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26 agosto 2004

Del DF a Oaxaca. Cactus, mezcal, chocolate.

 
Jueves, 26.08.04 Hotel Posada del Rosario (Oaxaca)


Oaxaca
(geografía para no iniciados)
El viaje del DF a Oaxaca dura 6 horas, y el paisaje es impresionante. Hay algunos tramos de cactus que te obligan a perderte tramos de la película siempre calidad extraordinaria que ofrecen ADO (Autobuses de Oriente). Llegamos de noche a la que parece otra ciudad colonial. La primera mañana hace que casi le cojamos manía (véase incidente en inmigración), pero cuando los trámites acaban nos reconciliamos con Oaxaca.


Oaxaca es la capital del mezcal, que probamos en diversos puestecillos de distintos colores y sabores (uno de ellos de una mujeruca cuya hija se ha montado una destilería, y la otra vive en Barcelona).


Oaxaca tiene un mercado en el que venden caldo al que echan trozos de tripa cortada (puag) y jugos de naranja para mamuts de 10 pesos.



Oaxaca tiene un zócalo lleno de turistas y palomas que se suben a las mesas aterrorizando al personal. Oaxaca huele y sabe a chocolate con dejes de canela, que se bebe en tazones y se acompaña siempre de “pan de dulce” (bollo) para mojar. Oaxaca está llena de señoras ya de pelo cano peinado con trenzas anudadas con lazos de colores y unidas detrás vendiendo chapulines (grillos pequeños que se comen como en una salmuera roja- a mí no me gustaron). Oaxaca son casas de colores, son iglesias con campanas, son conventos convertidos en hoteles de superlujo. Oaxaca es fresco por las noches y es sol de día. (k, 7 sep)





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itacalog
Raymundo nos despierta a las 8.30 para preguntar cuándo nos vamos porque quiere nuestra habitación. Nos levantamos, desayunar (jugo y La Vasconia), internet y metro a TAPO. Llegamos a las doce y justo se iba un bus entonces para Oaxaca. Esperamos dos horas al siguiente escribiendo y leyendo. Luego seis horas de autobús con conductor temerario y fumador. El paisaje, como siempre, impactante; las películas, basura. Llegamos a las 20.30 a Oaxaca y taxi al Hotel Posada del Rosario, que es de lejos el mejor en que hemos estado hasta ahora. A cenar ensalada a Los Girasoles (mal y K shits) y vuelta a casa pasando por el Zócalo. Aquí a escribir y a leer. (i, 26.08.04)

Pub: 13.07.26

25 agosto 2004

Teotihuacán. Inminente caída del capitalismo.

Miércoles, 25.08.04 Hotel Juárez (México DF)

Teotihuacán o mis disquisiciones con los monumentos "magnificent"
Hoy hemos visitado Teotihuacán. Las pirámides del sol y la luna. Sé que nos había sido recomendado apasionadamente por Cristina, pero yo ya sabía que no iba a ser lo que me iba a llevar en mi retina de México D. F. y alrededores. Es impresionante, una máquina del tiempo que te transporta, pero aun así, no es de lo que yo vaya a escribir un párrafo arrebatado. Me pasa casi siempre lo mismo: el Taj Majal (recomendado apasionadamente este por Rogelio) es también impresionante y bellísimo, pero tendré que hacerme con mi diario de la India para ver que sí, pero no. Lo he visto, y ya está. Sin más. Me gusta, sí, mucho. Pero mi cámara se las encuentra difíciles para hacer salir a tanta belleza fotogénica. (k, 25 ag)










La larga conversación con Raymundo Castillo o de cómo aún queda gente que cree que hay que leer a Marx
Los pedalistas salen después de cenar a tomar algo y eligen la Casa de los Azulejos, un sitio impresionante de esos que abundan en el DF. El Patio de la Infanta de Zaragoza queda en un burdo aprendiz al lado del restaurante en el que pasamos el rato. Mantenemos una conversación sobre el significado y lo que conllevan las propinas, inconscientemente preparándonos para la que se nos venía encima.

Al llegar al hotel y pedir la habitación, está en recepción el mismo tipo gordo de mediana edad que ya conversó brevemente con nosotros el otro día. Hoy, sin embargo, no nos va a dejar escapar tan fácilmente. Nos pregunta por nuestro viaje (tema socorrido que aman los viajeros), y desde el principio queda claro que Raymundo, que así se llama, es un tipo con ideas propias.

Está a punto de cumplir los 50 años, y es ingeniero de sistemas, lo que significa que hace software para las más variopintas multinacionales. Es de Ciudad Juárez, al norte y en su midlife crisis (o sea, crisis de madurez a la que yo le tengo unas ganas…). Cerró su empresa, se cogió a su mujer y a sus dos hijos y se fue seis meses a Europa: a Londres, a Madrid, a Milán, a París, a Praga, a Berlín, a Sevilla, a Roma, a Granada…

