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01 junio 2026

"The corner that held them" de Sylvia Townsend Warner: Marxismo, feminismo y risas en un convento de monjas del SXIV

 Me lancé a leer "The corner that held them" ("La esquina del mundo que las guardaba", traducción libérrima mía -parece que la sacó del Libro de Salomón del Antiguo Testamento-  creo que no ha sido traducido al castellano) tras la recomendación de uno de mis críticos literarios británicos. La novela habla de la vida diaria de monjas en Oby, un convento benedictino perdido ("la esquina") en Norfolk, en el SXIV. Es una novela histórica bastante especial, porque quién podría imaginar que en ese contexto iba a haber feminismo, marxismo y humor - y antes de empezar, un ejemplo de esto último: las monjas consideran su aislamiento como algo beneficioso porque así tenían "menos peregrinos, pedigüeños y además podían ir andrajosas". 


El crítico admitió que gente de su club de lectura la había encontrado durilla, pero la idea de monjas encerradas en el final del medievo me parecía irresistible: ¡una novela de campus con monjas! Dame gente encerrada en cualquier sitio [convento, abadía, universidad, internado, hospital psiquiátrico...] y ahí estaré. Y lo que me convenció del todo fue leer un poco sobre su autora, Sylvia Townsend Warner: necesitaba saber más de una mujer con una vida como la suya - ¿y qué mejor manera de conocer a una persona que leyendo su ficción?



Sylvia: una vida de novela
Merecería un divague aparte, pero me arriesgaré a reproches de mi suegra por la extensión y lo meteré todo aquí. Sylvia Townsend Warner nació en 1893, hija única de un profesor de historia de la prestigiosa Harrow School. Fue educada en casa por su padre y otros profes del colegio. Su pasión adolescente era la música e iba a estudiar composición en el extranjero cuando estalló la Primera Guerra Mundial: como Vera Brittain, perteneció a esa "generación perdida", a la que Brittain tanto lloró en su "Testamento de juventud". Durante la guerra trabajó en una fábrica de municiones, pero cuando murió su padre se vino a vivir a Londinium sola, y trabajó en un proyecto académico de música eclesiástica de la época de los Tudores. Allí conoció a un tipo casado y con cinco hijos con el que tuvo un affair.



Vivía en Bayswater -barrio al noroeste de Hyde Park- y un amigo de Harrow la introdujo en el grupo de Bloomsbury. Warner escribía poesía y en 1925 publicó su primera novela, "Lolly Willowes", calificada como "subversiva" -se publicó dos años antes que el voto femenino, tres antes que "Una habitación propia"). Me encanta el tema: una "spinster" (solterona, que decían antes) que se da a la brujería tras la guerra como la única manera de ser independiente. Tuvo tanto éxito que Warner se pudo dedicar a la literatura y al periodismo -escribió relatos para el New Yorker. En 1927 publicó "Mr Fortune’s Maggot", la historia de un misionero "sodomita" [sic] que en lugar de convertir a un grupo de isleños de los mares del sur, pierde él mismo la fe - probablemente Unamuno no había leído a Warner cuando publicó "San Manuel Bueno Mártir" en 1931; mi teoría es que el espíritu de una época es lo que genera ideas en paralelo, incluso en lugares lejanos. 


En 1930 se compró un cottage en East Chaldon, Dorset, para huir del jaleo de Londinium, pero cuando conoció y se enamoró de la poeta Valentine Ackland se fueron a vivir allí. Se referían a su relación como "matrimonio" y escribían poesía abiertamente lesbiana. 

No solo eran outsiders por eso: en 1935 se unieron al Partido Comunista, escribiendo propaganda y recaudando fondos, lo que les ganó la etiqueta de "subversivas peligrosas" y fueron espiadas por el MI5 durante 20 años. Me encantaría que algún día alguien me considerase la mitad de eso. Solo he leído este libro, pero veo por ahí que los temas de su literatura eran rechazo a la Iglesia, empoderamiento femenino, y subversión de las normas sociales. 
"La gente más feliz que conozco son los que han tirado la toalla en lo de ser respetables"
Viajaron a España dos veces durante la Guerra Civil: en 1936 a Barcelona a trabajar con la Cruz Roja y en 1937 como delegadas en la Conferencia de Escritores Internacionales, donde hizo amigos izquierdosos que mantuvo toda su vida. Cuando cayó la República, volvieron a Dorset. Ella, como en mi opinión debería ser la izquierda, mantuvo siempre una posición internacionalista. "After the Death of Don Juan" ("Tras la muerte de Don Juan"), publicada en 1938, es una alegoría del surgimiento del fascismo en España. De rabiosa actualidad: me tendré que hacer con ella. 


Como es de la generación de Brittain, vivió las dos grandes guerras. A veces me pregunto si nosotros nos escandalizamos de lo que está pasando en el mundo actualmente, que no lo vivimos de primera mano, qué tuvo que ser para esa gente: ser testigos de la repetición de la misma barbarie. Trabajó como voluntaria, alojando a refugiados del Blitz y en esa época empezó a escribir la novela de la que vengo a divagar hoy. 


La relación con su pareja atravesó épocas tormentosas ya que Valentine tuvo un largo affair con una escritora rica americana, Elizabeth Wade White, y en 1950 dejó el Partido y se hizo católica. Pobre Warner: pese a todo, cuando Valentine murió de cáncer, sufrió un duelo terrible y en 1998 se publicó un libro con la larga correspondencia entre ambas titulada "I'll stand by you", como la canción: qué bonito. Warner murió en 1978. No he estado en Dorchester pero leo que hay una estatua en la que Warner está sentada en un banco con su gato: también hay una igual en Richmond de Virginia Woolf, y con esa sí que tengo foto:

Virginia Woolf en Richmond

Virginia me da secretos de escritura
(que tenga una habitación propia, por ejemplo)


No hay trama en "The corner..."
O de eso avisó Warner y eso dice la gente en el podcast de Backlisted; o sea, la novela es un río que fluye a través de las décadas -de 1349 a 1392- y la autora es como si hubiera hecho un "corte longitudinal" en una línea del tiempo y simplemente nos hubiera contado lo que en ese espacio pasa. La novela no termina, simplemente, para, dijeron los críticos, aunque no sé si estoy totalmente de acuerdo: yo sí que le he encontrado un final. Pero tal vez sea cierto que ha habido muchos finales durante la narrativa: de hecho, muchos de los capítulos se titulan con el nombre de la abadesa de turno, y asistimos a los complots para elegirlas, a sus visiones de cómo liderar el convento, a sus muertes.  

