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16 julio 2010

Feliz cumpleyayos

El viernes pasado asistí  a una fiesta de cumpleaños. El homenajeado en cuestión cumplía nada menos que 60 veranos y su familia había decidido hacerle una fiesta sorpresa. Aclaración: Ir a un cumpleaños de un tío de 60 me pone en una banda de edad a la que yo no llego aún ni de coña, pero la fiesta es la fiesta y me invitaron así que "tuve" que asistir... En principio uno se imagina una fiesta relajada, con partidas de guiñote y petanca ¡ Qué vaaaaaa! (como dice mi polluela)

Todo estaba amañado para que el tipo llegara engañado a un sitio y allí estaríamos todos esperándole. Yo me había encargado de recoger la pasta de unos 27 invitados y organizarle un regalo conjunto que disfrutará este fin de semana, así que por eso de haber participado en la organización, estaba un poco nerviosa, excited que dicen los angloparlantes. Llegamos al sitio en cuestión un jardín precioso, con antorchas y velas y lo mejor de todo (Moli, Di, se siente) había un MARIACHI DE NUEVE PERSONAS!!!! ¡¡¡¡AAARGGGGHHH!!!!!

Casi no me lo creo, que emoción, nueve, nueve, NUEVEEEEEE y todos para mi solita. Yo no era la reina de la fiesta, pero desde luego que lo de los mariachis me lo acaparé yo. Eso sí, peleamos un poco con un aficionao, pero le gané la batalla porque tengo más morro. De verdad que fue una pasada. Disfruté como hacía tiempo. Había uno con el que le dije a Consuerte: Cariño, si ese de allí me dice ven, lo dejo todo. Quelosepas y quenoteimporte, sería sólo sexo. Era un morenazo de Chiuahua con una voz preciosa. No muy alto, para mi gusto le faltaba un pelín, pero muy, muy aceptable. Encima el tío bailaba taconeando y todo. No sigo, no sigo que me pongo nerviosa...

Procedimos a cenar. Fue una cena informal, todo de picoteo y la verdad es que excelente. Como en el jardín sólo se podía estar hasta las 12 de la noche y el mariachi tocaba lo justo (venían de Pamplona de los Sanfermines y estaban reventados), a medianoche pasamos a un salón interior a tomar postres y cafés. En la estancia había preparadas 3 señoritas muy monas que cantaban de muerte. Se llaman "Dancing Days" y aunque la música es de playback, las voces son en directo y cantaron todo el rato temas soul y pop,  Respect, Think, Born to be alive... La verdad es que fue una cosa diferente y estuvo muy bien.

El único fallo es que no había Ginebra de calidad y yo ya he llegado a un punto en el que I deserve the best, me merezco lo mejor y si no hay nada de azul para arriba, paso.

Estoy deseando que me inviten a otro cumpleyayos...



15 julio 2010

Encantada con las brujas-Parte II

Sigamos con las brujas de anteayer, ese medio millón de personas que fueron torturadas y asesinadas en Europa por... qué? Ya sabemos que el veneno en su piel se llamaba atropina, pero Marvin Harris propone analizarlo desde la tradición militar-mesiánica.




 
Puesta en escena: otro poco de historia
Los levantamientos de índole militar-mesiánica ya tenían lugar en Palestina en la época de dominio griego y romano. Estos movimientos/guerrillas agrupaban a gente pobre descontenta que luchaban en contra de la acumulación de poder y riquezas en la clase gobernante. Su violencia era feroz.

A partir del siglo XI, la vida se volvió más competitiva y comercializada a raíz del ocaso del feudalismo y la llegada de las monarquías nacionales. Se desarrolla el comercio, los mercados, la banca y desaparece la relación paternalista del señor feudal con sus siervos. Hordas de pobres desposeídos marchan a las ciudades, y a medida que crece la depauperización, cada vez más gente empieza a predecir la segunda venida de Cristo.

En medio de estas revueltas surge Lutero, que cree q el papa es el Anticristo, y que se están viviendo los Ultimos Días. La nobleza alemana acoge con gusto su política conservadora y su preferencia por la predicación antes que la sublevación armada. Sin embargo, Muntzer, su discípulo inicial, apoya a los campesinos en la gran revuelta del 1525 diciendo que lo que Lutero llama ley de Dios era solo una manera de proteger la propiedad. A esta ala radical de la Reforma se la conoció como los anabaptistas, que dio lugar a docenas de levantamientos militar-mesiánicos.

Y esto está cronológicamente relacionado con la aparición de las brujas. Pero, ¿por qué? ¿Suponía una amenaza al status quo europeo el que un grupo de gente se reuniera para adorar al diablo, que además al final no era tal, sino gente que usaba atropina para “viajar”?

Retrato socioeconómico de la bruja
Las víctimas de esta locura de las brujas, como siempre los, o mejor dicho, las débiles: 82% eran mujeres, viejas, parteras de la clase baja. Nunca miembros de la clase alta, o del clero.

Pero qué es lo que molesta al poder?
Sin embargo, el hecho de que las brujas vinieran de las clases descontentas no las convertía en elementos subversivos para el poder. Para que un movimiento constituya una protesta seria contra un orden establecido tiene que tener doctrinas explícitas de crítica social, o emprender una línea de acción peligrosa o amenazadora.

