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27 octubre 2020

40 secciones del magazine diario

Aún quedan algunas partes de la vida que no se escriben, que son para hablarlas.  Mi mejor momento del día es por la tarde-noche, cuando por fin nos ponemos al aparato con Fashion, la otra "chica del cable" (así nos llama su novio JAL). Hoy,
ese bebé me solo me dejaron coger sentada (no lo fuera a tirar)  cumple CUARENTA.

Pero de qué habláis tanto? pregunta el mundo. Lo que no saben es que lo nuestro no son simplemente llamadas, sino un magazine vespertino con "secciones". Potencialmente darían para un blog aparte, pero probablamente, a falta de contexto, estas cosas solo nos hacen reír a nosotras.  

Pero hoy, para semejante efemérides, como ya he escrito de Fashion por activa y pasiva, se me ha ocurrido hacer un listado (ah, a quien no le gusta un buen listado) de los CUARENTA principales temas de nuestras conversaciones. El divagante con dos dedos de frente probablemente lo dejará aquí (y quién puede culparle). El divagante kamikaze podrá experimentar lo que hasta ahora solo JAL, el Peda y Mini escuchan de fondo regularmente. Como diría Mini, vamos p'allá!

1. Nara
Nara, Nariska, Ruedines o la más  bella y ágil miembro del género perruno. La admiración que causa entre propios y extraños, que hasta nos paran por la calle. 

2. Los jekes y la jekería, donde se van a servir enseguida las gambas
Fashion y su novio JAL (el Joven Artista Local) son en la familia "los jekes". Se lo puso el Peda hace años porque eran "los jóvenes que están empezando" > "jovenes que" > jeques (el icono del grupo es un jeque árabe, obviamente). Ya 40 y siguen "empezando" en la jekería,  su casa que pretenden está en Barcelona, pero por sus horarios sabemos que en realidad está sita en la Avenida Corrientes, Ciudad de México. Un tema frecuente de conversación es "cuándo se sirven las gambas en el DF?" (cuándo se cena). Esta (no sé cómo llamar al recurso estilístico, metáfora?) viene de hace mucho, un día que Fashion habló del tiempo que les costaba cenar, a lo que se le espetó: "qué pasa, cada noche estáis pelando gambas?" 

3. Vidas bizarras (VB)
Una de nuestras secciones con más éxito, Vidas Bizarras gira alrededor de gente de nuestro entorno cuyas vidas nos parecen incomprensibles, extremas, o como el nombre indica, bizarras. 

4. Famosos Vetústicos
Gran sección. Fashion conoció durante sus anyos de formación vetústica a una serie de artistas de la ciudad del viento que han terminando publicando (Irene Vallejo), dirigiendo (Paula Ortiz, Pilar Palomero), componiendo (el Pequeñnio ruiseñor), o liderando un blog de éxito (Di Vagando).  Estas conversaciones se jalonan con "ah, oh", "me pinchas y no me sacas sangre" para terminar con reflexiones existenciales sobre (su) éxito y (nuestro) fracaso.  

5. Cronologías
Esta sección la recomendamos, tal vez la patentemos: cuando se acumula la información, cronologías es una fácil manera de ordenar mentalmente la agenda de la llamada. 

6. Fauna de Vetustilla de la Torre
Nuestros desiguales intereses en los avatares de la gente de Vetustilla de la Torre, ese pueblo infame. Fashion se tuvo que ir del grupo de whatsapp de su peña azuzada por banderolas de Ejpaña y demás imaginería.  

7. Crimen Perfecto
No puedo escribir mucho más, pero básicamente sección que gira en intentar disuadir a Fashion de convertirse en Beatrix Kitto. 

8. Poniendo al día mi slang 
Cuando has vivido tantos años fuera de Ejpain, necesitas a "gentejoven" que te ponga al día de la última jerga de la calle (y música!). Gracias a Fashion yo he aprendido, usado y dejado expresiones como "no me ralles", "mátame camión", "me dejas muerta marica".