Leí un rato en este columpio de Hilly Fields,
un parque con vistas que no conocía

Cosas de monjas medievales que igual no sabías
Las monjas de esta novela tienen todas el título de "Dame" (sería el equivalente de "Madre" o "Hermana" o "Sor" en órdenes contemplativas como las cistercienses o las benedictinas). Es a ratos complicado distinguir a Dame Sybilla de Dame Eleanor de Dame Isabel, y todas las demás -aconsejo hacerse un dramatis personae, que yo no hice, pero no ha sido un problema, se puede leer. 

Las monjas terminan en el convento por diversas razones -la de entregarse al Señor no me ha parecido una de peso- algunas por pobres. Otras son ricas -de familias de toda la vida de la zona- y traen dote [una de ellas, provisión de un año de vino!], y estas reciben un trato especial: ¡hasta criadas tenían!  Hay incluso facciones según los apellidos, e.g."no queremos a otra Stapleton de abadesa".  

Hay monjas ciegas o que se están quedando por el humo de las velas [una descripción de un ahogamiento la hace ella], monjas sordas o que se están quedando, monjas jóvenes tontas a las que se les da trabajos manuales, monjas que regentan la enfermería, monjas que se arrodillan para despedirse de otra haciendo un ejercicio de odio mutuo y autocontrol, monjas que tienen hijos, monjas viejas y poco agraciadas: "de nadie se podía esperar que mantuviera su belleza en Oby; como mucho, una expresión agradable"... y estoy usando el plural porque generaciones de monjas se van sustituyendo y estos rasgos se repiten. 

También hay algunas con sus rarezas particulares: Dame Lilia se quiere hacer anacoreta, o como se diga, aspira a que el obispo le dé permiso para meterse en una celda y ya no hablar el resto de su vida [pienso que esta debía ser una salida para las personas con autismo de la época]. Hay una monja tan mala que "hasta la muerte no quería llevársela y la tierra darle entierro" y su maldad venía de "excesivo aprendizaje: todo el día leyendo libros" y "a veces ladrando porque sabía tanto de gramática que podía transformarse en un perro". De verdad, me parto.  

No son las de Oby monjas buenas, sino que pecan todo el rato: hablan en las comidas, comen dulces en sus dormitorios, cotillean, toman el nombre de Dios en vano, y tienen mascotas. Por no hablar de comer y beber, que recordemos que les dejan como dote un año de vino.

Son un grupo de mujeres que, pese a vivir juntas y saber que les espera la muerte en ese mismo recinto, entre ellas, no se conocen, porque como dice Warner "para que haya intimidad debe haber antes libertad, la de elegir si te acercas o te alejas"-cosa que estas monjas obviamente no tienen. 


No solo monjas en el convento
También hay "corrodians", una de las palabras medievales que no venía en el diccionario: se trata de ancianas ricas que se iban a pasar los últimos años de su vida en el convento (yo conozco a unas monjas que tienen una "casa" en un barrio muy pijo de Londinium que también tienen a señoras ancianas de posibles: había una que se trajo hasta el piano a su habitación). Y una viuda que se trinca al cura, mejor dicho, al falso cura. 

Me explico: al principio de la novela aparece un tipo itinerante, Sir Ralph, que se hace pasar por cura y como el anterior se ha ido por la Peste Negra (detalles abajo), las monjas le dejan vivir allí pretendiendo -o lo creen de verdad? - que es cura. Sir Ralph se pasa con ellas el resto de la novela, sobreviviendo a varias abadesas y muriendo solo al final.  En un par de momentos de la narrativa, el cura se vuelve loco, y como método curativo bien establecido de la época le ponen "un gallo negro en la cabeza" -hasta que se corrompe y ponen uno nuevo y sucesivos- sin mucho cambio en su condición. El cura loco se convierte en una rutina de la casa, en una molestia a la que se han acostumbrado.

La Peste Negra
Es una novela histórica porque, pese a estar en una esquina a la que es difícil que llegue el mundo, la historia se filtra por sus muros. Cuando comienza la Peste Negra - que había empezado en Asia Central en 1338-9 y llegó a la isla en junio de 1340 vía un barco en Dorset- el cura anterior, el verdadero, les anuncia, "con calma, como se habla cuando no hay esperanza", que se va. Un par de monjas han muerto de "la pestilencia" (me encanta esta palabra) y él dice que tiene que abandonarlas porque ahí afuera la gente está cayendo en la herejía, "¡se están confesando o bendiciendo unos a otros!" (a falta de curas que o bien se han muerto, o han huido). Al cura no le importan las almas que van a morir sin sus bendiciones, sino que se extienda la herejía: de esta manera, perderían el control sobre la gente. Las monjas se agobian: ¿quién les va a dar a ellas la extrema unción? 

Marxismo
No es esto el único ejemplo de anticlericalismo en una novela sobre monjas: ya hemos dicho que Warner era subversiva y comunista y, de hecho, esta obra ha sido calificada de "marxista" por los académicos. Esto es así porque, en contraste con las novelas burguesas cuyo motor es la vida interna emocional de los personajes, aquí el personaje principal es una comunidad que vive en un mismo edificio, y su vida diaria nos da un atisbo de lo que era la sociedad en la Inglaterra del SXIV, donde los braceros o los jornaleros tenían que vivir itinerantes en busca de trabajo porque total, sin un techo sobre la cabeza "te puedes ir sin pena. Si no tienes tierras, no tienes que quedarte". 

Y una de las principales preocupaciones de las monjas es, por supuesto, las finanzas: lo que entra y sale para mantener el convento. Vamos, que los modos de producción de lo material determinan la vida social, política e intelectual. ¿Hay algo más marxista que eso? Se habla mucho de las dotes que traen las monjas y hay una crítica a algunos de fuera del convento que piensan que las monjas han de vivir en pobreza: qué tontería es esa? De hecho, a una de las abadesas se le mete en la cabeza la construcción de una torre, y siguen adelante con ese proyecto con el dinero que podían haber compartido con los pobres del pueblo, afectados por la Peste Negra. La imagen popular era que las pobres monjitas vivían "de avena y rocío", cuando en realidad, como he dicho, las monjas tenían sirvientes y "las monjas y los sirvientes se hicieron al lujo que hubo que contratar a más sirvientes para las monjas, y más para servir a los sirvientes"  Espero que con estos ejemplos esté logrando transmitir el tono y el humor de Warner, pero el mensaje es claro: las monjas no eran mejores que los curas, "impostoras, timadoras, avariciosas, opresoras del pueblo", se dice en algún punto.

