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18 julio 2018

Una angloespanis y un gringogriego: encuentro en Skiathos (ah! la luna la luna) (Sp5)

18.07.18 (Miércoles)

La noche en el Argos viene siendo lo esperado: manipulación regular del aire acondicionado (quita y pon entre sueños, tal vez pesadillas) y poco dormir. Nos levantamos a las 6:30, mejor dejar en el olvido la (cegadora) ducha y por fin nos lanzamos a las calles de Volos, hacia el puerto. 



A las 8:00 sale el ferry hacia Skiathos, la primera isla de las Spórades. Es la más turística y por ello solo vamos a pasar una noche. En cubierta duermo gran parte del trayecto, Mini hace deberes y el Peda lee. Sobre las 11 pasadas llegamos al puerto de Skiathos, con la jarana habitual de desembarco: camiones monstruosos (ha de entrar una cabina a buscar los cuerpos), furgonetas, pickups con sandías, coches, motos... tiene que haber gente ociosa que, igual que en otras ciudades observan obras, aquí van ver estas operaciones. 

La noche en Skiathos fue controvertida desde el principio, ya que el principio "una noche se pasa en cualquier sitio" me llevó a reservar un hotel "sencillo", con piscina de agua verde. Hubo muy cachondeo en casa con esta piscina, no yo veo porqué, igual hicieron al foto en otoño cuando caen las hojas etcétera. Sugerían que pertenecía a nuestra cadena amiga hotelesdemierda.com (la web la regenta el naúfrago Ro). Total que el Peda hizo de las suyas y tras cancelar reservó "Florecita View".

Florecita "view" está frente al mar, sí, pero. Al llegar el jardín da una impresión de gitanerío severo: mobiliario de jardín metálico oxidado, enanitos, molinillos decorativos que crujen. Afortunadamente nos dicen que no saben nada de nosotros, que debe ser en el de atrás, que sube hacia la montaña. Allí no encontramos más que a una niña que va a avisar a Katarina, que no habla inglés, pero que nos pone en contacto telefónico con "la oficina". Ah, que ya estamos ahí? No, no, que hay que ir a hacer el check-in al pueblo, de donde venimos. Señorrr. Y entonces Katarina nos enseña la habitación: señorr de nuevo. Una imagen del "arte" de la pared valdrá más que mil palabras:


Casitas en la montaña, sol... vale. Casitas SONRIENTES en la montaña? Por ahí no paso. Y tampoco por el hecho de que se llame "views". Vistas? Tenemos una pared delante y, muy muy al ladito de la terraza, se ve algo de azul que debe ser el mar. En fin: una (digo, otra) noche se pasa como sea (venimos de Argos). 


Tras volver a Skiathos al check-in, donde por lo menos el explican al Peda qué ver y, más importante -sabiendo que somos los Pedalistas-, qué carreteras NO coger si no se lleva 4x4 (recordemos infames momentos en atrapados en un camino rural en Malta o el pavor de los acantilados en Gozo). Compramos uno de esos paquetes con 6 botellones agua (esto ya no es Pelion, donde puedes beber en cualquier fuente) y algo de comida y nos lanzamos al norte. 

El Monasterio Evangelistrías es muy chulo, pero lo que me atrapa son de nuevo unos botellones, estos con fruta dentro, supongo que los monjes harán algún tipo de compota: manzana, pera, higo, nuez. Me parecen tan bonitas y fotogénicas: dan para una serie de colgar en la cocina (si la mía tuviera pared, claro).






En el monasterio nos hemos de poner unas túnicas negras que cubran los hombros y/o piernas, que hacen las delicias de Mini, que se siente Harry Potter. Yo paso gran parte del tiempo recolocándola, pero nadie dice nada: los griegos suelen ser muy relajados, incluso los monjes.  También tienen un café muy agradable arriba donde nos tomamos unos fredos, con buenas vistas al mar. 




Nuestro siguiente destino es Kastro, la ciudad antigua fortificada que fue la primitiva Skiathos, al noroeste. Hace  mucho calor, y hay que subir un rato. Las vistas son impresionantes, ya que están ahí al fondo las playas del norte de la isla, que son inaccesibles si no es por barco. 



En un punto llegamos a una pequeña iglesia, con un mini-merendero con fuente!!! Metemos ahí la cabeza y esto nos da fuerza para seguir la subida final...







Llegado a un punto, Mini se planta: paso. Así que hasta la bandera griega solo llegamos el Peda y yo. 

















Mini se planta

Venga, Mini, que ya vamos a buscar una playa. Tiramos hacia el sueoeste y en el camino cogemos a una pareja polaca haciendo autostop. No entienden qué hacen españoles en Grecia, "para nosotros es exótico, pero para vosotros?". Para nosotros también, en serio. 

Primera playa es Aselinos, playa de arena con mucho oleaje y casi nadie (de ahí el exotismo). Tras un baño (no son estas playas mis favoritas, como ya sabe el divagante) nos lanzamos a la siguiente, pero antes hemos de parar a comprar un "floaty", que lo llama Mini... o sea, algo que flote para hacer el minga en la playa. 

Por supuesto, este proceso es controvertido. Otros años habíamos comprado el típico donut que es lo más diver. Ya hemos tenido conversaciones de que no vamos a hacernos con un unicornio o flamenco, porque son peligrosos y pájaros y tal. Una colchoneta no nos cabe en el coche. Así que entramos en esa tienda y por supuesto Mini quiere todo lo no-razonable. La señora es amabilísima y de ofrece a hincharnos un donut que resulta ser gigante y que ocupará toda la parte de atrás del coche, dificultando los espejos. Mini tiene que aceptar que no es posible. Por fin, tiene uno ahí de exhibición, un donut que un día fue rojo con pepitas y verde por abajo, de sandía, hoy tiende a naranja, descolorido al sol. Nos dice que no tiene otro de estos, pero que "nos lo deja por 3 euros". A Mini no le gusta pero nos lo quedamos y de hecho, ha sido uno de nuestros símbolos de las vacaciones. Le compramos alguna cosa más, pobre mujer, que sospechamos ya deja la isla atemorizada con que volvamos. 

