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09 junio 2026

Jóvenes que vais a ver al papa: Tranquis, de esto también se sale

 Estoy horrorizada -y no de manera positiva- con las imágenes publicadas en un periódico de tirada nacional sobre la visita del papa a Madrid. No salgo de mi apoteosis de tanta idea delirante junta: políticos, famosos, los royals, gente de a pie, periodistas, jóvenes-cristianos-comprometidos (JCC a partir de ahora)... es una plaga. Veo el despliegue y me viene a la memoria el desfile de Cleopatra en la peli de Mankiewicz de 1963 - no sé en concreto por qué este desfile cuando tenemos miles de ejemplos en real de personas elevadas por el resto a un rango superior y a la que le rinden pleitesía. Tal vez porque los gastos están siendo faraónicos. 


Hay que leer y escuchar que este señor es tan guay porque no se alinea con el boniato de la gorra, aunque esté en contra de derechos humanos como los de los LGTBIQ+, del aborto o de la muerte digna. Aunque pase de puntillas sobre los abusos de La-Mayor-Organización-de-Pedófilos-de-la-Historia (en una de las fotos aparecía "bendiciendo" -whatever- a un niño: pero, pero pero: ¿este hombre no tiene un equipo de comunicación? ¿Hace falta echar sal en la herida?). Hay que estar contentos porque dice cosas que hubiera dicho su amado líder, Jesucristo: los inmigrantes son nuestros hermanos, digo "nuestros queridos herbados". 

Y no solo eso: en medio de todo esto, trágicamente, he descubierto la existencia de "Hakuna Musical Group", que me ha dejado con fibrilaciones en el párpado. Se trata de un grupo de JCC típico: ellas con el pelo largo y liso (¿habéis visto "Los domingos"? -así), ellos con guitarras eléctricas y camisa de plana (aunque, calla, se les ha colado uno con pendiente!), y el cura colegui con alzacuellos en la batería. En otra época, esto es algo de lo que la gente normal se descojonaba [recordemos el "Amo a Laura -pero esperaré hasta el matrimonio" de mediados de los 2000]. Ahhh, qué tiempos: ahora es más bien risa nerviosa por lo que viene, aunque he de admitir que al verlos con los ojos cerrados entonando he soltado una risa de las buenas. Lo que viene es que los JCC de Hakuna y similar están aquí para quedarse: el Pus Dei está por ahí metido, luego se reproducirán como locos, recordemos aquel gráfico del Financial Times, mientras que los izquierdosos cada vez tenemos menos hijos.  

Pero ahora llega la parte confesional: divagantes, esta entrada pasa directamente a la sección "tengo un pasado oscuro" porque yo, aquí donde me veis, fui una de ellas: Di, azote marxista-leninista-anticlerical del éter de blogger, era una de esas lánguidas de pelo largo liso [OMG, con lo del pelo -que no languidez- lo sigo siendo], con guitarra incluida, a saber:

Primero, no hay nada nuevo bajo el sol y el rollo guitarra eléctrica -indicativo de "semos modernos"- ya existía a finales de los 80 en mi colegio en COU. Tras toda la vida en un colegio segregado, en COU las chicas y los chicos de la congregación nos juntábamos a estudiar este último año (qué liberales eh, las MM. y los PP. Escolapios, que nos llevan de excursión). Había un par de chicos que tocaban la eléctrica y nos parecía lo más, incluso hacían los maravillosos primeros acordes de "Héroe de Leyenda" hasta que empezaba la misa. 


Luego, los cantitos: "esta es la juventud del papa". Que sí, es cierto, igual hago tanta mala leche porque no estoy haciendo otra cosa que proyectar: yo fui una de los alienados que gritaban "Juan Pablo -Segundo- Tequieretodoelmundo!". Y no una, DOS veces. 

Puedo explicarlo todo. Corría 1982: yo tenía 11 años y todo mi ardor guerrero actual lo tenía entonces intacto, qué digo, peor. Y cuando Wojtyła -ese reaccionario- vino a Vetusta hice levantar a mis pobres padres a las 5 am para verlo pasar en su papamóvil de un punto de la plaza a otro. Creo que entonces aún me lo creía. También compré a las monjas unas postales conmemorativas en las que salían las catedrales españolas y una fotito del papa en una esquina. Lo que se hizo luego con las postales se contó en un divague titulado "Pisa este crucifijo" allá por 2010 -nunca se os ha ocultado nada. 



Pasaron siete años y en 1989 se celebraba la IV Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela, congregando a más de 400.000 JCC. Pues bien: quién fue una de esos? Voilá. En mi defensa, diré que ahí estaba ya en plena "crisis de fe" y que fui por la fiesta y porque me encanta Galicia. Lo pasé bien en medio de todos aquellos JCC -el Ribeiro en tazones ayudó. Recuerdo bailar en la Plaza del Obradoiro con un grupo  que, con la distancia, tengo claro que era una secta. Recuerdo re-encontrarnos con gente que habíamos conocido en el "Monte del Gozo" donde se hizo una misa masiva de la que solo recuerdo el polvo (el del suelo), y que tropecientos curas salieron con paraguas abiertos (hacía sol) como si fueran guías turísticos a dar las hostias -por una vez no fue la madera [oi, fácil juego de palabras, disculpas]. Recuerdo ducharme en bolas con otras JCC extranjeras a cielo descubierto en una improvisada sala de duchas. Recuerdo que uno de mis colegas se perdió y ofreció su reloj a un camarero para que le diera un bocadillo, de hambre que tenía. 

