Sábado, 12/07/26: Londinium-Frankfurt-CDMX
Primer día de viaje y como tal, no tengo ninguna foto. Menos mal que Mini sale a rescatarme: ella sí tiene algunas de este día de aeropuertos, esos no-lugares. Y lo hará muchas veces durante esta serie porque, aparte de que un iphone hace fotos mucho mejor que mi réflex, Mini -y no es pasión de madre- tiene un ojo fotográfico que me encanta: tras una visita o un paseo, sus fotos siempre me dan varias vueltas.
Antes de nada, y por si a alguien se le ha olvidado (esto será publicado en algún punto de agosto), en julio estamos en pleno mundial y voy a hablar mucho de ello. Sí, no me gusta el fútbol pero por algún pecado de una vida previa se me ha castigado con que a mis compas de viaje sí [Mini es una forofa en concreto de los mundiales y los "euros" como los llama ella] y luego, cuando -spoiler alert- Ejpein se hace con los laureles, recibimos continuas felicitaciones por parte de casi todo el que se nos cruza (un poema la cara del Peda aceptando los parabéms). Así que la noche antes de nuestro vuelo era el Inglaterra-Noruega en el que además llegaron a la prórroga [2-1] y mis compas se van a la cama a la 01:00, sin importarles que el despertador iba a ser implacable a las 04:15.
Y lo es, tras tres horas de sueño. Al salir de casa, empiezan a pasar cosas: tres zombies sonríen forzadamente ante el símbolo del metro de nuestra parada (fotos de rigor), nos encontramos con otros zombies con la camiseta de Argentina que dormitan en sus asientos [nota: retengan esta imagen porque el tema Argentina va a dar para mucho, pero aún no lo sabíamos] y no podemos disfrutar de una de las ventajas de volar desde London Heathrow (LHR), que es que se puede llegar directamente en metro [en el resto hay tren]. Hoy, por aquel lugar común británico conocido como "engineering works" (trabajos de ingeniería) hemos de bajarnos en Hammersmith y allí nos ponen en el segundo lugar común, "bus replacement service" (servicio sustitutivo de bus). Nada es fácil pero, por fin ahí está, la Queen's Terminal... no por el grupo musical, sino porque somos queens... :)
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No aburriré con las rutinas de aeropuerto: Pret (mis compas toman cafés), comprar regalos para la gente en cuyas casas vamos a acampar (ver abajo), y por fin embarcar. Viajamos cada uno con mochila de mano y una pequeña maleta de cabina, pero la del Peda les parece sospechosa, la pesan, y ante semejante monstruo, le obligan a facturar. Ay, está camino de Bangkok, suspira a ratos.
Esto de abajo es el aeropuerto de Frankfurt al que llegamos tras una hora y media de vuelo y una chocolatina Lindt, gentileza de Lufthansa. Cogemos una de la cestita a la salida, pero el Peda se hace ya con dos y, a partir de este vuelo, nosotras nos haremos con dos y él con tres. Somos así de delincuentes.
Esta foto de abajo no sé qué es, pero no se lleven a engaño si creen que semejante nudo de comunicaciones es futurista: el aeropuerto de Frankfurt no tiene cafés en condiciones [acabamos en un Starbucks] y es uno de esos reductos del primer mundo donde aún hay salas para fumadores, que consiguen que todos los pasillos huelan a tabaco: ¿Alguien recuerda los coloquios de "La Clave"? Ese es el ambiente que se "respira", imagino, ahí dentro. Nota: este giro de guión de vuelta del tabaco en pelis y tal, como lo de la religión, no lo vi venir. Tenemos que esperar un par de horas hasta pasadas las 13:00 que es cuando volamos hacia la Ciudad de México (CDMX).
El vuelo dura unas doce horas y, al ser de día, no duermo nada y veo cuatro películas, a saber:
- "Mi amiga Eva" (Cesc Gay, 2025)
- "Wuthering Heights" (Emerald Fennell, 2026)
- "Mamma Mía" (Phyllida Lloyd, 2008)
- "Michael" (Antoine Fuqua, 2026)
Antes de juzgarme, puedo explicarlo todo. La de Gay, porque un día vi "En la ciudad" y me enganché a su estilo Woody Allen barcelonés y a sus buenos diálogos - en esta además colaboraba Eduard Sola [el del maravilloso discurso de "orgullosamente charnegos"] como guionista. En este caso, me dejó algo fría y las interpretaciones no me las creí nada.
La de Fennell es uno de esos placeres culpables por los que no se va al cine pero te dices, "ya la veré en algún avión". En fin, terrible. Ya conocemos los trucos de Fennell y sus impactos cada veinte minutos, pero así como disfruté con "Saltburn" o "Promising Young Woman", esta no hay por dónde cogerla, en particular el rollo sadomaso de Heathcliff con Isabella. Sí, soy vainilla.
