El domingo pasado me llevó la divaganta Raquel a los "National Archives", donde tienen guardada más de mil años de historia, nada menos, en Kew, una zona preciosa al suroeste de la ciudad. Es un edificio brutalista inmenso que me encantó: parece una nave espacial sin casi tripulantes, donde resuena el silencio del espacio. La divaganta Raquel me asegura que no es porque sea domingo, sino que entre semana está siempre así. Se confirma: es posible encontrar en Londinium sitios desiertos, o por lo menos tranquilos. Curiosamente, luego en su casa -me liaron para comer- llena de libros, encontré uno titulado "Quiet Londinium", que va precisamente de esos lugares escondidos que poca gente conoce y que yo voy a descubrir con mi bici para mis "diarios de bicicleta" (watch this space). Pero no este finde que no puedo esperar a que acabe porque estoy trabajando.
La excusa para visitar estos archivos era una exposición de cartas de amor que han montado. Es pequeñita y asequible, y voy a incluir las fotos de algunas -calidad pésima, era imposible con las sombras y los reflejos de los cristales-, solo porque me encanta la caligrafía de casi todas ellas. De esta escritura antigua de hace siglos nos queda aún un vestigio en las cartas de nuestras abuelas, pero me pregunto sobre la técnica que usaban para enseñar a escribir (¿alguien recuerda las Cartillas de caligrafía Rubio?: claramente estas no dejaron a una generación de letras siquiera legibles). Tiene que haber algún secreto porque he observado que, en general, las personas de la India tienen una letra muy bonita y muy similar entre ellos. Que alguien vaya a India a investigar.
Pero divago. En la exposición nos encontramos con cartas como las que se escribían en 1588 la heroína de Mini (la reina Elizabeth I) con su sweetheart de la infancia Robert Dudley. Pero ella fue "la reina virgen" y tuvo que aplacar esas debilidades para evitar cotilleos de su reputación, porque él estaba casado. Claro que ni cuando enviudó se casó con él, prefirió el poder que la relación; esto daría para un divague feminista en sí mismo, pero no hoy.
Hay también manifestaciones de amor entre hermanas, por ejemplo, el testamento de Jane Austen escrito tres meses antes de morir, con 41 años, que le deja todo a su hermana Cassandra, con la que vivía.
... o la de la quinta esposa de Enrique VIII (Catherine Howard), una de las dos decapitadas (recordemos el piiiexamen de ciudadanía y la [mala]suerte de sus seis esposas: "divorced-beheaded-died-divorced-beheaded-survived". La pobre llegó adolescente a la corte, el rey de 49 años se fijó en ella, pero ella a quien le había echado el ojo era a un cortesano llamado Thomas Culpeter (sí, sorpresa, señoros con novias jóvenes: ellas miran a los de su edad). Cuando se destapó el tema, Henry dijo... "rueden sus cabezas". Pero la letra es, de nuevo, preciosa:
Al final, hay papel y lápiz y nos invitan a los visitantes a que escribamos una carta de amor. La divaganta Raquel llama mi atención sobre una en la que el autor le dice a su amada que, pese a no haberla visto en 57 años, la sigue queriendo. De nuevo, solo esta historia tiene un divague entero y me ha recordado a "la cárcel donde aún te retengo" de este poema triste del Gran Cronopio.
Con él termino: va por todas las cartas de amor que un día escribimos, y por todas las que nos quedan por escribir.
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.
Julio Cortázar





pero, pero, pero, ...si tú sabes perfectamente que todo eso del amor es por los neurotransmisores y las hormonas. ...qué dura es la vida de las científicas con alma de escritoras.... he dicho alma, no te vengas arriba ;)
ResponderEliminarEste mensaje no se autodestruirá, sino q lo voy a guardar para poner en todos los futuros Anónimos, a modo informativo. Porque no tiene todo el mundo q saber que hace unos días dije q no iba a contestar a más Anónimos. Cualquier pseudónimo sirve. Gracias.
Eliminardi
Ayyyy que envidia me da este post. Las cartas, mi debilidad. Me iría ahora mismo a Londinium para ver la exposición de cartas.... y no solo.
ResponderEliminarBesos, Daniela
Cierto, Daniela, tú y los diarios y la literatura epistolar! Bueno, pues espero haberte dejado ver por una ranurita... mira en la web q igual hay más.
EliminarMuchos besos darling!
di
Trabajé una temporada en una empresa que reciclaba materiales de todo tipo para luego ponerlos a la venta en tiendas de segunda mano. Cuando llegaban fotos, cartas...era como una fiesta. Algunas eran de amor, otras de desamor o simplemente cartas de hola qué tal, pero ver la caligrafía, el esfuerzo de escribir de quien casi no sabe...era emocionante.
ResponderEliminarSe están poniendo en marcha talleres de caligrafía por donde vivo y me están dando ganas de apuntarme. Ahora que casi no escribimos a mano...
Muxus
Marisa
Gracias marisa... pues a modo de "meditación", ahora q la gente hace eso de "pinta y colorea" patrones complicadísimos, le veo a la caligrafía un futuro [lo ponemos en la trastienda de la tienda de lanas stop?]. Cuando estuvimos en Japón, te compras un cuadernito y cuando vas a distintos templos hay un senior q parece Pai Mei, el de Kill BIll, q te hace una inscripción superdetallada y q daba gusto solo ver cómo lo hacía. La misma idea, como EMDR visual...
Eliminarmuxusss gordos
Menos mal que me sigue quedando el Julio Narrador Traspapelado.
ResponderEliminarBicos saltando la rayuela...
Siempre nos quedará París, Buenos Aires, el lado de acá y el lado de ashá...
Eliminarbicos MV
Me ha encantado el post, darling. Y es que el poema de Cortázar es todo lo que está bien en poesía.
ResponderEliminarSerá pq a mis 17 años me carteé con el que entonces pensaba que era el amor de mi vida. Vivía a 600 km y estuvimos 3 años mandándonos cartas de amor. Ay.
(que luego resultó que era un patán pero eso es otro tema)
Petons,
Anna
Esta historia la quiero detallada... no sé hacia dónde tirar los 600 kms para encontrar al patán... francés? castellano? andaluz? Pero es lo q tienen los amores en la lejanía, están mejor así :):) No permitas q la realidad te fastidie un suenio...
EliminarPetons a tot arreu
di
Edificio brutalista... como el de Correos en Vetusta que están a punto de derribar(...)
ResponderEliminarLa caligrafía de la última carta me recuerda a la de algunas actas de Archivos de Ayuntamientos de España del siglo XIX.
Saludos vetustícos.
Buxo! Ves cómo tienes que pasarte por aquí más a menudo, para ponerme al día de estos eventos vetúticos? Por favor, la oficina de correos del Portillo!!! La de veces q he esperado el 31 justo en su puerta cuando venía de la estación de la Vetusta del Norte!!! No la había pensado nunca como brutalista, pero sea como digan... No lo pueden tirar!!!!
Eliminarbesikos
Mira la prensa de Oregón, que está la noticia dando vueltas. ;-)
EliminarSí, sí... me empollé la prensa y se la mandé a un amigo q vivía enfrente y ahora vive en el DF y mi kuniado q tb vivía cerca... Total el amigo del DF está en un grupo y otro miembro me manda esto... maravilla
Eliminarhttps://www.instagram.com/reel/C6yzTKbNEAf/?igsh=dzBoNzJhemxreWRj
Lo de Vetusta no tan chulo pero bueno, ahí estamos.
Besitos y tb gracias por el artículo vía email! :) TB lo he circulado...