an

Mostrando entradas con la etiqueta México. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta México. Mostrar todas las entradas

17 agosto 2026

San Ángel, Chimalistec, Tlalpan. Literatura mexicana, haciendas con pajarracos, capsaicina y "la panza".

Lunes, 13/07/26: San Ángel, Tlalpan [CDMX]

Esta edad es lo que tiene, aunque duermas en una cama tamaño XXXL y con sábanas de hilo, te despiertas cuando aún está oscuro y te has de tomar una melatonina, gentileza del jet lag. Mini, que duerme en el sofá del salón, no parece sufrir ninguno de estos problemas. Desayunamos yogur, restos del avión y té, que como la reina* (que soy) siempre llevo conmigo. (*) Dicen que Isabel II llevaba incluso el agua allá donde fuera para su perfecta cuppa, cosa que me hubiera encantado.

Ay, el agua: me explico.  En México no se puede beber agua del grifo porque por los tubos navegan toda suerte de bichos malvados (hola, ciclospora), metales pesados y su prima. Por ello, yo solo tomaré agua embotellada en las tres semanas e incluso me lavaré los dientes con ella. En esta casa (y luego en la de JA) hay un filtro instalado bajo la fregadera, pero no me he fiado de beber del filtro ni de comer ensaladas o frutas no peladas [E., el marido de JA, me enseña el día que se van un botecito de desinfectante con el que remojar la lechuga, pero paso]. Este párrafo puede carecer de interés pero es relevante porque ponerme malita de "la panza" como dicen por aquí, ha sido una de mis ansiedades en este país. Y no, no está todo en mi cabeza, veo anuncios que sugieren que los locales también enferman. Mis compas de viaje en general hacen lo mismo pero son más relajados-claro que he comprobado que el tracto  gastrointestinal de ambos es menos sensible que el mío (evidencia al final del divague). Terminar el párrafo con esta idea: familiaricémonos con el concepto "garrafón". 

A las 10:00 hemos quedado con JA y "las chelistas" en el Parque de la Bombilla. Vamos en taxi, pero el metro de CDMX está muy bien [si no es "hora pico"] y debe ser el más barato del mundo [5 pesos ~ más o menos 20 céntimos de euro]. Con el taxi vamos por una especie de ronda con escalextric y distintos niveles y me gusta que los pilares están cubiertos de plantas, como un jardín vertical. En la imagen de abajo no se ve esto último pero sí un cartel amarillo de la cadena de librerías Ghandi, con la siguiente frase: "Tu ex ya inició un nuevo capítulo". Siempre usan frases ingeniosas como campañas, dicen. 




Ahora una nota sobre "las chelistas": las dos primeras noches no nos podemos quedar con JA y E porque coincide que está una amiga suya chelista, Esther, su hija de 18 también chelista que venía a  a dar unos conciertos, y el hijo de 15, percusionista. La madre es mexicana, pero todos viven en Polonia, donde Esther tiene una academia con su marido para enseñar violonchelo de manera "natural" [era un tanto pedrada pero no se lo ahorro por eso, sino porque me he olvidado]. Así que nos vamos a encontrar con JA y las chelistas en este parque para ir luego a hacer una ruta por el barrio de San Ángel. E, el marido de JA no viene porque está enfermo "de la panza" (?no dije?).

Como llegamos primero, esperamos un poco y parece que están preparando una fiesta: hay una bandera de México gigantesca -pereza- y un hombre subido en una grúa pintando el mástil, a la vez que haciendo un Jackson Pollock en el suelo, de todo lo que salpica en el proceso: se masca la tragedia.  Como hay una fuente y un pequeño mercado de flores, me voy a hacer fotos: mal, la foto estaba donde la bandera. 



Cuando vuelvo, aparte de un grupo de ciclistas portando banderas [algo del mundial], me encuentro con el siguiente cuadro: JA de rodillas en la fuente frotando una camiseta. Exacto: el splatter -técnica muy seguida por el Peda en su etapa pintora- le ha caído encima. Nada estaba señalizado, claro: bienvenidos a México. Esto, en un país anglosajón, habría envuelto conos fosforitos y varios agentes del orden y en EE.UU., abogados para demandar al ayuntamiento. Qué quieren: prefiero esto.  Así que nos tenemos que presentar a las chelistas nosotros mismos, pero enseguida llega JA al que hace tiempo que no vemos- solemos coincidir en Navidades en Vetusta- y que nos tiene preparado un día intenso porque al siguiente, se van a la península a pasar un mes. 

El paseo matinal es en un barrio colonial llamado San Ángel, unos 12 kms al suroeste del Centro Histórico, a la misma altura y justo al oeste de Coyoacán. Es una zona muy cara; hay comercios "exclusivos" -de esos que no me interesan nada-, pequeños restaurantes -tampoco mucho- y cafés -bueno-, placitas llenas de encanto, y otros lugares comunes de la burguesía, que se parece mucho en cualquier lugar del mundo. JA se viene de paseo muchos domingos y se para a leer por aquí [nota="pararse" en México significa "quedarse de pie", pero en castellano, detenerse — y esto me recuerda que tengo que ir actualizando mi diccionario de 2004 con nuevas palabras, aunque esta ya estaba]. 

Del Parque de la Bombilla, cruzamos Insurgentes Sur [la calle larguísima que cruza toda la ciudad) y luego la de la Revolución y llegamos a la Plaza del Carmen, donde está esta biblioteca...