Nota: la magia de internet, metes cuatro conceptos y, voilá, una cuenta llamada "FASCINADO POR EL MISTERIO" ha colgado aquella misa en-te-ra. Casi tres horas ininterrumpidas de diversión a la que podéis acceder aquí y hacer un "dónde está Wally", pero con Di. A mí me ha venido muy bien para sacar la foto de los paraguas, porque verdaderamente sonaba a inventada. Prueba: 



A la vuelta, empecé la uni, dejé de ir a misa, y ya no he mirado atrás. Como digo, ya estaba en el precipicio del ateísmo cuando fui al Monte del Gozo a gozar nada, aunque el auto-engaño con el agnosticismo tuvo su momento.  Cuando eras niña o adolescente en un colegio de monjas y la razón te asaltaba, al principio daba mucho miedo. Lo planteabas en convivencias, pequeños grupos y otros comecocos y te contestaban chorradas como [todas verídicas]  "en la confirmación, el espíritu santo te dará mucha fuerza" [en forma de lengua de fuego?, me preguntaba yo], "no te preocupes, solo reza que saldrás más fuerte", "Dios os quiere más a los que dudáis". Los razonamientos de la peña eran siempre de este nivel, y dudo que se hayan puesto al día para los nuevos JCC. Nota: no puedo acabar este párrafo sin contar otra anécdota ilustrativa, esta vez con el cura de religión de BUP. Un día afirmó (qué sentido tiene que un viejo soltero explique esto a unas chicas de 16, pero dejemos eso de lado) que "hay algunas parejas que se dan cuenta de que no son compatibles sexualmente en la misma noche de bodas". Ni corta ni perezosa, levanté la mano y pregunté cómo casaba esto con el mandato de no tener relaciones sexuales antes del matrimonio. Y el fulano, con todo su papo contestó -es que es como si lo estuviera viendo-: "Veo que no vas con mala intención, lo veo, y te lo voy a decir, Vagando:  eso se sabe, eso lo sabrás". Fk me. 

Pero qué van a explicar, ni entonces ni ahora, si es todo una mentira montada a través de siglos para controlar al populacho con vidas de mierda ante la promesa de que habrá otra vida maravillosa en el más allá. Cuanta más incultura, más religión. Que los jóvenes ahora necesitan espiritualidad, que están desnortados, que necesitan un sentido: a ver, los jóvenes lo que necesitan es poder meterse en un piso. Y luego volver a darse cuenta de que cantar al Creador con los ojos cerrados da vergüenza ajena y el descojono del resto es máximo. Volvamos a reírnos de ellos y de toda la gente que me ha traumatizado en esas imágenes como con "Amo a Laura", que sigue haciéndome la misma gracia que en 2006. 

Hola, soy Di y un día estuve viendo al Papa: Jóvenes que vais a ver al papa, de esto también se sale. 

06 junio 2026

El Monasterio de Santa Catalina de Siena en Arequipa

 Martes, 28.09.04: Arequipa, Perú

El Monasterio de Santa Catalina de Siena en Arequipa es el monumento religioso más importante de todo el Perú. Lo gestiona una empresa privada y, tal vez por ello, la entrada es tan cara (25 soles cada uno; nuestro hotel vale 35; cenar ayer nos costó 11 a los dos) y no hay carnet de estudiante que valga (¡ahora que somos estudiantes! No hay derecho).



Nada más entrar, de todas formas, descubrimos que merece la pena pagar, no solo por las dimensiones del lugar, que cuesta verlo más de dos horas, sino por la belleza del mismo, y por cómo ayuda a entender lo que debía ser la vida entre aquellos muros de sillar (material volcánico, que por sus características y porosidad es muy maleable y da muy bien como transmisor del sonido). Y lo que es, porque todavía viven en un ala 30 monjas de la orden dominica, de entre 18 y 90 años. En el siglo XVIII, hubo un periodo de 10 años cuando no dejaron ingresar a más monjas por sobrepoblación. Ni con numerus clausus (número de la cuenta de tu familia, se entiende)







Esta foto es trampa:
se tomó fuera del convento


Nada que ver con lo que hubo antes: 200 monjas y 300 sirvientas. Porque el voto de pobreza era entendido en este convento de una manera un tanto peculiar. Las monjas que ingresaban eran todas ricas, pues debían venir con dote y dinero para su manutención. Algunas monjas ingresaban con doncella e incluso con esclavas. De hecho, el convento sobrevivía gracias a estas dotes, además de por las rentas de tierras y por donaciones. En épocas de penurias, se llegó incluso a vender a las esclavas. 



Se puede ver lo que fueron las celdas individuales de muchas de las monjas, variando algo supongo según la dote. Había algunos cuartos bien grandes, con muebles y uno con clavecín. Al final de la visita, donde hoy está la pinacoteca, se encuentran dos salas muy grandes que eran los dormitorios comunitarios. 






