hablara con extremo detalle de ballenas, por ejemplo, eso me lo empollaría todo) y ni el autor logra inocularme (por contraposición a Melville, que hace amante de los cetáceos a cualquiera que comience a leer El Libro).
Pero divago. Casualmente, el otro día terminé "Talking it over" ("Hablando del asunto" lo titularon en castellano, oh dear), escrito por un Barnes mucho más joven, en 1991. En las reseñas lo venden como "un triángulo amoroso". Diez años después, Barnes escribió la segunda parte: qué ha pasado con los tres personajes en tiempo real, una especie de "Before sunrise/sunset/midnight" literario.
El libro tiene, como siempre con él, reflexiones interesantes sobre el amor, las relaciones, la vida... pero no es un triángulo. Y además, las relaciones no se desarrollan así. Las relaciones suelen ser el resultado de interacciones. Ay, mira lo que ha dicho. Oh, qué mirada me ha echado. Aj, qué sonrisa. Me encanta como piensa. Está bien buen@. No estoy de acuerdo, pero qué bien expone su punto. Le gusta Cortázar!! Hace fotos! Qué gracios@ es, me parto de risa. Las relaciones, desde luego, pueden empezar con que un@ tí@ que te ha visto un par de veces hinque la rodilla y te exponga un pedrolo, pero no suele pasar. O flores. O bombones. No: la gente se enamora y liga tras una serie de transacciones personales. Así que ese es para mí el primer fallo de guión.
Pero si olvidamos la trama, Barnes habla de conceptos interesantes, por ejemplo el "proceso del amor": de "fall in love", a "be in love" a "love" a "fall out of love"- enamorarse, estar enamorado, amar, desenamorarse. La prota ama a su marido, pero se está enamorando del amigo de su marido. Como está en la primera fase de ese guiso, y la memoria se ve embotada por los neurotransmisores de lámour, no se da cuenta de que se sigue un proceso, y luego estará enamorada del amigo, para pasar, con suerte, a amarle, con una dosis mucho menor de neurotransmisores. Nuevamente, una vida tranquila, paseo en barca versus la montaña rusa inicial. Hay gente que va a la feria y prefiere la barca.
Los personajes de la novela van contando su experiencia en primera persona, así que oyes todas las voces. Es un proceso interesante, aunque al principio me exaspera que los dos hombres tienen personalidades muy marcadas ("Un matrimonio siempre se compone de un moderado y un militante") y ella parece gravitar enmedio con trazo más grueso. Otros personajes, amigos, familia, también hablan. Los padres de ella, por ejemplo: franceses, el padre dejó a la madre por una alumna de 17 años. La madre reflexiona: "solo hay una regla inmutable del matrimonio: el hombre nunca deja a su mujer por una mujer mayor". Otro personaje dice "Dejé ese matrimonio porque ella dejó de ser divertida, empezó a ser una persona de mediana edad que se tomaba muy en serio". La gente cambia, y aquí estamos para ser felices, y reír... se tiene UNA vida. You Only Live Once. YOLO. Porque, como dice otro personaje, "a medida que pasa el tiempo con alguien, poco a poco pierdes el poder de hacerles feliz, pero tu capacidad para hacerles daño permanece inalterable". Ah y luego está el cínico: "El amor es solo un sistema para hacer que la gente te llame cariño después del sexo", "si el dinero se compara con el amor, el matrimonio es la cuenta"."No ha terminado hasta que deja de doler".
Termino la novela. Pero no me duele, ni siquiere escuece: me quedo sin curiosidad de saber qué les pasa a esos tres en diez años ("Love, etc." se titula la secuela) y, pese a las ideas, sigo pensando que Barnes no ha bordado la trama esta vez. No será mi año-Barnes, me pregunto.
Pasan unos días.
"Levels of life" y sus globos aerostáticos, ahí semiabandonado en mi estantería, es rescatado por alguien. Es lo que tiene tener los libros: tal vez algún día alguien los mire y les de una segunda oportunidad.
Me llega un mensaje del rescatador: "He llegado a la tercera parte de Barnes, tras el rollo de los globos aerostáticos... cómo me he puesto de llorar en el metro... lo escribe tan bien, es tan salvaje lo que cuenta". Me pongo a llorar yo misma, dentro del coche, porque tengo una idea -conociendo su biografía- de cual puede ser el tema de fondo, y es de verdad salvaje. Cuando recupero el libro de nuevo a mi estatería, abro al azar la tercera parte y leo:
"En la vida, al principio el mundo se divide a grosso modo entre los que han tenido relaciones sexuales y los que no. Más tarde, entre los que han conocido el amor y los que no. Y más tarde aún (...), el mundo se divide entre los que han sufrido Dolor, y los que no. Estas divisiones son absolutas: son trópicos que cruzamos".
Esta frase sí me ha escocido.


