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09 noviembre 2010

Libros




Los libros leídos y los no leídos, los que uno intentó leer y tuvo que rendirse, los que quisiera haber leído, los que dice haber leído, los que leyó y no recuerda nada, los que le da vergüenza haber disfrutado, los que le da más vergüenza todavía no haber disfrutado, los que le acompañaron una sola tarde de lectura perfecta y luego no ha recobrado, los que tiene sobre la mesilla y ha empezado varias veces y nunca llega a traspasar, los que está siempre prometiéndose que leerá en cuanto tenga un poco más de tiempo…

Hay un libro para cada momento, para cada edad de la vida, para cada estado de ánimo, para cada noche y cada viaje; ninguno de ellos es obligatorio. Hay tantas obras maestras que no pasa nada si uno no ha leído cualquiera de ellas, porque seguro que hay otra que le gusta mucho, y que le cuesta menos trabajo, o le despierta una emoción mucho más inmediata, y la emoción siempre tiene un efecto de claridad. Leer no es una actitud pasiva, como mirar un televisor pulsando con desgana el mando a distancia; leer no es ir picoteando esta página web o esta otra, o zapeando. Leer es una tarea sustantiva, una destreza que cuesta mucho adquirir, aunque de mayores ya no lo recordemos; leer es participar activamente en un acto creativo, no ser sus testigo dócil y asombrado. Todo aprendizaje es gradual. Toda forma de felicidad requiere esfuerzo, empeño, afinidad, entrega. Hay obras maestras largas y difíciles que requieren mucho tiempo, como escaladas laboriosas para las que es preciso entrenarse, y otras que son como caminatas apacibles por una llanura, y las unas no son superiores a las otras. 



08 noviembre 2010

De cómo el sexo bajo la lluvia se introdujo en el imaginario colectivo

Este párrafo prepara mi siguiente divague. Entono un mea culpa por ponerlo sin traducir, sé que con el google translate no va a ser lo mismo, pero así es la red. Además, como vengo diciendo, Traduttore Traditore. Para quien sepa de qué (maravilloso) libro se trata, un premio. Enjoy.

She opened the door and looked at the straight heavy rain, like a steel curtain, and had a sudden desire to rush out into it, to rush away. She got up, and began swiftly pulling off her stockings, then her dress and underclothing, and he held his breath. Her pointed keen animal breasts tipped and stirred as she moved. She was ivory-coloured in the greenish light. She slipped on her rubber shoes again and ran out with a wild little laugh, holding up her breasts to the heavy rain and spreading her arms, and running blurred in the rain with the eurhythmic dance movements she had learned so long ago in Dresden. It was a strange pallid figure lifting and falling, bending so the rain beat and glistened on the full haunches, swaying up again and coming belly-forward through the rain, then stooping again so that only the full loins and buttocks were offered in a kind of homage towards him, repeating a wild obeisance.

He laughed wryly, and threw off his clothes. It was too much. He jumped out, naked and white, with a little shiver, into the hard slanting rain. Flossie sprang before him with a frantic little bark. Connie, her hair all wet and sticking to her head, turned her hot face and saw him. Her blue eyes blazed with excitement as she turned and ran fast, with a strange charging movement, out of the clearing and down the path, the wet boughs whipping her. She ran, and he saw nothing but the round wet head, the wet back leaning forward in flight, the rounded buttocks twinkling: a wonderful cowering female nakedness in flight.

She was nearly at the wide riding when he came up and flung his naked arm round her soft, naked-wet middle. She gave a shriek and straightened herself and the heap of her soft, chill flesh came up against his body. He pressed it all up against him, madly, the heap of soft, chilled female flesh that became quickly warm as flame, in contact. The rain streamed on them till they smoked. He gathered her lovely, heavy posteriors one in each hand and pressed them in towards him in a frenzy, quivering motionless in the rain. Then suddenly he tipped her up and fell with her on the path, in the roaring silence of the rain, and short and sharp, he took her, short and sharp and finished, like an animal.