Tiene una lista de diez museos a los que quería ir antes de morirse y ya sólo le queda el Hermitage (¿sin hache?) y nos habla del Plan Puebla-Panamá, nos explica porqué los Estados Unidos tienen los días contados, habla del Tratado de Libre Comercio, de las maquiladoras, de Vicente Fox y López Obrador, de los espaldas mojadas y su situación con los yanquis, de que volvió de Europa creyendo que hay alternativas al modelo americanos, de su admiración por Rodríguez Zapatero (¿pero qué habrá hecho ese hombre para que lo quieran tanto?). Raymundo está convencidísimo de que el sistema yanki colapsa en pocos años “porque se está vendiendo tan barato porque compran en China”. Los chinos no devuelven dólares a los EE.UU., mientras que los mexicanos devuelven. Se produce demasiado, la gente de la calle cada vez tiene menos dinero, no podrán comprar, el capitalismo se hunde”. Todo el que haya estudiado algo de economía sabrá de los ciclos y de los sistemas que se agotan, pero lo refrescante de Raymundo es que él lo ve como algo inminente: vamos a ser testigos de la caída del capitalismo. (k & i 30 ag)

itacalog
Despierto a las 7.45, leo, levantamos, desayunamos, internet y en metro y bus a Teotihuacán. Grande, pero no shocking. Volvemos por la tarde, a cenar una ensalada a La Gioconda, luego a leer y escribir aquí. A las diez salimos a la Casa de los Azulejos a echar un pote. Cuando volvemos, hablamos con Raymundo Castillo un buen rato de lo humano y de lo divino, y a las doce y cuarto a la habitación.

Pub: 10.07.26

24 agosto 2004

La Jugada Olímpica. Picante. Malita. Torre Latinoamericana. Día tranqui.


Martes, 24.08.04 Hotel Juárez (México DF)

La Jugada Olímpica
Así les llaman aquí a los Juegos Olímpicos. No nos hemos enterado de mucho, aunque creo que de más que de los de Sídney. JA (la inauguración nos pilló en Monterrey) y K ya me dejaron claro que como la inauguración, el pebetero, la forma de encender la llama olímpica, la clausura y los Juegos todos, como los de Barcelona, no habrá otros iguales, y quizá por eso perdí el interés. 

Lo que sí me ha interesado colateralmente es esa competitividad nacional por ver quién consigue más número de medallas. En estos días en que el nacionalismo está tan mal visto (¿habrá que decir algún tipo de nacionalismo?) las Olimpiadas me parecen un canto obsceno a los más bajos instintos nacionalistas, donde se da toda clase de pábulo a himnos, banderas y orgullos patrios. Es verdad que en tiempos pasados (véase marzo 2003) para demostrar quién era más poderoso se lanzaban a guerras y ahora se lo toman más deportivamente y sólo boxean o corren. Bien mirado, se puede decir que la humanidad avanza. Pero ¿para cuándo unos Juegos Olímpicos en los que los participantes no lo hagan bajo ninguna bandera? Por ejemplo, y para trasladar otro tipo de luchas, unos Juegos en los que los deportistas se adscribieran a defender los colores de las clases sociales, proletarios contra capitalistas. ¿No sería fascinante? O unos Juegos patrocinados por las grandes multinacionales farmacéuticas en la que los atletas se jugaran el prestigio de sus empresas en el siempre espinoso tema del dopaje: a ver quién dopaba más y mejor a sus deportistas. Además, luego las GlaxoSmithKline, Pfizer y compañía podrían ofrecer correr los 100 metros lisos (o planos, que dirían aquí) al hombrecito de la calle en menos de 10 segundos. ¿Sería o no eso comunismo llevado hasta sus últimas consecuencias? Tengo que reconocer que esa idea no es mía, pero me gusta mucho. O también unas Olimpiadas donde los equipos corrieran para la Coca-Cola o Nike o Adidas. Al fin y al cabo, dicen que las Olimpiadas de Atlanta se celebraron allí porque es la sede de la Coca-Cola, y parece ser que dicha empresa manda mucho (por lo menos en el Comité Olímpico, donde debe ser la empresa que más pelas pone) así que ¿por qué continuar con la farsa de que Ana Gabriela Guevara corre por México? ¿Qué significa “representar a tu país”? (i 30 ag)

Picante
La mesera de un café en el DF nos dijo que “ni a nosotros nos va bien el chile, así que imagínense a ustedes”, cuando I le dijo que no le pusiera leche en el té porque estaba malito. Sin embargo, él persiste en ponerse de todas las salsas, optativas ellas, que hay en cada mesa de cada restaurante en este país. El otro día le echó el ojo a una especie de pimientos pequeños verdes y hasta que no se comió uno (con el que le saltaron las lágrimas, y su nivel de resistencia es bastante alto) no paró. (k, 15 ag)

Ana Gabriela Guevara
Ana Guevara es un mito viviente en México. Quedó quinta en Sidney, pero por lo visto, el año pasado en el mundial de atletismo arrasó y en Atenas todo México está esperando que consiga el oro. Nosotros, sin embargo, no habíamos oído hablar de ella en nuestra vida y nos preguntamos si, allende nuestras actuales fronteras, Ana Guevara es tan buena como dicen por aquí.