Fue fundado por María de Guzmán, una mujer rica que quedó viuda a los 30 años, e ingresó allí con su hermana, donando todas sus riquezas en 1579. Los continuos terremotos que han afectado esta zona fueron motivando cambios en su estructura, dando lugar finalmente a la ciudadela que se encuentra hoy. Fue restaurado tras los terremotos de 1958 y 1960.






Nada más entrar se encuentran los locutorios, ventanas enrejillas a través de las cuales las monjas podían hablar con el exterior sin ser vistas. El convento tiene tres claustros: el de las novicias (que estaban allí un año hasta que se decidían a tomar los votos), el del naranjo, pintado de azul azulete y blanco, absolutamente precioso, y por fin el claustro general. 


El convento está surcado por distintas calles, todas tienen nombre de ciudades españolas (Toledo, Córdoba, etc) y verdaderamente recuerdan al barrio de Santa Cruz sevillano. No solo por los coloristas geranios que se encuentran en cada esquina, en cada ventanuco del convento, sino por las paredes pintadas de blanco y de terracota, los enrejados negros, y el cielo tan azul presidiéndolo todo. 



Hay otras muchas estancias, aparte de muchas habitaciones, que impactan. Al lado de lo que fue el cementerio (hoy entierran a las monjas en un panteón en la iglesia del mismo convento, pero no en el cementerio como antaño) está la lavandería, que consiste en 20 tinajas partidas por la mitad, entremedio de ellas pasando un canal de agua, todo al aire libre. Muchas de las habitaciones tienen una especie de horno con forma de montaña de esos que se hace pan tradicional, que suponemos sería una manera de calentarse de los rigores del invierno arequipeño. Hay otras áreas típicas como el refectorio, la capilla, etc.


Flora Tristan, la feminista abuela de Gaugin, estuvo 10 días o así en el convento. Había venido a Arequipa a intentar recuperar una herencia. Tal vez no sea casual que le haya dedicado un libro Vargas Llosa, arequipeño él. 


Salimos agotados, y con la cara quemando por el intenso sol de Arequipa, entre claustro y calle. La cámara se quería quedar en el convento, sin embargo. (K, 28 sep 2004)


Nota por si alguien se está preguntando si el divlog ha sido hackeado.
Este divague fue escrito por una tal K en 2004: Di todavía no había nacido. De viaje sabático por Latinoamérica, K no sabía de la existencia de blogger -fue Diva quien lo introdujo unos años después, en 2009. De hecho, Di existe gracias a ese protoblog que K escribía en unos documentos de Word y compartía por un sistema arcaico (msn groups o algo así) con sufrientes amigos y familia. Diva leía esas entradas y así comenzó nuestra relación epistolar. Cinco años después, me propuso empezar D&D y hasta aquí. 

Aquel protoblog se llamaba itacalog, y uno de mis proyectos un día es irlo colgando aquí poco a poco -hace un tiempo empecé, pero la actualidad me puede. Esta entrada sobre el convento ha sido provocada por el comentario de un divagante, el Náufrago Ro, en la entrada sobre el libro "The corner that held them" de Sylvia Townsend Warner. Podéis encontrarlo aquí

Me da cierto pudor darle a publicar porque, si ha evolucionado (o involucionado) mi escritura desde que comencé el blog, imaginemos lo que puede haber pasado en 22 años.  K no es Di en muchas cosas: para empezar, escribía mucho más breve (alguien se alegrará) en las noches de viaje y colgaba los escritos dependiendo de si encontraba un sucio internet café. No había teléfonos y el mundo era otro. Da igual: espero haberos llevado, aunque sea con las fotos, a este convento maravilloso en la maravillosa Arequipa.

Pub 06.06.26

01 junio 2026

"The corner that held them" de Sylvia Townsend Warner: Marxismo, feminismo y risas en un convento de monjas del SXIV

 Me lancé a leer "The corner that held them" ("La esquina del mundo que las guardaba", traducción libérrima mía -parece que la sacó del Libro de Salomón del Antiguo Testamento-  creo que no ha sido traducido al castellano) tras la recomendación de uno de mis críticos literarios británicos. La novela habla de la vida diaria de monjas en Oby, un convento benedictino perdido ("la esquina") en Norfolk, en el SXIV. Es una novela histórica bastante especial, porque quién podría imaginar que en ese contexto iba a haber feminismo, marxismo y humor - y antes de empezar, un ejemplo de esto último: las monjas consideran su aislamiento como algo beneficioso porque así tenían "menos peregrinos, pedigüeños y además podían ir andrajosas". 


El crítico admitió que gente de su club de lectura la había encontrado durilla, pero la idea de monjas encerradas en el final del medievo me parecía irresistible: ¡una novela de campus con monjas! Dame gente encerrada en cualquier sitio [convento, abadía, universidad, internado, hospital psiquiátrico...] y ahí estaré. Y lo que me convenció del todo fue leer un poco sobre su autora, Sylvia Townsend Warner: necesitaba saber más de una mujer con una vida como la suya - ¿y qué mejor manera de conocer a una persona que leyendo su ficción?



