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30 septiembre 2026

Biblioteca Palafoxiana de Puebla o el ideal renacentista de la biblioteca pública [Méx10]

Martes, 21.07.26: Capilla del Rosario, Biblioteca Palafoxiana, y de Puebla a Oaxaca

Hoy dejamos Puebla y mientras mis compas se duchan, subo al ático a saludar y a despedirme de Popo y de Iztaccíhuatl (que significa "mujer blanca" en náhuatl y está nevado). Se le apoda "La Mujer Dormida", porque parece una persona recostada - no sé si lo veo. Es la tercera montaña más alta de México a 5230 msnm (el Popo la segunda a 5426 y a 5636 el  Citlaltépetl). 




Cuando hablo de procesar el viaje a la vuelta, me refiero a cosas como las de arriba, que obviamente desconocía cuando estaba en esa terraza. Allí hablo con unas empleadas del hotel, no precisamente de los rankings de alturas, sino de lo que supone vivir en una ciudad con la amenaza de un volcán enorme echando humo constantemente ahí enfrente. Todo el mundo recuerda la última erupción en diciembre de 2020, en la que tuvieron que evacuar a 40.000 personas. Erupciones, terremotos y mucho más: sigo pensando que es un país de emociones fuertes. Ya han retirado la alarma de tsunami en las playas del Pacífico donde iremos tras el terremoto el otro día, pero cuando lo pienso, un nanosegundo de intranquilidad. Gracias a que, como soy un chorlito, en cuanto se me entretiene con cualquier cosa, me olvido. 

A las 9:15 salimos a ver la Capilla del Rosario en la Iglesia de Santo Domingo, nos había quedado pendiente porque los lunes etc. La Rough Guide la describe como "una fastuosa orgía bastante increíble de pan de oro y exceso barroco". Fastuosa orgía: cosas como estas diferencian a escritores de pro de blogueras diaristas que resumen con un uala, bro. 

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Tras tanta solemnidad da gusto ver a Yísus cogiendo el teléfono en la iglesia. 


Pero para mí el plato fuerte del día es la Biblioteca Palafoxiana [que, por cierto, la Rough del 2004 dice que también estaba cerrada por un terremoto]: es la biblioteca más antigua de toda América. Era el viejo palacio del arzobispo y fue convertido en biblioteca en el SXVII.  El obispo de Puebla, Juan de Palafox y Mendoza -que había nacido en Fitero, Navarra en 1600- donó en 1647 su biblioteca personal de 5000 volúmenes a los colegios tridentinos, estableciendo que se dejara entrar a cualquier persona que supiera leer. Incluso hoy en día la entrada es gratis.




Abajo está la Casa de Cultura donde justo hay una orquesta ensayando. Y de todo lo que podrían estar tocando, eligen el aria de Puccini, Nessun Dorma. Siempre se me dio muy mal leer música, luego no entiendo nada -pero me interesa mucho- cuando explican por qué hay piezas que son particularmente emocionales. Qué teclas, nunca mejor dicho, toca el que esté escrita en sol mayor (que aprendo se asocia tradicionalmente con la luz, la paz), que el primer acorde de las cuerdas sea "de sol mayor con novena (G maj9), suspendido y sin resolver" y cosas así. No lo entiendo, pero me afecta: cierta música me pone la piel de gallina, me puede hacer saltar las lágrimas. 


Así que no puedo explicar lo afortunada que me siento de que esa orquesta de cuerda esté tocando, en bucle, mientras visitamos la biblioteca, un aria tan bestial como el Nessun Dorma. Si blogger pudiera añadir música de fondo para leer los divagues, os la pondría: así, podéis clicar aquí para tenerla de fondo como la tuvimos nosotros mientras se ven las fotos de la biblioteca. 

A la subida de las escaleras tenemos el pórtico de entrada:


Y esta imagen está tomada según atravesamos la puerta:


Pongo un detalle del suelo, que me encanta:


Y esta es la visión desde el otro extremo de la sala.



En esta visita -aparte de hacerme fan del navarro- aprendí que hasta el momento de la donación de Palafox, las únicas bibliotecas que habían hecho explícito que sus acervos podían ser consultados para el bien público eran la biblioteca de San Marcos de Florencia (1444), la Bodleiana de Oxford (1602), la Angélica de Roma (1604), la Ambrosiana de Milán, (1609) y la Mazarino de París (1643). Esto significa que con la donación de Juan de Palafox y las ideas en torno a ella sobre lo público y lo común, estamos ante la sexta biblioteca en la historia de la humanidad que buscó cumplir con el ideal renacentista de la biblioteca pública.