Si la brujería era una actividad herética peligrosa, como sugería la Inquisición, se entiende su interés desmedido por intentar destruirla. Pero si era simplemente una actividad inofensiva alucinatoria… por qué tanto esfuerzo en suprimirla?

Suprimir o crear brujas?
Pero mirémoslo desde otro lado: ¿querían de verdad suprimirlas? O más bien lo que los cazadores de brujas hicieron fue un esfuerzo extraordinario para crearlas, para aumentar su aprovisionamiento y difundir la creencia de que eran peligrosas? El sistema de la caza de brujas estaba demasiado bien diseñado, fue demasiado duradero, severo y tenaz, y esto sólo se sostiene por intereses duraderos severos y tenaces.

Efecto de la caza de brujas
El principal resultado de la manía de las brujas fue que los pobres empezaron a creer que eran víctimas de brujas y diablos en lugar de príncipes y papas. La Iglesia y el estado emprendieron una campaña contra estos "enemigos fantasma" del pueblo, no escatimando ningún esfuerzo. El pueblo ya podía estar agradecido, con unos gobernantes tan comprensivos y ayudadores.


Distraigamos al pueblo
Así que la responsabilidad de la crisis de la sociedad medieval tardía se pasa a demonios imaginarios. Preocupadas por las actividades de estos demonios, las masas empobrecidas y hambrientas atribuyen sus males al diablo en lugar de al desenfreno del clero y a nobleza.


Hagámonos indispensables
Así, la Iglesia y el estado, no sólo se libran de responsabilidad, sino que se vuelven indispensables, son los defensores de la humanidad, y por ello hay buenas razones para pagarles diezmos e impuestos.

Individualismo versus cooperación
Si comparamos la manía de las brujas con el mito militar-mesiánico vemos que ambos incorporan elementos religiosos parcialmente reconocidos por la Iglesia, pero tienen consecuencias diferentes: el mesianismo agrupa a los pobres, dándoles un sentido de misión colectiva, mientras que la brujería dispersa y fragmenta todas las energías latentes de protesta. Desmoviliza a los pobres y aumenta las sospechas entre ellos, los hace inseguros, temerosos y dependientes de las clases gobernantes, evitando que el establishment se cuestione. Es el reverso del mesianismo militar mesiánico y la bola mágica de los poderosos.

En resumen, el viejo aforismo que sigue tan actual...

Divide, y vencerás

Pero, ahhh, luego vino la Ilustración y todos creímos que el oscurantismo había llegado a su fín. Sin embargo, fue así? No se pierdan la apasionate última entrega de "Encantada por/con las brujas"...

14 julio 2010

Blacaipisera


Mi afición por los Black Eyed Peas vino de la mano de Quentin Tarantino y una de sus grandes obras cinematográficas: Pulp Fiction.

La canción "Pump it" forma parte de la BSO de la película y aparece justo al principio cuando la pareja Pumpkin y Honey Bunny deciden asaltar el Café donde están desayunando: "Let´s do it right now, rigth here".




Anteriormente había oído algo de ellos y me gustaba. Era una canción diferente. No sé el porqué pero, nunca me puse averiguar de quien era este tema. Así que puedo decir que me gustaba desde el anonimato.



A raíz de estos descubrimientos musicales me metí de lleno a escuchar su música y me gustaron. Me hice "blacaipisera". Descubrí las versiones del grupo con Sergio Mendes y su "Mais que nada" o con el colombiano Juanes y su tema "La paga". A pesar del buen resultado de las colaboraciones también supieron componer temas geniales como el original "Lets get retarded" que al final acabó siendo "Lets get it started". A mi me gustaba más el título original, pero imagino que así no habría sido uno de los principales anuncios de la final de la NBA.

En los últimos años han sacado temas como "I gotta a feeling" y "Meet me halfway" que me tienen todo el día bailando.








12 julio 2010

Encantada por las brujas-Parte I

Tengo una conocida cuya hija le dijo, al ponerle Blancanieves: "Me voy a jugar, cuando salga la bruja me llamas". Esto me recordó a mi cinta de "Cuentos populares" (hay trozos que aún podría recitar de memoria) en la que una bruja se reía con una carcajada terrorífica y La Yaya siempre decía "no escuches éste que luego sueñas". Tal vez por esto, las brujas siempre ejercieron una fascinación extraña sobre mí, una especie de encantamiento. Al fin y al cabo, eso es lo que hacen: (tratar de) encantar.

Cuando se rompió la cinta de tanto escucharla, a todo el mundo ya le gustaban las brujas: pasaron a ser un símbolo de mujeres independientes que no conformaban. Más preocupante, también empezó la apropiación de la bruja como símbolo de un submundo espiritual de tarots, curanderos, y otros timadores. Por entonces me leí el libro de Bettelheim "The uses of enchanment" (traducido al castellano como, ehem, "Psicoanálisis de los cuentos de hadas"), otro timo a lo académico del que ya hablé en este blog, necesitando varios divagues. En aquel punto me hice con la vieja peli de "La Bella Durmiente" de Disney que no había visto desde pequenia y re-descubrí a Maléfica, sin duda la mejor bruja de todas, sobre todo en contraste con la Durmiente, embrión de la "Stepford wife" perfecta, esperando a que la despierte un tipo de su letargo.

