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05 octubre 2026

Huxley y los nazis. Monte Albán y el PPP [en pijama]. Mercados de Oaxaca y el mezcal [Méx12]

 Jueves, 23.07.26

A las 9:00 viene el taxi para ir a Monte Albán, el sitio arqueológico, antigua capital de los zapotecos y una de las primeras ciudades de Mesoamérica. Nos lleva Reynaldo, que en animada conversación nos dice que Oaxaca tiene 3 millones  de habitantes y se nos hace raro - luego comprobamos que son 258.000. Igual se refería al estado que son un poco más de 4 millones. Para la excursión del día siguiente a Hierve el Agua nos ofrece a €15 la hora y le decimos que lo pensaremos.  

Aldous Huxley también habla de Monte Albán en su libro de ensayos de viaje "Beyond the mexique bay" [Más allá de la bahía de México] (1934]: parece que quedó sorprendido al ver una montaña aislada en la unión de tres valles anchos. Nota interesante: Huxley sufrió un "bloqueo de escritura" mientras trabajaba en la novela que se convertiría en "Eyeless in Gaza" ["Sin ojos en Gaza"] y decidió "darse al viaje", partiendo en enero de 1933 con su mujer en el Britannic desde Liverpool hasta Jamaica, Honduras y Guatemala, donde convencieron al propietario de una plantación de café para que los llevara en mula a sus tierras en México. Esta visita y otras historias las registró en este libro de ensayos, que supuso la crítica de Huxley al totalitarismo y al fascismo, en particular al ascenso de Hitler [describió el régimen nazi como «una rebelión contra la civilización occidental»] . Este párrafo se comenta solo el día de hoy. 


Nosotros habíamos leído la guía, pero no estábamos preparados para lo que nos espera allí: imaginemos la parte de arriba de una montaña que ha sido allanada que ocupa como  750 metros por 250 metros (dice la Rough) con increíbles vistas a los valles. Esto es solo el centro de la ciudad; en las terrazas, vivía una población que, en su pico, fueron más de 20.000, usadas por los gerifaltes del momento para que trajeran agua en urnas en la estación seca, porque a quién se le ocurre construir una ciudad tan lejos de fuentes de agua. Imaginemos a los miles de egipcios construyendo las pirámides y a estos otros tropecientos zapotecas subiendo agua -tras haberse allanado y transportado los materiales para las pirámides.  El mundo ahora es una mierda, pero cualquier tiempo pasado no fue mejor. 


Este es el mapa de la Rough -que sí, se está convirtiendo en un componente más del grupo pedalista. Se entra por la gran plaza, a su izquierda está el campo jugar a pelota:


La galería y el edificio de los danzantes son las partes más interesantes de Monte Albán, dice la Rough.


La plataforma sur ofrece las mejores vistas y a su lado está el montículo J que seguramente era para hacer observaciones astronómicas. Por aquí se sube:


Y estas son las vistas desde la Plataforma Sur


Una vez arriba de la plataforma hay una explanada muy grande, y puedes rodear una construcción que hay en el centro. Me despisto un momento de mis compas haciendo fotos, y durante el encuadre entre dos cactus, me asalta un mexicano para que le haga una foto a él. Tendrá unos 35 años y va vestido con un conjunto que a todas luces parece un pijama de verano [tela granate sospechosa, bermudas, manga corta]. La conversación sigue por los usuales derroteros, de dónde es usted y viceversa: él se define como "un PPP", acrónimo de "pinche pendejo poblano". Ah, pues venimos de Puebla y nos ha gustado mucho. A su servicio, y sugiere que "nos compartamos redes sociales", lo que me hace sentir joven, pero solo por un nanosegundo: cómo explicarle que realmente no tengo redes -en lo de este blog decimonónico ni entro-, que no entro en IG por el tema "algoritmos, no". Vamos,  esto debe ser un pensamiento viejuno if there ever was one. Pero bueno, si quiere el PPP ver fotos viejas, pues ándele @di_vagando,  y el pobre prueba pero no lo consigue, y aquí tenéis su sombrero, que queda genial con el escenario.

