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15 julio 2026

Los pedalistas y las visas, de nuevo. Ex-Convento de Santa Catalina de Siena, hoy hotelazo. De boda en Oaxaca.


Viernes, 27.08.04 Hotel Posada del Rosario (Oaxaca)

Los pedalistas y su particular relación con las visas: tragedia en varios actos de cómo sobrevivir a la burocracia mexicana ("Solo para envidiosos"-sección ironía con las molestias del viajero)
Por si alguno de nuestros lectores aún no sabe la realidad, habrá que poner ya las cartas sobre la mesa: los pedalistas son un desastre. Ángeles lo sabe, y tendrá que hacer el papeleo de las tasas de su coche allá por noviembre.

También lo saben de buena tinta los empleados de tierra de Gulf Air y los funcionarios de la embajada India de Holborn, Londres. Y es que cuando los pedalistas compraron su billete hará ya dos años con destino Delhi no pensaron nunca en la posibilidad de que la visa no se la hicieran en el aeropuerto. Los pedalistas son seres ingenuos, que viven en la ilusión de que el mundo es un lugar eminentemente bueno donde brilla el sol, y donde la gente te da palmaditas en la espalda, a no ser que sean malos, lo que llevan siempre bigote y a veces parche. Hará cosa de dos años, como digo, los Pedalistas, en pleno proceso de facturación en Heathrow, tuvieron que darse de bruces con la realidad de que el gobierno indio hace pelas a costa de los visados que la gente solicita en su embajada, y solo en su embajada (no hay aeropuerto que valga, véase Marruecos o Tailandia). Así que, resumiendo que es gerundio, estos dos seres indefensos tuvieron que posponer su vuelo un día, y pasar una mañana de sábado sonriendo a un señor con turbante para que les hiciera la visa de urgencia (con la consabida penalización por ser urgente y sábado). Mejor no entrar aquí en cómo intentaron cambiar el destino de su viaje “a cualquiera que no se necesite visa” y mejor no entrar en cómo el sentido común de la azfata de tierra previno mayores males. Esta historia, que les ha servido para recibir todo tipo de calificativos en la Pérfida (“too laid back-horizontal”) y cachondeo (hay q ver a Angeles y Steve cuando volvimos a dormir a su casa aquella noche), no ha servido, sin embargo, para q aprendan la lección: fuera de la soleada Europa, existe un documento llamado visa, cuyo objetivo no puede ser otro q el de sacar pelas y que hay q respetar. O lo peor puede pasar.

Por ejemplo, ser expulsado del país y no poder volver en 5 años. Nuestros héroes ya se vieron en estas hace muchos años más en el metro de Praga, donde una panda de mafiosos descubrieron que no habían picado el billete de metro.

Pero me voy del tema. Centrémonos en el aquí y ahora. Cancún, 5 de la tarde, hora mexicana. Muchas horas de vuelo, despiertos desde las 5:30 am españolas. En el avión rellenan el papel de la visa, en el que dice algo de 180 días. Cuando, despues de mucho rato en la fila, el funcionario de turno escribe el numero 30 en el agujerito de los dias que pueden estar en el país, ellos estan en otra cosa, desde luego, porque es solo 29 días mas tarde, en Patzcuaro, cuando el pedalista detalllista se le ocurre mirar el pasaporte (seguro que por hacer mofa de la foto de su compañera) y ve que tienen visa solo para 1 dia mas. Comienza la tarea de solucionar-problemas, qué van a hacer.

Surgen diversas opciones: la primera es ignorarlo porque probablemente no se den cuenta en aduanas (inocentes, lo primero es que la frontera será Chiapas, zona militarizada por excelencia, la segunda porque el gobierno mexicano, como el indio, hace pelas a costa de esto, como he apuntado). La segunda, es posponerlo e intentar solucionarlo cuando lleguen al DF. 

Y lo intentan, a fe mía, que lo intentan. Pero no es fácil, porque no saben dónde ir: el consulado español ayuda tanto como siempre, sea cual sea el lugar donde se les aproxime. De un departamento los pasan a otro. Les dan incluso el celular de un tipo que a saber quién es. Toni Cano -su contacto periodista del DF- les avisa que les puede costar una “buena multa” en la frontera. Así que deciden ir a inmigración en su siguiente punto: Oaxaca. 

Como en Oaxaca los pedalistas se alojan en uno de los mejores hoteles de la temporada, no se dignan a escrutar el cielo hasta bien avanzada la mañana. No sé si se ha anotado que ese despertar a las 7 am, producto del cambio horario, de las dos primeras semanas ha desaparecido por completo.
Se toman un zumo de naranja, buscan cansinamente la oficina de turismo, y allí les dan la dirección de inmigración, que cierra a la 1 pm, y son… las 12. Se ven obligados a tomar un taxi. No sabemos si puede ser interpretado como una señal, pero el taxista se pierde en un montón de flores. Vamos a la calle Pensamiento, entre la prolongación de Eucalipto y Almendros. El pobre se mete en Begonias, Geranios, Violetas, Azucenas, Prolongación de Jacintos, y los pobres pedalistas ven correr los minutos y saben que nunca saldrán de allí. Medio se tiran del taxi cuando ven un edificio con apariencia de oficial “Oficina de desempleo”, y de allí sale un funcionario que les explica cómo llegar al Pensamiento. Le dan las gracias al taxista, que ya es como de la familia. El buen hombre les ha explicado, entre otras cosas, los secretos de Mezcal, que intentarán escribir en otro documento si el tiempo y sus efectos acompañan.