La siguiente, ya va siendo tarde, es Eleni beach. Al llegar un hombre sobrepesado con una riñonera nos dice que, adelante, podemos usar dos hamacas con sombrilla. Pensamos que es el cobrador de las hamacas y que, como es tarde, nos deja acampar. Genial. 

Este hombre vemos que está en la hamaca de al lado con una mujer resultona de treintaytantos, con uñas postizas naranja fosforito. Están claramente en los estadios iniciales de una relación -particularmente él, un pesao'-, y continuamente bebiendo y fumando. 

Nos metemos al agua y el floaty-sandía (al que acabamos bautizando "la ramona") es un éxito total. Siempre es una risa intentar sentarse, caerse y esas cosas. Nos reímos mucho y, en estas, observo que hay un niño de la edad de Mini que nos observa fijamente.  Le digo en inglés, quieres jugar? y me contesta, con acento yanki, "yo también tengo uno", y sale a donde está la pareja de enamorados y coge un cocodrilo flotador.

Nos cuenta que se llama Kostas, y que vive en unsitioquenorecuerdo, Illionis. Sus padres son griegos, están separados, esta aquí con su madre para ver a su familia, que vive en Atenas. Kostas tiene 10 años (cumplidos el 9 de Julio), es guapetón, está muy moreno y exuda esa confianza en tienen los yankis. Hace buenas migas con Mini, así que el Peda y yo nos retiramos a las hamacas a seguir con la lectura. Dentro de poco veremos el atardecer. 



Cuando nos vamos, quedamos en otra playa mañana por la tarde, porque Mini y Kostas lo han pasado muy bien. La madre, Yoana, y el novio están en el chiringuito y aman la vida. 

Tarde, volvemos a Skiathos Town a cenar. Aparcamos en un descampado llenísimo y en el proceso hemos visto el centro de esta trampa-para-turistas. Hay, por ejemplo, una calle llena de "chillouts" o bares de lugar de playa, con vendedores ambulantes de pulseras y otros demonios. Ruido, gente. Nos perdemos por las callejuelas en busca de "Alexandros", recomendado por la Rough Guide, en una placita muy agradable (si no fuera por un puro en medio, que nos hace movernos a un lateral). También hay música en directo, muy típico en Grecia: dos tipos con su guitarra cantando su cosa étnica. 

Cuando volvemos al coche, hay un hombre que deja mirar la luna -casi llena- por su telescopio (el satélite será importante unos días más adelante, en Alonisos) por un euro. Esta situación siempre me recuerda a aquel libro de Landero encantador, "Hoy, Júpiter", que al principio pensamos se titulaba "Oh, Júpier!".  Mini se muestra entusiasmada: "Oh, la luna la luna!".





17 julio 2018

(Triste) adiós Pelion y fugaz (cegadora) estadía en Volos (Sp4)

Martes, 17.07.18 



Cocina "de verano" de Sra Concha
Hoy es el último día donde la Sra. Concha. La mañana se pasa volando con lo de siempre. Nuestra némesis dice que María tiene que preparar el ala-visitantes (y potenciales víctimas de su verborrea) porque viene más gente, pero que nos quedemos cuanto queramos por ahí flotando por el jardín. Me regala dos botellitas de ouzo típicas y unos posavasos de esta marca que parece que ella esponsoriza, o lo que sea (gogreek). Lo bien que se está en ese jardín que casi te acostumbras a la monja seglar por ahí trajinando. Me pregunto, tendremos síndrome de Estocolmo? Es el momento de irnos por el caminocabras y chocar esos cinco de haber superado la primera prueba. 

Esta noche dormimos en Volos, donde llegó el avión y de donde sale el ferry para las islas mañana a las 8 am. Volvemos por el sur de Charanga, en lugar de por la estación de esquí que vinimos.  Nuestra primera parada es un pueblo llamado Miliés donde hay una iglesia, que ya dice la Rough Guide es la "más interesante de Pelion", llamada Taxiárhes, pero ni de lejos estábamos preparados para lo que nos encontramos. Qué absoluta maravilla, que lugar mágico... y ahí, perdida en un pueblo en medio de las montañas. No dejan hacer fotos y estas las he sacado de internet:
















En la plaza del platano tomamos nuestros fredos reglamentarios mientras que leemos y vemos la vida pasar. Ay! qué debería ser la vida sino leer y escribir en esas plazas?. 



Pero hay que ir a la siguiente, esta vez en Vyzitsa, otro pueblo tradicional que suena a agua correteando desde el manantial. Aquí paramos en una panadería y compramos la coca de verduras más gloriosa que he comido nunca (es raro encontrar cocas de pimientos, o de otra cosa que no sean las típicas que ya he comentado.. pero esta es espectacular). Nos la comemos en la plaza encantadora de Vyzitsa, con agua fresca de las fuentes que hay a cada esquina. Hace muchísimo calor, pero la arquitectura te hace sentir en Rapunzel.

















El último pueblo se llama. Pinakátes, que es aún mucho más fantasma. Fue en el pasado la meca del vino en Pelion, pero una plaga de filoxera terminó con el sueño en 1955. Ahora hay muchas casas derruidas, pero aseguran que las están renovando y pronto se convertirá en uno de esos horrores gentrificados. Quien sabe, pero aún estáis a tiempo de ver a las plantas comiéndose la piedra. No vemos tiendas de regalito ni el síntoma más claro que hay que huir de uno de esos lugares: la pequeña galería de arte. 

Por fin llegamos al mar, toca bañarse, aunque no tenemos esperanzas con estas playas del Golfo de Pagasitia. Sin embargo, en Platanidia  encontramos la playa más tranquila del mundo: poca gente pero es que además el mar es una piscina. El agua, clarísima. 




