an

01 febrero 2023

Que treinta años no es nada. Brasil entonces y ahora. Choque cultural.

En un divague hace la friolera de casi 12 a
ños escribía yo con cierta extrañeza aquello del tango de "que veinte años no es nada", a propósito de un reencuentro.  Resulta que hay un momento fatídico en la vida en el que empieza a haber muchas cosas que pasaron "hace veinte años", y debía ser ese. Hoy estamos en el momento en que ya hay cosas que pasaron "hace 30 años" y ni "estupefacción y perplejidad" ni "orgullo y satisfación" empiezan a cubrir cómo me siento: más bien es "negación y negación". Esto no ha podido pasar.

Pero bueno, a lo que íbamos hoy: aquel divague lo escribí tras retomar contacto -entonces, tras 17 años- con una familia de antiguos emigrantes españoles que conocimos en Brasil en el verano de 1994.  Si se quiere entender cómo terminamos en Porto Alegre cuando yo hacía como quinto de carrera y cual fue el enlace con Carla (de mi edad y hoy casualmente colega), Andrés su hermano, un año menor, y sus padres, habrá que leerse aquel divague. Por resumir, es una gente con la que pasamos un julio muy intenso -allí era invierno-, que unos meses después Carla vino a Vetusta y viajamos algo (tenemos en un marco una foto en Petritegi, una sidrería en Astigarraga, en ese momento de "servilletas en la cabeza": Carla, esa foto la hiciste tú!). Luego, cosas de pre-internet, perdimos el contacto hasta 2011: era tan dificil en aquella época, lo de las cartas de  papel y pluma es solo para los pros. Pero había pasado una cosa: pese a la brevedad de nuestro encuentro, son unos amigos que quiero un montón. Qué hace esa magia? En este caso la combinación de la situación (tan lejos de casa -primer vuelo intercontinental- en un país "peligroso", primer viaje de los Pedalistas, etc) pero sobre todo ellos, lo maravillosa que es esta familia, 

Qué pasó desde 2011, "después de internet"? Ocasional contacto por email, Navidades, y esas cosas. Luego vino mi 50 cumple y ahí estaba Carla felicitándome con la puesta de sol de Porto Alegre, whatsapp e Instagram (claro que no me aceptó-no debió entender quién era esa bruja verde que nunca sale en las fotos). Pero el pasado finde (redoble de tambor) pasaron ellos por Londinium! Casi 30 a
ños después. Shock, emoción, momentos auto-existenciales (qué rápido se está pasando la vida)...todo eso y más la noche del viernes. 

Carla y su nueva familia pasaban fugazmente por la city de camino a Francia a esquiar. Como son 30, hay que anotar lo de "nueva familia": ya no eran su novio de la época, sus padres, su hermano. Ahora, su marido (hijo de uruguayos), el hijo del matrimonio anterior de este, y sus dos hijas de 8 y 10. Todos hablan castellano con ese acento tan chulo. Les presentamos a Mini: toda esta gente nueva!

Durante la cena intentamos hablar de temas de "hoy y de siempre" para integrar a "los nuevos", pero realmente Carla, el Peda y yo, terminamos hablando de "ayer". Porque es curioso la cantidad de cosas que recordamos de ese viaje. Incluso hoy en día a veces sale en conversación la gran ironía del padre, un catalán que emigró a Porto Alegre a los 10 anios: "te acuerdas cuando decía soy tan de izquierdas que, con eso de que los extremos se tocan podría saltar a ser de derechas" o "estoy en contra del derramamiento de sangre, usaremos las sogas". Nos reíamos mucho con ellos. También recordamos sitios donde nos llevaba Carla a comer cosas ricas ("salada de frutas" y "churros con mu-mu". Esto último lo habíamos olvidado pero al decirlo: "plink" en nuestras cabezas. Y nos ha traído nada menos que seis tarrros de mu-mu.  Me pregunto cómo los vamos a comer: ahora que el azúcar es el nuevo veneno del siglo XXI, el mu-mu (doce de leite / dulce de leche) es azúcar en vena. 

Muchos temas de ayer, pero también aprovechamos la cena del viernes para entender qué país es Brasil hoy. En aquella época toda la familia e
ran super-fans de Lula pero las cosas ya no están igual: Lula es "la corrupción, la falta de efectividad, solo dice lo que la gente quiere oír y no termina nada". Les contamos que esto no es lo que llega aquí (el editorial de The Guardian dice que hace una minoría no desdeniable que piensa así). Por lo menos están de acuerdo en que Bolsonaro era un grotesco Trump-de-los-Trópicos.

