an

29 agosto 2026

Un tren, dos buses, dos trenes más: Odisea del Lago Bled a Venecia [Interrail Mini 14]

  Sábado, 29 de agosto de 2026: Lago Bled-Venecia



"Temporada de huracanes" de Fernada Melchor: Brutal, salvaje, bestial, feroz, cruel, atroz

 El título, "Temporada de huracanes", estaba en mi "pasivo" desde hacía un tiempo: lo que hizo que saltara a mi consciente fue que nos íbamos a México. Lo compré en "La Central" de la calle Mallorca en mi última visita a la Condal en junio. Y sí, voy tarde: fue publicado en 2017 y la autora, Fernanda Melchor, ha ganado un montón de premios, incluida la nominación al Booker Prize Internacional. Aun así, tenía la sensación de estar leyendo una novedad. Las fotos son desde la terraza en el tejado del apartamento de Oaxaca, donde lo terminé. 
 

El argumento es lo de menos: una chica inglesa de 17 que está interesada en México, cuando le conté el planteamiento dijo, "ah, es novela negra, de las de saber quién-lo-hizo". Y no, no es eso, aunque sí que hay un asesinato del que culpan al principio a un grupo de chavales que solían frecuentar la compañía de la mujer asesinada ("La Bruja"), pero no es eso: lo que es, es cómo está contado, la estructura y la belleza formal de las frases -aunque hay muchas palabras mexicanas que he de buscar, el nivel es muy alto-, y... y entonces me paro y me doy cuenta de que mejor que guarde la referencia y espere unos años, que todavía no es para ella. 

Porque la novela es brutal, no solo en el sentido "excelente" como se usa ahora, sino en el sentido salvaje, bestial, feroz, cruel, atroz [¿Qué dice de mí que me encanta la sonoridad de todas estas palabras? Una vez titulé un divague "Atroz", mi favorita]. El asesinato es lo de menos, lo que más impacta es la miseria, que es la madre de todas las demás calamidades. 

El escenario es un pueblo imaginario -probablemente en el estado de Veracruz, de donde es Melchor- llamado "La Matosa". Está narrada en tercera persona y usando un estilo indirecto libre: o sea, la voz del narrador omnisciente intercalada con pensamientos de los personajes sin guiones ni comillas ni cursivas, ni nada que te pueda indicar que habla o piensa o se duele un personaje, así que el tono y las emociones de ambos, personajes y autora, están mezclados.  Esto, junto con la fragmentación del texto -las distintas voces aparecen como hachazos en la maleza-, el único claro de este bosque son los distintos capítulos: cada uno es un párrafo.


El Peda me avisó, hazte un dramatis personae -literal-, pero no encontraba un folio (un folio! estábamos viajando) para hacer los árboles genealógicos: aún así, se sigue muy bien. Es un rompecabezas en el que, al final, las piezas encajan: solo hay que dejarse llevar, porque es también un libro muy sensual: cómo no, siendo México lo que está de fondo es todo ocre y árido y encarnado y picante y luminoso y salado y azul  Klein y adobe y sudor. Y su descripción del sexo, tan impactante, y las mujeres del pueblo se santiguaban porque podían imaginarla desnuda, montando al diablo y hundiéndose en su verga grotesca hasta la empuñadura, el semen del diablo escurriéndole por los muslos, rojo como la lava, o verde y espeso como los mejurjes (...) o negro como el chapopote, negro como las pupilas inmensa y el cabello enmarañado de la criatura .
  
Y tal vez será gozoso el sexo que describe Melchor en el aquí y ahora, porque nomás me le siento en la cara y no me paro hasta que me vengo por lo menos cinco veces seguidas, pero uno de sus temas -que empiezo a pensar en uno de los grandes temas en México- es que las relaciones no perduran. Y es culpa de ellos: los varones son todos unos borrachos y unos huevones, unos pinches perros revolcados, unos puercos infames.