Mini y yo decidimos nadar hacia un lado en busca de la playa de Maláki. Es un "paseo" muy agradable, aunque pasamos en un punto por un "chillout" playero. Este es un concepto que no sé si existirá ya en ejpain, pero que lo hemos visto es su esplendor en Skiathos. Básicamente es un chiringuito de playa modernizado, donde te alquilan hamacas elegantes con sombrilla o parasol, y gente te trae todo el día bebidas. Ponen la música este tipo "relajación-playera" a todo trapo y viene siendo, ehem, todo un horror. Una vez en Lefkás vimos esto aún más exagerado porque era un "club" en el que entrabas, tenía su propia piscina, y aunque estaba en la playa, no tenía salida al mar (no entendí nada). Por fin volvemos con Mini caminando porque nos hemos ido demasiado lejos.

Volos es una ciudad caótica, con tráfico enloquecido, a las que no estamos acostumbrados en Grecia (solo hemos estado en Atenas, así en plan ciudad). Como solo era una noche corta, el Peda reserva en un "Hotel Argos", del que es mejor no hablar. Con decir que cuando Mini ve el baño exclama: “I am blinded” ("he sido cegada"). 

Vamos a cenar al muelle en un sitio de griegos. Pronto a Argos, con el que tal vez he sido un poco injusta porque un día debió tener su momento de gloria: la escalera art-deco promete. Aún así, no me quedo por la noche a mirarla. A las 8 am tenemos que estar embarcados hacia Skiathos (entra bocina de barco de "Vacaciones en el mar").

16 julio 2018

Fakistra o chanclas del Peda. Mamma Mía, aprenda-a-tender-con-doñaconcha! Estrellas (Sp3)

Lunes, 16 de Julio de 2018


Otra de esas mañanas en Pelion. Pretendemos que tenemos una rutina (el Peda corre, Mini alterna entre hacer -sí, somos crueles-sus deberes, y jugar con las casitas de muñecas, y yo no sé bien que hago) porque una rutina ocurre cuando repites mil veces lo mismo, y lo que soñaríamos es que hubiera mil mañanas de verano en este lugar ("Que numerosas sean las mañanas de verano") para repetir este ritual una y otra vez. El desayuno frente al mar, leer...  La Sra. Concha lo confirma: "la gente que viene aquí dice que el reloj funciona de otra manera" o "hay gente que viene aquí que no sale de esa esquina donde estás, Di" (en imagen, leyendo tras el desayuno... quien se quiere mover de allí, donde el mar te entra al libro?!)



Esto hay que bajar
Fakistra
Sobre la 1 logramos despegarnos del lugar, en dirección a Fakistra, otra playa recóndita recomendada por Dña. Concha, que ya ha advertido "hay que ir con deportivas". Mini y yo pensamos que exagera, y desde luego que no vamos a quitarnos nuestras sandalias Panama Jack mientras duren las vacaciones (aparte del rato Yiouryious), ya que se atan por detrás y tienen una planta, como anuncia, con un "gran agarre". El Peda, sin embargo, ya sabemos que va por la vida con sus flip-flops de dedo que, vale, son de Timberland piel parece, pero esto no las hace aptas para la jungla, insisto. Flashbacks de Tikal. La playa de Fakistra es de dificil acceso, hay que bajar una montaña con escalones resbaladizos al principio, piedras salientes mas adelante, y casi tirarse con una liana según vas llegando. Aquí concibo lo que ha sido una de las frases de las vacaciones. Alguien recuerda esa máxima feminista-cosmopolitan de "todo lo que hace un hombre, una mujer lo hace igual, pero con tacones?", pues la mía es: "todo lo que usted hace normalmente, el Peda lo hace con flip-flops". Usted escala una montaña? El Peda también, con chanclas de dedo. Usted-e Indiana Jones-cruzan un puente de suspensión? El Peda más, y con flip-flops. Y así todas las vacaciones. 

En la playa de Fakistra hay relativamente poca gente (si no se está solos, siempre es demasía), tal vez porque los de las chanclas se echaron atrás o fueron tirando por el precipicio en la bajada, quien sabe. Es una playa cerrada, que me recuerda mucho a una de mis favoritas en Mani (Peloponeso) que descubrimos por casualidad, Alipa. Pero también recuerda a la que descubre Leo DiCaprio en "The Beach" (Phi Phi Ley), y así es como la bautizamos. Nos damos un baño magnífico y, si fuéramos gente normal, nos quedaríamos todo el día (por algo se han sudado para llegar allá). Pero como somos, según la Sra. Concha, "hoppers" (saltadores, inquietos, pronuncia /Húpers/), no hay nada que hacer. Nos vamos. 




Nuestro siguiente destino es Damouhari, y aquí debo hacer un inciso para hablar de "Mamma Mia". Aparte de una canción de Abba, "Mamma Mia" es un musical muy divertido que yo vi con el Peda nada más llegar a Londinium. En 2008 hicieron una peli, que nunca vi, pero  Mini sí con sus amigas. Este año han hecho la parte 2 y Mini se había visto todas las secuencias con canción en youtube antes de que la viéramos el lunes pasado en el cine. Pero divago. El caso es que la parte 1 fue rodada en una de las islas Spórades, donde íbamos a pasar 6 noches, aunque una escena de llegada de barco fue rodada en Pelion, en concreto en Damouhari. Parece ser que construyeron un pequeño muelle, y no me queda claro si lo destruyeron tras la peli, o fue una tormenta. En todo caso, nos damos un baño en la playa de este puerto, con aguas cristalinas, vemos peces,  comemos las cocas de espinacas y nos deleitamos con los olivos en segunda línea de playa. Terminamos en un café en el puerto, donde el dueño tiene un hijo que habla castellano, vive en Barcelona, y querrá conocernos, pero nos vamos antes. Los fredos no están muy allá y me pregunto si hay que pedir frappé. Mini quiere hacer kayak, pero son las mil quinientas y nos dicen que "hay que hacer un curso" (en serio? y cuando el Peda y yo lo hicimos en un bastante picado Lago Titicaca?).