Como todos sabemos -y en esto tristemente no ha cambiado- Brasil es uno de esos países donde las desigualdades rampan más salvajemente bla bla. Esto ya lo documenté yo en el "blog de la época" -o sea un cuaderno de espiral-, del que os libráis del hiperenlace, pero seguro que hay entradas y entradas en las que me escandalizo de la extrema riqueza conviviendo con la extrema pobreza, igual que ocurrió en la India (tampoco había blog), o Sudáfrica (aquí sí, aquí enlazo, ja!). Los mejores viajes son, claro, en los que estás con gente local como en este, pero en India también terminamos conociendo a unos familiares de un compa de trabajo en el que una, que había vivido aquí un tiempo, le decía a otra "mira, viven en UK, allí no pueden tener servicio". En esos países, la miseria es tan extrema que hasta la clase media tiene a una criada interna - pero usaré la palabra que ya aprendimos en Brasil hace todos estos anios: "mucama". Yo debe ser que no sirvo para rica, pero odiaría tener a alguien viviendo en mi casa, sirviéndome. Cargar el lavaplatos no es particularmente edificante, pero con música o un podcast de fondo se hace. 

Una de las consecuencias de esta desigualdad es que, literalmente, no se puede ir por la calle. Sus hijas, por ej, no pueden ir al cole solas como Mini. La gente vive en "condominios", que son urbanizaciones cerradas con seguridad donde las niñas sí pueden ir a casa de sus amigas en bici o lo que sea. Este concepto de los "condominios" no lo recuerdo en Porto Alegre en el 94, pero sí en Río, por ejemplo. Unos casoplones impresionantes, como no se ven en Europa. Tengo la imagen de una bandera de Lula colgada de una ventana (era año electoral, aunque no ganó Lula en aquella ocasión - pero Brasil ganó el mundial cuando estábamos allí) y nosotros diciendo: será la de ventana de "la mucama". 
Me preocupa que nos encaminamos
a la batalla liderados por alguien con pajarita
En conclusión: qué horror de sociedades, quién prefiere vivir así, encerrados entre muros, con todo privatizado, con gente fuera matándose por sobrevivir. ?Nuestro modelo europeo se va al garete para que triunfe este? Robert Hare, el gran estudoso de la psicopatía afirma que, aunque la violencia disminuye, hay más rasgos psicopáticos en la sociedad en los últimos 30 a
ños (medido en universitarios con su escala PCL). Se ha encontrado que los universitarios a los que se pasa esta escala tienen un 40% menos de empatía que sus homólogos de hace 20 o 30 años (estudio de Sarah Konrath) y los niveles de narcisimo se han disparado (estudio de Jean Twenge). "Mucha gente ve al grupo actual de estudiantes universitarios, a veces llamados “generación Yo”, como uno de los más egocéntricos, narcisistas, competitivos, seguros de sí mismos e individualistas de la historia reciente", dice Konrath. Cuando escriba el divague sobre este libro ("La sabiduría de los psicópatas" de Kevin Dutton) intentaré explicar las hipótesis que tienen del por qué, aunque seguro que cada uno tiene las suyas. Que a dónde quiero llegar con esto? Que si somos gobernados por esta gente (y lo somos, tienen muchos rasgos que les empujan a ese tipo de posiciones de poder) y estos modelos están imperando en el mundo... a dónde vamos?


Pero por terminar con notas más frívolas-alegres. Porque luego está el "beach tennis" (es también la imagen que todos tenemos del país: la chica de Ipanema dándole a la raqueta). Parece ser que "es adictivo", una mezcla de la pala esa que hemos jugado siempre en la playa y voleyball.  Y que todo el mundo se hace retoques estéticos quirúrgicos, como quien va a comprarse una crema. Y que cuando cumples 50, tus amigas te regalan una orquídea con una caja que dentro tiene un satisfyer. Me parto imaginando a mis ingleses carraspeando y mirando para todos los lados cuando se abre este regalo.



Se van y nos quedamos con una sonrisa inmensa. Nos tenemos que ver, si es posible no dejar pasar otros 30 anios, nos prometemos, ahora nos toca ir a nosotros, esas cosas. Qué abrazos, qué ilusión todo: a empalagosas ganamos al mu-mu. 


26 enero 2023

"El arte de la ficción", Vila-Matas, ser un hokusai o un hikikomori

 Este divague son mis subrayados -buenas intenciones: voy a intentar no comentar yo misma demasiado- de una entrevista titulada "El arte de la ficción" que le hizo Adam Thirlwell a Enrique Vita-Matas para "The Paris Review" en 2020. Thirlwell es el editor en Londinium de la revista literaria, un "joven novelista británico" del que no he leído nada. Es fan de Vita-Matas, y la entrevista (que venía cuando comprabas "Montevideo", pronto en su dikiosco) tiene tantas cosas para recordar, que de ahí este divague. 

Nota: De repente, recuerdo que antes había una herramienta en blogger con la que, al final de cada divague, se proponían otros tres del archivo (quiero creer que relacionados con el del día, pero tal vez aleatorio). Una idea para los que regentan este antro, porque estaría bien que existiera un "si te gustó este, te gustarán..." (o "si te enfureció este, te enfurecerán..."). Pero no, así que lo voy a hacer yo con los distintivos: "Si te gusta la sección metadivagando, leyendo y bibliofilia, tal vez te guste este" (si eres más de la esperadísima "recetas", tal vez no).

Sobre citar, salirse de tiesto, divagar...