Después de esta novela, he leído otros dos libros mexicanos y en ambos, la ausencia del padre está, o bien presente, o es El Tema. Pero, ¿no empieza "Pedro Páramo" con un «Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo»?  ¿No es la maravillosa "Coco" de Pixar -que introduje a Roc cuando estuvo a principios de mes- una peli sobre padres ausentes? ¿No se va el padre de la película "Roma" de Cuarón, dejando a su mujer al borde de un ataque de nervios - y no se desentiende el que deja embarazada a Cleo? La sensación que me he quedado tras estas lecturas -y en uno de los libros daré datos- es el porcentaje bochornoso de mujeres que sacan adelante a sus familias solas en este país, mujeres que eligieron a los borrachos y huevones y puercos que no quieren saber nada. Y esos no son los peores, los que se quedan que viven a su costa,  los huevones mantenidos que comen a sus costillas son los peores. Aunque haya algunas que, desde un mal entendido feminismo, se pavoneen de que se dan el lujo de mantener a su marido. Ay qué escándalo mamacita, pero cambiemos el género: hay gente que nos rodea que piensa que el que el hombre pueda mantener a la mujer es un lujo. Todo mal.


Lo de que todos los hombres son iguales en su irresponsabilidad recorre la novela: me pregunto qué se debe sentir siendo un pinche huevón de esos, unos de esos cabrones culeros que hablan mucho y nunca cumplen, si leen esta novela. Verse reflejados en que ellas saben que todos quieren lo mismo, enseñarte su pitito y que les digas huy, qué animalón tiene papacito, y qué rica te sabe. Todos una trailera de gordos y apestosos

No es un libro para aquellos que creen que el feminismo ha llegado demasiado lejos, o los que reivindican "el día del hombre", o los que reptan por los fangos de la manosfera: sí, el sexo XY heterosexual no sale bien parado. Y su desinterés y crueldad no solo se extiende a las mujeres y los niños, sino también a la comunidad LGTB+. 



Y no es de extrañar que las mujeres no puedan más: que da igual la edad o la aspiración o los sueños, todas acaban asqueadas vendiendo su cuerpo o su mente, que tras seis horas no sabían qué era más cansado, si pajear al pelmazo de turno o pretender que te interesaba su conversación, borrachas de cumbia y cania, que ya no querían reinventarse si total, para qué, hasta debe haber un límite numérico para esas cosas. A todas estas, tan pobres que no eran dueñas ni siquiera de las toallas con las que se limpiaban los humores de los machos con los que cogían, decidió ayudar La Bruja.  Tambores lejanos de una sororidad remota: pongo mi oído en el suelo para escuchar. 

Uno de los personajes que más me han tocado de ese enloquecido manojo de personajes dignos de la compasión del bienpensante es una niña de 12 años, Norma. El término "grooming" no tiene traducción exacta en castellano, pero es el proceso mediante el cual un adulto crea una conexión emocional, dando confianza a un niño o adolescente para manipularlo, controlarlo y explotarlo, generalmente sexualmente. Es doloroso leer cómo el nuevo marido de su madre comienza este ataque a la niña, que está tan falta de atención que esta mierda hace que se sienta importante, hasta querida. Es una novela, pero esto es de libro de texto: empieza con las cosquillas viendo la tele -la madre, está, sorpresa, trabajando- y luego que si caricias como no le había hecho ni siquiera su madre, ni en los buenos tiempos, cuando estaban solas las dos, y mimos que la dejaban temblorosa, pegajosa por dentro, avergonzada, que terminaban cuando él se aburría de ella y se iba, y luego volvía, y esto es solo todo lo que te quiero, incluso más que al bebé que era su hijo, y luego tú me hiciste hacerlo, me tientas, no puedo resistirme, la vieja historia de nosotras como seductoras y qué pueden hacer ellos si llevamos minifalda, dice el juez, que andáis provocando y mientras la madre no salgas a los bares que solo están esos que quieren meter mano a las chamacas, teniendo la peste en su misma casa. Y lo peor, al final y como siempre, Norma termina sintiendo un asco terrible por sí misma, un odio recalcitrante por estar arruinando la última oportunidad de su madre de tener un hombre a su lado. Y entre tanto asco y tanto placer y tanta vergüenza y  tanto dolor... otra vida arruinada. 



