Lunes, 20.07.26: Cholula y Puebla
Por alguna oscura razón -que no vamos a explorar hoy-, me gusta el sonido de las campanas. Según el diario del Peda: "a las seis unas campanas de una iglesia tocan qué-alegría-cuando-me-dijeron” y le despiertan - a mí no, por lo que no sé si es exactamente esa canción -que se pega como el demonio-, o una metáfora. Lo que sea, centrémonos porque hoy hay tomate: tras el desayuno nuestro objetivo es un pueblo donde los españoles se arrogaban el haber construido 365 iglesias -imaginen para qué- y del que Hernán Cortés, ese amigo de los niños y de Ayuso dijo que era "el más bonito fuera de España" (vamos, Hernán, la duda ofende). Está a 15 km al este de Puebla, e incluyo el mapa del trayecto por mi creciente adicción a los mismos, digo, para que se aprecie la localización de Chochula con respecto al volcán Popo -ahora se entenderá por qué.
Vamos en Uber -lo sé, la traición a los principios de una es flagrante, pero hace calor [sí! en México y a más de 2000 msn!] y llegarnos a la estación de buses y su parafernalia parecía un hito digno de mochileros que no seremos hasta la jubilación.
La principal atracción de Cholula -aparte de su encanto colonial, huelga decirlo- es su pirámide, "la más grande de México". Según nos empezamos a aproximar, lo que vemos es una iglesia arriba de una montaña, que subimos por uno de sus lados, y hacia la mitad es cuando entablo conversación con una mexicana que me dice que eso por lo que estamos subiendo, es justamente la pirámide.
En la wiki se puede encontrar la magnitud de lo que hablo, sus exactas dimensiones y en la página del museo se puede ver la maqueta, (la de abajo es una foto espantosa donde no sé si se entiende) para apreciar que es como una "muñeca rusa" de pirámides: una civilización construía una, otra seguía con la siguiente, con por lo menos seis pirámides una encima de otra. Por algo le llaman Tlachihualtepetl ("montaña hecha por el hombre”).
Aquí tal vez se pueda ver mejor el comienzo de la pirámide:
Es muy impactante estar arriba y saber que estás sobre algo que construyeron personas hace tantos años, que su civilización declinó y desapareció, y la naturaleza lo tomó todo. A mí me da que pensar sobre nuestro mundo actual: me da la impresión de que, cuando esto decline y desaparezca, no va a haber vuelta atrás, no va a haber nadie encontrando la cabeza de la Estatua de la Libertad en ninguna playa. Esto ya me impactó -pero eran otros tiempos, más optimistas- cuando estuve en 2004 en Tikal en Guatemala, donde iban desbrozando pirámide por pirámide -y donde casi acaba esta bonita relación Di-Peda. Ya en aquella época se hablaba de El Mirador, donde está La Danta, otra de las mayores pirámides del mundo. [Abro paréntesis: una de las cosas que me tiene enganchada a escribir este blog, y en particular estas entradas que nadie lee y que me cuesta tanto finalizar -me voy y me voy y acabo lejos, en este caso en Guatemala-, es encontrar cosas como la que sigue; cierro paréntesis]. No se puede, aún en 2026, llegar fácilmente a El Mirador. Es tan enorme -un complejo de unas 800 ciudades mayas, con calzadas que las comunican pero que hoy están bajo la jungla- que solo se puede acceder con una de esas agencias especializadas en un viaje de cinco días que empieza, de entrada, con un vuelo en helicóptero de 35 minutos -no está cerca- desde la ciudad de Flores. Todo esto lo he descubierto en este blog de viajes aquí, Pero volvamos a Cholula, donde estamos subiendo los 66 metros, dejando a un lado a Popo con eterna fumarola: imposible no hacerle fotos sin parar.
Sin embargo, desde arriba no he conseguido las fotos maravillosas que he visto por ahí -muchas serán drones- que anuncian el tour que nosotros estamos haciendo por nuestra cuenta: la iglesia con el Popocatépetl nevado detrás, pero pueden seguir el enlace aquí.
Os tenéis que conformar con las mías, pero para compensar voy a incluir dos robados tal vez de interés: el primero porque me encanta esta mujer toda ella y ese sombrero me recuerda a Vietnam, aunque claro que será un tipo de sombrero mexicano. La segunda, por el mensaje de la camiseta del tipo ["mientras estés vivo, hay que amar lo más que puedas"] que ilustra el talante mexicano, o más bien el europeo, que nos instalamos ya desde los 90 en la ironía y la incapacidad de mostrar ese tipo de emociones o, como oí el otro día, "la policía del cringe" entra en acción. A ver, a mí ese mensaje me da cringe [a menos que sea religioso, en cuyo caso desisto en entender], pero hay muchas otras expresiones de emoción o entusiasmo en las que creo que nos hemos pasado de frenada. Pero divago.