Hay que apuntar que la selección de fútbol (varonil) actúa antes y durante el torneo como la española en cualquier competición que se precie. Los mexicanos estaban también seguros de que los chicos del fútbol se iban a volver con medalla, y resulta que se volvieron sin pasar de ronda…

Ana corre los 400 metros planos, y tiene 27 años aunque aparenta más. Las semifinales nos toca verlas en el mercado de Pátzcuaro y su tanda la gana sobrada. La final es a las dos de la tarde y nos toca en el DF. Es el momento de ver si todo lo que dicen los periódicos y reporteros es verdad. El estadio parece que está lleno de mexicanos, con sus banderolas y sus sombreros, pero Ana les manda callar cuando empiezan a corear su nombre antes de salir. La primera salida es nula y la segunda ya vale. Son 400 metros, una vuelta y como van por calles, es imposible saber quién va ganando hasta que no salen a la recta final, cuando sólo faltan 100 metros. Ahí Ana llega empatada con una chiquita de las Bahamas que mete la directa y le gana el oro sin contemplaciones. Ana queda segunda y todo México hace lo posible por consolarse. (i 30 ag)




itacalog i
Yo me despierto a las ocho pero K sigue con sus shits y debilidades. Desayunamos, internet donde bajamos fotos, pilas, jugo, agua y sobres. Vuelta al hotel, cambio de habitación, vemos a Ana Gabriela Guevara hacer plata en los 400 metros femeniles (Olimpiadas en Atenas) y a leer y escribir. Hoy es día de relax. Salimos por la tarde a preguntar qué pasa con la visa, a Correos y a Garibaldi, a meternos unos cuantos platos de pochas entre pecho y espalda. Luego vamos a la Torre Latinoamericana, que nos gusta mucho, a por un jugo y cuando íbamos para el Zócalo hay que correr a casa porque K no llega. Luego hasta las doce y pico escribiendo y leyendo (i, 24.08.04)











Pub: 09.07.26

23 agosto 2004

Coyoacán es más que Frida. Pinceladas mexicanas tras un mes por aquí.

 Lunes, 23.08.04 Hotel Juárez (México DF)


Coyoacán 
Cuando un narrador enfatiza repetidas veces cualquier cosa, por definición, pierde impacto y credibilidad. Así que mejor no releo lo que he escrito sobre el DF o Morelia, porque entonces estoy segura de que me repetiré y que el lector se acostumbrará a mi estilo, pensando que tal vez soy así, y todo me parece de una belleza arrebatadora. Pero es que Coyoacán… 

En Coyoacán nació mi ídolo feminista-marxista-artista Frida Kahlo. Nacer en un barrio con un color como este, tener un padre fotógrafo (de ahí la gran cantidad de retratos buenísimos que han quedado de ella) y pertenecer a una familia de clase media son un buen caldo de cultivo para la artista que sería. Solo al pasear por las calles de Coyoacán (que tal vez a principios de siglo no sería un barrio del DF sino un pueblo cercano) se puede entender una parte del arte de Frida. 



Su casa, de un azul añil que deslumbra -"La casa azul"-; la de al lado, de un amarillo girasol, la de enfrente, de un burdeos cruzado por líneas blancas. Las ventanas, todas ellas enormes con rejas a lo barrio de Santa Cruz sevillano, algunas hasta con sus macetas de geranios. 


Caminamos durante horas, y cada calle impacta más que la anterior; 


La principal se llama avenida Francisco Sosa...





...cada plazuela es más perfecta que la otra (por ejemplo, la de Plaza de Santa Catarina, con la iglesia en un ocre brillante). 








Comemos una ensalada de esas posh, que quiere decir en un plato muy grande con cosas como nuez, manzana, queso de cabra, queso de camembert, olivas (o aceitunas?), lechuga y "jitomate" (así llaman aquí a nuestro tomate) y seguimos nuestro camino. 

Al final de la tarde, vemos una concentración de BMWs y demás en una plazoleta preciosa. Todas las mujeres van con pantalón negro, muy elegantes, e inferimos que es un funeral de alto standing. 

Hay tormenta, y nos mojamos, pero antes pasamos por una mansión en la calle Rafael Checa (que nos dijo JA) que parecía sacada de los planos del mismo Gaudí. Un tipo está saliendo de su Jaguar. Cuando se va, vemos que lleva detrás una bandera…. británica. God save the Queen. (k, 24 ag)

Frida Kahlo y yo
Frida Kahlo es otra pintora que descubrí gracias a “La agenda de las mujeres.” No sé si ahora es famosa en España, aunque supongo que sí, sobre todo después de la película que protagonizó hace poco Salma Hayek (Julie Taymor, 2002). La peli no es precisamente cine de autor, pero sirve para entender la vida de esta mujer singular que siempre se pintó a sí misma (en un egocentrismo muy primitivo y tal vez infantil), y precisamente en la cinta lo que hacen bien es unir su vida y sus cuadros. El otro día vimos “Las dos Fridas” en el Museo de Bellas Artes. 

Su vida fue trágica desde la infancia, entre la poliomielitis y un accidente de tranvía quedó coja (“Pies para qué os quiero, si tengo alas para volar”) y dolorida para el resto de su vida. Pero sus dolores físicos no fueron nada en comparación con el dolor y el vacío psicológico que le causó su relación con Diego Rivera (considerado el mejor pintor mexicano de la época), que la quiso siempre menos que ella a él. Tuvieron una relación tormentosa que a Frida le dolió más que sus múltiples operaciones. No tuvieron hijos, y la escena de la película que culmina con el cuadro de la Frida que acaba de tener un aborto sangriento y brutal es de lo más triste que he visto en cine recientemente. El cuadro que pinta a tenor de ello es atroz. Frida se corta el pelo en una de sus crisis con Rivera; ¿hay algo más metafórico y que hable más del control que el pelo? (¿Qué hacen con los soldados?) Y ahí tenemos otro cuadro. Y tiene un romance con Trotsky, cuando este visita México y se aloja con ellos, ambos miembros del partido comunista. 