He descrito muchas violencias, pero aún hay más: Melchor ha dicho que tuvo que escribir una ficción porque hacer periodismo tradicional, describiendo la realidad de la zona de Veracruz era demasiado arriesgado por el crimen organizado del narco. Uno de los epígrafes de la novela es una frase de "Las muertas" de Jorge Ibargüengoitia -curiosamente el siguiente libro que leí y del que divagaré: "Algunos de los acontecimientos que aquí se narran son reales. Todos los personajes son imaginarios"Cuando viajas a México, hay zonas seguras, pero hay otras que el gobierno de tu país describe como "solo ir por causas de fuerza mayor" y Veracruz -donde nosotros estuvimos en 2004- es una de esas zonas, algunas inaccesibles por la hegemonía de los narcos. Esto es una sombra que permea todas las demás violencias: la de género, la violencia de la exclusión y la marginación social, de la pobreza, del abuso de poder, violencia sistémica en un pueblo que no ha podido acceder a la cultura y que se refugia en la superstición y la religión para tirar para adelante.


Normalmente dejo claro en los divagues cuáles son las citas de los autores usando cursivas y metiendo las frases entre comillas. Así empecé este divague hasta que, en un punto, me planteé cómo quedaría esto si usara el estilo indirecto libre, el que usó Melchor. Así que aquí dejo este experimento en el que se mezclan su magnífica voz con la mía - una en mexicano, otra en castellano; una, gran escritora, otra bloguera tirando a panfletista del tres al cuarto. Ojalá escribir con su estilo salvaje, atroz, cruel, brutal, feroz, bestial. 

28 agosto 2026

No alcanzo a comprender, con las fotos de esta caminata, la necesidad de casco - pero tranquis, hay cinco mil más que veremos a su debido tiempo [Interrail Mini 13]

  Viernes, 28 de agosto de 2026: Lago Bled [Vintgar Gorge]






Nota breve: Se pausa momentáneamente esta serie, a no ser que sea capaz de publicar desde el teléfono desde Donosti, ese lugar al que no se va por la calidad del wifi. 

20 agosto 2026

"La plenitud de la señorita Brodie" de Muriel Spark: Un clásico de la literatura escocesa que leí en sus antípodas

Hace más de un mes que terminé "The prime of Miss Jean Brodie" ["La plenitud de la señorita Brodie"] en Ciudad de México y desde entonces he leído otros tres libros y estoy a medias con el cuarto. O sea: el lío es monumental. Al terminarlo tenía probablemente grandes ideas para este divague, pero ahora solo me queda una impresión muy difusa que no sé si podré levantar con la página de notas que tomé mientras lo leía.
 

A él llegué por la última de esas listas del Guardian de las "100 mejores novelas de todos los tiempos" de la que ya hablé en mayo porque la primera había quedado "Middlemarch". Esta novela corta -son 127 páginas- que la escocesa Muriel Spark publicó en 1961 estaba en la 31, justo detrás de "Frankenstein" y por delante de libros como "Drácula" y "La montaña mágica". Al loro.

Todos hemos tenido un profesor que nos ha marcado, dice la sabiduría popular pero, ¿es esto cierto? Yo podría nombrar profes que me cayeron mejor o peor, pero no recuerdo ese [más bien esa] profe que volviera mi vida patas arriba como ocurre en las pelis -o en este libro. Vicariamente viví la experiencia de Fashion con Antonio Aramayona, el profe de filosofía y ética de su instituto, del que entonces nos hicimos amigos y del que hablé aquí, a propósito de "La mirada de los peces" de Sergio del Molino. Aramayona era ese profesor que te da alas, y hay que leerse ese divague para entenderlo. En mi colegio de monjas nadie se salía de la raya y en la facultad, todo era enterrarnos en datos; imagino que ese objetivo de la universidad, "crear ciudadanos libres", debía ser solo para los de "Filosofía y Letras". Seguro que el divagante tiene durante todo este párrafo en mente a Robin Williams increpando a Ethan Hawke y al resto de adolescentes a que se suban a los pupitres para ver el mundo desde allá arriba. Yo pensaba en él cuando decidí que el planteamiento de este libro me atraía , pero no hay que olvidar que Muriel Spark lo hizo primero —lo del profe inspiracional—, no el guionista de "El club de los poetas muertos".