07 noviembre 2010

Sólo falta uno

Allí estaban todos: La Leti, José Blanco, Rajoy, Montilla, Bono, Jordi Hereu y hasta Carod Rovira... Sólo faltaba uno, el que nunca sabe estar, el que siempre da la nota. Se había ido con sus dos carabinas a Afganistan, a contar los muertos que desde el 2002 se han producido como consecuencia del envío de tropas españolas allí. Creo que eran 92 españoles los que han fallecido desde entonces. Pero ahora da igual. El notas, dijo que no iban a estar mucho tiempo más en esta misión, aunque ya lleven 8 años, que las tropas volverán cuando Afganistan no nos necesite (no sé que harían sin nosotros...). Lo peor es que se lo cree. Es inútil.

En cuanto a los nombres, no entiendo por que José Luis Carod Rovira se lama Josep Lluis, aquí y en la luna como dijo él en un programa de televisión, y sin embargo, a Benedicto XVI (Benedetto?¿?) le tienen que llamar Benet XVI. ¿Me lo explican?

Os dejo con uno de los momentos memorables del "notas":


Como norma protocolaria ningún presidente o jefe de estado cuando visita al Papa como jefe del Estado Vaticano incluye en la misma visita o viaje al presidente italiano, por simple cortesía de protocolo diplomático. O viceversa tampoco visita al presidente italiano y en el mismo viaje incluye la visita oficial al Estado Vaticano.

NUNCA NINGÚN MANDATARIO HA INCUMPLIDO ESTA NORMA


A Zapatero se lo advirtieron y pasó de ello, pensó en ahorrarse otro viaje. Causó malestar cuando estando en la visita al Vaticano dijo que se iba a ver a Berlusconi y éste cuando supo de cómo había organizado el viaje, le esperó con la escopeta cargada….

Como vemos al sr Berlusconi no le sentó nada bien que el impresentable le viera a él después de ver al Papa y le dice algo así cómo …Tienes la bendición divina ya tienes bastante , así que ahí te quedas.

Y el otro se queda con esa cara que veréis a continuación.





06 noviembre 2010

Mini y la SLT: Los errores de Dustin

Para terminar esta temporada de Social Learning Theory, no puedo dejar de poner la famosa escena del helado de "Kramer contra Kramer" (Robert Benton, 1979). He intentado encontrarla con subtítulos en castellano, pero el resultado ha sido curioso. Disculpas para los que no la puedan seguir, pero merece la pena verla (con dos minutos es suficiente para lo que nos ocupa) porque hay un lenguaje, una forma de comunicación que podemos seguir todos, hablemos lo que hablemos.

Intentemos olvidar de lo que va la peli y que están todos pasando una mala racha. Esto puede pasar en una familia feliz después de un día agotador. El pobre Dustin Hoffman intenta que su hijo Billy se coma la cena, con poco éxito. Cuando Billy saca el helado de chocolate de debajo de la manga, Hoffman le da órdenes, con igual fortuna. Por qué no funcionan las técnicas del Señor Kramer?



Así, a bote pronto:
  • Las órdenes han de ser claras y concisas, y de una en una. Las órdenes de Dustin no son concretas.
  • Las consecuencias que le da al niño son vagas "si le das un bocado a eso, te meterás en un lío". Que es exactamente meterse en un lío?
  • Pierde los nervios. No parece estar controlando la situación (no lo está)
  • No busca la atención del niño cuando da las órdenes: no mira al niño a los ojos, o le pone la mano en el hombro para que le atienda.

Menudo cambio desde "El graduado", Dustin. Deberías haber aprendido de Mrs. Robinson a dar órdenes.

05 noviembre 2010

El mejor día de la semana

El mejor día de la semana no es hoy, no, que va.

Hubo un tiempo en que sí lo fue. Llegaba el viernes y acababa la semana, dejabas atrás el trabajo, los estudios, las preocupaciones... Esperabas con ganas a que llegara el viernes noche y salías por ahí con los amigotes a comerte el mundo. Si no salías, te quedabas en casa holgazaneando, sabiendo que tenías dos días enteros a tu disposición para hacer de tu capa un sayo. Y ante esa eternidad puesta a tus pies una se rendía y llegado el viernes le asomaba una sonrisa fácil, precedible.

El mejor día de la semana no es hoy, no, que va. 

Para mí el mejor día de la semana es el lunes por la mañana. A poder ser a las 8:00. A esas horas todavía no te ha llamado nadie para decirte que tienes un marrón o un sapo que comerte.