La oficina de inmigración es un edificio que parece una casa, con una sola planta. A la puerta hay un guarda de seguridad, y una recepcionista, ociosísimos. En la misma salita, al fondo a la izquierda, un señor al que explican su predicamento. Mientras él mira y remira los pasaportes y las famosas tarjetas turísticas, los pedalistas se dan codazos avisándose del cartel que avisa de la multa que se pagará por haber perdido la tarjeta de marras: 420 pesos mexicanos. Ellos habían sopesado el “perderla” como opción. Suspiro: se alegran de estar allí. Entonces, el funcionario levanta la vista y les informa que tienen que renovarla evidentemente, lo que supone 210 pesos del ala y que, atención, tienen que pagar una multa por los días que se excedieron, 4, luego 460 pesos, lo que hace un total de 880 pesos por pedalista, total final 1760 pesos (fanfarria). Puede que estas cifras no digan nada a nuestros lectores, pero háganse a la idea de que cuando uno viaja, el dinero pasa a tener otro valor totalmente distinto al de cuando estás en casa, y sobre todo si estás “on a budget” como los pedalistas. Hoy han pagado por dormir 180 pesos, ayer por cenar 90 pesos. Un hotel de superlujo en México puede valer los 2000 pesos. Por eso no traduciremos a euros o similar, porque cuando uno está en casa, o de viaje de 15 días, no está pensando “por ese dinero podría comer o dormir tantas noches”, pero en esta situación automáticamente se hace. 

Así que la pedalista visceral le dice al hombre que no van a pagar ese dinero, que nadie les dijo que era para un mes y algo más. El funcionario les dice que esperen, y les hace pasar al poco rato a ver al Licenciado Rusbel Enríquez, para servirles. Rusbel lleva una camisa blanca de lino muy mexicana, y un bigote ad hoc. Rusbel está muy serio, y escucha la historia sin pestañear. Cuando por fin habla, se muestra escéptico a que los pedalistas se dieran cuenta hace solo unos días. El pedalista negociador le dice que entonces qué hace aquí, si eso es mentira. Rusbel les avisa contra ir de ilegales por el país, pero ambos le encaran con el hecho de que es mejor perderlo que ir allí, porque la multa es menor. Rusbel se da cuenta de la incoherencia, y ellos le preguntan “¿qué es lo peor que puede pasar si no lo renuevan?”. Rusbel avisa contra la deportación e incluso cárcel. Los pedalistas intentan negociar cuántos días en chirona (no saben las autoridades mexicanas que están tratando con un ex-convicto), y el pobre Rusbel no puede dar crédito a sus oídos. En un punto se empieza a reír, parece que le hace gracia eso de “igual hemos estado en peores sitios que en la cárcel”. El pobre hombre coge el teléfono, y al final viene con un trato: pagan cada uno 180 pesos de multa en lugar de la burrada que pedían antes. Los pedalistas aceptan reluctantes, ya que la idea de la cárcel empezaba a sonar interesante para una crónica de estas, pero estaba el inconveniente de la deportación: si fuera a Guatemala, su próximo destino, sin problema, pero ¿y si los deportan de vuelta a la madre patria? Rusbel les da un millón de formularios que han de pagar en un banco, justificar que tienen dinero para pasar aquí un mes, y hacer fotocopia completa de todas y cada una de las páginas de los pasaportes. Increible. 

Todo esto a contrarreloj, porque para entonces ya es la 1 pm, y ellos cierran, pero “llamen a la puerta que les abriremos”. No aburriremos a los fieles lectores con estos aburridos trámites burocráticos, pero sí con esta bella anécdota final. Como los dos pedalistas tienen la misma cuenta del banco, hay que justificar ese dinero por separado. Rusbel, ni corto ni perezoso, le da un folio en blanco al pedalista detallista y le dice que copie al dictado. ¿Y yo? Pregunta la ingenua pedalista femenil. “No, solo el.” El dictado reza tal que así: “yo, de nacionalidad …bla bla bla…. y pareja de….bla bla bla…… me hago RESPONSABLE de la señorita bla bla bla”. A la pedalista feminista se le ponen los pelos de punta por doble razón: seguro que Mary Woolstonecraft se está revolviendo en su tumba, pero es que además esto es lo más parecido a casarse que probablemente haga en su vida. Los trucos que llegan a usar los hombres para agarrarla a una. (k, 30 ag)

Boda en Oaxaca (léase Uajaca)
Mañana estamos invitados a una boda: Iglesia de Santo Domingo, a las 13:00 horas. Les hemos explicado que somos ateos, que no nos gustan las bodas, que tenemos un vuelo que tomar, pero han insistido. 