De allí vamos a la Plaza de San Jacinto, seguimos por Benito Juárez y entramos al jardín de la Parroquia de San Jacinto, preciosa:


No puedo decir más en cuanto a calles, ni reconocer en el mapa por dónde vamos. Solo sé que nos encanta y aquí van algunas fotos:









En un punto, volvemos a cruzar Insurgentes Sur y terminamos en la Parroquia de San Sebastián Mártir, en el barrio de Chimalistac. Justo la están cerrando porque es la hora de comer del anciano sacristán: JA le pide que nos deje cinco minutos "que venimos de Polonia e Inglaterra", pero ni tras la pequeña confrontación el anciano cede.  JA nos dice que la mayoría de los mexicanos no son así [cosa que confirmamos durante el viaje, son súper amables] y entonces se mete en la conversación otro ciudadano mayor ocioso, al que se le nota la buena familia que repite, mientras niega "es una pena, es una pena". Me hace terminar apoyando al equipo sacristán, la verdad: le pagarán  los curas una miseria por ese trabajo y por qué perder unos minutos de su comida para que una panda de guiris vea la iglesia. San Sebastián sería mártir [e icono gay, con las saetas ahí clavadas], pero él no. 




La caminata sigue por el Camino del Río y por fin terminamos en la icónica Librería Gandhi de la avenida Miguel Ángel de Quevedo, que es enorme pero donde el segurata que nos pone unas pegatinas en los códigos de barras de nuestros libros [recuerden: nunca salga sin su libro] nos dice que está prohibido hacer fotos, luego no hay. Soy una ciudadana ejemplar, claramente. Allí me compro "La cabeza de mi padre" de Alma Delia Murillo, recomendado por el Náufrago Ro (próximamente divague en su quiosco) y "Temporada de Huracanes" de Fernanda Melchor (también en su quiosco cuando sea) para JA. Él nos ha regalado "El ejército ciego" de David Toscana (este no creo que lo vean en su quiosco porque lo leyó el Peda y sufrió "muchísima dentera" con las enucleaciones [les sacaban los ojos], y yo, que aprobé oftalmología en inconfesable convocatoria en parte porque odiaba mirar el atlas, me siento incapaz). En resumen: párrafo de literatura mexicana contemporánea de calidad para ustedes. 

 Allí se nos une E, el marido de JA, que ya está mejor de "la panza" y se va a unir a la comida. Vamos todos a Copilco en metro (una parada, a casa de JA & E, y allí nos distribuimos en su coche y taxi para ir al restaurante. Un par de fotos de Mini del edificio donde viven y donde nos vamos a quedar nosotros a partir de mañana.  




A JA le hacía mucha ilusión llevarnos a cenar al barrio de Tlalpan, al restaurante donde celebraron su boda, la "Antigua Hacienda de Tlalpan". Parece que la construyeron en 1837, cuando eso era aún las afueras de CDMX y propiedad de un antiguo presidente de México ("El Manco" González). Tiene la típica arquitectura colonial: la casa rodea una zona central y tiene porches con arcos. Ocupamos una mesa en uno de esos porches, yo mirando a la pradera central donde hay... pavos reales y otras aves. A un lado hay un laguito con cisnes. Vamos, yo en mi ambiente, porque los putos pavos a veces salen de ahí y se acercan. Socorro. 



No seré yo quien fastidie la segunda boda de nuestros amigos, así que intento concentrarme en la carta de la que no entiendo nada. En una semana ya soy una experta en comidas mexicanas, pero el primer día no me saques de tacos y burritos, que claro no hay en este restaurante de postín. Lo que sí que hay son tropecientos camareros con corbata, de esos que están esperando con  una mano delante de otra a que tengas el menor requerimiento: no me gusta. Además, te quitan el plato antes de que hayas terminado (algo que nos ha pasado alguna otra vez, será cultural), sin esperar a que uses el "lenguaje de los cubiertos", que es como el de los abanicos menos lo romántico. 



Esto de arriba es un "Chile en nogada", que es lo que acabo pidiendo porque bien es sabido que odio elegir y JA me dice que esto es el plato nacional mexicano, y por ello tiene los colores de la bandera: verde (del chile poblano), blanco (de la nogada, salsa de nuez) y rojo (de la granada). Está relleno de carne picada con, atención lo que pone en la wiki: " fruta (plátano macho, manzana panochera, pera de San Juan, durazno, pasas, almendras, piñones, etcétera), entre otros ingredientes". Yo insisto mucho a los señores esos que nos rodean sobre "si es picoso"; no es capricho, no tolero el picante y lo noto enseguida, no así mis compas de viaje. Me dicen que el chile poblano es un pimiento grande, y que no suelen ser picantes. Vale.

Es cierto: no pica y está muy bueno, claro que es bastante grande  y cuando he comido como 2/3 se lo paso al Peda. Terminamos la comida, recorremos la hacienda haciendo [juego de palabras] fotos y tras la sobremesa nos vamos de paseo al centro de Tlalpan, pero se pone a llover [temporada de lluvias, y suele hacerlo cada tarde], así que volvemos a la hacienda, donde JA ha dejado el coche. 


