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01 enero 2026

Así se imaginaban Londinium hace 100 años (Feliz 2026, divagantes!)

Los carteles del metro de Londinium (el Tube) son muy chulos y en especial los vintage. Hay una exposición en estos momentos en el London Transport Museum titulada "Art deco: the golden age of poster design" (Art Deco: la época dorada del diseño de posters) - se pueden ver algunas aquí.

Pero hoy vengo a hablar de uno en particular, que fue publicado justo en 1926: el autor fue un artista de publicidad llamado Montague B. Black. 

Black imaginó Londinium 100 años después, en 2026, tal que así:


Una ciudad que parece sacada de Blade Runner con todo tipo objetos voladores por el cielo (justo hoy el Peda ha visto seis aviones a la vez, pero lo del dirigible aún no). Rascacielos que me recuerdan unos al maravilloso Palacio Salvo edificio de Montevideo, otros a los art deco de Nueva York, dicen que hay uno que podría ser el Walkie Talkie (no lo encuentro). Y, por supuesto, el icónico símbolo del Tube en la parte inferior izquierda, que pensaban que en 2026 igual no sería usado porque todas tendríamos nuestro platillo volante para navegar por ese cielo rojo - debe ser la puesta de sol, que las tenemos bien bonitas por aquí.

Hoy empieza 2026: por un año lleno de atardeceres y amaneceres rojos, de cantarines ríos de montaña, de salud (pública), de risas que te dejan cosquillas detrás del esternón, de playas de piedras con fondo transparente, de olor a magdalenas en horno de pueblo, de libros por un tubo, de sandía magenta, crujiente y fría, y de abrazos largos largos.

Feliz 2026, divagantes.

13 febrero 2025

Nueva York: 1998, 2004, 2025 (NYC0)




En Nochebuena, cuando todo el mundo había abierto sus regalos, quedaba aún un sobre misterioso. Ah, es de Mini! Cuando se lo di y sacó la tarjeta de embarque vintage que le había preparado su tío, el Joven Artista Local, al principio creyó que era un vuelo a Edimburgo - parece que había manifestado su interés en ir, pero con lo que nos habíamos quedado sus padres era que su sueño, ya de hace mucho tiempo, era Nueva York. Así que, bueno, ese fue su regalo y como ya dije, creo que nunca la había visto tan emocionada. Ahora, eso sí: el listón se ha puesto tan alto que ella misma se ha dado cuenta de que no será fácil [posible] superarlo. 

En esta serie voy a contar lo que nos ha pasado, pero sobre todo, todas las ideas que se me han cruzado mientras paseaba -y hacía filas- por allí. Muchas ideas, y muy pocas buenas: si en 1972 Nicanor Parra escribió aquello de "Estados Unidos: el país donde la libertad es una estatua", imaginemos ahora. 

Esta ha sido mi tercera vez en Nueva York, y tanto a nivel personal como mundial, han sido tres experiencias totalmente distintas. La primera vez, el Peda y yo (1998), la segunda, a un congreso con amigos (2004) y la tercera, con hija que ni existía en cualquiera de las anteriores. 

Un dato nefasto de ambas previas visitas es que no hice diario de viaje - yo, que tengo cuadernos de hasta cuando se viajaba en carretas. Supongo que puede ser un indicador de lo rápido que se vive todo en esta ciudad, inclusive las vacaciones: la vida lenta no es para New York. Lo único que he encontrado ha sido un email que le escribí a Fashion cuando fue ella, en el que le decía los lugares que visitamos, lo que no debería perderse. Pero eso es un listado de atracciones, no un diario de viaje, donde se reflejan conversaciones, observaciones y sensaciones que te causa el lugar. Como pese a que han pasado (maremía), 27 y 21 años, algunas de las impresiones las conservo, las iré metiendo también en este diario que - a la tercera va la vencida-, ahora sí que voy a escribir. Los que no escriben diarios pueden tirar de fotos, pero las fotos de 1998 están impresas en papel (era esa época) y en Vetusta, así que hace siglos que no las veo. Solo recuerdo las de arriba en las torres gemelas con una ventolera del diez. 

Ah sí, claro, en otoño de 1998 aún estaban las torres gemelas. Bill Clinton era el presidente. El Peda y yo éramos dos jóvenes que llevábamos un año viviendo juntos y ese era nuestro segundo vuelo transatlántico. Teníamos aún mentalidad de estudiantes. Allí era todo muy barato y nos compramos ropa de una marca que aún no existía en Europa (Gap). Nos alojamos en el piso de JA, un amigo de Vetusta que había vivido cuatro años en China y hacía allí su segunda tesis. Por supuesto, vivía con unas chinas en Flushing -un mini-Chinatown-, en el barrio de Queens. Recuerdo mucho y con emoción el viaje desde el aeropuerto, primero en bus y luego en metro: era de noche y enseguida empezamos a ver rascacielos y gente rara (aún no vivíamos en Londinium). JA no estaba en casa esa noche, nos confundimos de puerta, y entramos en un piso y la señora se nos puso a gritar en chino. Pasamos allí dos semanas, así que nos dió para recorrer bastante, aunque claro que esta es una ciudad que nunca te terminas.

En Mayo de 2004 -George Bush era el presidente- fui con J&W al congreso de la APA (American Psychiatric Association)-según ellos, todo psiquiatra ha de ir aunque sea una vez en la vida. Había gente con megáfonos y pancartas a la entrada del centro de congresos, los de la anti-psiquiatría. En el congreso, acabé asistiendo a conferencias sobre la relación entre la salud mental y el cine y la literatura, en lugar de aquellas de neurotransmisores y psicofármacos, así que fue también como estar de vacaciones. Al viaje también se unieron el Náufrago Ro y el Peda -que pasaban el día de museos. Celebramos mi cumple en un portugués y bebimos tequila por bares -o por lo menos tenemos fotos (del 2004 sí tengo aquí fotos!) chupando el dorso de una mano, y con gajo de limón en la otra. 