¿Cómo nos hemos metido en este berenjenal? Nada buscado. En una plaza de la ciudad, al final de la tarde, vemos un grupo de gente con una banda de música y dos muñecos grandes, como cabezudos (kilikis para los que no entiendan la anterior acepción aragonesa) que son el novio y la novia. Toda la pequeña multitud luce la misma camiseta (“mañana vamos a la boda de la Vero y el Flavio”) junto con un colgante que termina en un tarrito-chupito donde les echan mezcal (la bebida típica de Oaxaca). Paramos a unas señoras madres de familia respetables que van al final de la comitiva, y que al poco rato queda claro que están bajo los efectos de la bebida antes citada. Nos explican amablemente que están celebrando esta boda que tendrá lugar mañana y que esto es muy típico de Oaxaca. Una insiste en que beba mezcal de su tarrito, y al final aparecen 12 mariachis de negro que salen de un coche con cristales tintados, y mientras abrillantan sus armas, sugieren amablemente que vayamos a la boda al día siguiente. Seguiremos informando. (k, 27ag)






Banda sonora de México
Cena en un restaurante italiano en Oaxaca. Entono un mea culpa, pero es la primera vez que vamos a uno que no sea mexicano, por la ensalada más que nada, aunque también hemos comido unos spaguetti a la crema de aguacate (qué buenos, con aceite de oliva, ajo, perejil y aguacate, claro). La banda sonora de fondo era un concierto de Ana Belén, Víctor Manuel y creemos que Pablo Milanes (tal vez algún otro más) y suenan cosas como “Solo le pido a Dios”, “Ay, amor”, “Contamíname”, “Solo pienso en ti”, etc… El segundo mea culpa viene porque yo fui en su día a ese concierto. (k, 27ag)

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itacalog
Despertamos tarde, salimos a desayunar un jugo y a inmigración (en taxi) donde nos dicen que por la broma de la visa tenemos que pagar la friolera de 460 pesos cada uno. Sopesamos seriamente la cárcel y la expatriación. Al final conseguimos que nos reduzcan la multa a 180 pesos cada uno, y dedicamos toda la mañana a gestiones (banco, internet y fotocopias y vuelta a ver al licenciado Rusbel Enríquez). 

Luego tomamos unas sopas en el Mercado 20 de Noviembre y al hotel a descansar un poco. Salimos hacia las seis, a ver un par de iglesias y el Hotel Quinta Real [ex-Convento de Santa Catalina de Siena] que nos encanta. 









Vemos una forma muy especial de celebrar las vísperas de una boda y cenamos en un italiano, bien. Después, de noche, hay mucho joven y volvemos a ver a los de las vísperas bajo los efectos del mezcal. Damos una vuelta, tomamos cerveza y chocolate (Oaxaca tiene tradición de chocolate) y a casa a escribir y leer un poco. (i, 27.08.04)



13 julio 2026

Del DF a Oaxaca. Cactus, mezcal, chocolate.

 
Jueves, 26.08.04 Hotel Posada del Rosario (Oaxaca)


Oaxaca
(geografía para no iniciados)
El viaje del DF a Oaxaca dura 6 horas, y el paisaje es impresionante. Hay algunos tramos de cactus que te obligan a perderte tramos de la película siempre calidad extraordinaria que ofrecen ADO (Autobuses de Oriente). Llegamos de noche a la que parece otra ciudad colonial. La primera mañana hace que casi le cojamos manía (véase incidente en inmigración), pero cuando los trámites acaban nos reconciliamos con Oaxaca.


Oaxaca es la capital del mezcal, que probamos en diversos puestecillos de distintos colores y sabores (uno de ellos de una mujeruca cuya hija se ha montado una destilería, y la otra vive en Barcelona).


Oaxaca tiene un mercado en el que venden caldo al que echan trozos de tripa cortada (puag) y jugos de naranja para mamuts de 10 pesos.



Oaxaca tiene un zócalo lleno de turistas y palomas que se suben a las mesas aterrorizando al personal. Oaxaca huele y sabe a chocolate con dejes de canela, que se bebe en tazones y se acompaña siempre de “pan de dulce” (bollo) para mojar. Oaxaca está llena de señoras ya de pelo cano peinado con trenzas anudadas con lazos de colores y unidas detrás vendiendo chapulines (grillos pequeños que se comen como en una salmuera roja- a mí no me gustaron). Oaxaca son casas de colores, son iglesias con campanas, son conventos convertidos en hoteles de superlujo. Oaxaca es fresco por las noches y es sol de día. (k, 7 sep)





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itacalog
Raymundo nos despierta a las 8.30 para preguntar cuándo nos vamos porque quiere nuestra habitación. Nos levantamos, desayunar (jugo y La Vasconia), internet y metro a TAPO. Llegamos a las doce y justo se iba un bus entonces para Oaxaca. Esperamos dos horas al siguiente escribiendo y leyendo. Luego seis horas de autobús con conductor temerario y fumador. El paisaje, como siempre, impactante; las películas, basura. Llegamos a las 20.30 a Oaxaca y taxi al Hotel Posada del Rosario, que es de lejos el mejor en que hemos estado hasta ahora. A cenar ensalada a Los Girasoles (mal y K shits) y vuelta a casa pasando por el Zócalo. Aquí a escribir y a leer. (i, 26.08.04)


10 julio 2026

Teotihuacán. Inminente caída del capitalismo.

