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09 septiembre 2026

Biblioteca Vasconcelos: uno de los momentos más chulos del viaje [Méx7]

 Sábado, 18.07.29: Biblioteca Vasconcelos, Monumento a la Revolución, 
Art Déco, Centro histórico

Habrá gente que no entenderá ir de viaje y meterse en librerías y bibliotecas, pero esos no leen este blog. Bueno, las entradas de viaje no las leen ni quienes leen este blog, yo lo entiendo, pero a veces me gustaría alertarles y decirles: hoy entrad a ver las fotos porque descubrí un lugar espectacular. Y hoy es uno de esos días, aunque no puedo decir que este lugar lo descubriera yo: llevamos aún la guía de viaje de 2004 y esta biblio la abrieron en 2006. Es Mini quien nos lleva aquí, y ella no lo había visto en ningún libro [cuando le pregunté cómo iba a hacer el Interrail sin guías, me miró como si de un paramecio en un microscopio se tratara, y citó a la amiga interneta] sino en Tiktok o algunos de esos lugares algorítmicos nocivos, pero que hoy han tenido su utilidad. 

La estación de metro es Guerrero en el barrio de Cuauhtémoc y hay que andar unos diez minutos hasta la Biblioteca Vasconcelos por un mercado callejero en el que hay góticos, chicas con el pelo de colores, señores que venden gorros, lugares donde hacen barbacoa... y nosotros los únicos guiris. 

Por fuera, la biblio es un edificio imponente, pero al entrar, buah: es Matrix, es Inception, es una ecuación de química orgánica en 3D, es Hal 9000,  es un panal de abejas cuadriculadas. Me rindo: las imágenes van a explicar mejor lo que es imposible de describir - y también aquí un video.





Y sí, en el centro hay colgado el esqueleto de una ballena. #maravilla.

Las fotos son mucho mejores aquí

El arquitecto es el mexicano Alberto Kalach, y he disfrutado muchísimo mirando su IG or su página web. Con la biblioteca ganó un premio de diseño internacional y no me extraña. Paseando por este espacio me siento maravillada, todo el rato, sin parar, ahí donde mire. No solo el continente es majestuoso, es que hasta las sillas y los sillones, las lámparas, los flexos, las mesas, todo está pensado para transmitir estilo y belleza. ¿Qué debe ser pasar el día entero leyendo aquí? Navegar por sus estanterías como un navegar por internet activo: en lugar de hacer clic en el hipervínculo, subir por la mezzanine y encontrar la obra, mirarla y volver a bajar. Y repetir. Porque cada vez que sales de tu escritorio o de tu sillón bajo, te encuentras con todos esos metros cúbicos de aire rellenos de libros, que son ideas, que representan la creatividad, la libertad, la diversión, la sabiduría. 

De vuelta a la calle, el rastro y sus habitantes siguen ahí. El Peda se compra una gorra así como de Fidel Castro y yo pierdo el pivote de la cuerda de mi sombrero mugriento, que lleva conmigo desde mi primer viaje a Grecia (nota de la traductora=2008). Es un pequeño trauma, porque hace tiempo que llevo buscando otro que lo sustituya y no lo encuentro. Ahora hay que ponerse más activamente en búsqueda, y este parece el país de los sombreros: voy bien. 




Seguimos caminando hacia el centro histórico -ese imán- y pasamos por el Monumento a la Revolución.





Por supuesto, no olvidar la dosis de art déco diaria.






En la península se quejan los de siempre contra la Memoria Histórica. Aquí, no olvidan a sus desaparecidos. 

Hace calor, llegamos a la Alameda, ya casi en el centro, con sus mariachis y su vista de la Latinoamericana con la cúpula del Bellas Artes...




Vamos a comer a La Vasconia, donde ponen el Inglaterra-Francia. Es un festival, gana[mos] los ingleses (6-4) y Mini está feliz. 


Dice el Peda que "comemos mexicano, muy bien y muy barato". No recuerdo, pero a la salida compramos bollería en la parte que hace de pastelería - incluyo fotos porque verlas en principio no engorda, pero seguro que sube los niveles de glucosa, o bilirrubinacuandotemiroynomemiras o lo que sea. Cae una tormenta grandísima de esas de CDMX en verano: ahora entiendo lo de "Esta tarde vi llover", yo pensaba que era de Los Panchos pero no -claro que el autor también era mexicano. 





Dice el diario del Peda que vamos a la Plaza Loreto, una plaza antigua elegante, con iglesia que no recuerdo si es esta, pero si cuela, cuela...[no creo que me lea ningún chilango]


 a un lado de la catedral está la zona  donde solía estar el Templo Mayor. Sé que la foto es horrorosa, y ni siquiera se puede decir que "no le haga justicia": son las ruinas de los cimientos donde estaba un gran templo, sobre el cual se construía uno nuevo cada 52 años, quedando como un juego de muñecas rusas, uno dentro de otro, pero con templos. 