Sylvia: una vida de novela
Merecería un divague aparte, pero me arriesgaré a reproches de mi suegra por la extensión y lo meteré todo aquí. Sylvia Townsend Warner nació en 1893, hija única de un profesor de historia de la prestigiosa Harrow School. Fue educada en casa por su padre y otros profes del colegio. Su pasión adolescente era la música e iba a estudiar composición en el extranjero cuando estalló la Primera Guerra Mundial: como Vera Brittain, perteneció a esa "generación perdida", a la que Brittain tanto lloró en su "Testamento de juventud". Durante la guerra trabajó en una fábrica de municiones, pero cuando murió su padre se vino a vivir a Londinium sola, y trabajó en un proyecto académico de música eclesiástica de la época de los Tudores. Allí conoció a un tipo casado y con cinco hijos con el que tuvo un affair.



Vivía en Bayswater -barrio al noroeste de Hyde Park- y un amigo de Harrow la introdujo en el grupo de Bloomsbury. Warner escribía poesía y en 1925 publicó su primera novela, "Lolly Willowes", calificada como "subversiva" -se publicó dos años antes que el voto femenino, tres antes que "Una habitación propia"). Me encanta el tema: una "spinster" (solterona, que decían antes) que se da a la brujería tras la guerra como la única manera de ser independiente. Tuvo tanto éxito que Warner se pudo dedicar a la literatura y al periodismo -escribió relatos para el New Yorker. En 1927 publicó "Mr Fortune’s Maggot", la historia de un misionero "sodomita" [sic] que en lugar de convertir a un grupo de isleños de los mares del sur, pierde él mismo la fe - probablemente Unamuno no había leído a Warner cuando publicó "San Manuel Bueno Mártir" en 1931; mi teoría es que el espíritu de una época es lo que genera ideas en paralelo, incluso en lugares lejanos. 


En 1930 se compró un cottage en East Chaldon, Dorset, para huir del jaleo de Londinium, pero cuando conoció y se enamoró de la poeta Valentine Ackland se fueron a vivir allí. Se referían a su relación como "matrimonio" y escribían poesía abiertamente lesbiana. 

No solo eran outsiders por eso: en 1935 se unieron al Partido Comunista, escribiendo propaganda y recaudando fondos, lo que les ganó la etiqueta de "subversivas peligrosas" y fueron espiadas por el MI5 durante 20 años. Me encantaría que algún día alguien me considerase la mitad de eso. Solo he leído este libro, pero veo por ahí que los temas de su literatura eran rechazo a la Iglesia, empoderamiento femenino, y subversión de las normas sociales. 
"La gente más feliz que conozco son los que han tirado la toalla en lo de ser respetables"
Viajaron a España dos veces durante la Guerra Civil: en 1936 a Barcelona a trabajar con la Cruz Roja y en 1937 como delegadas en la Conferencia de Escritores Internacionales, donde hizo amigos izquierdosos que mantuvo toda su vida. Cuando cayó la República, volvieron a Dorset. Ella, como en mi opinión debería ser la izquierda, mantuvo siempre una posición internacionalista. "After the Death of Don Juan" ("Tras la muerte de Don Juan"), publicada en 1938, es una alegoría del surgimiento del fascismo en España. De rabiosa actualidad: me tendré que hacer con ella. 


Como es de la generación de Brittain, vivió las dos grandes guerras. A veces me pregunto si nosotros nos escandalizamos de lo que está pasando en el mundo actualmente, que no lo vivimos de primera mano, qué tuvo que ser para esa gente: ser testigos de la repetición de la misma barbarie. Trabajó como voluntaria, alojando a refugiados del Blitz y en esa época empezó a escribir la novela de la que vengo a divagar hoy. 


La relación con su pareja atravesó épocas tormentosas ya que Valentine tuvo un largo affair con una escritora rica americana, Elizabeth Wade White, y en 1950 dejó el Partido y se hizo católica. Pobre Warner: pese a todo, cuando Valentine murió de cáncer, sufrió un duelo terrible y en 1998 se publicó un libro con la larga correspondencia entre ambas titulada "I'll stand by you", como la canción: qué bonito. Warner murió en 1978. No he estado en Dorchester pero leo que hay una estatua en la que Warner está sentada en un banco con su gato: también hay una igual en Richmond de Virginia Woolf, y con esa sí que tengo foto:

Virginia Woolf en Richmond

Virginia me da secretos de escritura
(que tenga una habitación propia, por ejemplo)


No hay trama en "The corner..."
O de eso avisó Warner y eso dice la gente en el podcast de Backlisted; o sea, la novela es un río que fluye a través de las décadas -de 1349 a 1392- y la autora es como si hubiera hecho un "corte longitudinal" en una línea del tiempo y simplemente nos hubiera contado lo que en ese espacio pasa. La novela no termina, simplemente, para, dijeron los críticos, aunque no sé si estoy totalmente de acuerdo: yo sí que le he encontrado un final. Pero tal vez sea cierto que ha habido muchos finales durante la narrativa: de hecho, muchos de los capítulos se titulan con el nombre de la abadesa de turno, y asistimos a los complots para elegirlas, a sus visiones de cómo liderar el convento, a sus muertes.  

Leí un rato en este columpio de Hilly Fields,
un parque con vistas que no conocía

Cosas de monjas medievales que igual no sabías
Las monjas de esta novela tienen todas el título de "Dame" (sería el equivalente de "Madre" o "Hermana" o "Sor" en órdenes contemplativas como las cistercienses o las benedictinas). Es a ratos complicado distinguir a Dame Sybilla de Dame Eleanor de Dame Isabel, y todas las demás -aconsejo hacerse un dramatis personae, que yo no hice, pero no ha sido un problema, se puede leer. 