9. Todos eran PDs
Esta es una sección clásica, que homenaje a la también clásica "Todos eran valientes". PD es el acrónimo de Personality Disorder (Trastorno de la Personalidad). Y nos rodean. 

10. Mientras la ciudad duerme
La infame Fashion se cachondea de mi insomnio ocasional con una cancioncita de su invención que siempre empieza así "Mientras la ciudad duerme, hay alguien entregado a los clásicossss/corriendo por el parque (este es el Peda,  aclaración necesaria)/loquesea".

11. El sillón
Esta sección fue vetada durante un tiempo. Fashion aseguró no soportar un minuto más su rol de asesoría de sillón. Por fin, el sillón se compró el pasado verano. Sección extinta pero que se renueva.

12. Tejidos
Pero volvió a asesorar en la recta final, posiblemente porque hablé de las posibilidades de tejidos del sillón. A Fashion le fascinan las composiciones de los telajes. En otra vida la imagino re-encarnada en chino a su paso por Samarcanda en caravana de la ruta de la seda. Conoce el nombre de todos los tejidos, mientras que yo, de la Yaya, solo me quedé con "piqué". 

13. Es una peste
Esta sección se refiere a un desorden que como hermanas compartimos: el Trastorno de Hiperactividad e Inatención. A menudo nos hace hacer cosas terribles, y no somos de fiar. Pero ninguna como comprar varios billetes a Bruselas en lugar de a Viena. 

Atención a la paradoja: odiamos los gatos (somos del equipo can) pero a su vez Fashion "es gato". Escenario: playa paradisíaca,  "se metió el gato?". No. 

15. La comunidad
Esta sección está un poco de capa caída, pero tuvo mucho interés. Los Jekes viven en un edificio -según ellos- lleno de enfermos mentales alojados por Servicios Sociales. Hay uno que se da palmadas en la pierna frente al ordenador, y resuenan en el patio interior. También les "quitaba" siempre el ascensor, hasta a las 5 am. Aún se le ha visto vestido de Darth Vader. 

16. Foodies
Los Jekes son foodies. Cuando vienen a Londonium, hay que ir de restaurantes. JAL es "Guía local nivel 6". No escribiré más de comidas. 

17. La cueva de Alí-Babá
Los jekes tienen un armario en la cocina que responde a este nombre. Así como en la estación de Vetusta se fabrica el frío, aquí se fabrica bollería industrial para toda la provincia de Barcelona y parte de Tarragona. 

18. Fundido en negro
Fashion es muy impresionable. No hace falta que mire,  solo conversaciones de temas gore la marean. Ha llegado a desmayarse, lo que llama metafóricamente "fundir a negro". Hace unos días me dijo que no le enviara algo porque al abrirlo iba a "fundir a negro en el buso", pero ya se estaba mareando porque lo que dijo fue "fundo a buso en el...".  El otro día, para ponerse la vacuna de la gripe, se la encontró la enfermera echada en la camilla. "No te pongas cómoda". "Pero si me dejas echarme para la sangre". "Pero esto es distinto".

19. Especialidades
Este punto me lo anota el Peda. Que he de mencionar que Fashion insiste tiene unas especialidades culinarias que nunca nadie ha probado. 

20. Dedicación exclusiva
Fashion es muy antipática, porque en lo alto del confinamiento, no me dejaba hablar con ella mientras hacía pasos por las escaleras. Nunca recibí quejas ni de mis padres ni de mis suegros, pero según Fashion "jadeo". Ya ni respirar puedo, que se me acusa de estar haciendo aerobic. Tampoco le gustan los sonidos de ollas. 

21. Moda (Fashion &  Poderío)
Conversación ritual en la que Fashion anuncia la nueva tendencia y yo seguramente digo que no me gusta.  En este tema coincide mucho más con Mini (que es su hija, no la mía, ver siguiente).

22. Mini es su hija
Fashion vio "El golpe" del orden de 400 veces (ji, los 400 golpes) en su infancia. Se sabe trozos de memoria que repetimos de vez en cuando, generalmente para referirnos a ella misma o a Mini: "trampeando por esos pueblos de inmigrantes, siempre con la poli pisándole los talones", siendo gente del hampa. 