No me gusta esto que estoy escribiendo sobre Frida Kahlo, porque es una serie de hechos fríos que no dejan transpirar mi admiración por esta mujer. Alguien que amó hasta unos niveles patológicos, comprometida y valiente, mujer que no se doblegó a los patrones de belleza que nos imponen a las mujeres, y consiguió ser bella a su manera. Una mujer que tal vez habría sido más feliz habiendo sido una campesina anónima casada con un campesino anónimo que no la hubiera hecho sufrir así. ¿Hubiera pintado de esa manera de no haber sufrido? ¿Es cierto que ningún artista puede crear cuando no hay conflicto interior? (k, 12 ag)

Pinceladas mexicanas
Después de un mes sin parar por México ahí os van unos datos: México es una república presidencialista (como la yanki, i.e. no necesitan presidente de la república, con lo que sería presidente de gobierno o primer ministro en otras partes es suficiente), de dos millones de km cuadrados (cuatro veces España…), de más de cien millones de habitantes (de los que el 47% es menor de 25 años y el 40% pobre), de los cuales más de veinte viven o malviven en el Distrito Federal (entre otras perlas Ciudad de México cuenta con una universidad con 300.000 alumnos!), un país más o menos barato, donde la moneda es el peso mexicano (al cambio, un euro equivale a 14 pesos, o para los que todavía la peseta no ha muerto, un peso son unas 12 pelas), se puede comer bien de menú por 30 pesos (355 pts), dormir por 200 pesos (2.365 pts), un kilo de yogur en el supermercado cuesta 25 pesos (295 pts), el periódico cuatro pesos (47 pts, nueve pesos (106 pts) si es El País, que tiene edición mexicana), donde un viaje de seis horas en autobús te sale por 280 pesos (3.310 pts),… (nosotros nos las arreglamos con menos de 60 euros al día de media entre los dos). Un país donde a las once de la noche todas las cadenas de radio transmiten el himno nacional para hacer patria puesto que es tan artificial como cualquier otro, (el norte es texano, el sur guatemalteco), que perdió más de la mitad de su territorio a manos de los yankis en el siglo diecinueve (para que luego presuman los americanos de haber luchado contra el imperialismo en Latinoamérica…), un país en el que durante 70 años de democracia (tan democrática como cualquier otra) ganó siempre el Partido Revolucionario Institucional (el PRI, pero sin posibilidad de re-elección para el presidente con lo que se evitaban muchos disgustos), y que cuando se decidió a perder unas elecciones las perdió por la derecha (el PAN de Vicente Fox, el actual presidente y ex-ejecutivo de Coca-Cola), un país que cuenta con unas cuantas de las fortunas más importantes del mundo (consúltese la lista Forbes 500), y un país que de todas las cruces que les dejaron los españoles todavía mantienen con orgullo la cruz cristiana, (un país eminentemente católico, donde en cada rincón hay una imagen de alguna Virgen, o Santo o Cristo imposibles, a la que no le faltan flores, donde es habitual ver a conductores de autobuses urbanos persignarse cada vez que pasan por delante de una iglesia (y pueden llegar a ser muchas…), un país que después de hacer una Reforma con mayúsculas como probablemente otro país no haya experimentado antes (los curas tiene prohibido ir de uniforme por la calle) si no en otras cosas en la ostentación que hacen de ese catolicismo que se confundiría con superstición si no fueran la misma cosa demuestra que todavía está unos pasos por detrás de eso que en el mundo blanco llaman desarrollo, pero un país que también ha dado gente como Morelos o Rivera… (I, 23 ag)

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itacalog i

Despertamos a las nueve. Desayunamos en El Popular, internet, rollos de fotos, vuelta por “el barrio” y a Coyoacán. Nos encanta, palizón paseando, museos cerrados aunque las casas merecen mucho la pena.


Comemos en un sitio posh -El Jilguero-, bien, una ensalada (y cerveza con sangrita, hielo, sal, jugo de tomate y naranja: sauzalito picoso).


Entramos en la famosa librería Gandhi. Al final llueve, cansados volvemos al hotel. Cenamos en el Gili Pollo cebolla con papas. A dormir pronto.



Pub: 08.07.26



22 agosto 2004

De Pátzcuaro al DF. Casa de los once patios. Exceso de paisaje. Tacos hawaianos.

 Domingo, 22.08.04 Hotel Juárez (México DF)

Nota de 2026: Estuvimos en el DF, subimos al norte, bajamos. Así que esta segunda tanda de divagues pertenece a la secuela. Hoy parece que K no divagó, así que os dejo enteramente en manos del Peda, artista antes conocido como I, y fotos, pero no del DF sino de Pátzcuaro, que llegamos bastante tarde.

El viejo que cantaba canciones de amor en los desayunos de Pátzcuaro
Domingo por la mañana en Pátzcuaro. La parroquia va y viene de misa, los pedalistas se desperezan y salen en busca de su desayuno amparados por los arcos de la Plaza Vasco de Quiroga. Cuando empiezan, viene un señor un tanto harapiento (con esto quiero decir que no embozado de estricto mariachi) y se pone a cantar a su vera, con la consiguiente vergüenza ajena. Cuando termina, y nos viene a pedir dinero, nos pregunta si creemos en Dios. Le contamos La Verdad: es todo un invento de los españoles. Dios proveerá, pero vienes a pedirnos dinero a nosotros, etc. Típicos meandros por los que discurre la conversación con una persona religiosa (aquí en muchas casas hay pegatinas en las ventanas que dicen “Este es un hogar católico, así que no deje publicidad de otras religiones” Qué gran línea, la voy a adaptar para que no dejen junk mail (en London, en España creo que se llama publicidad) en mi casa). Al final le confrontamos con la realidad inexcusable: está en pecado mortal porque es el Día del Señor y no está en su casa. Y atención a lo que contesta: que él no va nunca a misa, porque allí hay muchas mujeres, se despistaba y no podía concentrarse en la oración. Le insisto en la conveniente opción, tomada en cierto pueblo español desde tiempos inmemoriales, de usar una bancada para hombres y otra para mujeres. El hombre dice que aún no serviría para alejar de él la tentación. Que la iglesia es lugar de vicio no es nuevo, ¡que se lo digan a Anita Ozores!!! (k, 24 ag)