En Febrero de 2025, Donald Trump es, de nuevo, el presidente de los EE.UU. Estamos en la secuela, corregida y aumentada, de aquel primer episodio de peli de terror. En 1991, Bret Easton Ellis publicó su clásico de culto -aburrido, muy aburrido-, "American Psycho", en el que Trump es el ídolo de su protagonista, Patrick Bateman, y creo recordar que en un punto fantasea con que terminase como presidente de los EE.UU.  También parece que se anotó en los Simpson en el 2000. Entonces, eso parecían boutades de la cultura pop. Hoy es una realidad que, pese a todo, me parece surreal. No se espere ningún insight particular sobre ese tema por estos días pateando la Gran Manzana: es un parque temático que huele a cannabis, donde prácticamente se habla más español que inglés y donde los negros o hispanos venden gorras de MAGA en puestos callejeros. Pero siendo siendo una ciudad eléctrica, magnética, vibrante. Allá vamos...

18 enero 2025

Ciática post-Roc

 
🐳 Ya han pasado casi dos semanas desde que volvimos de vacaciones de Navidad: voy muy tarde para mis "crónicas de Roc". Pensaba en la poca evidencia que tenemos los de mi generación de nuestra infancia: solo hay fotos, en mi caso no tengo ni siquiera videos. Bueno, hay uno: un familiar lejano tenía una Super 8 y me filmó una vez con 7 años bajando unas escaleras corriendo hacia la cámara en Puigcerdá. Lo recuerdo tan bien por lo inusual, por lo que me impresionó verme en la pantalla. Hasta recuerdo la ropa: un vestido azul marino de marinera que se llevaba en aquella época y con el que aún me hace bullying Tíovin.  Hoy lo niños tienen teras de imágenes, vídeos... y diarios? Eso no lo sé. A mí me hubiera encantado que cualquiera de mis tías hubiera escrito mis andanzas cuando tenía dos años y medio, así que aquí estoy yo, Roc.


Roc ha sido, de nuevo, el corazón de las fiestas, que no son lo mismo sin niños peques. De este viaje me quedo con lo mucho que habla. Supongo que estas expresiones solo me hacen gracia a mí,  que lo veo tan de cuando y cuando y cada vez lo siento despegar en el tema del lenguaje. Empezando por, claro, "Tía, te quiero", pero luego cosas como "muy mal, fatal", "me lo estoy pasando super-bien", "ayuda, Paaato!", "no te has ponido la coleta", "porque quiero hacer tonterías", "no veo la pupa". Jugando en el suelo: "sì, ya te lo enseño", "y falta este que està solito", "no se puede abrir, yo te ayudo... no puedo cerrar", "espera, te voy a dejar aquí esto", "mira lo que tengo....te voy a enseñar", "lo hemos perdido!". En el parque: " no tengas miedo, puedes bajar". Mini le dice: "eres un bully", y contesta, indignado:  "tù eres bully!". Cuando ve mi lengua azul tras comer arándanos congelados: "mira su lengua, papá... enséñale la lengua a papá, qué fea!

Luego está el mítico "a levantarrrr", que me encanta porque es el mejor ejemplo de que "la venganza es un plato que se come frío". Cuando yo era adolescente, venía la dulce hermanita Fashion, de 3 o 4 años a despertarme a los gritos de "a levantarrrr". Bien es sabido que a esa edad es cuando más sueño se tiene de la vida, y la muy petarda me estiraba de las sábanas hasta que me dejaba ahí y tenía que saltar de la cama. Pues bien: cuando llegó mi hija, aproveché para echársela a Fashion esas mañanas vacacionales, a los gritos de "a levantarrr". Me encantaba esa justicia poética. Ahora se ha cerrado el círculo: es Roc el que va a Mini con el sonsonete. Es maravilloso es duelo de titanes de esta familia. 
 



🐳En este momento sus divertimentos top son -aparte de Spiderman, ahí le tenéis de spiderman retro corriendo la sansilvestre- la bruja de Blancanieves (en la peli de 1937, siempre prefiere los dibujos antiguos) y Mary Poppins. Nadie daba dos duros por esta última, pero cuando estuvieron en mi casa por Halloween se la puse en el proyector y, por supuesto, se enganchó. Es una peli maravillosa y usé su banda sonora para calmarlo de una pataleta que tuvo la mañana que lo dejaron a mi cargo. 


Era el 23, y sus padres se fueron a comprar regalos -pese a que se había acordado una política de no-regalos para adultos. Nosotros bajamos al jardín a hacer "sopa" (consiste en echar palitos, arena, hojas y lo que surja en un barreño). Esto duró lo que duró (no solo por él, yo también tengo un límite) y entonces le enseñé el cobertizo, que es tal como en las películas: lleno de polvo y trastos, algunos alcanzarían un valor en tiendas de antiguedades. Roc, como el buen granjero que lleva dentro, alucinó con las herramientas y aperos de jardinería. Se hizo con un pequeño azadón primero y salió dispuesto a cavar; cuando se lo quitó mi padre, encontró un rastrillo metálico incluso más peligroso. Tras mucho forcejeo se lo logré quitar y tuvimos la de San Quintín. "Rastrillo!!! rastrillo!!! Mamá!!! Mamá!!!" berreaba el muy rascal. 