Este es un libro que gira en torno a un personaje principal monumental, así como lo son Ignatius Reily o Alonso Quijano: la señorita Jean Brodie es una profesora de secundaria en un colegio de chicas en Edimburgo en los años 30. Y aunque ella es un personaje "larger than life", Spark también nos sitúa en el contexto histórico de la Escocia de entreguerras, con el auge del fascismo, que ahora se lee con los pelos de punta. Ah, y tantos años después, con eventos como el Brexit a nuestra espalda, leer que les dice a sus alumnas que los "escoceses son eminentemente europeos" también resulta muy curioso.

Siguiendo con contexto, no era la única soltera ["spinster" se dice en inglés, palabra que me encanta por su origen: el spin es la rueca y a las mujeres que hilaban se les llamaba spinsters, que luego se extendió a soltera porque eran mujeres que tenían que trabajar para tener independencia económica] en Edimburgo en esta época:
Durante la década de 1930, existieron muchísimas mujeres como ella, mujeres de treinta años en adelante, que, tras la soltería marcada por la guerra, se embarcaron en viajes de descubrimiento de nuevas ideas y prácticas energéticas en los campos del arte y el bienestar social, la educación o la religión.” “There were legions of her kind during the nineteen-thirties, women from the age of thirty and upward, who crowded into their war-bereaved spinsterhood with voyages of discovery into new ideas and energetic practices in art and social welfare, education or religion.”
Miss Brodie va por libre. Cada año elige a un grupo de niñas de 12 años para, esencialmente, manipularlas con su manera de ver la vida. "Dame una chica en una edad impresionable, y es mía de por vida" [“Give me a girl at an impressionable age and she is mine for life”]. Este grupo será, según ella repite, la “crème de la crème” porque por algo han sido elegidas y aleccionadas a vivir fuera del rebaño. Su filosofía de la educación es para enmarcarla:
“La palabra ‘educación’ proviene de la raíz e, de ex, "fuera", y duco, "te guío". Significa guiar hacia afuera. Para mí, la educación es guiar hacia afuera lo que ya está presente en el alma del alumno. Para la señorita Mackay, es introducir algo que no está ahí, y a eso no lo llamo educación,  lo llamo intrusión, del prefijo latino in, que significa "dentro", y de la raíz trudo, "empujo.” “The word 'education' comes from the root e from ex, "out", and duco, "I lead". It means a leading out. To me education is a leading out of what is already there in the pupil's soul. To Miss Mackay it is a putting in of something that is not there, and that is not what I call education, I call it intrusion, from the Latin root prefix in meaning in and the stem trudo, I thrust.”
Es imposible no derretirse cuando Miss Brodie se opone a lugares comunes como el "espíritu de equipo" [ni Cleopatra ni Florence NIghtingale ni Helena de Troya sabían lo que era eso] o arremete en contra de la educación moderna vs. la clásica. Las chicas han de elegir entre estudiar alemán o latín y griego, y Miss Brodie comienza diciendo que ambas cosas son "iguales y necesarias", y que deben elegir libremente, pero continúa: "No todo el mundo es capaz de acometer la educación clásica" ("Not eveybody is capable of Classical education"), así que cuando salen de su oficina a las niñas les ha quedado cristalino el desprecio de su mentora por la educación moderna. 

Este es un ejemplo de su faceta de librepensadora y su manera descarada de influir en sus niñas. O cuando les dice que no se molesten con las ciencias, que "el arte es más importante que la ciencia" [me recuerda aquel triste "¡que inventen ellos!" unamuniano]. Les recita poesía con los ojos medio cerrados y la cabeza hacia atrás antes de ir a casa para elevar sus mentes.  Hay muchos trozos como este que hacen la novela muy divertida: repite una y otra vez que está en su "prime" (plenitud) [alguien se imagina de sí misma diciendo, "hola, soy Di Vagando y estoy en mi plenitud"] en una total desconexión de la realidad, o tal vez "I dont give a fuck". También muchas risas, por la identificación plena esta frase: "Había llovido y el suelo estaba demasiado húmedo para seguir cavando el agujero a Australia". Mi historia de sección "tengo un pasado oscuro" a este respecto es la siguiente: cuando hacíamos parvulitas, nosotras también cavábamos en el patio del colegio, pero el objetivo era otro: encontrar al diablo y matarlo,como suena. Así solucionaríamos los males del mundo, que en aquella época se resumían en dos palabras: "Ayatolá Jomeini".  Recuerdo claramente encontrar tierra tirando a roja y decir "¡es un cuerno del demonio, ya lo tenemos!". Una niña un día escamoteó de su casa una caja de cerillas para "quemarlo cuando lo encontrásemos". No es gratuitamente que digo que la educación religiosa debería abolirse — viví estas locuras en mi propia carne, a la vez que temíamos a Joemini. 