Y la última foto está tomada desde la Plataforma Norte, donde por cierto, nos volvemos a encontrar con el PPP que sigue en pijama y ahora con novia, quiere que les haga fotos y cuando él nos la hace a nosotros, en el traspaso de móvil, según Mini a él cae al suelo y no se rompe, pero ay qué susto. Mini y el Peda no aprueban que yo hable con desconocid@s y este percance es un aviso y corrobora que es nefasto. 



Hacia las 11:30, cuando salimos, está ahí todo el mundo y su prima esperando a los buses de los viajes organizados: llámenme snob, pero cada día soporto menos esas excursiones que hay que contratar cuando llegas a un sitio, porque es muy difícil -a veces imposible- ver ciertas cosas por tu cuenta. Lo peor es cuando te llevan al centro de artesanía de turno, aunque también algunas de estas excursiones nos han dado a lo largo de la vida grandes momentos hilarantes. Vemos un bus local con el que podríamos bajar a Oaxaca pero se nos escapa, así que por ahí pasa un taxi y se nos levanta la mano. Taxi, por otro lado, ejemplo vivo ["cautionary tale", intraducible] del fracaso de Salud e Higiene: sin cinturones, prácticamente vamos sentados en el chasis. Sorprendente,  pero pasado un rato nos deposita en la plaza de la iglesia de Santo Domingo donde nos tomamos un frappé tranquilamente y con vistas. 



Volvemos poco a poco a casa, donde toca el ya clásico "recargar baterías metafóricas y reales" (en el caso de mis compas cuyos teléfonos de verdad que me ponen mala). El Peda se baja a alimentar su ya oficial adicción al café a un "café de especialidad" al otro lado de la esquina. Yo leo en el sofá y creo que algo me duermo...


Salimos a las 18:00, y aquí la merienda se llama Choco Mio. En el Mercado Benito Juárez venden artesanías, "rebozas" (chales) y flores... Hay un puesto donde hay máscaras de luchadores mexicanos y la señora nos hace una breve introducción al tema: terminamos comprando la del Huracán Ramírez para Roc.



Huracán Ramírez

De ahí al Mercado 20 de noviembre, que está cerquita y es de comida, probamos mezcales de distintos sabores. Me recuerda a NáN, que nos llevó a una mezcalería aquella noche...





Chapulines

Pan

Mole
De vuelta al zócalo sigue el festival Guelaguetza y pasa una charanga enorme con bengalas, bailes regionales, mucho mezcal y mucho ambiente. Una fiesta bien padre, como dicen los mexicanos. 

Ya hacia casa, pasamos por el Museo Textil de Oaxaca, un edificio muy chulo donde hay una exposición titulada "Gaza Permanece. El bordado y la cultura de Palestina" 


Por el camino compramos cervezas y crisps y al llegar a la esquina de nuestra calle sabemos que ha llegado el día de El Lechoncito de Oro. Se trata de un carrito ambulante que abre a las 20:00 y está, con fila crónica, hasta las 3 am. Nos tiene fascinados: tiene nueve empleados y solo vende lechón en tres formatos. Nos dice el del apartamento que un influencer, un tal Arturito, lo puso un día en sus redes y hasta ahora. Pedimos unos tacos, una tostada y una torta: no entendemos el hype, porque al final es cerdo al vapor. Pero lo comemos en la terraza donde Oaxaca desde arriba hace la magia.



03 octubre 2026

Oaxaca: Color, lucha, iglesias barrocas, chapulines, chocolate [Méx11]

 Miércoles 22.07.26:  Oaxaca

Pese a los malos augurios del Peda anoche desde el restaurante conocido como "Tlayudas Libres Doña Martha"  -que descubro ahora lleva funcionando desde 1952 y está "liderado por mujeres"-, no dormimos tan mal y amanecemos pronto porque, como diría Richard Ford, "somos viejos y no necesitamos el sueño". Como creo que aún no había incluido una de las tradicionales coladas a mano de todo viaje pedalista, ahí va la de hoy. Nota aparte: creo que el Peda debería pasarse a los tipo-Speedo durante los viajes porque los boxers tardan mucho en secar. 