Para distraerlo me lo llevé al parque infantil, él sin parar de berrear (de cuando en cuando, ya a menos volumen, decía "rastrilloooo", memoria de elefantito). Lo que hizo la magia fue ponerlo en un columpio y cantar canciones de Mary Poppins (que yo me sé en inglés, cosas de tener hija inglesa): no muy decidido, pero se calló. Luego subimos al tobogán, en el que me explicó que "ahí estaba su barco" y "esto eran las olas".  Ahí salió a colación el Capitán Garfio, ya que estamos también en la "era Peter Pan". Yo le conté que le tengo un particular cariño a Garfio porque fue el personaje que interpreté en la obra anual para la festividad de San José de Calasanz en 4EGB (siempre me daban el papel del malo, por aquello de alta, quiero esperar). Tengo que localizar el traje rojo de capitán que me hizo la Yaya, le encantará. El sombrero me lo dejaron y el garfio quedó hecho una porra porque era cartón envuelto en papel de aluminio.

En un punto le dije: "Roc, vamos a ver el paisaje"! (porque hay un mirador al final del parque y se ven las montañas de fondo) y él: "síííí, vamos a ver el paijaje". Cuando volvimos y le contó a sus padres que había visto el "paijaje" fue con esa energía y emoción de los niños pequeños: qué sería la vida si la viéramos siempre con esa intensidad. A medida que pasan los años nos vamos desponjando poco a poco de esa sorpresa, de esa sensación de novedad, de la certeza que hemos descubierto algo único, hasta llegar a la adolescencia en la cual, lo chulo es precisamente que te deje todo "cool", fresco, que no te afecte, porque lo sabes todo. Pero al final en esto también hay grados: no serás como un crío de dos y medio, pero tampoco como ese cuñado de la vida adulta que está de vuelta de todo, y que disfruta pinchando tus globos de ilusión... bueno, no disfruta, solo los intenta pinchar porque disfrutar parece que no disfruta mucho de nada. 

🐳 Este ha sido el primer año que Roc se ha enterado de lo de Santa (Papá Noel, lo llaman aquí). Había colgado uno mi padre de la ventana y había que cerrar la puerta con llave o salía a la calle para verlo. En mi infancia Papá Noel era algo lejano que se hacía en América; entonces solo existían los Reyes Magos y no había regalos en Nochebuena. Este cambio comenzó hacia mi adolescencia "con un detalle", pero los regalos seguían siendo en Reyes. El cambio total ocurrió en mi familia cuando nos vinimos a UK, ya que casi nunca pasamos Reyes en España (tengo un vago recuerdo un año con Mini como de 6 viendo la cabalgata). En la isla todo acaba el 1 de enero, aunque por supuesto Shakespeare escribió "Twelf night" ("La duodécima noche"), basada en los "Twelve days of Christmas" ("Los doce días de Navidad") que no son solo un villancico popular inglés tirando a canción enfadosa, sino los días de festividades que comienzan el Día de Navidad, le sigue St. Stephen o Boxing Day, luego el Octave o Año Nuevo (el día de la circuncisión de Jesús) y el duodécimo día es el 5 de enero, cuya noche es Epiphany Eve y el 6, el Día de la Epifanía. 

🐳 Pero divago. Dejemos las Navidades dickensianas (que influyeron un montón en la concepción victoriana de la Navidad en Reino Unido) y volvamos a la Nochebuena vetústica de mi familia en la que se repitieron tópicos que comenzaron con Fashion: comentar "ay, ya estará llegando por tal calle", o dar un par de golpes debajo de la mesa para hacer creer que alguien entraba por una ventana. Esto luego pasó a Mini a la que no recuerdo le diera miedo, así como sí le dio el Ratoncito Pérez y los Reyes Magos [en Londinium solíamos poner los tres zapatos y les dejábamos galletas y demás, pero no le hacía gracia que estos tres tipos entrasen en casa]. La Yaya me hacía creer que llamaban a la puerta y ella abría. Y qué te han dicho? "Pues que no podían parar mucho porque tenían mucha prisa, que aún había muchos niños a los que dejar los regalos". Cada año igual. Es curioso cuando empiezas a atar cabos y no te cuadra la historia. Aún a día de hoy, recuerdo a Mini con dudas del tema pero sin expresarlas, porque todos sabemos que en la vida, la mejor manera de que desaparezca cualquier magia (y también los malos rollos) es hablarlo. El otro día nos dijo que las Navidades de 2018, cuando vinieron toda la familia a Londinium y se enteró de que "Santa eran los padres" fueron las peores, precisamente por eso. 

🐳 En fin, que hubo ruidos y entonces mi padre le dió la mano a Roc  y comenzaron a seguir un caminito de pequeños santas que había recortado yo por las escaleras hasta el despacho, de cuya ventana estaba colgado Santa. Allí había un regalo, y mientras que él lo abría la Verdadera Santa -spoiler: yo- bajaba los sacos que habíamos escondido en "la primera habitación" (la que está justo a la subida de las escaleras). De nuevo, pese a la promesa "este año solo hay regalos para los niños" había la habitual montaña de paquetes por encima de nuestras posibilidades y de todo razonamiento. Desde libros hasta experiencias, pasando por sets de bomberos, y sets de "Pandora", todo excesivo, pero así son ellos. Discrooge claramente fue cambiada de cuna en la maternidad. El de la foto de abajo es uno de los libros que le traje a Roc (el otro, "Mary Poppins" claro, las obsesiones hay que alimentarlas): "We completely must go to London" de Charlie & Lola, unos libros ilustrados que leíamos con Mini. Es fundamental que crezca con ese imperativo: hay que ir  Londinium, siempre y ya. 


🐳 La mascletá fue el último regalo. Mini se había visto ya sobrepasada por todo tipo de agasajos y, cuando pensaba que había terminado todo, le tocó abrir un sobre misterioso que contenía tres vuelos: de LHR a JFK (en cristiano: a Nueva York). Llevaba siglos insistiendo en visitar la Gran Manzana y nosotros lo postponíamos hasta que, bueno, YOLO. La verdad, n
o la recordaba llorando de emoción así: nunca me voy a olvidar de esa cara y ese abrazo. La magia de niña buena y perlas tipo "eres la mejor madre" duraron un par de días. Tranquilos: ya ha vuelto a su ser normal.