Muy tarde -ya vivía en la Pérfida Albión- leí por fín un libro del que había oído hablar mucho años antes, y que desencadenó mi interés por la antropología. Siempre me deja en medio shock cuando alguien habla del "libro que le cambió la vida": imagino un estado de iluminación, la mente abierta a nuevas Verdades, un nuevo mundo frente a los ojos. Pero si tuviera que elegir un ensayo que haya significado remotamente eso para mí, no dudaría en señalar "Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura" (Marvin Harris, Alianza Editorial). No es que Harris me hiciera ver un descubrimiento insólito, sino que me ayudó a "hacer clack", a ordenar lo que de alguna manera estaba amontonado y lleno de polvo en los trasteros de mi memoria. A cerrar el puzzle, para Harris lleno de piezas que tienen una lógica, que son explicables observando las culturas y la historia ("El que no recuerda su pasado está condenado a repetirlo" la famosa frase de Santayana). Harris sugiere que debemos desconfiar del que cataloga a otros de excesivamente racionales. A muchos les va muy bien si los demás sólo usan las pasiones, y lo utilizan en su beneficio. El "pan y circo" está más a la orden del día que nunca.

Pero divago. Porque de todos los temas de este libro apasionante, yo quería hoy hablar de las brujas, pues de alguna manera este ensayo cerró el círculo de mi encantamiento infantil por las malas de los cuentos, que tuvieron muchas razones de ser, según Harris, en la terrible Europa medieval. Hoy os voy a contar un cuento de hadasdebrujas.

Marco histórico
Alrededor de medio millón de personas fueron declaradas culpables de brujería y quemadas en Europa entre los siglos XV y XVII. La mayor parte de ellas acababan siendo juzgadas por la "confesión" de otra persona en la cámara de tortura. Si intentaban retractarse, se las torturaba de nuevo, así que la hoguera era una muerte idílica, sobre todo si por haber cooperado te ofrecían el lujazo de estrangularte antes. Algunas confesaban "espontáneamente" (sin tortura) cuando se les describía lo que les iban a hacer. A eso lo llamo yo poder de persuasión.

Particularidades europeas
Prácticamente todas las sociedades del mundo tienen algún concepto relacionado con la brujería, pero la particularidad europea era que se torturaba a las que se creían brujas para obtener confesiones sobre la identidad de nuevas brujas. La locura de las brujas en Europa, que empezó en 1480 (hay crónicas de épocas anteriores en las que se ve como nadie era ejecutado por haber sido "visto con el diablo") no tiene parangón en cuanto a ferocidad y duración en ninguna otra cultura.

Posición de la Iglesia
Antes de 1480, la Iglesia negaba la existencia de brujas voladoras y prohibía creerlo porque era "una ilusión provocada por el diablo." A partir de 1480, la Iglesia cambia su discurso y lo que prohíbe es NO CREER que las brujas vuelan en escobas, y el que diga que el viaje es solo una ilusión está asociado con el diablo. Para que luego digan que la Iglesia es inflexible: evoluciona con los tiempos.

En el SXIII la Iglesia ya admite que se torture a los miembros de organizaciones eclesiásticas ilícitas que nacían continuamente en Europa y que podían romper su monopolio sobre los diezmos.

Finalmente, para combatir a esos movimientos subversivos se crea la Inquisición, un poder paramilitar especial cuya tarea consiste en abolir la herejía. En el colmo de lo imaginable, la familia de los torturados tenían que pagar el salario de los verdugos, la leña donde serían quemados, el banquete de los jueces tras la quema y se autorizaba a confiscar todos los bienes de la bruja.

Pócimas, ungüentos y otros demonios
Las brujas europeas se asocian popularmente con el uso de ungüentos mágicos, con los que se untaban antes de volar. Se cree que el agente alucinógeno activo que usaban era la atropina, un alcaloide que se encuentra en plantas europeas como la mandrágora, el beleño y la belladona. La atropina se absorbe a través de la piel. Lo de la escoba, no es un mero símbolo fálico (sorry, Sigmund). Parece ser que aplicar atropina en las paredes vaginales debe ser altamente recomendable (atención, chicas), dando "la impresión de estar cabalgando sobre un corcel hacia, por ejemplo, el aquelarre".

Sin embargo, lo que la Inquisición buscaba era conseguir nombres de gente vistas en aquellos inexistentes aquelarres, no de gente que poseyera ungüentos. Probablemente los que usaban ungüentos no fueron identificados, y la mayor gente quemada nunca había "viajado" con los ungüentos. Si se me permite el juego de palabras, pringaban los que no se habían pringado.

Así que los ungüentos y la tortura pueden explicar parte del misterio de las brujas, pero desde luego no aclara porqué tuvieron que morir 500.000 personas por crímenes cometidos en los sueños de un tercero. Cómo resolver este enigma?

... Continuará...

Oé, oé, oé, oéeeeeee, oéeeeee, oéeeeeee

Me empieza a gustar esto del fútbol....

"Bien está lo que bien acaba"






El beso del emocionado Capitán. El toque romántico y colofón de la final.





Nueva bandera española....







Hasta el Empire State lucía los colores de ES-PA-ÑA!!!!


10 julio 2010

Un tranvía llamado "Primero de Carrera"

Hay trenes, o para el caso tranvías, que pasan sólo una vez. Si nos ponemos orientales, el famoso río en el que no te volverás a baniar. El de Primero de Carrera, ese momento en el que aún sigues siendo adolescente pese a estar dejando los teens, es de los que se recuerdan.