Pero divago: volvamos al texto. Tras las vacaciones de verano de 1931, Miss Brodie vuelve llena de bronceado e ideas: ha estado en Italia y ha conocido de primera mano lo que Mussolini y los fascistas están haciendo, y está muy positivamente impresionada -parece que habían hecho mucho en contra del desempleo. Para escribir con conocimiento de causa tendría que leer más sobre esto; me pregunto a qué personas del perfil de Brodie les atraería el fascismo en esa época — es fácil verlo como una monstruosidad ahora (para algunos parece que no), pero ¿quiénes eran esas mujeres de la época atraídas por esas ideas? Espero que Mini, que en breve estará en primero de Literatura Inglesa, me pueda clarificar estos detalles. Mussolini fue educado en el catolicismo, pero luego fue ateo, y la propia Miss Brodie desprecia a esta religión abiertamente, en plena Escocia: "la Iglesia católica era una iglesia de supersticiones; solo la gente que no quería pensar por sí misma era católica" o "Los Fulanitos eran católicos y por ello les obligaban a tener hijos a la fuerza". Ahora que el PP viene con estupideces de los derechos de los no-nacidos, me aterra pensar que impongan esto a los demás. 

Pensaba que se me habría olvidado, pero no hay como subrayar y anotar los libros para que, poco a poco, las ideas vayan volviendo. Tendría aún para mucho más, porque también hay mucho sexo, traición, virtuosismo formal y, como ya he dicho, muchas risas. Un gran librito que podría parecer desubicado en el metro de CDMX -donde leí parte-, pero en realidad, los clásicos lo son por su universalidad. No hay antípodas en la buena literatura. 

"Praga es mi ciudad favorita de interrail de momento" [Interrail Mini 5]

  Jueves,  20 de agosto de 2026: Berlín-Praga 





16 agosto 2026

Proyecto una foto al día del Interrail de Mini: Hoy, Amsterdam

Mini se fue anoche con sus amigos a hacer el Interrail. Cogieron un autobus nocturno en Victoria Coach Station -ese sitio- y doce horas después llegaron a Ámsterdam. Las dos primeras noches se quedan en la casa donde viven los padres de uno de los chicos, así que el reloj de Interrail empezará cuando salgan de allí. 

Nos acaba de llamar y me voy a tener que contener para no hacer yo la crónica vicaria de su viaje — que bastante tengo con el mío que aún ni he empezado. Le he dicho que si cada día me manda una foto, la colgaré en el blog. Así que aquí va la primera. 

Domingo,  16 de agosto de 2026: Ámsterdam




Ahora se iban clubbing [discoteca, qué ochentero suena]. ¡Pero, ay, que he dicho que iba a ser solo foto! 

Disfruta, Mini. 

13 agosto 2026

13 de agosto de 2026: Hoy es "A levels day"

 Dos años secuestrados por los exámenes llamados "A Levels". El 13 de agosto era la meta: a las 8 de la mañana salían las notas. O sea, hoy; o sea, esta mañana.

Este primer párrafo lo he copiado, literalmente, [literal, como dicen los críos], de mi entrada del divlog hace casi exactamente dos años, cuando salía la nota de los GCSEs. En aquel divague el drama era, aparte de las notas, si Mini se iba a quedar en el mismo colegio. Ya había elegido las asignaturas que cursaría para los "A Levels" (no me he renovado, para mí son 3BUP y COU) y al final se quedó en su cole. Hoy el drama era si habría tenido las notas para entrar en las universidades que había solicitado, cada una en una ciudad. En todas ellas había solicitado la misma carrera: "English Lit" (Literatura inglesa).