🐳 Ah, y el título: ya han pasado casi dos semanas desde que me separé de Roc, pero la ciática [suave] que me causó intentar seguir su ritmo "ahí abajo" no me ha abandonado. Pese a todo, aquí estoy, contando las semanas que faltan para volver a hacerme con contenido para escribir estas crónicas. Porque, Roc, tendrás muchos vídeos y fotos pero a ciertas personas, mil palabras siempre nos hacen más ilusión que una imagen.

04 enero 2024

Fiestas burguesas, Clubbing para tigres: alcohol pasado, MDMA y palmeras de coco


Tipo "Burdeos":
tampoco te salvaste
¿Cuántas copas has roto en lo que va de Navidades? Como aquí en UK ya se han terminado las fiestas, yo puedo confirmar mi cifra final: dos. E
n Nochebuena, una de "las flautas" (no lo puedo evitar: me entra la risa con este nombre)  y aquí, en Año Nuevo, una de vino. El Peda, visionario, dejó caer cuando las sacábamos un "asume que alguna se va a romper" y cuando se fueron nuestros amigos "no las toquemos hasta mañana". Pero una no puede luchar consigo misma: el día 1, toda sobria -pero tal vez mis reflejos no en su momento álgido- rompí una con el grifo. El problema es que siempre se rompen las mejores; las feas -que no sé cómo llegaron aquí- me sobrevivirán y serán heredadas por las siguientes generaciones. 


Mi actitud para empezar el año
El día 1, cuando el Peda me preguntó a mediodía si quería algo de la calle, desde el lecho pude hilar solo una palabra compleja: "parihuelas". Esto da una idea de mi estado mental y físico del día, aunque no fue ni remotamente la madre de todas las resacas: simplemente, me hago mayor. Ni siquiera  recuerdo haber bebido tanto: la cosa fue de cava y el punto de creatividad lo di intentando lo del Limoncello Spritz (Receta, no anoten= 1/2 de Prosecco-en nuestro caso, Cava, 1/3 de Limoncello, 1/6 de gaseosa, hielo, decorar con limón, menta los pros). Como voy por libre, en lugar de gaseosa le puse agua con gas, y bueno, para qué dar rodeos: mal. Más presuntos culpables: 
el cava (tengo prohibido decir que prefiero el Prosecco en público pero aquí ya se sabe que soy una ridícula -como diría la Yaya- a la que no gusta el champán) y ese Limoncello, que llevaba años ahí, pero que yo sepa los licores no caducan- y espero que así sea porque lo que tengo en ese armario es "la parada de los monstruos". 

Llévenselos
Aparte de compartir mi creatividad, uno de mi objetivos de la noche era que se bebieran esos restos de "gente del pasado" (ginebra, martini, un vino coreano) que no hay manera -atención que ni aspiraba a sacar las infames "bebidas de jóvenes", que consisten en (imagen abajo) tequila, mezcal, 
cachaça que trajimos de Brasil en 1994 (puramente valor-sentimental), ron de Cuba (ditto) y anís (que trajeron mis padres en 2014 para hacer rosquillas).  Corolario: voy a necesitar a ingleses de pro para limpiar esta bodega, y estoy pensando en Ben y Amy,  esa pareja de Norwich que conocimos viajando y que se cepillaron una botella de Pisco Sour en una comida en un antro del norte de Chile y años más tarde, aquí en casa fueron los únicos que pudieron terminarse el infame "aguardiente antioqueño" que habían traído antes unos colombianos. Este fin de año, aparte de Ejpaña, teníamos representantes de Sudáfrica, Francia, Inglaterra, pero nadie dio la talla. 


Ronda de reconocimiento:
Todos eran culpables

Van a pensar que mareo la perdiz para evitar lo de la cena, que resumiré en dos palabras: "boda gallega". Se pusieron dos mesas en ángulo recto pegadas a la pared con una suerte de varieté de canapés y crudités (divagante, admítelo, estás salivando). Sobre esas mesas, perfectamente decoradas con fina mantelería de ocasión se unía montaña y mar, lo rural y lo urbano, lo continental y lo isleñ
Limoncello: me fallaste
o. Tristemente no cuento con una imagen que haga justicia al exceso de ingredientes, color y fantasía porque el Peda estableció que había cosas que "irían saliendo de cocina" a medida que progresaba la noche como las croquetas de boletus que adquirió en una conocida distribuidora, tienda y restaurante ejpa
ñol, o bien el surtido de gambas festivas en todas sus acepciones gentileza de Tesco (tempura, con chile, inspiración Thai, gabardina, gabán, loquequieran), un festival del ultraprocesado que desaprueba el talibán-nutricional que llevo dentro (aún no se ha pasado por el blog). Tal fue el exceso del cocktail que no pudimos ni empezar el famoso cordero de Mónica. Para postres, fina macedonia con helado y tiramisú casero (de Mónica). Y como toda Nochevieja en la isla, se tomaron las uvas a las 11 con algún canal peninsular en un móvil (nota: calculamos mal y vamos a estar comiendo hasta febrero) y se contó para atrás a las 12 con el Big Ben. Hay que anotar que aún no se había terminado la demasía de opciones para las 11 así que las uvas se tomaron como cuando vas a un bodorrio y te dan "sorbete de limón" a mitad "para bajar": tras las uvas, se siguió con "la cena". 

Y yo debería ahora terminar aquí si cumpliera mi resolución de año nuevo de escribir menos, pero me declaro incapaz: un tema me encontró el otro día en el vuelo de vuelta de Vetusta. Y se preguntarán, qué tiene que ver la fiesta "electrónica" con las burguesas flautas y su espumoso de turno? 