04 noviembre 2010

Mini y la Social Learning Theory-Práctica

Los divagues de la semana pasada sobre la teoría del arte de educar (ser padre/madre, lo que viene a querer decir "ser el que le compra los zapatos") fueron eminentemente teóricos. En el primero, divagué sobre lo que tenía que decir al respecto la Social Learning Theory y el segundo nació sin planificación, simplemente se me rebeló un subdivague, que ya se sabe cómo las gastan, toman vida propia y mejor no luchar con la hidra.

Las festividades celebratorias de la semana pasada me obligaron a posponer la parte más esperada por los masocas divagantes, esta vez con el disfraz de sádicos. Ale! Cuéntanos cómo se pone en la práctica tanto reinfuerzo (digo refuerzo) positivo, tanto ignorar el comportamiento indeseable, tanto rollo moderno que les funcionará a los ingleses esos que son más raros que un perro verde. Hay que ver cómo visten.
Mi hijita Mini cumplió el día 1 de Noviembre dos años y medio. Ya he hablado alguna vez de ella, pero hoy toca enfatizar la parte de su carácter que los ingleses describen como "strong-willed" ("de voluntad firme"). Se trata de un eufemismo para expresar su extrema determinación (los seres que siempre tienen una nube encima lo llaman testarudez) y su impetuoso carácter (los de la nube lo llaman mal genio). Me pregunto a quién habra salido.
Vamos a la puesta en práctica de las teorías que tan claras tengo en mi cabeza con dos ejemplos ocurridos en uno de los lugares-reto para mí: el autobús. Sí, esos encantadores buses rojos de dos pisos que se deslizan por las calles de Londinium.

Situación A. Mini pide el chupete en el bus.
Historia de fondo: Mini sabe que, debido a su avanzada edad, sólo puede llevar chupete para coger el sueño en casa (en la guarde para la siesta no siente necesidad de usarlo). Sabe que no se lleva chupete por la calle, aunque cuando era pequeña teníamos uno para la siesta en un bolsillo del carrito. Lo tenemos todavía ahí.

Conflicto: Un día por la mañana, Mini pide el chupete, a ver si cae la guinda. Por probar que no quede. Tal vez tiene sueño.

Qué hago: No, ahora no vamos a dormir. Me mira y: TETEEEEEEEEEEEE (eleva el volumen). Intento entretenerla con algo. Esto a veces funciona, pero ese día, lo sentimos, no.

Qué hace: Y comienza a berrear: "BUAAAAAAAAAAAAAAAAA TETEEEEEEEEEEEEEEE TETEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE BUAAAAAAAAAAAAA TEETEEEEEEEEEEEEE BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA".

Qué pienso: (La tentación está servida:) tengo el chupete en el bolsillo del carrito. Pero darle el chupete en ese contexto, me digo, en medio de una rabieta sería darle el mensaje equivocado: "cada vez que quieras algo y te diga no, ten una rabieta que lo conseguirás".

El mundo: El bus en pleno me mira. Una señora hace tut-tut. Otra niega con la cabeza. Uno de mi edad con corbata me sonríe con lo que interpreto: "he estado ahí, tengo hasta el vídeo". Una adolescente (yo, hasta hace nada) suspira.
Qué hago: Sin entrar en explicaciones, le digo otra vez que no. Ella insiste en que nos echen del bus con sus gritos, así que (teoría, a mí!) me aparto de su campo de visión poniéndome detrás de su carrito) porque si me ve suspirando, poniendo caras, o regañándole estoy reinforzando ese comportamiento, porque le doy atención. Así le estoy quitando algo que le gusta (mi atención).
El mundo: Gran inquietud del personal. Y me miran. No entienden nada ("tete" es "dummie" en inglés, nada que ver) y se preguntan qué clase de mala madre soy que no le doy a mi hija loquequiera que sea ese maldito f*** TETE.

