Entre pitos y flautas, desde el 2022 no le escribo nada a Fashion para su cumple. Madre mía: cuatro años. Roc tenía unos meses y ya sé que no seré capaz de superar aquel divague porque -afortunadamente- la locura del bebé ["el palacio del bebé/ lo pasaremos bien"] ya terminó y la mayoría de mis quejas por "hermana abducida" se han ido poco a poco diluyendo. A ver, no diremos que Fashion ha vuelto completamente: Roc aún sigue vistiendo de beige como si fuera una pija del barrio de Salamanca, siguen viviendo en una zona "buena para los coles" -que no apruebo porque está demasiado lejos de "La Central" y, alguna vez, alguna rara vez, he visto dar al niño magdalenas para merendar. Pero se ve luz al final del túnel.
Sí, aún queda mucho por hacer con Fashion hasta "el Micra" -cuando seamos ancianitas adorables, ambas con pelo corto y blanco como Sofía de "Las chicas de oro", Fashion y yo recorreremos el mundo en un Nissan Micra color azul glacial-, pero de momento hay que darle un voto de confianza porque vamos en la dirección adecuada. Tanta positividad es porque escribo esto el día en el que la extrema derecha ha sido frenada en Brasil, así que estoy contenta pese a que estoy sufriendo un proceso viral o fresher's flu de viejos que me lleva tocando los piiii más de una semana. Nota: proceso viral contagiado por el simpático compa de piso, que el sábado pasado -cambio de hora- adaptó la famosa "qué bien, tendremos una hora más para dormir" a "qué bien, tendremos una hora más para toser".
Fashion: he intentado felicitarte con lo que más alegría te iba a dar: La Bruja. Y para que veas mi compromiso con tu cumple, me he puesto un abrigo por encima del pijama [en Londinium no eres nadie si no has salido al menos una vez a la calle en pijama] y he bajado a hacerle una foto, para que le enseñes a mi ínclito sobri, con la promesa de que bajaré la noche de Halloween a hacer una videoconferencia con él desde aquí. Sin embargo, oh destino, no solo no había casi ninguna casa decorada sino que:
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La bruja [quien quiera verla para saber al terror al que nos referimos, aquí] no está en el lugar: desolador. Así que termino con una foto que robé el otro día en la Frieze, la feria del arte moderno y en general el tortazo y la tontería a la que fui el otro día:
La foto es del chileno Alfredo Jaar de 1981 (casi el año en que naciste), de su serie "Estudios sobre la felicidad" (1979-1981), y la siguiente es mía. Esperando con todo mi coração que tengas un feliz cumpleaños -este año separadas, maldición- y que seas siempre muy feliz. 💓




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