Miércoles, 25.08.04 Hotel Juárez (México DF)

Teotihuacán o mis disquisiciones con los monumentos "magnificent"
Hoy hemos visitado Teotihuacán. Las pirámides del sol y la luna. Sé que nos había sido recomendado apasionadamente por Cristina, pero yo ya sabía que no iba a ser lo que me iba a llevar en mi retina de México D. F. y alrededores. Es impresionante, una máquina del tiempo que te transporta, pero aun así, no es de lo que yo vaya a escribir un párrafo arrebatado. Me pasa casi siempre lo mismo: el Taj Majal (recomendado apasionadamente este por Rogelio) es también impresionante y bellísimo, pero tendré que hacerme con mi diario de la India para ver que sí, pero no. Lo he visto, y ya está. Sin más. Me gusta, sí, mucho. Pero mi cámara se las encuentra difíciles para hacer salir a tanta belleza fotogénica. (k, 25 ag)










La larga conversación con Raymundo Castillo o de cómo aún queda gente que cree que hay que leer a Marx
Los pedalistas salen después de cenar a tomar algo y eligen la Casa de los Azulejos, un sitio impresionante de esos que abundan en el DF. El Patio de la Infanta de Zaragoza queda en un burdo aprendiz al lado del restaurante en el que pasamos el rato. Mantenemos una conversación sobre el significado y lo que conllevan las propinas, inconscientemente preparándonos para la que se nos venía encima.

Al llegar al hotel y pedir la habitación, está en recepción el mismo tipo gordo de mediana edad que ya conversó brevemente con nosotros el otro día. Hoy, sin embargo, no nos va a dejar escapar tan fácilmente. Nos pregunta por nuestro viaje (tema socorrido que aman los viajeros), y desde el principio queda claro que Raymundo, que así se llama, es un tipo con ideas propias.

Está a punto de cumplir los 50 años, y es ingeniero de sistemas, lo que significa que hace software para las más variopintas multinacionales. Es de Ciudad Juárez, al norte y en su midlife crisis (o sea, crisis de madurez a la que yo le tengo unas ganas…). Cerró su empresa, se cogió a su mujer y a sus dos hijos y se fue seis meses a Europa: a Londres, a Madrid, a Milán, a París, a Praga, a Berlín, a Sevilla, a Roma, a Granada…

Tiene una lista de diez museos a los que quería ir antes de morirse y ya sólo le queda el Hermitage (¿sin hache?) y nos habla del Plan Puebla-Panamá, nos explica porqué los Estados Unidos tienen los días contados, habla del Tratado de Libre Comercio, de las maquiladoras, de Vicente Fox y López Obrador, de los espaldas mojadas y su situación con los yanquis, de que volvió de Europa creyendo que hay alternativas al modelo americanos, de su admiración por Rodríguez Zapatero (¿pero qué habrá hecho ese hombre para que lo quieran tanto?). Raymundo está convencidísimo de que el sistema yanki colapsa en pocos años “porque se está vendiendo tan barato porque compran en China”. Los chinos no devuelven dólares a los EE.UU., mientras que los mexicanos devuelven. Se produce demasiado, la gente de la calle cada vez tiene menos dinero, no podrán comprar, el capitalismo se hunde”. Todo el que haya estudiado algo de economía sabrá de los ciclos y de los sistemas que se agotan, pero lo refrescante de Raymundo es que él lo ve como algo inminente: vamos a ser testigos de la caída del capitalismo. (k & i 30 ag)

itacalog
Despierto a las 7.45, leo, levantamos, desayunamos, internet y en metro y bus a Teotihuacán. Grande, pero no shocking. Volvemos por la tarde, a cenar una ensalada a La Gioconda, luego a leer y escribir aquí. A las diez salimos a la Casa de los Azulejos a echar un pote. Cuando volvemos, hablamos con Raymundo Castillo un buen rato de lo humano y de lo divino, y a las doce y cuarto a la habitación.

Diccionario mexicano-castellano, digo español!

Nota de 2026: Durante el viaje por Latinoamérica, hicimos un diccionario por país, pero creo que ninguno es tan largo como el de México. La manera cómo aprendimos alguna palabra tiene anécdota incluida. Se lo voy a hacer estudiar a Mini y al Peda para estar preparados para este viaje. A ver si lo ampliamos!


 Diccionario mexicano-castellano
 
Abarrotes: Colmado

Aeromoza: Azafata

Ahorita: Los mexicanos creo que no usan el "ahora" (o yo aún no lo he oído). Julieta, la argentina, nos contó que hace 30 años, cuando llegó a México, su marido le dijo a mediodía “ahorita voy a casa” y solo horas y horas más tarde, cuando apareció, Julieta por fin entendió lo que significa “ahorita”.

Alberca: Piscina.

