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17 julio 2026

Cine mexicano en Roma y Condesa [Méx6]

Viernes, 17/07/2026: Roma

Un terremoto de magnitud 7,3 sacude la costa del Pacífico frente a México y Guatemala. El temblor, que ocurrió a las 8:48 am hora local (14:48 GMT), tuvo su epicentro a 109 kilómetros de la costa Pacífico de México y se sintió con fuerza en la ciudad de Tapachula, en el estado de Chiapas, informó el Servicio Sismológico Nacional (SSN), parte de la Universidad Nacional Autónoma de México. En zonas de Guatemala y El Salvador también se sintió el movimiento y muchas personas evacuaron de sus casas y sus lugares de trabajo. Hasta el mediodía (hora local) se registraron 80 réplicas, de acuerdo al SSN. Inmediatamente, se emitió una alerta de tsunami para las costas en un rango de 300 kilómetros del epicentro. El sistema de alertas de tsunami de EE.UU. recomendaba a los habitantes de la zona mantenerse alerta y a las autoridades locales realizar sus propias estimaciones del riesgo [BBC].


Cuando me levanto, el Peda está con el teléfono en la mano: "no sé si enseñarte esto". La noticia de arriba y yo nos miramos frente a frente. Viene incluso con mapa del epicentro: justo en la costa donde pensamos ir hacia el final del viaje. Vale, ha sido al sur del estado de Oaxaca, y nosotros solo vamos a la ciudad de Oaxaca, pero me da igual: me da un bajón tremendo. 

Desayunamos con mis compas de viaje desmitificando, no te agobies, aún quedan unos días para bajar hacia la zona. Pero y los reflejos. No te preocupes, no va a pasar nada, eres dramática, exageras. Imágenes de la película "Lo imposible" vienen a mi cabeza. La isla se Creta quemándose justo un año después de que estuviéramos.   Y aún no había pasado lo de Colombia o Nepal. 

Pero bueno, igual que no tengo paciencia para la tristeza, el agobio se me olvida ya en el metro a Insurgentes: hoy toca Roma y Condesa, los barrios de clase media alta que fueron construidos en los años 30-40, luego se pasaron de moda y se empezaron a caer a trozos, y hará unos 30 años, proceso de gentrificación, se empezó a llenar de artistas, bohemios y demás, hasta convertirse en lo que es: una zona encantadora para pasear, sin nada de esos monumentos con los que se hacen fotos los turistas. Así que nos pasamos el día callejeando, tomando cafés, mirando librerías y disfrutando de la arquitectura art déco: en fin, maravilla. 

Del metro Insurgentes al Parque Río de Janeiro, con su fuente y su David. Tal día como hoy, en gran parte de Europa la gente se metería ahí por el calor extremo, pero aquí recordemos que no hace falta. Nunca agredeceré lo suficiente a esta ciudad su temperatura en pleno julio.


Pasamos por el Museo del Objeto, al que no entramos,  pero gusta el edificio...



En general, gustan muchos de los edificios, la arquitectura es variada y, según el diario del Peda, "con carácter". Me encantan las terrazas que van de lado a lado: podría vivir aquí.



Tomamos un café buenísimo en un sitio muy pijo, dice el Peda en su diario; yo creo que tomo un frappé, pero el tiempo empieza a hacer estragos en la memoria: bueno, en realidad, esto lo recuerdo porque no me gusta el café, aunque sí los frappés. ?Que no tiene sentido? Lo sé. Creo que esta calle es Ámsterdam, pero quién sabe…



"Under the Volcano Books" es una librería maravillosa de textos en inglés y no recuerdo si estuvimos en 2004 (ni aún habiendo subido los divagues pre-viaje). Tiene distintas salas en distintos pisos y están medio de obras. No hay casi nadie, pero alguien toca el piano y la música me hace sentir como dentro de una película. 


También me encantan las escaleras llenas de cuadros encajados - y librería. Es uno de los pocos sueños de decoración que se han cumplido en mi vida [y no, nunca quise una cocina de isla, pero sí una cocina con mesa grande o en etapas de gran inmadurez, una buró americano o una cama con dosel].