Mylopotamos
Hoy es un día de playas: la siguiente Mylopotamos. A ver, ya era tarde para la última, así que no entremos en lo que es llegar a la siguiente, como siempre, los últimos de Filipinas. Primero bajamos a Kartali’s sand y luego a Panagia, también en un entorno natural precioso. Mylopotamos está dividida por una roca, pero enmedio hay un arco, así que pasamos a la otra playa, y Mini se lo pasa en grande también rodeando la roca a nado. Estamos prácticamente solos porque es tan tarde... No veremos amanecer, pero anochecer en la playa, bastantes veces.



















Al volver a casa, la Sra Concha tiene un par de amigos y ya han terminado de cenar. Pongo una lavadora con su ayuda y detallada explicación. Como no podía haber duda, todo lo que hay en casa de Sra. Concha es de la mejor marca y/o calidad. El día de llegada, nos oyó comentar quien se quedaba con la taza más grande, y enseguida llegó a nuestra ayuda desempolvando "las tazas de Navidad" que tiene de Harrods, "que son enormes, pero que las tiene recogidas por sus motivos navideños". Así que desayunamos y tomamos té todos los días con los ositos de Harrods llenos de lacitos rojos o rodeados de copitos de nieve. Ni que decir tiene que todos los electrodomésticos son Miele, y muy indignada porque solo hacían el lavaplatos con la engorrosa bandeja superior para los cubiertos (sí, Sra. Concha, el mío no es Miele y también lo tiene, y lo odio: quiero la cesta). Pero divago: estaba en la lavadora, mare mía. Esta lavadora pesa tu ropa y así, inteligentemente, -es ecológica- calcula el agua. El (supuesto/fake/talvezasesinado) marido de la Sra. Concha está obsesionado con el planeta, y eso lo explica todo. La Sra. Concha también tiene red para los bikinis pero le digo que no (ya entre lágrimas), que ya los haré a mano. En fin: que poner una lavadora (llamémosla "The Beast"), nunca fue tan sencillo. 

Me tambaleo con mis compas al sitio de la carretera donde venden souvlaki para llevar. En casa, el Peda hace una ensalada griega y cenamos con la amenaza de Dña. Concha en el ángulo del jardín de los sofás (pero no chaise-longue, como un francés ingrato dejó claro en una fatídica review) con sus amigos. No falla: según terminamos la sandía, Dña Concha nos sugiere "que nos unamos". No sé que pasa con mis compas de viaje, pero ambos hacen una bomba de humo con moonwalk (que dice Fashion), así que me quedo yo con esos tres. El hombre es un griego-americano ex-combatiente con bastón enamorado del posh acento británico de Mini. Ya he comentado alguna vez que Mini es un caso claro de Jeckyll y Hyde: es distintas personas en ambos idiomas. Jeckyll es una pija afectada inglesa insoportable. Hyde viene a ser "Nancy, doctora en gitanería", aunque ha mejorado mucho y casi no mete errores (solo decir "te" por "os", por ejemplo). Ah, también dice "el moto"/ Y "la mapa". "Son esponjas", como cita su padre a no sé que cantamañanas, "los niños con los idiomas, son esponjas". Mi caballo son esponjas. 

Pero divago: me habían dejado estas dos hienas con este grupo. Se empieza con agradecimientos porque Dña Concha me había tendido la ropa (mientras sopesaba si tirarme por el acantilado o souvlaki). Dña Concha imparte esta lección magistral: Divagantes, resulta que es mejor poner los fulares que usamos de toalla bien extendidos, porque si los doblas, les cuesta más de secar!!! Gracias Sra. Concha! He tenido que venir a Pelion para aprenderlo! LOs amigos también tomaban apuntes. Pero vamos, aparte de esto, el resto de la velada se pasa agradablemente, me hacen entrar en el rol "Antoñita la fantástica" (uno de los personajes primigenios del divlog). Todo porque Dña Concha les habló de nuestra esencia de /húpers/ (saltamontes), y todos quisieron ver mi Instagram (al que os refiero, divagantes) y todos dijeron oh-ah, cuando vieron fotos de Londinium, Malta, Moscú y otras. 

El dúo Dña Concha-Di han terminado con los pobres griegoyankis, que se retiran, él con su bastón, tal vez por eso tambaleante. Abajo, animo a mis compas, que estaban tan tranquilos, a salir a ver las estrellas... mira Mini, este es el carro de Santiago, te cuento la historia? 

Y a la 1 am nos vamos por fin a dormir... última noche en Casa Concha. 






















15 julio 2018

Gorda boda griega, submarino, y llamadme amazona (Sp2)

15.07.18 (domingo)

Desayunos griegos
Una de las tropecientas sugerencias que ya nos había dado la Sra. Concha tras  breves horas en su casa era que "había que ver amanecer desde dentro del mar". O sea, había que levantarse antes del alba, coger el coche, sacarlo por la carretera aquella del horror (unos franceses, que no le gustan a Dña Concha-"son muy sucios-", ya escribieron en sus comentarios que solo "conductores con mucha habilidad" podían enfrentarse a ese caminocabras  empinado y tortuoso), bajar al mar, meterse en el agua, y entonces ver amanecer. Bien: quiero aclarar que ni esta ni ninguna otra mañana conseguimos este hito. Que bonito tiene que ser, nadie lo niega: sin embargo Charanga no me pareció tal vez el lugar más accesible del planeta para el evento. 