Alto: Stop

Amigo, compadre: Para preguntar algo por la calle. I dice que debo dejar de decir “disculpe” porque todos me miran extrañados. Aún no me sale lo de compadre, lo admito. Ya reportaré cuando me integre así…

Ándale, ándale (yo pensaba que esto era como lo de que los españoles vamos vestidos de faralaes por la calle, pero no, esto es cierto, lo dicen).

Antojitos: Tapa

Bigotes: Bollycao (Una se plantea por qué la metáfora ochentera por todos conocida “está como un bollycao” no se ha forjado aquí).

Boletos: Billetes.

Bueno: Es lo que se dice al contestar el teléfono.

Buga: Heterosexual

Bye-bye: Se usa comúnmente para despedirse (el inglés ha hecho muchos estragos por aquí).

Cabrón: Mucho más amistosamente usada que en España

Cachabolero: Raúl…

Cajeta: Dulce de leche.

Cajuela: Capó del coche (“La cajuela está abierta”)

Camarista: Quien hace la habitación.

Camión: Autobús. Uno de los primeros dias aquí, pregunté por la estacion de autobuses y al ver q no me entendían, apliqué mi versatilidad con el spanish (no se dice castellano aquí, es español!) y con un movimiento de caderas perfecto cambié de registro: “la estación de guaguas, por favor”, a lo que el pobre hombre le dice al del lado: “ah, quieren saber donde esta la central caminonera, las guaguas que dicen ellos”. Ridículo más espantoso.

Camionera: Está claro, no? Es el precioso Rodoviária en brasileño.

Carro: coche

Chabacano: Albaricoque.

Chaparrito/a: Delgado/a.

Chicharrón: Una especie de cortezas que se comen aquí, por supuesto con chile extra.

Chido: Cool, wicked, genial, padre, de puta madre…

Chilango: Natural de la Ciudad de México.

Chilaquiles: Especie de nachos que comimos para merendar con JA.

Chingada: Veánse los 10 primeros minutos de "Amores perros".

Chocar: Enfadar, molestar.

Cilantro: Perejil (la Isla del Cilantro) Evidentemente, se pronuncia silantro. Estas son las cosas que pasan cuando una aprende un idioma de oído. En la cena de los españoles de Monterrey me dicen que se escribe con “C”, así que yo digo “zócalo” en lugar de “sócalo” pero “silantro” en lugar de “cilantro”. Un poco de consistencia, por favor! Sin embargo, qué difícil resulta hacer el seseo si no es así como te sale: una lo sabe, pero es incapaz de decir “grasias” o “saragosa” como dice JA, el camaleón por excelencia.

Clutch: Embrague (directamente del inglés)

Cobija: Manta

Coger: Follar.

Cruda: Resaca.

Culo: Palabra que no debe usarse en Mexico porque se escandalizan. Se puede usar cualquier sinónimo tipo trasero, etc. Imagino que es el equivalente al “cunt” inglés. Sin embargo, en Guanajuato, cuando el sobrepesado se compra una especie de rosquilla con mala pinta y el hombre me insiste en q coja yo otra, lo primero que se me ocurre es “es malo para el culo”. Oh dear.

Durazno: Melocotón.

Entronque peligroso:

Estar empalmado: Llevar mucha ropa puesta (por frío).

Expendio de pan: Panaderia.

Extinguidor: Extintor.

Horas pico: Hora punta (Peak time).

Huarache: Sandalia (Puerto Morelos. Una mujer de Tijuana me pregunta en el embarcadero donde compre “mis huaraches,” porque le gustan mucho. Cuando le digo que no entiendo, me señala a las sandalias. Le digo que en Marrakech, y la pobre señora lo siente mucho. En Campeche otra madre de familia me para a preguntarme dónde compré mis pantalones tailandeses. Una nueva decepción).

Jale: Estire (de jalar, estirar).

Jitomate: Tomate.

Jugo: Zumo.

Lana: Dinero.

Manejar: Conducir.

Mesera: Camarera.

Nieve: Helado (¿Les gusta la nieve? En Campeche, esperando al espectáculo aquel).

No manches!: No jodas!

¡Órale!: Expresión del niño del anuncio de buses ADO, ¿qué significa, tal vez ándele!?

Oreja: Palmera (comestible)

Ostiones: Todavía no tenemos claro qué tipo de crustáceo es esto.

Ostionería: Donde se venden ostiones.

Padre: Algo es “padre” cuando esta muy bien, “padrísimo”, pues nuestro equivalente a “de puta madre”.

Pantalla Chica: TV.

Papas: Patatas (JA nos reprende porque al menos esta hay que decirla!).

Pararse: Estar de pie. (tenerla parada=llevar “mucha ropa” -véase abajo).

Pásele: Cruza!

Pecho: Braza. Como en 100 metros pecho.

Pena: Vergüenza.

Picoso: Picante.

Pollo rostizado: Pollo asado.

Ponte abusado: Esto aún no sabemos lo que es. Lo vimos como anuncio de un KFC, y solo se nos ocurre que sea una traducción literal del inglés “get abused” (?)

Popotes: Pajitas.

Prender: Encender.