Las monjas terminan en el convento por diversas razones -la de entregarse al Señor no me ha parecido una de peso- algunas por pobres. Otras son ricas -de familias de toda la vida de la zona- y traen dote [una de ellas, provisión de un año de vino!], y estas reciben un trato especial: ¡hasta criadas tenían!  Hay incluso facciones según los apellidos, e.g."no queremos a otra Stapleton de abadesa".  

Hay monjas ciegas o que se están quedando por el humo de las velas [una descripción de un ahogamiento la hace ella], monjas sordas o que se están quedando, monjas jóvenes tontas a las que se les da trabajos manuales, monjas que regentan la enfermería, monjas que se arrodillan para despedirse de otra haciendo un ejercicio de odio mutuo y autocontrol, monjas que tienen hijos, monjas viejas y poco agraciadas: "de nadie se podía esperar que mantuviera su belleza en Oby; como mucho, una expresión agradable"... y estoy usando el plural porque generaciones de monjas se van sustituyendo y estos rasgos se repiten. 

También hay algunas con sus rarezas particulares: Dame Lilia se quiere hacer anacoreta, o como se diga, aspira a que el obispo le dé permiso para meterse en una celda y ya no hablar el resto de su vida [pienso que esta debía ser una salida para las personas con autismo de la época]. Hay una monja tan mala que "hasta la muerte no quería llevársela y la tierra darle entierro" y su maldad venía de "excesivo aprendizaje: todo el día leyendo libros" y "a veces ladrando porque sabía tanto de gramática que podía transformarse en un perro". De verdad, me parto.  

No son las de Oby monjas buenas, sino que pecan todo el rato: hablan en las comidas, comen dulces en sus dormitorios, cotillean, toman el nombre de Dios en vano, y tienen mascotas. Por no hablar de comer y beber, que recordemos que les dejan como dote un año de vino.

Son un grupo de mujeres que, pese a vivir juntas y saber que les espera la muerte en ese mismo recinto, entre ellas, no se conocen, porque como dice Warner "para que haya intimidad debe haber antes libertad, la de elegir si te acercas o te alejas"-cosa que estas monjas obviamente no tienen. 


No solo monjas en el convento
También hay "corrodians", una de las palabras medievales que no venía en el diccionario: se trata de ancianas ricas que se iban a pasar los últimos años de su vida en el convento (yo conozco a unas monjas que tienen una "casa" en un barrio muy pijo de Londinium que también tienen a señoras ancianas de posibles: había una que se trajo hasta el piano a su habitación). Y una viuda que se trinca al cura, mejor dicho, al falso cura. 

Me explico: al principio de la novela aparece un tipo itinerante, Sir Ralph, que se hace pasar por cura y como el anterior se ha ido por la Peste Negra (detalles abajo), las monjas le dejan vivir allí pretendiendo -o lo creen de verdad? - que es cura. Sir Ralph se pasa con ellas el resto de la novela, sobreviviendo a varias abadesas y muriendo solo al final.  En un par de momentos de la narrativa, el cura se vuelve loco, y como método curativo bien establecido de la época le ponen "un gallo negro en la cabeza" -hasta que se corrompe y ponen uno nuevo y sucesivos- sin mucho cambio en su condición. El cura loco se convierte en una rutina de la casa, en una molestia a la que se han acostumbrado.

La Peste Negra
Es una novela histórica porque, pese a estar en una esquina a la que es difícil que llegue el mundo, la historia se filtra por sus muros. Cuando comienza la Peste Negra - que había empezado en Asia Central en 1338-9 y llegó a la isla en junio de 1340 vía un barco en Dorset- el cura anterior, el verdadero, les anuncia, "con calma, como se habla cuando no hay esperanza", que se va. Un par de monjas han muerto de "la pestilencia" (me encanta esta palabra) y él dice que tiene que abandonarlas porque ahí afuera la gente está cayendo en la herejía, "¡se están confesando o bendiciendo unos a otros!" (a falta de curas que o bien se han muerto, o han huido). Al cura no le importan las almas que van a morir sin sus bendiciones, sino que se extienda la herejía: de esta manera, perderían el control sobre la gente. Las monjas se agobian: ¿quién les va a dar a ellas la extrema unción? 

Marxismo
No es esto el único ejemplo de anticlericalismo en una novela sobre monjas: ya hemos dicho que Warner era subversiva y comunista y, de hecho, esta obra ha sido calificada de "marxista" por los académicos. Esto es así porque, en contraste con las novelas burguesas cuyo motor es la vida interna emocional de los personajes, aquí el personaje principal es una comunidad que vive en un mismo edificio, y su vida diaria nos da un atisbo de lo que era la sociedad en la Inglaterra del SXIV, donde los braceros o los jornaleros tenían que vivir itinerantes en busca de trabajo porque total, sin un techo sobre la cabeza "te puedes ir sin pena. Si no tienes tierras, no tienes que quedarte". 