El libro más antiguo de la biblioteca son "Los Nueve Libros de la Historia" de Heródoto (impreso en 1473). "La Ciudad de Dios" de San Agustín (impreso en 1475) y "La Crónica de Núremberg" (Liber Chronicarum) de Hartmann Schedel (1493). Especial ilusión que tengan "De humani corporis fabrica" de Andrés Vesalio (1543) y una edición de gran lujo del Quijote de 1780.












Volvemos al hotel pasando por dos exconventos reconvertidos en museos, pero no hay tiempo. En el Uber a la estación de autobuses hablamos de ciclismo con el taxista, parece que su padre fue una leyenda pedalista. Pensábamos comer algo en la estación pero se nos echa el tiempo encima y solo Mini logra pillar un chino horrible, pero que según ella es el mejor Chow Mein que ha probado en la vida -atención, en la estación de buses de Puebla, México.  



Y ahora, el bus. En principio, se trata de un trayecto de cinco horas y media, el paisajes  ya lo recordaba muy bonito [bosques de cactus!] 


Enseguida comprobamos que no es bus semilujo como el anterior, que este no tiene ni wifi ni cargadores USB que funcionen, lo cual es una cura de desintoxicación en toda regla para la Gen-Z con móviles cuya batería ya se descarga con mirarlo. A mí me sirve para darle un empujón a "Temporada de huracanes" y mirar los cactus, hasta que se hace de noche. 


Ah sí, porque se hace de noche. Las cinco horas y media se hacen casi siete por el siguiente incidente. En un adelantamiento nos llevamos por delante el retrovisor de un camión: consiguientes llamadas del chofer, pero tras 20 minutos continuamos hasta un peaje en el que volvemos a parar detrás del camión y esperamos otros 30’ hasta que venga "la gestora a pagar los daños". Que son mínimos, pero ?qué vale el tiempo de los pasajeros de un bus lleno?  En una de las dos paradas me bajo y entablo conversación con un tipo de unos 40 que termina siendo misionero evangélico que próximamente se va de misión a Andalucía. Siempre es chocante cuando hablas con desconocidos y ni te planteas que estén pallá, pero a veces pasa. Oh well. Creo que le extraigo más datos jugosos [yo siempre al pie de reportaje para estas crónicas], pero muy jugosos no serían cuando no me acuerdo. 


Por fin llegamos a Oaxaca a las 20:00, donde no hay Ubers [bien por Oaxaca], así que vamos en un taxi que justo tiene para sentarse al apartamento. Es un plan abierto con mezzanine,  muy chulo pero atención al diario del Peda, que me ha hecho reír en alto: "ya vemos que no va a ser cómodo, con mucha luz, baño abajo y camas arriba, almohadas duras".


Justo debajo de casa hay varios restaurantes, digamos alternativos: en el nuestro cocinan en una parrilla en la acera, y pedimos tlayudas muy ricas. Pero el Peda sigue en su línea killer y concluye: "petado de gente  y tenemos vistas a un aparcamiento. Bien". Había sido un día largo. 

27 septiembre 2026

Cholula o la mayor pirámide de México. Puebla bajo la lluvia [Méx9]

Lunes, 20.07.26: Cholula y Puebla

Por alguna oscura razón -que no vamos a explorar hoy-, me gusta el sonido de las campanas. Según el diario del Peda: "a las seis unas campanas de una iglesia tocan qué-alegría-cuando-me-dijeron” y le despiertan - a mí no, por lo que no sé si es exactamente esa canción -que se pega como el demonio-, o una metáfora. Lo que sea, centrémonos porque hoy hay tomate: tras el desayuno nuestro objetivo es un pueblo donde los españoles se arrogaban el haber construido 365 iglesias -imaginen para qué- y del que Hernán Cortés, ese amigo de los niños y de Ayuso dijo que era "el más bonito fuera de España" (vamos, Hernán, la duda ofende). Está a 15 km al este de Puebla, e incluyo el mapa del trayecto por mi creciente adicción a los mismos, digo, para que se aprecie la localización de Chochula con respecto al volcán Popo -ahora se entenderá por qué.