Resolución: Mini se aburre de berrear al ver que no consigue el tete (extinción), y cuando se calma, obtiene inmediatamente mi atención (reinfuerzo positivo por su nuevo buen comportamiento). Volvemos a cantar, a contar historias, a leer el cuento juntas. Como si no hubiera pasado nada.
El mundo: Ovación. (Ji)

Situación B: Mini quiere subir al piso de arriba del bus.
Historia de fondo: Vamos a la parada del autobús en el patinete de Mini (ella patina, yo corro detrás). A ratos se para y se pone a mirar un árbol, un avión, a gente que pasa. También a contar pájaros que se ponen en una farola: "uno, doss, ches, cuato!" Voy tarde, pero me doy cuenta que los niños no tienen porqué entender/conformar con nuestras reglas y vida frenética. Si voy tarde es por mi culpa, sal antes otro día y deja que tu hija mire el mundo como si casi todo fuera nuevo. Bien.
Conflicto: Subimos al bus. Mini dice que quiere subir al piso de arriba. No (bajar con ella y el patinete es difícil por la escalera empinada). ARIBAAAAAAAA!!! No, Mini, vamos al final del bus, es peligroso. Claro y con calma, de nuevo no entro en explicaciones. Yo soy la madre, yo controlo, ella me ha de obedecer.
Qué hace: Está claro que se enfada por los morritos de pato que pone. No quiere sentarse. La llevo de la mano y, cuanod llegamos al fondo del bus, saca un nuevo as de la manga: procede a tirarse al suelo asqueroso, infame, terrible. Boca abajo.
El mundo: Se repite la anterior escena. Desaprobación general.

Qué hago: Inspiro. Con la voz más teatral -pretendiendo estar calmada- que me sale le pido amablemente que venga conmigo al asiento, por favor. Pasa de mí, sigue en el suelo. Invoco la teoría: si le sigues prestando atención, reinfuerzas el comportamiento. Ergo, fuera la atención. Me siento.
El mundo: Los pasajeros de alrededor ya sacan espuma por la boca. Pero qué madre dejaría a su hijo en el suelo de un bus (con la de microbios que debe haber?).
Qué hagopienso: Miro por la ventana, y luego de reojo a Mini. Está bien, y los microbios del suelo potencian el sistema inmune.
Resolución: En unos pocos segundos Mini levanta la cabeza a ver qué pasa. Si no hay nadie que le diga que está mal tirarse al suelo, cual es el punto de estar ahí? Mummy? me dice, (el mummy es influencia de la guarde), con esa entonación tan mona...

Qué hago: Sí, Mini, te quieres sentar conmigo? Sí!!! Y se sienta, sin problemas. Y entonces, pese a que he de confesar que por dentro sigo enfadada, la actriz de la social learning theory le da toda la atención y el cariño, y cantamos (sí, Mamma María, bingo), y contamos la historia titulada "El cumpleaños de Mini", y vemos cosas por la ventana, y contamos, y nos damos abrazos.

Merece la pena probarlo. Pero qué difícil es poner la teoría en práctica, sobre todo si el mundo no colabora.

03 noviembre 2010

¿Y yo?



Muchas veces me hago esa pregunta. Retumba en mi cabeza al hilo de algún desafortunado acontecimiento. ¿Y yo? ¿Qué habrá para mí? ¿Qué me deparará la vida? Son preguntas sin respuesta pero llenas de ansiedad. No duran más que unos instantes en unos días y después se van, hasta que vuelven a aparecer de la mano de otra noticia canalla generalmente injusta.

Hoy me ha dicho una amiga que tiene cáncer.  Tiene 40 años y dos pollitos pequeños.

No debería ser así.



02 noviembre 2010

¿Me quieres (ahora que sé bailar)?

La estrenaron cuando tenía 16, pero la adolescente-ya-repelente Di mostró interés ZERO en ir a ver semejante peli cuando fueron sus amigas. Le comentaron el lunes en clase que estaba genial, y ello confirmó que debía ser una estupidez para quinceañeras. La olvidó.

Pasaron los años y era una de esas noches tiradas en casa con su hermanita la Fashion (actualmente en plena crisis de los 30, como saben los divagantes más masocas). Se imponía una de nuestras sesiones maratonianas de cine en las que se hacía mucho más que ver una peli: según cual, se veneraba de rodillas, recitando trozos de memoria: "iba trampeando por esos pueblos de inmigrantes, siempre con la poli pisándome los talones" era una de nuestras frases favoritas, de una de nuestras pelis fetish "El golpe" (George Roy Hill, 1963).

