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18 febrero 2024

La British Library o tener tan cerca *esos* manuscritos

El otro día estuve en la British Library: un festival. 
   
La entrada que da a la "piazza"
 
Nada más entrar en la piazza de la biblio te encuentras con esta estatua en bronce de Eduardo Paolozzi de 1995:  "Newton after Blake". Paolozzi fue uno de los padres del pop-art, un escocés de origen italiano que se inspiró en el famoso cuadro de William Blake de 1795: "Personification of Man Limited by Reason" que podéis ver en este divague titulado "El camino del exceso conduce a la sabiduría"Me encanta esta lámina con Isaac Newton desnudo sentado en una roca con musgo midiendo algo con unos compases. 

Pensaba que Isaac Newton tenía peluca,

Por dentro es una biblioteca moderna, con salas y salas y hasta escaleras mecánicas. Alguien pensará que es un gran almacén. [Sí: tiene tienda de recuerdos, tristemente y por supuesto. Recordemos que estamos en el país de los tenderos y del "Exit through the gift shop"]

A la dcha la cafetería, a la izda, la tienda
[pero se puede vivir sin esa tote bag]

Hay una exposición temporal de "Fantasía". Aparte de lo que leíamos todos en la adolescencia ("La historia interminable", "Momo"...), nunca he sido de libros de elfos, no me atrapó el mundo de Tolkien, ni el de C.S. Lewis ni el de Harry Potter. Hace poco lo intenté con un libro de relatos de ciencia ficción ("Exhalation" de Ted Chiang), leí unos cuantos, me aburría y lo dejé. No hay ni divague. 

Fantasía: el reino de la imaginación


Detrás de los pasillos de arriba, hay un atrio enorme con un bloque central lleno de libros antiguos. Alrededor hay mesas y gente estudiando, leyendo




La sala de "los tesoros de la British Library" es una gozada: tienen desde la Carta Magna, hasta textos orientales de hace siglos, pasando por biblias antiquísimas y el "Diamond Sutra" (sí, solo me sonaba el Kama Sutra, pero este enseña la práctica del desapego -la abstención del apego mental- y de la no-permanencia, y por lo visto es el libro impreso más antiguo que se conoce -la impresión estaba fechada el 11 de mayo de 868).​ También letras de los Beatles (a estas no se les puede hacer fotos)  y manuscritos de Jane Austen. Incluyo debajo mis favoritos:

Este es el volumen tres (de cuatro en total) de los borradores a mano de "Middlemarch" de George Elliot. Muchísima emoción.


Confound you handsome young fellows! You think of having it all your own way in the world. You don't understand women. They don't admire you half so much as you admire yourselves.”


“Explain! Tell a man to explain how he dropped into hell! Explain my preference! I never had a preference for her, any more than I have a preference for breathing. No other woman exists by the side of her. I would rather touch her hand if it were dead, than I would touch any other woman's living.”




Y el siguiente, unas páginas de mi admirado Oscar Wilde: "The importance of being Earnest". Con él, hay siempre tantas citas subrayadas que es complicado elegir...

I hope you have not been leading a double life, pretending to be wicked and being good all the time. That would be hypocrisy.”

“I really don't see anything romantic in proposing. It is very romantic to be in love. But there is nothing romantic about a definite proposal. Why, one may be accepted. One usually is, I believe. Then the excitement is all over. The very essence of romance is uncertainty. If ever I get married, I'll certainly try to forget the fact.”

"The truth is rarely pure and never simple.”

“I never travel without my diary. One should always have something sensational to read in the train.”

Estos dos siguientes son Sylvia Plath (mecanografiado) y Ted Hughes. Parece ser que re-usaban el papel escribiendo detrás de lo que había escrito el otro. Así la British Library obtuvo borradores de los dos de una vez. 



Born green we were
to this flawed garden,
but in speckled thickets, warted as a toad,
spitefully skulks our warden,
fixing his snare
which hauls down buck, cock, trout, till all most fair
is tricked to faulter in split blood.

Now our whole task's to hack
some angel-shape worth wearing
from his crabbed midden where all's wrought so awry
that no straight inquiring
could unlock
shrewd catch silting our each bright act back
to unmade mud cloaked by sour sky.

Sweet salts warped stem
of weeds we tackle towards way's rank ending;
scorched by red sun
we heft globed flint, racked in veins' barbed bindings;
brave love, dream
not of staunching such strict flame, but come,
lean to my wound; burn on, burn on.