Vamos en Uber -lo sé, la traición a los principios de una es flagrante, pero hace calor [sí! en México y a más de 2000 msn!] y llegarnos a la estación de buses y su parafernalia parecía un hito digno de mochileros que no seremos hasta la jubilación.

La principal atracción de Cholula -aparte de su encanto colonial, huelga decirlo- es su pirámide, "la más grande de México". Según nos empezamos a aproximar, lo que vemos es una iglesia arriba de una montaña, que subimos por uno de sus lados, y hacia la mitad es cuando entablo conversación con una mexicana que me dice que eso por lo que estamos subiendo, es justamente la pirámide.

En la wiki se puede encontrar la magnitud de lo que hablo, sus exactas dimensiones y en la página del museo se puede ver la maqueta, (la de abajo es una foto espantosa donde no sé si se entiende) para apreciar que es como una "muñeca rusa" de pirámides: una civilización construía una, otra seguía con la siguiente, con por lo menos seis pirámides una encima de otra. Por algo le llaman Tlachihualtepetl ("montaña hecha por el hombre”).

Aquí tal vez se pueda ver mejor el comienzo de la pirámide:

Es muy impactante estar arriba y saber que estás sobre algo que construyeron personas hace tantos años, que su civilización declinó y desapareció, y la naturaleza lo tomó todo. A mí me da que pensar sobre nuestro mundo actual: me da la impresión de que, cuando esto decline y desaparezca, no va a haber vuelta atrás, no va a haber nadie encontrando la cabeza de la Estatua de la Libertad en ninguna playa. Esto ya me impactó -pero eran otros tiempos, más optimistas- cuando estuve en 2004 en Tikal en Guatemala, donde iban desbrozando pirámide por pirámide -y donde casi acaba esta bonita relación Di-Peda. Ya en aquella época se hablaba de El Mirador, donde está La Danta, otra de las mayores pirámides del mundo. [Abro paréntesis: una de las cosas que me tiene enganchada a escribir este blog, y en particular estas entradas que nadie lee y que me cuesta tanto finalizar -me voy y me voy y acabo lejos, en este caso en Guatemala-, es encontrar cosas como la que sigue; cierro paréntesis]. No se puede, aún en 2026, llegar fácilmente a El Mirador. Es tan enorme -un complejo de unas 800 ciudades mayas, con calzadas que las comunican pero que hoy están bajo la jungla- que solo se puede acceder con una de esas agencias especializadas en un viaje de cinco días que empieza, de entrada, con un vuelo en helicóptero de 35 minutos -no está cerca- desde la ciudad de Flores. Todo esto lo he descubierto en este blog de viajes aquí, Pero volvamos a Cholula, donde estamos subiendo los 66 metros, dejando a un lado a Popo con eterna fumarola: imposible no hacerle fotos sin parar. 

Sin embargo, desde arriba no he conseguido las fotos maravillosas que he visto por ahí -muchas serán drones- que anuncian el tour que nosotros estamos haciendo por nuestra cuenta: la iglesia con el Popocatépetl nevado detrás, pero pueden seguir el enlace aquí.

Os tenéis que conformar con las mías, pero para compensar voy a incluir dos robados tal vez de interés: el primero porque me encanta esta mujer toda ella y ese sombrero me recuerda a Vietnam, aunque claro que será un tipo de sombrero mexicano. La segunda, por el mensaje de la camiseta del tipo ["mientras estés vivo, hay que amar lo más que puedas"] que ilustra el talante mexicano, o más bien el europeo, que nos instalamos ya desde los 90 en la ironía y la incapacidad de mostrar ese tipo de emociones o, como oí el otro día, "la policía del cringe" entra en acción. A ver, a mí ese mensaje me da cringe [a menos que sea religioso, en cuyo caso desisto en entender], pero hay muchas otras expresiones de emoción o entusiasmo en las que creo que nos hemos pasado de frenada. Pero divago.



La iglesia de Nuestra Señora de los Remedios en todo lo alto es totalmente una sorpresa por lo espectacular. Está recién restaurada: en nuestra Rough Guide del 2004 pone que estaba cerrada entonces porque había sufrido "daños por un terremoto" [insisto: México no es un país para los pusilánimes, todo puede pasar aquí]. El interior de la iglesia tiene mucho oro y blanco.


A la izquierda del altar hay un pasadizo que lleva a una capilla. Allí está este cuadro nada kitsch que incluyo porque se ve el tema pirámide mejor que en la foto -atención a los santos diseminados.