Rincón jardín Dña Concha

Agotados como estábamos amanecimos a las mil (recordemos, son allí dos horas más), el Peda se fue a correr, Mini tenía que hacer deberes, yo debí leer o hablar con Dña Concha, o instigar a Mini a hacer deberes, o mirar el mar, y al llegar el Peda desayunar con mayúsculas, y acabamos saliendo de casa para explorar a las 14:30. Desayunar ya hemos explicado muchas veces que en Grecia pasa a ser un ritual, a base de sandía, yogur con miel y muesli y en este caso, tarta de queso que le acababa de traer la vecina a Dña Concha-hecha con huevos de sus propias gallinas. Algún día podría dirigir una peli titulada "Mi gran desayuno gordo griego" y... caramba qué coincidencia, ahora viene cuando cuento que estuve de cronista en una "gran gorda boda griega" precisamente aquella mañana. El Peda, al llegar de correr me avisó de que había una boda en la iglesia de la placita entrañable donde habíamos cenado la noche anterior, y allí que me colé y con mi cámara me planté. 







A ver, colarme no fue, la iglesia estaba abierta, todo el mundo de boda, yo de turista, pero los griegos son relajados y simpáticos, y nadie comentó que mostraba los hombros y que llevaba vaqueros cortos deshilachados. La plaza estaba maravillosa: todas las mesas puestas, los señores esos que se quedan fuera de la iglesia ya aposentados, como esperando la comida, niños correteando. Bien Di, ya has hecho tu experiencia antropológica del día, ya puedes volver a casa. 


  Antes de salir la Sra Concha, que sigue sin parar de hablar, ya nos ha arreglado unos cuantos planes: tenemos que probar dos delicias locales, "Epsa" y "el submarino". Ha llamado a Yiouyius, que alquila caballos, para que demos un paseo por el bosque y, sobre todo, tirandoa  tarde nos vemos en Agios Neros, la mejor playa. Ella estará allí con una amiga, y tal. Para cenar, podemos pillar souvlaki en la carretera y hacer una ensalda en casa ocnt omates de su huerta y cenamos juntos. La Sra. COncha es toda amabilidad, tiene la nevera llena y coged loq ue querais, habéis d eprobar esta miel porque es única de la zona, el agua del grifo nunca beberéis nada igual, este pan me lo hago traer a Atenas específicamente en invierno porque es el mejor, etc, pero sinceramente, no es mi idea pasar las vacaciones oc ella. Yo no sé si es que no tiene amigos, o cual es su problema. 



Nuestra primera parada es en una plaza en "el pueblo" (o pedanía) de al lado donde está el platanero más grande de Grecia seguro, Ayía Paraskeví. No sé si es exageración de Dña Concha, pero el plátano es monstruoso: le han tenido que construir una pared de tochos para sujetar una ramaca. Mini sugiere ir a "explorar" por el bosque, así que nos lanzamos. Bajamos por un camino de piedras, a su lado corre un riachuelo (esta es una constante en Pelion, hay agua por todos los sitios, el ruido es encantador, y encontrar fuentes y fuentes de agua fresquísima, una maravilla). En un punto llegamos a una ermita con campana que mis compas tocan: nunca se peuden resistir a una campana. A la vuelta por fin podemos parar un rato en la plaza, tomamos sendos fredos (capuchino y expresso) y Mini pide el "epsa" (una Fanta local) y el submarino que es una sustancia pegajosa dulce (deasiado dulces los dulces griegos, véase baklava etc) que meten en un vaso de agua. Totalmente olvidable, pero a Mini le gusta.




A las 5 habíamos quedado con Yioryios, para lo de los caballos. Lo que no haga una por el amor a su hija!!! Porque yo no hacía una estatua ecuestre desde los ponies del Parque de Atracciones. Yiougios es un tipo simpatiquísimo que parece dispuesto a soportar a todas las histéricas que le echen, y simplemente se parte de risa cuando expreso mis dudas. Mini va la primera, su caballo atado de Yigoryios, con lo que ella esta muy descontenta, ya que querría dirigir (ayy qué mal repartido esta el mundo!!! A mi me dja sola con dos directrices: para un lado, para el otro, y así se frena-llévame a mí Yiougios!). El lait-motif de Mini es, como nos ha dejado ya claro otras veces, pero una vez más ene stas vacaciones, "la aventura", así que lo pasa chimenea, sobre todo cuando por fin la deja "dirigir". Yo al principio pienso que, si no había tenido suficiente con el camino que lleva a Dña Concha, esto es lo que va a terminar conmigo: nada más salir Yiougyios saca a los caballos de la carretera y se pone a subir por una camino prácticamente vertical!!! (vale, exagero, pero 45 grados sí...). Y venga a subir, y a subir... al final cuando ya cojo confianza, entonces hace pasar a los caballos por un paso en el que en un lado tienes sí, el bonito bosque de helechos y al otro, oh-my-gods, el precipio. Y si resbala el caballo? Ya no se que pensar: confiaré en mi corcel y adelante. 




Estamos más de hora y media a caballo y me gusta. Eso sí, me siento fatal por Beba: todo mi peso en ella, para qué? Para que yo pase un buen rato? Hace poco han reeditado el clásico de Peter Singer "Liberación Animal" y me han dado ganas de leerlo. No soy ninguna radical en este tema, aún como carne, con gran disonancia cognitiva, por al horror que me causan las granjas, pero sinceramente cada día me resulta menos cómodo explotar o ver explotar a un animal. 

Con esas reflexiones y el estómago vacío nos encaminamos hacia al playa donde Dña Concha está con una amiga. Paramos en una de esas míticas panaderías griegas (que vienen siendo las proveedoras de snacks para durante el día  desde que venimos a este país) y pillamos lo que queda, porque ya es muy tarde... las de espinacas y feta ya estan agotadas, pero hay una de jamón y queso, una dulce como con crema, baklavas... 