Esta es la sala principal: es una habitación de una casa y no hay nadie, porque la única empleada está con su ordenador en el pasillo. Nos pasamos un rato mirando libros y luego sentados por ahí leyendo. Esta es otra sala donde podría vivir yo- y otra incoherencia como lo del frappé, porque amo el minimalismo [odio los objetos, tal vez por eso no entramos en ese museo], menos a lo que a libros se refiere. Ahí me da igual lo recargado, lo intenso.


También me gustan las puertas ovaladas, no sé si para mí para siempre, pero para un rato.  Aquí un fan del divlog:

También en arco la puerta de entrada...




Del Parque México, nuestro siguiente destino no tengo foto, pero sí recuerdo esta heladería para perros, en edificio art déco...



...y más art déco


En el cruce de las calles Juan Escutia y Atlixco, ocurre "una de las escenas más emblemáticas del cine mexicano contemporáneo: el choque que entrelaza las tres historias protagonizadas por Octavio, Valeria y El Chivo”. Mini, a la que le encantó "Amores perros" (Alejandro González Iñárritu, 2000) nos lleva. 





Comer a la Cafebrería El Péndulo de este barrio -ya habíamos estado en la de Polanco, y esta también está muy bien. Al final, el Peda se compra un libro de historia de México y yo "Las Muertas" de Jorge Ibargüengoitia- divague próximamente en sus kioscos. 

El Mercado Medellín es uno de esos mercados de verdad, donde la gente de verdad compra cosas que necesita de verdad, como duraznos (melocotones), guindillas o pompones.




 Esto es Tepeji 22, la casa donde Alfonso Cuarón filmó su peli de 2018 "Roma". 




(Esto es una autoflagelación que enfrenta cómo fotografía un director de ídem vs. yo). Estamos un rato haciendo fotos y entonces salen unos "jóvenes" de la casa. Nos ponemos a hablar con ellos y nos confirman que esa es la casa de "Roma", pero solo el frontal: la casa por dentro fue filmada en unos estudios, y lo que atisbamos desde la puerta lo confirma. También nos cuentan que Cuarón vivió justo enfrente, en el 21, pero el 22 tenía mejor luz, era más fotogénico. Esta era su casa:


Vimos "Roma" otra vez con Mini (ella por primera vez) unos días antes de venir a México. Como cuando la vi en el cine, esta peli me sigue rompiendo el corazón. Es tan devastadora la historia de las criadas, en particular Cleo, no porque sus señores sean crueles y las tengan en condiciones terribles, sino precisamente porque sus señores son gente progre y culta de la clase media-alta, que la dejan sentarse en el brazo del sofá mientras todos ven la tele, o no la culpan y la llevan a las citas médicas cuando se queda embarazada -siguiendo El Tema de padres ausentes, el tipo pasa- y todo eso. Pero lo que escuece es observar esa relación en muchas interacciones: por ejemplo, en la arriba citada de la familia riendo con la tele y, "Cleo, tráeme X de la cocina". Pueden pretender que es un miembro de la familia pero en pequeños detalles dejan claro que está allí para servirles, a un grupo de blancos, una mujer de origen indio. Esto, o verla fregar el suelo el patio con los excrementos del perro, me duele de una manera distinta, que la escena devastadora del parto. El primero es un dolor político, es ira, es cabreo; el segundo es un dolor que sale de las tripas, y sabes que Cuarón te está manipulando emocionalmente y no entiendo bien por qué: no necesito ver la reanimación del bebé que ha nacido muerto durante tanto rato para que quedar destrozada por la película, por ver la mierda de vida que llevan millones de personas cuyo rol es ser sirviente de otros, sin vida propia. Es una peli muy necesaria y si hace tiempo que no la has visto, revísitala. Es semiautobiográfica y Cuarón se la dedica a su Cleo particular, Liboria Rodríguez. 

Damos unas vueltas más  y de allí en metro a casa...
 