Pulmón, puñal, joto: Homosexual. En aquellos tiempos en que la homosexualidad estaba perseguida y penada incluso con cárcel, en el penal de México DF (que hoy creo que es Archivo Nacional, lo que daría para otra digresión sobre el avance de la humanidad que convierte cárceles en archivos) los pabellones se distinguían por letras, y en el pabellón Jota estaban los homosexuales. De ahí lo de “jotos”.
¿
Qué tan?: ¿Cuánto? (supongo que una vez más, traducción literal del "how much" inglés)

Rebasar: Adelantar.

Recámara: Habitación.

Refacciones: Reparaciones.

Reprobar: Suspender.

Saborines: Flash helados.

Sanitarios: baños.

Sidral: Pese a que en Pamplona no existe, aquí sí.

Tantito: Un poquito.

Timbre: Sello. Vamos a un quiosco a pedir sellos, y el hombre me manda a una tienda. Repito la operación y mi compa intenta arreglarlo con “estampas” (supongo que del inglés, “stamps”). El hombre está dispuesto a sacarnos un sello de esos de caucho tras mi petición, o vete a saber si una estampa de la Virgen de Guadalupe tras la intervención del pedalista lingüista. Cuando el tendero ve los sobres que llevo (viva el lenguaje corporal), me envía a Correos, aclarándome que no pidamos más sellos ni estampas, sino timbres.

Tomar: Beber.

Toronja: Pomelo.

Varonil y Femenil: como en la Selección Nacional Varonil o Femenil de Fútbol.

Vaspajo: Aquellos antiguos bolsos llamados -qué horror- "mariconeras". (Véase Joto. Originalmente viene de “vas-pa-joto”).

Vidrio: Ventanilla

09 julio 2026

La Jugada Olímpica. Picante. Malita. Torre Latinoamericana. Día tranqui.


Martes, 24.08.04 Hotel Juárez (México DF)

La Jugada Olímpica
Así les llaman aquí a los Juegos Olímpicos. No nos hemos enterado de mucho, aunque creo que de más que de los de Sídney. JA (la inauguración nos pilló en Monterrey) y K ya me dejaron claro que como la inauguración, el pebetero, la forma de encender la llama olímpica, la clausura y los Juegos todos, como los de Barcelona, no habrá otros iguales, y quizá por eso perdí el interés. 

Lo que sí me ha interesado colateralmente es esa competitividad nacional por ver quién consigue más número de medallas. En estos días en que el nacionalismo está tan mal visto (¿habrá que decir algún tipo de nacionalismo?) las Olimpiadas me parecen un canto obsceno a los más bajos instintos nacionalistas, donde se da toda clase de pábulo a himnos, banderas y orgullos patrios. Es verdad que en tiempos pasados (véase marzo 2003) para demostrar quién era más poderoso se lanzaban a guerras y ahora se lo toman más deportivamente y sólo boxean o corren. Bien mirado, se puede decir que la humanidad avanza. Pero ¿para cuándo unos Juegos Olímpicos en los que los participantes no lo hagan bajo ninguna bandera? Por ejemplo, y para trasladar otro tipo de luchas, unos Juegos en los que los deportistas se adscribieran a defender los colores de las clases sociales, proletarios contra capitalistas. ¿No sería fascinante? O unos Juegos patrocinados por las grandes multinacionales farmacéuticas en la que los atletas se jugaran el prestigio de sus empresas en el siempre espinoso tema del dopaje: a ver quién dopaba más y mejor a sus deportistas. Además, luego las GlaxoSmithKline, Pfizer y compañía podrían ofrecer correr los 100 metros lisos (o planos, que dirían aquí) al hombrecito de la calle en menos de 10 segundos. ¿Sería o no eso comunismo llevado hasta sus últimas consecuencias? Tengo que reconocer que esa idea no es mía, pero me gusta mucho. O también unas Olimpiadas donde los equipos corrieran para la Coca-Cola o Nike o Adidas. Al fin y al cabo, dicen que las Olimpiadas de Atlanta se celebraron allí porque es la sede de la Coca-Cola, y parece ser que dicha empresa manda mucho (por lo menos en el Comité Olímpico, donde debe ser la empresa que más pelas pone) así que ¿por qué continuar con la farsa de que Ana Gabriela Guevara corre por México? ¿Qué significa “representar a tu país”? (i 30 ag)

Picante
La mesera de un café en el DF nos dijo que “ni a nosotros nos va bien el chile, así que imagínense a ustedes”, cuando I le dijo que no le pusiera leche en el té porque estaba malito. Sin embargo, él persiste en ponerse de todas las salsas, optativas ellas, que hay en cada mesa de cada restaurante en este país. El otro día le echó el ojo a una especie de pimientos pequeños verdes y hasta que no se comió uno (con el que le saltaron las lágrimas, y su nivel de resistencia es bastante alto) no paró. (k, 15 ag)

Ana Gabriela Guevara
Ana Guevara es un mito viviente en México. Quedó quinta en Sidney, pero por lo visto, el año pasado en el mundial de atletismo arrasó y en Atenas todo México está esperando que consiga el oro. Nosotros, sin embargo, no habíamos oído hablar de ella en nuestra vida y nos preguntamos si, allende nuestras actuales fronteras, Ana Guevara es tan buena como dicen por aquí.