Al llegar a la Facultad me impresionaron las aulas, enormes, como salas de cine, con mucha pendiente, la mitad de un anfiteatro. Todos nos sentábamos siempre en el mismo sitio, por lo menos en la misma zona, y así comenzaron los grupos. El mío era de los pocos mixtos: hay que ver como desde el patio del colegio hasta los clubes de los jubilados, a la mayor parte de la gente le gusta esta separación.

Algunas de las conversaciones en el cambio de clase solían girar en torno a la gente que se sentaba en la otra bancada, a kilómetroms de distancia. "La del flequillo de la esquina está buena" decía L. Nosotras, lo mismo, o peor, ya se sabe, hoy en día las chicas son terribles. Bueno, no todas nosotras: solo "Las Malas". Pánfila era de las de "que cosas tenéis" incluso antes de novio, y a Tierras-del-Nilo (alguien se acuerda de esos polvos que ponían la cara naranja?) ninguno le parecía bien. "Ese? Noo, qué feo. Aquel? Le falla el pelo. El de más allá? Pues yo no le veo el punto".

Tierras-del-Nilo era una de esas personas que tal vez tenía una extraordinaria vida interior, o proyectos megalómanos que no conocíamos, pero de las pequenias cosas de la vida no sabía disfrutar. Nada la sorprendía, alegraba, apasionaba, volvía loca. Un día, tras tus múltiples pegas al buenorro de turno se me ocurrió preguntarle por un ejemplo, uno sólo, del extranio tipo que pasaría su examen. "Es que en clase son todos horribles". "No, no, venga, también "los mayores", toda la facultad, todo el campus, Tierras, cuéntanos". Dudó, y siguió sin encontrar a nadie. Pues, venga, ale, tiremos la casa por la ventana, Tierras, extendamos al mundo mundial. Y entonces declaró: Rock Hudson.
Silencio.

Arghhhh!!!! Pero Rock Hudson??? No has encontrado nada más a mano???

Ya pasó el tranvía de primero, pero bueno, ya puestos, si nos ponemos con el cine clásico, yo me quedo con este par (uno para presentarlo a tus padres, el otro claramente NO).























La última vez que estuve en Vetusta me choque con Tierras en un gran almacén. Buscaba un bolso para una boda, siempre de otra. Ella seguia esperando a un tranvia llamado Rock Hudson.

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Quien dijo que los divagues están escrito sobre piedra? Hoy presentamos, en el divlog interactivo, el verdadero final de estaa historia, patrocinado por el ínclito, el vertiginoso, etc, El Chico De La Consuelo...

Di le olvidó con dos besos de despedida, lo siento Tierra, Peda me espera en la parada del bus con la niña. Se levanta la camara poco a poco. Calle alfonso, altura del gay, atardece, la gente con bolsos de compra en la mano y Di se marcha a buscar a su churrito mientras la otra queda estática esperando a su tren donde no hay parada. Poco a poco fundido en negro y casi como burla el Tea for two de doris day que me encanta (lo sineto suso).

Gracias Txelos, sólo falta una nube lloviendo justo encima de Tierras mientas nosotros tres bailamos el Tea for two bajo un sol radiante...

09 julio 2010

¡Bienvenido!

Soy tía de nuevo. Se llama Martí. Nació a las 3:20 minutos de ayer día 8 de julio.

Su madre sintió las primeras contracciones el día de San Fermín pero tuvo que esperar un día más para verle la carita. Aunque insistamos no le cambiará el nombre por el de Fermí. Bastante les costó decidirse por el que le han puesto. La verdad es que me gusta más Martí, pero todo sea por incordiar... No os lo creeréis pero hubo alguno que insinuó que en honor al gol de Puyol del otro día, le deberían haber puesto Carles. Así que los hay peores que la menda.

Fuimos a verlo ayer por la tarde. Yo lo encontré muy guapo, con buen color y una carita muy dulce. Lloraba poco, pero cuando lo hacía era como el sonido de un cabritillo y a pesar de lo menudo y frágil que parece, el peque sabe succionar que no veas. Se oyen los "chuics" que lanza al aire por encima de una conversación media.

Todo fue bien y el parto fue rápido, con epidural y sin complicaciones. Como decían antes, nació bien de pies y manos y eso es lo importante.

Martí, aunque no lo sabe, me ha ido echando una mano con mis pollitos. Durante todo el embarazo de la Cuni (mi cuñada), han surgido preguntas sobre bebés, tripas, madres que llevan bebés en la tripa, madres que no los llevan, señoras que viven en Rusia, el deseo de ser padres, lo que hacen las madres, lo que hacen los padres (que lo son y no llevan bebés en la tripita) y todas esas cosas que los padres biológicos explicaréis de otra forma. Estas conversaciones se han visto acrecentadas con la inminente llegada de Martí y ayer tuve un interrogatorio en toda regla.

Hay que aprovechar esos momentos, no mentir nunca e intentar explicarles las cosas lo más simple que se pueda para que lo entiendan y lo asimilen. Tratar todos los temas y mostrarles que no nos resulta complicado ni doloroso hablar sobre su adopción. Y que a pesar de no tener todas las respuestas, las tenemos casi todas. Sí, sí, los padres adoptivos lo tenemos un poco más difícil. Aún así, respondí a todo lo que me preguntaban y expliqué todo lo que me pedían.