23. Qué gran show
De nuevo un tema que con la amenazante menopausia e implacable vejez va disminuyendo en frecuencia, el repaso a tíosbuenos. El título de la sección viene por un personaje de serie que veíamos de teens, "Melrose Place" donde el guapo se llamaba "Grant Show" y en los títulos de crédito salía sin camisa abriendo un frigorífico. En ese momento exclamábamos: "sí que es un gran show!". Otros laureados han sido Russel Crowe en "Gladiator", o para Fashion solo ese lánguido llamado Ryan Gosling.  La última adquisición Jordi Cruz, con esa voz de galán.

24. No me enredarás
Innumerables ocasiones en que he intentado que Fashion abra un blog, por lo que me río cuando le leo. Pero "no me enredarás".  Esta frase aplica a muchos otros temas.

25. Fashion, esa desconocida
Estas tres han sido aportaciones de JAL, para mí desconocidas (luego no han sido estrictamente sección telefónica, pero lo serán, y volveré para contarlo): Una : su teoría de que Ovidio inventó el amor verdadero (por qué hablará de esto con su novio y no con su hermana?). Dos: "ella inventó el triki triki triki mon amour", escribe JAL asegurando se refiere a la canción de Demis Roussos (ídem anterior paréntesis). Y tres: Qué habilidad elegirías si pudieras elegir? bien, yo no sabía que MI HERMANA QUERRÍA SER GUITARRISTA EN UNA BANDA DE R&R, ouó. Y siguiendo con Lokillo, otra pasión de Fashion es la protagonista de una de sus canciones... "Siempre quise ir, a LA, dejar un día esta ciudad..."

26. Barcelona
Pero yo no creo que quisiera dejar Barcelona, "la ciudad mágica". 

Y hace un momento que me ha dejado
aquí en la ladera del Tibidabo
el último Gosling que vino a probar 
el asiento de atrás 

27. Quizás el vermut me ha hecho recordar...
Se preparan unos vermuts tope cabezones, recordemos esas comidas posteriores vuelta al aire, y las siestas horrorosas de después. El Bayliss es otro interés especial.

28. En un viejo Cadillac segunda mano... (la mecánica)
Bueno, ya dejo el rollo Lokillo, pero es que ahora toca el transporte. Fashion tiene un Mini Cooper color hueso (? ella me corregirá, es como las telas) hecho un pincel. Fashion ama a su coche y siente pena por el mío (también Mini pero como el Cadillac, segunda mano, ya muy cascado):  "ese coche, qué buen resultado ha dado, con lo mal que lo tratas". Fashion es medio mecánica (a fuerza de coches viejos históricos) y da grititos cuando digo que no sé medir lo que me sugiere. 

29. El pádel
Fashion juega al pádel, nivel leyenda y, bueno, no hay más preguntas. 

Aquí pasábamos vacaciones con la Yaya de peques, y más tarde ha sido "la vuelta a la naturaleza" y el "templo foodie" de los jekes. Todos amamos esta zona y a menudo hablamos de la siguiente vez que nos vamos a reunir allí (la última en su cumpleaños de 2018, snif).

31. Festival del emoji
Vale, esto no es un tema de conversación telefónica, pero las conversaciones por whatsapp merecen mención aparte. Siempre terminan con un festival del emoji, con loros amando ballenas, por ejemplo.

32. Carglass cambia Carglass repara
Otra sección que despierta admiración y respeto es "Qué ha arreglado hoy Di?" (sí, divagantes, Di). Una vez se rompió una lámpara de esas de pie: era el fin. El proceso de comprar una nueva era una nube negra en el horizonte, meses de búsqueda y decisión. Pero nuestra heroína destripó el interruptor, extrajo fusible, encontró su equivalente en una tienda de Streatham y voilá! Fashion quedó tan impresionada que a menudo menciona aquel momento. Cuando hubo que cambiar la tapa del baño, el Peda dijo que "había que llamar a un operario", pero ahí Di dándolo todo (qué operario ni qué operario), tirada en el suelo y armada de herramientas desmontó la teoría operario. Pero recientemente me he superado: he arreglado nada menos que un congelador. Hacía tanto hielo que el cajón de arriba se había convertido en el Perito Moreno. Nada me arredra: tras descongelarlo (costó un día el bloque aquel), unos pequeños toques de la técnica y... un nuevo éxito de Di. Di las cambia, Di las repara. 