Hay que apuntar que la selección de fútbol (varonil) actúa antes y durante el torneo como la española en cualquier competición que se precie. Los mexicanos estaban también seguros de que los chicos del fútbol se iban a volver con medalla, y resulta que se volvieron sin pasar de ronda…

Ana corre los 400 metros planos, y tiene 27 años aunque aparenta más. Las semifinales nos toca verlas en el mercado de Pátzcuaro y su tanda la gana sobrada. La final es a las dos de la tarde y nos toca en el DF. Es el momento de ver si todo lo que dicen los periódicos y reporteros es verdad. El estadio parece que está lleno de mexicanos, con sus banderolas y sus sombreros, pero Ana les manda callar cuando empiezan a corear su nombre antes de salir. La primera salida es nula y la segunda ya vale. Son 400 metros, una vuelta y como van por calles, es imposible saber quién va ganando hasta que no salen a la recta final, cuando sólo faltan 100 metros. Ahí Ana llega empatada con una chiquita de las Bahamas que mete la directa y le gana el oro sin contemplaciones. Ana queda segunda y todo México hace lo posible por consolarse. (i 30 ag)




itacalog i
Yo me despierto a las ocho pero K sigue con sus shits y debilidades. Desayunamos, internet donde bajamos fotos, pilas, jugo, agua y sobres. Vuelta al hotel, cambio de habitación, vemos a Ana Gabriela Guevara hacer plata en los 400 metros femeniles (Olimpiadas en Atenas) y a leer y escribir. Hoy es día de relax. Salimos por la tarde a preguntar qué pasa con la visa, a Correos y a Garibaldi, a meternos unos cuantos platos de pochas entre pecho y espalda. Luego vamos a la Torre Latinoamericana, que nos gusta mucho, a por un jugo y cuando íbamos para el Zócalo hay que correr a casa porque K no llega. Luego hasta las doce y pico escribiendo y leyendo (i, 24.08.04)












08 julio 2026

Coyoacán es más que Frida. Pinceladas mexicanas tras un mes por aquí.

 Lunes, 23.08.04 Hotel Juárez (México DF)


Coyoacán 
Cuando un narrador enfatiza repetidas veces cualquier cosa, por definición, pierde impacto y credibilidad. Así que mejor no releo lo que he escrito sobre el DF o Morelia, porque entonces estoy segura de que me repetiré y que el lector se acostumbrará a mi estilo, pensando que tal vez soy así, y todo me parece de una belleza arrebatadora. Pero es que Coyoacán… 

En Coyoacán nació mi ídolo feminista-marxista-artista Frida Kahlo. Nacer en un barrio con un color como este, tener un padre fotógrafo (de ahí la gran cantidad de retratos buenísimos que han quedado de ella) y pertenecer a una familia de clase media son un buen caldo de cultivo para la artista que sería. Solo al pasear por las calles de Coyoacán (que tal vez a principios de siglo no sería un barrio del DF sino un pueblo cercano) se puede entender una parte del arte de Frida. 



Su casa, de un azul añil que deslumbra -"La casa azul"-; la de al lado, de un amarillo girasol, la de enfrente, de un burdeos cruzado por líneas blancas. Las ventanas, todas ellas enormes con rejas a lo barrio de Santa Cruz sevillano, algunas hasta con sus macetas de geranios. 


Caminamos durante horas, y cada calle impacta más que la anterior; 


La principal se llama avenida Francisco Sosa...





...cada plazuela es más perfecta que la otra (por ejemplo, la de Plaza de Santa Catarina, con la iglesia en un ocre brillante). 








Comemos una ensalada de esas posh, que quiere decir en un plato muy grande con cosas como nuez, manzana, queso de cabra, queso de camembert, olivas (o aceitunas?), lechuga y "jitomate" (así llaman aquí a nuestro tomate) y seguimos nuestro camino. 

Al final de la tarde, vemos una concentración de BMWs y demás en una plazoleta preciosa. Todas las mujeres van con pantalón negro, muy elegantes, e inferimos que es un funeral de alto standing. 

Hay tormenta, y nos mojamos, pero antes pasamos por una mansión en la calle Rafael Checa (que nos dijo JA) que parecía sacada de los planos del mismo Gaudí. Un tipo está saliendo de su Jaguar. Cuando se va, vemos que lleva detrás una bandera…. británica. God save the Queen. (k, 24 ag)

Frida Kahlo y yo
Frida Kahlo es otra pintora que descubrí gracias a “La agenda de las mujeres.” No sé si ahora es famosa en España, aunque supongo que sí, sobre todo después de la película que protagonizó hace poco Salma Hayek (Julie Taymor, 2002). La peli no es precisamente cine de autor, pero sirve para entender la vida de esta mujer singular que siempre se pintó a sí misma (en un egocentrismo muy primitivo y tal vez infantil), y precisamente en la cinta lo que hacen bien es unir su vida y sus cuadros. El otro día vimos “Las dos Fridas” en el Museo de Bellas Artes. 