La iglesia de Nuestra Señora de los Remedios en todo lo alto es totalmente una sorpresa por lo espectacular. Está recién restaurada: en nuestra Rough Guide del 2004 pone que estaba cerrada entonces porque había sufrido "daños por un terremoto" [insisto: México no es un país para los pusilánimes, todo puede pasar aquí]. El interior de la iglesia tiene mucho oro y blanco.
A la izquierda del altar hay un pasadizo que lleva a una capilla. Allí está este cuadro nada kitsch que incluyo porque se ve el tema pirámide mejor que en la foto -atención a los santos diseminados.
Y he de admitir que estas vírgenes mexicanas con esos faldones me gustan (tampoco lo analizaremos hoy):
Este es el pasillo por el que sales de la capilla de atrás: antes muerta que sencilla.
Y más cosas que me encantan: agua bendita en bolsas! [¿Qué se hace con eso?] Pero solo se lleven una, joer!
Y como si del destino se tratase, ahí tienen a San Judas Tadeo, santo de "los casos difíciles y desesperados", [por cierto, con bastante dinero de los desesperados-del-mundo en su platito], y al Peda le falta tiempo para sugerir a Mini a que le rece para su intercesión con el British Exam Board re: resultados de los A Levels - que decidirán a qué uni irá [ffwd a Mini en terapia de adulta: "mi padre me dijo que rezase al patrón de los imposibles"]. Parece que funcionó con los GCSEs en Vietnam -eso sí, eran otras deidades.
Y ya acabo con la iglesia -una fuente inagotable de ideas-, pero entenderéis que no puedo dejar de pasar esto:
Solo imagina quedarte ahí encerrada una noche. Bueno, que bajamos por el otro lado, que es por donde deben subir los turistas, porque están todas las importantes indicaciones de salud que desconocíamos, aunque no dicen nada de la imagen de arriba.
Estas son las escaleras de bajar -alguien con TOC preclínico cuenta 244 escalones- , y al fondo hay mil chiringuitos para turistas, aunque no hay casi gente. Oímos una flautita y vemos que hay voladores, como en CDMX. Como este es el país de los sombreros y el guarripón está en las últimas, me compro uno por cinco euros, pero tengo claro que no sustituirá al original.
Esto es la Plaza de la Concordia, en cuyos porches tomamos unas malteadas y coca-cola, "muy a gusto", dice el Peda en su diario.
Otras joyas de Cholula incluyen la Capilla Real y el Convento de San Gabriel, pero están cerrados. Me da mucha rabia porque leo que la Capilla recuerda a la Mezquita de Córdoba por ser un bosque de arcos moriscos y los conventos molan [novela de campus, recuerden].
A las 14:00, nuevo Uber al hotel a recargar baterías, real y figuradamente. Con el paseo de la tarde en Puebla voy a intentar ser más sintética. Prometido.
Empezamos por la Calle de los Dulces, que no requiere mucha explicación. El nombre de la primera tienda opera como advertencia de lo que te va a pasar si la frecuentas mucho: acabarás faty, pero la Dulcería y Camotería Gloria se ha quedado en mi memoria a modo de trauma: el niño de la puerta, ahí atado, enmascarado y con el cartel: "Compren y me sueltan". Lo que no entiendo es cómo no fui a rescatarle, o bien a que me explicaran la broma, que no pillé.
Al Mercado Victoria se entra por aquí, pero luego por dentro es todo cristal y hierro: o sea, han gentrificado lo que fue el mayor mercado de Puebla.
Esta es la Iglesia de Santo Domingo, que contiene la Capilla del Rosario, que está cerrada (ya se sabe, lunes) luego tendremos que volver mañana: JA la recomendó encarecidamente.
La Catedral es gris por fuera y por dentro no mejora mucho...
El Museo Amparo tiene arte de la meso-américa prehispana, pero, frívola donde las haya, os confieso que el highlight es la terraza enorme desde donde hay unas vistas magníficas. Aquí la catedral de fondo:
Eso sí, ya se ve cómo está el cielo, con su tormenta ritual vespertina, así que nos quedamos dentro -hay cristaleras- y nos tomamos [why not] unos mojitos y margarita. Ahora Mini ya es "legal".
Y esta última donde se aprecia cómo la tormenta ya está aclarando por Popo, pero la tenemos totalmente encima:
A las 18:00 nos echan porque cierran y aún llueve un poco. Nos cuesta encontrar un sitio para cenar, al final vamos a uno en la Calle de los Dulces; no suelo poner fotos de comida pero hoy haré una excepción.
Y luego ya solo quedan "los recados del turista", como comprar un adaptador y bollos a la sucursal de La Vasconia que hemos descubierto para el viaje del día siguiente por la tarde: más de cinco horas en bus hasta Oaxaca. Pero aún nos quedan dos cosas importantes que ver por la mañana: la citada Capilla del Rosario y otro de los platos fuertes del viaje, la Biblioteca Palafoxiana.