Tanto Godard como Vila-Matas insertan citas en su trabajo (fue Susan Sontag la que dijo que el cine de Godard está lleno de citas). "Eres un narrador que no eres tú - eres un collage de frases de otros escritores".

Respondiendo a que usa citas reales, dándoselas a otros escritores o personajes, Vila-Matas habla de uno de sus libros como "esa fiesta (...) un libro escrito en una especie de constante euforia que aún hoy no puedo explicarme". Escribir en un estado de euforia debe producir textos muy diferentes a escribir en un estado de paz mental. Y no sabría dar ejemplos, pero creo que sé a qué se refiere.

"Borges creía que escribir es igual que transcribir y que el escritor no es más que un copista. Que la literatura es un mosaico de citas en el que los autores y las obras se han ido construyendo a partir de autores y obras precedentes. La idea moderna de originalidad sería, por tanto, un fraude".

"Los escritores que amo suelen tener vocaciones de "exploradores del abismo" y suele gustarles diseccionar, recrearse en disgresiones dilatadas que recorren todo tipo de detalles aparentemente anodinos". Enrique, somos almas gemelas: oh, el divagar.

Según Vila-Matas, "hokusais" es el nombre con el que se conoce a los "artistas citadores", "expertos en citas, diccionarios ambulantes de frases, que se dedican a la venta de citas literarias a otros autores". No sé si esto es real o uno de sus personajes, porque tras una investigación no obtengo nada aparte de que Katsushika Hokusai (1760-1849), el pintor japonés autor de "La gran ola de Kanagawa" era famoso por sus citas célebres y tal vez se extrapoló por ahí, no lo sé. El caso es que, si existe y no es invención de Vila-Matas, me encanta el concepto de hokusai, quiero ser una, igual que alguna vez suenio con ser una hikikomori de verdad, de lo que hemos divagado aquí ya antes. Y como ya casi todo se ha hecho aquí antes, y ya hemos incluido "La gran ola" no la voy a repetir aquí, pero el resto de las imágenes son todas de Katsushika, y me parecen todas maravillosas, aunque no vayan con el texto.

"Si el cielo me hubiera regalado otros cinco anios,
podría haber sido un pintor de verdad"


Y ahora, citas de otros
Kafka a un amigo: "Allí estaba mi colegio, allí mi universidad y a la izquierda mi oficina. En el espacio que contiene estos tres círculos está encerrada toda mi vida". Conozco a alguien que dice "los mejores viajes los he hecho desde mi sofá, chata". Queda claro que ser un gran escritor se lleva dentro, aunque me sigue dando algo de miedito lo de los tres círculos, una vida sin salir de ahí.

Goethe: "Los principios son siempre deliciosos; el umbral es el lugar donde conviene detenerse".

Hemingway: "Uno empieza a escribrir por la maniana hasta llegar a un punto en que sabe lo que va a ocurrir a continuación, y allí uno se interrumpe y trata de vivir hasta el día siguiente para poder seguir con eso". Esta frase entera, que es mucho más chula, ya la puse aquí.

René Girard: "Todo verdadero novelista está construido sobre las ruinas de un poeta". Vila-Matas, remata: Bolanio, por ejemplo, era un poeta no tanto por sus versos, sino por su manera de posicionarse en el mundo. Literatura desesperada: Roberto, I love you.



Y aquí, frases aleatorias que no se dejan bajo ningún título
"La literatura es un espejo que tiene la capacidad, como algunos relojes, de adelantarse". Desde Matadero5 a Middlesex al Cuento de la Criada.

"Los novelistas que amamos no cuentan eventos, sino que exploran una imagen". Esto suena muy profundo y supongo que bien, por eso la he puesto.

"Quizás la publicación y la literatura sean contradictorias. Por un lado, quiero que me lean y admiren y por otro, que descubran que soy un impostor". #Todossomosimpostores, Enrique.

"Toda novela parece hablar de la jerarquía del mundo interior sobre la realidad, que tiene lugar siempre más allá, en el territorio del negativo". Lo del "territorio del negativo" es TAN bonito, no me digan.

"El lenguaje no es algo que reproduce la realidad, es algo que la hace y la deshace". Soy militante con respecto a esta frase, aburrida por ejemplo, de la gente que dice las profesiones en masculino cuando las ejerce una mujer -"es que no existe en el diccionarioooo". Pues que exista, si la decimos muchas, acabará entrando. El lenguaje HACE la realidad, supéralo. 

Bajar al barro
"El tipo de narrador que más me gusta es aquel previamente que ha ejercido de crítico y que en un momento determinado sabe comprender que, si quiere honrar a la literatura, tiene que convertirse directamente en escritor; es decir, bajar al ruedo y prolongar, por otros medios, aquello que siempre ha estado en juego en la literatura". Hay que mojarse, aunque luego no hagas literatura. 

"Si Don Quijote trata sobre un soniador que se atreve a convertirse en su suenio, la historia de Petronio es la del escritor que se atreve a vivir lo que ha escrito, y por eso deja de escribir". Esto me recuerda al maravilloso Piglia, que decía en "El camino de Ida": "un grupo de lectores convencidos del carácter encantatorio de los textos literarios, una suerte de Quijotes que primero leen furiosa e hipnóticamente las novelas, y luego salen a vivirlas".