Al llegar a la playa Papa Neró,nos bañamos mientras Francia gana a Croacia la final del mundial (la gente está viéndolo en teles habilitadas en restaurantes playeros). Nosotros nos bañamos, hemos logrado evitar a Dña Concha! Se ha hecho tarde. Pero al final de la playa la vemos... MIni y yo salimos del agua, saludamos, nos presenta a su amiga, insiste en cenar en casa... Claro que entendera que vayamos al otro restaurante de la plaza que lo lleva un tipoq ue aprendió con Ferrán Adria y que su mujer es española. 

Sí, Dña Concha, mire que no me gusta cenar fuera, pero iremos a Ferrán Adriá porque de otra manera gritaré. De ahí a casa y a cenar en el otro restaurante de la plaza de Taxiárhes (dice el Peda, quién sabe el nombre), souvlaki, potato wedges, ensalada griega, vegetable pie y moussaka. De ahí, tarde, a casa... de puntillas.


14 julio 2018

Londinium-Volos-Tsangarádha (Spórades 1)

Sábado, 14 de Julio de 2018, 2:00 am

Las vacaciones a Grecia siempre empiezan con vuelos intempestivos. Esta vez, Londinium-Volos, a las 6 de la maniana. Eso quiere decir que hay que estar en Gatwick a nosequé hora y que, tras no-dormir hasta las 2 am, al final nos levantamos, como zombies, con ese cuerpo serrano de las 2 am, sintiendo que eres la única persona despierta del mundo (esto ya me pasaba en exámenes). Sin embargo, ha! cuando, una hora de taxi más tarde llegas a Gatwick, una vez más constatas que hay todo un mundo ahí. Un mundo de gente con flip-flops y sombreros, con el bikini debajo de la camiseta, y bebiendo cerveza. En Gatwick está Benidorm, Magaluf entero. 

El vuelo dura algo más de tres horas, y el reloj se va dos para adelante, así que al aterrizar, allí ya es media mañana. Recuerdo esta sensación de luz bestial, y de sentirme casi enmedio del desierto por el aire tan caliente. Un señor con una cartel que dice "Peda" nos espera: los de alquiler de coche. Lejos quedan los días del Chincue: esta vez el Peda nos ha deleitado con un Polo, pero oiga, yo tuve un Polo y era un coche pequeño... este es para mí, si no un "coche-de-papá" (de persona mayor, seria... coche que nunca he tenido), uno dejémoslo en amplio. La primera crisis es que no tiene USB para conectarle el teléfono del Peda donde habíamos hecho una selección de éxitos de ayer  (peda), hoy (mini) y siempre (yo). Qué vamos a cantar durante las horas de viaje? (Spolier: sí, hemos cantado directamente del teléfono y con los días desvelaré cual ha sido "la canción del verano"). Por supuesto la carretera principal está de obras y nos perdemos mucho rato, yo nos veo eb Thesalonikki, maldito googlemaps y sus indicaciones (más de esto en futuras entradas). 


Volos es una ciudad mediana que viene a ser la entrada a la península de Pelion, por donde correteaban los mitológicos centauros. Pelion fue recomendación de uno de nuestros amigos griegos: una península pequeña cuyo norte es muy montañoso (tanto es así que hay incluso una pequeña estación de esquí, el Monte Pilio, 1470 m) y, por tanto, tiene unas vistas impresionantes al Egeo. Como leer con vistas es una de las cosas que más nos gusta hacer en la vida, parecía un destino muy pedalista. Reservamos un airbnb en un pueblo al que sigo llamando "Charanga" (Tsangarádha) básicamente porque lo que prometía verse desde allí era poco menos que el cielo. Y hacia allí nos encaminamos, felices como solo se está el primer dia de vacaciones. 

Nada más salir de Volos comienzan las cuestas. Literalmente, tienes una montaña que es un bosque salpicada de casas blancas que sube y sube. El primer pueblo se llama Anakassiá, y luego Portaria. No paramos en ninguno de ellos, porque tenedremos el último día para esta primera zona. Tiramos hacia el oeste y, simplemente no puedo describir la maravilla de bahía que se ve desde la carretera que zigzaguea, como es esperable. Pasamos por Hania, que está lado de Agrioléfkes, casi debajo de los remontes de la estación de esquí. En un punto paramos en un bar de carretera para una cocacola medicinal (dicen que fue ideada originalmente como medicamento, y yo digo, "indicación: estómago triste"). Nos vamos aproximando al este, nos perdemos en Kissós, y por fin llegamos a Charanga (no se espere que vuelta a deletrear ese nombre). 



Charanga, y en realidad todos los pueblos de Pelion, como descubrimos más adelante, no son sino casas sueltas por el bosque, unidas por carreteras serpiente y, en un punto de la carretera, se junta un supermercado, una Elta (correos), y un bar de gyros, y constituye más o menos el centro neurálgico de actividad de la pedanía. Metiéndote un poco hacia dentro, por el bosque, se encuentran los lugares verdaderamente mágicos de estos pueblos, que es la Platía: la plaza empedrada, con su iglesia, su enorme plátano que da sombra a toda la plaza, que esta llena de mesas del par de bares o restaurantes en las esquinas. En estas plazas hemos pasado horas tomando Fredo Capuchino, Fredo Expresso, y Colacao fríos, leyendo, o planeando lo siguiente. 

Sobre las 3 pm paramos en un supermercado que nos han dicho las chicas de airbnb, que allí nos iran a buscar. Tras entrar en uno y no, siga la carretera 700 metros, damos con el tristísimo affaire en el que acudirá nuestro contacto, un local con poco género y gente fumando, con todo el tiempo del mundo, en la terraza-entrada. Compramos un tetra de leche, por si acaso (el té, como la reina, lo llevamos puesto).  Por fin llega María, una señora griegísima de negro, que habla muy bien su idioma que vergonzosamente-esta es nuestra quinta vez en Grecia-nosotros ni chapurreamos. Con gestos nos indican que vayamos todos al coche. La casa a la que vamos está cerca de allí (por un camino de piedra se llega a la plaza del plátano amarivillosa, y por otro cmainito se llega a la casa), pero esto lo descubrimos luego. Entonces, María nos guía por un camino que sale de la carretera que casi me da un infarto. Con decir que hay curvas de 180 grados en las que hay que parar a mitad, freno de mano, meter primera y rezar lo que sepas para no irte hacia la nada (este es mi análisis, el Peda siempre piensa que yo exagero). María se ríe cuando yo grito y Mini no sabe donde mirar. Bien: todo esta normal. 