Cenamos en casa y cuando queremos salir a por agua se pone a llover a cántaros. Welcome to CDMX.



Pub: 08.09.26

16 julio 2026

Centro Histórico: el Zócalo, la Torre, sobredosis de Art Déco, los mariachis y el pobre violinista [Méx5]

Jueves, 16.07.26: El Centro Histórico: 

Como su nombre indica, hoy vamos al centro. Histórico. Salimos a las 11:00 porque según el itacalog del Peda, yo "duermo mal". No recuerdo exactamente esta noche, pero sí que en varias me despierto a las 2:00 am y, como puedo, me tomo media melatonina y rezo cuatro-angelitos-tiene-mi-cama, parece que hoy con poco éxito. En fin, que tomamos el metro al Zócalo, esa plaza monumental donde está la catedral y que nos impactó tanto por sus dimensiones la otra vez. 


Sin embargo, ay, esta vez el Zócalo está parcialmente cerrado porque tienen que montar las pantallas del Mundial, con lo cual no tenemos esa visión impresionante de antaño con ese banderón que, qué necesidad. Atención a los cactus de esta foto:


Alrededor de la Catedral hay vendedores ambulantes y gente que persigue a los turistas con una carta para que subas a comer a su terraza con vistas, sea la hora que sea. También hay hechiceros con plumas y todo, haciendo unos rituales a base de echarles humo a sus clientes amenizado con una danza. Algo me dice que igual tirar fotos interfiera con el sortilegio, así que me comedo. Esta de abajo sin el paciente/cliente es lo mejor que os pude conseguir. 


Cuando entramos a la catedral hay misa en la parte anterior, luego tampoco se pueden hacer fotos durante esta otra hechicería - la que incluyo abajo es de la parte posterior. En un lateral hay una tienda llena de todo tipo de parafernalia religiosa, que ríete del hechicero de fuera o de Banksy y su documental "Exit through the gift shop" ["salga por la tienda de regalos"]. Ya se sabe que no me gusta comprar en general y ya no traigo nada de los viajes más que a Roc y cuatro magnetos a mis jardineras que me riegan las plantas, pero esto de vender en los museos y ahora en las iglesias se ha ido de la mano. 


En el Zócalo está también el Palacio Nacional, donde hay murales de Diego Rivera, pero que ahora no se puede visitar porque Claudia Sheinbaum, la presidenta de la República, "ha puesto su residencia allí" [un taxista dixit, no parecía fan]. También está en esta plaza el Monte de Piedad, que fue parte del palacio donde Moctezuma tuvo como huéspedes a Hernán Cortés & Co. Ese al que Ayuso, esa marciana, reivindicó aquí mismo y a la que Sheinbaum contestó tan bien. Moctezuma creía que Cortés era una deidad pálida con barba, y esta actitud le ha ganado no ser honrado [al igual que la traductora, la Malinche] en el país, en contraposición a Cuauhtémoc, su sucesor, que opuso resistencia. En fin, el Monte de Piedad, que en su día era el mercado de empeños más enloquecido, hoy está también cerrado, en ruinas. 

Hacia el norte del Zócalo hay algunas plazas coloniales encantadoras, con sus iglesias: la de Santo Domingo y la de Loreto, pero no recuerdo cuál es cuál, ni siquiera si estas fotos son del norte, porque luego hacia el este, la Calle Moneda y al sur quién sabe. Solo puedo decir que la cantidad de museos es ingente:  he buscado y dicen que es, junto con Londinium, la ciudad del mundo que más museos tiene. Pero seguramente no es verdad, también he encontrado otros datos, como que la primera es Moscú. En México no pagas en muchos si eres mexicano; en Londinium hay un montón gratis -no es que quiera hacer efecto llamada, pero es así. 

 
Como en el diario de 2004 yo repetía mucho que íbamos a desayunar a "La Vasconia" o a "El Popular", decidimos ir a buscar estos centros de culto del pasado. Están cerca del Hotel Juárez, donde nos alojábamos, y la primera en la frente: el Juárez, en Cinco de Mayo, es una obra. "Que están haciendo un hotel", me dicen. No entiendo, porque en cierta página de reservar hoteles sale -eso sí, renovado-, así que, quien sabe. Lo que todavía está allí es "El Popular" y "La Vasconia" (calle Tacuba), donde vamos a comer un snack. 