El sistema de acceso a la universidad es aquí curioso: se basa en predicciones, que luego has de corroborar con las notas en mayo y junio. Según las predicciones que te dan tus profes de cómo lo has hecho en el año anterior, tú solicitas a cinco universidades en otoño. Si tus predicciones no son muy buenas, puedes decidir solicitar en universidades que pidan mejores notas, pero te arriesgas a quedarte sin nada. En primavera has de decidir cual de tus cinco opciones es tu preferida (la "firm") y cual por si acaso ("Insurance"). Hasta el día de hoy, todos los chavales que van a ir a la uni dentro de unas semanas no saben a qué ciudad irán, o si tendrán que ir a "clearing", el proceso para los que no entran en su "firm" o en su "insurance" en el que van a la "repesca" de plazas en otras universidades peores. El día que salen las notas, van al colegio porque los profesores pueden ayudarte en este proceso, sugerirte otras universidades ya que no has entrado en la tuya, otras carreras (aquí los llaman "cursos"),etc. 

Mini tenía claro que se quería ir de Londinium "para vivir la experiencia". Culturalmente, para los británicos es muy extraño quedarse en casa: conozco casos de gente cuyos hijos se han quedado en Londinium y se han ido a vivir a los "residence halls" (como colegios mayores) de la universidad. Hay un grupo de universidades llamadas el "Russell Group" que viene a ser como la "Ivy league" en los EE.UU: las más prestigiosas.  Todas las que solicitó MIni era del Russell y por eso, muchas de la sveces que su aitá la mandaba a estudiar le decía: "vas a acabar en Cumbria" -una zona muy bonita, pero queriendo indicar que no entraría en ninguna de las que había escrito en su solicitud. Manchester, Liverpool, Newcastle, Leeds y Bristol. 



Conociendo a Mini, la excelencia académica no era la principal de sus motivaciones: quería una ciudad más o menos grande, con fiesta nocturna y que ya "nadie le dijera que se hiciera la cama". De hecho, su argumento para estudiar English Lit es que no tiene ni idea de lo que quiere hacer en la vida y es un grado lo suficientemente amplio para poder luego pasarse a hacer otras cosas. Yo creo que debería hacer algo audiovisual, de cine, o fotografía porque siempre digo que es muy buena, pero su argumento es que si lo tiene que estudiar, dejará de ser un hobby. A ratos dice que lo único que tiene claro que quiere es pasta, luego igual hace derecho -aquí los abogados se forran. En fin, quién sabe.



Hoy era el día y tenía un plan: a las 8:00 am íbamos a estar en la puerta del colegio con el ordenador y el teléfono para ver en la web si tenía plaza en sus opciones y si no, entraba al cole a que la ayudaran los profes a entrar en Cumbria [metáfora de donde-sea]. Sin tráfico, el cole está a unos 15 minutos en coche. Hay un tramo final, "el cementerio" [a un lado hay el típico cementerio gótico de tumbas antiguas cubiertas de hiedra] en el que a menudo se acumula una fila con el semáforo. Hoy, claro, había una fila como hacía tiempo que no veía: duraba toda la calle del cementerio. Iban pasando los minutos y, finalmente, han dado las ocho.

Entonces, Mini, que estaba detrás como si dirigiera un centro de datos, con todas las pantallas abiertas, ha gritado: "He entrado en Manchester". Impotencia total porque no hemos podido abrazarla - nosotros delante. Entonces, se ha abierto el semáforo y en lugar de ir a la izquierda -el cole-, hemos girado a la derecha para volver a casa.




Ahí nos esperaban Roc y Fashion —que están de visita viviendo todo tipo de aventuras con dinosaurios— y luego ha venido la irati pequeña que nos visita también estos días y nos ha horneado galletas y brownies para celebrarlo, y el Peda que está haciendo carbonara y parece que hasta vamos a abrir algún espumoso.




Así que disculpen las prisas y las incoherencias de este divague: con los okupas no puedo escribir. Volveré un día con México, el verano de Mini y el otoño que nos espera... con "síndrome del nido vacío"? Qui lo sá. De momento, vamos a celebrar lo de Manchester, desde donde también espero divagar en breve.

FELICIDADES MINI! Al final, no ha sido necesario ir a Cumbria...




04 agosto 2026

"Calypso" de David Sedaris: Meh

David Sedaris es un escritor cómico americano que vive en un pueblo en el sur de Inglaterra. Es gay, woke, de baja estatura, neurótico y tiene una gran familia. Escribe en el New Yorker y en el Guardian artículos como este sobre lo guarros que son los chinos - sospecho que no le han hecho ganar precisamente muchos amigos allá. 