Pepe el Chilango
La verdad es que no nos queda claro si chilangos son los originarios del DF o los mexicanos originarios de fuera del DF que viven en el DF. El caso es que Pepe tiene ocho años y viene en nuestro mismo autobús de Morelia al DF (su padre es el conductor, seis horas de tortura con películas de video a cada cual más insoportable, que ríete de la cal viva…) Tiene dos hermanos en los Estados Unidos (incidentalmente, las remesas de dólares de los mexicanos que viven en el país vecino ya suponen por volumen la segunda entrada de divisas en el país por detrás del petróleo y por delante del turismo), aunque parece que uno de ellos se va a volver porque no está muy bien de salud. Hablamos un rato con él hasta que su madre lo llama. Tiene una especie de pelota de agua con una rana dentro. Cuando se nos presenta al principio, le pregunta a K por mi nombre, que no el suyo. (i 24 ag)


El mallorquín que estudiaba tercero de Marketing & Publicidad
Llegamos a la Terminal del Norte, de noche y cansados, y a pesar de todo cogemos un metro al hotel. Dicen que hay una ley que no permite viajar en metro con grandes bultos, pero como ya llevo perdida la cuenta de las leyes absurdas e incómodas, pues allá vamos. No es nada parecido a la experiencia vital que sufrimos cuando cogimos el metro en hora punta (hora pico que dirían ellos) una semana antes, esta vez la cosa es mucho más civilizada e incluso hay espacio para respirar. Después de estar hablando un rato, un chico que está a nuestro lado nos cuenta que él es de Mallorca, que ha venido a estudiar un año y que no se vuelve hasta mayo, “y el año que viene igual a Australia.”. Viene de Querétaro, aprovecha los fines de semana para recorrerse México y nos envidia cuando le contamos nuestro plan. Nosotros nos bajamos en Hidalgo y él sigue otra parada más. (i 24 ag)

itacalog i
Despertamos [en Pátzcuaro] sobre las nueve, salimos a desayunar y a ver la Casa de los Once Patios, muy bonita, y a callejear. Hay mucha gente, todos vendiendo algo, mucho puesto, mucho mercado. Compramos algo de comer en el súper, nos metemos en internet y al hotel a por las mochilas.













Ahora entramos al DF por el norte y el paisaje es igualmente montañoso y verde.

Autobús de tercera a Morelia y allí cambiamos al DF (aquí cogemos primera, dicen que tarda dos horas menos y nos dan Coke y sándwich). El viaje se hace largo, quizá porque tarda más de una hora de lo previsto, pero México sigue sorprendiendo por su paisaje.



Al llegar es de noche, cogemos el metro hasta Zócalo, hablamos un poco con un mallorquín, y dejamos las cosas en el Hotel Juárez, donde por supuesto no tienen habitación sencilla y nos dan doble (cincuenta pesos más). Salimos a por unos tacos y volvemos a escribir, colada y leer. A dormir tarde (i, 22.08.04)




Pub 07.07.26

18 agosto 2004

Diccionario mexicano-castellano, digo español!

Nota de 2026: Durante el viaje por Latinoamérica, hicimos un diccionario por país, pero creo que ninguno es tan largo como el de México. La manera cómo aprendimos alguna palabra tiene anécdota incluida. Se lo voy a hacer estudiar a Mini y al Peda para estar preparados para este viaje. A ver si lo ampliamos!


 Diccionario mexicano-castellano
 
Abarrotes: Colmado

Aeromoza: Azafata

Ahorita: Los mexicanos creo que no usan el "ahora" (o yo aún no lo he oído). Julieta, la argentina, nos contó que hace 30 años, cuando llegó a México, su marido le dijo a mediodía “ahorita voy a casa” y solo horas y horas más tarde, cuando apareció, Julieta por fin entendió lo que significa “ahorita”.

Alberca: Piscina.

Alto: Stop

Amigo, compadre: Para preguntar algo por la calle. I dice que debo dejar de decir “disculpe” porque todos me miran extrañados. Aún no me sale lo de compadre, lo admito. Ya reportaré cuando me integre así…

Ándale, ándale (yo pensaba que esto era como lo de que los españoles vamos vestidos de faralaes por la calle, pero no, esto es cierto, lo dicen).

Antojitos: Tapa

Bigotes: Bollycao (Una se plantea por qué la metáfora ochentera por todos conocida “está como un bollycao” no se ha forjado aquí).

Boletos: Billetes.

Bueno: Es lo que se dice al contestar el teléfono.

Buga: Heterosexual

Bye-bye: Se usa comúnmente para despedirse (el inglés ha hecho muchos estragos por aquí).

Cabrón: Mucho más amistosamente usada que en España

Cachabolero: Raúl…

Cajeta: Dulce de leche.