No sé si lo estaremos haciendo bien, pero eso sí, el resultado está siendo mágnifico.



Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida, deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti

y aunque estén contigo, no te pertenecen.

Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos,

pues, ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas,

porque ellas viven en la casa del mañana,

que no puedes visitar,

ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,

pero no procures hacerlos semejantes a ti.

Porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,

como flechas vivas son lanzados.

Deja que la inclinación, en tu mano de arquero,

sea para la felicidad.



Gibran Kahlil







08 julio 2010

"Los detectives salvajes"

Hace unas semanas terminé "Los detectives salvajes", 609 páginas de salvajismo literario inmisericorde, de ese que te derrota y te desanima en esta manía del escribir. Porque cuando una lee a estos escritores de andar por casa, que te abren una historia, trama y desenlace, como quien escribe una redacción escolar, sin esforzarse en cómo decirlo, sin pensar que una frase puede tocar al lector como toca un cuadro o una sonata, una suenia: "igual yo también podría algún día escribir". Cuando una lee a monstruos como Bolaño, se le quitan las ganas de sentarse al teclado con finalidades literarias. Escribe tan bien, el cabrón. 

Pero si hay alguien al que la lectura de la palabra "cabrón" le parezca malsonante en este contexto, mejor que no siga leyendo, ni que lea a Bolaño. Puede llegar a ser muy explícito, muy crudo. Su sentido del humor, que es la música de fondo, la banda sonora de la novela, es increíblemente inteligente, pero es corrosivo y tal vez pueda herir a los lectores de Jane Austen. 

Literatura 
Para empezar, el planteamiento del libro no deja de ser una gran broma, un reírse de sí mismo supongo, o de los que nos tomamos la literatura muy a pecho, los intensos de las palabras. Así que el tema metaliterario es un fantasma que recorre la novela. Y las víctimas de su cachondeo son los grupos literarios de poetas ortodoxos, más papistas que el papa, que debían abundar en la época en la que comienza el libro: mediados de los 70. Una vanguardia literaria que, a decir de Bolaño, es "lo que no les queda más remedio a los muchachos pobres" (113).

Nada más terminar el libro colgué el capítulo de la "literatura desesperada" (203) que tal vez pueda dar una remota idea del tono, de la voz del autor. Voz a menudo enloquecida, como cuando uno de los miles de personajes que trastabillan por la novela habla de que "existía literatura heterosexual, homosexual y bisexual. Las novelas, generalmente eran heterosexuales, la poesía, en cambio, era absolutamente homosexual, los cuentos, deduzco, eran bisexuales" (83)" . 

No puedo dejar de identificarme con partes de algún personaje -al fín y al abo así es como nos ganan los libros- por ejemplo aquel entrañable secundario que "era un tipo curioso. Escribía en los márgenes de los libros (...) probablemente no me lo crean, pero se duchaba con un libro. Lo juro. Leía en la ducha" (237). Y es que a menudo he sido abucheada doblemente por desayunar en la ducha, que me parece de lo más mainstream al lado de éste, y por escribir en los márgenes. Es mi libro, hago lo que quiero. 

Y aún sabe más Bolaño sobre mí: "No escribíamos para publicar sino para conocernos a nosotros mismos o para ver hasta donde éramos capaces de llegar (411)" . La frase que viene me consta que no sólo la he subrayado yo. Ya hay algún otro loco de la vida que la había colgado en que sé yo qué blog (a todos no gusta soñar con nuestros lectores extraños, iconoclastas, rompedores e incluso dignos de atar): "Tengo también mi cupo de lectores, los reventados, los golpeados, los que tienen en la cabeza pequeñas bombas de litio, ríos de Prozac, lagos de Epaminol, mares muertos de Rohipnol, pozos cegados de Tranquimazin, mis hermanos, los que chupan de mi locura para alimentar la suya" (495).

Bolaño también reflexiona sobre la complejidad de este trabajo, oficio o arte de cuentacuentos "transcribir lo que se dijeron es de alguna manera desvirtuar lo que yo sentí mientras les escuchaba" (544) y, creando unos personajes que están heridos por la poesía, llega a conseguir herir al lector, de ese mismo mal, hablando de "poemas cortos, secos y tristes, luminosos y ambiguos, lentos y veloces como los relámpagos"(290).

En conclusión, y como decía Lorca, "la poesía no quiere adeptos, quiere amantes". 

Amor, sexo, pasión y otras chicas del montón 
Y es que, dentro de su cinismo, dentro de su mala baba, me encanta cómo habla Bolaño de los adeptosamantes. Por supuesto, al igual que de la literatura, desesperadamente, ciegamente, locamente, como debe ser el amor siempre, por lo menos en los libros "un amor desesperado, un amor que los anios no podían aplacar, aunque sí volver más indigno, más innoble, más atroz" (28) y que llevan a decisiones monumentales tipo "teníamos que separarnos, nos estábamos devorando". Pero la ironía, siempre presente "Menos lobos, le contesté" (521), o "Se puede conquistar a una muchacha con un poema, pero no se la puede retener con un poema. Vaya, ni siquiera con un movimiento poético" (169). De nuevo identificaciones, cuántas veces hemos intentado lo mismo con libros, con poemas (yo si tuviera 18 intentaría ligar con el blog como lo hice con cartas) y cuántos movimientos literarios habría merecido la pena fundar por poder mirar cada mañana esos "ojos árabes, de jaimas y oasis" (179), a los que susurrarle al oído "esas cosas un poco tiránicas y un poco estúpidas que se dicen después de hacer el amor" (172). Pero al final, el contar historias, siempre de fondo, siempre puntuándolo todo: "Nuestra relación era espectral. No quiero hablar de amor, me resisto a hablar de deseo. Compartíamos pocas cosas: (...) su gusto por contar historias desesperadas, mi gusto por escucharlas" (278). 