Y esta frase de Ariana Harwicz, la escritora argentina, no estaba en la entrevista, pero va bien aquí: "Escribir es más que vivir, es vivir dos veces. O es menos que la vida, es una relación especular, oblicua, distorsionada. Por eso a veces un texto nos hace llorar, pero el mérito de la emoción no es literario, el mérito es todo de la vida. Y viceversa". 

Ficción ("Pero esto, pasó, de verdad de la buena??)
"Involuntariamente, le doy un aire inverosímil a cosas que han ocurrido realmente".

"Cualquier versión narrativa de una historia real es siempre una forma de ficción. Desde el momento en que se ordena el mundo con palabras, se modifica la naturaleza del mundo". Amén.

Finale
Termino con una última imagen de Katsushika Hokusai que seguro habéis visto, nada que ver con las amables con las que sazonado el divague. Ya que hablábamos del arte como perturbador ayer, a propósito de Lucian Freud, me ha parecido pertinente. O tal vez no, porque sí. 

Y con una frase -"Tendrías que haber conocido a Enrique cuando bebía". 


23 enero 2023

Lucian Freud: Ojalá tu abuelo, como tú, hubiera canalizado su energía creadora en arte

Lucian con su abuelo en Hampstead
 Lucian Freud, uno de los más destacados pintores ingleses del SXX y principios del XXI, fue uno de los nietos del ínclito Tío Sigmund, uno de los mayores villanos de este divlog. Ojalá el doctor Freud hubiera canalizado su energía en arte, como hizo su nieto, en lugar de desarrollar una teoría que ha hecho tanto danio a la ciencia. Sí, han acertado: no nos gusta el psicoanálisis en este blog. Hay hasta un di-stintivo llamado "Pepsiquiatría" y otro "Serial" en los que se intenta, entre otras cosas, explicar por qué. 

Todo esto porque el otro día estuve en la exposición que ha montado la National Gallery, "Lucian Freud: New perspectives", en la que hay más de 60 de sus cuadros de toda su carrera, en la que pasó del surrealismo al realismo. A mí me provocó de todo: me gustaron, me disgustaron, me impactaron, me perturbaron (me gusta más la palabra "disturbaron", pero me da que no existe... creo que habría que robarla ya, se ha hecho con otras mucho menos necesarias). Pero, como dice el adagio, qué se supone que tiene que hacer el arte, más que perturbar-para darnos seguridades ya está la ciencia.  

En la pared de una de las salas, qué gran verdad
(Alguien se acuerda del divague de 
Hipócrates de (en)  Kos?)

Lucian nació en Berlín en 1922 y llegó a Londinium con su familia en 1933 escapando del nazismo. Su abuelo vino en 1938 y murió un anio después, pero su hija Anna siguió su trabajo como psicoanalista infantil y la casa de Hampstead es hoy el Museo Freud, que no, aún no he visitado - me da coraje darles pasta, aunque entiendo su valor histórico. Igual algún día de "jornadas de puertas abiertas" voy, y escribo un divague lleno de bilis. 

Lucian Freud (24) para Vogue
por Clifford Coffin (1947)


Hombre de noche. Autoretrato, 1947-8
Tinta + conté en papel

De momento, voy a escribir de Lucian, pero también un poco de la saga de los Freud (hay árboles genealógicos por ahí), que desde entonces han crecido y se han reproducido en la ciudad, y hoy en día son parte de su élite (diseniadores, políticos, periodistas, escritores y muchos casados con la flor y nata, gente de renombre). Por poner un ejemplo, Lucian tenía dos hermanos y a uno de ellos, Clement, le conocí yo sin saber que estaba relacionado con el "padre del sicoanálisis". Clement participaba en uno de esos grandes programas de comedia de la BBC4, "Just a minute", en el que un panel de tres ingeniosos compiten a ver quién consigue hablar durante un minuto sin "hesitation, deviation o repetition" (sin dudar, divagar [!!!] o repetir) sobre una palabra/concepto y además ser gracioso. Programas como este, que lleva en antena desde 1967, me hicieron enamorarme de este país cuando llegué en 1997 (tranquis, ya se pasó, dont Blame it on the Boogie, Blame on the Brexit), porque yo venía de un país en el que para humor inteligente había que recurrir a los argentinos, así que el choque cultural fue enorme. Total que divago:  Clement y Lucian no se hablaban al final de sus vidas, pero me da que Clement (que había sido chef, político, autor, comediante) era más divertido que Lucian. En primer lugar, porque siendo el nieto del padre del psicoanálisis decía que "no conocía a nadie que se hubiera nunca curado con psicoterapia". Me encanta. También decía cosas como "si dejas de fumar, beber y follar no es que vivas más, es que se hace más largo", o "me refiero a mi mujer como mi primera mujer para que no se confíe". 

Ambientillo de exposición


Demasiada gente, incluso varios bebés
(ven, Roc!)