Cajuela: Capó del coche (“La cajuela está abierta”)

Camarista: Quien hace la habitación.

Camión: Autobús. Uno de los primeros dias aquí, pregunté por la estacion de autobuses y al ver q no me entendían, apliqué mi versatilidad con el spanish (no se dice castellano aquí, es español!) y con un movimiento de caderas perfecto cambié de registro: “la estación de guaguas, por favor”, a lo que el pobre hombre le dice al del lado: “ah, quieren saber donde esta la central caminonera, las guaguas que dicen ellos”. Ridículo más espantoso.

Camionera: Está claro, no? Es el precioso Rodoviária en brasileño.

Carro: coche

Chabacano: Albaricoque.

Chaparrito/a: Delgado/a.

Chicharrón: Una especie de cortezas que se comen aquí, por supuesto con chile extra.

Chido: Cool, wicked, genial, padre, de puta madre…

Chilango: Natural de la Ciudad de México.

Chilaquiles: Especie de nachos que comimos para merendar con JA.

Chingada: Veánse los 10 primeros minutos de "Amores perros".

Chocar: Enfadar, molestar.

Cilantro: Perejil (la Isla del Cilantro) Evidentemente, se pronuncia silantro. Estas son las cosas que pasan cuando una aprende un idioma de oído. En la cena de los españoles de Monterrey me dicen que se escribe con “C”, así que yo digo “zócalo” en lugar de “sócalo” pero “silantro” en lugar de “cilantro”. Un poco de consistencia, por favor! Sin embargo, qué difícil resulta hacer el seseo si no es así como te sale: una lo sabe, pero es incapaz de decir “grasias” o “saragosa” como dice JA, el camaleón por excelencia.

Clutch: Embrague (directamente del inglés)

Cobija: Manta

Coger: Follar.

Cruda: Resaca.

Culo: Palabra que no debe usarse en Mexico porque se escandalizan. Se puede usar cualquier sinónimo tipo trasero, etc. Imagino que es el equivalente al “cunt” inglés. Sin embargo, en Guanajuato, cuando el sobrepesado se compra una especie de rosquilla con mala pinta y el hombre me insiste en q coja yo otra, lo primero que se me ocurre es “es malo para el culo”. Oh dear.

Durazno: Melocotón.

Entronque peligroso:

Estar empalmado: Llevar mucha ropa puesta (por frío).

Expendio de pan: Panaderia.

Extinguidor: Extintor.

Horas pico: Hora punta (Peak time).

Huarache: Sandalia (Puerto Morelos. Una mujer de Tijuana me pregunta en el embarcadero donde compre “mis huaraches,” porque le gustan mucho. Cuando le digo que no entiendo, me señala a las sandalias. Le digo que en Marrakech, y la pobre señora lo siente mucho. En Campeche otra madre de familia me para a preguntarme dónde compré mis pantalones tailandeses. Una nueva decepción).

Jale: Estire (de jalar, estirar).

Jitomate: Tomate.

Jugo: Zumo.

Lana: Dinero.

Manejar: Conducir.

Mesera: Camarera.

Nieve: Helado (¿Les gusta la nieve? En Campeche, esperando al espectáculo aquel).

No manches!: No jodas!

¡Órale!: Expresión del niño del anuncio de buses ADO, ¿qué significa, tal vez ándele!?

Oreja: Palmera (comestible)

Ostiones: Todavía no tenemos claro qué tipo de crustáceo es esto.

Ostionería: Donde se venden ostiones.

Padre: Algo es “padre” cuando esta muy bien, “padrísimo”, pues nuestro equivalente a “de puta madre”.

Pantalla Chica: TV.

Papas: Patatas (JA nos reprende porque al menos esta hay que decirla!).

Pararse: Estar de pie. (tenerla parada=llevar “mucha ropa” -véase abajo).

Pásele: Cruza!

Pecho: Braza. Como en 100 metros pecho.

Pena: Vergüenza.

Picoso: Picante.

Pollo rostizado: Pollo asado.

Ponte abusado: Esto aún no sabemos lo que es. Lo vimos como anuncio de un KFC, y solo se nos ocurre que sea una traducción literal del inglés “get abused” (?)

Popotes: Pajitas.

Prender: Encender.

Pulmón, puñal, joto: Homosexual. En aquellos tiempos en que la homosexualidad estaba perseguida y penada incluso con cárcel, en el penal de México DF (que hoy creo que es Archivo Nacional, lo que daría para otra digresión sobre el avance de la humanidad que convierte cárceles en archivos) los pabellones se distinguían por letras, y en el pabellón Jota estaban los homosexuales. De ahí lo de “jotos”.
¿
Qué tan?: ¿Cuánto? (supongo que una vez más, traducción literal del "how much" inglés)

Rebasar: Adelantar.

Recámara: Habitación.

Refacciones: Reparaciones.

Reprobar: Suspender.

Saborines: Flash helados.

Sanitarios: baños.

Sidral: Pese a que en Pamplona no existe, aquí sí.

Tantito: Un poquito.

Timbre: Sello. Vamos a un quiosco a pedir sellos, y el hombre me manda a una tienda. Repito la operación y mi compa intenta arreglarlo con “estampas” (supongo que del inglés, “stamps”). El hombre está dispuesto a sacarnos un sello de esos de caucho tras mi petición, o vete a saber si una estampa de la Virgen de Guadalupe tras la intervención del pedalista lingüista. Cuando el tendero ve los sobres que llevo (viva el lenguaje corporal), me envía a Correos, aclarándome que no pidamos más sellos ni estampas, sino timbres.