(Firesong, Sylvia Plath, 19566)



Hay mucho más, pero termino con una debilidad mía: las sufragettes, y esto es una carta de 11 páginas de una de ellas, Annie Kennedy, al Primer Ministro de la época explicándole su trabajo y cómo creía que el voto mejoraría la vida las mujeres trabajadoras. 



Y, en serio, el último guilty pleasure que no me puedo resistir a poner por enésima vez: la estación de St. Pancras, que está justo al lado de la British Library. Para empezar bien la semana, divagantes....


16 febrero 2024

"How to have sex" (Cómo NO tener sexo)

"How to have sex" es la ópera prima de la directora Molly Manning Walker que ganó el "Un certain regard" -para películas con diferentes tipos de visiones y estilos- en el Festival de Cannes. No sé si se ha estrenado en España, ni cómo habrán traducido el título: ¿"Cómo tener relaciones sexuales"?. Tal vez sería más adecuado titularla  "cómo no tenerlas".

Si eres madre o padre de adolescentes, tienes que ver esta peli. Si eres adolescente, más (le han puesto "certificado 15" precisamente, según dice la directora, para que la vean los chavales también). Nosotros no conseguimos persuadir a Mini para que la viera con nosotros: ¿estamos locos o qué, cómo iba a ver una peli con el sustantivo "sexo" en el título con sus padres? Fair enough, lo pillo, pero no es lo que ella creía: su padre y yo terminamos ambos la peli hechos polvo, tirando a en shock. Después me puse a leer obsesivamente sobre la directora, la peli, las críticas,  todo -así sobrellevo el desasosiego. No sé si ahora tengo algo más claro, por eso necesito escribirlo. [Nota: el otro día escuché a un entendido que decía que un truco para manejar el estrés es "tener un diario". Totalmente, y no hace falta darle el "publicar", se puede quedar en borradores]

Creta es una isla maravillosa, pero hay que quedarse en el oeste. Malia es uno de esos resorts espantosos para británicos en el este, que es la zona a evitar, divagante. A menos que tengas 16 y sea el verano que has terminado tus GCSEs (los exámenes nacionales que tiene Mini este mayo-junio) y vayas con tus amigas para celebrarlo. Esta es la situación de tres chicas que van a pasar "las vacaciones de su vida" y allí... les pasan cosas. 

Vemos todo desde los ojos de una de ellas, Tara, que es la menos lanzada y todavía sin experiencia sexual. Luego hay una que es gay y lista, y la tercera tirando a cabronceta. Hay cierta presión en forma de broma por parte de sus amigas, rollo "de esta semana no pasa", presión que se pone Tara en ella misma por pasar al club de los experimentados, porque esto la hará más aceptada, más -esa palabra- popular. 

Enseguida conocen a los vecinos de habitación en el hotel con los que se hacen panda para salir por la noche, hacer el burro en la piscina durante el día y, sobre todo, en ambas situaciones beber como maníacos, como yo solo he visto hacer a los británicos. La idea de esas vacaciones agota ya solo de pensarlo a alguien de mi edad (o el ir al "festival de Reading" que es otro rito-de-paso para los que terminan GCSEs y con el que adivinen quien lleva dando la brasa unas semanas). 

Molly Manning Walker, la dire
La directora, que tiene 30, pasó un montón de veranos a esa edad recorriendo distintos resorts del desfase por el Mediterráneo. En una entrevista cuenta que en Magaluf presenció algo que sale en la película y en ese momento yo creía que era ficción. Me averguenza pensar que esto ocurrió en Baleares, pero allí una discoteca prometió "a holiday" (unas vacaciones) a la chica que subiera al escenario a hacer más felaciones. Hubo una, por supuesto borracha bordeando lo comatosa que se metió 24 penes en la boca ante el público para, como si esta humillación no fuera suficiente, después escuchar la "broma" de que "a holiday" era un cocktail, que pasara por barra. Esto ocurrió en 2014.  En la peli, Tara observa al chico que "le gusta" de la habitación de al lado subir al escenario a que se la chupen. 

Tara se va de la disco aturdida y confusa, vaga por las calles, se encuentra con otro de los chicos de la habitación de al lado y termina teniendo su primera relación sexual en la playa con él. Por explicar el contexto,  él insiste en bañarse juntos y pese a que ella dice que no, él la coge en brazos y se meten, ella tiene frío, no está a gusto. Una vez fuera, se besan en una hamaca y él le dice "Sí?" y ella contesta "sí". Hasta ahí todo bien, pensará el lector, pero quien ve la peli, sabe que no es así y va a ser imposible explicar con palabras cómo esta actriz -Mia McKenna-Bruce- consigue con su lenguaje corporal y su actitud dejar claro que está más que ambivalente. Cualquiera con un mínimo de sensibilidad ante esta escena lo verá claramente. La vulnerabilidad de Tara atraviesa la pantalla y una quiere, como si fuera tu hija, protegerla, darle un abrazo. 