Feminismo
Con las credenciales de la autora, una lesbiana marxista leninista, no hace falta que explique que la novela es profundamente feminista. Un grupo de mujeres que se autoorganizan, aunque la sociedad les obligue a pretender que obedecen a curas, custodios y obispos. Ahí van unas citas:
"El obispo se había enfadado con nosotras porque mostramos demasiada independencia rechazando a Dame Emily. No nos queremos hacer un nombre por tener demasiada independencia".
"Sin duda, al obispo le molestaban las monjas estudiosas". 

"La viuda era una mujer sin hijos y con suficiente riqueza y buen humor como para no querer otro marido

"No tenía ninguno de los instintos de las mujeres que no viven en conventos de obedecer a los hombres"

La muerte
Y como con ella termina la vida, con ella intentaré terminar el divague. Como hemos seguido de cerca lo que pasa en Oby, un punto geográfico, a través de los años, los personajes vienen y se van o, más frecuentemente, mueren, con lo cual hay bastantes reflexiones sobre la de la guadaña. Una cosa que me impactó de la película "Camino" (Fesser, 2007) sobre una niña del Opus Dei con cáncer es que toda su familia decía que estaba feliz porque al morir iba a estar enseguida en el cielo, qué suerte, y en la escena de la muerte, familia y personal sanitario aplauden. Me dio muchísimo miedo esa película y sobre todo esa gente, los fanáticos religiosos, por sus ideas delirantes y su capacidad de autoengaño. 

Pues bien: aquí hay una monja de solo 23 años que se está muriendo pero que piensa que, después de todo, "le daba pena cambiar la ambigüedad de este mundo por las certezas del siguiente". La abadesa también había lanzado loas a la muerte con los mismos argumentos que los del Opus, pero esta monja moribunda sabía que era por los problemas económicos del convento -hay un momento en el que una de las abadesas piensa que la muerte de dos monjas jóvenes que han traído buena dote al convento es un gran beneficio: buen balance entre beneficio y pérdida.

Pero además, la monja joven reflexiona sobre la vida que ya no tendrá, y me ha encantado porque ese mismo sentimiento tuve yo en un hospital mugriento hace ahora... 16 años: "se dio cuenta de los años que se perderá, de los eventos que pasarán que no verá, de los muchos pensamientos que podría tener -y que nadie los pensará. El mundo era profundamente interesante y un convento el lugar ideal para meditar sobre él". Me encanta que una mujer a principios del SXX ponga estas ideas en un personaje del SXIV y sea algo tan actual hoy, en el SXXI: al fin y al cabo, es una de las magias de la literatura.

Y luego está el otro lado: el cuidado de una monja a la que le cuesta mucho morirse y las pobres terminan agotadas y desilusionadas de tanto velarla, porque "desilusiona constatar que la compasión, estirada demasiado, se materializa en nada más que en una carrera de resistencia". Esto es terrible, pero es así.

Corolario
Así se mueve la novela,  entre reflexiones de gran profundidad como las de arriba e ideas graciosas ["la frecuente calamidad de los encamados, ser visitados por gente aburrida"], Warner te acaba metiendo en el día a día de una comunidad cerrada en la que no pasa nada [sí, hay un asesinato al que no se le da ninguna importancia, no es esto "El nombre de la rosa"] y pasa todo. Porque es en las relaciones de los personajes donde los autores de novelas de campus te muestran su cosmovisión, su manera de ver la vida. Y quién iba a decir que convento medieval, marxismo, feminismo y risas iban a entrar en la misma frase.

28 mayo 2026

Maldita Primavera

 El otro día pasó una cosa extrañísima: estaba trabajando desde casa, con las puertas del balconete abiertas -aún feliz, sin imaginar que venía una "ola de calor"- cuando en un punto se llenó la habitación de música. ¿Era un coche que pasaba? ¿Los vecinos de abajo en el jardín?  ¿O alguien en un piso al lado con las ventanas abiertas? Tras una pequeña investigación, determiné: lo último. No recuerdo las primeras canciones, pero básicamente pop no-ofensivo muy animado que me animó a mí también - quien sabe si el que fuera viernes también contribuyó. Mientras tecleaba, conjuré imágenes de alguien en plan "brigada de limpieza", porque poner este tipo de música a todo trapo con las ventanas abiertas es lo que sea hace en esos tragos. De repente, cambia la canción y no es hasta pasado un rato cuando me doy cuenta que dice:

Si para enamorarme ahora
Volverá a mí la maldita primavera
Que sueño si
Para enamorarme basta una hora
Pasa ligera, la maldita primavera
Pasa ligera, me hace daño solo a mí

Espera: ¿Qué? Londinium, 2026. ¿Maldita Primavera? Me lleva directamente al epicentro del verano de mis 11 años, en Vetustilla de la Torre, cuando se puso de moda una chica mexicana llamada Yuri, de la que nunca más se oyó nada tras 1982. Solo tuvo solo dos canciones: "Este amor ya no se toca" -pop movidito- y "Maldita primavera", que era una balada. Nos las aprendimos de memoria -quién sabe la de veces que sonaron en el radiocasette de una chica de Barcelona que era un poco como la de la peli "Las niñas" [Pilar Palomero, 2021], venía siempre con las "últimas novedades musicales". 


Creo que cuando volví al colegio en septiembre no se habló de ella, otro ejemplo más de "lo que pasa en Vetustilla se queda en Vetustilla", por ejemplo, colecciones de cromos-pegatina de futbolistas que cuando completabas el álbum [siempre faltaba uno], te daban un balón. Había cosas que solo pasaban allí: un crío falsificó un cromo haciendo un corta-y-pega de pelo y camiseta de uno sobre el careto de otro jugador [qué haría ese chaval hoy con Photoshop], y le dieron el balón, pero cuando salió la persona que verdaderamente había completado el álbum, ya no había balón y se lió parda. 