Mientras nos preparamos, el Peda se va al Mercado de la Merced a por sandía -siempre un huequito para el verano griego en mi corazón. Cuando caminamos hacia el centro, nos damos cuenta de que habíamos olvidado que Oaxaca es una ciudad reivindicativa - nuestros recuerdos en ese aspecto eran todos obviamente sobre Chiapas [tengo hasta un llavero zapatista]. Para nuestra, estos botones:










Como escribo estos divagues con tanto retraso, me ocurre que la así llamada actualidad llama en mi ventana, tok tok tok, y me pregunta, ¿no vas a escribir, por ejemplo, sobre lo que está pasando, hay gente de nuevo acampada en Sol? Y mi mala conciencia, ¿vas a seguir aquí colgando fotos coloristas de vacaciones transatlánticas con la que está cayendo? Me digo, cualquier día puedo parar y comentar de qué lado estoy, aunque yo haya tenido mucha suerte -y sí, lo llamo suerte no "me lo he ganado". Pero hoy me va muy bien que toque Oaxaca, y haber hecho foto los carteles que pueblan las paredes de colores de sus calles. Todos los suscribo, y todos son relevantes para hoy, 3 de octubre.

En Oaxaca [pronúnciese Uajaka] ya hace más caloret que en CDMX -está a 500 kms de esta- o Puebla porque está "solo" a 1600 metros sobre el nivel del mar. Si tiras para abajo en el divague, enseguida vas a ver que si México es color, Oaxaca es Color. Pero además tiene folclore, festivales (justo estos días),  mercado indígena, centro colonial, lo cual la hace, claro muy turística, pero incluso el turismo de vacaciones organizadas no ha logrado quitarle su encanto. 






Salimos a explorar, entramos en el Quinta Real, hotel de lujo que fue el convento de Santa Catalina de Siena -no confundir con el de Arequipa- en el pasado y donde ya habíamos estado hace 22 años. Parece que se le conocía como el "Monasterio del Rosario de María", fundado por Fray Bernardino de Alburquerque en 1576. En 1862 fue tomado por el gobierno de Benito Juárez para convertirlo en oficinas municipales y cárcel. Juárez fue el primer presidente indígena democráticamente elegido en la América postcolonial; gobernó de 1858-1872. En 1976 lo convirtieron en el hotel y se le declara tesoro nacional.




Me sigue encantando este sitio: me imagino a las monjas de hace todos estos cientos de años navegando por los pasillos con esos hábitos almidonados. Este era el lavadero; 





Salimos y seguimos paseando, pero este p
asadizo gentrificado no lo logro localizar. En él hay galerías de arte, chocolate y artesanía para el turista


Pasadizo que estaba de camino a la Iglesia de Sto. Domingo, otra iglesia barroca más, que según la guía fue del gusto de Aldous Huxley que pasó por aquí en su día: "una de las iglesias más extravagantemente maravillosas del mundo". Oh well.



A mí lo que verdaderamente me gusta de Oaxaca es la calle. Te sientes en la peli "Coco" ["que estoy un poco locoooo", alguien no conoce la canción? porfa clicken] 




Esto, aunque no lo parezca, es un hospital, el Ángel Vasconcelos. Nos lo encontramos por casualidad y yo entro y me dejan hacer fotos. Es rarísimo, un hospital en un edificio colonial, pero me encanta. Es muy tranquilo, más bien parece un convento. 



Una de sus puertas laterales da a una capilla, la del Sagrado Corazón de Jesús (construida alrededor de 1850). Dentro hay una mujer con un bebé y un hombre que trabaja allí. Al principio parece desconcertado por mi presencia allí, pero tras mi rollo y profuso agradecimiento por esa oportunidad, me termina contando cosas de la iglesia, como que tiene una salida a la calle [Tinoco y Palacios], pero lo verdaderamente interesante es que tiene un pasadizo que la comunica con -ahora no recuerdo qué, pero lo puedo fabular: con otra iglesia y los curas pasaban por ahí para no tener que andar cambiándose las casullas. Quién sabe, porque internet no ayuda. Esto es un ejemplo de dato inventado que la IA, sin criterio ni dos dedos de chip, le dará como un hecho a algún incauto confiado. 