Tomar: Beber.

Toronja: Pomelo.

Varonil y Femenil: como en la Selección Nacional Varonil o Femenil de Fútbol.

Vaspajo: Aquellos antiguos bolsos llamados -qué horror- "mariconeras". (Véase Joto. Originalmente viene de “vas-pa-joto”).

Vidrio: Ventanilla


Pub: 10.07.26 + actualizado= ???

17 agosto 2004

De cómo los pedalistas dieron con sus huesos en la Posada Condesa y de lo que en ella aconteció

Bienvenidos a Refritos Mix. Esto se escribió el 19 de agosto de 2004 cuando los pedalistas hacían las Américas. Dicen que los sabáticos han de ocurrir cada siete años...



Martes, 17.08.04 Posada de la Condesa (Guanajuato)

Guanajuato fue en su día la ciudad más rica y próspera de México, debido a las minas de plata. Y se le nota: iglesias coloniales en cada esquina, y mansiones, y parques, y calles adoquinadas. Es una ciudad pequeña con ambiente universitario, donde los paseos son muy agradables. Debe ser uno de los lugares más turísticos de México, pero turismo principalmente mexicano y mochilero de holandeses y algún yanki. Es curioso ver cómo los españoles han desaparecido por completo tras dejar la península de Yucatán, donde seguirán churrascándose bajo el sol de Cancún o Playa. Este turismo tiene implicaciones buenas: los puntos de Internet son muy abundantes y baratos, y malas: los hoteles son muy caros.

Así que los pedalistas, siguiendo fielmente su guía de viaje (aúpa Rough Guide, muerte Lonely Planet), se encaminan a la Posada La Condesa, sin haber realmente leído muy bien los comentarios. Al llegar, a media tarde, hay unos cuantos viejos en recepción. La habitación son 180 pesos, y pese a que la parte de abajo de la "posada" está un tanto destartalada (tirando a almacén, mesas apiladas y otros efectos) la subimos a ver. Mientras avanzamos me intento convencer de que tiene un sabor como a casa vieja de pueblo, donde en los bajos había vacas antaño y hoy se acumulan trastos con polvo. Al encarar las escaleras observo con estupor (cómo no hacerlo) que hay dos armaduras tamaño natural mexicano (les paso la cabeza, como a la mayoría de los mexicanos.) Al llegar a la puerta de la habitación, el viejo no se ruboriza al abrir con una llave de juguete un candado que ata una cadena de mala manera a la puerta, y nos mete en una habitación sin ventanas. Y sin enchufe. El baño está claramente improvisado, y se puede decir que, con voluntad, uno se puede duchar, lavar las manos y hacer pis a la vez.

Nos miramos con cara de pena. Sé que ya se veía venir, pero cuando uno llega tras varias horas de autobús, sin alojamiento reservado, y con las mochilas, de lo único q tiene ganas es de darse una ducha (o lo q se pueda hacer aquí), soltar las mochilas e irse a comer algo. Excusas, vale, pero aceptamos.

Cuando volvemos por la noche y nos acostamos nos sorprende un nuevo pequeño problema: Capitolio. Así se llama (cómo olvidarlo) la discoteca pared con pared con el hotel, y en concreto con nuestra habitación. Se oye la música mucho más claramente q si la tuviéramos en la habitación a todo trapo. Y a ver, digo música por decir algo. En México hemos pasado horas y horas en las terrazas de bares con música en directo (en concreto en Guanajuato, donde hace fresquito, te ponen mantas en las sillas como en Copenhage) escuchando a distintos tipos con coleta y una guitarra cantando a Serrat, a Silvio, o repetidas veces, esta canción que nunca me canso de escuchar...

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Pero lo del Capitolio es otro rollo. "Rollo gentejoven" que diría mi amigo Wolf. Nos miramos escépticos, pero acto seguido el pedalista compañero de fatigas dice que "no hay problema, está todo controlado". La solución está en la mochila: tenemos los tapones de los oídos de Angeles (nuestra amiga azafata, gracias British Airways.) Estos tapones son los que usan los técnicos de la British cuando los motores de los aviones están funcionando en tierra. Para que se hagan una idea. Los tapones que usan los ingenieros para amortiguar un reactor en su oreja. Bien, se insertan. Y dos segundos más tarde se hace evidente una triste realidad: ni estos titanes del aislamiento logran amortiguar el maldito Capitolio. Por afinar, en concreto creo que tal vez quitan los agudos y sólo se oyen los bajos, o lo que a mi, en mi ancianidad, me parece un tambor dale que te pego.

Doy una vuelta y la primera ruminación me visita. Esta es precisamente una noche en la que nos acostamos pronto por el cansancio antes descrito. Manda huevos. Media vuelta: el pedalista se logra dormir, traidor. Más intrusiones. Odio intenso. Las doce, la una. No hay manera. Hay ratos en los que para un segundo, y fantaseo con que termina pero continúa, y si me había adormecido en esa décima de segundo, la vuelta a la realidad es si cabe más atroz.

A las dos de la mañana me levanto, me como una oreja (así llaman aquí a las palmeras), me tomo un vaso de agua, voy al baño por enésima vez, hago unas flexiones al son del tambor. Nada funciona. Más vueltas. En un estado de desesperación mayúscula, me levanto, cojo la sierra eléctrica y en camisón (tal era mi ofuscación) bajo a ver qué se cuece en recepción. No entiendo cómo mi compa está frito y el hotel en silencio con lo que parece el fin del mundo retumbando allí al lado.