Volviendo a Lucian, realmente no sé si era divertido, pero desde luego tuvo una vida personal de lo más florida. El típico artista que se salía de las convenciones burguesas, tuvo muchas parejas y muchísimos hijos -14 reconocidos (parece que en un anio tuvo tres, con tres mujeres diferentes). Dos de sus hijas son las famosas, Esther, novelista y Bella, diseniadora de moda.


  
Su carrera temprana estuvo muy influenciada por el surrealismo y el expresionismo, pero a principios de los 50, su estilo se transformó en desnudos y autorretratos realistas con los que se le asocia más comúnmente. El éxito le llegó relativamente tarde porque su adhesión a la tradición naturalista (su estudio intenso de la forma humana) se vió antigua, pero luego luego llegó el resurgimiento del interés por el realismo. Modas. 

"Girl with roses" (1947)
Su cuadro tal vez más famoso


No sé quién es,
creo que un pro-hombre,
pero igualmente te traspasa 

Inacabado


Una de sus hijas



Un par de sus colegas...

Frank Auerbach, maravilloso


David Hockney,
otro que me encanta

Me pregunto qué diría la reina del retrato que le hizo. En primer lugar, impacta el tamaño: es muy pequenio. Lo pintó entre mayo 2000 y diciembre 2001. En la explicación dice que usó "gruesas capas de pintura con un fondo oscuro, y llaman la atención por su propio artificio, siendo trazos deliberados de la mano del artista". Imposible no recordar a Francisco de Goya y su "Familia de Carlos IV" y demás disecciones psicológicas de los poderosos. Dicen que Freud estaba fascinado por el poder y hay muchos cuadros de senioros que lo ostentan: ahora, por este me da la impresión de que no era particularmente monárquico.

La reina transicionando?
Está viva en Memphis y se llama Bob?

Este cuadro, el "Habitación de hotel" (1954) hecho a pinceladas cortas, parece que le costó mucho tiempo. Posaban él y su mujer de la época (Lady Caroline Blackwood, escritora, aristócrata y heredera de la saga Guinness, tiene otro divague) . Aunque Freud fue elegido para exponer en al Bienal de Venecia ese anio, no era muy respetado por la crítica inglesa, en concreto por la deliberada elección de perspectiva poco familiar -gran ejemplo en este cuadro. Freud lo consideró una línea divisoria en su carrera porque este fue el último cuadro que pintó sentado (a partir de ahí, siempre de pie, lo que le permitía acercarse mucho más al modelo). Simboliza una relación que está en sus fases finales, dice en la explicación al lado: me encanta cuando "te explican" los cuadros, particular fan del pobre que hizo el folleto de la famosa expo de Damien Hirst. 




"Hotel bedroom" (1954)

El siguiente ("Interior grande, Notting Hill") es una pieza subversiva más de Lucian. La modelo que está amamantando al bebé llegaba tarde y como pataleta, le pintó la cabeza de su asistente. Muchas de sus pinturas de la época eran muy escenificadas y usaba dos modelos que frecuentemente no coincidían.


"Large interior, Notting Hill, 1998"

Le encantaba pintar cuerpos únicos, gente gorda, gente con arrugas y textura (con pintura gruesa sobre lienzo creaba estas texturas, especialmente al representar la carne). 


Freud, a diferencia de otros artistas de la época, incluido su amigo Francis Bacon, nunca trabajó a partir de fotografías, sino solo de modelos vivos, examinando cada detalle al milimetro (ventajas de pintar de pie). 

Le gustaban los detalles de la parafernalia de la pintura



"Y el novio" ("And the bridegroom"). Este era el cuadro favorito de Freud, y puedo entender por qué. Aquí aparece Leigh Bowery, actor "queer" conocido por sus piercings y disfraces, y su mujer Nicola Bateman. Freud se negó a trabajar con modelos profesionales, pero Bowery fue una excepción ya que su talento como actor le permitió inventar y mantener muchas poses, casi creando un personaje para que Freud lo documentara. Posó desnudo para Freud que estaba intrigado por el tamaño de Nicola yuxtaponiéndolo junto a Leigh, quien domina la cama con su cuerpo despatarrado mientras ella parece frágil y acurrucada. El nombre del cuadro está inspirado en el poema "Epithalamium" de AE ​​Housman (necesito un año para traducir coloridamente esto)

"And the bridegroom"
oil on canvas (2001)



"And the bridegroom"
Detalle: atención a la colcha


Su madre Lucie -que era historiadora del arte- siempre dejó claro que Lucian era su hijo favorito, lo cual él encontró sofocante. Cuando murió su padre, él pasó más tiempo con ella y se dedicó a pintarla una y otra vez. La pequenia sala dedicada a su madre es sofocante también, está muy oscura e incluye el cuadro que le pintó -pidió permiso al personal del hospital- cuando estaba muerta. Estos cuadros en carboncillo o acuarela, delicados, contrastan con el vigor de sus pinceladas en sus cuadros de gente poderosa. 

Retrato de su madre:
"Freud tendría mucho que decir"

"The artist's mother, dead"



Hasta aquí esta selección, pero la verdad es que Lucian merecería una serie... 