Seguimos caminando por la reivindicativa Oaxaca hacia la la Basílica Nuestra Señora de la Soledad [incluyo foto por poner], 

y justo al lado hay baile. Resulta que es la Guelaguetza (del idioma zapoteco guendalizaa, "cooperar") también conocido como los "Lunes del Cerro" [los dos lunes consecutivos más cercanos al 16 de julio, porque es para celebrar a la Virgen del Carmen] y hay todo tipo de actividades, que nos vamos a encontrar por las calles estos días.




"Bastante gente y ambiente, es donde más turistas estamos viendo", dice el Peda en su diario. Nosotros no teníamos ni idea, pero estas semanas Oaxaca se llena de gente de todo el país, el precio de los hoteles se duplica: deben ser sus sanfermines. Y, oh, ha llegado el momento de introducir el Choco Mio, una malteada de chocolate típica de aquí que está bastante buena, aunque Annapetons avisó de que era "un colacao frío" [😂]. Igual porque íbamos sin expectativas, no nos parece tan mal y a Mini le encanta. Tomaremos bastantes en estos días, también porque huele fenomenal en sus tiendas. Aquí las máquinas de triturar chocolate:




El zócalo está cerrado al tráfico, tiene un kiosco de la música en el parquecito del centro y está rodeado de portales con cafés y restaurantes. Del Jardín ya salía en la guía de 2004, así que puede ser una garantía y nos quedamos en su terraza. Lo que aparece a la izquierda de la foto son chapulines, que nos traen para probar y me siguen sin gustar. No sé, tienen un deje a gamba salada ahumada cutre: si el futuro proteico son los insectos, vamos mal.  El Peda opina que "la cerveza, de barril, muy buena".  Ya se sabe que los mexicanos son maestros cerveceros, arriba las chelas.


En el noroeste del zócalo está la catedral que se empezó en 1544 y se completó en el SXVIII. Fachada barroca, muy grande, y sí, sobredosis de iglesias, a la que cruelmente os someto también a vosotr@s, pero seguro que a mi suegra le gustan.





De camino a casa compramos jabón y granola y comemos sandía. 

 
Volvemos al Mercado de la Merced -sin Mini, que se queda a recargar su "batería social" y esnapear con sus colegas- a comprar fruta, aunque ya están cerrando. 





Sobre las 18:00, Mini nos guía a Jalatlaco, uno de esos barrios que no salen en la ya famosa guía del 2004, pero sí en Tiktok o IG o el algoritmo comecocos de turno. 
Oaxaca es el centro artístico de México, con muchas galerías privadas y públicas, artistas residentes y todo ese jazz, y este barrio es la versión muralista de este aspecto. Algunas imágenes algorítmicas -digo, aleatorias: 










 Damos un paseo grande de casi dos horas, que no va a quedar reflejado en el mapa del final porque, quién sabe: por la noche todos los gatos son pardos. Sé que en un punto pasamos por un parque donde hay varios grupos aprendiendo a bailar, y lo único que me sirve de anclaje es el Templo de San Matías Jálatlaco [concluida en 1713].


Y un mercado de puestos callejeros de pulseras, collares, mezcal, ropa y souvenirs, y música en la puerta de la catedral y muchísima vida.  No puedo dejar de incluir esta foto, con la que aún me estoy riendo: atención, que hay fotos del galeno (iba a poner fulano) con su bata de chamán o sosteniendo a un neonato. Yo qué sé: viva México, cabrones.


Cenamos en un sitio "barato y ruidoso" (de nuevo, alguien reconoce al Peda?)  y volvemos a casa tarde,  metafóricamente borrachos de semejante lugar.


"La tierra es de quien la trabaja"
Emiliano Zapata

“Abajo y a la Izquierda está el Corazón!”
Subcomandante Insurgente Marcos