Como dice en la bolsa, "La Vasconia" es, "sin pretensión, la mejor bizcochería de la capital". Aseguran que fue la primera panadería de México, fundada claro por un vasco llamado Marcelino Zurragamurdi en 1870. Me gustaría saber más de su historia, pero no la encuentro.  Yo pido unos tacos al pastor y mis compas no recuerdo, pero sí que Mini bebe una "malteada" de chocolate (un batido) que hace historia y que nos hará volver varias veces.

A la salida, tiramos hacia el oeste del Zócalo donde están las calles "más elegantes de la ciudad", según la guía: han transformado antiguas mansiones o palacios en bancos, cafés y tiendas. Aparte de Tacuba, hacia el sur está Cinco de Mayo, Francisco Madero, 16 de Septiembre. Madero es peatonal, con mucho comercio, y al final está la Torre Latinoamericana, donde habíamos subido ya en 2004, pero hemos de repetir con Mini.  


Te ponen una pulsera que dura todo el día y hay ascensorista. No es solo que las vistas son impresionantes -al fondo, los volcanes Popocatépetl e Ixtaccíhuatl no se ven bien por la polución-, es que la exposición dentro es muy chula, aunque de fondo suena "La cucaracha" y se nos acaba pegando - disculpas si a alguien se la he pegado yo ahora. En la exposición cuentan la historia de esta ciudad, que se está hundiendo [es palpable en algunas bocas de metro], porque en realidad fue fundada por los Mexicas [así se autollamaban los Aztecas] sobre un lago que estaba surcado por calzadas elevadas. Así que si juntamos esto, con los volcanes y con que es zona sísmica [divagantes de cierta edad recordarán el terrible sismo de 1985], la CDMX no es lugar para pusilánimes ni hipocondríacos. 


 Esta foto hacia otro lado no es en sepia, es que hay unos filtros -reales, nothe IG- en ciertas ventanas y te salen las fotos de colores. El edificio blanco en la parte inferior izquierda es el Palacio de Bellas Artes y la calle que pasa a su lado, cómo no, Insurgentes, la más larga de CDMX: de norte a sur son 28.8 kms de nada [aprendo que la más del mundo está en Toronto con 56 kms, nunca lo hbuera diccho]. 


Y claro, al salir hay que pasar por el Palacio de Bellas Artes, un edificio combiación de Art Nouveau y Déco preciosísimo. De entrada, atención a las grafías de cualquier cosa... hasta los baños! 


Justo cuando entramos, hay una visita guiada sobre la arquitectura del edificio: costó 32 años construirlo y está sobre el antiguo Teatro Nacional, que fue demolido. El exterior es Art Nouveau, que se diferencia del Art Déco del interior en la época: el Nouveau fue popular de 1890 a 1914, y el Déco de 1920 a 1930 y en que el Nouveau se inspira en la naturaleza, con líneas curvas y serpenteantes, asimetría y los motivos de plantas y demás mientras que el Art Déco se inspira en la tecnología, la maquinaria y culturas antiguas como la egipcia o la mesoamericana y en él predominan las líneas rectas, la simetría, los zigzags y las formas geométricas puras.
Cuando terminamos la visita, vamos por las salas disfrutando del contenido, pero sobre todo del continente, hasta que llegamos a los murales. En la primera planta, al fondo, tenemos el famoso "El hombre controlador del universo" (1934) de Diego Rivera.

 
Ya se sabe la historia de este mural: fue pintado originariamente para el Rockefeller Center de Nueva York, pero cuando el susodicho ricachón se dio cuenta de que salía el Tío Karl dijo que nanai, que no estaba precisamente él para comunismos -pese a que bien conocía las veleidades de Rivera cuando le contrató. Esa es la copia de Rivera para sí mismo que hizo en 1934. Pero vamos, no solo está Marx, también Lenin, Trotsky y otros malvados commies. 