Justo por detrás hay otra sucursal de la librería Porrúa, donde pasamos otro rato



Seguimos callejeando, está todo lleno de puestos de comida y demás. 



Esta vez cogemos el metro en Allende. Nos reímos mucho con los mexicanos, por ejemplo, este anuncio para que no se pise la línea amarilla. ¿Cómo no comparar el nasal y neutro "Mind the gap" del metro de Londinium con el "SOY INCORRUPTIBLE!!"? [Satán, ofréceme lo que quieras, no caeré]. O cómo no recordar la anécdota de la pequeña Di: "Pisa este crucifijo".


 Murales en la estación de casa y, a la salida, las tiendas callejeras de comida que anuncian que,por fin, "YA tenemos alitas". Yo me sigo riendo. 


Parece que cenamos pasta [qué haría yo sin el diario del Peda] y preparamos la maleta para mañana: nos vamos a Puebla!



08 septiembre 2026

Cine mexicano en Roma y Condesa [Méx6]

Viernes, 17/07/2026: Roma

Un terremoto de magnitud 7,3 sacude la costa del Pacífico frente a México y Guatemala. El temblor, que ocurrió a las 8:48 am hora local (14:48 GMT), tuvo su epicentro a 109 kilómetros de la costa Pacífico de México y se sintió con fuerza en la ciudad de Tapachula, en el estado de Chiapas, informó el Servicio Sismológico Nacional (SSN), parte de la Universidad Nacional Autónoma de México. En zonas de Guatemala y El Salvador también se sintió el movimiento y muchas personas evacuaron de sus casas y sus lugares de trabajo. Hasta el mediodía (hora local) se registraron 80 réplicas, de acuerdo al SSN. Inmediatamente, se emitió una alerta de tsunami para las costas en un rango de 300 kilómetros del epicentro. El sistema de alertas de tsunami de EE.UU. recomendaba a los habitantes de la zona mantenerse alerta y a las autoridades locales realizar sus propias estimaciones del riesgo [BBC].


Cuando me levanto, el Peda está con el teléfono en la mano: "no sé si enseñarte esto". La noticia de arriba y yo nos miramos frente a frente. Viene incluso con mapa del epicentro: justo en la costa donde pensamos ir hacia el final del viaje. Vale, ha sido al sur del estado de Oaxaca, y nosotros solo vamos a la ciudad de Oaxaca, pero me da igual: me da un bajón tremendo. 

Desayunamos con mis compas de viaje desmitificando, no te agobies, aún quedan unos días para bajar hacia la zona. Pero y los reflejos. No te preocupes, no va a pasar nada, eres dramática, exageras. Imágenes de la película "Lo imposible" vienen a mi cabeza. La isla se Creta quemándose justo un año después de que estuviéramos.   Y aún no había pasado lo de Colombia o Nepal. 

Pero bueno, igual que no tengo paciencia para la tristeza, el agobio se me olvida ya en el metro a Insurgentes: hoy toca Roma y Condesa, los barrios de clase media alta que fueron construidos en los años 30-40, luego se pasaron de moda y se empezaron a caer a trozos, y hará unos 30 años, proceso de gentrificación, se empezó a llenar de artistas, bohemios y demás, hasta convertirse en lo que es: una zona encantadora para pasear, sin nada de esos monumentos con los que se hacen fotos los turistas. Así que nos pasamos el día callejeando, tomando cafés, mirando librerías y disfrutando de la arquitectura art déco: en fin, maravilla. 

Del metro Insurgentes al Parque Río de Janeiro, con su fuente y su David. Tal día como hoy, en gran parte de Europa la gente se metería ahí por el calor extremo, pero aquí recordemos que no hace falta. Nunca agredeceré lo suficiente a esta ciudad su temperatura en pleno julio.


Pasamos por el Museo del Objeto, al que no entramos,  pero gusta el edificio...



En general, gustan muchos de los edificios, la arquitectura es variada y, según el diario del Peda, "con carácter". Me encantan las terrazas que van de lado a lado: podría vivir aquí.



