Jueves, 23.07.26
A las 9:00 viene el taxi para ir a Monte Albán, el sitio arqueológico, antigua capital de los zapotecos y una de las primeras ciudades de Mesoamérica. Nos lleva Reynaldo, que en animada conversación nos dice que Oaxaca tiene 3 millones de habitantes y se nos hace raro - luego comprobamos que son 258.000. Igual se refería al estado que son un poco más de 4 millones. Para la excursión del día siguiente a Hierve el Agua nos ofrece a €15 la hora y le decimos que lo pensaremos.
Aldous Huxley también habla de Monte Albán en su libro de ensayos de viaje "Beyond the mexique bay" [Más allá de la bahía de México] (1934]: parece que quedó sorprendido al ver una montaña aislada en la unión de tres valles anchos. Nota interesante: Huxley sufrió un "bloqueo de escritura" mientras trabajaba en la novela que se convertiría en "Eyeless in Gaza" ["Sin ojos en Gaza"] y decidió "darse al viaje", partiendo en enero de 1933 con su mujer en el Britannic desde Liverpool hasta Jamaica, Honduras y Guatemala, donde convencieron al propietario de una plantación de café para que los llevara en mula a sus tierras en México. Esta visita y otras historias las registró en este libro de ensayos, que supuso la crítica de Huxley al totalitarismo y al fascismo, en particular al ascenso de Hitler [describió el régimen nazi como «una rebelión contra la civilización occidental»] . Este párrafo se comenta solo el día de hoy.
Nosotros habíamos leído la guía, pero no estábamos preparados para lo que nos espera allí: imaginemos la parte de arriba de una montaña que ha sido allanada que ocupa como 750 metros por 250 metros (dice la Rough) con increíbles vistas a los valles. Esto es solo el centro de la ciudad; en las terrazas, vivía una población que, en su pico, fueron más de 20.000, usadas por los gerifaltes del momento para que trajeran agua en urnas en la estación seca, porque a quién se le ocurre construir una ciudad tan lejos de fuentes de agua. Imaginemos a los miles de egipcios construyendo las pirámides y a estos otros tropecientos zapotecas subiendo agua -tras haberse allanado y transportado los materiales para las pirámides. El mundo ahora es una mierda, pero cualquier tiempo pasado no fue mejor.
La galería y el edificio de los danzantes son las partes más interesantes de Monte Albán, dice la Rough.
La plataforma sur ofrece las mejores vistas y a su lado está el montículo J que seguramente era para hacer observaciones astronómicas. Por aquí se sube:
Una vez arriba de la plataforma hay una explanada muy grande, y puedes rodear una construcción que hay en el centro. Me despisto un momento de mis compas haciendo fotos, y durante el encuadre entre dos cactus, me asalta un mexicano para que le haga una foto a él. Tendrá unos 35 años y va vestido con un conjunto que a todas luces parece un pijama de verano [tela granate sospechosa, bermudas, manga corta]. La conversación sigue por los usuales derroteros, de dónde es usted y viceversa: él se define como "un PPP", acrónimo de "pinche pendejo poblano". Ah, pues venimos de Puebla y nos ha gustado mucho. A su servicio, y sugiere que "nos compartamos redes sociales", lo que me hace sentir joven, pero solo por un nanosegundo: cómo explicarle que realmente no tengo redes -en lo de este blog decimonónico ni entro-, que no entro en IG por el tema "algoritmos, no". Vamos, esto debe ser un pensamiento viejuno if there ever was one. Pero bueno, si quiere el PPP ver fotos viejas, pues ándele @di_vagando, y el pobre prueba pero no lo consigue, y aquí tenéis su sombrero, que queda genial con el escenario.
Y la última foto está tomada desde la Plataforma Norte, donde por cierto, nos volvemos a encontrar con el PPP que sigue en pijama y ahora con novia, quiere que les haga fotos y cuando él nos la hace a nosotros, en el traspaso de móvil, según Mini a él cae al suelo y no se rompe, pero ay qué susto. Mini y el Peda no aprueban que yo hable con desconocid@s y este percance es un aviso y corrobora que es nefasto.
Hacia las 11:30, cuando salimos, está ahí todo el mundo y su prima esperando a los buses de los viajes organizados: llámenme snob, pero cada día soporto menos esas excursiones que hay que contratar cuando llegas a un sitio, porque es muy difícil -a veces imposible- ver ciertas cosas por tu cuenta. Lo peor es cuando te llevan al centro de artesanía de turno, aunque también algunas de estas excursiones nos han dado a lo largo de la vida grandes momentos hilarantes. Vemos un bus local con el que podríamos bajar a Oaxaca pero se nos escapa, así que por ahí pasa un taxi y se nos levanta la mano. Taxi, por otro lado, ejemplo vivo ["cautionary tale", intraducible] del fracaso de Salud e Higiene: sin cinturones, prácticamente vamos sentados en el chasis. Sorprendente, pero pasado un rato nos deposita en la plaza de la iglesia de Santo Domingo donde nos tomamos un frappé tranquilamente y con vistas.
Volvemos poco a poco a casa, donde toca el ya clásico "recargar baterías metafóricas y reales" (en el caso de mis compas cuyos teléfonos de verdad que me ponen mala). El Peda se baja a alimentar su ya oficial adicción al café a un "café de especialidad" al otro lado de la esquina. Yo leo en el sofá y creo que algo me duermo...
Salimos a las 18:00, y aquí la merienda se llama Choco Mio. En el Mercado Benito Juárez venden artesanías, "rebozas" (chales) y flores... Hay un puesto donde hay máscaras de luchadores mexicanos y la señora nos hace una breve introducción al tema: terminamos comprando la del Huracán Ramírez para Roc.
| Huracán Ramírez |
De ahí al Mercado 20 de noviembre, que está cerquita y es de comida, probamos mezcales de distintos sabores. Me recuerda a NáN, que nos llevó a una mezcalería aquella noche...
| Chapulines |
| Pan |
| Mole |
Ya hacia casa, pasamos por el Museo Textil de Oaxaca, un edificio muy chulo donde hay una exposición titulada "Gaza Permanece. El bordado y la cultura de Palestina"
Por el camino compramos cervezas y crisps y al llegar a la esquina de nuestra calle sabemos que ha llegado el día de El Lechoncito de Oro. Se trata de un carrito ambulante que abre a las 20:00 y está, con fila crónica, hasta las 3 am. Nos tiene fascinados: tiene nueve empleados y solo vende lechón en tres formatos. Nos dice el del apartamento que un influencer, un tal Arturito, lo puso un día en sus redes y hasta ahora. Pedimos unos tacos, una tostada y una torta: no entendemos el hype, porque al final es cerdo al vapor. Pero lo comemos en la terraza donde Oaxaca desde arriba hace la magia.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me encantan los comentarios, pero solo una petición: se identifiquen, porfa. No me molestaré en contestar a quien no se molesta en ponerse un apodo, o la inicial de un apodo.
Si comentan en un divague antiguo, lo tendré que aprobar, por aquello de los bots.
Aparte de esto, comenten bajo su propio riesgo, sin moderación. Puede ser divertido.
Nos vemos por los bares.