Y una de las principales preocupaciones de las monjas es, por supuesto, las finanzas: lo que entra y sale para mantener el convento. Vamos, que los modos de producción de lo material determinan la vida social, política e intelectual. ¿Hay algo más marxista que eso? Se habla mucho de las dotes que traen las monjas y hay una crítica a algunos de fuera del convento que piensan que las monjas han de vivir en pobreza: qué tontería es esa? De hecho, a una de las abadesas se le mete en la cabeza la construcción de una torre, y siguen adelante con ese proyecto con el dinero que podían haber compartido con los pobres del pueblo, afectados por la Peste Negra. La imagen popular era que las pobres monjitas vivían "de avena y rocío", cuando en realidad, como he dicho, las monjas tenían sirvientes y "las monjas y los sirvientes se hicieron al lujo que hubo que contratar a más sirvientes para las monjas, y más para servir a los sirvientes"  Espero que con estos ejemplos esté logrando transmitir el tono y el humor de Warner, pero el mensaje es claro: las monjas no eran mejores que los curas, "impostoras, timadoras, avariciosas, opresoras del pueblo", se dice en algún punto.

Y por último, el momento histórico que elige Warner para cortar la historia es la Revuelta de los Campesinos de 1381, causada por una combinación de factores como la Peste Negra que venían arrastrando por décadas, los altos impuestos por la Guerra de los Cien Años, y el sistema feudal de servidumbre. Dicen que esta revuelta ha sido usada como símbolo de la izquierda y en la literatura socialista -incluyendo por William Morris, que además de sus diseños de textiles era uno de los nuestros. 

Feminismo
Con las credenciales de la autora, una lesbiana marxista leninista, no hace falta que explique que la novela es profundamente feminista. Un grupo de mujeres que se autoorganizan, aunque la sociedad les obligue a pretender que obedecen a curas, custodios y obispos. Ahí van unas citas:
"El obispo se había enfadado con nosotras porque mostramos demasiada independencia rechazando a Dame Emily. No nos queremos hacer un nombre por tener demasiada independencia".
"Sin duda, al obispo le molestaban las monjas estudiosas". 

"La viuda era una mujer sin hijos y con suficiente riqueza y buen humor como para no querer otro marido

"No tenía ninguno de los instintos de las mujeres que no viven en conventos de obedecer a los hombres"

La muerte
Y como con ella termina la vida, con ella intentaré terminar el divague. Como hemos seguido de cerca lo que pasa en Oby, un punto geográfico, a través de los años, los personajes vienen y se van o, más frecuentemente, mueren, con lo cual hay bastantes reflexiones sobre la de la guadaña. Una cosa que me impactó de la película "Camino" (Fesser, 2007) sobre una niña del Opus Dei con cáncer es que toda su familia decía que estaba feliz porque al morir iba a estar enseguida en el cielo, qué suerte, y en la escena de la muerte, familia y personal sanitario aplauden. Me dio muchísimo miedo esa película y sobre todo esa gente, los fanáticos religiosos, por sus ideas delirantes y su capacidad de autoengaño. 

Pues bien: aquí hay una monja de solo 23 años que se está muriendo pero que piensa que, después de todo, "le daba pena cambiar la ambigüedad de este mundo por las certezas del siguiente". La abadesa también había lanzado loas a la muerte con los mismos argumentos que los del Opus, pero esta monja moribunda sabía que era por los problemas económicos del convento -hay un momento en el que una de las abadesas piensa que la muerte de dos monjas jóvenes que han traído buena dote al convento es un gran beneficio: buen balance entre beneficio y pérdida.

Pero además, la monja joven reflexiona sobre la vida que ya no tendrá, y me ha encantado porque ese mismo sentimiento tuve yo en un hospital mugriento hace ahora... 16 años: "se dio cuenta de los años que se perderá, de los eventos que pasarán que no verá, de los muchos pensamientos que podría tener -y que nadie los pensará. El mundo era profundamente interesante y un convento el lugar ideal para meditar sobre él". Me encanta que una mujer a principios del SXX ponga estas ideas en un personaje del SXIV y sea algo tan actual hoy, en el SXXI: al fin y al cabo, es una de las magias de la literatura.

Y luego está el otro lado: el cuidado de una monja a la que le cuesta mucho morirse y las pobres terminan agotadas y desilusionadas de tanto velarla, porque "desilusiona constatar que la compasión, estirada demasiado, se materializa en nada más que en una carrera de resistencia". Esto es terrible, pero es así.

Corolario
Así se mueve la novela,  entre reflexiones de gran profundidad como las de arriba e ideas graciosas ["la frecuente calamidad de los encamados, ser visitados por gente aburrida"], Warner te acaba metiendo en el día a día de una comunidad cerrada en la que no pasa nada [sí, hay un asesinato al que no se le da ninguna importancia, no es esto "El nombre de la rosa"] y pasa todo. Porque es en las relaciones de los personajes donde los autores de novelas de campus te muestran su cosmovisión, su manera de ver la vida. Y quién iba a decir que convento medieval, marxismo, feminismo y risas iban a entrar en la misma frase.

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PS.  El Náufrago exazerbayano en su comentario ha hablado del convento de Santa Catalina de Siena en Arequipa, y aquí está el divague donde pueden ver unas fotos. Gracias al Náufrago R!