Nos lo explican con detalle, aunque os remito a la wiki o a HA!, la página de Rivera, aunque no le dedican sección en concreto a este mural. Vale, no me enrollo, pero tengo que poner el trocito donde está Darwin:


Además de Rivera, tenemos de los otros dos del Triunvirato de muralistas mexicanos: Siqueiro y Orozco, todos geniales. 

A la izquierda del Palacio de Bellas Artes está la Alameda, un parque no muy grande que parece que estaba ahí ya desde que era un mercado azteca [mexica]  y luego un centro para quemar herejes de la Inquisición [qué guay ser ejpaniola]. Hoy es un rectángulo con cuatro árboles, y en la calle de enfrente venden slushys, que Mini por supuesto, degusta y en otra hay gente con un altavoz bailando algún ritmo latino. Aquí en Londinium, en Battersea Park, al lado de la Pagoda también los he visto. Por supuesto, un feligrés nos quiere sacar a bailar a las chicas, pero vamos, hija victoriana no se va a meter en eso y yo, claro, no los voy a dejar esperando.


Porque nuestro siguiente destino es la Plaza Garibaldi, donde están los mariachis, armados con sus guitarras que tanto ponían a la fundadora de este divlog, Diva. Yo, eso de que me canten, lo tengo grabado a fuego de una vez en Brasil, que un familiar [cura] nos llevó a un espectáculo y el de la guitarra, tras haber tenido antes como víctimas a todo el Cono Sur con su canción tradicional, Gardel o lo que sea, vino a cantarnos "Que viva España". El tío cura lo disfrutó muchísimo, yo como digo aún tengo estrés postraumático, y el Peda, ni entro. Así que entramos a Garibaldi de puntillas, disimulamos mucho al cruzar la plaza, y tristemente no recordamos el antro aquel de la sobredosis de frijoles de 2004. 





Prueba conseguida: no hemos sido serenateados y volvemos por la calle Allende, donde tiro algunas fotos aleatorias a las tiendas "auténticas" [qué pesados somos los que aún nos emocionamos con esas cosas], la Cámara de Diputados con la bandera gay, y la de La Palestina es un poco trampa porque no está ahí. 







Lo que no se nos va a escapar es volver a cenar en la Casa de los Azulejos, que nos gustó tanto hace todos estos años. Era un palacio barroco del SXVIII, como casi todo aquí, que como su nombre indica tiene azulejos de Talavera, cerca de Puebla, por sus paredes exteriores.



Se cena en el patio central, aunque también tiene muchas salas arriba. El pobre violinista pesadísimo y que hayan instalado plasmas para ver yoquesé no logra empañar su belleza, pero a fe mía que lo intenta muy duro. Ah, y las meseras van también vestidas tradicionales: o sea, imaginemos un palacio de esos del casco viejo de Vetusta -también los hay, y preciosos- con baturras trayendo el cordero, teles de plasma y el violinista intentando tocar "Gigantes y cabezudos".



Pero hay hambre y no estamos críticos; además, fíjense, hasta en la puerta de los baños hay el mural "Omnisciencia" (1925) de Orozco. Un despipote. 


Yo no cuento mis pasos; soy un ave libre, pero mis compas cuchichean -ya debemos llegar a los míticos 30k- pero nada nos arredra: como aún podemos subir de nuevo a la Torre Latinoamericana con la pulsera multidiversión, nos metemos de cabeza al ascensor, con la resignada misma ascensorista. Como en  todas nuestras experiencias de subir a estos sitios de noche, nos encanta. Allí hablamos un rato con unos mexicanos de fútbol, que apoyan a España, oe oe oe. 






Derrotado y humillado, el ejército Pedalista se arrastra al metro de Bellas Artes para llegar a Copilco. No hay tregua: esta estación de metro es también una ocasión para el turisteo y las obsesas de las grafías y del Art Déco.




Exceso de ciudad. 


Pub: 26.08.26