A medida que nos acercamos, me empieza a doler la tripa. No es insoportable, pero mientras esperamos a que nos traigan el coche un mayordomo de coches o llámalo hache -según JA eso es común en muchos sitios en México- la cosa ya empieza a alarmar. Cuando estamos en el coche, comienzan unos retortijones salvajes que incluyen sudores, ganas de desmayarme (me echo sobre las piernas del Peda) y la sensación de que el fin del mundo está cerca. Todo esto en medio de una tormenta tropical bestial que descarga sobre el techo del coche, pensamientos intrusivos tipo "mis amigos van a pensar que no me ha gustado el restaurante de su boda", junto con otros más prosaicos tipo "será dantesco si mis esfínteres me abandonan". Son los 20 minutos más largos de los últimos años y es imposible no tener flashbacks de "la laguna colorada" (algún día contaré esto). En fin, que llegamos a casa, me arrastro al baño y...

La culpa fue del boggie o del cha-cha-chá, en aquel momento no lo sabía, pero hoy sé lo que es la capsaicina y la escala Scoville. La primera es una molécula presente en los frutos de algunas especies del género Capsicum —llamados guindillas en España, ajíes o chiles picantes en Latinoamérica que "estimula el receptor térmico en la piel, especialmente las membranas mucosas". La segunda es "una medida del picor o pungencia en los chiles del género Capsicum, y el número de unidades Scoville indica la cantidad presente de capsaicina. De verdad que, aunque no se hagan un máster como yo, es interesante ver la escala aquí: el pimiento verde normal tiene 0 unidades Scoville, mientras que hay algunos que tienen las unidades por millones.  Los pimientos del Padrón tienen 2500-5000 y el que nos "ocupa", el chile poblano, se encuentra en 1000-1500. 

No era para tanto, pero una búsqueda rápida me presenta a montones de damnificados del chile en nogada, con mis mismos síntomas: la combinación de la capsaicina con la grasa de la carne y la salsa, la fibra de las frutas... en fin, un cóctel molotov del que no les daré más detalles ni seguiré con las metáforas. La chelista se va con el Peda y me traen unos electrolitos, y me echo en el sofá mientras intento mantener la conversación a la vez que me presentan al vecino Ricardo en ese estado. Son todos muy majos, pero mientras yo pretendo también serlo, lo que pasa por mi cabeza es cómo-voy-a-sobrevivir-tres-semanas-aquí con "estas aguas". En esos momentos yo no sabía nada de la capsaicina y el Peda, por supuesto, está como una rosa, luego culpo a "las aguas".

Volvemos en taxi al apartamento de lujo de Polanco, donde mis compas aún cenan algo del 7-eleven y yo caigo en la cama de reina como un harapo. Reina que no viajó con sus garrafones de agua y por eso, tiene mal la panza. 

(Pub=17.08.26)


06 agosto 2026

Tras poco domir, mírate 4 pelis en las 12 horas de avión y termina en la cama esponjosa de un apartamento de expat [Méx 1]

Sábado, 12/07/26: Londinium-Frankfurt-CDMX

Primer día de viaje y como tal, no tengo ninguna foto. Menos mal que Mini sale a rescatarme: ella sí tiene algunas de este día de aeropuertos, esos no-lugares. Y lo hará muchas veces durante esta serie porque, aparte de que un iphone hace fotos mucho mejor que mi réflex, Mini -y no es pasión de madre-  tiene un ojo fotográfico que me encanta: tras una visita o un paseo, sus fotos siempre me dan varias vueltas.  

Antes de nada, y por si a alguien se le ha olvidado (esto será publicado en algún punto de agosto), en julio estamos en pleno mundial y voy a hablar mucho de ello. Sí, no me gusta el fútbol pero por algún pecado de una vida previa se me ha castigado con que a mis compas de viaje sí [Mini es una forofa en concreto de los mundiales y los "euros" como los llama ella] y luego, cuando -spoiler alert- Ejpein se hace con los laureles, recibimos continuas felicitaciones por parte de casi todo el que se nos cruza (un poema la cara del Peda aceptando los parabéms).  Así que la noche antes de nuestro vuelo era el Inglaterra-Noruega en el que además llegaron a la prórroga [2-1] y mis compas se van a la cama a la 01:00, sin importarles que el despertador iba a ser implacable a las 04:15.

Y lo es, tras tres horas de sueño. Al salir de casa, empiezan a pasar cosas: tres zombies sonríen forzadamente ante el símbolo del metro de nuestra parada (fotos de rigor), nos encontramos con otros zombies con la camiseta de Argentina que dormitan en sus asientos [nota: retengan esta imagen porque el tema Argentina va a dar para mucho, pero aún no lo sabíamos] y no podemos disfrutar de una de las ventajas de volar desde London Heathrow (LHR), que es que se puede llegar directamente en metro [en el resto hay tren]. Hoy, por aquel lugar común británico conocido como "engineering works" (trabajos de ingeniería) hemos de bajarnos en Hammersmith y allí nos ponen en el segundo lugar común, "bus replacement service" (servicio sustitutivo de bus). Nada es fácil pero, por fin ahí está, la Queen's Terminal... no por el grupo musical, sino porque somos queens... :)

No aburriré con las rutinas de aeropuerto: Pret (mis compas toman cafés), comprar regalos para la gente en cuyas casas vamos a acampar (ver abajo), y por fin embarcar. Viajamos cada uno con mochila de mano y una pequeña maleta de cabina, pero la del Peda les parece sospechosa, la pesan, y ante semejante monstruo, le obligan a facturar. Ay, está camino de Bangkok, suspira a ratos.

Esto de abajo es el aeropuerto de Frankfurt al que llegamos tras una hora y media de vuelo y una chocolatina Lindt, gentileza de Lufthansa. Cogemos una de la cestita a la salida, pero el Peda se hace ya con dos y, a partir de este vuelo, nosotras nos haremos con dos y él con tres. Somos así de delincuentes.