Yo sorteaba como podía esos dos ecosistemas: en Vetustilla las de mi panda decían tacos, hacían bromas sexuales y les importaban los cotilleos de la gente mayor del pueblo, a los que yo nunca logré diferenciar. En verano, dejaba de ir a misa y me asalvajaba un poco pero al llegar septiembre, me ponía el uniforme, me confesaba con el Padre Bonifacio -al final, como dirían los críos hoy, "me rentaba" la vida cañón esa veraniega- y volvía a ser la colegiala modélica que siempre fui -ojalá pudiera hoy decir que era una rebelde, pero las monjas me amaban. 

Pero divago, volvamos a Londinium, 2026 y Yuri. Cuando le conté a Mini exactamente esta historia no la vi muy ilusionada, pero eso no fue óbice para que no le pusiera el video delante de las narices- claro que, ay, "meh, no me gusta": literal. Pero da igual, en esas descubrí una bomba: esta canción es una versión de una italiana de una tal Loretta Goggi. Como me la sé de memoria, me ha encantado ver el video y hacerme creer que entiendo italiano. Ni que decir tiene, que es mucho mejor y el título es imbatible: "Maledetta primavera".

Se per innamorarmi ancora
Tornerai, maledetta primavera
Che imbroglio se
Per innamorarmi basta un'ora
Che fretta c'era, maledetta primavera
Che fretta c'era se fa male solo a me?

 

 Ffwd un par de días: había dejado el divague en barbecho porque esta historia no se cerraba - no crean: a veces la editorial de D&D tiene reuniones a cara de perro. Así que volví al video de Yuri y leyendo los comentarios me encuentro con un tal @edwindelgadocaceres, que escribe: "Cuenta la leyenda que entre más duro suene esa canción, más limpia queda la casa" [sic]. Y 276 subcomentarios de gente estando de acuerdísimo. Se confirma: "Maldita primavera" es una canción para limpiar. Soy una visionaria. 

Pero aún pasan dos días más, y yo sin publicar. Días de calores africanos que ahorraré porque en la península habrán dado por activa, pasiva y neutra el temita de que estos pasados días han sido los más calurosos registrados en estos días de mayo de la historia. Un amigo me lo manda: primera página de La Vanguardia en papel!! [sí, tengo amigos que leen LV, nadie es perfecto] Nota: también es portada que se va Alexia...😢. Pero divago: decía que sí, el calor aquí es insoportable por la humedad, y porque no estamos equipados. Trabajo en un edificio acristalado que dicen "inteligente": su inteligencia consiste en cerrar las ventanas si caen unas gotas, pero la del diseñador brilló por su ausencia al no pensar que, sin aire acondicionado, eso iba a ser un invernadero.


Así que volvía hoy a casa acalorada perdida cuando veo una mujer desconocida en una silla de camping en el jardín del frente de la casa de al lado. La saludo y hago una broma, ella me sigue y en un punto le digo, "no serás tú la que estaba poniendo música el otro día?". Ella se empieza a reír y sale su marido, que nos ha oído: es un pintor de brocha gorda que también se está riendo: "Es mi primo. Vivió en España y le encanta la música en español". No doy crédito: estaba escuchando "Maldita primavera"? Confirmado. 

Entro a casa y la mesa editorial me da el OK: Di, adelante con esta frivolidad irrelevante, y no hace falta que incluyas ninguna reflexión sobre el cambio climático, lo que está pasando con las líneas editoriales de ciertos medios que se decían progres, o la entrevista a Ernest Urtasun que le hizo Polanski, el de los Greens británicos. "Maldita Primavera" es una canción que el pueblo usa para limpiar... y también para pintar: QED, y esto había que contarlo.


23 mayo 2026

Middlemarch, el mejor libro de la literatura en inglés [Proyecto relectura en un lugar remoto]

"The Guardian" acaba de publicar otra de esas listas de "los mejores 100 libros de la historia de la literatura" [y las posteriores respuestas del pueblo].  Qué tontería: siempre respondo de una manera emocional a estas listas. Quiero decir que me alegro por demás cuando reconozco a alguno de mis sweethearts y me enfado por la inclusión de ciertas obras, o por el orden, o porque falte algo que yo considero un imprescindible. Iba a decir que esto es un secreto, pero creo que lo he dicho otras veces: este tema emocional me ha pasado también con desacuerdos en cuanto a libros con personas de carne y hueso o del éter. Lo sé, pero es totalmente irracional, sobre todo porque me doy cuenta de que cada libro activa en los lectores distintos resortes y los tuyos no son los míos. Hoy, por ejemplo, escuchaba un podcast de libros en el que analizaban "Normal People", la novela de Sally Rooney, en la que el presentador ha dicho que "no empatizó con los personajes" (la presentadora sí) y me ha caído mal: ¿cómo es posible, con una novela con la que lloré con ruido en la última página?

Pero divago, volvamos a esta lista, a la que le perdono muchas de las cosas que me enfurecen de ella [¿qué? ¿La Ballena puesto quince??] porque la primera es "Middlemarch" . Yo leí esta novela en 2004 porque me fié de una señora llamada Penny que entonces me parecía muy mayor -tendría mi edad actual- con la que pasaba un día a la semana encerrada en un despacho de un departamento de universidad, pretendiendo hacer investigación que iba a cambiar el curso de la ciencia. Ella supervisaba mi estudio y, mucho más importante, me dijo un día algo así como que la novela de Eliot era la que más acertadamente, irónicamente y con corazón captaba la naturaleza humana. Penny  era psicóloga -está jubilada- y como dato diré que, para mi desasosiego en la época (se iba mi luz y guía!) se fue durante cuarenta días a un cottage al final de Escocia sin teléfono sola a desconectar del mundanal ruido. Cuando volvió, su pareja del momento le propuso matrimonio. 

La semana pasada, en una de mis aventuras de bici, me fui hasta una casa donde había vivido Eliot -y que, de hecho, fue la primera placa azul del sur de Londinium. De 1859 a 1860 vivió en Holly Lodge, 31 Wimbledon Park Road en Wandsworth y aquí escribió la mayor parte de "The Mill on the Floss" y "Silas Marner". Luego cruzó el río y estuvo en Regent's Park y al final de su vida en la calle con más placas azules de la ciudad: Cheyne Walk, en Chelsea. Las fotos que incluyo son de la casa en Wandsworth porque las de Chelsea Walk, a saber dónde las tengo. 