Su vida fue trágica desde la infancia, entre la poliomielitis y un accidente de tranvía quedó coja (“Pies para qué os quiero, si tengo alas para volar”) y dolorida para el resto de su vida. Pero sus dolores físicos no fueron nada en comparación con el dolor y el vacío psicológico que le causó su relación con Diego Rivera (considerado el mejor pintor mexicano de la época), que la quiso siempre menos que ella a él. Tuvieron una relación tormentosa que a Frida le dolió más que sus múltiples operaciones. No tuvieron hijos, y la escena de la película que culmina con el cuadro de la Frida que acaba de tener un aborto sangriento y brutal es de lo más triste que he visto en cine recientemente. El cuadro que pinta a tenor de ello es atroz. Frida se corta el pelo en una de sus crisis con Rivera; ¿hay algo más metafórico y que hable más del control que el pelo? (¿Qué hacen con los soldados?) Y ahí tenemos otro cuadro. Y tiene un romance con Trotsky, cuando este visita México y se aloja con ellos, ambos miembros del partido comunista. 

No me gusta esto que estoy escribiendo sobre Frida Kahlo, porque es una serie de hechos fríos que no dejan transpirar mi admiración por esta mujer. Alguien que amó hasta unos niveles patológicos, comprometida y valiente, mujer que no se doblegó a los patrones de belleza que nos imponen a las mujeres, y consiguió ser bella a su manera. Una mujer que tal vez habría sido más feliz habiendo sido una campesina anónima casada con un campesino anónimo que no la hubiera hecho sufrir así. ¿Hubiera pintado de esa manera de no haber sufrido? ¿Es cierto que ningún artista puede crear cuando no hay conflicto interior? (k, 12 ag)

Pinceladas mexicanas
Después de un mes sin parar por México ahí os van unos datos: México es una república presidencialista (como la yanki, i.e. no necesitan presidente de la república, con lo que sería presidente de gobierno o primer ministro en otras partes es suficiente), de dos millones de km cuadrados (cuatro veces España…), de más de cien millones de habitantes (de los que el 47% es menor de 25 años y el 40% pobre), de los cuales más de veinte viven o malviven en el Distrito Federal (entre otras perlas Ciudad de México cuenta con una universidad con 300.000 alumnos!), un país más o menos barato, donde la moneda es el peso mexicano (al cambio, un euro equivale a 14 pesos, o para los que todavía la peseta no ha muerto, un peso son unas 12 pelas), se puede comer bien de menú por 30 pesos (355 pts), dormir por 200 pesos (2.365 pts), un kilo de yogur en el supermercado cuesta 25 pesos (295 pts), el periódico cuatro pesos (47 pts, nueve pesos (106 pts) si es El País, que tiene edición mexicana), donde un viaje de seis horas en autobús te sale por 280 pesos (3.310 pts),… (nosotros nos las arreglamos con menos de 60 euros al día de media entre los dos). Un país donde a las once de la noche todas las cadenas de radio transmiten el himno nacional para hacer patria puesto que es tan artificial como cualquier otro, (el norte es texano, el sur guatemalteco), que perdió más de la mitad de su territorio a manos de los yankis en el siglo diecinueve (para que luego presuman los americanos de haber luchado contra el imperialismo en Latinoamérica…), un país en el que durante 70 años de democracia (tan democrática como cualquier otra) ganó siempre el Partido Revolucionario Institucional (el PRI, pero sin posibilidad de re-elección para el presidente con lo que se evitaban muchos disgustos), y que cuando se decidió a perder unas elecciones las perdió por la derecha (el PAN de Vicente Fox, el actual presidente y ex-ejecutivo de Coca-Cola), un país que cuenta con unas cuantas de las fortunas más importantes del mundo (consúltese la lista Forbes 500), y un país que de todas las cruces que les dejaron los españoles todavía mantienen con orgullo la cruz cristiana, (un país eminentemente católico, donde en cada rincón hay una imagen de alguna Virgen, o Santo o Cristo imposibles, a la que no le faltan flores, donde es habitual ver a conductores de autobuses urbanos persignarse cada vez que pasan por delante de una iglesia (y pueden llegar a ser muchas…), un país que después de hacer una Reforma con mayúsculas como probablemente otro país no haya experimentado antes (los curas tiene prohibido ir de uniforme por la calle) si no en otras cosas en la ostentación que hacen de ese catolicismo que se confundiría con superstición si no fueran la misma cosa demuestra que todavía está unos pasos por detrás de eso que en el mundo blanco llaman desarrollo, pero un país que también ha dado gente como Morelos o Rivera… (I, 23 ag)

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itacalog i

Despertamos a las nueve. Desayunamos en El Popular, internet, rollos de fotos, vuelta por “el barrio” y a Coyoacán. Nos encanta, palizón paseando, museos cerrados aunque las casas merecen mucho la pena.


Comemos en un sitio posh -El Jilguero-, bien, una ensalada (y cerveza con sangrita, hielo, sal, jugo de tomate y naranja: sauzalito picoso).


Entramos en la famosa librería Gandhi. Al final llueve, cansados volvemos al hotel. Cenamos en el Gili Pollo cebolla con papas. A dormir pronto.