He contado dos escenas en las que se está hablando de consentimiento: la primera no es complicada, es evidente que personas bajo los efectos de sustancias no pueden dar su consentimiento ni en el escenario ni fuera de él. Pero tal vez esté más borroso que cuando alguien no está a gusto, ni siquiera "sí es sí". Esto último particularmente es rompedor porque hay gente a la que incluso el "solo sí es sí" les parece demasiado: aquí Manning Walker te está diciendo que hacer el tick-box del "sí/quieres/te apetece", y obtener un sí cuando la otra persona claramente no te está dando ninguna otra señal de que quiere estar ahí no sirve. Básicamente, una relación sexual solo debería ocurrir cuando no podéis quitaros las manos uno del otro. La peli -cuyo gran tema es las sutilezas y claro-oscuros del consentimiento- es presisamente sutil y compleja. A Tara no la viola un extraño en un callejón oscuro: la mayoría de las violaciones no ocurren con extraños en callejones oscuros. 

Hay una cosa que esta directora hace muy bien: juega con el sonido, con la jauría de las discos o de los chavales gritando en colchonetas en la piscina, que de repente se comienza a oír distorsionada, con mucho menor volumen, como si estuviera bajo el agua, y todo parece raro. Ese es el punto de vista de Tara y hay bastantes partes de la peli en la que Tara está en ese estado de semi-disociación, y el sonido te arrastra con ella.

Y temes por ella: en ese momento quieres decirle, Tara, no tienes que hacer nada que no te apetezca, no has de hacer lo que ves en el porno o lo que ha visto el tipo con el que estás. No eres un rollo por ello, ni siquiera por no meterte en la playa de noche (curiosamente, en las primeras escenas de la peli Tara se mete de noche con sus amigas): tienes que poder decirle al tipo "no quiero meterme contigo". Y luego, aunque te estés besando en la hamaca, puedes en cualquier momento decir que no, y que te dejen en paz sin acusaciones, sin reproches. Sobre lo de parar una relación sexual, hace a
ños debatimos en el divlog sobre el famoso relato del Newyorker publicado en 2017, en plena ebullición el concepto del consentimiento sexual. Se titulaba "Cat person" y si el otro día dije que terminé una novela de Highsmith con taquicardia, eso no fue nada con lo que experimenté leyendo "Cat Person". Ahí se entendía muy bien cómo a veces es difícil parar una relación sexual que te había apetecido hasta ese justo momento. Pero además, en "how to have sex", está claro que la mayoría de las chicas de 16 no tienen los recursos ni siquiera el vocabulario para decir lo evidente, "mira, lo siento, es que no quiero seguir", y no sentirse aguafiestas, uncool, un rollo, una estrecha, una cobarde. Solo es pasado el rato, cuando el tío camina solo varios pasos delante de Tara, como si se hubiera quitado de encima una necesidad fisiológica más, cuando Tara se da cuenta de que no quería eso. El sexo no es una necesidad como mear o vomitar: implica a otro, ding-dong. 

¿Se puede apuntar a los chicos en este caso? Son educados en una sociedad donde han de ser los que inician, los que insisten, los machotes, los que creen que "no" es "has de insisitir más". Eso, hace 30 años. Hoy, además de todo esto, está el porno: hay que actuar esos escenarios que, ya os lo digo, a la mayoría de las chicas no gustan. Nos da asco, nos duele, nos humilla. Habrá excepciones, claro, hay mujeres que ha comprado tanto la moto que se hacen creer que están liberadas por comerse 24 pollas en un escenario, pero eso no es liberación ni empoderamiento. La única liberación y el único empoderamiento es la que te da tu nónima a fin de mes.

A los que sí podemos apuntar sin ninguna duda es a tod@s aquell@s que rechazan que a sus hij@s se les "adoctrine" en el colegio con temas como la educación sexual que incluye las complejidades del consentimiento - claro que muchos de ellos entregan a sus hijos a la Iglesia Católica, la mayor Organización de Pedófilos del Planeta. Educación y más educación, tal vez un día, pero no vienen buenos tiempos. 