Me he perdido un rato en el libro buscando subrayados para que el divagante se haga idea del estilo de Eliot pero, pese a que está muy anotado, es difícil encontrar una frase que tenga sentido así, sin contexto. Aún así, ahí van unas cuantas:
“¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza?” [“What loneliness is more lonely than distrust?”]

"Si la juventud es la época de la esperanza, a menudo lo es solo en el sentido de que nuestros mayores tienen esperanza en nosotros; pues ninguna edad es tan propensa como la juventud a pensar que sus emociones, despedidas y resoluciones son las últimas. Cada crisis parece definitiva, simplemente porque es nueva." [“If youth is the season of hope, it is often so only in the sense that our elders are hopeful about us; for no age is so apt as youth to think its emotions, partings, and resolves are the last of their kind. Each crisis seems final, simply because it is new"].

“El carácter no está esculpido en mármol; no es algo sólido e inalterable. Es algo vivo y cambiante, y puede enfermar como los cuerpos.” [“Character is not cut in marble - it is not something solid and unalterable. It is something living and changing, and may become diseased as our bodies do.”]

Pero lo que llamamos desesperación no es más que el doloroso afán de una esperanza no alimentada.”[“But what we call our despair is often only the painful eagerness of unfed hope.”]

Habrá que conformarse con esto, porque leí "Middlemarch" mucho antes del divlog, y no escribí tampoco en mis docus de word del Pleistoceno -pero no todo son malas noticias: el divague es breve [mi suegra aplaude]. Solo recuerdo que me identifiqué plenamente con Dorothea, uno de los personajes, y también me gustó el doctor Lydgate. No puedo esperar a irme al equivalente a un cottage escocés durante cuarenta días para releerla y divagarlo luego -lo del matrimonio a la vuelta no hace falta. 

18 mayo 2026

"Los inmigrantes hacen al Reino Unido genial": Gracias, una vez más, Led-by-donkeys

 Tengo un libro titulado "100 acts of minor dissent" ("100 actos de disidencia/rebeldía menor") en el que el autor, Mark Thomas,  cuenta distintas acciones que realizó para llamar la atención sobre una situación problemática, o incluso para cambiarla. Uno que me encanta es este: cuando, tras descubrir que los ricos podían librarse de pagar el impuesto de sucesiones declarando "arte, muebles o tierra" abiertos al público, consiguió que la gente pidiera cita en masa para visitar un mueble antiguo de un diputado conservador. El diputado acabó pagando los impuestos y al final cambiaron la ley. Aquí hay un video con otras de sus acciones. 

Thomas me recuerda a Banksy -que lo hace con stencils y ahora hasta estatuas- o a otro activista del que también he hablado llamado Darren Cullen, el que montó el Museo del Neoliberalismo (lo conté aquí) y que tiene una web con  un gran nombre: "spellingmistakescostlives" (las faltas de ortografía cuestan vidas). Visitadla. 

También he divagado otras veces sobre "Led by donkeys" (Guiados por burros), otro grupo de activistas que comenzaron con el Brexit y que han evolucionado a un "proyecto de rendición de cuentas", organizando actos a cual mejor.  Desde proyectar un video sobre Epstein en las paredes del Castillo de Windsor en la visita del Narciso Naranja, poner en vallas de publicidad tuits de Johnson en contra del Brexit o proyectar en una fábrica de Tesla un docu sobre el apoyo de Musk a la extrema derecha. También dibujaron la cara de Carlos en la arena en la playa y esperaron a que las olas se la llevaran, o protestaron por la guerra de Ucrania en su primer aniversario. 

Este sábado hubo otras manifestaciones en Londinium, cada una con un recorrido y con una manera de ver la vida. Los de "Led by Monkeys" lograron meter una pantalla gigante en el recorrido de la mani de la ultraderecha ("Unite the Kingdom"), en la que marchaban todos esos "thugs". No hay palabra que les describa mejor, la traduciría personalmente como "tarugos" [aunque el diccionario dice matón, gamberro, mafioso... se hacen a la idea] o zoquetes, porque solo hay que verlos: envueltos en la Union Jack o en la Cruz de San Jorge... una panda de impresentables que se estaban haciendo fotos con la bandera [yuk] cuando era lo proyectado en la pantalla, y que debieron cortocircuitar cuando vieron esto:

Primero la frase: "Los inmigrantes hacen al Reino Unido genial". George Michael, de origen griego, comienza a cantar el "Wake me up before you go-go" y después, imágenes de cantantes, deportistas, actores, escritores... todos inmigrantes.  Y siguen: "si vas lo suficientemente para atrás, todos somos inmigrantes" (y ahí encontraréis también fotos de la la monarquía). 

"Los inmigrantes hacen (hacemos!) a cualquier país genial". 



15 mayo 2026

"La anomalía" de Hervé Le Tellier: ¿Ciencia ficción o terror? Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia

El movimiento OuLiPo (acrónimo de «Ouvroir de Littérature Potentielle», «Taller de Literatura Potencial») es un grupo de experimentación literaria creado en 1960 y formado principalmente por escritores y matemáticos de habla francesa, que buscan crear obras utilizando formas y estructuras nuevas, y técnicas de escritura limitada ("Littérature à contraintes"). El proceso une literatura y matemáticas y algunos de sus integrantes fueron/son Georges Perec [tengo pendiente su clásico "La vida: Manual de instrucciones"- no debía ser mi momento cuando lo intenté], Italo Calvino, Marcel Duchamp [el del inodoro], y Hervé Le Tellier, autor de "La anomalía", el libro del que vengo a divagar.