~~

Salíamos con retraso: dos horas en el asiento por las "alas congeladas", o similar. A mi derecha un chico (o como llamarlo, hombre?) de 41 años con el que intercambiamos las amabilidades justas al sentarnos. Pero una llevó a otra y en un punto supe que aquí había tema para la vampira de historias. Fue cuando paró, y me preguntó: 

-Oye, ¿tú no serás de la policía, no?

Estooo, no exactamente, pero si te contara. No es que mis técnicas de succionado de yugulares (aka obtener información, que no interrogación) se den un aire a las de La Madera, sino que el compañero temía bajar de la nave esposado por sus actividades ilegales en el mundo del consumo de drogas recreacionales. Nada más lejos de mi intención: yo solo quiero historias y cuando sale el sol me vuelvo a la -y soy una- tumba. 



Estas narraciones me interesan particularmente dado que en mi vida he sido una pardilla y solo me queda vivirlas vicariamente. Podría haber tenido mi oportunidad: cuando tenía 29 trabajé seis meses en el departamento de adicciones. Esta fue una época tumultuosa en mi vida, me encontré en "la encrucijada de los 30", -acababa de pasar todos los exámenes profesionales tras cuatro años estudiando y no estaba lista para la maternidad- no sabía hacia dónde ir. La fiesta nocturna fue un vendaje temporal y de día, escuchando historias de los pacientes, pensaba que necesitaba probar todas esas sustancias para saber de lo que hablaban: qué original, de esto casi no se ha escrito.... Drogas que habían llevado a mis pacientes a problemas severos, a la psicosis, a la depresión, a la indigencia, me daba cuenta. Obviamente nada de esto ocurrió, no solo porque había conocido de primera mano a todos esos psicóticos, deprimidos e indigentes, sino también porque nunca he tenido amigos que tomaran drogas. Así que la crisis se surfeó como se pudo con algunas "bebidas de jóvenes" del primer párrafo en civilizadas fiestas de profesionales y la decisión de abandonar Nottingham. Y también escribí un relato intenso y patético titulado "El hielo que nos separa" y que ahora me da rubor recordar. 


Pero lo de este chico, 
al que llamaremos X por lo de la poli, alumno de uno de los coles más pijos de Vetusta, comenzó con su afición a la "música tecno" de adolescente [os cuento: "la tecno es a la electrónica lo que Bach es a la barroca", o viceversa, ya no recuerdo]. Debía haber una escena de la tecno en Vetusta que yo no conocí -como mucho una disco llamada "Torreluna"- a mí solo me suena "La ruta del bakalao" del Levante, pero obviamente Chimo Bayo es Lo Peor para un pureta. Ffwd 30 años y ahora, me dice, "está todo fatal", ya no hay discos, apenas bares, tú por dónde salías, porque el Rollo ya no existe, la Zona nada, algo queda en el Casco y poco más. 


X lleva en Londinium desde 2014 y es directivo de una tecnológica (como no podía ser de otra manera). Su mujer, dos filas más adelante, también está en ese mundo del tecno. Me habla de los clubs a los que va en Londinium: "Fold" (en un polígono industrial del noreste, Newham), o uno que tristemente ha cerrado porque van a gentrificar la zona (ya se sabe "pisos de lujo") pero que es muy chulo, "Printworks" en Bermondsey y era la antigua rotativa de un par de periódicos. 

El avión sigue parado: saco mi bocata de jamón y X comenta que tiene una palmera de coco, que me tiene fantaseando el resto del vuelo. Clubbing en Londinium está mucho mejor que en el continente, sigue, porque aquí hacen "turnos": "Fold" tiene licencia las 24 horas, con lo cual, él va al de la 1 de la tarde (!!!) hasta la noche, y luego a casa y el domingo aún te queda el día para hacer kickboxing (literal). Yo pensé en ir al segundo turno y salir a las 6 am e irme con la bici, que habría dejado atada a la entrada. Todo muy conveniente. Le cuento mi historia en un "after" en Ibiza, apareciendo ahí sin estar drogada a las 6 am. X opina que con 20 "éramos muy jóvenes". Me intereso por la media de edad en estos saraos: casi todos entre los 25-45, luego siempre quedan tigres de más de 50. Y cómo son estos, y resume: "te lo diré en una frase: no hay ni uno gordo". También hay un grupo de universitarios que están por la fiesta, pero no por la "música" y no encaja bien. Hay una mayoría de asistentes continentales: españoles, italianos, alemanes, menos ingleses. Hay que tener en cuenta que hay gente que viene a este tipo de turismo y tod@s van a "Fabric" (ahora cerrada) o a "Ministry of Sound". No le gustan nada esos sitios porque hay un tipo de asistentes que son indios o bangladesíes (no es racista, pero tú ya sabes) que van trajeados y con el "peluco llamativo" que va a babear a las universitarias aquellas no comprometidas con la música, sino ya comatosas a esas horas. Tengo una hija y me da verdadero asco el mundo.

Printworks

En un punto -seguimos en tierra- he de preguntarle si es posible soportar esa "música" y esas luces estroboscópicas (es sabido que pueden desencadenar una crisis epiléptica) sin drogas (recordemos mi situación en Ibiza, que ni el holandés logró hacer más llevadera). Me abre su corazón: no. Eso sí, ellos van muy seguros: si a dosis mínima de MDMA es 0.10 mg, ellos toman 0.11. No hace falta que saquéis los apuntes de química, ya os avanzo que el MDMA es 3,4-Methyl​enedioxy​methamphetamine, conocida como "ecstasy" o "mandy". Tiene efectos euforizantes, psicodélicos, energizantes y sensoriales (por esta propaganda quería yo probar para empatizar con mis pacientes, una Conan Doyle de fin de siglo XX). Sin embargo, está claro que la mayoría de las pastis están adulteradas (metanfetamina, cafeína, dextrometorfano-sí, eso que tomas para la tos, efedrina...). Para ello, X compra unos tests online que le avisan (como un test de covid, pero de maldades). Hay mucho personal con linternas cuidando que no se trapichee con drogas -que se consume lo tienen asumido, pero "tratan que la cosa no se les vaya de las manos" porque, por ejemplo, "Fabric" está cerrada porque se les murieron un par ahí dentro.