No tenemos ni idea de donde vamos, seamos honestos. Yo reservé todos estos sitios hace meses, y ya no recuerdo cual tiene microondas, vistas, piscina, o bicho. No sabemos quien es María, ni las dos veinteañeras que sonríen en airbnb. Solo seguimos a María tras aparcar en un campo y entonces... madre mía, esta es la casa?

María abre una puerta tradicional que da a un jardín maravilloso: cesped, hortensias, árboles... y de fondo, allá abajo, el mar. 








La magia dura breves segundos. Hacia nosotros, extendiendo la mano con una gran sonrisa, se encamina lo que viene siendo una monja vestida de seglar: unos 60 años, bermudas con camiseta, gafas y ese pelo blanco corto que llevaban las mojas de mi colegio.  Dónde están las chicas? Ah, esas son la compañía que le gestiona sus propiedades. Y María es la que limpia. La monja surrogada es Elina, la dueña, y tiene muchas ganas de hablar.

A Elina no logro llamarla por su nombre en todos los días (sino Eleni, como mi amiga-luego, durante el viaje nos hemos referido a ella como "Señora Concha"). Alquila un anexo de la casa (que es donde estaremos nosotros) y tiene el resto de la mansión para ella sola (habla de un marido que esta en Atenas que tal vez sea producto de su imaginación, y de dos hijos que viajan), donde pasa el verano.  La Sra. Concha es muy amable, y solo quiere ayudar. Tiene de todo y todo lo ofrece, y sobre todo quiere hablar y ser nuestra amiga. Pese a estar solo tres días en su casa, ha dejado un gran impacto en los pobres Pedalistas, y sus historias seguiran con nosotros un tiempo. Algo tenía que esconder ese maravilloso lugar: la casa tenía bicho. 

Pero divago: tomamos un té en esa terraza fastuosa, la Sra. Concha no saca pastel casero, y sigue hablando. Por fin logramos bajar a nuestra ala del casoplón, decorada como un hotel boutique, sábanas de algodón egipcio, albornoces excesivos y detalles de la marca gogreek, que me encantan, y que a día de hoy dudamos si Dña Concha regenta. En nuestra planta tenemos dos habitaciones, en una de ella hay 4 casas de muñecas como de película de Bergman que hacen las delicias de Mini ("le gustaban a mi hija", afirma). El Peda se va a correr (el vicio es muy esclavo), y yo me quedo KO entre las egipcias. Al despertar, la Sra. Concha nos hace un tour por la casa (y esto lo pondre en un apendice, porque ahora me duermo). 
















Por fin cogemos el coche en busca de una playa. Nos hemos prometido que vamso a bañarnos absolutamente todos los días de las vacaciones. a Sra. Concha recomienda ir a Mylopotamos, pero acabamos más al sur, creo que en Lambinou. Otro clásico momento pedalista nos espera: llegan los últimos a la playa, está anocheciendo, no hay ni el tato, bañémonos en bolas, que así nos secaremos antes. Qué grandes momentos, esas calas desiertas donde gritas yujuuuuuuuuuuuuu.




A la vuelta cenamos en uno de los dos restaurantes “upscale” (según la rough guide) de la plaza de al lado de casa. Ensalada griega, albóndigas, soulavki, berenjena. Todo es muy encantador. Estamos en el país de los dioses. Oh my gods!!! Cuántas horas llevamso levantados?

12 julio 2018

Mini es Alicia es Frida: Viva la vida!

Por fin llegó el gran día, el 5 de julio. Llevábamos semanas memorizando el guión, yo me sabía casi las otras partes: era la obra de Fin de Curso de Mini, que en este país tiene mucha tradición. Como es un colegio pequeño, solo de primaria, hasta Año 6, todos los niños están en la producción. Los de parvulitos y demás, aparecen por ahí de relleno (recordemos a Mini haciendo de hierba de la selva en "El Rey León") y son los de Año 5 y 6 los que tienen los mejores papeles. Mini, que acaba de terminar Año 5, tuvo por fin papel estelar: fue una de las 5 Alicias de Alicia en el País de las Maravilla. "La que sale la última y con más líneas" (palabras textuales). Pero, como digo, ha costado mucho llegar hasta aquí...

En Parvulitos (Reception), cuando hicieron "El Rey León", casi todos los enanos hacían de hierba (aún recuerdo el cachondeo que se trajeron en el trabajo, porque ya les había contado lo del camello de Navidad). De vez en cuando se levantaban, hacían un corro de la patata con "can you feel the love tonight",  y ya. Cuando Mini hacía Año 1 representaron "The adventures of Mr Toad" (basado en el libro de Kenneth Grahame, "The wind in the willows"): Mini y su grupo fueron promocionados a... árboles!!! Esta vez movían los brazos así como con el viento (para gran cansancio, opino, yo no hubiera aguantado dos minutos). En el Año 2 la obra fue  "Mary Poppins", y los del grupo Mini hicieron de los caballos del carrusel. Como ya habíamos hecho de camello, estábamos curadas de espanto. En el Año 3 fue "La Isla del Tesoro", y ahí hacían de piratas un rato y de niñas hawaianas otro (este último disfraz ya le gustó más a Mini). Ya en el Año 4 empezaron a tener papeles algo más aparentes, en los que incluso decían alguna línea, y Mini fue Annabel, la amiga de Maid Marion en "Robin Hood". Tengo que decir que debe haber un circuito de obras musicales para colegios, porque todas tienen canciones muy pegadizas. 