"Calypso" fue recomendado decididamente por unos amigos y me animé por lo del humor. No sabía nada de él antes y ahora siento que sé mucho de su vida. Vida que repite ahí por donde va: me bajé un par de podcast donde le entrevistaban, o incluso él llevó uno durante un tiempo, y enseguida lo dejé porque me quedó claro que iba a ser más de lo mismo. No quiero ser injusta: al final, con todo el mundo es todo siempre "más de lo mismo", pero… ¿por qué con algunas personas no podemos parar de querer saber de su vida y de sus ideas y de otras con una dosis ya quedamos conformes? Ah, y luego están aquellos que cerramos el libro, o cambiamos la canción o la peli a los tres minutos. Esto se puede extrapolar también a la vida "real". 

No ha sido Sedaris para no terminarlo, pero hacia el final me he aburrido: tenía ganas de acabar un libro de solo 250 páginas. Es gracioso y su sentido del humor, muy anglosajón, o sea, lleno de autoescarnio, pero como no hay nada tan serio como el humor, entre confesión y confesión, hay algunas que me han llevado a la conclusión de que igual no me iría con él a su casa de la playa. 

Porque este libro te cuenta que se compró una segunda residencia en Carolina del Norte, en primera línea del mar, con la idea de reunir allí a su extensa familia -tres hermanas, un hermano, marido y padre- y pasar tiempo juntos. [Nota: no es que yo me plantee regularmente con qué escritores o famosos me iría unos días a una casa, pero vi trozos de una entrevista que le hizo hace poco Marc Giró a Gabriel Rufián y pensé, con estos dos me lo iba a pasar genial. Con Sedaris, no creo]. A la casa de la playa la bautiza "Sea Section", que suena como "C Section": o sea la "Sección del mar" en inglés puede sonar a cesárea (C-section es caesarean section). Cualquiera que haya tenido una cesárea seguramente no llamaría así a su casa. Este es un ejemplo de algunas partes de su humor que a mí no me han hecho clic; especialmente viniendo de alguien que nunca sufrirá una. 

El libro comienza con una introducción a su familia: su madre murió de cáncer y él pronto va a superar la edad con la que murió ella, lo cual le parece un poco anti-natura. Su padre se va normalmente de la habitación dejando a la gente a media frase. Sedaris nota que, cuando los invitados se van, él y su marido se convierten en unas "versiones menores de sí mismos", como si estuvieran interpretando la persona que quisieran ser todo el rato.  Una de sus hermanas se suicidó, y a ello dedica el segundo capítulo que me recordó vagamente a "Pequeñas desgracias sin importancia" de Miriam Toews, ambos intentando poner humor en una situación imposible. No hay que ser psiquiatra para darse cuenta de que su hermana tenía un trastorno de la personalidad, eso tan cruel y tan poco entendido. Lo mismo me ha parecido su padre, tal vez no de la misma severidad, pero el tipo de persona que, en uno de los espectáculos que Sedaris da por el país donde hay 2200 personas, se fija en los pocos asientos que quedan vacíos - y que insiste.  Sedaris intenta gustar a su padre, pero no hay manera. Me encanta esta metáfora de su desconexión: "Somos como un par de trapecistas malos, intentando agarrar la mano del otro cada vez, y fallando cada vez. Mientras tanto, los de seguridad del circo han empezado ya a enrollar la red"La madre, idealizada como suele pasar con los progenitores que fallecen prematuramente, tenía problemas con el alcohol. En resumen: todas las familias son disfuncionales a su manera. 

Políticamente, Sedaris es por supuesto anti-MAGA y anti-Trump, y eso que el libro fue publicado en 2018: el pobre aún no sabía lo que estaba por venir. Me gusta cuando chequea sus propios prejuicios de clase, porque encuentro que esto es algo que raramente ocurre - la gente desprecia a los menos inteligentes de la sociedad que por ello no han podido acceder a los mejores trabajos. En un enfrentamiento en seguridad del aeropuerto, cuando le hacen quitarse un chaleco y se resiste, tiene ganas de decirle a la agente: "¿Cómo se siente teniendo una posición de tanta importancia?", pero entonces se da cuenta de que eso sería su ira: "Es increíble lo que puede salir de una cuando está enfadada", intentando atacar su trabajo, o sea, su clase.  Tiene también una parte surrealista sobre posesión de armas, y otra donde anota cómo los dependientes le dicen "Have a blessed day" (algo así como que Dios bendiga tu día) en lugar de adiós, o pasa un buen día. Repito: 2018, me pregunto qué dirán en 2026, tal vez tengan el hisopo bajo el mostrador y te rocían a la salida. 