Así que aquella noche la Fashion vino con que había grabado aquella cosa para quinceañeras. Venga, que me han dicho que la música está bien. Pero por quién me has tomado? Venga, total, si nos aburre la quitamos. Pero... voy a perder una noche en ver "Dirty Dancing"?

Total que la perdí, pero no sólo aquella noche, sino muchas otras más. Y es que "Dirty Dancing" (Emile Ardolino, 1987) es una película cheesy, predecible, y para quinceañeras. Pero nos enganchó (vengo diciendo que tengo un pasado oscuro) por varias razones.

Lo primero, la música. Incluso aunque Diva quiera despedazarme por esta entrada, tendrá que admitir que la parte de rock & roll de la banda sonora original es una pasada. "The Ronnettes" ("Be My Baby"), Maurice Williams and the Zodiacs ("Stay", canción que daba nombre al estelar programa de Di en radio La Granja), Bruce Channel ("Hey! Baby"), The five satins ("In the still of the night"), etc... Mi favorita, sin duda es esta...


You broke my heart
'Cause I couldn't dance
You didn't even want me around
And now I'm back, to let you know
I can really shake 'em down

Do you love me? (I can really move)
Do you love me? (I'm in the groove)
Ah do you love? (Do you love me)
Now that I can dance (dance)

Segundo, la protagonista: "Baby" es una niña rica que no ha superado el complejo de Electra pero que, pudiendo ser como su hermana, malcriada y ñoña, es un buen modelo para adolescentes descerebradas. Quiere estudiar economía del subdesarrollo (para cambiar el mundo, quién no lo quiere cambiar en esos años?) y su nombre de pila es Francis, en honor a la primera mujer en el gobierno de los EE.UU (un hurra por la guionista). Durante toda la película demuestra energía, empuje, valor, lucha por lo que quiere, se mete en líos por sus amigos... en fin, es buena gente. De entre todas estas mujeres del cine y las series cuyo único objetivo es comprar más zapatos y encontrar marido, es un soplo de aire fresco.

Y tercero, hay otros temas que navegan por la narrativa del guión, como por ejemplo la enorme grieta de glaciar entre las clases sociales, tal vez no tratado con la inteligencia y sutileza de un Mike Leigh, pero oye, siempre es bueno recordar que el chaval que está bailando con la baronesa, entreteniendo a las señoronas que le meten billetes en los bolsillos para "repasar" en su habitación, ha tenido pocas más opciones que acabar allí.

El sábado la Fashion y yo regresamos al salón de casa de Vetusta donde cantábamos a grito pelado el "Do you love me?" de The Contours. "Dirty dancing: The Musical" estaba esperándonos todos estos años en el Aldwych Theatre. Se nos iban los pies, se nos iba el cuerpo todo, imposible no cantar. Sólo nos faltó dar el salto (es que no habíamos ensayado recientemente porque todo esto era sorpresa).

Y, enmedio de este fragor nuestro, la Fashion se da la vuelta como Amelie en el cine y dice: "mira, están todos quietos". Golpe de risa y...

Watch me now, oh (work, work)
Ah, work it all baby (work, work)
Well, you're drivin' me crazy (work, work)
With a little bit of soul now (work)

01 noviembre 2010

Rey

Otra vez me pongo en modo madre, así que al que no le guste, que no siga (depende de lo masoquista que sea). Ya os hablé en un divague de Nina. Pues bien, esta vez hablo del pollito mayor, de Rey.

Rey entró en nuestras vidas hace más de 7 años. El tenía entonces diecinueve meses y la primera vez que lo vimos fue de la mano de una cuidadora que lo traía de la siesta. Consuerte se agachó y Rey se fue hacia él mientras yo inmortalizaba todo con mi cámara réflex. Aunque nos costó arrancarle alguna sonrisa (yo creo que el pobre tenía sueño),  congeniamos muy bien en los días que estuvimos conociéndonos. Tardamos casi dos meses en ir a buscarlo, días que se me hicieron eternos. Recuerdo llamar cada día a la ECAI (entidad colaboradora en adopción internacional) para ver cuándo íbamos a por él y enviarles correos de esta guisa.

El día veinticinco es Santa Diva
y deberias hacerme un regalo.
En caso negativo Señor Riba
le pondré la etiqueta de malo.