El DF 
Y la otra historia de amor, que también comparto, y con qué vehemencia, es la de Bolaño con el DF. Diva, lee esto y dime que no: "la hora en que la noche se hunde en la noche, nunca de golpe, la noche patialba del DF, una noche que se anuncia hasta el cansancio, que vengo, que vengo, pero que tarda en llegar, como si también ella, la méndiga, se quedara a contemplar el atardecer, los atardeceres privilegiados de México, los atardeceres del pavorreal" (298). El tiempo que hemos pasado sin volver a México es siempre demasiado: "cuánto tiempo hace que no iba a México... demasiado, no tengo dinero para la nostalgia" (420), aunque algún personaje se ponga corazas como ésta. Cosmovisión No sabía cómo titular esta sección, y elijo esta palabra porque me hace sonreír ("sonrió como si le estuviera contando un chiste muy bueno, pero que ya conocía" (460)), por lo pretenciosa y chorra, y porque supongo que a Bolaño le hubiera gustado que me riera de mi propia crónica.

Pero es que es imposible acotarle, clasificarle, reducirle en párrafos, "Todo el mundo tiende a encasillar las cosas que escapan de su compresión" (59). Rezuma cierto pesimismo "Intento conservar a mis amigos. Intento ser agradable y sociable, no forzar el paso de la comedia a la tragedia, de eso ya se encargaba la vida" (472), a la vez que optimismo del tóxico, del contagioso, "Problemas, la vida esta llena de problemas, aunque en Barcelona, en aquellos años la vida era maravillosa y a los problemas los llamábamos sorpresas" (471), del que te transporta a una época, a uno de esos momentos donde parece que el pasado fue mejor, pero siempre con humor "Curioso: él no estaba borracho pero se comportaba como si lo estuviera. Decía que somatizaba las borracheras de los demás" (517). Qué grande, somatizar las trancas. Yo a eso lo llamo burdamente "hora tonta". 

Y antes de terminar, por supuesto, cómo obviar su uso del lenguaje, del que Bolaño está tan preocupado, sin parecerlo: "qué mal suena pero qué bonito" (217) o "hablamos de hombre a hombre, suena horrible pero ese es el nombre de ese tipo de conversación crepuscular" (529). Todo parece que sale fácil, que fluye, sin estridencias, sin filigranas "Ahora que los días se van sucediendo, con frialdad, con la frialdad de los día que se van sucediendo"(180) sin "esta precisión lo enturbia todo" (473). Con un par de toques leemos la desesperación antes citada entre líneas "mirarlo todo como si él fuera Dante y acabase de volver del Inferno, qué digo Dante, como si él fuera el mismísimo Virgilio" (196), la desesperación del que debe escribir y no puede "Ya ni siquiera escribe. O escribe con la mente, o sea, delira" (340). Y ahí entran "aquellas sombras, sus escuderos ocasionales, los fantasmas que ornaban su inmensa libertad, su inmenso desamparo" (351), y tal vez, el resumen en dos frases de este novelón "Sólo intento contar una historia y tal vez comprender los resortes ocultos de ésta, aquellos que en su momento no vi y que ahora me pesan" (284). 

Porque todos escribimos para comprender. O tal vez para que todo quede aún un poco más confuso. Porque la claridad lo enturbia todo. No es un libro para los que buscan espacios diáfanos, o para los que quieren un desenlace en el que se atan los cabos sueltos. Esta es una de esas novelas maravillosas en las que lo importante es el camino, la singladura, no la isla a donde llegas. Un libro salvaje y desesperado, para lectores aún más.

Tal vez lo que iría aquí es una ranchera, pero lo que va es un vals... Para todos los que hayan vivido alguna vez unos sanfermines salvajes.

07 julio 2010

Verbenas

Ayer no estaba nada inspirada. Estaba apática y pasando del blog. Además a blogger le dio por hacer de las suyas así que el mal rollo was in the air. Sin embargo a la hora de la cena, el modo aleatorio del i-pod me llevó hasta otros veranos.

Hubo un tiempo en que mi verano estaba dividido en fiestas. Fiestas de verdad, de las de pueblo.

En mi comarca cada jueves o viernes, dependiendo del tamaño del pueblo, empezaba una u otra fiesta e honor a San Mateo, al Santo Cristo de los Milagros, a San Ramón... Algunos pueblos se podían tirar incluso cinco días de fiesta. Así que si tenías un verano franquista como dice Moli, y casi todos lo teníamos, aparte de chupar piscina el mejor aliciente que tenías era ir de verbena o concierto según la categoría de la población.

Los conciertos estaban bien: Gabinete Caligari, Loquillo, Sabina, Ultimo de la fila, Joe Cocker (en Lérida lo vi), Rosariyo, Los suaves... Había teloneros, grupos que empezaban por entonces y además estaban las orquestas Janio Martí, Salseta del Poble Sec, Aquario, Alcatraz, Tandem, La Maravella, De noche...  Daba igual, lo veíamos todo, lo bailábamos todo y nos lo pasábamos siempre fenomenal.