33. Conductora continental
Fashion admite que la coordinación psicomotriz no es lo suyo (solo aparca en batería, por ejemplo) y le costó un tiempo cogerle el tranquillo a esto de la conducción. Algunas veces en nuestras conversaciones recordamos con cariño alguna anécdota, en particular aquella vez que vinimos con dos coches desde su casa, cuando vivía en Londinium, a la mía. Yo nunca he visto a una coche ir tan lento: los peatones pasaban como ráfagas, yo no sabía dónde meterme. Luego aparcar fue la apoteosis, creando una fila de conductores cabreados, a los que tuve que aplacar diciendo: "please do accept our apologies, she is a continental driver!"

34. Su víctima favorita
Cuando Lisi, nuestro padre, pilla a alguien por teléfono, es el fin. Lo llamamos el forolisi. De todos, Fashion es su víctima favorita: "46 minutos me tuvo el otro día, hablando de la reja que va a poner nosedónde".

35. Chucherías
Dice Fashion que la Yaya no le dejaba comer chuches cuando era pequeña porque era muy mala comedora y si no, "no comía". A menudo se recuerda su inmensa paciencia dándole una cucharada tras cada vuelta de Fashion al jardín con su triciclo. Así que ahora es gran fan, especialmente de los jamones de Tesco (Marshmallow) y las palomitas "sweet & salted" (saladas y dulces)  que no existen en la península y según ella "no es un sabor que encajaría en la piel de toro".

36. Tecnología
Esta ha sido una sección frecuente por el tema de mi pobre conexión a internet y cambio de proveedores. Está tomando cariz de "sillón".

37. Confecciones La Fábrica
Este es el nombre más reciente del trabajo de Fashion (ha tenido otros, como el manido "Mordor") y es una fuente inagotable de intrigas y juegosdetronos.

38. Las anamaris
Se trata de la tintorería de debajo de casa de Fashion. Da miedo ir, porque son unas señoras muy raspas que, mirando críticamente las manchas, niegan y dicen "no podremos hacer nada por esto".

39. Tieta con novio
Una tieta es una mujer soltera, activa y vital que hace el brunch en terrazas de moda y viaja con las amigas. Fashion tiene unas acólitas a las que llamamos "las tietas". Similar concepto existe en el UK, la "auntie". El otro día Mini me dijo que ella no sabía qué vida llevar, "si tener hijos o ser una auntie". Añadió que Fashion es una auntie, aunque, "bueno, tiene al tío". Ser auntie en espíritu es a lo que hay que aspirar. 

40. "Menos mal que te tengo"
No sé si lo habré sabido explicar bien, pero sobre todo, son las risas. Con nadie nunca me he reído tanto como contigo sis. En este año terrible para todos, y también para nosotras, qué bueno es tenerte. 




F   E   L   I   C   I   D   A   D   E   S          P   I   N   C   E   L

21 octubre 2020

Las no-vacaciones. Día 1

 Lunes, 19 de octubre de 2020

Primer día de las vacaciones no-vacaciones. No hay nada que contar, pero me planteo que tal vez algún día en el futuro -no lejano, anhelo- me preguntaré, "qué hice una semana en casa, enmedio de Octubre, de vacaciones?" Si esto es un diario, no se puede dejar sin documentar este año-nebulosa. Si ya el futuro es pura niebla, no hay que permitir que lo siga siendo cuando miremos para atrás. O quizás esté equivocada y agradezcamos la amnesia, quién sabe.

Nota: Una vez conté una cosa raruna que me pasa llamada "sinestesia espacio temporal". Básicamente "veo" el tiempo cronológico. No es metáfora o recurso estilístico estas nubes en las que está inmersa mi rueda anual del 2020. 