Lo sé, la portada de mi edición da miedo, pero si vamos a juzgar un libro por su tapa (sin ironía: yo lo practico y pocas veces me equivoco), por lo menos la original francesa es sobria. Pero la razón por la que una "book snob" [Mini dixit] acabó comprando una novela que parece de aeropuerto y que recomendó un amigo con el que no suelo coincidir [lo último "Project Hail Mary", una bobada] fue que había ganado el Prix Goncourt en 2020 y que el autor era, además de escritor y crítico gastronómico, matemático. Y la novela tiene algo que te sugiere que hay una mente matemática detrás - y no solo porque en un punto describe a un personaje según el tipo de matemático que podría ser:
"Para ser estadístico, es un soñador. Tiene ojos verdes que le dan un aspecto de teórico de números, aunque lleva el pelo largo como un teórico de juegos, y usa las pequeñas gafas de montura metálica trotskistas de un lógico y las viejas camisetas agujereadas de los que se dedican al álgebra (...) Si no tuviera buen corazón, se habría dedicado a las finanzas ya hace mucho tiempo".
La editorial solo sacó 12.500 copias en la primera edición: claramente el editor no lo vio venir, porque luego ha vendido más de un millón. Para la traducción a 40 idiomas, Le Tellier montó un documento de google docs compartido con todos los traductores que le planteaban ahí sus dudas. Me ha hecho mucha gracia porque es lo típico que hacemos en colaboraciones para papers o en el trabajo y no me había planteado que el traductor puede tener línea directa con el autor, qué chulo. El otro día oí que los traductores son autores ellos mismos y me gustó: igual no han creado la trama, pero sí le han dado forma en su idioma a lo que, el que ha inventado la trama, ha intentado decir. Uno de esos traductores de "La anomalía" compartía su desazón ante la dificultad de traducir la primera frase de la novela a su idioma, uno dice "pude mantener las tes y las eses, pero no pude mantener al ritmo". El traductor al castellano, que también es miembro de Oulipo dijo que en esa primera frase le había salido un alejandrino. Bueno, dejo el tema de la traducción -el divagante de pro sabrá que es un tema que me fascina, uno de los primeros divagues, cuando aún sabía escribir sucinto, fue el de "Traduttore, traditore".

El planteamiento es el siguiente: un avión de Air France aterriza en Nueva York el 10/03/2021 tras un vuelo que atraviesa durante un rato una zona de turbulencias nivel leyenda. En él van una serie de personajes a los que dedica capítulos de la primera parte de la novela:
  • Blake, un asesino profesional, a la vez que padre ejemplar.
  • Victor Miesel, un escritor que está a punto de terminar su última novela -y gran parte de las frases que subrayé son de esa sub-novela.
  • David, el capitán del vuelo que aún no sabe que tiene cáncer.
  • Joanna, la joven abogada negra con las ideas muy claras -sabe a dónde va y de dónde viene - a la que su jefe suelta citas de vez en cuando porque, "en el mundo del negocio donde cualquier signo de erudición literaria está fuera de lugar, esto es un signo de dominación simbólica". Da como ejemplo el final del poema de Ralph Waldo Emerson ["No vayas donde lleva el sendero; ve donde no lo hay y déjalo tú"].
  • Sophia, una niña que tiene una rana como animal de compañía, que viaja con su madre y hermano. Su padre, militar, se ha quedado en París. 
  • Slimboy, el rapero nigeriano.
  • André y Lucie, una pareja de compañeros de trabajo que se llevan décadas y que están teniendo un affair - adivinen quién es el mayor.
El estadístico al que se refiere la cita de matemáticos es uno de los científicos a los que recluta el gobierno para intentar entender [y ahora termino el planteamiento] lo que ha pasado ahí:  tres meses después, el 24.06.21, el mismo vuelo de Air France aterriza con... exactamente las mismas personas a bordo. 

Esto quiere decir que todos los personajes a los que has ido conociendo en marzo van a tener un duplicado, un gemelo exactamente igual que ella o él, solo que con tres meses más de vida; tres meses en los que han podido pasar cosas relevantes para sus biografías, o no. Hay veces que nada pasa en ese espacio. ¿Qué le contaría yo de nuevo en lo personal a la Di de mitad de febrero? Poca cosa: y no me quejo, a ciertas edades "no news is good news". En lo colectivo ni me meto porque ya se sabe que cada día es un susto).  El subtítulo de la novela es "¿qué pasaría si hubiera dos versiones de ti?", porque eso es lo que pasa: los personajes se duplican y pasamos a tener el Blake, Victor, Joanna, etc de marzo (que cada uno ha llegado a su destino y sigue  con su vida), y el Blake, Victor, Joanna, etc de junio, que acaban de aterrizar con la mentalidad de marzo (o sea, no saben lo que ha pasado en esos tres meses) y a los que meten en un hangar hasta que se aclare lo sucedido. 

¿Se aclara? Según mi amigo, el final es espectacular, impresionante, te vuela la cabeza, ese rollo [aún puedo ver sus gestos cuando nos lo contaba]. Y, bueno, a mí el final no me ha impactado tanto porque soy muy poco lectora de ciencia ficción -por ejemplo, no he leído a Arthur C. Clarke -el autor de ciencia ficción sobre cuyo relato "El centinela" se basó luego vagamente "2001: Una odisea en el espacio"- que decía: "Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia". Con esta creo que nos podríamos identificar muchos - aún perpleja cuando leí el otro día que las impresoras 3D van a poder imprimir órganos para trasplante.  Cine de ciencia ficción sí que he visto, pero me suele interesar la parte filosófica, más que las tramas. En fin, resumiendo: que el final tal vez no lo he entendido por falta de cultura en este tema [no quiero escribir una especulación que podría ser spoiler por si alguien se anima, y que mi amigo confirmó es su visión], o tal vez llevaba demasiadas expectativas, algo siempre peligroso en todos los aspectos de la vida.  

Así que aunque la "explicación" a mí me ha dejado algo meh, lo que más me ha gustado, como siempre en este género, es la parte filosófica: el encontrarte contigo mismo. No con un gemelo, sigo con tu persona de hace tres meses. Asistir a esos encuentros, y las situaciones en las que "los de junio" son diferentes de "los de marzo" ha sido lo más interesante. Si se vuelve a la lista de personajes de arriba, el divagante puede empezar a imaginar qué  dilemas va a tener cada situación. Desde cambios vitales rutinarios hasta suicidio (esa es la única persona que no tiene duplicado-"Nadie se quita la vida. Son solo almas torturadas que escapan matando a su torturador"), pasando por el único que voy a poner como ejemplo: la pareja que está teniendo un affair. 