Como no existían los transportes públicos muchas veces íbamos de un pueblo a otro haciendo dedo y con la certeza de que una vez en el municipio te encontrarías a alguien que ya te traería de regreso. Así vivimos situaciones curiosas y alguna arriesgada, pero gracias a Dios llegamos a casa siempre bien. Otro día os contaré las peripecias de Diva y las chicas haciendo dedo. Otras veces quedábamos con gente más mayor, tíos enrollados a los que les hacíamos gracia y nos llevaban de parranda. Sí, sí, una tuvo 16 años y sus encantos.

Ir a otros pueblos molaba mucho. Éramos las de fuera, las "extranjeras" y claro te podías permitir alguna licencia que en tu pueblo no podías. Además veías caras nuevas y chicos guapos. No sé por qué pero siempre eran más guapos los de los otros pueblos. Generalmente siempre hacíamos lo mismo, bailar, fumar y beber hasta que cogíamos un puntillo. Después nos partíamos de todo y de todos. Así, si te sacaba a bailar uno que no te gustaba le pisabas queriendo o no llevabas el tiempo a posta, el tío flipaba y tus amigas se partían desde lejos viéndote hacer el papel de tu vida. Otra cosa que hacíamos y que fue causa de mucha juerga era desviar la mirada. Me explico. Venía alguien que no te conocía a hablar contigo y en lugar de mirarle, desviabas la mirada hacia otro sitio cuando hablabas mosqueando al interlocutor y causando estragos entre la pandi.

Los pueblos más pequeños y con menor presupuesto solían tener una actuación pequeña el viernes (que después machacaron las disco móviles) y una estelar el sábado. Los de la orquesta solían llevar traje de aparentar y una o dos cantantes ligeras de ropa. Interpretaban canciones de toda la vida y las típicas del verano. Así oías temas como Islas Canarias, Devórame otra vez, Chica ye-ye, Ni más ni menos,  Manisero, Cuba, Los Pajaritos, el de turno del Georgie Dann y algo más elaborado que interpretaban los más osados.
Después del descanso, en el que se aprovechaba para cenar, cantaban algo más actual tratando de llegar al público joven, tipo Mecano, Olé Olé, Alaska, Gipsy Kings o canciones en inglés que cantaban con más pena que gloria, tipo YMCA o ABBA. Recuerdo que algún verano, con la pandilla de Consuerte, gestionábamos la barra del baile de su pueblo  para sacarnos un dinerillo y también lo pasamos bien.

De esa época hay una canción que me puede, que me transporta allí, a ese pueblo de 500 habitantes y que bailo siempre que suena.  A teletransportarse tocan.





Que no se me olvide:

¡¡Viva San Fermín!!

(que tiempos aquellos)

06 julio 2010

El día que hice el ridículo con Maruja Torres

La semana pasada, en un divague sobre otra cosa se acabó, en uno de sus muchos tentáculos, subdivagando sobre lo apropiado o inapropiado de distintos "códigos del vestir". Me trasportó a una de esas situaciones ridículas de mi vida, con las que se podría escribir otro blog entero. Claro que la vestimenta en este caso sólo fue un factor más contribuyendo a Di haciendo el idiota delante de Maruja Torres. Y por si alguien tiene dudas, no, no fuí con el "Mainbocher corset" (en imagen, fotografiado por Horst en 1939 para Vogue) a este momento, ni a una entrevista de trabajo, bautizo, o a conocer a mis suegros, pero es que la foto me encanta.

Como me encanta esta canción, "Tajabone", que sigue al tren Madrid-Barcelona en "Todo sobre mi madre", mi favorita de Almodóvar, y enmarca una de las imágenes más bonitas que tengo en mi retina de Barcelona, donde ocurrió la aventura de hoy.

 

 Me gusta leer a Maruja Torres, no sólo porque coincido generalmente con su predicamento -a nadie le amarga un dulce-, sino por su sentido del humor. Es una tía independiente que dice lo que piensa, y con mucha gracia. En fin, que soy seguidora, aunque sin estertores ni lipotimias: no comos los fans de este blog que no nos dejan salir de casa.

Me ha ocurrido ya más de una vez el conocer a alguien personalmente mucho después de haberles conocido en la distancia. Internet ha hecho esto aún más posible. Cuando has estado en contacto con alguien por email, teléfono o similar y has compartido más cosas que con alguna gente que ves todos los días, parece que te conoces. El día en que por fin te ves frente a frente es una situación, por llamarlo de alguna manera, peculiar. Yo lo he vivido así, por lo menos.

Como no me acuerdo de la mitad qe cosas que he escrito ya en este blog no sé si he contado esta anécdota del Pedalista, que ilustra perfectamente el sentido del humor inglés. Cuando él trabajaba para una multinacional, pasó un tiempo hasta que conoció personalmente en una convención europea a la coordinadora destacada en la península, con la que había hablado y maileado hasta la saciedad. Cuando los presentó la jefa inglesa, ella dijo algo así mientras pestaneaba "qué sorpresa, nunca te habría imaginado así". A lo que la jefa inglesa se apresuró a apostillar "Desde luego, Peda, tú siempre decepcionando".