El consentimiento es algo escurridizo y complicado en teoría y más en la práctica. Requiere estar atento a lo que siente la otra persona -y que te importe- y no asumir que por haber pasado el ritual del "sí?" ya está todo bien. En esta peli se ve claramente cómo salir de una situación de esas no es fácil, igual que se entendió, por fin, que alguien puede entrar en shock en situaciones como las de "la manada". Creíamos que se había avanzado porque el "con esa minifalda se lo ha buscado" ya no sirve en un juicio, ni siquiera en la conversación de un bar, pero hay mucho que hacer. Y eso se hace en casa, en la escuela, con libros y con pelis como esta. 



12 febrero 2024

Tom Ripley (Patricia Highsmith, c'est toi?), el glamour del viaje en 1950 (sulla Costiera Amalfitana) y caracoles en el sujetador

 Nunca hasta ahora había leído a Patricia Highsmith: en mi mente era una escritora "de género", pertenecía a la sección thrillers de los aeropuertos. Sí, había visto "Extraños en un tren" y las versiones de "El talentoso Mr Ripley" de René Clément en 1960 ("A plein soleil") y de Anthony Minghella en 1999. Pero ni siquiera sabiendo que el protagonista, Tom Ripley, era un psicópata -no solo un interés profesional mío, el concepto tiene hasta distintivo en el divlog- me dió por leer a Highmisth. Hasta ahora. El denotante fue "Saltburn" , la peli de Emeral Fennel, de la que hice un divague cuyo mayor -tal vez único- mérito consistió en evitar el título del 99% de las críticas: ("Saltburn: Ripley se encuentra con Retorno a Brideshead"). Así fue como empecé con "The talented Mr. Ripley". 

Y, wow: hace tiempo que no terminaba un libro con palpitaciones -físicas, no metafóricas. Las dos últimas páginas las hice como si fuera yo, en lugar de Ripley, la que tiene que enfrentarse a la poli en la frontera. Esto me interesó mucho porque aseguro que durante toda la novela no sabía -y sigo sin saber- si quería que Ripley "ganara" o que le pillasen. No es inusual que una se identifique con los antihéroes (¿quién no quiere que Aníbal se coma al Dr. Chilton tras a escena final de "El silencio de los corderos"?): claro que sí, a veces vamos con el malo. Pero en el caso de Ripley, ¿con quién he ido? 

Mid-century glam en Amalfi:
qué puede ir mal?
Atención, el párrafo que sigue es un spoiler del final, pero no de la trama (no resumo novelas pero en este caso además sería particularmente aburrido por razones que se verán luego). Intento explicar mis elevadas pulsaciones: cuando leía no recordaba el final de la peli de Minghella (que es el del libro); de ella, solo recordaba a los actores, que se puso de moda aquel verano la ropa de los 1950s (como dictan las revistas de moda periódicamente cuando sale una peli - hasta de la "María Antonieta" de Coppola y todes nos compramos una peluca) y la maravillosa Costiera Amalfitana, donde fuí con Fashion dos años depués (no duden: con similar nivel de glamour, con ella ya se sabe). Sin embargo, recordaba perfectamente el final de "A pleno sol" que vi de niña o adolescente tal vez en "Sábado Cine": aquí a Ripley le pillan. Es interpretado por el guapérrimo Alain Delon y, aunque igual que en el libro mata a su amigo rico Dickie en un barco, aquí el cuerpo se enreda con la hélice y sale al final. Sé que me impactó porque aún recuerdo la imagen, la escena, tengo el fotograma del bulto envuelto bajo el barco aún en mi cabeza. Durante mi lectura no sabía que el director francés no quiso dejar la peli con un final tan sin enseñanza como hizo Highsmith, pero sí que hay más novelas de Ripley, luego se pueden sacar conclusiones. Será por estos recuerdos o por mi ambivalencia con Ripley, el final fue para mí algo de montaña rusa. 