Esta foto de abajo no sé qué es, pero no se lleven a engaño si creen que semejante nudo de comunicaciones es futurista: el aeropuerto de Frankfurt no tiene cafés en condiciones [acabamos en un Starbucks] y es uno de esos reductos del primer mundo donde aún hay salas para fumadores, que consiguen que todos los pasillos huelan a tabaco: ¿Alguien recuerda los coloquios de "La Clave"? Ese es el ambiente que se "respira", imagino, ahí dentro. Nota: este giro de guión de vuelta del tabaco en pelis y tal, como lo de la religión, no lo vi venir. Tenemos que esperar un par de horas hasta pasadas las 13:00 que es cuando volamos hacia la Ciudad de México (CDMX).


El vuelo dura unas doce horas y, al ser de día, no duermo nada y veo cuatro películas, a saber:
  • "Mi amiga Eva" (Cesc Gay, 2025)
  • "Wuthering Heights" (Emerald Fennell, 2026)
  • "Mamma Mía" (Phyllida Lloyd, 2008)
  • "Michael" (Antoine Fuqua, 2026)
Antes de juzgarme, puedo explicarlo todo. La de Gay, porque un día vi "En la ciudad" y me enganché a su estilo Woody Allen barcelonés y a sus buenos diálogos - en esta además colaboraba Eduard Sola [el del maravilloso discurso de "orgullosamente charnegos"] como guionista. En este caso, me dejó algo fría y las interpretaciones no me las creí nada. 

La de Fennell es uno de esos placeres culpables por los que no se va al cine pero te dices, "ya la veré en algún avión". En fin, terrible. Ya conocemos los trucos de Fennell y sus impactos cada veinte minutos, pero así como disfruté con "Saltburn" o "Promising Young Woman", esta no hay por dónde cogerla, en particular el rollo sadomaso de Heathcliff con Isabella. Sí, soy vainilla.

"Mamma Mía" tiene aún más explicación: como viene Fashion a Londinium en agosto y planeamos ir a Abba Voyagedecidí "entrenar". Como dice uno de mis críticos de cabecera, Mark Kermode, por mala que sea, ninguna película podría aniquilar el poder de las canciones de Abba. En fin, que disfruto como una enana viéndola tras todos estos años y además, me lleva directa a Skopelos, isla maravillosa, donde me planteo que igual debería estar yendo en estos momentos. Mini me había hablado de una escena que no puede ver porque siempre llora [ "Slipping through my fingers"] y yo no recordaba cuál es el tema de la canción. Si vi la peli cuando ella era bebé puedo entender que ni me lo planteara, pero hoy, cuando falta menos de un mes para que Mini se vaya a la universidad, la madre pensando en que su hija se va... buf. Lloré mucho, ahí a oscuras, en medio del Atlántico, pero no me agarré al brazo del desconocido de mi derecha [a la izquierda el Peda, que dormía con la boca abierta tras sus 3 horas].

Por último, "Michael" el biopic de Michael Jackson. Creo que nunca he contado en el blog que lo mío con el Jackson de la época de Thriller fue lo más parecido al fenómeno fan que he tenido en mi vida. Se me pasó enseguida, pero en Séptimo de EGB me escuché ese LP mil veces y me aprendí todas las letras que nos fotocopió la profe de inglés. En aquella época en la que no teníamos todo a demanda, como ahora, era mucha la emoción cuando te llamaban tus padres porque salía el larguísimo video de los zombies por la tele. La peli, bueno, un lavado de cara pero cuando bailan Thriller los zombies, buá... tuve ganas de salir a hacer los pasos por el pasillo, supongo que ya sobrevolando el Golfo de México. 


Esto de arriba es el aeropuerto de CDMX que estaba todo de mundiales, también. Hay gente monísima esperando con globos, flores y pancartas de bienvenida. Los Uber no pueden entrar al aeropuerto y salimos a encontrarnos con él en uno de los hoteles. Nota: estoy en contra de Uber o cualquier broma de esas de "economía colaborativa" que no pagan impuestos, pero entono un mea culpa: en este viaje los hemos usado, dada la facilidad de la aplicación. En nuestro camino al alojamiento, se pone a llover, y es algo que pasará casi todas las tardes en CDMX porque es temporada de lluvias.

En CDMX nos vamos a quedar en casa de unos amigos, JA y E. A JA le conocí en la uni en 1992 vía un amigo común y tiene una vida muy interesante, además de dos tesis doctorales sobre Historia de la Ciencia (aunque estudió Físicas). Ha vivido en China, Nueva York y distintos lugares de México. Merece la pena clicar aquí para conocer su historia -y la de nuestra amistad- y leer parte de nuestra visita en el itacalog de 2004, cuando él vivía en el norte, en Monterrey. Allí conoció a E. el que es ahora su marido, que es precisamente de esa ciudad. Sin embargo, las dos primeras noches tienen visita [esto lo contaré mañana, o me alargo] y nos vamos a quedar en casa de J., en Polanco.