André tiene un lío con su compañera de curro,mucho más joven - el tipo de hombre que quiere ser el papá universal y que debería preguntar, en plan crudo, ¿Te gustaría ser mi viuda?  El André de marzo no sabe que ella le ha dejado en esos meses, y cuando al llegar el André de junio se entera, entra en shock y le lleva a una reflexión a base de "verse a sí mismo desde fuera". Sí, que era demasiado viejo para esa chica ya lo sabía, pero "saber algo no es lo mismo que vivirlo", como piensa en un punto. Este dolor sobre la dualidad espejo-cámara ya me la había planteado yo antes, cuando te pillan en una foto desprevenida y pienso: "qué vieja estoy". André...
"se mira al espejo para afeitarse cada mañana, y ambos han terminado por domesticarse mutuamente. Aquí, sin embargo, la cámara es incorruptible, no hay indulgencia en su alta definición, ni cortesía en su ángulo: está viendo a un anciano".
Y sigue...
"No todo el mundo tiene la oportunidad de ser testigo de su propia caída desde lejos, de sentir pena por uno mismo, sin sentir realmente autocompasión".
Porque hay un punto muy importante: todos nos autoengañamos muchas veces, es un mecanismo de defensa para sobrellevar ciertas cosas inasumibles: el profesor me suspendió porque me tenía manía, la violaron porque iba provocando/estaba borracha/entró en aquel baño, "todo va a ir bien" o... añada su propia historia. Pero imagina que tienes a tu copia delante: ¿para qué mentirle sobre algo que son datos, que ha pasado?
"Siempre puedes engañarte a ti mismo, pero ¿cual es el punto de mentirte a ti?"

Disculpas por el mantel navideño-
es lo más parecido a "mantel celebratorio" que tengo

Para terminar, nota política. No he leído mucho sobre Le Tellier, pero ideológicamente veo que defiende lo que más o menos la gente de bien: la democracia, la lucha contra el cambio climático y en contra del fascismo, el extremismo, los techobros, y suma y sigue. Es bastante evidente que el personaje del presidente de los EE.UU. está inspirado en el boniato con gorra -y eso que solo tenía su primer ciclo entonces-, y que no tiene demasiada simpatía ni por los militares ni por las religiones -o me parece a mí, tres citas para ver si exagero:
"La religión es un pez carnívoro en las profundidades abisales. Emite la más tenue de las luces y necesita una gran oscuridad a su alrededor para atraer a su presa".

"Cuando le preguntaron cuál era su religión y dijo que no tenía, la entrevistadora le dijo que entonces era atea, y ella contestó: "Para mí, Dios es como el bridge—nunca pienso en ello. O sea, no me defino porque me importa un pepino el bridge, ni me alineo con otra gente a las que les importa un pepino el bridge" (se refiere al juego de cartas)

"Todas las figuras religiosas funcionan con ese software: aquí están nuestras creencias, encuentren los hechos que las prueban".
Corolario: "La anomalía" se lee como un placer culpable y con la curiosidad de qué juegos de Oulipo te has perdido. Para mí el final ha sido un poco Itaca, pero ha merecido la pena el viaje.  Al fin y al cabo, es de las pocas veces que he disfrutado un libro del "género ciencia ficción" - aunque tal vez merezca ser reclasificada: la idea de encontrar a una duplicada de mí misma en un aeropuerto más bien encaja en el "género terror". 

12 mayo 2026

Al final de la tormenta, nos esperan numerosas mañanas de verano: Feliz Cumpleaños, Peda

 Hoy cumple años mi compa de piso -esa persona que siempre es el más madrugador a la hora de felicitar a todo el mundo, el primero en los grupos de whatsapp, o en llamadas a un grupo reducido de víctimas, pero que no le gusta que le feliciten a él. No todos los años hay divague para esta efeméride [la última vez, hace cinco! ¿Yaaaa? Total que las divfelicitaciones han acabado siendo Planes -dijo Ejercicios- Quinquenales- seguro que le parece fenomenal.

Antes de nada, admitir que volver a colgar una canción es tirando a refrito: cuando cumplió 50 le colgué también una. Es una apuesta segura porque sé que le gusta -me pasó el video él, desde Kneecap hasta el rap mola- , pero creo que no ha visto el principio, que es un poco "El club de los poetas muertos" se encuentra con "La naranja mecánica",  "The secret history""Trainspotting", "Los que se quedan" y "School of rock". El divagante sin tiempo -con una vida- puede pasarlo hasta a partir del minuto 4:33 en el que hay la coreografía bien chula que es lo que me pasó él [¿Se han puesto de moda ese tipo de coreografías? He visto dos en el último mes]. 


Otra cosa: igual esto ya ha sido viral y lo ha visto todo el mundo, pero por si acaso hay alguna despistada como yo, el rapero es sueco y se llama Yung Lean y GENER8ION deben ser el resto- que podrían ser los "Crazy 88" de Kill Bill. Nota salud pública: me sobra que se vuelva a fumar para, sin duda, indicar rebeldía, que se es un malote, como usaron las empresas tabaqueras durante décadas, atrayendo así a los jóvenes. Ahora, como la ciencia no importa, se vuelve a fumar en las pelis como modelo de lo cool. Nunca sospeché el retroceso que estamos viviendo. Pero esa es otra historia.

Pienso en esta fotografía escolar distópica del video y es imposible no retrotraerme a la graduación de Mini el otro día, precisamente el de su cumple. Distópica de otra manera: carpa blanca como de boda pija, con flores y tickets de entrada -dos máximo por hije- que tuvimos que pagar por separado [había que alquilar la carpa! y luego el prosecco!], que no nos sangran lo suficiente durante todo el año. Yo ahí sentada pensando cosas prosaicas como el morbo de que, como en internet, saliera un globo encima de cada persona para indicar los ingresos anuales por casa [recordemos que hay peña que tiene ahí cuatro hijos, y la madre se dedica a ir al gimnasio]. Hubo muchos discursos en los que, tristemente otra vez, por un rato deseé haber nacido británica: cómo lo consiguen, hablar tan bien y con tantas bromas, no falla ni uno. Bueno, tal vez los chavales (head boys/head girls) que entiendo que estuvieran acojonados —digo, acongojados— y para bromear ahí hacen falta tablas, pero les queda aún la uni: en tres años ya se habrán convertido en los profesores. El discurso externo lo dio el padre de un exalumno que fue corresponsal de la BBC y hoy tiene un podcast: creo que fue el peor y mis prejuicios me dicen que tal vez es porque no era 100% British.