Psicópata y guapo=
desaconsejo

Como digo, lo que más me ha atrapado del libro no es su trama, que en muchos momentos me ha parecido "maletines" ("entonces Fulanito va a nosedónde y le dice algo a nosequién y el pasaporte y el salvoconducto nosequé pasa con ellos"):  una serie de hechos encadenados (cine de acción) que a mí personalmente me aburren, aunque me hago cargo que son el esqueleto de la novela, la percha donde se cuelga algo más. Si ese algo más no me interesa o es inexistente, entonces la novela no es para mí. Prefiero una novela en la que no pase absolutamente nada, pero que formalmente me atrape, o bien que esos temas de fondo me toquen, antes que una que me cuente una series de hechos, una historia, sin más. El otro día leí un trozo de una carta de Evelyn Waugh a su mujer -tirando a brutal, pero qué cierta- que resume este principio: 

"Darling (...), do try to write me better letters. Your last, dated 19 December received today, so eagerly expected, was a bitter disappointment. Do realise that a letter need not be a bald chronicle of events; I know you lead a dull life now, my heart bleeds for it, though I believe you could make it more interesting if you had the will. But that is no reason to make your letters as dull as your life. I simply am not interested in Bridget’s children. Do grasp that.

Pero divago. Decía que esta novela tiene algún punto "maletines", pero se ha salvado por observaciones como estas: los contrastes entre Europa y América, porque según Highsmith, en el viejo continente el que haga frío en las casas se considera chic, no nos preocupa que el tapizado del sofá esté devorado por los gatos y nadie te ayuda por la calle. La panoràmica de la vida de los expatriados allì, el evidente servilismo y deferencia para con los americanos, los ingleses qe vestìan con ropa italiana mientras que los italianos presumìan de tweed inglés (que Ripley sospecha aún fabrican en la isla solo para vender a los extranjeros). Mientras avanzo en la lectura me planteo, ¿qué debía ser no ya solo viajar, sino irte a vivir a Italia en los 50? (o aún mejor, a una isla del Dodecaneso, como el libro que estoy leyendo ahora- divague próximamente en su quiosco). Hoy está todo masificado de gente molesta, chusma en el fondo como nosotras, porque de haber nacido en los 50 no habríamos tenido dinero para viajar. Tal vez por eso, los que lo hacían exudaban glamour, eran la élite. Hoy, con todo democratizado, nada tiene interés. 

(Una escena de la peli de Minghella, porque me encanta esta canción 
-aún más la versión de Yolanda-be-cool-, y porque me encanta la vida de estos tres)

Decía que se ha salvado por lo de arriba, por hacerme viajar a la Costiera Amalfinata de la época -que ya me pareció de las más bonitas del mundo en 2001, pero sobre todo por las descripciones de cómo opera un psicópata vintage. No he podido evitar leer la novela como si fuera una historia clínica y es en la psicología de Ripley donde mejor me lo he pasado. Tal vez esto no sea normal, pero es así: yo iba poniendo una "p" dentro de un círculo en los márgenes cada vez que me encontraba con la descripción de un rasgo o un comportamiento psicopático en Ripley. Tengo infinidad de ejemplos y es un tributo para Highsmith porque este libro se publicó en 1955, cuando vale, Hervey Cleckley ya había publicado su clásico "La máscara de la cordura" ("The mask of sanity: An Attempt to Clarify Some Issues About the So-Called Psychopathic Personality") en 1941, pero el conocimiento que se tiene hoy en día del comportamiento psicopático está años luz de aquella época -sobre todo si eres divagante y groupie de la sección con el distintivo "psicopatía"

Highsmith describe muy bien la naturaleza "errante" del psicópata en Ripley, su oportunismo ("Mr Greenleaf was such a decent fellow himself, he took it for granted that everybody else in the world was decent, too. Tom had almost forgotten such people existed") a la vez que casi patológicamente optimista ("algo saldrá, siempre surge algo"), su aburrimiento vital ("todo tan simple que le aburría"), su habilidad para mentir y fabular (y se obliga a representar la mentira para que creyéndosela él mismo, se haga más verosímil), el hecho de que no puede relacionarse profundamente con nadie, la continua búqueda de excitación (la anticipación mejor que la experiencia), su encanto superficial que usa para divertir a los demás. Hay un déficit de los psicópatas que se ve muy claro: en contraposición al resto de los mortales, no se arrepienten, no se lamentan por decisiones equivocadas. La mayoría tomamos decisiones basadas en el "anticipated regret" (o sea, anticipamos las consecuencias emocionales a futuro de una decisión que tomamos ahora, por tanto solemos tomar las decisiones de menor riesgo). Pero los psicópatas son incapaces de simular potentiales futuros y cómo se pueden sentir en esos futuros, por eso Ripley toma esas decisiones tan locas y en apariencia "valientes". En un punto dice "el riesgo es lo que lo hace divertido". Describe también muy bien un síntoma que los psiquiatras conocen bien, la desperzonalización ("se vio a él mismo como si estuviera fuera de sí mismo, viendo la escena") o un principio que la neurociencia está hoy en día demostrando con sus experimentos (eso de que si sonríes te sientes mejor): "If you wanted to be cheerful, or melancholic, or wistful , or thoughtful, or courteous, you simply had to act those things with every gesture". 