J. es un conocido del Peda del trabajo que, al saber que venimos a CDMX le insiste en que nos quedemos en su piso porque él no está. Es lo que se conoce como "expat", o sea, alguien a quien la empresa le ha enviado aquí y su piso es... de expat, en el barrio más caro de la ciudad. Polanco es el equivalente de La Moraleja o Pedralbes, y cuando JA se entera de que nos vamos a quedar allí, nos insulta como un mexicano: "son ustedes unos fresa", vamos unos pijos. Como viene a encontrarse con nosotros allí, cuando entramos en el apartamento -tras haber saludado al guarda de seguridad 24 horas- vía el ascensor que se abre directamente a la cocina, nos quedamos todos alucinados. Vamos, como en las películas [no sé si tengo fotos, si encuentro, las cuelgo mañana]. JA dice: "yo solo había visto esto en el cine"- "esto" es un vestidor entre el dormitorio y el baño. En fin, a todo plan, y nos está esperando la Sra. Mari, que es la limpiadora, y nos lo enseña todo. Cuando al final del viaje recordamos el apartamento de J. y todo el resto de los alojamientos que hemos tenido -hay que llegar al final porque prometo risas- nos damos cuenta de la "variedad" inusitada de noches que hemos pasado en México.



Salimos a cenar con JA en un local llamado "La Casa del Pastor", donde calentamos la cabeza al camarero -que se llama también JA- preguntando qué es cada cosa: diferencia entre tacos, gringas, alambres, tortas, costras, volcanes... y todo esto puede estar relleno de "pastor", chorizo, longaniza, suadero... y mil cosas más. De todo esto nos haremos expertos en unos días. Anotar que el mito del picante es real, pero solo si lo añades tú misma (las salsas van separadas) y que no recordaba que tienen en todos los sitios "agua de frutas" y tomo de hortacha - aquí comienzan las comedias de "¿es agua embotellada?", pero esto para más adelante.

Son las 22:00 del sábado en México pero las 5:00 am del domingo para nuestros cuerpitos europeos, así que tras comprar un yogur para el desayuno y despedirnos de JA, nos arrastramos al apartamento donde no pertenecemos.


Pub: 06.08.26

02 agosto 2026

México lindo y querido, si muero lejos de ti... [México 0]

Todo empezó hace varios años: un día cayó en mi pantalla uno de esos maravillosos hoteles coloniales de México y me dije, "tenemos que volver". Luego, en otoño de 2024 leí "Los recuerdos del porvenir" de Elena Garro y me maravilló; y de nuevo, la llamada de México. En diciembre vino "Emilia Pérez" y en primavera de 2025 salté a "Pedro Páramo", a las fotos de Juan Rulfo y a "El llano en llamas". Esta última entrada la titulé "México en vena": ya era demasiado tarde para dar marcha atrás.  Aquel verano aún no era su momento (fue el de Montenegro + Albania) pero enseguida empezó a contraatacar Mini, que había descubierto una esquinita del cine mexicano: "Y tu mamá también" (Alfonso Cuarón, 2001), "Amores perros" (González Iñárritu, 2000) y unos días antes del viaje revisitamos "Roma" (2018) [Mini por primera vez], también de Cuarón.  Total que este verano ha sido el de México. 


 Así que un año más, aquí estoy de vuelta de un viaje, escribiendo el "divague 0", o introductorio de una serie que no sé cuánto me costará escribir. Han pasado un montón de cosas en estas tres semanas: me he maravillado una vez más con uno de mis países favoritos (de hecho, uno de los pocos que hemos repetido,  he tenido miedo en diversas de sus fases (desde la "Venganza de Moctezuma" hasta el dengue, pasando por terremotos), he disfrutado hablando con la gente como en ningún otro sitio, me ha encantado enseñárselo a Mini y ver sus reacciones (resumen= flechazo) y me queman las yemas de los dedos por escribirlo todo. Porque como dice Annie Ernaux, "si no las escribo, las cosas no han llegado a término, solo las he vivido".

Como sabrá el divagante de pro, en junio empecé a releer mi diario de viaje por Latinoamérica de 2004 y colgué las entradas de los lugares de México a los que íbamos a volver. Haré referencia a ellas, claro, y las enlazaré: ahora las he movido todas a la fecha en que fueron escritas: si entras en la sección "Diario" y bajas hasta el 2004, ahí están todas. Ya dije que uno de mis proyectos es ir subiendo todo aquel diario poco a poco, cuando tenga tiempo. Creo que ya lo he dicho antes, pero lo repetiré: aquel diario fue probablemente la razón de este blog. Lo colgábamos en un rudimentario sistema de "msn groups" en documentos de word solo para amigos y familiares y una de las sufridas lectoras fue Diva, una amiga de la carrera del Peda. A partir de ahí, nosotras nos empezamos a mailear y un día de diciembre de 2009 ella me dijo, "montamos un blog?", y hasta aquí. 

En cuanto a mis lecturas, por supuesto, he leído a mexican@s, y mis di-squisiciones las iré colgando entre medio:
  • "La plenitud de la señorita Brodie" de Muriel Spark (1961). Autora escocesa porque me lo llevé empezado, sorry.
  • "Temporada de huracanes" de Fernanda Melchor (2023)
  • "Las muertas"  de Jorge Ibargüengoitia (1977)
  • "La cabeza de mi padre" de Alma Delia Murillo (2022)
  • "Nueva historia mínima de México" de Gonzalba et al (2004). Antes de que el Náufrago Ro dé uno de sus saltitos de susto, aclarar que este lo compró allí el Peda y él se lo esta leyendo. Lo añado aquí para poner presión porque le he pedido un divague-resumen (de momento, se niega). 
Justo antes de irme había terminado "Calypso" (David Sedaris, 2018) y escrito su divague, pero no lo colgué porque no iba a poder responder a los comentarios, así que será el siguiente que veréis aquí. Disculpas por el trasiego temporal, esto parece una de esas novelas o pelis con flashbacks, ffwds y necesidad de tomar notas. 