"I remember Francis Bacon would say that he felt he was 
giving art what he thought it previously lacked. 
With me, it's what Yeats called the fascination with what's difficult. 
I'm only trying to do what I can't do".


Y, no falla:  se sale, como dice Banksy, "a través de la tienda de regalos".

20 enero 2023

¿Que cómo te quiero? Déjame contarte...




¿Que cómo te quiero? Déjame contarte...
Te quiero tan p'adentro y tan ancho y tan alto
Como alcanza mi alma, cuando busca a ciegas
Los límites del ser y de la gracia ideal.

Te quiero nivel querer-lo-más-insignificante-que-deseas 
cada día, tanto bajo el sol como a las luz de las velas.
Te quiero con la libertad con que se tiende al Bien;
Te quiero con la pureza de quien pasa de los elogios.

Te quiero con la pasión que malgasté
en viejas tristezas, y con la ilusión de mi infancia.
Te quiero con un amor que me pareció haber perdido

Y, 
¡demonios! - ¡Te quiero hiperventilando,
riendo, llorando, te quiero con mi vida entera! - Y si los hados así lo deciden,
te querré aún mejor después de la muerte.

Elizabeth Barret Browning
Libérrima Trad. macarrónica de Vagando, Di (2023). How do I love thee?. Londinium: Blogger.

Fui a haceros la foto...
poetas que vivían en Mayfair...

Esto es 50 Wimpole St y esa es mi bici


17 enero 2023

Dios nunca contesta, a menos que estés psicótico - pero Jonathan nunca lo diría así ("Encrucijadas" de J Franzen)

"Encrucijadas" con sus hermanitos

 Tengo una debilidad por Jonathan Franzen. He divagado aquí ya de "Las correcciones", "Libertad" y "Pureza"  y he tratado de explicar qué me pasa con su escritura: es su conocimiento del comportamiento, de los sentimientos, de las ideas de las personas lo que me fascina. Su capacidad de observación, el "cómo sabe esto un tío blanco americano de su edad". Como para mí no es condición sine qua non una trama trepidante ni un "giro de guión" al final, me da igual que sus tramas no sean lo importante: en las dos primeras y en "Encrucijadas" (Crossroads) son descripciones de las relaciones de una familia americana (me encantaría que escribiera alguna vez una "novela de campus"). Da igual: solo que me deje acceso a su manera de mirar a esa familia, mientras él está sentado en la esquina de su salón, tomando notas. Aunque al final  de "Crossroads" me he sentido como esa visita que ya se está alargando y de la que te quieres ir con unas palabras de agradecimiento y una mentira piadosa. A ver si logro explicarme. 

"Crossroads" es la historia de una familiar nuclear con cuatro hijos y los sitúa en una milieu muy particular: un grupo religioso en medio de EE.UU. en 1971. El padre, Russ, es un pastor protestante, que según yo entiendo debería apreciar que sus feligresas le encontraran "unsexed, unmanly and unthreatening" no? (plot spoiler=No).  La madre Marion, típica ama de casa, pero no tan típica -tiene un pasado (a Oscar Wilde le interesaban los hombres con futuro y las mujeres con pasado). El hijo mayor, Clem, que está en la universidad y es el único ateo de la familia. Le sigue Becky, la guapa y popular del instituto que tiene "algo, un aura de singularidad, una fuerza tanto atractiva como inaccesible" (ah, caer bien, ser admirada y temida a la vez!). Perry tiene 14 y de él resalta su altísimo coeficiente intelectual (y se puede corroborar en sus conversaciones, así debe hablar Franzen). Y por último, el pequenio Judson que está terminando primaria. Esta es la familia Hildebrandt, a los que les van a pasar cositas, porque aunque "encrucijadas" se llama el grupo parroquial juvenil que ya no lidera Russ sino otro cura -las razones es uno de los elementos de trama de la novela- y al que terminan uniéndose Becky y Perry (de alguna manera traicionando a su padre ya que el que lleva el grupo ahora es el enemigo), también todos los personajes de la familia, salvo el menor, están en un punto encrucijada de su vida. 