La compra es por Telegram a "un (misterioso) contacto". Ese es el verdadero tema: cómo se hacen estos contactos? Porque nunca he tenido potenciales contactos (aparte del marido de una amiga, anestesista, al que echaron del Colegio de Anestesistas, pero cuando cené con él no sabíamos nada). X dice que igual mis amigos están en el tema, pero como conocen mi panfilez, no me ofrecen. En serio? Hago un repaso mental de los Sospechosos Habituales y no lo veo.

Fold: 24 hour party people
No parece el almacén de "Reservoir Dogs"?

X ya está lanzado: la noche que vayas, has de ir preparada, imprescindible los tapones de los oídos (30 euros mínimo, no de esos amarillos) y gafas de sol (X también elige los clubs por el "espectáculo estroboscópico" ese). Obviamente no puedes hablar con tus amigos, pero cada hora sales a la calle unos diez minutos, te quitas los tapones, compartes ideas, y vuelta para adentro. Me imagino quitándome los "aislantes", diez minutos de John Updike o "Saltburn" , y vuelta al mundo de los zombies.



Cuando el avión despega, recompongo mi lista: tapones, gafas y disfraz de tigre, que ya superamos los 50, no voy a ir toda mona con mi petite-robe-noire: que se vea que he maltratado a la vida. Lo de "mandy" lo veo más complicado: ni siquiera tengo Telegram, pero es que, afrontémoslo: soy demasiado miedosa para meterme nada. X saca una especie de consola -que no la palmera de coco-, se ajusta unos cascos inmensos y se pone a jugar y yo abro mi libro, un clásico de novela negra de 1953. Nacimos en el mismo sitio, fuimos a similares colegios, nos llevamos diez anios, vivimos en la misma ciudad y somos dos aliens el uno para la otra. En cuatro noches yo iba a estar perpetrando Limoncello con Cava y él bailando con gafas de sol al son de un ruido que necesita amortiguar. Pasamos unas horas por la misma órbita y él me dejó esta historia. Nunca nos volveremos a ver.

Feliz 2024: va por todos los X que aún nos quedan por venir, por todos los amigos que con alegría se enfrentan a mis bebedizos y por el divagante que haya llegado hasta aquí, esperemos, sin necesidad de metilfenidato.

29 diciembre 2023

Días Vintage

Hace unas cuantas Navidades, hice -por primera y única vez- yo los canelones. Recuerdo que se mezclaban un montón de cosas (spoiler: algunas dan asquito) para luego meter la masa en sabanitas -previamente hervidas, un jaleo el que no se peguen- y enrollarlas, otro jaleo que se peguen. [Flashback: ahora que lo recuerdo, una vez en UK compré unos tubos de pasta por los que metías el relleno -un mero ragú- y al horno, pero seguro que eso es cosa de salvajes bárbaros). Un proceso complejo y tedioso que solo se salva por la música de fondo, el espíritu Navideño a tu alrededor (gente que entra, sale, comenta) y la copa con algún espumoso que alguien va rellenando. Así que hoy aquí voy a hacer algo similar: mezclar unos cuantos ingredientes (algunos darán asquito), envolverlos en sabanitas, y rezar lo que sepa. Aquí van algunas ideas aleatorias de mis 72 horas en Vetusta esta Navidad (con títulos, el equivalente de una buena bechamel para facilitaro todo)...

Los preliminares, la subida a las festividades
23 Dic: All I wanted for xmas
was...I forgot
Tengo varias teorías sobre la Navidad, desarrolladas ad nauseaum durante todos estos a
ños de divlog. Una es que a la gente le encanta hablar de "dónde y cuántos se han juntado" (quién tiene 45 sillas?) para reafirmarse en su pertenencia a un clan, o que les quieren, o lo que sea. Otra es que en Navidad, como en la vida, el "building up", las escaleras de subida, los preliminares, son mejores que las fiestas mismas. Bien, pues a propósito de esto, el otro día asistí en Londinium a su versión extrema: un árbol de Navidad estaba ya para tirar en la puerta de la casa el día antes de que yo volara a Vetusta, el 23 de diciembre. Es sabido que en UK las fiestas terminan antes que en la península porque no se celebran los Reyes Magos, luego el día 2 ya puedes ver todas las casitas con  sus árboles en la puerta, como evidencia gráfica del usar-y-tirar. Ahora, lo de deshacerse de él antes del 24 me parece ya un exceso.  Claro que también podría salir de ahí un relato: qué pasó que se tiró el árbol antes de la fiesta?

Nota: el 23 me dediqué a la jardinería - atención a la preciosa cestita que me quedó con el acebo que tenemos en el jardín. También di un paseo, y mientras me tomaba un té en un Pret con gente con gorritos de Santa pensé en darme un homenaje y me compré una botella de kombucha (nota: se cumple un año de la época en la que yo estaba toda ilusionada manufacturando kombucha en casa: corramos un tupido velo). Pero la industrial es inofensiva. 

Hecho a mano
(con guantes, pincha)

Elegí un mal día para perder un vuelo
El día 24 volamos a Vetusta muy pronto (7:30 am) y yo tenía mucho miedo porque solo otra vez, en 2005, habíamos viajado el mismo día de Nochebuena y perdimos el vuelo. De cómo terminamos en Fachadolid y la aventura que supuso cruzar media península esa tarde-noche lo conté aquí (escribía breve en esa época, pero la trampa: tuve que hacer dos partes). 