Escribo esto el 2 de agosto, mi primer día de vuelta en el que me he despertado, por primera vez en décadas, al mediodía, tras haber dormido 13 horas.  Un día lleno de coladas, bajar fotos, llamadas telefónicas, olla exprés, podcasts sobre la Odisea de Nolan, y evitación de cualquier pista que me pudiera recordar que mañana vuelvo al trabajo de día más cuatro noches de guardia nocturna; si no quieres taza, taza y media. 

Pero aún me queda tu luz y color, México, para darme energía durante un tiempo. A ver si os lo puedo contar bien, divagantes.


20 abril 2025

"El llano en llamas" y las fotos de Rulfo: México en vena


Autorretrato en el Popocatépetl (circa 1940)
Un amigo del pasado decía que para empezar con Cortázar, había que hacerlo por los cuentos. Para cuando le conocí, yo me había lanzado ya a "Rayuela" sin el "entrenamiento de los relatos" y todo fue bien. Sin embargo, como expliqué ayer, antes de lanzarme a "Pedro Páramo", me "entrené" con su libro de relatos "El llano en llamas". Estos 17 relatos (más dos textos) me prepararon para la novela porque me dejaro clarísimo que merecía la pena persistir, aunque me encontrara a veces enmedio del desierto, con sus peyotes y agaves decorativos. 

Como este divague es complementario del de ayer -"Pedro Páramo"-quiero hablar aquí un poco sobre Juan Rulfo, cosa que no hice ayer. Nació en un punto aún disputado de Jalisco, pero se sabe que creció en Guadalajara con su abuela porque quedó huérfano pronto: su padre murió en la guerra cristera y su madre poco después por enfermedad. Su familia extensa era de terratenientes cuyas tierras fueron tomadas durante la Revolución. Luego estuvo en internados, y para esa clase de historia se puede leer la wikipedia. A mí lo que me interesan son detalles como cuándo le preguntaron por qué había dejado de escribir que dijo: "Se murió mi tío Celerino, que es el que me contaba historias". Esta respuesta es fantástica porque realmente cuando lees "El llano en llamas" te transporta a una época y un lugar, el del tío Celerino, totalmente creíble: es el de los westerns que hemos visto en La 2 desde peques: el forajido que entra en el salón y escupe, antes de preguntar dónde está Jack, El Forastero

Rulfo tenía también mucho interés por la fotografía y sus fotos son espectaculares: voy a insertarlas en el divague y también en el de ayer. Representan exactamente el ambiente de la novela y de estos relatos. Va a ser mi manera de acercarme a México (lindo y querido) desde acá lejos. 



Otra curiosidad que me encanta: Rulfo buscaba los nombres de sus personajes en las lápidas de los cementerios de Jalisco.  Es que no podía ser de otra manera, siendo el país México. Pero además esto me lleva a otra novela adorada: Stoker tomó el nombre de la primera víctima de Drácula de una lápida del cementerio de Whitby, un tal Mr William Swales, fallecido en 1751. Yo creo que no la encontré cuando estuve, aunque la tumba más antigua que encontramos era incluso anterior, de 1743, pero en internet está todo:

Tumba de Swales en Whitby

Whitby en Yorskshire y Jalisco: dos mundos. Escribo esto en el "Domingo de Resurrección", en Whitby los turistas estarán luchando con la sgaviotas para que no se coman sus chips ni sus helados y en Jalisco las iglesias estarán llenas de gente arreglada cantando y felicitándose porque, mira tú, un anio más, hay un muerto que está muy vivo. Claro que también lo estaban los de Rulfo que, resucitar no lo harían pero seguían vagando por los páramos, llenándolos de murmullos. 
"Aho­ra que sa­bía bien a bien que lo iban a ma­tar, le ha­bían en­tra­do unas ga­nas tan gran­des de vi­vir co­mo só­lo las pue­de sen­tir un re­cién re­su­ci­ta­do".
Y termino con algunas citas de los relatos (leer en forma de, por supuesto, murmullos), imbricadas entre más fotos de este autor que pasa ya a mi podio personal de referencia. Larga vida a Juan Rulfo. 

~~~


"Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros".

"Traté de verle la cara para saber de qué tamaño era su coraje".

"Oí que me decía"



"Que dizque que yo lo maté. Bien pudo ser. Pero también pudo ser que él haya muerto de coraje".

"... parecía estar endurecida y traer el corazón apretado para no sentirlo bullir dentro de ella"

"...llorar con lágrimas que hacían surco entre el sudor de su cara"



"... nos íbamos cada quien por su lado para repartirnos la muerte".

"De ese modo se nos fue acabando la tierra. Casi no nos quedaba ya ni el pedazo que pudiéramos necesitar para que nos enterraran".



"El anduvo solo, únicamente maniatado por el miedo".

"... no se oye sino el silencio que hay en todas las soledades".



"Quizá entonces se volvió malo, o quizá ya era de nacimiento".

"La sombra larga y negra de los hombres siguió moviéndose de arriba abajo, trepándose a las piedras, disminuyendo y creciendo según avanzaba por la orilla del arroyo. Era una sola sombra, tambaleante. La luna venía saliendo de la tierra, como una llamarada redonda".



"Trabajando se come y comiendo se vive". 

"Cuando te aletié la vejez aprenderás a vivir, sabrás que los hijos se te van, que no te agradecen nada; que se comen hasta tu recuerdo".

"... porque el miedo es la cosa que más miedo le tiene a la soledad".

"Me haré a la idea de que te soñé (...) pero me gustas más cuando te sueño".

"Y la so­le­dad aque­lla nos em­pu­ja­ba uno al otro".

19 abril 2025

"Pedro Páramo" de Juan Rulfo: Bitácora de una lectura que empezó sin brújula

Mi mejor libro del año pasado fue el de una mexicana, Elena Garro, y mi mejor libro de este año, y estamos en abril, será el de un mexicano, Juan Rulfo, estoy segura. Ambos son de esos libros que cuando los terminas decides que tienes que ir físicamente a intentar seguir los pasos de los autores, escuchar el acento con el que hablan los personajes, mirar de lejos las llanuras polvorientas, escuchar música en directo en los bares (esto último es uno de mis recuerdos de las noches en ese país, tapada con una "cobija"). Volver a México, aunque este verano no va a ser. 


Mi historia con "Pedro Páramo" viene de lejos: empecé a leer esta novela de 103 páginas cuando fuere -no anoté fechas- y lo dejé en la página 31. No recordaba por qué, ni le veía sentido que hubiera "aguantado" 31 páginas para luego dejarlo: cuando una voz no es para ti, se descubre mucho antes. Así que intentar leerlo tenía un poco de duelo con la memoria: me habías hecho esta jugada, pero de nada te iba a servir. 


Como primera estrategia, hice trampa: básicamente seguí los pasos de Rulfo y comencé con su libro de relatos "El llano en llamas", porque esa serie de 17 relatos -publicada en 1953- fue la manera del autor de acercarse a Páramo. Parece que Rulfo comenzó a pensar en "Pedro Páramo" allá por 1947, pero no la publicó hasta 1955. Su única otra novela es "El gallo de oro", publicada décadas después en 1980. Cuando se piensa en lo poco que publicó hay que considerar su precisión, esto no se escribe en unas tardes. 

Así que comencé con los relatos y ya desde el primero entendí que estaba ante una prosa de otro nivel. Voy a hacer otro divague breve de "El llano en llamas" como una escisión de este, porque aunque le podría dedicar aquí un párrafo, no me quiero desviar -y lo escribe alguien desde "divagando al cuadrado".



Por tanto cuando comienzo "Pedro Páramo" -qué maravilla de sonoridad de nombre, para empezar-, ya estoy sobre aviso de que esto va a ser poesía en prosa sobre un grupo de gente que más en mis antípodas no podrían estar -nos separan casi un siglo y un océano- pero cuyas historias, en lo rural y polvoriento y remoto y lento y brutal de México, deberían acabar tocándome profundamente. Pero lo que ocurre es que me cuesta muchísimo entender precisamente esas historias que espero universales, y me siento enmedio de una tela de araña o un laberinto sin hilo de Ariadna, por poner un par de metáforas facilonas, trilladas, después de haber leído las de Rulfo. Un ejemplo, hablando de telas de araña:
"un llanto suave, delgado, que quizás por delgado pudo traspasar la maraña del sueño, llegando hasta el lugar donde anidan los sobresaltos".
Vuelvo a su principio: "Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo". Colecciono comienzos de libros que me encantan, y este es ya uno de ellos. Digo colecciono, pero esto es solo en mi cabeza: para que exista, para que sea verdad, debería escribirlo. Y publicarlo. Y conseguir que los divagantes me enviaran los suyos. Qué proyecto tan chulo, en mitad de esta Semana Tonta de recogimiento lector. Atención a este otro comienzo: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo"... suena?..claro, es "Cien años de soledad" publicada en 1967. Ahora, lean esto: "El padre Rentería se acordaría muchos años después de la noche en que la dureza de su cama lo tuvo despierto y después lo obligó a salir", del fragmento 41 de "Pedro Páramo". Podría ser coincidencia si no fuera porque García Márquez explicó que la novela de Rulfo le causó una impresión tan fuerte como la lectura de "La metamorfosis" y que se la sabía de memoria-y es literal. También decía que, pese al puñado de páginas que había escrito Rulfo, ya había pasado a los ochomiles de la literatura (gracias Nán). 