Su neurosis es entraniable y tan familiar. El capítulo en el que cuenta su adicción a contar pasos con el fitbit es genial, y eso que, por una vez, es una de las obsesiones que no comparto, pero sí que veo continuamente a mi alrededor. La combinación de recoger basura por el campo alrededor de su casa: decir "alrededor" no es exactamente el caso, porque alguien que camina 20 (?) km al día se aleja sustancialmente de su base. Ante esta manera de llevar una obsesión a un acto de civismo, me quito el sombrero: la mía sería, si no fuera porque me pillarían en cámara y tratarían como a un weirdo, ordenar las estanterías de los supermercados. 

Sedaris lleva toda una vida con su pareja, un tal Hugh que es pintor, y aparece continuamente - un sufrido Peda-en-el-divlog más. Se casaron en secreto en 2016 por la única razón que yo respeto para hacerlo: porque los estados se empeñan en discriminar en muchos aspectos -fundamentalmente, la pela- a los solteros. Él dice que le disgusta la palabra "marido" [a mí me pasa igual, me siento como otra persona si la digo] y perjura que su boda "no tuvo nada que ver con lo romántico". En estos días en que ha sido imposible no enterarse de que se ha casado la cantante y traidora Taylor Swift, sigo en mi estado continuo de perplejidad sobre que la gente se quiera someter a eso y se lo inflija al resto. Como dice Sedaris, "por lo menos antes los gays no hacíamos sentir culpables a la familia y a los amigos si no entregaban sus fines de semana para sentarse en sillas plegables en medio de agosto en nuestras ceremonias".  Hay algunas otras cosas gays que me han hecho reír, como que Jesucristo "siempre tiene un cuerpo fantástico, mostrado en su mejor versión en la cruz porque, admitámoslo, fue creada para hacer que la tripa y los hombros de un hombre se vean muy bien". Tal vez aunque solo sea por esto, merece la pena leer este libro: nunca se me había ocurrido ver a JC como potencial mito erótico; esto ha sido un poco como alguien nos abrió los ojos al potencial del abuelo de Heidi.  Ah, esto y que los fantasmas también viajan en antigüedades: no hace falta vivir en un viejo castillo escocés - si has comprado una cómoda vintage, igual además de carcoma, te metas a esa ancianita con cofia victoriana en casa. 

Metaliterariamente, totalmente de acuerdo con él cuando dice que "lo negativo siempre hace mejores historias". Nadie escribe una novela para hablar de felicidad sin aristas, nadie escribe un blog para contar lo fenomenal que es todo - porque no lo es, basta con abrir los ojos. Bueno, ahora pienso en esos influencers de IG o Tiktok que enseñan la parte bonita de un paraje, ocultando el gentío en otro, o que te enseñan su último éxito gastronómico (no, no envidio), o su cottage con cocina Aga sin rubor. Pero eso no interesa nada a la gente sensata, por eso no lo miramos; supongo que es una fase de la adolescencia, o de los que mentalmente permanecen anclados ahí. Este mundo extraño al que hemos llegado los chavales de los 80, lo describe Sedaris con una frase perfecta: "fotos que haces con tu teléfono para mandar a gente con la que ya no te comunicas hablando". Qué acertado, cuántos tenemos así. 

Tal vez he sido injusta con Sedaris al principio, tal vez es porque en muchas cosas nos parecemos, y siempre es duro observar tus fallos en otro. Igual si tú no eres neurótico, ni con familia disfuncional, ni has tenido una cesárea de emergencia, ni sufres con cada ascenso de la (ultra)derecha, pueda ser un libro para ti. 

~~

Nota: Entrada escrita el 10 de julio. El 12 cuando aún no habían puesto las calles nos íbamos de viaje, así que la dejé en el congelador.