Pero divago. Si ya es duro de por sí conocer a alguien en estas circunstancias, conocer a una figura (más o menos) pública a quien has admirado durante un tiempo es el horror. Mi víctima, como he dicho, fue Maruja Torres. El lugar del crimen, Barcelona.

Mi amigo B. es una de las personas más interesantes que conozco. De la quinta de Maruja probablemente, lo conocimos enmedio de la nada boliviana. Viajábamos en un autobús destartalado lleno de lugarenios, un par de canadienses, B. (llamado por los bolivianos "el turista") y nosotros, los Pedalistas. De este autobús siempre recordaremos sus paradas en el desierto: una persona se bajaba, en lo que parecían millas y millas de desolación, ni un árbol, y se ponía a andar, con su atado, y supongo brújula. A no ser que hubiera una cueva bajo tierra, no sé adónde iban.

Para el resto de mortales que aún parábamos en "nudos de comunicaciones", hubo un alto en el camino en una especie de apeadero-restaurante (llamar a esto "nudo de comunicación" es directamente erróneo). En la fila comenzamos a hablar con B., colombiano y que, miren que casualidad, había estudiado periodismo en misma facultad de la Vetusta del Pedalista. Como dice Sábato: las casualidades no existen, y tal vez aquello determinó que viajásemos con B. durante un tiempo. Luego él vino a Londres, y nosotros a Bogotá, y Barichara, pero eso es otra historia. La que nos ocupa hoy es la historia de B. visitando Barcelona por un congreso de ONGs periodísticas que, más casualidades, podré contar en primera persona pues me hallaba yo por entonces vagando por la península, en concreto la City Condal para visitar a mi hermanita Fashion, y de paso ver a B.

B. había dicho que hablaría con un organizador para que otro día entrase a las charlas del congreso, en una de cuyas mesas redondas participaba él. El primer día quedamos a desayunar en una de esas preciosas mañanas de primavera barcelonesas, y por alguna razón que aún no logro descifrar (no tenía nada limpio?) se me ocurrió aparecer con una camiseta de Fashion que tiene una margarita gigante en todo el frontis. Y entonces B., improvisador donde los haya, dice: "te vienes conmigo a una comida de la asociación de la prensa en nosedónde". "Qué? No, hoy me iba yo a hacer fotos por el barrio gótico. Mírame qué pintas". "No, no, da igual, ya verás, habrá gente interesante".

Como se puede apreciar, qué difícil es persuadirme. No tenía yo blog por aquel entonces, pero debe ser que siempre me ha gustado meterme en ese tipo de chandríos (en mi cabeza "experiencias"), aunque no las pudiera contar. Total que al rato ahí estaba Di, sentada en una mesa enorme llena de periodistas de altura (el representante del periódico X, Y, Z, agencia tal y cual), al lado de B., con mi camiseta de la floripondia y los piratas vaqueros. En un momento vi la situación desde fuera, como si fuéramos todos actores en una peli de culto francesa, una imágen fija sacada de "El último año en Marienbad" (Alain Renais, 1965), y una idea me asaltó por la espalda. Periodistas cincuentones, B., colombiano interesante y, quién es la chica, 30 años menor sentada a su lado, con esa ridícula camiseta?

Hoy en día ya nadie piensa bien (una sobrina díscola) o incluso la verdad ("érase una vez la estepa boliviana...."), así que el sabio lector deducirá sin dificultad qué papel a buen seguro me tocó en aquella comida, papel que encima remataba al intentar disimular. Pero el sadismo sin fin de B., a la salida, continúa: ahora vamos a una charla, y te presento a Maruja.

"De perdidos al río" o "haced conmigo lo que queráis" describen mínimamente la fuerza de mi volición en aquellos momentos, así que claro, allí nos fuimos, una charla muy interesante, con un debate aún más (una ONG colombiana que trata temas de libertad periodística) y al final, llega el momento.

- B: Maruja, querida, quiero presentarte a una amiga...
-Maruja: Ohhhhhhhhh, sííí, claroooo
-B: .. que trabaja en Londres... Di, Maruja
-Di: Encantada (la margarita en mi camiseta flashea, toma vida propia)
-M: Lo mismo Di (saluda a uno, saluda a otra que pasan), así que vives en Londres?
-Di (ataque de idiotez): Sí... ehem, sí desde hace tantos años
-M: Ahhh, síííí, Pepe (más saludos), claroooo,
-Di (le digo q la admiro? qué idiotez, si no le he leído ninguna novela, sólo artículos de opinión)
-M: .... por supuesssssssto (más gente)... dónde vamos a cenar entonces??? quién viene?
-Di (tierra trágame)
Maruja mira a B., me mira a mí.
-Di (Maruja piensa "qué hace B., un hombre de mundo, con esta boba del margarito?)
-B (dice algo inteligente, que no recuerdo, soy un ser sin córtex)
-M: Qué, os venís a cenar?

Gracias a los dioses, B. dio por terminada su fase flagelatoria y, tras excusarse como el gentleman que es, le pareció mejor idea venirse conmigo y dos amigos a celebrar mi cumpleaños (que no mi tontería vital) comiendo pan tumaca y demas productos de la huerta.

Maruja, qué pena no haberte encontrado en la tercera tasca donde la floripondia ya me importaba más bien poco y donde tal vez fui un poco más Di.