Jueves, 12.08.04 -Monterrey
JA
Decía en algún punto por ahí que tal vez no sea del todo ortodoxo hablar de JA aquí (sección "fauna que vamos encontrando de viaje"), porque no es un miembro de esta fauna estrictamente, sino un amigo del pasado. A modo de resumen y para los que no sepan qué hacemos en Monterrey, esta es la historia.
Rodaba 1992, el año en el que acababa el mundo, y aquí la que firma (que por cierto, acababa de conocer al que luego se convertiria en el otro pedalista en sanfermines) se apuntó con dos compañeros de clase y su entonces hermanita de 11 años (qué pequeña era P!, hay fotos que lo evidencian) a un viaje a la Expo de Sevilla en el q se dormía en una especie de camping-barracón (que pequeña e inocente era P, como para llevarla ahora a ningun barracón). Uno de mis amigos de la facultad iba con JA, que era por aquel entonces un estudiante cerebrito de cuarto de físicas al que le gustaba mucho viajar.
Recuerdo muy poco de aquella Expo (¿tal vez pq no llevaba un portátil como ahora?), así q aparte de pasar calor y echarnos muchas risas, no sé exactamente qué hicimos ni cómo surgió la amistad con JA, aunque sospecho que los viajes fueron uno de los nexos, si no El Nexo. Mis siguientes recuerdos están un tanto confusos y con agujeros: yo fui a reuniones del ACU (Ateneo Científico Universitario), un grupo del que él era miembro o incluso fundador, y el ACU casi en pleno vino a Radio La Granja (¿Hay alguien de aquella época que no viniera a Radio La Granja a hablar de lo que fuera? Creo que no). Luego hay una esquina de la Plaza San Francisco cerca del Gaudeamus en la que él iba en bici, o iba yo en bici, y me dijo que estaba estudiando chino, y yo que me iba a Brasil.
Cuando JA terminó la carrera (pese a seguir siendo un pitagorín matriculero que se podría haber quedado en el departamento de la universidad) decidió irse a vivir a Chengdu, porque siempre le había atraído esa cultura. Estuvo en la China profunda 3 años, desde la que escribía cartas con papel de arroz y donde preparó su tesis sobre los jesuitas en China (rama de historia de la ciencia). Allí no fuimos a visitarle, pero a su siguiente destino, sí.
Año 1998, la Nueva York de antes del 9/11, con las Torres Gemelas y los yankis un poco menos gilipollas de lo que son ahora (solo un poco). JA vivía en Queens con unas chinas y seguía estudiando en la uni, en el Grace Building de la calle 42. Las vistas de su oficina … es una pena que no las pueda colgar. Aquellas 2 semanas de octubre fueron muy muy frías, vivíamos aún en Derby y yo aún no había hecho el MRCPsych I. Allí descubrimos las ardillas, las garrapinadas y la noche neoyorquina alternativa. Más tarde, JA pasó por Cambridge y de rebote por nuestra casa de Nottingham.
Y ahora JA lleva 4 años en México, donde ha vivido en Guanajuato y el DF además de aquí. Da clases en la uni de Monterrey de Historia y Filosofía de la Ciencia (y véase la crónica de los dos pedalistas-alumnos asistiendo a dos de sus clases). El año que viene se va 2 meses a Pekín con sus estudios. Que no nos invite, porque nosotros somos de los que vamos, como ha quedado probado… (k, 12 ag)
El Tec
Hace diez años que no piso un campus universitario y me imagino que mi realidad universitaria también habrá cambiado. El Tec, el Instituto Tecnológico de Monterrey, es una universidad privada donde hay unos 8.000 alumnos, las carreras duran nueve semestres (4,5 años) y cada semestre sale por el medio kilo de pesetas (3.000 euros para los europeístas). Más o menos como en el Opus ahora, donde el curso de Económicas ya está a 6.000 euros. Pero claro, esto se supone que es México.
