Hay dos variedades, blanca y rosa, y si nos ponemos puristas, la blanca es la mejor. Así, los hoteles donde vamos se pueden dividir en “Hoteles Rosa Venus” y “Hoteles No Rosa Venus”. El Principal en Xalapa (pronúnciese Jalapa, no se me vayan a enojar los mexicanos) era Hotel Rosa Venus; el Buenos Aires del DF era Hotel No Rosa Venus. Y con este simple detalle ya se sabe si el lugar de pernocta que esa noche nos ha caído en gracia aprobará o pasará a luchar por entrar en la lista de los “Top Five”. Aunque dado el trote que llevamos y la economía de guerra que se ha apoderado de nosotros, igual hay que ampliar la lista hasta “Los 40 Principales”…
divagando, divagando...
El problema conmigo es, me gusta cuando alguien divaga. Es más interestante y todo eso (Holden Caufield) Si no las escribo, las cosas no han llegado a término, solo las he vivido (A Ernaux) La vida real no está a la altura de escribir sobre ella (J Eugenides) Escribir es persuadir a un extraño de que se quede (R Cusk) El camino del exceso conduce a la sabiduría (W Blake)
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06 julio 2026
Nos vamos del DF... pero volveremos. The shits, Rosa Venus y aventura en el Museo de la Medicina
Hay dos variedades, blanca y rosa, y si nos ponemos puristas, la blanca es la mejor. Así, los hoteles donde vamos se pueden dividir en “Hoteles Rosa Venus” y “Hoteles No Rosa Venus”. El Principal en Xalapa (pronúnciese Jalapa, no se me vayan a enojar los mexicanos) era Hotel Rosa Venus; el Buenos Aires del DF era Hotel No Rosa Venus. Y con este simple detalle ya se sabe si el lugar de pernocta que esa noche nos ha caído en gracia aprobará o pasará a luchar por entrar en la lista de los “Top Five”. Aunque dado el trote que llevamos y la economía de guerra que se ha apoderado de nosotros, igual hay que ampliar la lista hasta “Los 40 Principales”…
05 julio 2026
Barra libre de frilojes en la Plaza Garibaldi
Lunes, 09.08.04 Hotel Juárez (México DF)
Los pedalistas han decidido ir a cenar a la Plaza Garibaldi, donde están todos los mariachis. Ellos quieren ver a estos graciosos ejemplos del folklor mexicano cantando serenatas a otros, claro; no puedo imaginar mayor tortura que aquella de ser mariachiada por una banda de rancheras.
Al llegar a la plaza, descubren con estupor que hay más mariachis que gente “de calle.” ¿Será porque ha llovido o porque es lunes? Se acercan diversos hombres armados de sus guitarras y la que firma les mira con cara de pena de esas de “no me hagan esto”, aunque si se les dice que no tal cual también se van (en general los mexicanos son mucho más conformistas con los noes del turista que, por ejemplo, los indios de la India, se entiende).
La siguiente prueba consiste en ir a un sitio que parece un mercado, pero que está lleno de pequeños restaurantes para cenar (“no comáis nada de la calle”, esta frase de la Yaya resuena en mi memoria). "Prueba" porque aquí sí que se lanzan sin red para que vayas a cenar con ellos. Hay un hombre que nos grita, entre otras cosas, “sopa, sopa.” Mi compañero el pedalista-Knorr tiene la etapa sopil (y no sé por qué, aquí también hace calor), así que nos sentamos allí. Cuando sale la mesera (camarera) y el pedalista pide -evidentemente, sopa- la mesera dice que no hay. Nos da mucha risa porque, ¿no es la sopa la razón por la que entramos en el lugar? El hombre que gritaba sopa es confrontado por la mesera de mala manera (“¿Pero a qué les dices sopa si no hay?”), y él: “No se preocupen, yo se las consigo.” A ver, buen hombre, no se trata de que la “consiga” (se quería ir al restaurante de al lado a por ella). Entonces dice: “Pues les doy frijoles, y son gratis”. ¿Gratis? No entendemos. Pedimos además 2 quesadillas y la mesera trae un plato de frijoles a I, pero tan buenos que hasta a mí me gustan. Así que me trae otro a mí: pero ¡qué buenos, mesera! Ella insiste en traerle otro plato al pedalista-Knorr. Le pedimos que los cobre. No, ni hablar. Esto se saca gratis con la carne. Ya, pero es que no hemos pedido carne. Da igual. A la mujer le da gusto vernos comer, y la noche se salda con 3 platos de frijoles más 2 platos de frijoles. Ah! ¿Alguien se acuerda de las famosas potxas del viejo de Trinidad, Cuba? (k, 12 ag)
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Despertamos pronto, hacemos un poco de colada y a desayunar a El Popular, un sitio donde siempre hay fila de gente. Bien. Internet y al Hospital Infantil de México en metro, donde hemos quedado con un tal Barragán. El hospital tiene una seguridad impresionante. Allí K está un rato en el departamento de psiquiatría. Yo intento hablar con Toño pero no lo consigo.