Cuando estés en una encrucijada,
piérdete en un mapa

Desde luego no voy a contar la trama pero aunque lo hiciera, no pasaría nada. Como en todas las buenas novelas eso da igual: lo que importa es ir tú misma desesperándote con los personajes, o identificándote, sufriendo y en tu cabeza diciéndoles no-lo-hagas, mientras alucinas de que esta gente que tiene tan poco que ver contigo te importe algo. Porque esta gente, definitivamente, tiene poco que ver conmigo en un aspecto importante: su fe. Supongo que para lectores que no hayan conocido el fenómeno religioso igual la novela podrá tener el interés de ver cómo operan estas personas. Para mí este interés no ha existido y simplemente todas las partes de "Dios" me sobran (más exagerado y pesado en esto me pareció Graham Greene). Me pregunto si habrá alguna razón por la que Franzen ha elegido este particular contexto (podría ser simplemente que buscaba un grupo cerrado donde desarrollar el conflicto), así que investigo un poco y descubro que el autor estuvo en un grupo similar durante seis anios, y lo dejó cuando comenzó a escribir en serio. Aparte de demasiado tiempo en un colegio de monjas, la que suscribe no ha estado en un grupo religioso como tal, pero reconoce los excesos que describe Franzen, por ejemplo, un valor de "Crossroads" es eso de "la verdad por delante, aunque duela" y "expresiones públicas desatadas de sentimientos", ambas cosas son la economía fundamental del grupo (cómo no recordar de nuevo los mucho más divertidos "Colores" de Marsé en la "Prima Montse"). Parece que cuando Franzen vivió en Philadelphia, enmedio de una crisis inmensa, se encontró que necesitaba otra vez creer en algo - no me deja de sorprender que alguien en esa situación "necesite creer" y, zas, crea: no funciona así conmigo. Franzen describe su vida como "entrando y saliendo de la religión" y esto me deja muy sorprendida. Nunca lo hubiera dicho: siempre me ha parecido el típico "hombre blanco heterosexual liberal woke". Y esto me ha dado que pensar sobre "el autor y su obra" (hay sintagma más manido?), también porque acabo de leer una entrevista que le hace Adam Thriskwell a Enrique Vila-Matas y se pasan todo el rato hablando sobre esto (hay tantas perlas en esa entrevista que voy a tener que hacer un divague separado). O sea, ?se puede escribir algo De Verdad (y con esto no me refiero a que haya pasado, ya me entienden) desde algo que no sea la biografía? "Cuando un autor está escribiendo un nuevo libro, realmente está reflexionando sobre su propia vida y encontrando nuevas cosas nuevas dentro de sí mismo", dice Jonathan en una entrevista,

Y allí explica que quien le inspiró el tono del libro fue nada menos que Dostoievski, con su escritura carente de intención dogmática ni de adoctrinar a su lector. "Nadie jamás había presentado un mejor caso en contra la iglesia cristiana que el que hizo Dostoievski con Los hermanos Karamazov”, dice Franzen que ha metido desafíos a sus propias creencias políticas y religiosas en sus  novelas, por ejemplo en "Strong Motion" (1992), creó un predicador fundamentalista pro-vida y le dejó hablar, aunque sus simpatías estaban con los liberales. Lo importante es no acabar escribiendo una pieza de propaganda. “El arte no vive en los extremos de la convicción absoluta, se encuentra en algún punto de la incertidumbre”.

Qué puedo decir: esto es oro puro. La única voz atea como digo es la de Clem ("sigo mis propios principios éticos, no ningún Mandamiento"), y la tentación (mía, si yo hubiera escrito algo así), habría sido la de dejarle hablar, que él hubiera sido el "predicador" de mis valores. Pero un gran escritor deja hablar lo mismo a todos para que de esta manera se descalifiquen (según mi visión), pero me da que las personas religiosa no se habrán sentido ridiculizadas, sino más bien respetadas y reflejadas - claro que también hay varias ocasiones en las que los personajes recurren a Dios para lo que sea, y este no contesta (nunca contesta, a no ser que estés psicótico) y esto para mí resuena más que ninguna otra cosa (claro que el paisaje está en los ojos). Lo que queda claro es que la familia no es feliz (á la Tolstoi, todas las familias felices se parecen, ya se sabe, pero las infelices lo son cada una a su manera), y Franzen dice que todos sus libros abordan la cuestión de la infelicidad humana. “Si todos están felices, no hay historia”.

Y ya vamos por aquí, y todavía no he empezado a mirar las notas que tomo en las páginas en blanco del final del libro, y que aquí han sido dos carillas y un poco de la tercera. Voy a intentar, otra vez, ser sucinta. 

Drogas y enfermedad mental
Estos son temas que siempre aparecen en la literatura de Franzen. Cuando leí sus descripciones de trastornos psiquiátricos en "The corrections", me explotó la cabeza, como se dice ahora (hay emoji). Aquí es lo mismo, Marion, la madre, va a la psiquiatra a escondidas (otro dato interesante para entender el estigma sobre el tema en esa época-estigma que aún existe) y su experiencia allí no es positiva: si en previas ocasiones vivió la "insufrible condescendencia masculina", esta vez, que se sienta frente a una mujer, se siente como en una "amistad pagada". Hay su pertinente -si no algo manida- comparación con el confesionario católico o bien de la enfermedad mental con la macroeconomía (la gente maníaca durante periodos de expansión económica, desplomándose a la depresión cuando los mercados caen). En sus sesiones de terapia, la psiquiatra nunca opina o dirige, y Marion es incapaz de saber de dónde viene "su programa conceptual subyacente, si freudiano, o médico o político o lo que sea" hasta un punto en el que se da cuenta que Su Tema son las amas de casa hastiadas, todas cortadas por el mismo patrón, Talla Única, la hace sentir. Y ahí llegamos a...