Monterrey está a apenas tres horas de la frontera yankee (y a doce horas del DF), y es la zona industrial y rica por excelencia de México, así que concluyo que las similitudes entre este campus universitario y uno americano serán muchas. Hace calor, por supuesto, y vamos directamente a comer al comedor universitario (por cierto, se come bien pero caro para lo que nosotros estamos acostumbrados). La gente, aparte de ser joven, viste joven y vive joven, mucha marca, mucha JanSport y alguna Eastpak (defecto profesional, lo sé), mucho auricular supongo que con música, muchísimos portátiles, (hasta el punto de que jamás he visto tantos juntos, y teniendo en cuenta que el propio mobiliario universitario está diseñado para que te conectes en cualquier lugar, véase columnas de los pasillos al lado de mesas, al aire libre, etc), mucha camiseta de equipos de fútbol (veo siete de siemens-mobile, por una del Manchester United y una raquítica del Barcelona, que cada uno saque sus propias conclusiones, utilizando análisis marxista y dialéctico o no…), en fin, todo un espectáculo.
Me llama la atención que al entrar en cualquier recinto, en el resto de México ponen un par de cartelitos en las puertas con “empuje” y “jale” (o sea, “tire”). Sin embargo, en el Tec dice “empuje” y “tire”. K comenta que aquí es donde “menos mexicanos parecen los mexicanos”, i.e., donde son de tez más clara…
Vamos a una clase de Historia de la Ciencia para alumnos de Económicas (17 alumnos, nueve chicos y ocho chicas), donde se trata de discutir sobre las características de la ciencia en general, y si la Economía es una ciencia o no. Los chavales son todos recién entrados al matadero, por supuesto, apuestan por la economía como ciencia y contra todo pronóstico (pronóstico basado en nuestros prejuicios únicamente) se muestran bastante receptivos a las críticas al neoliberalismo, aunque sus argumentos no pasan de ser argumentos de adolescente.
Al final acabo con nostalgia de los años universitarios, y aunque K comenta que se ve como la abuela de todos ellos, yo me veo perfectamente integrado en ese ambiente (¿será esta inmadurez crónica?) y dispuesto a empezar otra carrera de cinco años (¿algún mecenas que la financie?) (I, 12 y 13 ag)
La colonia española de Monterrey
Como los pedalistas viven a mil km de casa de sus padres, piensan que están muy lejos, aunque haya aviones que en menos de dos horas hagan el trayecto. En Monterrey, los pedalistas conocen la realidad de otros emigrantes, pero de esos que están a 12 horas de avión y a muchos pesos el minuto de teléfono (no hay Europa 15 que valga).
Comemos con Javier el primer día, un chico de Madrid cuyo hermano no cogió uno de los trenes del 11M porque estaban de huelga en la universidad. Javier es profesor de ética, licenciado en filosofía, y habla como deben hablar los profes de ética: despacio, calmado. Vino a México hace un año “siguiendo a una chica,” nos cuenta. Ella, Erika, es mexicana y una de las mujeres más guapas que he visto en mi vida. Para cierto sector de mis amigos, añadiré que también estudia arquitectura, hace fotos y parece muy simpática. Destrozando estereotipos, espero. Se puede ser mucho más guapa que Penélope Cruz y además tener algo dentro de la cabeza. Lo siento, no hablamos de política ni sé si es feminista; eso sería ya el summum: ¡guapa y feminista! Seguro que era un producto de la clonación.
Hablando de feminismo, al día siguiente, en el mismo campus nos encontramos con uno de los colegas de JA, profesor de no sé qué, pero que le había hecho una entrevista a una jueza (sí, con a al final) que le había impactado muy positivamente. Al terminar dijo “Es una gran mujer, pero no es feminista.” Lo dijo en un tono, que no daba lugar a equívocos: ser feminista parece que no es deseable. Me río escribiendo esto, porque tanto Julieta como yo dimos un “ping”…. Fue muy gracioso, el pobre hombre intentando salir por donde pudo, malamente hay que decir.