28 mayo 2026

Maldita Primavera

 El otro día pasó una cosa extrañísima: estaba trabajando desde casa, con las puertas del balconete abiertas -aún feliz, sin imaginar que venía una "ola de calor"- cuando en un punto se llenó la habitación de música. ¿Era un coche que pasaba? ¿Los vecinos de abajo en el jardín?  ¿O alguien en un piso al lado con las ventanas abiertas? Tras una pequeña investigación, determiné: lo último. No recuerdo las primeras canciones, pero básicamente pop no-ofensivo muy animado que me animó a mí también - quien sabe si el que fuera viernes también contribuyó. Mientras tecleaba, conjuré imágenes de alguien en plan "brigada de limpieza", porque poner este tipo de música a todo trapo con las ventanas abiertas es lo que sea hace en esos tragos. De repente, cambia la canción y no es hasta pasado un rato cuando me doy cuenta que dice:

Si para enamorarme ahora
Volverá a mí la maldita primavera
Que sueño si
Para enamorarme basta una hora
Pasa ligera, la maldita primavera
Pasa ligera, me hace daño solo a mí

Espera: ¿Qué? Londinium, 2026. ¿Maldita Primavera? Me lleva directamente al epicentro del verano de mis 11 años, en Vetustilla de la Torre, cuando se puso de moda una chica mexicana llamada Yuri, de la que nunca más se oyó nada tras 1982. Solo tuvo solo dos canciones: "Este amor ya no se toca" -pop movidito- y "Maldita primavera", que era una balada. Nos las aprendimos de memoria -quién sabe la de veces que sonaron en el radiocasette de una chica de Barcelona que era un poco como la de la peli "Las niñas" [Pilar Palomero, 2021], venía siempre con las "últimas novedades musicales". 


Creo que cuando volví al colegio en septiembre no se habló de ella, otro ejemplo más de "lo que pasa en Vetustilla se queda en Vetustilla", por ejemplo, colecciones de cromos-pegatina de futbolistas que cuando completabas el álbum [siempre faltaba uno], te daban un balón. Había cosas que solo pasaban allí: un crío falsificó un cromo haciendo un corta-y-pega de pelo y camiseta de uno sobre el careto de otro jugador [qué haría ese chaval hoy con Photoshop], y le dieron el balón, pero cuando salió la persona que verdaderamente había completado el álbum, ya no había balón y se lió parda. 

Yo sorteaba como podía esos dos ecosistemas: en Vetustilla las de mi panda decían tacos, hacían bromas sexuales y les importaban los cotilleos de la gente mayor del pueblo, a los que yo nunca logré diferenciar. En verano, dejaba de ir a misa y me asalvajaba un poco pero al llegar septiembre, me ponía el uniforme, me confesaba con el Padre Bonifacio -al final, como dirían los críos hoy, "me rentaba" la vida cañón esa veraniega- y volvía a ser la colegiala modélica que siempre fui -ojalá pudiera hoy decir que era una rebelde, pero las monjas me amaban. 

Pero divago, volvamos a Londinium, 2026 y Yuri. Cuando le conté a Mini exactamente esta historia no la vi muy ilusionada, pero eso no fue óbice para que no le pusiera el video delante de las narices- claro que, ay, "meh, no me gusta": literal. Pero da igual, en esas descubrí una bomba: esta canción es una versión de una italiana de una tal Loretta Goggi. Como me la sé de memoria, me ha encantado ver el video y hacerme creer que entiendo italiano. Ni que decir tiene, que es mucho mejor y el título es imbatible: "Maledetta primavera".

Se per innamorarmi ancora
Tornerai, maledetta primavera
Che imbroglio se
Per innamorarmi basta un'ora
Che fretta c'era, maledetta primavera
Che fretta c'era se fa male solo a me?

 

 Ffwd un par de días: había dejado el divague en barbecho porque esta historia no se cerraba - no crean: a veces la editorial de D&D tiene reuniones a cara de perro. Así que volví al video de Yuri y leyendo los comentarios me encuentro con un tal @edwindelgadocaceres, que escribe: "Cuenta la leyenda que entre más duro suene esa canción, más limpia queda la casa" [sic]. Y 276 subcomentarios de gente estando de acuerdísimo. Se confirma: "Maldita primavera" es una canción para limpiar. Soy una visionaria. 

Pero aún pasan dos días más, y yo sin publicar. Días de calores africanos que ahorraré porque en la península habrán dado por activa, pasiva y neutra el temita de que estos pasados días han sido los más calurosos registrados en estos días de mayo de la historia. Un amigo me lo manda: primera página de La Vanguardia en papel!! [sí, tengo amigos que leen LV, nadie es perfecto] Nota: también es portada que se va Alexia...😢. Pero divago: decía que sí, el calor aquí es insoportable por la humedad, y porque no estamos equipados. Trabajo en un edificio acristalado que dicen "inteligente": su inteligencia consiste en cerrar las ventanas si caen unas gotas, pero la del diseñador brilló por su ausencia al no pensar que, sin aire acondicionado, eso iba a ser un invernadero.


Así que volvía hoy a casa acalorada perdida cuando veo una mujer desconocida en una silla de camping en el jardín del frente de la casa de al lado. La saludo y hago una broma, ella me sigue y en un punto le digo, "no serás tú la que estaba poniendo música el otro día?". Ella se empieza a reír y sale su marido, que nos ha oído: es un pintor de brocha gorda que también se está riendo: "Es mi primo. Vivió en España y le encanta la música en español". No doy crédito: estaba escuchando "Maldita primavera"? Confirmado. 