Pero no es un psicópata de libro: algunas veces experimenta ansiedad (aunque, en contraste con lo que se creía, hay nuevas investigaciones que están demostrando que algunos la sufren), y otras muchas no lo describe con la grandiosidad típica de la personalidad psicopática, sino más bien como un ser acomplejado y con sentimiento de inferioridad, aunque todo el tema de la clase social a la que él intenta aspirar no es utilizado por Highsmith en ningún momento como crítica social - que nadie espere encontrar ningún comentario político en la novela. Al principio, cuando está embarcado cruzando el Atlántico hacia Italia Ripley llora, se siente culpable y con miedo. En otros puntos, Highmisth dice que "se siente inseguro, se odia a sí mismo". De hecho, cuando después de haber hecho el papel de Dickie -su amigo rico al que se ha cargado y ha suplantado- , tiene que volver a hacer de Tom Ripley, lo odia: otra vez ser ese mediocre que no anda erguido y carece la confianza de Dickie, otra vez ese patético arribista. 

Todo esto me ha dado que pensar si a Highsmith, pese a haber intentado un retrato psicológico que es un cuadro al óleo, al final no le ha salido perfecto - o tal vez quería hablar de un tipo que no es psicópata pero que simplemente se quiere poco a él mismo y una cosa lleva a la otra? O un tipo que quiere la buena vida, y mata -sin acritud, no es nada personal- a quien se le pone de delante?
"He hated becoming Thomas Ripley again, hated being nobody, hated putting on his old set of habits again, and feeling that people looked down on him and were bored with him unless he put on an act for them like a clown, feeling incompetent and incapable of doing anything with himself except entertaining people for minutes at a time. He hated going back to himself as he would have hated putting on a shabby suit of clothes that had not been very good even when it was new. His tears fell..."
Esta descripción de Ripley que a ratos se cancelaba a sí misma me ha desconcertado y no solo por sus contradicciones, sino también porque Highsmith en ningún momento trata de reflexionar sobre sus motivos, la etiología de su comportamiento, sus sentimientos más profundos: ella describe lo que hace, y ya. Mientras leo, quiero sucumbir un poco en ese viejo placer culpable  de pensar que la autora se ha inspirado en sí misma para escribir a Ripley. Los psicoanalistas lo llaman "sublimación". 

Ahí donde la veis, Highsmith lleva
 unos cuantos caracoles 
en el sujetador
No he llegado a leerme el volumen de los diarios de Highsmith editado por Anna Von Planta en 2021 [se leyó más de ocho mil páginas y le ha quedado un resumen de más de mil, para que os quejéis de este blog], pero ya había oído anécdotas personales de la autora que involucraban caracoles -sus animales top de companía-, había visto "Carol" de Todd Haynes -basada en un relato suyo autobiográfico titulado "The price of salt". Highsmith era lesbiana, lo tuvo que publicar bajo seudónimo-, y me sonaba que era racista, antisemita, e incluso anti-feminista (que para una mujer gay no deja de ser una broma). 

Von Planta se encontró los diarios y notas en un armario y en ese texto se muestra cómo "la vida se filtró en su ficción". Para muchas de nosotras, leer "cómo se filtra la vida en la ficción" de alguien que te apasiona sería un sueño. Si ya enloquecemos con tener delante -detrás de un cristal de seguridad- un manuscrito de George Elliott... (más de esto otro día). Festival del fetichismo. 

Para muestra de su estado mental, en sus diarios escribe cosas como “I don’t really want perspective, except my own” o en 1954, "me estoy volviendo un poco rara, personalmente". Con esta me identifico plenamente: “One of those days when I made dinner. And I will say here and now: it’s not worth the trouble.”  Durante los años tuvo hordas de amantes [hacía ránkings en una tabla: qué hubiera hecho hoy con excel] pero muchas luego se casaron y odiaba a las mujeres que buscaban marido (se ve claramente su desdén por Marge, una de las protas de esta novela). Tampoco le gustaban los tipos diletantes, hijos de papá como Dickie, pero sentía debilidad por los antihéroes, los que vivían en los márgenes de la sociedad [“People dancing around the fringes of the law, living purely by skulduggery, are my delight!”], los seres confundidos sexualmente (el mar de fondo homosexual en Ripley es un clamor), los solitarios, los outsiders: o sea, ella misma. 

