an

06 junio 2026

El Monasterio de Santa Catalina de Siena en Arequipa

 Martes, 28.09.04: Arequipa, Perú

El Monasterio de Santa Catalina de Siena en Arequipa es el monumento religioso más importante de todo el Perú. Lo gestiona una empresa privada y, tal vez por ello, la entrada es tan cara (25 soles cada uno; nuestro hotel vale 35; cenar ayer nos costó 11 a los dos) y no hay carnet de estudiante que valga (¡ahora que somos estudiantes! No hay derecho).



Nada más entrar, de todas formas, descubrimos que merece la pena pagar, no solo por las dimensiones del lugar, que cuesta verlo más de dos horas, sino por la belleza del mismo, y por cómo ayuda a entender lo que debía ser la vida entre aquellos muros de sillar (material volcánico, que por sus características y porosidad es muy maleable y da muy bien como transmisor del sonido). Y lo que es, porque todavía viven en un ala 30 monjas de la orden dominica, de entre 18 y 90 años. En el siglo XVIII, hubo un periodo de 10 años cuando no dejaron ingresar a más monjas por sobrepoblación. Ni con numerus clausus (número de la cuenta de tu familia, se entiende)







Esta foto es trampa:
se tomó fuera del convento


Nada que ver con lo que hubo antes: 200 monjas y 300 sirvientas. Porque el voto de pobreza era entendido en este convento de una manera un tanto peculiar. Las monjas que ingresaban eran todas ricas, pues debían venir con dote y dinero para su manutención. Algunas monjas ingresaban con doncella e incluso con esclavas. De hecho, el convento sobrevivía gracias a estas dotes, además de por las rentas de tierras y por donaciones. En épocas de penurias, se llegó incluso a vender a las esclavas. 



Se puede ver lo que fueron las celdas individuales de muchas de las monjas, variando algo supongo según la dote. Había algunos cuartos bien grandes, con muebles y uno con clavecín. Al final de la visita, donde hoy está la pinacoteca, se encuentran dos salas muy grandes que eran los dormitorios comunitarios. 






Fue fundado por María de Guzmán, una mujer rica que quedó viuda a los 30 años, e ingresó allí con su hermana, donando todas sus riquezas en 1579. Los continuos terremotos que han afectado esta zona fueron motivando cambios en su estructura, dando lugar finalmente a la ciudadela que se encuentra hoy. Fue restaurado tras los terremotos de 1958 y 1960.






Nada más entrar se encuentran los locutorios, ventanas enrejillas a través de las cuales las monjas podían hablar con el exterior sin ser vistas. El convento tiene tres claustros: el de las novicias (que estaban allí un año hasta que se decidían a tomar los votos), el del naranjo, pintado de azul azulete y blanco, absolutamente precioso, y por fin el claustro general. 


El convento está surcado por distintas calles, todas tienen nombre de ciudades españolas (Toledo, Córdoba, etc) y verdaderamente recuerdan al barrio de Santa Cruz sevillano. No solo por los coloristas geranios que se encuentran en cada esquina, en cada ventanuco del convento, sino por las paredes pintadas de blanco y de terracota, los enrejados negros, y el cielo tan azul presidiéndolo todo. 



Hay otras muchas estancias, aparte de muchas habitaciones, que impactan. Al lado de lo que fue el cementerio (hoy entierran a las monjas en un panteón en la iglesia del mismo convento, pero no en el cementerio como antaño) está la lavandería, que consiste en 20 tinajas partidas por la mitad, entremedio de ellas pasando un canal de agua, todo al aire libre. Muchas de las habitaciones tienen una especie de horno con forma de montaña de esos que se hace pan tradicional, que suponemos sería una manera de calentarse de los rigores del invierno arequipeño. Hay otras áreas típicas como el refectorio, la capilla, etc.


Flora Tristan, la feminista abuela de Gaugin, estuvo 10 días o así en el convento. Había venido a Arequipa a intentar recuperar una herencia. Tal vez no sea casual que le haya dedicado un libro Vargas Llosa, arequipeño él. 


Salimos agotados, y con la cara quemando por el intenso sol de Arequipa, entre claustro y calle. La cámara se quería quedar en el convento, sin embargo. (K, 28 sep 2004)


Nota por si alguien se está preguntando si el divlog ha sido hackeado.
Este divague fue escrito por una tal K en 2004: Di todavía no había nacido. De viaje sabático por Latinoamérica, K no sabía de la existencia de blogger -fue Diva quien lo introdujo unos años después, en 2009. De hecho, Di existe gracias a ese protoblog que K escribía en unos documentos de Word y compartía por un sistema arcaico (msn groups o algo así) con sufrientes amigos y familia. Diva leía esas entradas y así comenzó nuestra relación epistolar. Cinco años después, me propuso empezar D&D y hasta aquí. 

Aquel protoblog se llamaba itacalog, y uno de mis proyectos un día es irlo colgando aquí poco a poco -hace un tiempo empecé, pero la actualidad me puede. Esta entrada sobre el convento ha sido provocada por el comentario de un divagante, el Náufrago Ro, en la entrada sobre el libro "The corner that held them" de Sylvia Townsend Warner. Podéis encontrarlo aquí

Me da cierto pudor darle a publicar porque, si ha evolucionado (o involucionado) mi escritura desde que comencé el blog, imaginemos lo que puede haber pasado en 22 años.  K no es Di en muchas cosas: para empezar, escribía mucho más breve (alguien se alegrará) en las noches de viaje y colgaba los escritos dependiendo de si encontraba un sucio internet café. No había teléfonos y el mundo era otro. Da igual: espero haberos llevado, aunque sea con las fotos, a este convento maravilloso en la maravillosa Arequipa.

Pub 06.06.26

2 comentarios:

  1. Ganaba en visual, pero perdía en textual... no existe el equilibrio perfecto, porque no existe la igualdad perfecta... siempre se trata de conseguir entre dos fuerzas dispares... lo que está bien claro (o debería) es que existe.

    Biccos equlibrados...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola MV, no sé si te entiendo bien pero es q visualmente es dificil competir con, para mí, el mejor continente del mundo (Latinoamérica)...

      Bicos coloristas

      di

      Eliminar

Me encantan los comentarios, pero solo una petición: se identifiquen, porfa. No me molestaré en contestar a quien no se molesta en ponerse un apodo, o la inicial de un apodo.

Si comentan en un divague antiguo, lo tendré que aprobar, por aquello de los bots.

Aparte de esto, comenten bajo su propio riesgo, sin moderación. Puede ser divertido.

Nos vemos por los bares.