La obra se representa en otro colegio, uno de secundaria, ya que el de Mini no tiene un salón de actos tan grande. Bueno, no tiene salón de actos: yo creo que este cole fue en el pasado una vieja mansión que han habilitado, pero cualquier español que viera el tamaño de las clases (son, literalmente, habitaciones), se quedaría alucinado. En este salón de actos hay un palco donde hace aún más calor que abajo: siempre asocio la obra a un calor terrible, pero estar arriba es fundamental para hacer de padres pesaos' con video y fotos en varios dispositivos. Este año no fue excepción, parecíamos una versión cutre de unidad móvil de Antenavetustón o así. Enviados especiales: esos somos nosotros.

Cuando vi a Mini con todo el cole cantando la primera canción me costó reconocerla. Su profesora sudafricana, la mujer más maja y con más entusiasmo por los niños que existe, había ideado toda la escenografía, que iba a estar basada en Frida Kahlo (hay una exposición en el V&A todo el verano, de la que la enviada especial del divlog os dará cuenta en Agosto, espero). Así que todos, pero en especial las Alicias, iban disfrazadas con inspiración Kahlo, muy colorista y mexicano, y sí, ello incluye el unicejo, que lo tenían todas pintado (de ahí que no reconocía a Mini). Todas menos la némesis de Mini, a la que llamaremos Emilia, que no se lo dejó pintar porque "soy alérgica". También se cambió el vestido varias veces porque siempre le gustaba más el de otra niña: ayyyy con Emi.

Qué puedo decir yo, salvo que Mini lo hizo genial? Cuando terminó la última canción antes de sus escenas, me hizo un gesto desde bambalinas (thumbs-up) que quería decir "ahora salgo yo", y vaya que sí salió. Estuvo en todas las escenas desde el té con el Mad Hatter. 

Al final de la representación, todos los años ocurre la "entrega de premios". Tienen un montón de copas y escudos ahí preparados, que reciclan, o sea, el niño que lo gana paga el grabado de su nombre y luego ha de devolver la copa al cole. Muy cutres. Dan premios al "mejor ajedrecista", "excelencia matemática", "natación", y esas cosas, además de un certificado académico por curso. Ya desde el principio de los tiempos, una empezó a notar que siempre eran los mismos niños de las mismas familias los que solían ser llamados a estos premios. A Mini le dieron el académico un año, pero nunca una de esas copas. Los hermanitos Carter-Boham siempre eran agraciados, y, qué casualidad, su madre siempre es una de esas, las horneadoras (de tartas para causas caritativas), también conocidas como  "las orgánicas". Esas mujeres que no trabajan fuera de casa y tienen todo el tiempo del mundo y a las que yo criticaba con mucha bilis mala antes de ver la luz del feminismo colectivo, y de sospechar que en las "coffee mornings" hacen guarradas. 

Así que cuando comienzan a dar los premios, nos preparamos para otra sesión de desfile de las familias alfa, y para la traca final que consiste en el anuncio de qué niña y qué niño de Anio 5 serán Head Girl y Head Boy durante su último curso en el cole. Es una figura que no existe en la península (ciertamente no en Vetusta): estos niños son los máximos representantes del colegio en eventos, son modelos para otros niños, hacen discursos y demás. Por supuesto, la madre de Emi había sido ella misma Head Girl y Emi hablaba de que ella quería serlo. Otro niño, el que desde parvulitos ya llevaba una camiseta de los Ramones y se cree lo más del Cool, también pensaba que iba a ser Head Boy. 

Así que comienzan a dar los premios, y cuando llegan a natación, Mini me confiesa luego que está a punto de levantarse porque se lo dan a un niño cuyo nombre empieza como el suyo. Siguen dando los premios, y, como todos los anios, Mini no es nombrada para ninguna copa, ni ningún escudo, ni ninguna polla. El sintagma "República Bananera" viene a mi cabeza, como siempre que pienso en este colegio: la dueña, una rubia L'Oreal "porque yo lo valgo" es la que hasta este anio controlaba todos estos premios, y me dan ganas de sacarle la lengua la próxima vez que la tenga cerca. 

"Y ya terminados los premios -dice el director- ahora queda nombrar a la Head Girl y Head Boy" y estos van a ser.... MINI VAGANDO y Pepito Pérez (no Ramones). Mini???? En serio??? El Peda y yo nos miramos emocionados, me pongo a gritar "Mini! Mini!! Mini!!" desde el palco, TAN feliz. Ella está en shock total, no lo esperaba en absoluto, y cuando bajo a abrazarla, noto que está alucinada: nunca la había visto así. La gente la felicita, y nos felicita, "muy merecido" me dicen profesores. Les doy las gracias y, cuando pasa L'Oreal dice "yo este año no he tenido nada que ver". Y pienso: ja! para días tú eliges a una que no sea la Emi de turno. Pero este anio ha sido el nuevo director el que ha elegido a quien ha querido, y parece que al menos en ese aspecto, el colegio cambia de filosofía. Cuánto durará el pobre hombre?

La madre de Emi me dice a los dos días que "el director me está ignorando" desde que no eligió a Emi como Head Girl "a mí no me importa, tiene que aprender que no siempre se gana". Me planteo la presión que llevaba ese hombre para ahora tener que esconderse tras floreros para no enfrentarse a la trepa madre de Emi. Y aniade, que el de los Ramones y Emi "van a organizar la fiesta de fin de curso del anio que viene...van a intentar traer a Ed Sheeran, porque la madre del de los Ramones es su productora". Yo asiento: sí, sí, muy bien. 

Llegamos a casa agotados, deshidratados, emocionados. Vienen nuestras amigas las Supremas de Móstoles y comemos helados. Hace 24 horas quién nos iba a decir nada de esto: que nuestra pequenia Mini-Frida iba a ser Head Girl de una República Bananera del Sur de Londinium. Viva La vida! Viva MIni!