El fragmento 41: uno de los 70 de la novela, que no tiene capítulos sino simplemente un doble espacio donde termina un fragmento, y luego empieza otro. Con distintas voces, con tiempos distintos, en desorden. Ahí aún no lo sabía, solo que entendía muy poco de la narrativa pero a la vez que era tan bonito que tenía que seguir, solo para empaparme de la forma, completamente sin brújula. Y ahora creo que se puede leer todo así, pero me pudo la curiosidad: tal vez cuando intenté este libro la vez anterior no existía internet, pero pasados unos cuantos fragmentos ahora entré a ver si esto que me pasaba era normal. Enseguida encontré la respuesta: el mismo Rulfo decía que no se entendía la novela hasta la tercera lectura. Y encontré un podcast que en cuatro capítulos de una hora leían tramos -casi todos me sonaban- y luego explicaban un poco el significado y esa trama que a mí no me importaba, pero que definitivamente ayudó. 



La novela como digo, está dividida en 70 fragmentos y hay tres líneas narrativas: la narración en primera persona de Juan Preciado (uno de los múltiples hijos de Páramo, con el que empieza la narración, aquí cronológica), la narración de algunos personajes que dialogan o cuentan breves episodios que complementan la historia y la vida de Pedro Páramo, narrada en tercera persona y no cronológicamente. Si no parece muy complicado, se añada que en cada fragmento puede estar insertado trozos de cada uno de los tres monólogos que recorren la novela: el de Dolores Preciado (la madre de Juan que le ha mandado a Comala tras su muerte), el del propio Páramo y el de Susana San Juan, la única mujer a la que amó Páramo. En el podcast te dicen por número en cuales de los fragmentos ocurren estos trozos (y de hecho en uno de los episodios los leen del tirón) y los voy a apuntar aquí en plan labor social, porque seguro que quien no lo haya leído se va a animar:
  • Dolores Preciado [2, 3, 9, 30, 37]
  • Pedro Páramo [6, 7, 8, 10, 45, 61, 68, 70]
  • Susana San Juan [42, 53, 57, 64]

El monólogo de Páramo es muy bonito, y me hacía pensar que esta es en realidad una novela de amor, aunque no lo sea. Páramo es un cacique siniestro que usa el terror para controlar y no duda en hacer matar al padre de su enamorada para tenerla más cerca. Sin embargo...
"Tus labios estaban mojados como si los hubiera besado el rocío"

"El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo".

“Qué haré ahora con mis labios sin su boca para llenarlos? ¿Qué haré de mis adoloridos labios?”

“Dice que ella escondía sus pies entre las piernas de él. Sus pies helados como piedras frías y que allí se calentaban como en un horno donde se dora el pan. Dice que él le mordía los pies diciéndole que eran como pan dorado en el horno.”
"Esperé treinta años a que regresaras Susana. Esperé a tenerlo todo. No solamente algo, sino todo lo que se pudiera conseguir de modo que no nos quedara ningún deseo, solo el tuyo, el deseo de ti". 
«Hace mucho tiempo que te fuiste, Susana. La luz era igual entonces que ahora, no tan bermeja; pero era la misma pobre luz sin lumbre, envuelta en el paño blanco de la neblina que hay ahora. Era el mismo momento. Yo aquí, junto a la puerta mirando el amanecer y mirando cuando te ibas, siguiendo el camino del cielo; por donde el cielo comenzaba a abrirse en luces, alejándote, cada vez más desteñida entre las sombras de la tierra.

»Fue la última vez que te vi. Pasaste rozando con tu cuerpo las ramas del paraíso que está en la vereda y te llevaste con tu aire sus últimas hojas. Luego desapareciste. Te dije: "¡Regresa Susana!"»



Susana, que había sido el amor de infancia de Páramo pero luego se había ido, enviudado, y que luego llegó para ser la segunda oportunidad para Páramo, cuando reparació vieja, enferma y enloquecida. Pero el amor, a él, le sigue quemando... Amor constante, más allá de la muerte, porque luego -y esto lo he aprendido tras terminar la novela, alucinen-, parece que hay un intermedio hacia la mitad, cuando Juan Preciado muere- que "sirve de explicación de la primera parte y de  transición hacia la segunda" en el que nos enteramos de que lo que habíamos leído hasta ese momento era conversaciones entre muertos.



Todos -menos los hermanos incestuosos, que están vivos- son almas en pena que vagan por Comala, almas que pagan sus culpas y hablan entre sí [un potencial título fue "Los murmullos"] y que están condenados a hacerlo por toda la eternidad. “Porque tenía miedo de las noches que llenaban de fantasmas la oscuridad. De encerrarse con sus fantasmas. De eso tenía miedo.” De miedo murió Juan Preciado, aunque nos la describa así Rulfo:
“No había aire. Tuve que sorber el mismo aire que salía de mi boca, deteniéndolo con las manos antes de que se fuera. Lo sentía ir y venir, cada vez menos; hasta que se hizo tan delgado que se filtró entre mis dedos para siempre”
Y así la del propio Páramo:
“Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.”
Es muy bestia, y es que todo el libro está lleno de imágenes así. Ya leyendo los cuentos tenía muy claro que el gran tema de Rulfo es La Muerte, y es imposible no pensar en el famoso Día de los Muertos, con toda su iconografía maravillosa, "Coco" o esos disfrazes de Halloween. Pero es que Comala, que un día fue un lugar feliz y efervescente, lleno de ese colorido de esa parte del mundo, se ha tornado un lugar gris y espectral. Está Rulfo comentando la Revolución mexicana, las guerras cristeras? Al final, tras la revolución agraria de 1910 y la nueva Constitución en 1917 que les dio derechos a los campesinos y separó a la Iglesia del Estado, se perpetuó el poder de los de siempre y sus intereses particulares (Páramo ofrece hombres y dinero para "apoyar" la Revolución-al final solo pone lo primero-, en realidad a sí mismo).


 Hay más temas: las mujeres (todas muy icónicas, la madre que le manda a "exigir lo suyo", la alcahueta Dorotea, la loca, el mito de "La llorona"), el viaje interior y exterior, el cielo, ese cielo negro y bajo mexicano que "se adueña de la noche" , ese cielo protector lleno de estrellas ["El cielo estaba lleno de estrellas, gordas, hinchadas de tanta noche"] -otro potencial título fue "Una estrella junto a la luna" . 

Un libro lleno de subrayados de frases redondas, perfectas, que no se podrían haber dicho mejor ni de otra manera, que me tendría que poner a copiar entero para hacerle justicia. No extraña que Gabo se lo aprendiera de memoria. Un libro áspero, oscuro, que huele a polvo y a tierra roja y que suena a Chavela Vargas...

Me quitarán de quererte, llorona
Pero de olvidarte nunca
Si ya te he dado la vida, llorona
¿Qué más quieres?
¿Quieres más?