Bodegón
Crisis de pareja
Encuentro muy triste la parte en la que se describe cómo Russ se siente repelido por su mujer, que no tiene nada que ver con la chica mona con la que se casó y se ha transformado, ahora con cincuenta, en una madre con sobrepeso y hartazgo -aunque es mucho más lista que él (por supuesto de esto él no se da cuenta, otro síntoma de su menor capacidad o tal vez de ser tío). Hay numerosas alusiones a esa repulsión física, que me chocan aún más porque el tipo es cura, la verdad. Hay una discusión en un punto entre la pareja en las que las intervenciones de ella son de enmarcar: "tira para adelante y mira si me importa", "no voy a dignificar eso con una respuesta", y depués de eso, ella comienza una actitud de pasotismo que es peor que la frialdad ("coolnes was worse than coldness"). Para explicarnos de dónde viene esa crisis, Franzen nos lleva en dos capítulos muy largos a los anios formativos de Marion y Russ. Marion vierte ideas interesantes ("Yo era culpable que es distinto de sentirse culpable. Es un dato objetivo"), pero la parte de Russ, que viene de una cerrada comunidad anabaptista, me ha aburrido. 

Enamoramiento
Este es otro recurrente de Jonathan, como el otro lado del espejo del hastío de la crisis que acabo de describir. En "Crossroads" este fenómeno-de-la-naturaleza ("viniendo de ella, eso era como ácido en su cerebro"-qué bonita descripción, á la Palahniuk, "escritura peligrosa", recordemos) ocurre en personajes de distintas generaciones ("cuando la aguja de su mente se había quedado atascada en un surco que tocaba Sharon") y de distintas maneras ("poniendo sal en su herida", más escritura peligrosa, os escuece como a mí?), y en todos los casos ayuda -o pone trabas, quién sabe- a su encrucijada particular. 

Los que se dejan llevar por este estado y enganian a su pareja son descritos como "débiles cuya vanidad necesita caricias", la falta de sentido de esa relación evidente para cualquier observador objetivo desde fuera, pero no para los que están metidos hasta las rodillas ("hablar de cualquier cosa que no fuera ellos dos iluminaba lo nada que pegaban"), o la descripción por parte de uno de los enamorados de lo que es normalmente un defecto como un valor ("Era inconcebible para ella que nadie se le pudiera resistir. Y esto, más que nada, le había enganchado a él. Quería más y más de su vanidad"), o de un beso ("la realidad de besarle era asombrosamente mejor que la idea de hacerlo"). En fin, solo se puede volver a los clásicos: quien lo probó, lo sabe.

Tenemos la guerra de Vietnam de fondo, y los padres de nuestra novela son "violentamente pacifistas". Cuando tu encrucijada personal es "matar al padre", lo puedes hacer de múltiples maneras, algunas más arriesgadas que otras. Hacerte del Madrid en mi casa sería un buen ejemplo, tal vez solo marginalmente menos arriesgado que alistarte para ir a la guerra. Siempre muy a favor de este rito de paso, salvo cuando nosotros somos los padres, que no hace ninguna gracia. Pero volviendo a la novela, he echado mucho de menos más conversaciones sobre este tema. Promete al principio porque hay una interesante en la que Sharon (personaje que me gusta, "una verdadera lectora, acostumbrada a la soledad, que prefería no tener amigos que tener a gente menos notable que ella"), la novia de Clem en la uni habla con desprecio de los "peaceniks" que miran con superioridad moral a gente como su hermano, que ha ido a la guerra, siendo buena persona pero sin educación superior, luego no ha podido pedir una prórroga, mientras que sus compas están fumando maría y follando en campus, chicos blancos de los barrios residenciales con sus pancartas con la pata de gallo. Y no solo era su hermano, sino chicos negros o nativos americanos que ni siquiera sabían que podían decir que no. Luego hay otra conversación con el padre ("la gente es cruel con aquello que temen amar"), que es en la que lo remata. Yo hubiera querido más de eso. 

Y de por qué hacia el final me quería ir de la visita
El principio del libro está lleno de energía: como he dicho, Franzen se pasa los primeros dos tercios introduciendo a los personajes y sus encrucijadas particulare. Dice cosas como "lo opuesto de lo intenso es lo cool" o "las palabras tienen su propio poder: crean sentimientos" y tantas cosas más que he subrayado y anotado y puesto astericos y "des" de descripción a su lado. 

Pero cuando llega a lo que los técnicos llaman el "acto tres de la novela", para mí empieza a perder interés a nivel ideas, porque gana velocidad narrativa. En ese acto -subpartes: "noche oscura del alma", la "secuencia climática" y la "resolución"-, particularmente la secuencia climática me ha aburrido, aunque hay una frase con la que me he quedado, cuando el vagón se para ese segundo antes de caer por la pendiente de la montania rusa. Y no porque no la haya oído nunca, o porque no me haya planteado alguna vez lo que representa, sobre todo pensando en la fragilidad de la vida humana, sino porque... no sé, aquí me ha tocado: "Y así empezó el resto de su vida". Qué vertigo.

El resto de su vida lo conoceremos en las siguientes dos novelas, en las que Clem, Becky, Perry y Judson serán adultos y tal vez estén en otras encrucijadas. O tal vez solo siendo humanos, con el vértigo que eso da, a veces.