El "Club de lectura 2.0" ha escrito sobre 84 Charing Cross Road, de Helen Hanff. Leí esta novela epistolar hace unos anios, cuando ya sabía que en el número 84 de Charing Cross Road (Londinium lovers, "la calle de las librerías") tristemente no estaba ya la bookshop de segunda mano que enviaba libros a Helen, la autora, en los EEUU, durante muchos anios.
El otro día hablamos, en los subdivagues del Londinium subterráneo, de librerías. Xisca nos habló de "la librería más grande de Europa", que ya hemos establecido es Waterstone's de Picadilly, mientras nos ponía en la pista de una de esas iglesias atmosféricas "llenas de musgo, como sacada de una peli de Hammer", decía ella, lo que abrió la veda de búsqueda obsesiva del lugar en cuestión. Gracias a la ayuda de los divagantes -y que la que firma salió con su mochila y una linterna a las calles tras ese divague y acaba de volver-, llegamos a la conclusión de que era St. Gabriel's church, en Pimlico (ven foto).Pero divago. Quería, inspirada por estos blogueros lectores, dejar un par de ideas con respecto al libro de Hanff. Una de las cosas que más me gusta es su ambientación: estamos en el Reino Unido deprimido tras la guerra, con cartillas de racionamiento, y restricciones. El momento histórico se plasma perfectamente en esta correspondencia que comienza como un affaire comercial, y acaba llena de emociones, unidas por el amor a la literatura. De particular importancia para mí en este momento histórico es la creación de la Seguridad Social (NHS, National Health Service) en 1948. La esposa de Frank (Nora) ha estado en el hospital y él le escribe a Helen:
"I must apologize for having taken so long to answer your last letter but we have had a rather hectic time. Nora has been in hospital for the past several months and I have had my hands full at home. She is almost fully recovered and will be coming home in a week or so. It has been a trying time for us but thanks to our NHS it hasn’t cost us a penny!!"
Cualquiera que además de leer, sienta ese algo inexplicable por los libros, esa especie de veneración que les adjudica un estado más allá que el de meros objetos, y los envuelve de un aura mágica, vibrará con esta correspondencia. A los que se enamoraron por carta, les tocará doble.
Toda esa magia de "libro vivido" la viven los protagonistas: página que leyó el antiguo duenio con más frecuencia, " I do love secondhand books that open to the page some previous owner read oftenest", "…it keeps falling open at the most delightful places as the ghost of its former owner point me to things I’ve never read before", y el libro que es nuestro y al que hacemos nuestro, subrayando, anotando, dedicando...
Cualquiera que además de leer, sienta ese algo inexplicable por los libros, esa especie de veneración que les adjudica un estado más allá que el de meros objetos, y los envuelve de un aura mágica, vibrará con esta correspondencia. A los que se enamoraron por carta, les tocará doble.
Toda esa magia de "libro vivido" la viven los protagonistas: página que leyó el antiguo duenio con más frecuencia, " I do love secondhand books that open to the page some previous owner read oftenest", "…it keeps falling open at the most delightful places as the ghost of its former owner point me to things I’ve never read before", y el libro que es nuestro y al que hacemos nuestro, subrayando, anotando, dedicando...
"I wish you hadn't been so
over-courteous about putting the inscription on a card instead of the flyleaf.
It's the book-seller coming out in you all, you were afraid you'd decrease its
value. You would have increased it for the present owner. (And possibly for the
future owner.) I love inscriptions on flyleaves and notes in margins, I like
the comradely sense of turning pages someone else turned, and reading passages
some one long gone has called my attention to.)"
A mí también me encantan las dedicatorias (tengo una del mismo Langdon-Davies, pero yo aún no había nacido ;)), aunque sí compro libros que no he leído!!! ("It is against my principles to buy a book I haven't read, it's like buying a dress you haven't tried on".)
Como Helen, espero poder tener mis libros hasta el día que me muera, y los dejaré para que alguien, detrás de mí, sienta lo mismo, disfrute igual, y viva tanto como yo lo he hecho.
A mí también me encantan las dedicatorias (tengo una del mismo Langdon-Davies, pero yo aún no había nacido ;)), aunque sí compro libros que no he leído!!! ("It is against my principles to buy a book I haven't read, it's like buying a dress you haven't tried on".)
Como Helen, espero poder tener mis libros hasta el día que me muera, y los dejaré para que alguien, detrás de mí, sienta lo mismo, disfrute igual, y viva tanto como yo lo he hecho.
"I’ll have mine (books) till the day
I die- and die happy in the knowledge that I’m leaving it behind for someone
else to love. I shall sprinkle pale pencil marks through it pointing out the
best passages to some book-lover yet unborn".
Les dejaré mis subrayados, que será mi fantasma... les indicarán los párrafos que ha de leer en alto...
" You have to read Donne aloud, it’s
like a Bach fugue".

