Muy atrapada por el tándem Highsmith-Ripley, caigo en el error que odiamos los que escribimos -que nos pregunten quién es quién-, el de pasar demasiado rato en internet mirando imàgenes de Amalfi y Positano, y el de encontrar algunas fotos de le sorelle sulle costiera de hace tannnto que podían bien ser los 50... 

Fashion et moi en Positano
circa 1954




07 febrero 2024

Todas las bellezas, algunas fealdades


Están tus labios a la moda?
Encontrar la belleza ha sido una obsesión por parte de todas las culturas en todos los momentos de la historia. Tendemos a pensar que lo hemos inventado todo nosotras, pero qué va: nihil novum sub sole. Las búsqueda no ha cambiado, solo los ideales de lo bello. 

Preocupada por otros temas me metí en una exposición de la Wellcome Colletion titulada "The cult of beauty" ("El culto a la belleza") y navegué como pude por las salas oscuras, donde se hablaba de los ideales de belleza, de la industria de la belleza y de subvertir la belleza. Y nada de esto me sacó exactamente de  la realidad, más bien al contrario.

Algo que llevo en la cabeza estos días es la sentencia a un par de adolescentes de 16 que cuando tenían 15 planearon el asesinato de una chica trans de su misma edad, y la mataron a puñaladas. Esto pasó hace un tiempo, pero ha sido ahora cuando la jueza, aparte de la sentencia, ha decidido que sus nombres e imágenes se difundan -normalmente en menores de 18 no está permitido en este país.  Se sospecha que ambos asesinos tenían algo de neurodiversidad, aunque solo está confirmado que el que "seguía" tiene un diagnótico de autismo. La transfobia parece que fue una de sus motivaciones, se dijo. Los crímenes ocurren en un contexto, en un zeitgeist particular: una sociedad tránsfoba genera este tipo de monstruosidades. Y también explica la gran tasa de suicido en adolescentes trans: Estibaliz Urresola se inspiró precisamente en el suicidio de una adolescente trans para su película "20.000 especies de abejas". Me alegro que esté recibiendo este reconocimiento, porque historias como la que cuenta esta peli puede hacer pensar, y empezar a agrietar las opiniones transfóbicas en gente que las tiene por desconocimiento, porque no han conocido esta realidad. 
El hermafrodita durmiente

En la expo, hay bastantes objetos que hacen referencia a la belleza del "fuera del canon", incluyendo el tema transgénero. En la primera sala me encuentro con una escultura romana del Siglo II titulada "Sleeping Hermafroditus", y explica "es una de las muchas representaciones de Hermafroditus,  el dios hijo de Hermes y Afrodita que es mitad femenino mitad masculino" y la historia de su creación está en la Metamorfosis de Ovidio [ "no eran dos, sino una forma doble, de modo que no puede decirse ni mujer ni hombre. No parecen ninguno de los dos y son el uno y el otro"]. "Beauty & gender boundaries" ("Belleza y límites del género"), se titula esa zona: luego hay una foto que es una "performance" del artista (un tal Cassils) en 2016, que se sometió a un un régimen de body-building estricto para transformarse en un físico "transmasculino". La imagen fue retirada por el gobierno alemán por considerarla pornográfica: en aquella época esa decisión se consideró homófoba, hoy se considera tránsfoba. 

La performance de Cassil, día 160,
censurada por el gobierno



El marido, que se creía fkin Brad Pitt,
llevaba a su mujer a que la mejorasen
Sigo en la misma sala y hay un cuadro de lo que fue un panfleto de un tal Paulus Furst (1650) que me encanta: "maridos llevando a sus mujeres feas a un molino para que las vuelvan guapas". O sea, transforma "mujeres viejas, feas, grunionas y adúlteras" en chicas "de mejor ver y fácil gobernar". A su lado hay otro de una mujer mayor mirándose al espejo: aumento de edad y disminución de belleza ha sido una constante, conectando fertilidad con guapura. Esto siempre me ha parecido un temazo porque creo que cada edad tiene su belleza y me fastidia cuando la gente dice "de joven fue muy guap@": hay gente que aún lo es con 90 y gente que está mejor a los 50 que a los 20. Ah, y no olvidemos otro punto clave, babies, relacionado con la edad como es el pelo (otro símbolo de fertilidad): yo siempre pensaba que cuando una "se hacía mayor" se cortaba el pelo, una melenita manejable. Nunca definí lo que era "mayor", han ido pasando los anios y, aunque alguna vez me he cortado el pelo por cambiar, sigo llevando el pelo largo.