Luego hubo canapés -no memorables- y variedad de vinos y licores en la parte de abajo del edificio de la Sixth Form [el edificio de los mayores, donde en la última planta tienen cafetería y sala común] que se abría a uno de los campos de rugby. Al fondo está uno de los edificios que más me gustan de la zona: un revival neogótico que fue en su día un orfanato de niñas [hoy, por supuesto, "luxury apartments"]. El orfanato de niños luego fue este colegio [aún no han llegado los promotores]. 

En este colegio hemos conocido a muchos menos madres y padres que en el de primaria, por razones obvias. Aquello de las "playdates" y las "sleepovers" (ir a jugar o a dormir a casa de otros niños) ya se autogestiona, ya no se depende de otros si un día te surge una emergencia en el trabajo y llegas tarde, ya no hay que llevar y recoger de los cumpleaños. Aún así, ahí están Pete y Mel, y otros padres de una de las compas de Interrail -con los que supongo que estaré en estrecho contacto este verano. Ah, y los profesores, algunos de ellos míticos como Mr A. el de historia, que siempre nos pregunta "cómo conseguimos que nuestra hija duerma sin móvil", porque él no lo consigue con la suya [en el "libro del curso", donde los chavales se han escrito comentarios entre ellos, llama la atención uno de Mini en la sección "persona más probable que..." en la que uno de sus amigos ha escrito "...sus padres le quiten el móvil por la noche a los 30 años". Hasta parece que somos unos padres ejemplares]. En fin, tras un par de proseccos, la cosa fluye con cualquiera, incluso con uno de los "gobernadores" que es un ex-alumno que nos cuenta su labor voluntaria llevando esta empresa que es el cole ya que está jubilado [tendrá nuestra edad] de la banca. Entregar tu tiempo a este voluntariado me alucina. 

Veo que, como con Roc, me ha quedado una felicitación que también es "recuerdo en una botella": la última tarde que pasamos en un evento del cole de nuestra hija [hace nada escribí el divague "eligiendo cole" cuando Mini tenía 2!!!] No sé si siento nostalgia, pero este final de la etapa escolar se siente como "el final de una era": será casual que el título de la canción del video es "Storm" [tormenta]?

Esperando que sepamos navegar la tormenta del fin de una etapa, que la que empieza sea tan chula como estos pasados 18 años, y que...

numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas.

  Felicidades, Pato: lo mejor está por venir. 

08 mayo 2026

Roc cumple 4: ¿se puede regalar un recuerdo para siempre jamás?

 Roc, colegui: ¡cumples 4 años! ¿Dónde está el bebote que me estaba esperando en aquella habitación de hotel -digo, de hospital? Ahora ya hace tiempo que vas en bici de dos ruedas, te gustan los cuentos sin dibujos y pasas de mí en las videollamadas. 

Como cada año, te escribo para felicitarte, pero con un cambio:  recordarás que la tradición era hacerlo con una canción que tuviera tu nombre en el título. Me las prometía muy felices porque son legión, pero cuando me puse a elegirlas, ninguna me encajaba. Pero, ah, tengo un Plan B: este año va a ser un divague fotográfico. 

Te explico: cuando estuve en tu casa en octubre, tus padres nos llevaron al Tibidabo, el parque de atracciones más antiguo de Ejpaña (1901). Ahora que eres tan mayor, ya lo sabes: es la montaña enfrente de casa donde la bruja de tu madre te decía que vivía, precisamente, una bruja [a eso los psicoanalistas lo llaman proyección -te lo ampliaré algún día- o echar balones fuera]. En esta visita y gracias a mis indicaciones ya comprobaste que "el castillo de la susodicha bruja" es en realidad una iglesia y que lo iluminado son las atracciones de feria, en particular una atalaya gigante en la que subiremos juntos algún día. 

Aquella tarde fue muy chula y quiero contártela por si acaso se me olvida. En primer lugar, porque subir la montaña fue precioso. A nadie le gusta una panorámica más que a mí, y en el camino decidí que tal vez un candidato para mi "lugar en el mundo" podría ser un pueblo que se llama Vallvidrera, colgado ahí arriba y con vistas al mar. Dijo tu mami que en invierno nieva y a la bajada se nos cruzó un jabalí: qué más se puede pedir, la fauna autóctona salía a presentarnos sus respetos. 

Siempre he querido, como en el libro,
"Una habitación con vistas"

Pero lo más importante era otra cosa: la única vez que yo había estado antes en el Tibidabo fue hace la tira de años, porque tendría como 12, y con otra de mis personas favoritas, la Yaya. Yo era una niña de Vetusta y Barcelona fue la primera gran ciudad que visité. Tú vives allí y no lo entiendes, pero para los niños de Vetusta era todo increíble: ¡el pueblo español! ¡El Corte Inglés! [en Vetusta aún no había] ¡La Plaza Cataluña! ¡Las Ramblas! Y por supuesto, el Tibidabo. 




Cuando llegamos, me di cuenta de que no recordaba casi nada del parque -aunque tengo una foto en las escaleras de la iglesia con unas trenzas que me hacía con lazos por dentro- pero al ver el avión, algo hizo plink 💡💡💡en mi cabeza: subí allí! No lo sabía, pero es una réplica del primer modelo que hizo el vuelo Barcelona-Madrid, y del año 1928. No recuerdo el "vuelo", pero sí que, como no había subido nunca en un avión comercial real, me preguntaba si eso "contaba" como la experiencia de volar. En aquellos días, me debió parecer increíble lo alto que estaba y lo pequeñita que se veía la ciudad -tal vez lo escribí a la vuelta en uno de esos diarios con candado que te regalaban para la comunión, lo que viene a ser el embrión de un blog. 

Esta vez, pese a que he cogido demasiados vuelos en mi vida, me hizo la misma ilusión: estuve con la Yaya y ahora contigo. Me pareció igual de bonito y las vistas, espectaculares. Porque aunque llegamos al parque por la tarde, al avión subimos de noche: perfecto -te cuento que últimamente he repetido en sitios icónicos de esos que irás algún día con Mini [la Eiffel, el Empire State] versión nocturna y me ha gustado aún más que de día.  

No puedo estar contigo para tu cumple, pero te regalo este mensaje en una botella  que espero que, en cuanto ya domines los cuentos sin dibujos, puedas leer tú solo. Será enseguida.

Felicidades, Roc: te queremos en Londinium.