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08 agosto 2004

Museo de Antropología, Voladores, Arte Moderno y Alameda

 Domingo, 08.08.04 Hotel Juárez (México DF)


Divagando: Breve nota escatológica no apta para pusilánimes
Sé que para algunos de vosotros (véase pareja del "blanco español" en los azulejos) esta realidad será insoportable, pero si no habéis llegado hasta aquí para comprobarlo, oh pequeños saltamontes, deberéis leerlo aquí de primera mano. El primer choque que la que escribe tuvo con la, digamos, higiene personal tras aguas mayores en países en vías de desarrollo fue allá por el 94 en una ciudad ahora emblema de rojerismo y alternatividad: Porto Alegre, Río Grande do Sul, Brasil. Aquí la dueña de la casa me indicó que el papel higiénico no se tiraba al baño porque las tuberías "no eran como en Europa" - se atascaban. Por ello había un cubo al lado que no, no era para poner los aros desmaquillantes. La bisoñez de la que escribe era tal en aquella época que no tuvo a mal aclarar algún punto que se le antojaba inaceptable, a lo que la brasileña contestó, en una de esas frases míticas que ya son parte de nuestras vidas: “xixí, en el cubo; cocó, lo puedes tirar al baño.” Mucho ha llovido desde aquello, y una ha sufrido de todo tipo de técnicas (ese grifito de Tailandia o la India) y humillaciones en diversos países. En México vemos que se estila de nuevo el cubo accesorio, pero la realidad ha mostrado que aquí “xixí, en el cubo; cocó, también.” (k)

¿Dónde está mi té?
Definitivamente en México no saben preparar té. En primer lugar, hay que llamarlo té negro; luego explicar que te lo pongan en vaso grande hasta arriba, y además pedir leche por separado (que una vez nos cobraron). A veces sufro intrusiones o incluso se podrían catalogar como flashbacks de mi taza de Concerta donde tomo mi té Red Label con mi leche semi de Sainsbury's. Ah!!!! El té… (k)

itacalog i
Despertamos muy pronto, 0630. K, inspirada, se pone a escribir mientras yo me ducho, afeito, etc. A las diez ya hemos dejado las mochilas en el nuevo hotel y estamos desayunando. K llama a España (Yaya en S.).

Cogemos metro en Zócalo para ir al Museo de Antropología, nos parece muy lejos, pero sin problemas. De camino al museo, vemos una exposición fotográfica al aire libre sobre el México de hace 100-150 años. En el museo hay que pagar por no ser mexicanos. Muy grande, bastante bien, aunque no llega a las expectativas.


Vemos los voladores, comemos algo y




luego al Museo de Arte Moderno, donde no hay que pagar, nos sacan una foto y nos dan un pan.

Volvemos en metro a casa, a las cuatro o así estamos en la habitación descansando un poco y viendo la tele.

Salimos sobre las siete a la Alameda, donde hay mucho ambiente, buscando un cyber que no encontramos. Cenamos más barato imposible en un chiringuito en la calle: ocho tacos (longaniza y pastor), consomé y coke 27 pesos, todo un récord.

Volviendo, vemos la Casa de los Azulejos y un Starbucks. Más Zócalo. Aquí a escribir y leer (i).