Se lo voy a presentar en bandeja:
No tendrá que gastarse ni un duro
y no recibirá ni una queja
y además acertará seguro.

No quiero flores, tampoco alhajas,
ni siquiera un sueldo vitalicio,
para mí son pocas esas migajas...

Le ruego de calma a este vicio
que me está causando horas bajas
pues lo que yo quiero es ¡ir a juicio!


A quien no haya estado en una montaña rusa (nunca mejor dicho) emocional como la que supone una adopción quizá le parezca que se me iba la cabeza y... tiene razón. Se me iba y la volvía a recomponer mandando sonetos por mail. Creía que era la única forma en que no se olvidarían de mi.

El pobre Rey sufrió nuestros desaciertos como padres principiantes. La primera noche tenía algo de fiebre y mientras Consuerte y yo disertábamos sobre el tema leyendo los prospectos de las medicinas, se nos cayó al suelo desde la cama. Ni que decir tiene que ya no pegamos ojo. Con él aprendimos el orden que había que seguir al cambiar pañales: primero tenerlo todo a mano y después abrir el paquete. Recuerdo su primer baño en el que llenamos la bañera de globos y como cuando se nos escapaba iba directo a los enchufes. Tampoco olvidaremos nuestra emocionante salida de Rusia y nuestra ajetreada llegada a Barcelona. Son cosas que no se pueden olvidar.

Desde siempre demostró afición "por lo que lleva ruedas" y  es capaz de pasarse horas montando carreteras, autopistas, garajes y mil cosas más. Su primera palabra fue "pe peee" imitando la bocina de un coche y el modelo que más le gusta es el Hummer, seguido del Land Rover. Gracias a él las zapatillas son "pitillas", las escaleras "esquelelas" y cuando no pasa nada decimos "pa nana". Tiene una imaginación desbordante y es muy teatrero, es capaz de meterse en la piel del personaje que quiera. Otra de sus aficiones es el fútbol. Por su culpa, yo, Diva, me he hecho del Barça y me sé hasta el himno. Mientras el pobre Consuerte, que es del Madrid, sufre en silencio.

Rey es muy responsable y muy sentido. Se toma muy en serio cuando te enfadas. Le gusta mucho hacer las paces, aunque a veces nos hemos comunicado por carta. Es un Señor, con mayúsculas, muy noble y muy legal y siempre se preocupa por los demás. Suele obedecer y no le gusta que le besen. Si lo haces, se limpia la cara con un ademán de asco, aunque en el fondo yo sé que le encanta. Le gusta mucho cantar y cuenta entre sus preferidas títulos tan variados como No tienes corazón o Viva la vida además de varios temas del Boss. Le encanta descubrir cosas y sentirse libre, por eso su lugar favorito es la montaña, donde campa a sus anchas. Es muy trabajador, siempre tiene algo entre manos y está dispuesto a echarte un cable en lo que sea. Tiene la suerte de que además de guapo, es fotogénico y yo creo que debe ser la persona con más fotos del universo. Es un deportista nato, muy ágil. Le encantan los deportes y está hecho un tirillas (flacucho). Tiene mucho estilo y el pelo como el oro.

Vino con nosotros a Rusia a buscar a Nina y congeniaron enseguida. Aunque entre ellos se pelean y se chinchan, sobre todo por las mañanas, Rey no permite que nadie diga nada malo de ella. La quiere, se quieren mucho.

Ayer cumplió nueve añazos y estoy como una clueca.



31 octubre 2010

Vicios inconfesables: Animal Print

Me iba a meter con Diva por lo que hizo el viernes noche, pero tal vez no sea sabio, por el abuso que puedo a recibir cuando cuente lo mío (nuestro) anoche.

Continúan las celebraciones rituales terapeúticas anti-oh-dear-vienen-los-30, y -primicia, ni ella lo sabía-tenemos a la Fashion in situ. Y ayer ardió Londinium.

La City homogenizada por las fiestukis con sangre, vampiros y zombies no iba a parar a Di. Ante el horror fashionista de la Fashion, soltó las cebras.

Algunos saben lo que esto significa, pero ahora no. No es márketing , es que no me responden las teclas. Seguiremos retransmitiendo.

Tomamos Londinium salvajemente. Take a walk on the wild side. Hay otra manera?


Y prepárense porque se prepara el tour europeo.