Rosa de Lima, hasta las suelas
de mis zapatos te echan de menos
Otro de los temas de los periódicos que se vino conmigo a la expo fue el ataque del mièrcoles aquí cerca de casa. Un hombre echó ácido en la cara de una mujer y sus dos hijas: siguen las tres en el hospital y de las heridas de la madre se dijo que no eran "life-threatening but life-changing". O sea, heridas que le van a cambiar la vida. Todos los ataques son terribles, pero la crueldad de ese tipo: "life changing". Porque él creía que era suya, como en 1650: no me saco a esa pobre mujer de la cabeza. Entonces, ahí delante: un cuadro de Santa Rosa de Lima (prima lejana), que por lo visto se había aplicado granos de pimienta en la cara para desfigurársela, de tan guapa que era, "para demostrar su humildad". En fin: otra mística de la época que hoy clasificaríamos con distintos códigos del CIE-11, como ya hablamos aquí de la "Anorexia Mirabilis".


Hay una sección de "belleza racializada" : ahí está Josephine Parker y sus bananas, pero también ideas perturbadoras como que las mujeres negras eran prácticamente invisibles en el pasado. Aún hay mucha presión para que conformen con el ideal de belleza caucásico:  yo aprendí mucho del pelo con el libro "Americanah": todas las pobres que tienen que estar continuamente "relaxing" su pelo (planchándolo). Hay una foto que muestra cuando en los 70 hacían sus propios consursos de belleza, aquí en Londinium. No podían "competir" con las blancas, por lo visto (cuando tengo claro que una persona negra guapa da mil vueltas a cualquier blanco). Recuerdo la época de los "concursos de misses": otro espanto que estaba perfectamente institucionalizado y aceptado. El verano de mis 15 estaba de campamentos en Galicia y una noche se les ocurrió nombrar a "Miss Campamento" (imaginen: monitores cualificados planeando eso como actividad educativa de una noche). Yo me quise morir y desde el principio me negué: con una amiga nos escondimos y recuerdo estar en el bosque esperando a que terminase el "desfile" (sí, había que desfilar). No tengo palabras, pero en aquella época fuimos las raras y nadie entendió nada. 


Muchas de las intervenciones que hoy ocurren en el mundo cosmético se iniciaron con la medicina. Y la medicina -la cirugía- ha entrado de lleno en este negocio. Hay un par de imágenes que no voy a poner, cada una por su razón: una operación de "lifting" facial, cuando estiran (qué espanto, me deja mareada) y una sala hospitalaria en Brasil -ese país donde la clase media y alta está toda operada- llena de cirujanos de verde que miran al que debe ser el cirujano jefe, que parece Jordi Pujol, explicándoles cómo le van a meter silicona a una chica joven en tetas, con su mano en cuenco sobre una (esta foto es impactante: la vulnerabilidad de la chica semidesnuda frente a ese grupo de tíos). 

[Os hago un favor no poniendo esas fotos]

Al final hay una sala que ha sido diseñada como si fuera el baño de una discoteca: frente a los lavabos, donde normalmente están los espejos que te muestran el zombie en el que te has convertido ya para las 3 am, han puesto unas pantallas donde se reproducen recortes de periódicos e historias de Instagram y Tiktok. Me escandalizo: debe ser que veo poco IG y afortunadamente mi algoritmo no me manda esas historias de maquillaje o de ponerse culo brasileño (pero tambièn: por què me manda recetas?: basta!). Me doy la vuelta y en toda la pared posterior están proyectando la playa de Ipanema, o Barra da Tijuca: estarìa mirando los rulos (olas) un rato. Estamos en una sociedad ensimismada con estas mierdas. Salgo de esa sala como la zombie del club.

Esos momentos a las3 am en el banio de la disco
en los que te haces amiga de desconocidas

Y de ahí a la calle, que sigue con el cielo gris del pantone más feo que solo Londinium puede preparar a veces, casi sin esfuerzo. A mi derecha un sintecho, a mi izda la estación de Euston. Dentro de mi cabeza, tengo una proyección continua de la exposición, la mente llena de mártires que se desfiguran por Cristo o por el selfie perfecto que colgar en redes sociales, de delirios de una sociedad tras otra, a través de los kms y el tiempo, de inseguridades y falta de amor, de gente que ni ahora ni nunca entendió el "vive-y-deja-vivir".