Así que como teníamos que salir de casa a las 4 am, pusimos alarmas por encima de nuestras posibilidades (total para qué, ya me desperté a las 2:30 am como la vieja palizas que soy-aunque nos habíamos ido a la cama a las 20:30). En el taxi que nos llevó al aeropuerto sonaba un muecín rezando durante toda la hora que duró la travesía por la ciudad; ciudad con sus calles de bares y fiesta llenas de gente que a esa hora van en busca de una hamburguesa: alguien recuerda el hambre voraz de cuando se llega tras una noche de fiestuki? En una época de particular desfase, me hacía pizzas de base congelada con ketchup y lo que surgiese. Pero divago, y volviendo al muecín: afortunadamente hoy todo el mundo lleva sus propios podcast porque una hora de rezos en árabe hubieran conseguido que o bien me tirase en marcha o que a día de hoy me hubiera convertido a Hermana Musulmana.

Aeropuerto de Stansted, donde se fabrican los recuerdos
El padre de familia, todo serio,
con su camiseta de purpurina
Cuando se llega a Stansted a las 5 am, creyendo que estás sola en la ciudad con unos cuantos panaderos, te das de bruces con ese hervidero: todo el mundo está allí, y lo que es peor, lleno de energía. La gente quiere comprar a esas horas, aunque para mi tranquilidad la tienda de una marca de bolsos caros -que no citaré porque aquí la publi se paga- sigue, como siempre, vacía (tal vez si se anunciaran aquí... no digo nada). 

Nosotros terminamos por supuesto, en el Pret (alguien recuerda "lo de la suscripción"?) bebiendo Chai Lattes a la vez que empapándonos de la fauna del lugar, por ejemplo, una familia que lucía el mismo jersey rojo con brillantina dorada con el motto: "Lapland: Where memories are made" (Laponia: donde se hacen los recuerdos). Por culpa del ángulo, la arruga y la hora leí: "Poland: where worries are made" (Polonia: donde se crean las preocupaciones")-[se referirán al procés?]. Me parece mucho mejor. Nota: Fashion quiere hacer un viaje familiar a conocer a Santa a Laponia cuando Roc tenga uso de razón. No sé si me veo con la camiseta y a toque de corneta con tipos como el de la imagen, pero seguiremos retransmitiendo. 

Sigo pensando que debería estar prohibido embarcar un avión de noche a no ser que sea un vuelo transcontinental, que siempre es emocionante, y una vez dentro pierdes del todo la noción del tiempo. Lo de abajo no tiene nombre:

Tal es la desolación embarcando

Mesas musicales
Y sí, no es transcontinental pero el avión hace su función de "cápsula del tiempo" porque al llegar a La Muy Leal etc nos bajamos en otro planera: Vetusta se ha puesto uno de esos cielos azules perfectos de invierno con un solazo que te hace sentir en una pista de esquí. Por supuesto, ha sido el típico timo de un rato, porque luego ha hecho un frío de bajo cero y el día de la vuelta una niebla que ríete de "La historia interminable" (era la niebla la metáfora de la falta de imaginación por falta de lectura?). 

En el aeropuerto espera mi padre -al que han renovado el carnet por otros dos años luego está feliz y el muy cuco no dice nada de lo que nos espera en casa. Abre la puerta un trasunto de Fashion: pálida, ojerosa y lo que viene siendo con covid (se confirma en breves minutos cuando sugiero hacerse un test). La pobre tuvo que cenar en la otra parte del salón y a la que se unió ya el día de Navidad El Kuñado Universal y el 27 mi madre. Poco a poco la mesa de los infectados iba aumentando quedando los asintomáticos en franco receso. Nosotros nos volvimos el miércoles 27 -de momento, ilesos-, y mis suegros (que vinieron de la Vetusta del Norte) el 25, también. De los que quedan solo mi padre y Roc permanecen ya en la mesa resistente. 

Intendencia
Intendencia según la RAE es "Dirección, cuidado y gobierno de algo". Exactamente, esta ha sido mi labor estos días: dirigir, cuidar y gobernar. Nadie me va a creer si digo que he cocinado (he salido del armario en primer párrafo), pero igual que se necesita una directora de orquesta para que ocurra el concierto, es imprescindible la batuta de una de la intendencia para que todo salga bien (se incluye lavaplatos). Qué decir: que la cena de Nochebuena, la comida de Navidad, y en general todas las comidas de todos los días han sido una apoteosis en cuando a la "dirección, cuidado y gobierno", aparte de los canelones del 25 que se quedaron demasiado en el horno (no puedo estar a todo). Ya había roscón de Reyes (se podríá considerar esto como lo de tirar el árbol el 23?) y además tiramisú (según mi madre "directo de Italia", o eso le han dicho en ese "gran almacén" que tampoco me paga la publi). Mi calificación: rico pero le falta el exceso de amaretto del de Tesco, con el que puedes salir vuelta al aire. 

El timo de los no-regalos
A principios de diciembre Fashion dixit: "este año no haremos regalos, solo a los niños". Ese día hubo fiesta en mi cocina, y baile sin orquesta y ramos de rosas... luego descubrí con espinas, porque obviamente solo yo cumplí el voto. 

Hay diversas razones por las que no me gustan los regalos (sí, lo veo, mi Scrooge es severo) "por que tocan". O sea, si yo voy por ahí y veo algo que justamente le encantaría a una persona a mitad de marzo, entonces sí, es algo con significado. Pero comprar porque lo dice ese gran almacén, no [recuerdo a mi antropólogo de cabecera en la época de la uni que decía que un regalo "tenía que ser por definición inútil", pero ni esas ideas presuntamente provocadoras funcionan ya, asqueados como estamos con la bulimia del objeto y las montañas de plástico). Una prueba de que es una idiotez la tenéis al pasaros por ese mismo gran almacén el día 26: las hordas que antes compraban están ahora allí, con el ticket regalo en la boca, esperando aquello de "coge el dinero y corre". De esto solo me gusta el dar más trabajo y menos dividendos a ese Gran Almacén. 