"Mamma Mía" tiene aún más explicación: como viene Fashion a Londinium en agosto y planeamos ir a Abba Voyage, decidí "entrenar". Como dice uno de mis críticos de cabecera, Mark Kermode, por mala que sea, ninguna película podría aniquilar el poder de las canciones de Abba. En fin, que disfruto como una enana viéndola tras todos estos años y además, me lleva directa a Skopelos, isla maravillosa, donde me planteo que igual debería estar yendo en estos momentos. Mini me había hablado de una escena que no puede ver porque siempre llora [ "Slipping through my fingers"] y yo no recordaba cuál es el tema de la canción. Si vi la peli cuando ella era bebé puedo entender que ni me lo planteara, pero hoy, cuando falta menos de un mes para que Mini se vaya a la universidad, la madre pensando en que su hija se va... buf. Lloré mucho, ahí a oscuras, en medio del Atlántico, pero no me agarré al brazo del desconocido de mi derecha [a la izquierda el Peda, que dormía con la boca abierta tras sus 3 horas].
Por último, "Michael" el biopic de Michael Jackson. Creo que nunca he contado en el blog que lo mío con el Jackson de la época de Thriller fue lo más parecido al fenómeno fan que he tenido en mi vida. Se me pasó enseguida, pero en Séptimo de EGB me escuché ese LP mil veces y me aprendí todas las letras que nos fotocopió la profe de inglés. En aquella época en la que no teníamos todo a demanda, como ahora, era mucha la emoción cuando te llamaban tus padres porque salía el larguísimo video de los zombies por la tele. La peli, bueno, un lavado de cara pero cuando bailan Thriller los zombies, buá... tuve ganas de salir a hacer los pasos por el pasillo, supongo que ya sobrevolando el Golfo de México.
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Esto de arriba es el aeropuerto de CDMX que estaba todo de mundiales, también. Hay gente monísima esperando con globos, flores y pancartas de bienvenida. Los Uber no pueden entrar al aeropuerto y salimos a encontrarnos con él en uno de los hoteles. Nota: estoy en contra de Uber o cualquier broma de esas de "economía colaborativa" que no pagan impuestos, pero entono un mea culpa: en este viaje los hemos usado, dada la facilidad de la aplicación. En nuestro camino al alojamiento, se pone a llover, y es algo que pasará casi todas las tardes en CDMX porque es temporada de lluvias.
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En CDMX nos vamos a quedar en casa de unos amigos, JA y E. A JA le conocí en la uni en 1992 vía un amigo común y tiene una vida muy interesante, además de dos tesis doctorales sobre Historia de la Ciencia (aunque estudió Físicas). Ha vivido en China, Nueva York y distintos lugares de México. Merece la pena clicar aquí para conocer su historia -y la de nuestra amistad- y leer parte de nuestra visita en el itacalog de 2004, cuando él vivía en el norte, en Monterrey. Allí conoció a E. el que es ahora su marido, que es precisamente de esa ciudad. Sin embargo, las dos primeras noches tienen visita [esto lo contaré mañana, o me alargo] y nos vamos a quedar en casa de J., en Polanco.
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J. es un conocido del Peda del trabajo que, al saber que venimos a CDMX le insiste en que nos quedemos en su piso porque él no está. Es lo que se conoce como "ex-pat", o sea, alguien a quien la empresa le ha enviado aquí y su piso es... de ex-pat, en el barrio más caro de la ciudad. Polanco es el equivalente de La Moraleja o Pedralbes, y cuando JA se entera de que nos vamos a quedar allí, nos insulta como un mexicano: "son ustedes unos fresa", vamos unos pijos. Como viene a encontrarse con nosotros allí, cuando entramos en el apartamento -tras haber saludado al guarda de seguridad 24 horas- vía el ascensor que se abre directamente a la cocina, nos quedamos todos alucinados. Vamos, como en las películas [no sé si tengo fotos, si encuentro, las cuelgo mañana]. JA dice: "yo solo había visto esto en el cine"- "esto" es un vestidor entre el dormitorio y el baño. En fin, a todo plan, y nos está esperando la Sra. Mari, que es la limpiadora, y nos lo enseña todo. Cuando al final del viaje recordamos el apartamento de J. y todo el resto de los alojamientos que hemos tenido -hay que llegar al final porque prometo risas- nos damos cuenta de la "variedad" inusitada de noches que hemos pasado en México.
Salimos a cenar con JA en un local llamado "La Casa del Pastor", donde calentamos la cabeza al camarero -que se llama también JA- preguntando qué es cada cosa: diferencia entre tacos, gringas, alambres, tortas, costras, volcanes... y todo esto puede estar relleno de "pastor", chorizo, longaniza, suadero... y mil cosas más. De todo esto nos haremos expertos en unos días. Anotar que el mito del picante es real, pero solo si lo añades tú misma (las salsas van separadas) y que no recordaba que tienen en todos los sitios "agua de frutas" y tomo de hortacha - aquí comienzan las comedias de "¿es agua embotellada?", pero esto para más adelante.
Son las 22:00 del sábado en México pero las 5:00 am del domingo para nuestros cuerpitos europeos, así que tras comprar un yogur para el desayuno y despedirnos de JA, nos arrastramos al apartamento donde no pertenecemos.
Pub: 06.08.26


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