Volvemos al hotel a cambiarnos, salimos al Palacio Nacional y a callejear: muy bien y muy caótico. Sobre las seis empieza a llover y volvemos al hotel, a escribir y leer.
Luego salimos a la Plaza Garibaldi a ver los mariachis, a llamar a Toño y a cenar. Grandísima cena en Tepatitlán donde nos sacaron frijoles (alubias rojas) hasta hartarnos (cinco platos entre los dos) y no nos los cobraron.
Vuelta a casa y escribir y leer hasta la una (i, 09.08.04)
04 julio 2026
Llegada a México DF, la ciudad más peligrosa del mundo
Sábado, 07.08.04 Hotel Buenos Aires (México DF)
Llegada a México DF, la ciudad más peligrosa del mundo
Veinte millones de habitantes, mil emigrantes que llegan por día y una reputación como para andar con el ojo occipital bien graduado. A la gran urbe llegan a las 6:20 pm nuestros héroes, cargados con sus mochilas y ya sin su bigote, que el sobrepesado pensaba que lo hacía invisible en esta población (entre nosotros, más se aproximaba a actor porno holandés que a mexicano). En la ínclita Rough Guide avisan por activa, pasiva y neutra en contra de tomar un taxi así como así. Hay que ir a por un boleto de los “taxis autorizados”, que hacen una fila inmensa (¿40, 50 taxis?) como aves de rapiña. Los pedalistas: !lejos de ellos tomar un taxi! Si son secuestrados, que sea en un callejón oscuro, pero no en un taxi. Así que salen en busca de una camioneta (bus) que lleve al Zócalo, cerca del cual se alojan. Pero no es tan fácil.
Todos los buitres les llaman en inglés para que suban en sus vehículos (muchos de ellos viejos Volkswagen Beetles muy monos pintados de blanco y verde, sin asiento del copiloto para que los pasajeros pasen a la parte de atrás) cuando ellos caminan en busca de la parada de camiones. Llegan a un punto donde hay un escalextric que me río yo de los de Los Ángeles, así que han de retroceder, y cuando empiezan a preguntar por buses los dirigen hacia la otra dirección. Tras cruzar la equivalente de la Avenida das Américas de Río (una vía de miles de carriles y el consabido frenesí, perseguidos por unos malos con coleta y, por supuesto, bigote***), le hemos preguntado a un conductor de bus si iba al zócalo y nos ha negado que los buses fueran hasta este lugar (¡después de que nos lo han indicado varios antes!)
***Nota para las madres, yaya y pi: Todo esto son recursos estilísticos, hipérboles desaforadas que en ningún caso son reales. No quiero decir que me las invente: este hombre de la coleta ha existido, con sus dos amigos, y han cruzado con nosotros, y de hecho hemos comentado al verlos “secuestradores, cuidado” y nos hemos reído, pero los pobres ni nos han mirado. Así que tranquilidad. (k, 7.08.04)
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Lo primero que hacemos es ir a arreglar el cable del ordenador que se nos ha fastidiado. Nos cuesta un poco pero al final muy bien. Compramos El País y recogemos la ropa que habíamos dejado para lavar. A las doce nos vamos de Xalapa, en la camionera ADO compramos tres hojaldras, agua y el cortauñas más buscado de occidente.
Luego, cinco horas de autobús con un par de pelis a cada cual más insoportable. Dormimos un poco, el autobús es de auténtico lujo y el paisaje, precioso. Llegamos al DF a las 18.20, nos cuesta encontrar el bus adecuado, pero el trayecto hasta el Zócalo es impagable, y el mismo Zócalo impresionante. El hotel no está muy bien (no Rosa Venus) y encima no saben si tendrán habitación para el día siguiente. Salimos a cenar, K se pone mala, igual por la altura, igual por el antimalariano que ha tomado en ayunas. Luego miramos habitación en otro hotel, paseo por el Zócalo, chocolate caliente en un puesto de Chiapas y al hotel a escribir y ver la TV, pq dan "Traffic" (gran imagen desde helicóptero del Zócalo DF y gran Benicio) (i, 07.08.04)
28 junio 2026
Gazpacho tirando a salmorejo
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"Los libros que amamos ofrecen un esbozo de todo un universo que habitamos en secreto y en el que deseamos que la otra persona asuma un papel. Una de las condiciones para una relación romántica feliz es, si no haber leído los mismos libros, al menos haber leído algunos en común; lo que implica, además, no haber leído los mismos libros. Desde el inicio de la relación, por lo tanto, es crucial demostrar que podemos estar a la altura de las expectativas de nuestra pareja, haciéndole sentir la cercanía de nuestras bibliotecas interiores".





