La divaganta Carmen ya me dió la idea, el pasado verano: escribir las mismas crónicas de viajes que normalmente se nutren de la novedad del escenario, ignorando que estamos mientras estáticos. Un profesor de clásicas de Fashion decía "los mejores viajes los he hecho en mi sofá". Ese es el espíritu. Paseos por esta ciudad interminable, con otros ojos, como de turista. Gran idea, pero ponerla en práctica, en un día como hoy, una labor monumental (sí, he devastado algunas de sus secciones en una conversación con un pobre hombre en un callcentre de la India, negociando mi abandono de su compañía telefónica, otras en páginas comparativas de gas/electricidad, el contrato también termina un día de estos. Ya solo me faltaba descongelar el ídem para redondear el día, tal vez pillarme la mano con la puerta del coche). 

Dulwich College

Oh, mirar con ojos de turista, o con gafas polarizadas raras: un rato lo he hecho. He conseguido despegar a Mini de casa (el verdadero reto), meterla en el coche, y sacarla en Dulwich, una zona del sureste de la ciudad, máximo exponente de la suburbia acomodada. Allí está el famoso Dulwich College, un cole privado de chicos solo que fue fundado en 1619 y que ha dado ejemplares como Nigel Farage. Es de verdad imponente, como salido de un libro de Harry Potter. Las casas de las calles de alrededor, algunas mansiones, muy fotografiables. A mí me iban a pillar desprevenida? No solo por mi rol de turista de lo cotidiano, sino porque Mini tiene un concurso de fotografía ("no quiero participar, mummy") con el tema "movimiento".  Ayer hicimos unas cuantas ráfagas de bicis movidas en Vauxhall, hoy ni eso. Hoy solo ha dado para que Mini se avergonzara de mi actitud fotografiando mansiones, algunas de ellas con carteles tipo "aquí vivió fulanito en la época victoriana, menganito en la eduardiana, y luego añadieron la campana y ahora es propiedad de Dulwich College. Nos hemos encontrado con una conocida, igual por eso Mini. 

Esta casa me hizo sentirme en otro país

Con este rollo de la compañía telefónica - con el que me estoy sacando un máster en telecomunicaciones - me he planteado temas existenciales a propósito de la velocidad de "bajar" o "subir". Nada aplicará fuera de este país tercermundista en cuanto a internet, aquí en casa aún no hay fibra. Lo raro es que no oigamos al módem aquel de los 90 conectándose. Total que se contrata una velocidad para bajarte cosas (pelis) y otra, un cuarto de la primera, para subir, que es lo que se necesita para el teletrabajo: subir tu careto a una reunión. Me planteo que hay gente que es "de bajar" y otra "de subir". Yo soy de ambas... una vez escribí un divague que ahora suena muy viejuno que se llamaba algo así como "esponjas y tamices". No hay nada nuevo bajo el divagar.

No sé si seguiré con esa serie de las no-vacaciones. Desde luego, no promete.

18 octubre 2020

Reflexiones aleatorias tras la lectura de "Such a fun age" de Kiley Reid

Durante la lectura de "Such a fun age", la ópera prima de Kiley Reid, me he sentido culpable: era tan fácil, tan sin esfuerzo, era como estar enganchada a gominolas de coca-cola rebozadas en sidral (pica-pica para los no-vestústicos).  Uno de esos libros que aparece por casa porque el Peda escucha una recomendación en algún podcast y luego dice, "sí, un sainete, pero dale, no leemos suficiente de este tema" (pese al baño pre-Sudáfrica).  Una vez terminado, he sabido que estuvo en la preselección del premio Booker, y que Reid es un nuevo talento a seguir. Al verla en la contraportada, me recordaba a Zadie Smith: imposiblemente guapa y escritora de éxito. Ah! quizás en otra vida... 