Y he de admitir que estas vírgenes mexicanas con esos faldones me gustan (tampoco lo analizaremos hoy):

Este es el pasillo por el que sales de la capilla de atrás: antes muerta que sencilla.

Y más cosas que me encantan: agua bendita en bolsas! [¿Qué se hace con eso?] Pero solo se lleven una, joer!

Y como si del destino se tratase, ahí tienen a San Judas Tadeo, santo de "los casos difíciles y desesperados", [por cierto, con bastante dinero de los desesperados-del-mundo en su platito], y al Peda le falta tiempo para sugerir a Mini a que le rece para su intercesión con el British Exam Board re: resultados de los A Levels - que decidirán a qué uni irá [ffwd a Mini en terapia de adulta: "mi padre me dijo que rezase al patrón de los imposibles"]. Parece que funcionó con los GCSEs en Vietnam -eso sí, eran otras deidades.

Y ya acabo con la iglesia -una fuente inagotable de ideas-, pero entenderéis que no puedo dejar de pasar esto:
Solo imagina quedarte ahí encerrada una noche. Bueno, que bajamos por el otro lado, que es por donde deben subir los turistas, porque están todas las importantes indicaciones de salud que desconocíamos, aunque no dicen nada de la imagen de arriba.

Estas son las escaleras de bajar -alguien con TOC preclínico cuenta 244 escalones- , y al fondo hay mil chiringuitos para turistas, aunque no hay casi gente. Oímos una flautita y vemos que hay voladores, como en CDMX. Como este es el país de los sombreros y el guarripón está en las últimas, me compro uno por cinco euros, pero tengo claro que no sustituirá al original.


Esto es la Plaza de la Concordia, en cuyos porches tomamos unas malteadas y coca-cola, "muy a gusto", dice el Peda en su diario.

Otras joyas de Cholula incluyen la Capilla Real y el Convento de San Gabriel, pero están cerrados. Me da mucha rabia porque leo que la Capilla recuerda a la Mezquita de Córdoba por ser un bosque de arcos moriscos y los conventos molan [novela de campus, recuerden].





A las 14:00, nuevo Uber al hotel a recargar baterías, real y figuradamente. Con el paseo de la tarde en Puebla voy a intentar ser más sintética. Prometido.

Empezamos por la Calle de los Dulces, que no requiere mucha explicación. El nombre de la primera tienda opera como advertencia de lo que te va a pasar si la frecuentas mucho: acabarás faty, pero la Dulcería y Camotería Gloria se ha quedado en mi memoria a modo de trauma: el niño de la puerta, ahí atado, enmascarado y con el cartel: "Compren y me sueltan". Lo que no entiendo es cómo no fui a rescatarle, o bien a que me explicaran la broma, que no pillé.


Al Mercado Victoria se entra por aquí, pero luego por dentro es todo cristal y hierro: o sea, han gentrificado lo que fue el mayor mercado de Puebla.




Esta es la Iglesia de Santo Domingo, que contiene la Capilla del Rosario, que está cerrada (ya se sabe, lunes) luego tendremos que volver mañana: JA la recomendó encarecidamente.

La Catedral es gris por fuera y por dentro no mejora mucho...



El Museo Amparo tiene arte de la meso-américa prehispana, pero, frívola donde las haya, os confieso que el highlight es la terraza enorme desde donde hay unas vistas magníficas. Aquí la catedral de fondo:

Eso sí, ya se ve cómo está el cielo, con su tormenta ritual vespertina, así que nos quedamos dentro -hay cristaleras- y nos tomamos [why not] unos mojitos y margarita. Ahora Mini ya es "legal".


Y esta última donde se aprecia cómo la tormenta ya está aclarando por Popo, pero la tenemos totalmente encima:

A las 18:00 nos echan porque cierran y aún llueve un poco. Nos cuesta encontrar un sitio para cenar, al final vamos a uno en la Calle de los Dulces; no suelo poner fotos de comida pero hoy haré una excepción.


Y luego ya solo quedan "los recados del turista", como comprar un adaptador y bollos a la sucursal de La Vasconia que hemos descubierto para el viaje del día siguiente por la tarde: más de cinco horas en bus hasta Oaxaca. Pero aún nos quedan dos cosas importantes que ver por la mañana: la citada Capilla del Rosario y otro de los platos fuertes del viaje, la Biblioteca Palafoxiana.