Tomamos un café buenísimo en un sitio muy pijo, dice el Peda en su diario; yo creo que tomo un frappé, pero el tiempo empieza a hacer estragos en la memoria: bueno, en realidad, esto lo recuerdo porque no me gusta el café, aunque sí los frappés. ?Que no tiene sentido? Lo sé. Creo que esta calle es Ámsterdam, pero quién sabe…



"Under the Volcano Books" es una librería maravillosa de textos en inglés y no recuerdo si estuvimos en 2004 (ni aún habiendo subido los divagues pre-viaje). Tiene distintas salas en distintos pisos y están medio de obras. No hay casi nadie, pero alguien toca el piano y la música me hace sentir como dentro de una película. 


También me encantan las escaleras llenas de cuadros encajados - y librería. Es uno de los pocos sueños de decoración que se han cumplido en mi vida [y no, nunca quise una cocina de isla, pero sí una cocina con mesa grande o en etapas de gran inmadurez, una buró americano o una cama con dosel].


Esta es la sala principal: es una habitación de una casa y no hay nadie, porque la única empleada está con su ordenador en el pasillo. Nos pasamos un rato mirando libros y luego sentados por ahí leyendo. Esta es otra sala donde podría vivir yo- y otra incoherencia como lo del frappé, porque amo el minimalismo [odio los objetos, tal vez por eso no entramos en ese museo], menos a lo que a libros se refiere. Ahí me da igual lo recargado, lo intenso.


También me gustan las puertas ovaladas, no sé si para mí para siempre, pero para un rato.  Aquí un fan del divlog:

También en arco la puerta de entrada...




Del Parque México, nuestro siguiente destino no tengo foto, pero sí recuerdo esta heladería para perros, en edificio art déco...



...y más art déco


En el cruce de las calles Juan Escutia y Atlixco, ocurre "una de las escenas más emblemáticas del cine mexicano contemporáneo: el choque que entrelaza las tres historias protagonizadas por Octavio, Valeria y El Chivo”. Mini, a la que le encantó "Amores perros" (Alejandro González Iñárritu, 2000) nos lleva. 





Comer a la Cafebrería El Péndulo de este barrio -ya habíamos estado en la de Polanco, y esta también está muy bien. Al final, el Peda se compra un libro de historia de México y yo "Las Muertas" de Jorge Ibargüengoitia- divague próximamente en sus kioscos. 

El Mercado Medellín es uno de esos mercados de verdad, donde la gente de verdad compra cosas que necesita de verdad, como duraznos (melocotones), guindillas o pompones.




 Esto es Tepeji 22, la casa donde Alfonso Cuarón filmó su peli de 2018 "Roma"




(Esto es una autoflagelación que enfrenta cómo fotografía un director de ídem vs. yo). Estamos un rato haciendo fotos y entonces salen unos "jóvenes" de la casa. Nos ponemos a hablar con ellos y nos confirman que esa es la casa de "Roma", pero solo el frontal: la casa por dentro fue filmada en unos estudios, y lo que atisbamos desde la puerta lo confirma. También nos cuentan que Cuarón vivió justo enfrente, en el 21, pero el 22 tenía mejor luz, era más fotogénico. Esta era su casa:


Vimos "Roma" otra vez con Mini (ella por primera vez) unos días antes de venir a México. Como cuando la vi en el cine, esta peli me sigue rompiendo el corazón. Es tan devastadora la historia de las criadas, en particular Cleo, no porque sus señores sean crueles y las tengan en condiciones terribles, sino precisamente porque sus señores son gente progre y culta de la clase media-alta, que la dejan sentarse en el brazo del sofá mientras todos ven la tele, o no la culpan y la llevan a las citas médicas cuando se queda embarazada -siguiendo El Tema de padres ausentes, el tipo pasa- y todo eso. Pero lo que escuece es observar esa relación en muchas interacciones: por ejemplo, en la arriba citada de la familia riendo con la tele y, "Cleo, tráeme X de la cocina". Pueden pretender que es un miembro de la familia pero en pequeños detalles dejan claro que está allí para servirles, a un grupo de blancos, una mujer de origen indio. Esto, o verla fregar el suelo el patio con los excrementos del perro, me duele de una manera distinta, que la escena devastadora del parto. El primero es un dolor político, es ira, es cabreo; el segundo es un dolor que sale de las tripas, y sabes que Cuarón te está manipulando emocionalmente y no entiendo bien por qué: no necesito ver la reanimación del bebé que ha nacido muerto durante tanto rato para que quedar destrozada por la película, por ver la mierda de vida que llevan millones de personas cuyo rol es ser sirviente de otros, sin vida propia. Es una peli muy necesaria y si hace tiempo que no la has visto, revísitala. Es semiautobiográfica y Cuarón se la dedica a su Cleo particular, Liboria Rodríguez. 

Damos unas vueltas más  y de allí en metro a casa...
 






Cenamos en casa y cuando queremos salir a por agua se pone a llover a cántaros. Welcome to CDMX.