A qué época se refiere Reid con el título, cuál fue la "época tan divertida" ("such a fun age") del título? La novela transcurre en 2016,  al final de este año Obama deja la Casa Blanca y es sustituido por un racista, machista y (rellene su propio -ista) impresentable. Igual se refiere a lo que tal vez ahora algunos americanos recuerden como una cierta "belle époque", con todas sus sombras, con lo que iba a venir [Nota para mí: curioso que estoy divagando dos novelas seguidas en las que hablo del concepto "belle époque"- también lo hubo justo antes de la época victoriana en el libro de Thackeray]. Desde luego, lo que vino tras 2016 no fue bueno ni para los negros, ni para las mujeres, ni para los trabajadores. Y vuelven a votar en unos días.

Y precisamente estos tres temas: racismo, feminismo, clase, son los que recorren la novela. Y aunque no tengas la impresión de que esto sea "alta literatura", a mí Reid me ha enseñado algunas cosas desde un ángulo que no conocía, o desde el que nunca me había puesto a mirar, pese a tenerlo ahí. 

Reid cita en sus referencias un libro de la socióloga Rachel Sherman que no he leído titulado "Uneasy Street: The anxieties of Alluence" (Calle inquieta: Las ansiedades de los pudientes") de 2017. En él la autora entrevista en profundidad  a 50 ricos de Nueva York para entender sus elecciones vitales y su explicación del concepto privilegio. Dice Reid que le ha ayudado a construir a algunos de los personajes de la novela que muestran su incomodidad con su riqueza y que se esfuerzan en dar otra imagen, por ejemplo, intentando justificar compras caras, o enfatizar cómo esto o aquello es orgánico o Fair Trade o lo encontraron en rebajas. En la novela, este personaje lo representa una hija de "nuevos ricos"; durante su infancia perteneció a una familia normal, que de repente les cae un dineral del cielo (pensemos en el Woody Allen de "Small Time Crooks"). Pero la experiencia de esta chica y de alguien que venga de dinero de toda la vida es distinta. Por ello, aunque sé que ese personaje es potencialmente odiable, yo no encontré en ella mala intención, simplemente insensibilidad con otros y su experiencia. Para pararse a considerar a otro hay que tener por lo menos un segundo para considerar que existe, y oh la vida es tan ocupada. 

El tema racial a alguien como a mí nos pilla mucho más lejos. Cuando crecíamos en aquella Ejpein de los 70, la sociedad era uniforme. A mi colegio vino una niña japonesa, y por ello era famosa. El único grupo no-blanco en Vetusta eran los gitanos, viviendo en guetos con los que nadie se mezclaba. Eso sí, no éramos nadie racista, claro, nos encantaba Magic Johnson.  Cuando llegué al Reino Unido, me encontré con una sociedad multiétnica y cultural, pero cuyos grupos en el fondo se tocaban poco: no hay más que comparar los clientes del pub de la esquina (solo blancos), y en el de las pipas de agua (todos de Oriente Medio).  Donde se me cae el alma a los pies es en la cafetería de Peter Jones (un gran almacén tipo ECI), un lugar que frecuento (frecuentaba, pre-pandemia) tras comprar desde los calcetines hasta la olla exprés, para esas encantadoras tazas de té con scone de la media tarde, por sus vistas preciosas sobre Chelsea. Por mucho que mantengas tus ojos fijos a través del ventanal, es imposible ignorar la demografía dentro: absolutamente todos los clientes somos blancos y todo el personal que recoge los platos, negros. Como en la novela, el servicio: la que fue nueva rica tuvo una criada negra y ahora emplea una  canguro negra para que cuide a su hija.  Se repiten patrones. Reid habla de pagar a alguien para que dé amor a tus hijos, de pagarles para que hagan el papel de miembro de tu familia, pero la realidad: que no deja de ser una transacción.  Me recuerda a aquella película tan ácida de Fernando León de Aranoa titulada, precisamente "Familia" (1996). 