Julieta no es en realidad española, pero merece un párrafo aquí. Es la compañera de despacho (cubículo) de JA, una señora de unos cincuenta y muchos, bonaerense con el consiguiente acento absolutamente encantador y doblegador de los argentinos, anticlerical, feminista y, lo más importante, profesora de literatura hispanoamericana. Ah!!!!!!! La deberíamos haber estrujado más; nos habló de literatura actual argentina y, sobre todo, nos explicó lo que vamos a disfrutar en las librerías por allá abajo. Nada que ver con México, estos son aprendices. Nos contó cómo pese a los problemas económicos, la cultura está floreciendo constantemente; nos habló de los pequeños locales donde tomar té y algo de confitería…. Pero habrá que esperar un poco aún hasta llegar allí.
Eva es profesora de derecho público en el Tec y de Almudévar (Huesca!!). Se fue a hacer el máster (maestría que dicen aquí) a Michigan y se casó con un yanki. Vivió en aquel congelador durante 6 años, trabajando en una especie de ONG donde veía muchos casos de inmigración y de mujeres maltratadas.
Por la noche, fuimos a cenar a “La casa del maiz” y se unió más gente, entre ellos Ricardo, un tipo que trabajaba con bases de datos, y que no podia identificar su pais de origen de ninguna manera: nacido en mexico, a los dos años se fue a vivir a Brasil, y a partir de ahi ha vivido en un monton de países, sus abuelos siendo suecos, los otros birmanos. Buf, en resumen, Ricardo habla 7-8 idiomas. Y el español con un acento extraño.
Y siguiendo con acentos, enfrente de mí en la cena estaba Ana, a la que traté de pillárselo durante toda la cena. Me dijo que había nacido en Jaén, pero había vivido en Barcelona hasta que se vino a México con su novio (según J.A., para hacer dinero). Yo seguía esforzándome para saber de dónde era aquella manera de hablar, de algo me sonaba. Ana se iba de vez en cuando a USA, que está tan cerca, y se había comprado de todo: palm, laptops, dvds, lo típico, ya sabes. También compraba "El País" los domingos y… el "Hola" los jueves. Al salir del restaurante, mi compa el pedalista linguista, me aclaró de dónde era ese acento: “¡Es pijo, tía, que no te enteras!!” Más razón que un santo, demasiado lejos de España, debo volver a las raíces. (k, 14 ag)
itacalog i
Dormimos mucho y bien, a las nueve se va JA a la universidad (técnicamente el Instituto Tecnológico de Monterrey, “el Tec”). Por la mañana nos dedicamos a leer, escribir, colada y arreglarnos. A las 11:30 cogemos un taxi hacia el Tec, comemos con JA y Javier (un madrileño que es profesor de ética): caro pero muy bien. Vamos a dos clases con JA, merendamos con él, hablamos un poco con su compañera de despacho, Julieta, que es argentina y profesora de literatura hispanoamericana (me imagino que por ese orden) Cogemos autobús de vuelta, K escribe aquí y yo me voy a callejear, entro en un bar-galería-librería y me paso un buen rato (mucho tiempo con el Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano). El Marco está cerrado para cuando llego, me voy al Metropolitano, en el Ayuntamiento hay una banda tocando música para bailar agarrao (“maestro, un pasodoble para la gente mayor”), de vuelta entro en el Leal a hacer un poco de compra. A casa, a escribir y a leer. Luego llegan JA y Javier y nos vamos a cenar a la Casa del Maíz, donde nos juntamos con más gente, mayoritariamente española (Eva de Huesca, Ricardo, Ana de Jaén, Julia, mexicana, y Érika, la novia de Javier y “tira piú pelo de figa” etc). Cenamos bien pero caro (tónica en Monterrey), y luego nos vamos a tomar una cerveza JA, K y yo a una terraza cerca de un canal donde hablamos de nuestras particulares Ítacas. A la cama tarde. (i, 12ag)
Pub=06.08.26
NOTA; faltan las fotos
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me encantan los comentarios, pero solo una petición: se identifiquen, porfa. No me molestaré en contestar a quien no se molesta en ponerse un apodo, o la inicial de un apodo.
Si comentan en un divague antiguo, lo tendré que aprobar, por aquello de los bots.
Aparte de esto, comenten bajo su propio riesgo, sin moderación. Puede ser divertido.
Nos vemos por los bares.