Volviendo al tema: que Fashion dijo no comprar nada y yo amé la vida y solo llevé una bolsa con "regalos de mierda" que he ido acumulando: dos delantales que Mini trajo de Sicilia para las abuelas (en el post-it identificativo ponía "regalo machista"), una pulsera que le trajo mi madre al Peda de nosedónde en verano, diversos juguetes y cuentos de Mini reciclados para Roc, una foto personalizada en su marquito para cada uno de un momento chulo que estábamos juntos, y así todo. 

Que como ejercí mi papel del Scrooge pidiendo que devolvieran "eso"? Pues solo con una "mochila camello" (le sale una pajita para beber en bici, deben creer que hago el Turmalet cada finde cuando lo mío es pararme en Pret a por un té como una ancianita inglesa adorable investigadora de crímenes). Accedí a quedarme con un aparato que mide la velocidad y los kms a los que voy, un micrófono de karaoke (cosa de Mini, que lo quería para ella) y algo más que no recuerdo.  Hasta mi suegra, que también odia ir de compras nos trajo un libro a cada uno, y el mío en concreto para que lo divague, así que sabréis de él (Eva Baltasar: "Boulder"). 

Roc
Aprovecho para meter la sección bimensual del desarrollo del sobrinísimo -que hay que leer con voz de la Tía Concha que achucha a los niños en la que me transmuto-, que sigue imparable su carrera al estrellato.  Por supuesto nos recordaba perfectamente (qué grandes sonrisas y grititos, cada día más simpático), e incluso al Peda, al que hacía mucho más que no veía. Le siguen encantando los cuentos (en particular el de la abuela viajera que le compré de segunda mano en Oxfam) y ahora le han enseñado que los gatos son malos, y cada vez que sale uno les pega [Nota: en mi familia somos muy del "Equipo perros" y no nos gustan los gatos-menos a Mini que le da a todo]. Por supuesto he intentado desterrar ese mito y uno de los libros que le he traído es "Mog, the forgetful cat" de Judith Kerr, la del "Tigre que vino a tomar el té" (firmado!). Me encanta leerle cuentos.

El día 26 el Peda y yo nos lo llevamos de gestiones y sus padres: "no querrá subir al carrito". Claro, al principio se resiste, pero enseguida todo bien. En general, todas las plagas de langostas que anuncian sus padres nunca se cumplen: Roc se sienta a la mesa y come (tomate) con tranquilidad, reconoce a todos los miembros de la familia (quién es la tatamini? y señala, y levanta la mano cuanod preguntamos quién es Roc), le encanta ir corriendo como un loco-literal- a darte un abrazo y parece que el día que nos fuimos iba a nuestras habitaciones y señalaba, añorante. Dónde están los tíos y la prima? Y él hacía ese movimiento de manitas arriba con el ruidito que indica "no sé". Me lo como (Concha, sal de mí)

Hace una especie de "pataleta performativa" muy graciosa que la he visto solo una vez cuando no le dejamos salir a ver el Papá Noel que colgó mi padre de una ventana. Obviamente, quedó maravillado y todo el rato quería salir. Hizo así como dar unos saltitos y mover los brazos, como representarías tú una pataleta en una comedia de situación. Por supuesto, hay que evitar que te vea reír con eso y usar distracción-mientras se pueda, tod@s sabemos que muchos de esos trucos de primero de parenting expiran pronto si tu hij@ es particularmente "oposicionista" (cabezota en cristiano). 

Y el tema de reconocer los objetos personales que ya conté en octubre sigue ahí: cuando veía mi móvil olvidado sobre una mesa, me lo traía. Y esto enlaza con que no he estado todo el tiempo que hubiera querido con él (Roc, no ha habido tiempo de bailar frente al espejo!) y con el fin del divague y las Navidades Vintage...

Días Vintage
Por el tema de "la intendencia" y la brevedad de nuestra estadía, en un momento tras unas horas allí me di cuenta, al mirar el móvil, que no iba a poder contestar a toda la gente -individual o en grupo- que amablemente felicita las fiestas. Así que decidí dejarlo todo para cuando volviera a la isla y ahora, cuando miro atrás, me doy cuenta que fueron unos días vintage, antiguos...  ni siquiera tengo tantas fotos como acostumbro. 

El retorno de la Casa Tomada
En el vuelo de vuelta (que me daría para otro divague), me planteé que quizás había sido cosa, una vez más, de Ella. El "Castillo Esmeralda", la casa de la Yaya y mis padres, donde nací y viví hasta que me vine a la isla sigue siendo un lugar mágico. He hablado de esa casa en un barrio de clase trabajadora en las afueras otras veces en el divlog: en "homenaje" a Cortázar escribí "Casa tomada: Tomados por la casa", sobre las mejores vacaciones de mi vida, quince días con la Yaya allí, como estos días, también prácticamente sin salir.  La planta de abajo se remodeló hace unos años,  pero la de arriba sigue igual, en ella puedo encontrar al fantasma de la Di niña-adolescente-joven sin ningún problema (el fantasmita de Fashion persiguiéndome con peticiones tipo "me puedes colorear los mapas?", también). 

No tiene mucho mérito, por tanto, haber vivido aquí 72 horas vintage, desconectada del mundo, luchando no solo con virus sino con gente que 1. trae regalos por la espalda, 2. siempre quieren poner más comida, 3. te rellenan constantemente la copa, siendo la Tíaconcha Universal, quemando canelones porque (maldición: vuelve Scrooge, vuelve Grinch, o me sale un final hiperglucémico) no somos 45 pero sí los mejores (en especial, mi suegra y Fashion, las que me leen!). Como me leen también los divagantes -que tampoco somos 45- pero que han temido la suerte de tener  estos canelones de letras vs. los reales. Gracias a tod@s, Salud y República!