Pero lo que haría sentirse bien a la canguro de 25 años no es que la inviten a la comida del Día de Acción de Gracias, sino que la aseguraran. Porque como millones de canguros, o profesiones similares, están trabajando unas horas a la semana, dinero en mano, sin ningún tipo de protección. El estrés de que tiene que salir del seguro médico de los padres a los 26: no "poder permitirse" ponerse enferma. El drama de la salud en los EE.UU. La gente que le contrata quiere ser su amiga, quieren que sea parte de su familia: sí, pero Pirámide de Maslow, hay necesidad básicas que cubrir antes. Ella no ha elegido a esta mujer blanca con pasta como su amiga, así que esas tazas de té al final del día para ponerse al día le sobran, y también las conversaciones sobre si tiene novio o cual es su brillo de uñas. Muy distinta es otra conversación en otro punto la que otra mujer se interesa por dónde quiere llegar profesionalmente después de dónde está ahora. 

Luego está el tipo blanco, el woke, el cool, que se rodea de amigos negros, y que si miras su historial, solo ha salido con chicas negras.  Hoy precisamente hemos visto con Mini la peli sobre la vida de Martin Luther King "Selma"  (Ava DuVernay, 2014), en cuyo famoso discurso del "Tengo un sueño", King pide "no ser juzgados por el color de tu piel, pero por el contenido de tu carácter".  Es el salir solo con chicas negras otra manera de objetificación, de fetichizarnos, de vernos a todos igual, se pregunta un personaje. Es una manera de decir al mundo mira qué bueno soy que salgo con una negra. Este mismo chico le pide que se deje el pelo "natural" (aprendí mucho del pelo de las mujeres negras en "Americanah"). Que es liberal, que se autodefine como "clase trabajadora" y la canguro de 25 sin seguridad social se pregunta cómo un tipo que trabaja en informática en una oficina donde todo brilla y tienen café y croissants gratis puede decir eso, que es clase trabajadora. Hablamos de "sentirse"? Hablamos de su origen familiar?  Porque aunque algo reluzca, no todo es "oro" (entendiendo por oro la élite que viene de familias de dinero por generaciones). Tenemos en la novela una nueva rica (que repite patrones de los ricos de siempre) y un treintañero que trabaja en una oficina reluciente, donde habrá hijos de la clase trabajadora que,  gracias a los logros de anteriores generaciones, via educación pública hayan llegado allí. Así que entiendo que se autodefina como "clase trabajadora" (vs. aquellos que olvidan sus orígenes) pero también la incomprensión de ella, que no sabe qué hará si mañana tiene apendicitis. 

Las escenas con niños: por definición, en una novela con "canguros" hay niños, y no solo los protagonistas, también la madre tiene tres amigas con ídem. El libro está lleno de escenas con niños interrumpiendo conversaciones, niños siendo presuntamente monos, niños  dando la brasa (no dicen que no hay que trabajar ni con animales ni con niños?). Abro el libro y en un párrafo que empieza: "las amigas disfrutaron de una comida sin los niños" he anadido en el margen "Thank Fuck". Tres hurras por el feminismo: siguen siendo ellas mayoritariamente, pese a tener canguros y trabajos exitosos, las que cargan con el peso físico y mental de los críos. En pleno siglo diecivenintiuno... qué pereza todo. 

Y lo último (en serio, yo venía aquí a escribir un par de párrafos). Desde que terminé este libro he estado leyendo "La habitación de Jacob", el primer libro experimental/modernista de Virginia Woolf (escrito entre 1920-1922). Woolf odiaba la escritura tradicional de los realistas edwardianos (~ 1900-1914), especialmente a HG Wells o WE Norris, del que Woolf escribió "su método era contar su historia simple, sin ningún deseo de entrar en problemas o sugerir que todo no es como debería ser". Leer a Woolf es una experiencia totalmente distinta a leer a Reid, a medida que avanzas se ve claro cómo Reid va haciendo tick, pasando por todas las técnicas narrativas que deben enseñar en los cursos de escritura creativa (el anzuelo, el "punto instigador", la escalada, la noche negra, etc). Pero hace todo lo contrario que evitar problemas, o sugerir que todo está bien. 

Hay tanto que no está bien. Pero menos mal que existen las gominolas de coca-cola rebozadas de sidral.