Entro a casa y la mesa editorial me da el OK: Di, adelante con esta frivolidad irrelevante, y no hace falta que incluyas ninguna reflexión sobre el cambio climático, lo que está pasando con las líneas editoriales de ciertos medios que se decían progres, o la entrevista a Ernest Urtasun que le hizo Polanski, el de los Greens británicos. "Maldita Primavera" es una canción que el pueblo usa para limpiar... y también para pintar: QED, y esto había que contarlo.


23 mayo 2026

Middlemarch, el mejor libro de la literatura en inglés [Proyecto relectura en un lugar remoto]

"The Guardian" acaba de publicar otra de esas listas de "los mejores 100 libros de la historia de la literatura" [y las posteriores respuestas del pueblo].  Qué tontería: siempre respondo de una manera emocional a estas listas. Quiero decir que me alegro por demás cuando reconozco a alguno de mis sweethearts y me enfado por la inclusión de ciertas obras, o por el orden, o porque falte algo que yo considero un imprescindible. Iba a decir que esto es un secreto, pero creo que lo he dicho otras veces: este tema emocional me ha pasado también con desacuerdos en cuanto a libros con personas de carne y hueso o del éter. Lo sé, pero es totalmente irracional, sobre todo porque me doy cuenta de que cada libro activa en los lectores distintos resortes y los tuyos no son los míos. Hoy, por ejemplo, escuchaba un podcast de libros en el que analizaban "Normal People", la novela de Sally Rooney, en la que el presentador ha dicho que "no empatizó con los personajes" (la presentadora sí) y me ha caído mal: ¿cómo es posible, con una novela con la que lloré con ruido en la última página?

Pero divago, volvamos a esta lista, a la que le perdono muchas de las cosas que me enfurecen de ella [¿qué? ¿La Ballena puesto quince??] porque la primera es "Middlemarch" . Yo leí esta novela en 2004 porque me fié de una señora llamada Penny que entonces me parecía muy mayor -tendría mi edad actual- con la que pasaba un día a la semana encerrada en un despacho de un departamento de universidad, pretendiendo hacer investigación que iba a cambiar el curso de la ciencia. Ella supervisaba mi estudio y, mucho más importante, me dijo un día algo así como que la novela de Eliot era la que más acertadamente, irónicamente y con corazón captaba la naturaleza humana. Penny  era psicóloga -está jubilada- y como dato diré que, para mi desasosiego en la época (se iba mi luz y guía!) se fue durante cuarenta días a un cottage al final de Escocia sin teléfono sola a desconectar del mundanal ruido. Cuando volvió, su pareja del momento le propuso matrimonio. 

La semana pasada, en una de mis aventuras de bici, me fui hasta una casa donde había vivido Eliot -y que, de hecho, fue la primera placa azul del sur de Londinium. De 1859 a 1860 vivió en Holly Lodge, 31 Wimbledon Park Road en Wandsworth y aquí escribió la mayor parte de "The Mill on the Floss" y "Silas Marner". Luego cruzó el río y estuvo en Regent's Park y al final de su vida en la calle con más placas azules de la ciudad: Cheyne Walk, en Chelsea. Las fotos que incluyo son de la casa en Wandsworth porque las de Chelsea Walk, a saber dónde las tengo. 




Me he perdido un rato en el libro buscando subrayados para que el divagante se haga idea del estilo de Eliot pero, pese a que está muy anotado, es difícil encontrar una frase que tenga sentido así, sin contexto. Aún así, ahí van unas cuantas:
“¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza?” [“What loneliness is more lonely than distrust?”]

"Si la juventud es la época de la esperanza, a menudo lo es solo en el sentido de que nuestros mayores tienen esperanza en nosotros; pues ninguna edad es tan propensa como la juventud a pensar que sus emociones, despedidas y resoluciones son las últimas. Cada crisis parece definitiva, simplemente porque es nueva." [“If youth is the season of hope, it is often so only in the sense that our elders are hopeful about us; for no age is so apt as youth to think its emotions, partings, and resolves are the last of their kind. Each crisis seems final, simply because it is new"].

“El carácter no está esculpido en mármol; no es algo sólido e inalterable. Es algo vivo y cambiante, y puede enfermar como los cuerpos.” [“Character is not cut in marble - it is not something solid and unalterable. It is something living and changing, and may become diseased as our bodies do.”]

Pero lo que llamamos desesperación no es más que el doloroso afán de una esperanza no alimentada.”[“But what we call our despair is often only the painful eagerness of unfed hope.”]

Habrá que conformarse con esto, porque leí "Middlemarch" mucho antes del divlog, y no escribí tampoco en mis docus de word del Pleistoceno -pero no todo son malas noticias: el divague es breve [mi suegra aplaude]. Solo recuerdo que me identifiqué plenamente con Dorothea, uno de los personajes, y también me gustó el doctor Lydgate. No puedo esperar a irme al equivalente a un cottage escocés durante cuarenta días para releerla y divagarlo luego -lo del matrimonio a la vuelta no hace falta.