Las luces de los pasillos de arriba son de colores convenientemente rojos y verdes, fluorescentes encima de algún punto clave. Si creen q eso me arredra, están equivocados. Voy a por todas. Si el mismo fantasma de la ópera con su cara quemada me encuentra en ese pasillo a las 2 am, es él quien huye despavorido al ver a un ser en estado semidelirante. La imagen es dantesca: mujer blanca descalza, ojos rojos, el pelo alborotado tras mil vueltas en aquel potro de tortura, con un jersey negro por arriba y lo que parece un camisón de raso gris plomo por abajo (sólo me falta el candelabro). Soy la esposa loca de Mr Rochester que por la noche sale del ático donde intentan encerrar su locura.

Al llegar abajo, está todo oscuro, y la música es más insoportable si cabe. Casi pego un salto con las armaduras (¡jo-der!), y me río yo sola. Atravieso la sala de las cosas apiladas, que en la penumbra sugieren imágenes timburtonianas que me apresuro a borrar cuando encuentro la llave de la luz. Todo se ilumina, parte de esta luz me ayuda con la sala contigua: recepción. Lo primero que veo es la puerta del hotel cerrada a cal y canto (¿cómo escapar de esta fortificación?) y luego a un hombre durmiendo en un sofá de madera estilo colonial a pierna suelta. No lo entiendo, el ruido es imposible. Me acerco a él y “oiga, oiga, disculpe”. El hombre ni se mueve, así que repito a voz en grito, le zarandeo, y el pobre se despierta asustadísimo tras ver al ente. Le da para balbucear mientras señala otro punto de la recepción, donde descubro a otro hombre durmiendo en un sofá similar al suyo.

Repito el proceso con el segundo: he de zarandearle, y cuando se sienta veo q es un hombre mayor, un viejecillo con gorra de béisbol q está medio dormido cuando me contesta con una sonrisa. Una de las conversaciones más surrealistas de mi vida llega a continuación:

- "Pero señor, son las 2 am, nos debían haber avisado del ruido cuando fuimos por la tarde, eso es injusto, uno va a los hoteles para descansar".
(El pobre hombre asiente sonriente, aun bajo los efectos del sueño. Está de acuerdo conmigo, el ruido es infernal pese a q él duerme furiosamente)
- "Pero, por favor, ¿a qué hora acaba esto?"
- "A las 12"
- "¿¿¿Qué??? No puedo creerlo, pero ¿qué dice, a las 12???"
(El señor asiente, orgulloso):
- “sí sí a las 12 de la mañana”
- “No es posible, oiga, no es posible”
- “Sí, 12”
- “Esto no está pasando”

Mis peores fantasías vienen a visitarme: estamos en un hotel en medio de México, al lado de una macrodiscoteca de esas q está abierta hasta mediodía. La pesadilla no acabará en un par de horas, continuará hasta la mañana, no puedo creerlo, no voy a dormir absolutamente nada. Sigo increpando al hombre, pero he de admitir q cuanto más pasa el tiempo, más ternura siento por este pobre anciano que me dice “que al día siguiente hable con el patrón”, este hombre q duerme todos los días pegado a este ruido terrible por sacarse unos pesos, mientras que ese patrón duerme en su casa feliz y contento, sin preocuparse por que insonoricen la disco o en ser sincero con los viajeros incautos que caen allí. Al final, logro una confesión del buen hombre: la disco acaba a las 4 de la madrugada. Bien, faltan dos horas.

Cuando vuelvo a la cama, y recapitulo toda esta situación sacada del absurdo, me empiezo a reír yo sola (pedalista sigue dormido) y no puedo parar. Porque me doy cuenta que, en mi histeria, entendí que la disco terminaba a las 12 del mediodía, cuando lo que el pobre señor me quería decir es que el check-out era a las 12, que debíamos dejar la habitación a las 12 del día. Quiero despertar al pedalista para contárselo.


La cara del anciano no se me olvidará nunca: seguro que para él es muy normal que bajen los huéspedes a las 2 de la mañana, con cara de locos y en camisón, a preguntar malhumorados que a qué hora tienen que dejar la habitación al día siguiente, y se suban por las paredes repitiendo “no es posible” cuando les dice q a las 12 del mediodía. (K, escrito cuándo pero publicado aquí el 25.02.10)


itacalog

Despertar, ducha, desayuno y autobús a la Central Camionera. Allí enchiladas y a León donde cambiamos a Guanajuato. México juega a fútbol en las Olimpiadas. Llegamos cansados, por la tarde. Bus al centro, Posada de la Condesa (Top Five aunque sólo sea por la puerta de la habitación). Salimos a dar una vuelta y mirar habitación mejor. Cena de menú, bien. Internet y CFA (viva!) Cerveza con manta mientras escuchamos una vez más a Álex Ubago y Santa Lucía. Vuelta a casa, la guía avisa que al lado hay un nightclub y mientras leemos escuchamos los últimos éxitos del verano. Tapones y antifaces a pesar de que no hay ventanas. Yo duermo, K se baja a las dos a ver cuándo termina el jolgorio, le dicen que a las doce… Risas. Ella duerme a las cuatro. Yo ni me entero. (i, 17.08.04)